Lunes 19 de octubre de 2026 Posadas misiones
Dólar oficial $1.540 ▲ 0,3%
Dólar blue $1.560 ▲ 0,3%
Riesgo país 648
f X ig ▶

CASAFE publica una guía para profesionalizar el uso de drones en la protección de cultivos

La nueva publicación reúne criterios técnicos, recomendaciones operativas y pautas regulatorias para mejorar la eficiencia de las aplicaciones agrícolas, reducir riesgos ambientales y fortalecer la trazabilidad en el campo.

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

La incorporación de drones a las tareas de protección de cultivos suma una herramienta tecnológica a la agricultura argentina, pero también plantea exigencias de capacitación, control y seguridad. En ese escenario, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) presentó Protección de Cultivos con Drones: Fundamentos Técnicos y Buenas Prácticas, una publicación que busca ordenar los criterios de aplicación y acompañar la expansión de estos equipos con respaldo técnico y pautas de uso responsable.

El libro, elaborado por el ingeniero agrónomo Federico Martín Elorza y publicado en 2026 por la Editorial de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, integra una revisión de bibliografía científica nacional e internacional con experiencias prácticas y aportes de especialistas. Su objetivo es ofrecer referencias a productores, asesores agronómicos y aplicadores para tomar decisiones operativas con mayor precisión, sin perder de vista las condiciones ambientales y las obligaciones regulatorias.

La propuesta parte de una premisa central: la precisión de vuelo no garantiza, por sí sola, una aplicación eficaz y segura. El resultado depende de la combinación entre altura y velocidad de vuelo, tamaño y cantidad de gotas, volumen aplicado, ancho de la franja de pulverización, condiciones meteorológicas y preparación de las mezclas. La modificación de cualquiera de estas variables puede alterar el desempeño del tratamiento.

Eficiencia productiva y control de riesgos

Los drones pueden resultar útiles cuando la maquinaria terrestre encuentra limitaciones de acceso, falta de piso, pendientes pronunciadas o dificultades para ingresar a cultivos de gran porte. También permiten intervenir en ventanas de aplicación acotadas y evitar el tránsito de equipos pesados sobre el lote, con la consiguiente reducción del pisoteo y la compactación del suelo.

Sin embargo, la tecnología requiere una planificación específica. El documento explica que el flujo de aire generado por las hélices, conocido como downwash, contribuye a dirigir las gotas hacia el cultivo. Su efecto disminuye cuando aumenta la altura de vuelo o la velocidad de avance, lo que puede reducir la penetración de la pulverización y elevar la exposición de las gotas a las corrientes de aire.

Por eso, la guía plantea la necesidad de ajustar los parámetros de acuerdo con el cultivo, el producto, el objetivo biológico y el escenario meteorológico real. También destaca la importancia de validar las aplicaciones en campo mediante herramientas como las tarjetas hidrosensibles, que permiten observar la distribución de las gotas, y de conservar los registros operativos generados por los equipos.

La gestión de la deriva —el desplazamiento de gotas fuera del área prevista— ocupa un lugar relevante. El texto recomienda trabajar dentro de condiciones meteorológicas adecuadas y evitar las inversiones térmicas, situaciones que pueden comprometer la distribución del producto y aumentar los riesgos para áreas vecinas. En su resumen técnico, propone una zona de seguridad de 30 metros bajo configuraciones conservadoras y cumplimiento de las buenas prácticas, aunque su aplicación debe analizarse junto con la normativa vigente y las condiciones particulares de cada jurisdicción.

La regulación también define las condiciones de adopción

La guía dedica un capítulo al marco normativo argentino y distingue las competencias de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y las autoridades provinciales y municipales. Esa articulación resulta determinante para una actividad que combina seguridad aeronáutica, uso de productos fitosanitarios y protección de personas y ambientes sensibles.

El documento señala que las condiciones para operar un dron dependen de la categoría de vuelo y del escenario de aplicación. A su vez, la autorización para utilizar un producto fitosanitario mediante drones no debe darse por supuesta: es necesario verificar las indicaciones de su etiqueta y las autorizaciones específicas que correspondan. Las provincias y los municipios pueden establecer, además, distancias de resguardo, horarios, avisos previos y otras exigencias locales.

En términos prácticos, la profesionalización no se limita al manejo del equipo. Incluye la planificación de cada misión, la revisión de las condiciones meteorológicas, el uso de elementos de protección personal y la conservación de documentación sobre los productos empleados, la receta agronómica cuando corresponda, los parámetros de vuelo y la superficie tratada. Esa trazabilidad puede facilitar inspecciones, respaldar decisiones técnicas y aportar información ante eventuales reclamos.

Contexto regional: una herramienta para producciones diversas

Para el NEA argentino, donde conviven actividades agrícolas, forestales y frutícolas con realidades productivas heterogéneas, las aplicaciones con drones pueden abrir alternativas operativas en terrenos complejos o cultivos en los que el acceso de la maquinaria convencional presenta dificultades. No obstante, el alcance concreto de esa oportunidad dependerá de las características de cada explotación, la disponibilidad de equipos y personal capacitado, los costos de operación y las reglas aplicables en cada provincia.

En Misiones y Corrientes, la incorporación de esta tecnología exige considerar, además de la eficacia agronómica, la cercanía entre áreas productivas, viviendas, establecimientos educativos, cursos de agua y otros espacios sensibles. La planificación y el registro de las aplicaciones pueden contribuir a mejorar la convivencia entre la actividad agropecuaria y las comunidades, siempre que se acompañen con controles efectivos y cumplimiento normativo.

La publicación no presenta al dron como una solución universal ni reemplaza el criterio profesional. Su aporte consiste en reunir criterios para evaluar cuándo conviene utilizarlo, cómo ajustar la operación y qué información conservar para verificar los resultados. Para productores y prestadores de servicios, contar con parámetros técnicos compartidos puede facilitar la capacitación, reducir errores operativos y mejorar la previsibilidad de las intervenciones.

En una agricultura que incorpora herramientas de precisión, el desafío será traducir la innovación en resultados comprobables: aplicaciones eficaces, uso responsable de insumos y procedimientos que puedan documentarse y revisarse. La evolución de la tecnología y de las regulaciones, junto con la formación de operadores y la validación de las prácticas en condiciones reales, serán factores decisivos para determinar su aporte a la producción regional.

Información del Autor

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías