Boom de zapatos brasileños amenaza con desplazar a los de industria nacional en Posadas

Son cada vez más las páginas y perfiles en redes sociales que ofrecen marcas y modelos en detrimento de los zapatos argentinos que compiten en calidad, pero corren con desventaja ante los precios. ¿Cómo ingresan por la frontera?

En el último tiempo comenzaron a verse en las vidrieras de comercios locales, hasta volverse habituales en páginas de internet y redes sociales, especialmente en Facebook. Los zapatos brasileños llegaron como una amenaza a la industria nacional marcando diferencia no solamente en los precios, sino, aseguran vendedores y quienes los usan, en la estética y la comodidad.

Vizzano, Bebecé, Liberte, Moleca, Viamarte, son algunas de las marcas que inundan las páginas de Facebook de vendedoras que fidelizan a sus clientas con la entrega a domicilio, pagos en dos o tres cuotas, o a través de Mercado Pago. Sandalias, stilettos, “chatitas”, zapatillas, son las opciones más elegidas.

Son cada vez más las mujeres que dejaron de lado los zapatos argentinos para usar casi exclusivamente los de industria brasileña por la conveniencia también en el precio.

Por dar un ejemplo. Un zapato stiletto de una marca argentina – pensemos en una de las más conocidas que se vende en el microcentro – puede llegar a costar desde los dos mil hasta cerca de los cuatro mil pesos.

En cambio, un stilleto de modelo similar marca Vizzano (Brasil) en el centro posadeño cuesta mil, 1500 pesos. Mientras que las revendedoras los ofrecen a través de redes sociales a 650, 700 pesos en dos cuotas.

Hasta acá es marcada la diferencia de precios entre un calzado de marca nacional y uno traído desde el otro lado de la frontera. Ahora bien, la pregunta es, ¿se pueden vender zapatos importados bajo esta modalidad?

Traer zapatos desde Foz de Iguazú tiene un límite permitido por Aduana de hasta cuatro, cinco pares, pasado ese límite se considera para la venta y no está permitido. ¿Cómo cruzan los pares entonces? La respuesta a esa pregunta hecha por Economis remite inevitablemente a un “alguien” que se encarga de hacerlos cruzar. Una de las vendedoras consultadas – que prefirió no dar el nombre – contó: “Llegás hasta las casas de venta de zapatos de Brasil (Foz, Porto Javier, Dionisio Cerqueira) y te contactás con las vendedoras. Ellas cobran por comisión así que cuantas más clientas tengan más les conviene. Te dan el contacto de alguien que por 30 pesos el par, te hace pasar la mercadería. Los zapatos van de Brasil a Ciudad del Este, de Ciudad del Este a Encarnación y de Encarnación a Posadas. Tenés que confiar en que todo salga bien, porque si se complica en la frontera ellos cobran igual”, confesó.  “Yo perdí 10 mil pesos en zapatos y si los quería retirar de Aduana tenía que pagar una multa de 20 mil, relató.

Otra joven detalló: “ellas (las vendedoras de casas en Brasil) crean un grupo de whatsapp con las que revenden en la Argentina y en Ciudad del Este y les pasan fotos y precios de lo que hay en stock y de lo que va llegando”.

En Posadas quienes venden a través de Facebook remarcan los precios en un 25, 30 por ciento. En cambio, una sandalia que en Brasil cuesta 500, 600 pesos, en las vidrieras de los comercios se observa, a 1500, 1800 pesos.

¿Cómo logran los comerciantes tener mercadería en stock y venderlas? Ante la consulta de este medio, aseguraron que tienen distribuidores dentro del país, Rosario, Buenos Aires y que pueden ingresar el producto sin problemas a la Argentina y los distribuyen en el mercado interno. “Nosotros no compramos en Brasil, tenemos un distribuidor de Argentina”, afirman.

Lo cierto es que sea por estilo, por precio o calidad, la preferencia de las mujeres por los zapatos brasileños crece a pasos agigantados.

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