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Los Profetas de la (falsa) antipolitica

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La crisis global por el Covid-19 dejó expuesta la necesidad urgente de enrolarnos detrás de un objetivo, el de priorizar cuestiones fundamentales por sobre aquellas que nos hacían creer que la salud, y por lo tanto la vida, era algo secundario.

Argentina, a diferencia de países y gobiernos “predicadores” del mercado y las “planillas de Excel”, desde el principio tomó las medidas correctas que aconsejó el “gabinete asesor de emergencia”, compuesto por un grupo de prestigiosos expertos médicos y sanitaristas argentinos (de los mejores del planeta).

Todo parecía ir muy bien, incluso toda la “clase política” había tenido un comportamiento ideal- alineados detrás del Presidente Alberto Fernández y el Ministro Ginés González García- aportando cada espacio (oficialismo y oposición), desde su perspectiva, las herramientas necesarias para la construcción de una estrategia solida ante la crisis sin precedentes que golpea al mundo, pero de pronto, pasaron cosas (como lo diría un ex-presidente) y las dificultades empezaron a surgir; primero intentos de comprar con sobreprecios escandalosos mercaderías por parte oscuros “funcionarios” del Ministerio de Desarrollo Social -que es atravesado por una interna feroz- por suerte Fernández ordenó que esas compras no se hicieran y, al Ministro Arroyo, que rueden las cabezas que sean necesarias (todo esto sucede cuando nombras en lugares sensibles y claves a enemigos”), luego de esto el Presidente, en su mensaje más confrontativo hasta aquí, desafió a los “grandes empresarios” con una frase contundente: “muchachos, les tocó el momento de ganar menos”, en alusión a los despidos miserables que habían iniciado las más grandes empresas argentinas.

Esto desató la ira del sector y, quiénes SIEMPRE se han dedicado a ganar guita sin importar la crisis que sea, declararon la guerra… de inmediato empezaron a desfilar por los medios de “incomunicación” nacionales y por las redes sociales los “Profetas de la (falsa) antipolitica”, las inefables fake news salieron con mas fuerza que nunca inundando cada red social que encuentran a su paso, los pseudoeconomistas chantas a intentar destruir con sus mentiras habituales lo que se intenta construir llenando de sus teorías apocalípticas (que JAMÁS se cumplen) acerca del Estado, unos bufones de saco y corbata.

También el periodismo “de servilleta” volvió a mirar con un solo ojo, criticando absolutamente todo y “jugando” para los empresarios (su estado normal), trasmiten miedo y desinformacion a la población. A todo esto, y tal vez lo mas preocupante, se sumó un recrudecimiento de miserias tales como la xenofobia o la discriminación (al personal de Salud, por ejemplo). Sin mencionar el abuso de algunas autoridades de las fuerzas de seguridad o los femicidios que se fueron en incremento en lo que va del confinamiento.

Los “Profetas de la (falsa) antipolitica” hacen creer a una buena parte de la sociedad (en su mayoría de clase media) que la política no sirve, que aquellos que tienen responsabilidades de gobierno son parásitos y que nada hacen por la gente, que deberían NO cobrar sus sueldos y que ajustando allí daría el alivio económico que necesitamos; todo esto no es otra cosa que una farsa, “craneada” por un pequeño grupo de personajes vergonzosos que pretenden hacer lo que se les canta (como siempre lo han hecho) e imponer a supuestos hombres o mujeres que serán los “salvadores” y que vienen por afuera de política, el ejemplo mas palpable es Bolsonaro en Brasil o Macri en nuestro país, con consecuencias devastadoras para los países, son “muchachos” que su misión es hacer que el Poder económico crezca cada vez más en detrimento del Estado, sin importarles NADA la gente.

Nos quieren convencer que la política no sirve, justamente para hacer política y quedarse con la suma del Poder. Son peligrosos y mucho más en tiempos tan críticos como éste.

Mandan a sus voceros políticos a despotricar y reclamar al Congreso porque no sesiona, pero cuando se quiere hacer mediante las distintas herramientas y se propone un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, se esconden (Abogamos para que esta medida sea un primer paso para encarar la discusión sobre una reforma tributaria integral progresiva).

Lamentablemente cuando la Pandemia pase, estaremos sumergidos en otra tragedia, que va a ser la económica (que va en caída libre) y si a los errores del gobierno le sumamos las “malas prácticas” (para ser suaves) de ésta gente, estaremos en un problema mucho más grande aún.

El gobierno debería ajustar las decisiones y convocar, además del gabinete de expertos sanitarios, urgentemente al prometido Consejo, Económico, Político y Social para empezar desde ahora a planificar el después de la Pandemia. También, así, achicar la cantidad de “errores” y cortar con las intenciones de estos “Profetas”.

Hay miedo, preocupación y angustia, escuchar y dialogar va a ser la clave para lo que se viene, pero esta situación de crisis no puede constituirse en excusa para instalar ideas de ajuste y pretender resentir el funcionamiento del Estado que cumple una función social fundamental.

Será, más que nunca, necesario defender la libertad y la igualdad también en el interior de las prácticas económicas y sociales. (…) Igualdad que también implica equidad y mecanismos de justicia redistributiva basados en la solidaridad colectiva.

Será la terea de aquí en más, pensar en el futuro solidariamente y luchar en el presente por la salud y para minimizar los embates de los “Profetas de la (falsa) antipolitica”.

Fernando J. Fernández – Presidente Partido Socialista Misiones

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Una crisis mundial como ninguna otra necesita una respuesta mundial como ninguna otra

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Vengo diciendo desde hace un tiempo que esta es una « crisis como ninguna otra». Es:

  • Más compleja, con shocks sanitarios y económicos vinculados entre sí que prácticamente han paralizado nuestro estilo de vida.
  • Más incierta, ya que lleva tiempo aprender a tratar el nuevo virus, lograr una contención más eficaz y poner nuevamente en marcha nuestras economías.
  • Verdaderamente mundial. Ni las pandemias ni los shocks económicos que provocan conocen fronteras.

Las perspectivas son sombrías. Prevemos que la actividad económica internacional disminuirá en una escala que no hemos visto desde la Gran Depresión.

Este año 170 países sufrirán caídas del ingreso per cápita, en tanto que hace apenas unos meses proyectábamos que 160 economías registrarían un crecimiento positivo del ingreso per cápita.

Medidas adoptadas

Momentos excepcionales requieren medidas excepcionales. En muchos sentidos, los países miembros del FMI han lanzado una « respuesta como ninguna otra».

Los gobiernos del mundo entero han tomado medidas sin precedentes para luchar contra la pandemia a fin de salvar vidas y proteger a las sociedades y las economías. Las medidas fiscales adoptadas hasta el momento rondan USD 8 billones y los bancos centrales han organizado inyecciones de liquidez gigantescas (y, en algunos casos, ilimitadas).

Por nuestra parte, el FMI cuenta con una capacidad de préstamo de USD 1 billón al servicio de sus 189 países miembros, el cuádruple de la que tenía cuando estalló la crisis financiera mundial. Conscientes de las características de esta crisis —es decir, que es mundial y de rápido avance, y por tanto la acción precoz es mucho más valiosa y eficaz—, hemos buscado potenciar la capacidad para suministrar recursos financieros con celeridad, especialmente para los miembros de bajo ingreso.

En ese sentido, hemos reforzado nuestro arsenal y tomado medidas excepcionales en apenas estos dos meses.

Entre estas medidas, cabe mencionar las siguientes:

  • Duplicar la capacidad de rápido desembolso de fondos de emergencia para hacer frente a una demanda prevista de alrededor de USD 100.000 millones. 103 países nos han solicitado financiamiento de emergencia, y para fin de mes el Directorio Ejecutivo habrá evaluado más o menos la mitad de las solicitudes.
  • Reformar el Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes con el propósito de ayudar a 29 de nuestros miembros más pobres y más vulnerables —23 de los cuales están en África— a través de un rápido alivio del servicio de la deuda, y colaborar con los donantes para incrementar los recursos dedicados al alivio de la deuda en USD 1.400 millones. Gracias a la generosidad del Reino Unido, Japón, Alemania, los Países Bajos, Singapur y China, podemos brindar alivio inmediato a nuestros miembros más pobres.
  •  Procurar triplicar el financiamiento en condiciones concesionarias a través del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza en beneficio de los países más vulnerables. Estamos buscando USD 17.000 millones en nuevos recursos en forma de préstamos y, al respecto, me alienta constatar que Japón, Francia, el Reino Unido, Canadá y Australia han prometido compromisos por un total de USD 11.700 millones, lo cual nos acerca en aproximadamente 70% a ese objetivo.
  •  Respaldar una suspensión del reembolso de deudas bilaterales oficiales para los países más pobres hasta fines de 2020 , un acuerdo histórico entre los miembros del G-20. Eso representa alrededor de USD 12.000 millones para las naciones más necesitadas. E instar a los acreedores del sector privado a participar en condiciones comparables, lo cual podría añadir USD 8.000 millones en alivio.
  • Crear una línea de liquidez a corto plazo que puede ayudar a los países a fortalecer la confianza y la estabilidad económica.

Ese es el conjunto de medidas que el Comité Monetario y Financiero Internacional avaló la semana pasada en las Reuniones de Primavera en formato virtual.

Representa una contundente política de respuesta. Sobre todo, le permite al FMI ofrecer respaldo inmediato, «aquí y ahora», a países y personas desesperadamente necesitados. Hoy mismo.

Evitar una recesión prolongada

Pero hay mucho más por hacer y este es el momento de mirar hacia adelante. Para citar al gran canadiense Wayne Gretzky: «Patino hacia donde el disco va a estar, no hacia donde ha estado».

Tenemos que reflexionar profundamente sobre el rumbo de esta crisis y sobre cómo podemos prepararnos para ayudar a los países miembros, conscientes tanto de los riesgos como de las oportunidades. En la fase inicial de la crisis, montamos una respuesta vigorosa para evitar cicatrices duraderas en la economía mundial: de la misma manera, no cejaremos en nuestro empeño por evitar una recesión dolorosa y dilatada.

Me preocupan especialmente los países de mercados emergentes y en desarrollo.

Sus entradas de inversiones de cartera han dado un vuelco histórico, equivalente a USD 100.000 millones. Las economías que dependen de las materias primas se han visto golpeadas también por la caída de los precios de las exportaciones. Las que dependen del turismo están sufriendo un colapso del ingreso fiscal, y las que dependen de las remesas, del ingreso personal.

El FMI puede cooperar con las economías emergentes mediante sus instrumentos de préstamo ordinarios, incluidos los de carácter precautorio. Eso podría exigir considerables recursos si las presiones de mercado se agudizan. Para evitar que se propaguen, estamos preparados para desplegar al máximo nuestra capacidad de préstamo y movilizar la red de protección financiera mundial a todos sus niveles; por ejemplo, analizar si el uso de DEG pudiera resultar más útil.

Para nuestros miembros más pobres, necesitamos mucho más financiamiento concesionario. Como el pico del brote aún no está superado, muchas economías necesitarán desembolsos fiscales sustanciales para lidiar con la crisis sanitaria y reducir al mínimo las quiebras y las pérdidas de empleos, al tiempo que enfrentan crecientes necesidades de financiamiento externo.

Pero más crédito no siempre es la mejor solución para todos los países. La crisis está engrosando cargas de deuda de por sí elevadas y muchos países se encuentran en una trayectoria insostenible.

Por lo tanto, tenemos que plantearnos nuevos enfoques, cooperar estrechamente con otras instituciones internacionales, así como con el sector privado, para ayudar a los países a atravesar esta crisis y salir de ella más fuertes.

Y el FMI, como sus países miembros, quizá tenga que aventurarse aún más en nuevas formas de pensar y plantearse si esta crisis excepcional tal vez requiera medidas excepcionales.

Prepararse para la recuperación

Para sentar los cimientos de una recuperación vigorosa, el asesoramiento que brindamos en materia de políticas tendrá que adaptarse a la evolución de las circunstancias. Debemos comprender mejor las disyuntivas, retos y riesgos concretos que enfrenta cada país a medida que vaya poniendo nuevamente en marcha su economía.

Los interrogantes más importantes son cuánto tiempo mantener el estímulo extraordinario y las medidas de política no convencionales, y cómo replegarlos; cómo lidiar con un desempleo elevado y tasas de interés «más bajas durante más tiempo»; cómo proteger la estabilidad financiera; y, de ser necesario, cómo facilitar los ajustes sectoriales y la reestructuración de la deuda del sector privado.

Tampoco podemos olvidar las dificultades de larga data que requieren una respuesta colectiva, como la tarea de reavivar el comercio internacional como motor de crecimiento; compartir los beneficios de las tecnofinanzas y de la transformación digital que han demostrado su utilidad durante esta crisis; y luchar contra el cambio climático, ámbito en el cual el estímulo destinado a afianzar la recuperación también podría servir de guía para promover una economía verde y resiliente desde el punto de vista climático.

Por último, en este nuevo mundo post-COVID-19, sencillamente no podemos dar por sentada la cohesión social. Por lo tanto, debemos respaldar los esfuerzos de los países por calibrar las políticas sociales para reducir la desigualdad, proteger a las personas vulnerables y promover el acceso de todos a las oportunidades.

Este es un momento que pone a prueba nuestra humanidad. Debemos hacerle frente con solidaridad.

El perfil de nuestro futuro está rodeado de incertidumbre. Pero también debemos abordar esta crisis como una oportunidad para crear juntos un futuro diferente y mejor.

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Pandemia y gobiernos de Latinoamérica

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Más de 20 cuadras de cola para recibir alimentos y fosas comunes para enterrar muertos por el coronavirus en el llamado “cementerio de los pobres” son algunas de las imágenes de una de las ciudades más importantes de los EEUU, Nueva York, ante un Presidente que comenzó diciendo “lo tenemos controlado y todo va a estar bien”, relativizando el peligro y echándole la culpa a China por haber “desparramado” el virus por todo el mundo. “No vamos a parar”, enfatiza en cada discurso Donald Trump.

En varias ciudades de Ecuador vimos imágenes de cadáveres abandonados en las calles, algunos incinerados por sus propias familias en una esquina de un barrio, porque no tienen ninguna respuesta ni atención por parte del Presidente Lenin Moreno, quien tras las permanentes protestas en su contra por parte de la ciudadanía el año pasado había trasladado la sede del gobierno a Guayaquil, que casualmente es la capital de Guayas, la provincia con mayor cantidad de muertos por la pandemia.

Más cerca, el irresponsable de Jair Bolsonaro, Presidente de la República Federativa de Brasil, sigue poniendo en riesgo la salud, el bienestar y la vida de los habitantes de toda la región. El polémico Bolsonaro defiende la necesidad de reanudar las actividades económicas luego de destituir a Luiz Henrique Mandetta, quien fuera su ministro de Salud, por diferencias sobre las medidas de aislamiento social que éste último aconsejaba. Mandetta fue reemplazado por un empresario de la medicina privada, el oncólogo Nelson Teich.

Mientras, en nuestro país, el Presidente Alberto Fernández asumió con responsabilidad la defensa de la salud y la vida de la población. “Una economía que se cae, se levanta; pero una vida que se pierde no se recupera más”, manifestó al ser consultado sobre las medidas que lleva adelante.

Fernández hizo referencia en varias oportunidades a cómo recibió Néstor Kirchner el país en 2003 y a cómo, acompañándolo siendo él su Jefe de Gabinete, pudieron poner a Argentina de pie.

Junto con la obligación del aislamiento social, el gobierno implementó políticas públicas destinadas a paliar la grave situación provocada por la pandemia: desde el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), hasta el apoyo a pequeñas y medianas empresas con subsidios y créditos blandos, siempre con la mirada puesta en defender la salud y la vida de todos los argentinos y evitar la propagación del virus. La prioridad: inyectar recursos para ayudar a los sectores más golpeados con medidas para estimular y financiar las actividades económicas.

Una economía destruida y una deuda impagable nos dejaron los cuatro años de macrismo, sumado esto a la recesión global prevista para 2020.

Según un informe difundido los primeros días de abril por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), la Argentina a esa fecha había destinado 2,5 puntos del PBI para enfrentar la crisis.

¿Cómo resolverán las grandes potencias el estancamiento de la actividad comercial en el medio de la disputa entre China y Estados Unidos y entre Rusia y Arabia Saudita, petróleo de por medio?

No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es que en nuestro país será con un Estado activo y fuerte. Un Estado que fija prioridades y que implementa medidas entre las que se destacan las sanitarias, las enfocadas a la renegociación de la deuda y las de generación de recursos extraordinarios para dar respuesta a las necesidades más urgentes.

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Aseguremos la continuidad educativa

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Desde que el gobernador Oscar Herrera Ahuad decidió la suspensión de las clases presenciales en Misiones por razones sanitarias y epidemiológicas, pusimos en marcha mecanismos de acompañamiento pedagógico en la emergencia con el objetivo expreso de que los días de clase no se perdieran, sino que se transitaran los aprendizajes de una manera diferente. De esta manera podremos mantener el calendario escolar establecido dentro del presente ciclo lectivo en su totalidad. 

Estamos en una situación absolutamente inédita en el mundo. Nunca hubo tantos alumnos afuera de la escuela como en este momento. La UNESCO informa que el 87% de los estudiantes no asiste a clase.

La forma de sobrellevar este momento requiere muchísima calma y mucha reflexión sobre lo que nos enseña esta situación, ya que debemos tomar en cuenta el impacto que tiene la emergencia en los hogares de nuestros estudiantes y también de nuestros docentes. Por ello no podemos agregarles más presión ni angustia a su día a día.

En el Ministerio de Educación tomamos en cuenta las características de esta situación excepcional en nuestra provincia y por ello presentamos Plataforma Guacurarí + como base de nuestra estrategia, una plataforma educativa en la que venimos trabajando desde hace cinco años y con la que pudimos generar una respuesta rápida y consistente al sistema educativo de la provincia.

Desde esa fecha hasta hoy tuvimos 1.850.000 visitas a la página y más de 25.000 descargas de la app en el GoogleStore lo que nos permite afirmar que es una alternativa que se utiliza y sostiene a su manera la continuidad educativa.

Pero dado que no todos tienen Internet, contamos con el inapreciable acompañamiento de los docentes de nuestra provincia, quienes propusieron otras estrategias de continuidad tales como grupos de Whatsapp, grupos de Facebook e incluso el reparto de material didáctico con el acompañamiento de las Intendencias de los municipios de la provincia.

Lo recorrido hasta el momento permite hacer algunas reflexiones.

En primer lugar, tenemos muy en claro que estamos en una situación de emergencia temporal, por lo que las propuestas de acompañamiento no presencial necesariamente son contingentes, no obstante lo cual consideramos que lo realizado en este tiempo será parte del proceso educativo del presente ciclo lectivo que se dividirá en presencial y no presencial.

En segundo lugar, con esa idea de proceso, hemos ido mejorando Plataforma Guacurarí + de diversas maneras. 

Contenidos: Con un equipo de 120 personas se está en proceso de curación y creación de contenidos para cada nivel y modalidad que día a día se van cargando. Asimismo nos encontramos trabajando junto con el portal TicMas para que todos los docentes de la provincia puedan acceder en forma gratuita a más de 50.000 recursos audiovisuales y secuencias didácticas que contemplan todos los contenidos de los NAP (Núcleos de Aprendizaje Prioritarios) en una decisión que pone a la Plataforma a un nivel excepcional frente a otras ofertas educativas. 

Accesibilidad: Hemos conseguido que la telefónica Personal libere sus datos para poder usar la Plataforma desde cualquier celular de la empresa totalmente gratuito y nos encontramos gestionando lo mismo con las otras dos empresas, Claro y Movistar.

Formación Docente Continua. Pusimos a disposición de los docentes un curso gratuito de herramientas para pasar de la clase presencial a la clase virtual producido por Raúl Santiago y próximamente se podrá cursar el Postítulo de Actualización Académica en Metodologías Innovadoras con TIC producido por el equipo.

Articulación con el Ministerio de Educación de la Nación: Sumamos los recursos de Seguimos Educando, repartimos 209.100 cuadernillos didácticos de acompañamiento para todos los niveles priorizando aquellas escuelas que tengan poca o baja conectividad a la Plataforma y se retransmitirán contenidos televisivos y radiales. Esta semana se repartirá la segunda tanda de los mismos.

Por último, todo esto lo hacemos pensando en nuestros hijos, nuestros estudiantes.

La continuidad de sus aprendizajes en la no presencialidad los desafía a desarrollar nuevas habilidades. Manejar sus tiempos, organizarse, saber pedir ayuda, planificar y estar concentrados sin la presencia de su docente. Esa autonomía les permitirá gestionar y regular sus propios aprendizajes.

Pero eso no se podrá hacer de un día para el otro y de manera automática, se trata de un proceso en el cual las familias deberán participar. Los padres están ante la oportunidad de acompañarlos en sus trayectorias educativas, saber de primera mano qué aprenden, que les preocupa, que los motiva y cómo los pueden ayudar.

En este nuevo escenario será crucial aprender, desaprender y reaprender y para ello la tecnología será una gran herramienta, pero el acompañamiento, la empatía y la comprensión mutua serán las que en definitiva determinen el pulso del tránsito por esta emergencia.

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Una alternativa para las PyMes frente al corte de la cadena de pagos: la reestructuración de pasivos

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Las medidas sanitarias adoptadas para contener la pandemia del Covid 19, han generado un sinnúmero de efectos no deseados. Entre ellos, se han generalizado e incrementado notoriamente las dificultades financieras de las PyMes argentinas. La gravedad de esta situación es tal, que muchos empresarios advierten un serio riesgo de continuidad de las actividades de sus empresas, no por causas intrínsecas a la gestión empresaria, sino por la aparición de un verdadero cisne negro, de consecuencias difíciles de pronosticar en la actualidad por encontrarse el proceso en pleno desarrollo.

La abrupta caída en los ingresos de las empresas ha generado situaciones de iliquidéz que impiden afrontar con regularidad los pasivos corrientes, esto es a través de la utilización de activos de igual naturaleza, lo que significa haber ingresado en una situación conocida técnicamente como “cesación de pagos”.

Frente a situaciones como la descrita, se hace necesario evitar tomar decisiones que constituyan “espejismos” de solución a los problemas financieros, que a poco de andar seguramente ocasionarán el agravamiento de estos. En este sentido, muchas veces se observan acciones desesperadas como la venta de activos fijos a precios muy por debajo de su valor para cancelar pasivos de corto plazo, la dación de bienes de capital en pago de deudas de corto plazo, la concesión de garantías desproporcionadas para obtención de crédito (transformación de créditos comunes en privilegiados), la toma de crédito a tasas usurarias, entre otras. Pero, en el otro extremo, tampoco la inacción traerá una solución, ya que la parálisis frente a deudas que se incrementan día a día solo hará que los problemas financieros se agraven.

Una alternativa de actuación es la planificación e implementación de un proceso de reestructuración de pasivos, que consiste en la reprogramación de todos o gran parte de los vencimientos de las deudas, de tal modo que los vencimientos de capital e intereses puedan afrontarse con fondos regulares.

La probabilidad de éxito de estos procesos seguramente se incrementará en estos días producto de la crisis económica generalizada, la que obrará como elemento facilitador para lograr la flexibilización de posturas por parte de acreedores, las que se estima serán incentivadas por los jueces, quienes deberán decidir en los casos que sean sometidos a su consideración utilizando el “prudente arbitrio judicial”, dentro de los límites impuestos por el ordenamiento jurídico.

Los procesos de reestructuración de pasivos requieren un minucioso análisis del conjunto de deudas de la empresa, a los fines de ponderar los daños derivados del no cumplimiento en tiempo y forma de cada una de ellas, tanto en lo relativo a los costos financieros como a afectación de relaciones comerciales o productivas valiosas para el desarrollo de las actividades de la empresa. Aunque en este último sentido, se debe advertir que de utilizarse la figura del Concurso Preventivo no se podrá efectuar propuestas diferenciadas a acreedores dentro de la misma categoría.

En forma contemporánea a este paso, deberá proyectarse el flujo de caja futuro que se espera se generará a través de las operaciones de la empresa, incluyendo también el aprovechamiento de beneficios fiscales o financieros implementados por el gobierno, sensibilizándose el mismo a diferentes escenarios, los que deberán ser ponderados por la probabilidad de ocurrencia estimada respecto de cada uno de ellos.

Luego, en función del cash flow proyectado, se definirá el flujo de caja que podrá ser destinado al pago de las deudas, y sobre este se elaborarán las diferentes propuestas a los acreedores, diferenciadas en función de las conclusiones que se obtengan del análisis del pasivo referido dos párrafos antes, y siempre y cuando se haya optado por figuras que permitan este margen de actuación.

Cumplidos estos pasos, se iniciará un proceso de negociación con los acreedores tendientes a suscribir acuerdos de pago que devuelvan a la empresa la salud financiera, observándose las etapas procesales oportunas en los casos en que se haya optado por actuaciones judiciales concursales. 

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