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El PT ya prepara la candidatura presidencial de Lula

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El senador brasileño por el Partido de los Trabajadores (PT), Humberto Costa, se refirió a la elección presidencial a desarrollarse en Brasil en 2018 y en ese marco, sostuvo que están planeando un “lanzamiento oficial” en julio, de la candidatura presidencial del exjefe de Estado de ese país, Luiz Inacio Lula da Silva.

“Queremos caminar por el país con una propuesta que pueda sacar a Brasil de la crisis”, destacó Costa en declaraciones al programa “El Destape”, que conduce el periodista Roberto Navarro porRadio 10.

Para Costa, el exmandatario y fundador del PT, Lula da Silva, “va a aceptar” ser candidato a presidente por ese partido. “La población sabe de su capacidad. El único problema es que la Justicia va a intentar impedírselo”, cuestionó el senador.

Consultado sobre la posibilidad de que Lula sea arrestado por presunta corrupción en el marco de la causa Lava Jato, que investiga multimillonarios desvíos desde la petrolera estatal Petrobras, Costa dijo: “No creo que vayan a arrestarlo. Son muy cobardes para hacerlo. Además, no hay nada que pueda ser usado en su contra”. “Será una victoria importante. Estamos pensando hacerlo candidato lo más temprano posible”, insistió.

En tanto, se refirió a la situación económica de Brasil y consideró que “las perspectivas son “muy sombrías”. “Las propuesta del gobierno del presidente Michel Temer profundizan la crisis”, agregó al tiempo que concluyó que el desempleo continúa incrementando.

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La desmovilización de las Farc: cuando los enemigos se vuelven vecinos

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LA PAZ, Colombia, New York Times — En la población de La Paz los días por venir pondrán a prueba qué tan bien le queda el nombre.

Después de medio siglo de guerra, los rebeldes de Colombia están dejando las armas, preparándose para ingresar a la vida civil bajo elacuerdo de paz firmado el año pasado. En este pueblo montañoso, nace un nuevo asentamiento de exguerrilleros –hasta ahora son 80 residentes–, uno de los muchos repartidos por todo el país.

Ya casi nadie viste de uniforme, el cual ha sido remplazado por el tipo de prendas que usan los pobladores que viven cerca y que observan a los exguerrilleros con cierto recelo. Las tiendas de campaña con sus postes de madera también desaparecerán y serán sustituidos por una pequeña biblioteca, un centro comunitario, una tienda: un poblado en miniatura que constituye un escalón para salir de la selva.

“Hemos pasado 52 años en hamacas”, narró el comandante de los combatientes, quien todavía usa su nombre de guerra, Aldemar Altamiranda. “Ya era hora de irnos a vivir a casitas”.

A lo largo del país, se calcula que 7000 integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o las Farc, entregarán sus armas a los supervisores de las Naciones Unidas este año. Las armas se fundirán y con ellas se crearán monumentos de guerra. Las Farc también esperan transformarse para convertirse en un grupo político que represente a la izquierda, como los que se crearon después de los conflictos armados en Nicaragua y El Salvador.

El asentamiento en La Paz, llamado Tierra Grata, es la vanguardia del esfuerzo para hacer realidad el tan discutido acuerdo de paz de Colombia. El acuerdo fue revocado por el voto popular a finales del año pasado pero, posteriormente, el presidente Juan Manuel Santos, quien recibió el Nobel de la Paz por buscar poner fin a décadas de conflicto, forzó su aprobación en el congreso.

Sin embargo, la decisión del presidente de someter el acuerdo a la voluntad popular y aun así impulsar el acuerdo de paz es un trago amargo para muchos colombianos, que deja el futuro del pacto en la incertidumbre en caso de que los opositores de Santos asuman el poder cuando él deje la presidencia el año que viene.

La Paz es una prueba fehaciente de las divisiones persistentes del país: aunque estuvieron a favor del plebiscito, cuatro de cada diez residentes votó por revocar el acuerdo de paz. Algunos todavía tienen recuerdos amargos de la guerra y de un enemigo que alguna vez abusó de ellos pero que ahora, de repente, se convirtió en su vecino.

“Muchos tienen la capacidad de perdonar, pero no podemos olvidar la violencia que todos vivimos en esos tiempos”, dijo Julio Fuentes, de 42 años, un médico que dijo haber votado en contra del acuerdo. Fuentes, cuyo hermano fue asesinado a finales de los años noventa, mencionó que ya había hecho la paz con los guerrilleros.

Pero para muchos, advirtió: “Ya es cosa de cada quien si decide hacer lo mismo”.

Este asentamiento de combatientes es uno de los más desarrollados, una extensión del tamaño de un rancho donde las excavadoras han limpiado la maleza. Sobre la tierra roja hay una cancha de fútbol, un comedor de concreto y un área de recepción donde el gobierno espera que los rebeldes comiencen a encontrarse con familiares abandonados hace años.

Los únicos que portan armas aquí son los miembros de la guerrilla. El perímetro está resguardado por el ejército colombiano, que se está adaptando a su nueva función: proteger a los guerrilleros en lugar de luchar contra ellos.

Un contingente de las Naciones Unidas también está apostado aquí, encargado de recolectar las armas de los rebeldes antes de irse para siempre.

El asentamiento se ha convertido en un lugar de reflexión. Ya sin guerra, ahora los rebeldes pasan los días cavilando sobre la vida que elegirán. ¿Regresarán a las poblaciones de las que se fueron y trabajarán la tierra? ¿Se afiliarán al nuevo partido político que los líderes de la guerrilla han prometido crear?

“Muchos miran cómo se hace política aquí, con una corbata y un auto bonito y todo el dinero, y dicen: ‘No podemos hacer eso, no queremos’”, comenta Yimmy Ríos, de 47 años, agente de inteligencia insurgente en el asentamiento. Dijo que será un reto para los guerrilleros abrirse paso lentamente en un paisaje político en el que desconocen cómo dirigir una campaña.

Los primeros electores a los que tienen que ganarse son a los que desconfían de la comunidad de La Paz.

El pueblo, que se ubica a los pies de la sierra de Perijá, una cordillera que durante mucho tiempo fue un refugio rebelde, pasó años asolado por las Farc y sus enemigos paramilitares. En 1997, el alcalde fue asesinado a tiros en la alcaldía por hombres armados, una de las incontables muertes que los residentes atribuyen a la guerrilla.

La turbulenta historia estaba en la mente de Alcides Daza Quintero, el subalcalde de 27 años, cuando encendió el televisor en agosto pasado y vio al presidente Santos anunciar el acuerdo de paz desde el palacio de gobierno. Tras el anuncio vino una sorpresa: el gobierno dijo que este y las Farc habían elegido La Paz como una de las zonas en las que se establecerían los guerrilleros para el desarme.

“Fue como un porrazo”, dijo Quintero, explicando que ninguna de las partes había consultado al pueblo. “Recibir a un grupo que ha estado al margen de la ley como este. Nos dieron duro”.

El resto del pueblo estaba sumido en una profunda ambivalencia. Algunos fueron a protestar a la alcaldía. Otros, como Juan Martínez, un líder comunitario en el poblado cercano de San José del Oriente, argumentaron que la presencia de los guerrilleros sería algo bueno, ya que el Estado pondría atención en su pueblo, donde solo hay agua dos horas al día.

“De este acuerdo han salido promesas”, dijo. “Es, se podría decir, el comienzo de la reconciliación”.

Las Farc siguieron adelante, bajaron de las montañas y se ubicaron en un terreno cercano a La Paz en el otoño. Sin embargo, se toparon con una fría bienvenida: los yukpa, un grupo indígena seminómada que controlaba el terreno, dijeron a los insurgentes que no eran bienvenidos y que pronto tendrían que irse a otra parte.

Después vino el plebiscito de octubre, un rechazo que sorprendió a los rebeldes.

“Estábamos todos pegados al radio, para saber el resultado, y de ahí con los comandantes para que nos dijeran qué seguía”, dijo un guerrillero de 25 años proveniente de la ciudad costera de Barranquilla que se hace llamar José. Al igual que los demás, oculta su nombre por miedo a represalias.

Los principales comandantes de las Farc no tardaron en tranquilizar al público al decir que, a pesar del fracaso del plebiscito, estaban abiertos a renegociaciones y no volverían a la guerra. Altamiranda, el comandante en La Paz, decidió que era hora de presentarse ante sus críticos.

Una noche a finales de octubre, cientos de personas se reunieron en un parque municipal, mientras líderes religiosos, políticos y rebeldes debatían el acuerdo. Las víctimas tomaron el micrófono y hablaron de los seres queridos que habían muerto durante la guerra. Altamiranda pronunció una disculpa pública por los delitos de la guerrilla.

Los acontecimientos lograron conmover a líderes como Sol Marina Torres, de 39 años, quien forma parte del Centro Democrático, el partido de derecha que dirigió la campaña contra el acuerdo, así como los esfuerzos constantes para sabotearlo. Torres decidió alinearse en contra de los líderes de su partido y apoyar la presencia de los guerrilleros en su pueblo, diciendo que no había otra opción más que hacer la paz.

“No puedo estar de acuerdo con todo lo de ese partido”, dijo Torres. “No puedo darle la espalda al bienestar de mi comunidad”.

No todos los eventos públicos han salido tan bien.

Durante una visita de medios informativos a principios de este año, hubo un escándalo cuando se mostraron videos de insurgentes bailando con funcionarios de las Naciones Unidas que estaban ahí para supervisar el proceso de desarme. Los opositores al acuerdo se apoderaron del video y, acto seguido, cuatro miembros de la misión fueron despedidos.

El gobierno sabe que en estos asentamientos hay mucho más en juego que el desarme, ya que ven la posibilidad de que se desarrollen vastos tramos de la provincia que estuvieron fuera de su alcance durante décadas por el conflicto. Uno de los asentamientos yace en una remota selva costera; otro, al final de un camino al que se llega a lomo de mula.

Desde hace décadas no se siente la presencia estable de un gobierno, si es que alguna vez la hubo.

“Estamos hablando de lugares donde han estado las Farc: no había agua ni electricidad”, dijo Carlos Córdoba, director gubernamental de las llamadas zonas veredales.

En el campo a las afueras de La Paz, aún se pueden ver algunas de las facetas de la vida guerrillera. Los combatientes siguen levantándose en la madrugada, a las 4:30, pero para tomar clases sobre el acuerdo de paz, en lugar de marchar. Un guerrillero patrulla el campo cautelosamente con un arma al hombro.

Otras escenas han cambiado. A la entrada del campo, una joven guerrillera abrazaba a sus familiares. La familia lloraba.

La mayoría de los combatientes entrevistados dijeron que planeaban quedarse con las Farc, que ahora consideran su familia, y las seguirán bajo cualquier encarnación política que asuman en los próximos años.

“No había manera de salir de donde vengo”, dijo Yackeline, de 32 años, una guerrillera que huyó a un campo rebelde cuando tenía 13 porque dice que era el único lugar donde podía recibir educación.

No se había puesto en contacto con su familia, pero dijo que lo haría. Iba poco a poco, un paso a la vez, y cada cambio de vida después del conflicto estaba lleno de sorpresas.

“Nos levantamos de los colchones cansados, como si no hubiéramos dormido”, contó. “Es que no estamos acostumbrados a usarlos”.

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Por bajas ventas y altos precios de alquiler más comerciantes posadeños se mudan fuera del centro

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Desde la Cámara Inmobiliaria insistieron en la preocupación que les genera ver tantos locales vacíos. Despierta expectativas aseguran, un leve repunte de los créditos hipotecarios.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Misiones, Luis Sosa, insistió como lo hizo durante todo el 2016 en la preocupación que genera en el sector la cantidad comercios que deciden mudarse a las afueras del microcentro obligados por las bajas ventas y el precio de los locales.

Indicó que la demanda de alquileres comerciales no ha mejorado y muestra un alejamiento de los comercios del centro de la ciudad o bien la búsqueda de locales más pequeños lejos del microcentro.

Sin embargo, afirmó que los alquileres para vivienda se mantienen activos, mientras que la venta de casas, “viene creciendo lentamente”.

El empresario confió en que las medidas del gobierno  de Mauricio Macri, permitirán que inversores puedan llevar adelante desarrollos inmobiliarios y en el caso de los particulares, que las familias de la clase media puedan acceder a créditos hipotecarios.

Consideró, pese a la realidad de locales comerciales, que el sector atraviesa un momento bueno y lo atribuyó principalmente a la demanda de terrenos.

“Muchos clientes se acercan buscando una opción de inversión a mediano o largo plazo. Con un terreno uno nunca pierde la inversión, venga el Gobierno que venga nunca se desvaloriza”, sostuvo.

Sobre el movimiento de alquileres en esta época del año, Sosa explicó que Posadas es una plaza muy activa por la demanda de jóvenes estudiantes universitarios que buscan monoambientes y departamentos de una habitación.

“La parte comercial se comenzó a mover más hacia las afueras de Posadas. Los comerciantes posadeños dejan el centro y eligen ubicarse en zonas con alto tránsito de gente como barrios y avenidas que además tengan facilidad de acceso a los servicios. Está costando alquilar los grandes locales en el centro de la ciudad. Solamente hay interés en las empresas que vienen de otras regiones a desarrollar inversiones en Posadas” precisó.

Por otra parte, aseguró que este año se ha dado un gran crecimiento de los emprendimientos gastronómicos que buscan estar cerca de los puntos de gran circulación, o bien locales no muy grandes, que apuntan a la venta de comida rápida.

De acuerdo a los últimos datos, durante el año pasado, más de 250 locales cerraron sus puertas. El principal rubro fue el de indumentaria golpeado por las asimetrías con Encarnación.

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Créditos hipotecarios se aceleran y los indexados ya representan casi el 40 por ciento del total

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El financiamiento a la vivienda comenzó a recuperarse en términos reales desde el último trimestre del año pasado. En enero se colocaron $ 2570 millones, contra $ 885 millones en enero del 2016 y $ 1.873 millones en diciembre.

El año comenzó con repunte de los créditos hipotecarios, que cerraron enero con una suba de 4,2%. Los préstamos atados a la inflación, los llamados UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), ya representan el 37% del total otorgado para financiar la vivienda. El mes pasado, el stock creció $ 2.570 millones, lo que representó una suba mensual de 4,2%, por encima de la inflación. La variación de enero fue casi tres veces el avance del stock registrado el mismo mes del 2016 ($ 885 millones). Sin embargo, si se analiza la evolución de esta línea de crédito en los últimos doce meses, puede verse una caída en términos reales, ya que sólo acumularon un aumento de 12%.

Los que continúan ganando terreno son los préstamos UVA, que desde que fueron lanzados en abril del año pasado y hasta el 31 de enero, ya desembolsaron más de $ 2600 millones, según el último informe monetario mensual del Banco Central. Sólo el primer mes del año, se otorgaron $600 millones de esta línea vinculada al incremento de los precios.

“Se puede apreciar un leve crecimiento en este primer mes en el stock de esta línea, habrá que dejar pasar un tiempo para ver el comportamiento de la oferta y sobre todo de la demanda en este nuevo año”, afirmó Guillermo Barbero, de First Corporate Finance Advisors S.A.

Todas las líneas de hipotecarios muestran desde el último trimestre de 2016 una leve recuperación y la expectativa es que la tendencia se consolide. “A mediano plazo, es sin duda un rubro que va a crecer. Existe una fuerte demanda que no ha sido abastecida”, afirmó Fausto Spotorno, economista de Orlando Ferreres.

Para Gabriel Caamaño Gomez, de Consultora Ledesma, el repunte de los préstamos a la vivienda se corresponde con una mejora de todas las líneas de crédito del sistema financiero. “Vamos a ver una recuperación en términos reales de todo el stock de créditos, porque la economía se va a recuperar, las tasas están más bajas y hay una menor inflación. Sin embargo, todavía falta para ver que el crédito hipotecario se convierta en un factor dinamizador de la economía”, dijo. “Si bien se nota un crecimiento en términos reales, no es una de las líneas más dinámicas. De hecho, no ha recuperado su participación, en términos reales, en el stock general de crédito”, agregó el economista.

Pese a que los préstamos UVA han tomado impulso, según consigna El Cronista, la otra cara de la moneda son los depósitos indexados, fondeo necesario para este tipo de crédito, que se mantienen casi nulos. En enero, los plazos fijos ajustables por CER crecieron apenas $ 67 millones.

“Del lado de la oferta es donde falta ver un desarrollo más grande. Si bien el sistema financiero a la larga no sólo va a ofrecer crédito hipotecario sino que potencialmente podría ser uno de los principales drivers de crecimiento para el sector, todavía no gana volumen y tiene que desarrollar canales comerciales”, señaló Spotorno.

Caamaño Gomez afirmó que el principal escollo que encuentra el sistema financiero para poder impulsar este tipo de depósitos, que tienen un plazo mínimo de 180 días y pagan 0,1% por encima de la inflación, son las tasas del mercado. “Si bien se está estabilizando, todavía tenemos una curva de tasas invertida. Es decir, pagamos más en el corto plazo que en el largo. Esto plantea dos inconvenientes. Por un lado, ¿qué sentido tiene para el depósitante apostar por 180 días si a 30 puede ganar más? Y por otro, que incentivo tiene el banco para colocar un préstamo a 20 años, si gana más prestando a corto plazo” , planteó.

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La Bancaria ratificó que el lunes pondrá fecha a un paro nacional

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La Bancaria ratificó que el lunes próximo prevé anunciar la fecha de un paro nacional, en protesta por la decisión del Gobierno de frenar el acuerdo salarial alcanzado con las cámaras empresarias.

“El lunes habrá un plenario de secretarios generales para determinar un paro general de los bancos”, sostuvo el titular del gremio, Sergio Palazzo, en diálogo con una radio porteña.

“Teníamos un pre acuerdo salarial con el sector empresario, firmado con el 80 por ciento de las cámaras, y el ministro de Trabajo decidió no homologar el acuerdo y ha dado orden a los bancos para que no los paguen”, explicó.

Además, la Bancaria convocó para este jueves y viernes a asambleas con cese de actividades en entidades financieras de todo el país, por lo que “los usuarios pueden encontrarse con dificultades en la atención si se está desarrollando la asamblea”.

Palazzo confirmó también que “el 7 de marzo los bancarios saldremos a la calle y acompañaremos la movilización de la CGT”.

Durante las últimas horas, en un comunicado, La Bancaria hizo responsable del conflicto al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y a las entidades financieras que no abonaron el acuerdo salarial firmado con las cámaras del sector.

El conflicto con La Bancaria se desató luego de la decisión del gobierno nacional de frenar el acuerdo salarial firmado en diciembre, ya que el convenio superaba el techo de incremento que pretende imponer la administración de Mauricio Macri.

Es que, de concretarse el aumento los trabajadores bancarios conseguirían una mejora de 24% para sólo tres meses, cuando el Ejecutivo pretende que las subas no superen el 18%.

El acuerdo disponía el pago de una suma no remunerativa de $8.000 que se debía pagar antes del 31 de diciembre último para compensar la inflación a trabajadores con sueldos inferiores a $25.000.

Otra suma de $10.000 era a los trabajadores cuyos salarios se hayan ubicado en promedio entre $25.000 y $35.000; y cobrarán 12.000 pesos quienes hayan registrado sueldos superiores.

El acuerdo también disponía de un anticipo mensual para enero, febrero, marzo y abril que se integrarán como una suma fija de 2.000 pesos, a lo que se adicionar un 10 por ciento de todas las remuneraciones.

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