COLUMNISTAS

Inversión real directa en Misiones: en un contexto donde el capital no es prioridad, la caída misionera es la más baja de todo el NEA

Compartí esta noticia !

Desde la asunción del Presidente Alberto Fernández quedó claro que la agenda económica del gobierno, en una primera instancia, no iba a tener al gasto de capital como una prioridad de gestión.

La necesidad de reactivar la economía a partir de programas de fomento al consumo directo (principalmente, el de alimentos) dominó la primera parte de la gestión Fernández. La aparición y expansión del coronavirus, luego, obligó a volver a afinar la lapicera para contener la cuestión sanitaria y la asistencia estatal a personas y empresas.

En este marco, era de esperar que el gasto de capital (a partir de la inversión real directa y las transferencias de capital) del Estado nacional a las provincias argentinas acumule una considerable caída en el inicio del año: a marzo incluido, el total nacional muestra un descenso del 15,1% en el gasto de capital devengado, que totalizó en el período $21.033 millones.

Visto por provincias, hay que destacar en este punto que Misiones acumuló en el primer trimestre del año un gasto devengado de $629 millones: un 4,4% menos que en el mismo período de 2019, siendo de esa manera la provincia de la región del NEA con la menor caída (Corrientes cayó -26,4%; Chaco -19,1% y Formosa -12,2%).

A su vez, Misiones es la provincia con el segundo mayor nivel nominal de ejecución (sus $629 millones solo son superados por los $744 millones de Chaco); y segunda en términos per cápita con $504 por misiones, también segunda en la región detrás de los $623 de Chaco.

¿En que se basan esas diferencias? Principalmente, en la velocidad del gasto (medida según el gran de ejecución mencionado para cada provincia): en ese marco, la provincia de Misiones lleva un gasto de capital devengado equivalente al 23,6% de su crédito presupuestario vigente, siendo el más alto de la región y el tercero más alto de todo el país.

La porción mayoritaria del gasto tiene que ver con pagos directos de certificación de obras (algunas con varios meses de atraso), así como la emisión de ordenes de pago para nuevas certificaciones y adquisición de maquinarias.

¿Perspectivas?

El gasto de capital computado en abril tendrá dos características: el enfocado exclusivamente en la cuestión sanitaria (remodelaciones y/o construcciones de establecimientos sanitarios) y continuación de pagos de certificados de obra atrasados (y actuales, en los pocos casos que continuaron las obras).

Hasta tanto no se dé por superado la cuestión del COVID19, la obra pública seguirá caminando a un ritmo lento, pero con cierta constancia, algo que las provincias reclaman por su peso en la generación del empleo.

Compartí esta noticia !

Los muertos no producen ni consumen

Compartí esta noticia !

A propósito de los “muy preocupados” por la economía nacional, los economistas liberales a secas, neoliberales, y los libertarios; más los comunicadores sociales que sirven de claque al establishment, y varios impresentables políticos de ese sector nada nacional; que a toda costa quieren terminar al como sea con las medidas de cuarentena; lo primero que se les debe hacer notar, es que la necroeconomía (economía de la muerte, o priorización a ultranza del libertinaje económico al como sea) que propugnan, con seguridad provocaría un alud de nuevos contagios de la pandemia del Covid 19, y con eso un incremento exponencial de decesos.

Lo muy riesgoso de no dar total prioridad a la salud pública, está demostrado por los casos de países que optaron por enfatizar medidas “pro mercado”, como EEUU, Gran Bretaña y Brasil, en los que los niveles de incrementos de los contagios y de las consecuentes muertes, aparecen como totalmente desmadrados.

Tampoco muestran casos muy airosos Italia y España, dos naciones en las cuales la peor infección que parecen mostrar, es la del neoliberalismo acentuado, una de cuyas secuelas es el descuido o incluso el desguace de los sistemas de salud pública; todo ofrendado al altar del “dios mercado”.

Para los señalados voceros del neoliberalismo (y doctrinas afines), es más que evidente que lo seres humanos no les importan nada, sobre todo si no son de los grupos cerradamente elitistas, que ellos integran o a los que sirven con arrastrada pleitesía.

Pero la hipocresía que demuestran, impresentable por cierto, solo es parcialmente escondida por los multimedios oligopólicos y sus asalariados tinterillos. Y les resulta indefendible, cuando se les pone ante la cruda realidad que esos mismos personeros de doctrinas político – económicas crudamente nacionales, apoyaron con entusiasmo de mercenarios al tanto por cuanto, todas y cada una de las sucesivas medidas de desguace económico generalizado, que con saña y nada de inocencia, fueron implementadas en cada uno de los tres períodos neoliberales, padecidos dolorosamente por nuestro país –el “proceso”, el noventismo y el macrismo-.

¡Ahora fingen preocupación por la caída de la actividad económica a consecuencia de las estrictas medidas sanitarias; pero justificaban e incluso se felicitaban, ante el industricidio masivo, el tecnicidio generalizado y muy acentuado contra entes tecnológicos relevantes (nuclear, satelital, biológico, el CONICET, etc.), el Pymecidio generalizado, y la miseria que multiplicaron con malicia y estulticia propia de psicópatas asesinos seriales!

Por supuesto, omiten considerar, con la insensibilidad y superficialidad conceptual que los caracteriza a esos sectores apátridas, el elemental concepto que los muertos no producen ni consumen.

Pero queda en claro, que además de ser voceros y reflejos de mezquinos intereses de oligarcas y oligopolistas, cuya única víscera sensible es el bolsillo; lo que en realidad buscan es la destrucción de los positivos efectos sanitarios de la severa cuarentena, que logró un elevadísimo nivel de aceptación en la población y un inédito porcentaje de imagen positiva del actual gobierno nacional.

En realidad, buscan sembrar de muertos por el Covid 19 en Argentina, para con ese argumento, despotricar a mansalva y seguir sus acciones de esmerilado con propósitos destituyentes del gobierno nacional, para volver a imponer otro gobierno oligárquico, apátrida y genuflexo ante los dictados del mega poder financiero transnacional, y de las Potencias Atlantistas, que desembozadamente buscan hacernos volver irremisiblemente al caduco e inviable modelo de país primarizado; el cual casi con seguridad sería el paso previo al desguace nacional en media docena de dóciles republiquetas; infame tarea que ya era el objetivo de los tecnócratas neoliberales del noventismo en el menemato y el delarruato.

Las progresías, con formatos y letras dictadas desde los mencionados centros de poder, son usualmente claques dóciles y maleables, funcionales a esos fines.

Por supuesto, los nulo pensantes cuando no cómplices activos de esas infames tareas, son los muy colonizados mentales milicos proceseros, en las antípodas de Señores Militares Patriotas que supimos tener.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

Compartí esta noticia !

La plena aplicación del principio precautorio frente al COVID-19: el contraejemplo brasilero

Compartí esta noticia !

Contenido: a.- Contexto inesperado y atípico: la pandemia. b.- El principio precautorio en su extensión. c.- La situación en Brasil: acerca de dos fallos corregidores. d.- Palabras finales.

a).- Contexto inesperado y atípico: la pandemia

La situación de parálisis global que ha ocasionado el virus COVID-19 no tiene parangón en la vida moderna y se aleja mucho de aquél futuro promisorio que el desarrollo desmedido de la economía nos prometió.

Se parece más a los “elefantes negros” sobre los que advertía Thomas Friedman al hacer referencia a la mezcla de aquellos eventos raros, inesperados, infrecuentes pero de enormes repercusiones (Un cisne negro, como lo refirió Nassim Tale

b) con el “elefante en la sala” es decir, un problema enorme que todos ven y nadie se hace cargo. Esa mezcla es un elefante negro: todos sabíamos que iba a pasar algo malo, aunque no podíamos acertar bien qué iba a pasar. Pasó. 1 En este escenario se dan fenómenos impensados. Hoy la economía no tiene ningún rol más relevante que el de promover urgentemente el desarrollo de algún tipo de terapia, tratamiento, y hasta alguna vacuna capaz de frenar a éste asesino serial que ha venido a frenar la vida de todos. La economía fuerte ha quedado en mano de los Estados Nacionales que han tenido que elaborar estrategias de defensa como si estuvieran ante un ataque masivo. Hay un parecido, lo admitimos.

Ante esta situación inusual cada país tuvo que tomar decisiones. Casi todos, en ejercicio de su soberanía, han tomado una serie de resoluciones que buscaron “aplanar la curva de contagios”. Sobre este punto vamos a referirnos más adelante respecto de la situación peculiar de Brasil y su decisión política, que fue corregida desde el derecho a partir de unas intervenciones del poder judicial de aquél país.

Los datos que llegaban desde Europa y Asia eran aterradores: no hay información suficiente, no se puede frenar el avance de un nuevo virus cuyo origen tampoco es muy claro, las recomendaciones de la OMS además no resultan tan terminantes. El mundo se había convertido en un pañuelo y la amenaza a la salud pública global estaba instalada concretamente.

No sabemos si en forma consciente o no, pero vemos que básicamente se trató aquí de una aplicación concreta y audaz de los principios de prevención y, en especial, de precaución. Sobre éste último aspecto nos referiremos en lo que sigue.

b).- El principio precautorio en su extensión.-

Hace un tiempo venimos afirmando que en el nuevo diseño de la responsabilidad por daños se ha introducido el principio precautorio en forma implícita.2

La Dra. Adriana Bestani en una excelente obra sobre el tema lo afirma de manera clara: el principio precautorio implica mucho más que lo positivizado en la Ley General del Ambiente.3

Básicamente el principio descansa en la activación de medidas eficaces cuando hay una situación de incertidumbre científica con potencialidad de dañar en forma grave o irreparable bienes y valores colectivos.

Si sumamos lo dicho a la convicción de que todo el sistema jurídico de responsabilidad se base en la evitación de daño, y que los daños colectivos o masivos están en la cumbre de las prioridades del sistema por cuanto la recomposición no es habitualmente factible, era sencillo entender que en esta situación tan excepcional la primera respuesta política-normativa tendría sustento y explicación en la precaución.

Esta prevalencia también se verifica en el texto del art. 240 del Código Civil y Comercial cuando sujeta el ejercicio de los derechos individuales a un test de compatibilidad con los macro y micro bienes colectivos.

En el mismo sentido Néstor Cafferatta escribió acerca del principio precautorio que “es una herramienta de defensa del ambiente y la salud pública, que amplía enormemente los límites de acción del Derecho de Daños, con un sentido de prevención y anticipatorio, intenso, enérgico, fuertemente intervencionista, con la finalidad de impedir la consumación de un daño grave e irreversible.”4

La relación del derecho a la salud con el derecho ambiental, ambos en su faz colectiva como en la individual (por su potencialidad) es algo que ya no exige mayores explicaciones.5

El Dr. Eduardo Pigretti consideraba a los problemas de salud pública como problemas ambientales cuando el alcance era global porque tenía la potencialidad de afectar la producción, la calidad de vida y las condiciones sanitarias de la población.6

La evitación del daño más allá de las previsiones lógicas o habituales – materia del principio precautorio – también se verifica positivizado en el art. 58 del Código Civil y Comercial. El precepto normativo es un protocolo que se aplica para las investigaciones en seres humanos donde no existe certeza científica, constituyendo así un listado de medidas eficaces para evitar daños y disminuir la incertidumbre.

Nuevamente la vinculación salud y principio precautorio es patente. Vamos a agregar a la lista de artículos que implícitamente refieren a la precaución al art. 1757 cuando no exime de responsabilidad aun demostrando que existe autorización administrativa ni tampoco alegando que se han cumplido con las técnicas de prevención.

Completamos nuestro punto con aquella ya famosa afirmación que hace la CSJN en la causa “Salas Dino” cuando dice que “el principio precautorio produce una obligación de previsión extendida y anticipatoria a cargo del funcionario público” dejando muy en claro que cuando se trata de la toma de decisiones en todos los niveles de gobierno se debe someter la misma a los estándares exigidos cuando se activa el principio, es decir, disminuir en todo lo posible la incertidumbre y específicamente descartar un resultado de grave o irreparable daño en una gran proporción.7

El principio precautorio por la fuerza de la lógica ha superado por lejos las capas del derecho ambiental, ha logrado también extenderse más allá del derecho de daños, para pasar a integrar el selecto grupo de principios generales basado en el mandato constitucional de “no dañar a otro” (art. 19 CN)

Sobre los principios Couture los ha definido como “enunciados lógicos extraídos de la ordenación sistemática y coherente de diversas normas de procedimiento, en forma de dar a la solución constante de éstas el carácter de regla de validez general”8

Se ha dicho también que los principios son el conjunto de reglas directivas que surgen de un sistema de normas, como por ejemplo un código.9

Podemos conceptualizar también al “principio como fundamento del Derecho, entendido ése como la construcción, a lo largo del tiempo y por el hombre, de las reglas jurídicas que permiten la convivencia en sociedad. En esta idea, principio también está relacionado con el inicio de todo”.10

Los principios entonces se erigen como estructuras sobre los cuales se construye el sistema legal, no admiten la posibilidad de un “principio opuesto válido” y poseen una fuerte carga valorativa de preeminencia que lo convierte en una medida de interpretación ineludible.

En el escenario en el que estamos dialogando, la prevención se mostró insuficiente. Se tuvo que recurrir a medidas extremadamente drásticas cuya eficacia se estima pero no se puede asegurar. Las ciencias no pueden cortar el nexo causal y la propagación de una enfermedad muy contagiosa es ya una realidad.

En esa oscuridad de datos solo se podía saber lo siguiente: a) estábamos ante la posibilidad concreta y razonable de daño grave o irreparable de alcance masivo; b) existía incerteza científica acerca de los tratamientos y los efectos reales de la pandemia; y c) después de una evaluación de costos extremadamente altos (vida y salud pública versus economía) la medida eficaz exigía la máxima restricción de los derechos individuales. La pertinencia del principio precautorio es evidente.

Las medidas realizadas parecen haber sido efectuadas dentro de la lógica que propone el art. 1713 del Código Civil y Comercial cuando refiere a la sentencia de las acciones preventivas (la búsqueda de un equilibrio entre restricción y eficacia). Es que en definitiva las soluciones de los conflictos basados en ambos principios poseen una estructura común y en cada caso se direccionan a evitar el daño (cierto o incierto pero razonablemente posible).

Podríamos enmarcarla también en lo que se conoce como acción expectativa donde las autoridades recurren a medidas de carácter general y colectivo ante peligros potenciales pero de los que no tengan pruebas terminantes en materia científica. Es evidente que ésta medida se nutre en parte del principio precautorio cuando en situaciones peligrosas no se conoce en su extensión el alcance del daño posible11. Es el caso que nos toca de la pandemia actual.

Es habitual encontrar operando en conjunto a los principios preventivos y precautorios, en especial cuando se tratan de situaciones complejas donde conviven la posibilidad de que ocurran daños conocidos, ciertos y probables con circunstancias desconocidas pero potencialmente peligrosas que pueden provocar igual (o peor) volumen de perjuicio. Es por ello que, a pesar de ser dos principios diferentes, se los invoque en conjunto.12

Deviene importante dejar en claro algo: es un mandato constitucional evitar los daños. Una respuesta, aún bajo la más intensa incertidumbre, debe darse. Se deberán analizar los costos en juego y tomar una medida eficaz que permita, dentro de lo evaluado, evitar el daño o al menos disminuir su gravedad. Como lo dijo la Corte: el principio precautorio genera una obligación de actuar.

Muchas veces se ha identificado al principio precautorio como dique, como corsé de las actividades humanas, cuando en rigor lo que exige es una respuesta eficaz. Implica un mandato de actuación para evitar daños posibles, genera una obligación de hacer. La decisión de hacer algo ya la tomó el legislador, ahora los ejecutores de las políticas públicas deben determinar qué hacer, con un requisito fundamental: la búsqueda de la mayor eficacia. Y en eso el vecino país de Brasil no se estaba haciendo bien.

c).- La situación en Brasil: acerca de dos fallos corregidores.

Hugo Acciarri destacaba como una diferencia muy beneficiosa entre el derecho y otras ciencias en que el primero podía afectar la realidad hacia adelante13.

Esto es real. El derecho puede regular y exigir cambios en conductas que terminen modificando realidades concretas.

La actitud del Presidente de Brasil Jair Bolsonaro fue muy diferente a las del resto de los países de la región y también se apartó de las recomendaciones de laOMS respecto del aislamiento social como medida preventiva de contagio del COVID- 19.

Consideró a la pandemia como una “gripecita” que iba a pasar y que incluso los brasileros eran inmunes a la misma. En ese sentido se desató una guerra interna con los diferentes gobernadores estaduales que comenzaron por su propia decisión a cerrar sus fronteras y ordenar el aislamiento social preventivo y obligatorio.

El Presidente Bolsonaro entonces elaboró una campaña publicitaria denominada “Brasil no puede parar” (O Brasil não pode parar) exhortando a la población a que no abandone las actividades productivas ya que no habría un peligro en la propagación del coronavirus.

Esto provocó la presentación por parte del Ministerio Público Federal de un pedido de tutela preventiva de urgencia a través de una acción civil pública ante la justicia federal de Río de Janeiro. En la demanda afirman que dicha campaña instaría a los brasileños a volver a sus actividades normales, sin que la misma se basara en documentos técnicos que indicaran que esta sería la medida apropiada, considerada la etapa actual de la pandemia de Covid-19 en Brasil, lo que podría agravar el riesgo de propagación de la enfermedad en el país. También sostiene i) la difusión de la campaña sería contraria a los principios de precaución y prevención, aplicables al derecho a la salud; (ii) el anuncio sería abusivo y no informativo; (iii) habría ilegalidad y violación del principio de razonabilidad en esa campaña y (iv) habría un comportamiento contradictorio en la Unión, específicamente a la luz de las disposiciones del Ministerio de Salud.

A raíz de dicha presentación se dicta la Resolución de la acción civil pública Nro. 5019484-43.2020.4.02.5101/RJ que hizo lugar a lo peticionado frenando la divulgación de la campaña gubernamental por constituir un grave riesgo a la salud de los brasileños, tanto potenciales como concretos, individuales y colectivos y porque ello podría acarrear el colapso del sistema de salud nacional.14

En lo que a nuestro tema se refiere el fallo del tribunal de Río de Janeiro expresamente dice: “Los principios de precaución y prevención se aplican al derecho a la salud, como ya decidió el Tribunal Supremo en la IDA 5592[4]. La doctrina de Paulo Affonso Leme Machado enseña: ‘En caso de duda o incertidumbre, también hay que actuar previniendo. Esta es la gran innovación del principio de precaución. La duda científica, expresada con argumentos razonables, no prescinde de la prevención. «El principio de precaución consiste en entender que no sólo somos responsables de lo que sabemos, de lo que deberíamos haber sabido, sino también de lo que debemos dudar», afirma el jurista Jean-Marc Lavielle. (…) En caso de duda, apostamos por una solución que proteja inmediatamente al ser humano y conserve el medio ambiente (in dubio pro salud e in dubio pro natura)”.

Lo habíamos dicho más arriba y lo ratificamos: el principio precautorio no se identifica por indicar aquello que no hay que hacer en situaciones de incertidumbre, sino que implica un mandato de obrar, de enfrentar esa oscuridad con políticas públicas que eviten el daño masivo y grave. Se ensambla con la prevención en una comunidad de fines.

Destacamos otro párrafo del fallo que dice: “Así, en el análisis preliminar de la solicitud de tutela urgente, se verifica que el incentivo para que la población tome las calles y reanude su rutina, sin un plan definido y ampliamente difundido para combatir la pandemia, puede violar los principios de precaución y prevención, y también puede dar lugar a una mala protección del derecho constitucional a la salud, tanto en su sesgo individual,, como colectivo. Y esta mala protección afectaría desproporcionadamente a los grupos vulnerables, en particular a los ancianos y a los pobres”.

El principio precautorio es la última defensa que tiene un sujeto vulnerable ante la amenaza de daños graves o irreparables. Hace mucho venimos diciendo que el planeta es nuestra casa común, pero no todos vivimos de la misma manera. Estamos todos en el mismo barco pero hay pasajeros de primera y de tercera. El principio precautorio puede servirnos para conseguirle salvavidas y botes a los pasajeros de tercera.

Además de la causa comentada surgió otra petición que llegó hasta el Supremo Tribunal Federal de Brasil, una acción directa con una cautelar interpuesta por el partido político Red de Sustentabilidad y la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos contra el Gobierno Federal, por la divulgación preliminar y contratación de campaña publicitaria llamada “Brasil no puede parar”.15

Los solicitantes alegaban la violación de múltiples disposiciones constitucionales, entre ellas: el derecho a la vida, la salud, la información, la moral, la probidad, la transparencia y la eficiencia. Explicaban que el video ya estaba en las redes lo que implicaba divulgar información falsa que pone en riesgo enorme al pueblo del Brasil por exponerlos al contagio del COVID-19 ya que promueve conductas contrarias al deber de cuidado. Además, por ello, gastar recursos públicos en ésta divulgación es contraria al derecho y al principio de razonabilidad, pues es contrario a los preceptos de defensa de la vida y la salud.

Es por esto que solicitan que se prohíba la difusión del video y no se produzca el gasto con recursos públicos que deberían ser usados para la salud.

Luego de considerar la competencia, el Juez Supremo analiza los requisitos para el despacho de la cautelar basándose en información científica que posee sobre la gravedad de la pandemia, las medidas de aislamiento social recomendadas por los organismos internacionales, las medidas políticas y económicas tomadas por otros países, las experiencias mundiales en materia de contagio y que, básicamente, el aplanamiento de la curva de contagio busca evitar el colapso de los sistemas sanitarios por la infección masiva y simultánea de personas. Entre estas medidas para reducir la velocidad del contagio entiende que es prioritaria la distancia social, con fundamento en las recomendaciones del Director General de la OMS, el Ministerio de Salud de Brasil y otras organizaciones afines.

Incluso abriga la posibilidad de la duda y dice: “Aunque no fuera así: que no hubiera unanimidad cuasi técnica-científica sobre la importancia de las medidas de distanciamiento social e incluso si no tuviéramos el factor agravante de reunir a grupos vulnerables en situaciones de bajos ingresos, el Tribunal Supremo Federal ha consolidado la jurisprudencia en el sentido de que, en materia de protección del medio ambiente y salud pública, deben respetarse los principios de precaución y prevención.

Por lo tanto, si hay alguna duda científica sobre la adopción de la medida sanitaria del distanciamiento social -que, vale la pena reiterar, no parece estar presente- la cuestión debe resolverse en favor de la buena salud de la población” y luego se apoya en casos jurisprudenciales del Alto Tribunal en materia de salud (dengue, zika y chikungunya así como acerca del asbesto) donde se aplica el principio precautorio como dirimente ante la incertidumbre, y como herramienta de gestión para evitar riesgos graves.

A continuación, el decisor efectúa argumentaciones para fundar su resolución tales como considerar a la campaña como “desinformativa”, lo que la inhabilita para recibir fondos públicos. Asimismo reconoce la dicotomía entre economía y salud que se plantea, pero entiende que de la dependencia de ésta última es vital y si no se toman medidas urgentes el daño a la economía será peor. El distanciamiento se va a producir y es mejor ahora que en una situación de colapso.

Destacamos un párrafo del fallo que dice: “La supresión de las medidas de distanciamiento social, como informa la ciencia, no producirá un resultado favorable en la protección de la vida y la salud de la población. No es ideológico. Es una cuestión técnica. Y el Tribunal Supremo Federal tiene el deber constitucional de proteger los derechos fundamentales a la vida, la salud y la información de todos los brasileños”.

Coincidimos plenamente con esto. El problema es de orden científico y las soluciones serán en ese sentido. Las decisiones políticas basadas en cuestiones no técnicas resultan irrazonables y no ajustadas a derecho. La ciencia estableció un diagnóstico y las medidas dentro de lo posible para paliar la crisis. El derecho debe apoyarse en ello y conducir las conductas en ese sentido.

El principio precautorio resulta – incluso inconscientemente- el principio rector de las medidas que se han ido tomando ante la pandemia, ya no como límite o freno de actitudes, sino como motor de políticas públicas. En caso de dudas deberá estarse a lo que los profesionales de las ciencias estiman más acertado por sobre cualquier especulación política o económica, porque bien lo dice el fallo comentado: un contagio masivo causará mayor perjuicio económico.

El fallo del juez resuelve hacer lugar a lo peticionado, incluso extendiéndose en el fallo a situaciones análogas diciendo: “…. vedar la producción y circulación, por cualquier medio, de cualquier campaña que pregone que “Brasil no puede parar” o que sugiera que la población debe retomar todas sus actividades, o que expresa que la pandemia constituye un evento de poca gravedad para la salud y la vida de la población.

También declaro la suspensión de contratar cualquier campaña publicitaria
dirigida al mismo fin”. Hace un tiempo venimos afirmando que la comprobación por parte de un magistrado en un proceso judicial abierto de que se dan los extremos de activación del principio precautorio implica “necesariamente” el despacho de una cautelar. El principio activado obliga a tomar medidas para evitar el daño y entonces hacemos referencia a las medidas precautorias eficaces16. En el caso brasileño se ordenó dejar sin efecto la campaña.

La decisión del gobierno brasilero de “promover no hacer nada” frente a la pandemia del corona virus es contrario al principio precautorio por cuanto está demostrado que hay peligro de daño grave e irreversible (todos los días salen partes oficiales con cantidades de muertos) y la incertidumbre científica en cuanto a su alcance, tratamientos, contagios, modalidades, síntomas, etcétera y esto obliga a tomar medidas eficaces.

La campaña “Brasil no puede parar” implica “no hacer”. Promueve la idea de que la pandemia no es grave y que no hace falta ninguna medida especial, lo que claramente contradice todas las recomendaciones mundiales en materia médica y científica.

d).- Palabras finales:

La pandemia del COVID-19 ha resultado una tragedia global en todo sentido.

Ha esparcido una cuota de incertidumbre y ansiedad prácticamente nunca vivida por la humanidad en tiempos de paz.

Los gobiernos nacionales tuvieron que afrontar una serie de medidas muy costosas en términos económicos y políticos en pos de asegurarse un mínimo de calidad en la atención sanitaria del problema, intentar generarle un obstáculo a la propagación del virus para evitar muertes masivas y el colapso del sistema de salud.

El principio precautorio es un principio de la política ambiental que por la fuerza de su lógica innegable superó las barreras y hoy es un principio general del derecho con fuerte raíz constitucional respecto del mandato de no dañar a otro. Este principio es la respuesta jurídica a las situaciones de incertidumbre científica y permitió tener por razonables las medidas como el aislamiento social y las prohibiciones de circulación tomadas, así como las restricciones a otros derechos individuales.

Creemos que ésta posición corresponde a una interpretación pro homine y favor debilis ya que resulta indiscutible su valor vinculante desde una mirada jurídica y de una enorme función social para las comunidades.

Seguramente se podrán debatir los alcances de las acciones, pero no la necesidad de realizarlas: el principio precautorio genera la obligación de tomar medidas eficaces. No hacer nada equivale a contradecir el principio, y no puede haber sistema donde válidamente se contravenga un principio.

El caso brasilero termina siendo un conflicto que afectará primero a sus ciudadanos y, muy probablemente, a la región en toda su extensión por cuanto hasta tanto circule el virus las fronteras seguirán cerradas. No es alentador el estado de situación del vecino país. Podemos afirmar que todo ello implica una regresión profunda en la materia.

El principio precautorio es también, como lo dijimos, una de las máximas expresiones de la equidad. Protege a los débiles de las situaciones de peligro donde solo son receptores de los efectos no deseados. A los vulnerables les permite recibir respuestas claras y lógicas sobre los riesgos a los que los exponen y resulta el gatillo para la protección cuando las dudas no están del todo satisfechas.

El principio precautorio es una herramienta de justicia, de igualdad y de responsabilidad que exige a las autoridades tomar decisiones eficaces y adecuadas para la evitación de daños masivos, graves e irreparables.

Implica un imperativo de hacer dirigido al bien común.


1 FRIEDMAN, Thomas L. “Gracias por llegar tarde”. Buenos Aires. Paidós. 2018. Pág. 206
2 VILLAFAÑE, Leonardo Diego. “Principio precautorio y responsabilidad civil por daños”. Rev. Derecho Ambiental N°34 (Dir. Néstor Cafferatta) Abeledo Perrot. Buenos Aires. Abril/Junio 2013. Págs. 67-80. ISSN: 1851-1198.
3 BESTANI, Adriana. “Principio de Precaución” Ed. Astrea. 1o ed. Buenos Aires. 2012.
4 CAFFERATTA, Néstor. “Naturaleza jurídica del principio precautorio”. RCyS2013-IX, 5 Cita Online: AR/DOC/2532/2013.
5 CAFFERATTA, Néstor A. – MORELLO, Augusto M. “Dimensión social del Derecho de la Salud. Problemas, enfoques y perspectivas” ED, 213-937.
6 PIGRETTI, Eduardo. “Derecho Ambiental Profundizado”. 1a ed. Buenos Aires. La Ley. 2007.
7 CSJN S. 1144. XLIV. Originario “Salas, Dino y otros c/ Salta, Provincia de y Estado Nacional s/ amparo”. 26 de marzo de 2009.-
8 COUTURE, Eduardo J. “Vocabulario jurídico”. Pág. 589 citado por FALCÓN, Enrique M. “Principios procesales del proceso colectivo.” Libro de ponencias generales XXVI Congreso Nacional de Derecho Procesal. Santa Fe. 2011.
9 PEYRANO, Jorge W. “El proceso civil. Principios y fundamentos”. Astrea. Buenos Aires. 1978, Pág. 48.
10 ZUFELATO, Camilo. “Los principios generales de derecho procesal como enlace entre el nuevo código procesal civil brasileño y los sistemas jurídicos romanista e iberoamericano. RC D 1055/2018 Rev. Derecho Procesal Rubinzal Culzoni 2018 T.1. Proceso sucesorio.
11 Ver: MERLO, Mariano. “El principio de precaución en el derecho ambiental internacional” Rev. Derecho Ambiental N°57. Abeledo Perrot. Buenos Aires. Enero-Marzo 2019. Págs. 189-229
12 Ver: Cabaleiro, Luis Fernando vs. Papel Prensa S.A. s. Amparo /// SCJ, Buenos Aires; 11/02/2016; Rubinzal Online; 117088; RC J 523/16; Iluvatar S.R.L. s. Exhibición de documentación obligatoria /// CP Contrav. y Faltas Sala III, Ciudad Autónoma de Buenos Aires; 28/10/2019; Rubinzal Online; 4756/2019; RC J 12447/19; Asociación Civil Hoja de Tilo y otros vs. Municipalidad de La Plata s. Amparo- Recurso de inaplicabilidad de ley /// SCJ, Buenos Aires; 23/12/2009; Boletín de Jurisprudencia de la SCJ de Buenos Aires (Dr. Jorge M. Galdós); Ac. 70117; RC J 12558/10; entre otros
13 ACCIARRI, Hugo. Conferencia “Nuevas técnicas para la cuantificación del daño”. Posadas. 10 de abril de 2017. https://www.youtube.com/watch?v=K1i5kHphUrI
14 De las constancias en autos deviene que fue un proceso totalmente electrónico lo que resulta muy pertinente a los tiempos que corren en relación al COVID-19. Firmado digitalmente por la Jueza Federal Laura Bastos Carvalho. Aprovechamos para agradecer al Dr. Gustavo Rinaldi de Fundación Expoterra por suministrarnos el material de base para estos comentarios.
15 STF Brasil Medida Cautelar na Arguicao de Descumprimento de Preceito Fundamental 669 distrito federal http://www.stf.jus.br/portal/autenticacao/autenticarDocumento.asp sob o código 1737-4C0B-81E9-4DC2 e senha 274D-E024-CBBF-DD7E. Juez Ministro Roberto Barroso. Brasilia 31 de marzo de 2020.
16 Ver VILLAFAÑE, Leonardo. “El proyecto de Código de Procesos Colectivos desde una perspectiva ambiental” Rev. Derecho Ambiental N°57. Abeledo Perrot. Buenos Aires. Enero-Marzo 2019. Pág. 47-59

Compartí esta noticia !

Héroes Anónimos

Compartí esta noticia !

El virus del Covid-19 no deja de expandirse. Lo que hace dos meses en una charla entre amigos parecía una “gripe controlable” mediante medidas de higiene hogareña, hoy registra más de 235.000 muertes en el mundo. En nuestro país, la cuarentena obligatoria parece haber evitado un escenario de posguerra, y aunque la preocupación por la reactivación económica crece día a día, las experiencias de países limítrofes como las de Chile y Brasil, no dejan de confirmar el acierto del aislamiento preventivo social y obligatorio.

Párrafo aparte es el de la labor de nuestros médicos. Como es sabido es difícil hablar de “los médicos” pensándolos como un todo homogéneo, más en tiempos de hiperinformación digital donde muchas veces se contradicen las recomendaciones y diagnósticos de los diferentes especialistas. Sin embargo, el reconocimiento social a la vocación de los profesionales de la salud queda sellado cuando todas las noches los vecinos de todos los barrios del país salen a mostrarles su gratitud mediante aplausos, canciones y buenos augurios.

En la provincia de Misiones y frente a la política pública del #quedateencasa, otros profesionales también se suman a la aventura de cuidar al prójimo. Los trabajadores de algunos entes administrativos, las farmacias, panaderías, supermercados, verdulerías, los trabajadores de los medios de comunicación y comercios alimenticios en general se exponen, algunos por obligación del ente Estatal pero seguramente otros por convicción solidaria, en cumplir su jornada laboral entregando un plus que ya se encuentra reconocido por el pueblo misionero.

Acciones como las de las merenderos y comedores comunitarios que distintas organizaciones sociales llevan adelantes, o incluso empresas privadas que entregan insumos a los domicilios particulares de sus clientes, hoy se resignifican adquiriendo un valor extraordinario y sin dudas son muestras de que en la adversidad los lazos de solidaridad siguen vigentes y activos en la tierra colorada.

Frente a estos acontecimientos tan particulares como el que estamos viviendo, donde la pandemia terminó aislando a casi toda la población del planeta, este DÍA DEL TRABAJADOR no puede celebrarse de la misma forma. Situaciones extraordinarias merecen un reconocimiento extraordinario para quienes se juegan la vida saliendo de sus hogares, sea para reponer un paquete de arroz en una góndola o para llevarle un cajón de soda a un vecino.

Una vez el escritor Eduardo Galeano supo explicar que la admiración mundial que generó Diego Maradona se debió a que era un “dios de barro”. Más allá de su magia en el desempeño deportivo, Diego era un trabajador, con más falencias que virtudes a la hora de vivir la vida cotidiana, y paradójicamente la exposición de esa fragilidad potenciaba su destreza dentro de una cancha de fútbol.

En tiempos de cuarentena, ya sin Diego, ya sin fútbol, atrincherados en nuestros hogares protegiéndonos de un enemigo invisible que tiene la capacidad de responsabilizar a las víctimas que contagia, queremos reconocer y saludar a nuestros dioses de barro, nuestros héroes anónimos que siguen eludiendo adversidades y que hoy son nuestros titulares para poder ganar el mundial del covid-19.

Gráfica: Marcelo Carniglia

Compartí esta noticia !

Enigmas de un mundo pos Covid-19: qué viene después de la Globalización

Compartí esta noticia !

En la década del 90 el derrumbe de la URSS propició el fin de las ideologías, y un mundo unipolar que, tal vez girando en torno a EEUU, se disponía a transitar por un capitalismo con proyección global.

Esa fuerte influencia se tradujo en un avance por décadas de un progreso económico, tecnológico que tiño a distintas culturas, enlazándolas con la globalización, haciendo desaparecer nacionalismos y regionalismos, y sin que hubiera atisbos de que alguna economía como la China, o aún el BRIC pudiera hacerle mella alguna.

La base estratégica de ese imperialismo, haciendo permeables distintas culturas en todo el mundo, con una fuerte injerencia desde lo económico, basado en el poderío industrial militar pergeñado básicamente en la segunda guerra mundial. Generó un crecimiento exponencial, con algunas interrupciones como dijimos de irrupciones de movimientos como los del BRIC que luego en distintas crisis quedaron fuera de combate. Sin ir más lejos recordamos haber visto a este Brasil, hoy en franca convulsión, siendo calificada como la quinta potencia del mundo, y tratando de formar la nueva mesa chica del mundo junto a China e india hasta la crisis de 2.008.

Durante estas 3 décadas estas ideas han estado presentes, de una u otra forma, en el proceso de globalización. La economía de mercado triunfó como un modelo casi hegemónico. La integración y los procesos tecnológicos, fundamentalmente informáticos, modificaron el comercio, la comunicación, las relaciones humanas, de una manera global sin antecedentes en la historia.

No obstante, las tensiones entre el mundo árabe y occidental no hicieron más que crecer, los intentos de integración latinoamericana fueron frustrantes, como así en general en el mundo se sucedieron graves crisis políticas. El continente africano, sumido también en conflictos interminables, empobrecidos por el contante dominio de países colonialistas que permanentemente extrajeron riquezas sin aportar ningún desarrollo, y estando en general sus países en manos de dictadores de poca monta, y escaso desarrollo político institucional. Todo favoreciendo entonces la expansión globalizadora.

En estos años de todas formas aparecieron fortalecidos tanto Rusia como China y algunas otras naciones se alzaron con desarrollo tecnológico y nuclear. Estábamos ahora en un mundo complejo, con incidencia múltiple, sin una supremacía clara. Se fueron perfilando nuevos polos de poder, con distinta suerte pero que quebraron aquel rol solitario y dominante de los EEUU. Dichos frentes y disputas generaron enfrentamientos muy diferentes a las guerras tradicionales, pero con modalidades cada vez más letales y menos predecibles. Un gobierno de Donald Trump y una guerra comercial sin precedentes con China, que puso en vilo durante los años más recientes al mundo entero. Y cuando este complejo juego de ajedrez se desarrollaba en medio de una globalización nunca antes alcanzada, una interrelación del mundo en donde las líneas aéreas produjeron un verdadero achicamiento de las distancias mundiales, apareció aún no sabemos bien como ni por qué, virus hoy conocido mundialmente como: Covid-19.

La globalización y el entramado aerocomercial, el intercambio frenético del comercio mundial, que había generado que millones de personas transiten febrilmente por el mundo, es la misma ruta como la mejor fibra óptica que hizo que el ataque de aquel microorganismo fuera diseminado a una velocidad y virulencia nunca esperados. Algunos hablan de peligro de extinción de la raza humana, tal vez nadie sepa que es lo que realmente vaya a pasar, pero lo cierto es que los miles y miles de muertos, los millones hoy expuestos, la parálisis económica mundial, presagia en el mejor de los casos que este punto de inflexión pone en crisis todo el sistema capitalista.

Los países en general han bloqueado sus Fronteras, los vuelos, principal vehículo del contagio, han desaparecido dando lugar, eso si, a cielos prístinos, amaneceres diáfanos y con ausencia de polución. Los estados han recurrido a estados de sitio, toque de queda o un no tal sutil control policial restrictivo de muchos derechos y libertades en pos de la preservación de la salud, confinamientos masivos obligatorios y voluntarios, cese de actividades comerciales e industriales. El miedo ya no es patrimonio de alguien o de alguna región, los colapsos tampoco. No advertir un futuro cierto, lleva zozobra, y en algunos puntos de la tierra, hay temor por posibles procesos de anarquía, temores de hambruna, miseria profunda, debate entre sálvese quien pueda, o nadie se salva solo.

Será el covid-19 un punto de inflexión histórico, creemos que sí. ¿Tal vez de lo que aún no veamos respuesta es, a la pregunta tendremos liderazgos mundiales, que planteen una solución de esa dimensión? La reacción ha sido dispar, asistemática, en algunos casos tardía y en otras inexistente. Pero a medida que la cuestión se profundiza, se difunde hasta lo más recóndito del mundo, pero en especial agrava no solo la crisis de salud, con número espantoso de muertes, sino que hace estallar hasta las economías más encumbradas, parece poner en la agenda mundial, que la solución es una redefinición del mundo y la necesidad de generar nuevos organismos internacionales de consenso, político económico e institucionales que permitan una solución global.

El capitalismo, así como lo conocemos hoy tiene partida de defunción, asoman atisbos de naciones cerradas en sí mismas, y algunos que piensan en regiones no más allá. La búsqueda de la cura, como el restablecimiento de las economías aun no tienen más referencias que las respuestas nacionales. De no aparecer liderazgos que vean más allá, el mundo una vez que podamos afirmar que hay vida después del covid-19, se debate en el modelo de país, modelo de región y modelo de mundo que podamos concebir, en el cual estarán en juego derechos, libertades, institucionalidad y modelos de vida que han llevado siglos conseguir, y pocos meses en ser cercenados. De la plena conciencia de los líderes del mundo depende que no nazca un mundo, que no sea producto de la virtud de haber capitalizado tanto horror, y de haber valorado, al menos por el miedo, la solidaridad, la humildad, el respeto a todos los seres humanos, a la tierra y sus ecosistemas, para que la reconstrucción sea el norte de un nuevo mundo, con más derechos, con menos ambiciones, con el necesario humanismo y espiritualidad, y por sobre todas las cosas que no haya sido una terrible involución.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin