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¿Argentina sigue hacia la pobreza energética institucionalizada? acerca de “renovables amputadas” y dolarizaciones de energéticos

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En su momento, Federico Bernal desde OETEC, definió y explicó el perverso contexto de pobreza energética hacia el cual varios factores del poder transnacional, y los respectivos agentes locales, empujan a muchos Estados, como otra de las herramientas usadas para debilitar y destruir a naciones por fuera del “grupo selecto” de los Atlantistas.

Definió, entre otros, el caso de Uruguay, donde la excesiva preponderancia de las “renovables amputadas” eólica y solar provoca inestabilidad en el suministro eléctrico (por sus variaciones abruptas de voltaje), que no las hacen recomendable más allá del 20 o tal vez –forzadamente- el 25 % de la matriz eléctrica; a lo que se suma el dato no menor por cierto, que el costo del servicio eléctrico lo torna casi impagable para las grandes mayorías de la población.

Lo concreto es que las energías solar y eólica, tan promocionadas como ocultadas sus muy serias limitaciones, son energías muy costosas, y sus incidencias muy negativas, en la estructura de costos de la matriz eléctrica.
Para esos cálculos de costos, deben adicionarse los costos indirectos, los que con sesgado criterio, omiten los que impulsan las “renovables amputadas” al como sea. Por caso, para cubrir los baches de generación, por las insalvables intermitencias, necesitan contar con el respaldo “en caliente” (operando) de una central térmica, o una conexión al sistema eléctrico, o disponer de un sistema de acumuladores, todo lo cual además de gastos, implica costos ambientales encubiertos.

Aclaremos, una vez más, que el concepto de “renovables amputadas” desnuda la perversa metodología comunicacional de los grupos de poder que fogonean a ultranza a eólicas y solares, pues cuando se trata de exaltar supuestos “méritos”, reservan para eólicas y solares excluyentemente los conceptos de “renovables”, “energías limpias”, “nuevas fuentes de energía” y similares.

O sea, excluyen a las hidroeléctricas del concepto de “renovables y limpias”, excepto las muy chicas. Ponen trabas a las otras, que son competencias insalvables, pues a diferencia de las eólicas y solares, las hidroeléctricas generan energía de base, y son mucho más económicas por kWh, además de múltiples otras ventajas, como mayor vida útil y variados beneficios adicionales a la producción de electricidad.

Pero cuando se trata de inflar estadísticas, no les hace asco cambiar el parámetro e incluir las abundantes generaciones de hidroeléctricas, en muchos mercados eléctricos nacionales.

Eso no les impidió fogonear una amañada ley de “energías renovables” que sin lógica ni sustento técnico alguno, excluyó del concepto, a las hidroeléctricas de más de 60 MW, lo cual es una aberración, que fue avalado por legisladores que evidenciaron no saber nada de Energía…o estar “vinculados” a los poderosos intereses transnacionales que fogonean a eólicas y solares al como sea.

Son jugarretas comunicacionales habituales, utilizadas por los poderosos intereses económicos vinculados a eólicas y solares (con escasa o nula participación industrial argentina), con los apoyos de influyentes ONGs transnacionales del ecologismo cavernario –las más activas son británicas- y sus apéndices locales, que cuentan con las presiones de sectores políticos ultra liberales y sus “asociados” de las progresías vocingleras y poco instruidas en estos temas; además de los apoyos implícitos pero muy influyentes de petroleras y gasíferas transnacionales.

Eso último es muy claro, habida cuenta de la dependencia de eólicas y solares, de usinas movidas a petróleo o gas, como respaldos “en caliente” (funcionando), para cubrir usuales baches imprevistos de generación y estabilizar el oscilante voltaje de esas “renovables amputadas”.

Lo que muy pocos saben, es que para forzar la inexistente “competitividad” de eólicas y solares, sus grupos de presiones mediáticas y legales, lograron imponer condiciones que son lesivamente leoninas en contra de los Intereses Nacionales. No solo para “fomentar las inversiones” lograron que se les aprueben tarifas dolarizadas e indexadas, sino que también tiene prioridad total para el despacho (venta) de esas energías –eólicas y solares- sin importar que existen proveedores que puedan suministrar energía de más calidad y a menor precio.

Si a eso se le adicionan las constantes y crecientes presiones, para lograr más facilidades prebendarias, tendientes a copar porcentajes mayores de la matriz eléctrica nacional (obligan a aceptar energía cara y de muy mala calidad). Todo eso constituye un pasaporte directo a la pobreza energética, escenario que si logra imponerse, nos empujará directamente hacia el subdesarrollo crónico.

Como a los ultras de la ecología (por lo general “niños y niñas bien”, de tipo parasitario, que nunca deben preocuparse por techo y comida, o esas sui generis especies humanas, algunos crédulos totales fácilmente manejables por expertos en manipulaciones mediáticas, u otros cargadas de odios y prejuicios, que se dicen “muy antisistema” pero que son funcionales a los peores intereses del sistema al cual dicen aborrecer), esas “nimiedades” como crear nuevas fuentes de trabajo genuinas, ni les preocupan.

Todos ellos son de un modo u otro, operadores usados por los poderosos intereses geopolíticos, que buscan la globalización salvaje, para lo cual necesitan debilitar o hacer desaparecer a los Estados naciones que no integran el “selecto grupo” de las Potencias Atlantistas, las mismas que son las principales (o excluyentes) que han provocado como último recurso, las agresiones armadas contra naciones sin suficiente capacidad de autodefensa, y a las cuales destrozaron o fragmentaron, como lo hicieron con Iraq, Yugoeslavia, Libia, y como quisieron perpetrar en Siria; además de numerosos hechos de violencia en empobrecidos países del África Subsahariana; por no mencionar los casos de Centroamérica y El Caribe, regiones donde campea el hambre y la miseria crónica…pero de eso no se habla.

A otros, como Argentina, nos obligaron a desindustrializarnos y a atarnos a enormes deudas externas, utilizadas por grupos financieros locales y transnacionales, para las fugas de divisas y la timba financiera, con las complicidades activas de sectores del Poder Judicial, de los medios concentrados, de políticos mercenarios y militares cómplices del neoliberalismo apátrida.

En Argentina, a las presiones negativas de las “renovables amputadas”, se le agregan los factores muy perjudiciales de la aun vigente imposición de la dolarización de los precios del gas y del petróleo, hidrocarburos a los que los fuertes grupos de poder insisten en mantener como “referencias obligadas” los precios internacionales, y han logrado hasta hoy evitar que los precios internos tengan relación lógica con los costos internos de producción, que seguramente son mucho menores que extranjeros, que imponen para maximizar en gran forma sus ganancias.

Y se trabaja en forma presurosa para exportar gas a los vecinos, mientras enormes sectores del territorio nacional siguen sin provisión del gas natural.

Esos grupos de poder buscan considerar al gas como un simple “commodity, una materia prima exportable, sin importarles en nada que pase a ser el factor de desarrollo nacional que debería priorizar.

El énfasis y prontitud en acciones vinculadas a las producciones de petróleo y gas, contrasta muy acentuadamente con la extrema lentitud para concretar nuevas usinas hidroeléctricas y nucleares, tan necesarias para el desarrollo nacional, y para diversificar nuestra matriz eléctrica.

Y al respecto, resulta preocupante que algunos o varios puestos de poder en el estratégico Sector Energético, sigan en manos de personeros o vinculados con el electoralmente derrotado neoliberalismo, ideología que promueven los medios concentrados y sus múltiples tentáculos, dentro de los cuales están las ONGs ultra ecologistas.


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