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Coronavirus: 10 virtudes del periodismo responsable ante la pandemia

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Con el coronavirus convertido ya en pandemia, resulta fácil identificar dos clases de medios de comunicación por su forma de informar sobre el avance de la enfermedad: aquellos que aprovechan el temor de la población para ganar clics con titulares alarmistas, y aquellos que buscan brindar noticias de manera responsable con información de valor para sus audiencias. Uno de los ejemplos de ese buen periodismo, que les brinda a sus lectores información relevante y de utilidad para protegerse del brote infeccioso, es el maravilloso ejercicio de periodismo de datos que hizo The Washington Post para ayudar a entender por qué es necesario aislarnos evitando el contagio.

Otra gran lección de ética periodística que nos da el diario propiedad de Jeff Bezos, es que a pesar de funcionar actualmente bajo el modelo de negocios de muro de pago, dejó este y otros artículos con información valiosa sobre el coronavirus abiertos al público

Adicionalmente, creó una newsletter de suscripción gratuita específicamente para informar a sus lectores sobre novedades diarias de la pandemia. Eso es periodismo responsable. Por otro lado, están aquellos medios que evidentemente han aprovechado la coyuntura para atraer lectores a través de titulares sensacionalistas, publicando rumores sin ningún tipo de verificación, amplificando declaraciones explosivas dichas por celebridades que poco conocimiento tienen sobre salud pública. Esto puede funcionar en el corto plazo para ver crecer el número d clics, pero en el largo plazo lesiona la credibilidad del medio de comunicación que recurre a estas tácticas, y también al gremio periodístico entero.

Para aquellos periodistas y medios de comunicación que durante esta singular emergencia quieran ser recordados como aquellos que decidieron servir a su audiencia con información confirmada y de calidad, recopilamos los siguientes consejos.

1) Protéjase a usted mismo y a los miembros de su redacción. Un periodista enfermo no podrá informar bien, y además se convierte en un riesgo en potencia para quienes le rodean. Cuando el coronavirus apenas comenzaba a extenderse en países distintos a China, el Comité Para la Protección de Periodistas publicó un listado de recomendaciones para que todos los miembros de la redacción, en especial aquellos enviados a hacer labores de reportería, tengan primero en cuenta el autocuidado.

2) Entreviste a expertos de verdad (y a más de uno). Tener un premio Nobel no convierte a cualquier científico en una autoridad para hablar de emergencias como el COVID-19. Tampoco tener un doctorado o enseñar en una prestigiosa escuela de medicina. “Llame a cuatro o cinco científicos independientemente. Si todos dicen más o menos lo mismo, entonces vale la pena poner algo de lo que ellos dicen en su reportaje”, recomienda Bill Hanage, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública en la Universidad de Harvard en entrevista para Journalist·s Resourse.

3) Verifique antes de publicar y no sea indiferente ante la desinformación. La desinformación se ha extendido con tanta velocidad como el mismo coronavirus. Por eso es necesario entrenar su olfato periodístico para detectar noticias falsas con nuestros quizes- Además vale la pena responder a estas 5 preguntas de First Draft News antes de hacerse eco de cualquier rumor:
 ¿Qué tantas interacciones ha generado este rumor en redes sociales, y que tanto se comparan con otros contenidos noticiosos?
 ¿La conversación sobre este rumor está limitada a solamente una comunidad en línea?
 ¿El rumor ha saltado a otras plataformas o redes sociales?
 ¿El rumor ha sido compartido por un influenciador o por una cuenta verificada?
 ¿Algún medio de comunicación serio ha informado sobre ese rumor?
Adicionalmente, a nivel personal, no sea indiferente cuando vea información falsa vía Whatsapp. Como periodista, usted tiene una responsabilidad. Tómese el tiempo de desmentir esa noticia, compartiéndole a la persona que lo envió un enlace donde expliquen por qué es falso, en evítela a verificar antes de compartir.

4) Evite los titulares alarmistas y el clickbait. Es habitual en estos días ver adjetivos en los titulares que califican al coronavirus de “virus mortal”, o a la pandemia de “catastrófica”. Ante esto, Al Tompkins del Instituto Poynter recomienda “cuanto peor es la situación, los periodistas necesitan limitar más los adjetivos. Por ahora la gente sabe que este es un problema grave. Cumplamos dándoles los hechos tal como son”. En cuanto al clickbait (utilizar las redes sociales apenas como un anzuelo para atraer visitantes a su sitio web), en numerosas ocasiones hemos explicado que está mal. Pero resulta particularmente mezquino ocultarle a sus seguidores en redes sociales información que les puede salvar la vida, obligándolos a ir a su sitio web para conocerla completa.

5) Piense en los efectos que puede tener la noticia que publicará. La desinformación y la xenofobia van de la mano. Al haberse originado en China, el coronavirus ha generado comportamientos xenófobos hacía las personas de apariencia asiática, tanto es así que se generó la campaña para combatir este tipo de comportamientos. Marca de la cerveza mexicana Corona también han vivido los efectos negativos de la desinformación. En este sentido, la revista Scientific American recomienda a los periodistas ser especialmente responsables y cuidadosos al distinguir tres tipos de información en esta situación (A) lo que sabemos que es cierto, (B) lo que creemos que es cierto, (C) y las opiniones y especulaciones.

6) Tenga cuidado con las imágenes que utiliza para acompañar su reportaje. Muy de la mano del punto anterior, ha sido necesario que la Asociación de Periodistas Asiáticos en Estados Unidos publicara un comunicado en l que pide tener sumo cuidado con las imágenes que acompañan los reportajes sobre el coronavirus. En ese sentido, la periodista Leah Carroll se preguntó ¿Por qué todas las historias sobre coronavirus muestran las imágenes de un barrio chino?…La respuesta no es otra que racismo en el periodismo. Imágenes de supermercados vacíos y personas usando máscaras como si se tratara del fin del mundo, tampoco son recomendadas por esta guía.

7) Tenga en cuenta que las cifras cambian constantemente. Caroline Chen, periodista de ProPública, vivió de primera mano el SARS y estuvo encargada de informar sobre el ébola. Escribió un interesante artículo donde comparte las lecciones que aprendió y pueden ser aplicadas para informar mejor sobre el coronavirus. Allí recomienda recordar que en este tipo de coyunturas, “la información está cambiando rápidamente y puede estar desactualizada de forma muy rápida”. Por lo tanto, que siempre al brindar una cifra sobre contagiados y fallecidos, recalque que se trata de datos oficiales dados a la prensa “esta mañana”, “esta tarde” o “ayer a la noche”.

8) Contrate periodistas especializados en ciencia y salud. En nuestro reciente tuitdebate sobre como informar mejor sobre el coronavirus, el periodista científico argentino Federico Kukso respondía a la pregunta sobre cómo informar mejor esta crisis: “fomentando que medios de comunicación contraten a periodistas científicos. Existimos y somos muchos”. En ese mismo sentido, Pablo Corea, editor científico del diario El Espectador ha manifestado reiteradamente en su cuenta de Twitter que la situación actual demuestra la necesidad de contar con periodistas especializados en ciencia y salud en las redacciones.

9) Promueva el teletrabajo entre los miembros de su redacción. Vale la pena que todos los directores de medios de comunicación lean la carta que Ignacio Escolar, director de El Diario.es y ganador del Premio Gabo a la Excelencia en 2018, le escribió a su equipo de trabajo con instrucciones para el cubrimiento informativo en tiempos de COVID-19. Teletrabajar, en nuestro caso, no significa encerrarse en casa sin salir. No se puede informar de todo lo que está pasando en pijama frente al ordenador. Tenemos que estar donde están las noticias, como hacemos siempre. Pero sí podemos evitar la alta concentración de personas que ahora supone la redacción”, escribió Escolar.

10) Procure darle a su reportaje un enfoque de soluciones. Ante un panorama tan lleno de incertidumbre, hace falta recatar el llamado de Javier Darío Restrepo por lo que llamaba un periodismo por la esperanza. En el blog de Fundación Gabo dedicado a promover el periodismo de soluciones, encontrará un buen número de recursos, y consejos útiles para darle a sus reportajes sobe el coronavirus un enfoque de soluciones.

Extracto de un artículo del libro de Miguel Schmalko “Julián Assange y Chelsea Manning, los periodistas más grandes de la historia. La historia de WikiLeaks”

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Liberales, neoliberales, progresistas y heterodoxos en tiempos de coronavirus

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En esta columna siempre tratamos de analizar en qué base teórica se sustentan las medidas de política económica que se toman y cuáles serían las consecuencias. Como no puede ser de otra manera, porque la pandemia restringió al máximo la actividad económica y todo es muy reciente para tener datos; y si los tuviéramos, serían todos malos (por razones obvias), entonces nos tomaremos un respiro para aclarar ciertos planteos que se están dando:

La salud o la economía: Hoy esto se presenta peligrosamente como un dilema; o sea, dos proposiciones opuestas que al elegir una rechazamos la otra. A la vista de la opinión internacional, Argentina está manejando muy bien la pandemia y los resultados son positivos cuando comparamos los porcentajes de casos locales con los de países desarrollados como Estados Unidos, Italia o España. 

Entonces la salud es buena y cuidando la salud nos va bien, por ende la economía es mala. La economía es la ciencia que estudia la forma de distribuir los recursos disponibles para satisfacer las necesidades humanas, esto quiere decir que sin economía estaría faltando vivienda, educación, alimentación, vestimenta y por supuesto salud. Cuando alguien en la calle ofrece una chipa y alguien que camina la acepta a un precio estamos frente a un mercado “oferta, demanda y precio”. Usar el término mercado con la imagen de alguien llenándose de dinero a costa de la enfermedad ajena es un error. Entonces se trata de cuidar la salud y esto incluye volver a normalizar la economía y los mercados, porque sin estos tampoco hay salud. Por lo tanto, el gobierno ha tomado ciertas medidas:

1)- Del control de precios: Cualquier curso básico de microeconomía explica que el control de precios provoca escasez del producto controlado y la aparición de un mercado en negro con ese producto a precios más elevados que el oficial.  Los argentinos hemos visto varias veces esta situación cuando luego de un “precios cuidados” aparecían las góndolas vacías en el sector de los productos abarcados.

Este no es el único reparo que tiene el control de precios, en el caso de productos que de repente por incremento de demanda tienen una fuerte escasez: por ejemplo los barbijos o el alcohol en gel. El axioma de la teoría clásica establece que ante un aumento de precio de estos productos, provocará que más productores quieran producir más, porque aunque sean menos eficientes, como el precio es alto obtendrán ganancia. Al haber más fabricantes habrá más oferta y el precio bajará. Sin embargo, por la curva de aprendizaje, los fabricantes viejos lo hacen mejor que los nuevos porque ya tienen hechas las inversiones y tiene entrenamiento en hacerlo, como también saben comprar mejor los insumos, entre otras cosas.

Si se fijan precios máximos no se incrementará la cantidad porque no hay incentivos para hacerlo. 

¿Entonces por qué se fijan los precios?  La pandemia avanza rápido, y rápido se necesita que la gente pueda adquirir los insumos mínimos para enfrentarla, es probable que si se espera que el incremento de productores de alcohol en gel y barbijos que aparezcan para abastecer la demanda vaya más lento que la enfermedad y termine costando mucho más en vidas e infectados que lo que cuesta si se controla que el producto hoy sea accesible a precios de antes de la pandemia. Pero pensar que en “condiciones normales” podemos resolver todo el abastecimiento con control de precios porque fue exitoso con el alcohol y los barbijos, es un absurdo; ya se probó muchas veces y todas las veces más temprano o más tarde, salió mal.

De lo que hicieron en Francia: en general todos los países tomaron medidas expansivas. Es decir, disminución de impuestos, bajas y congelamientos de hipotecas, cuotas, tasas, además de subsidios al desempleo etc. ¿Entonces por qué no se hace siempre y se solucionan los problemas de pobreza? 

Los estímulos fiscales no son gratuitos, en el caso de un país europeo, que no emite moneda propia,  están redireccionando partidas del presupuesto público o endeudándose, en cualquiera de los dos casos alguien hace un ahorro para que haya un gasto.

En nuestro país hay un consenso generalizado de emitir para otorgar dinero a los afectados por la pandemia (el gráfico que se presenta más abajo muestra cómo creció la Base Monetaria, es decir los billetes que circulan en la economía, a partir del mes de marzo de 2020). No se puede hacer otra cosa porque no hay otra cosa. No nos podemos endeudar porque nadie nos presta y no podemos reasignar porque ya venimos de crisis. Entonces, ¿se soluciona emitiendo? Si no se prevé como esterilizar el dinero emitido, cuando todo vuelva a la normalidad y parte de ese dinero emitido quiera ahorrarse en dólares o comprar productos importados o con insumos importados la historia terminará en devaluación e inflación.

Fuente: Elaboración propia en base a Datos del BCRA

Conclusión

Tiempos extraordinarios merecen medidas extraordinarias; ahora bien, todas las medidas repercuten en el presente pero también en el futuro. Por lo tanto, más adelante el Gobierno deberá ver cómo resuelve los efectos no deseados de estas políticas. Y a prestar atención, ya que enamorarse de medidas como control de precios, combinadas con emisión y pensar que pueden tener éxitos en tiempos normales es un camino seguro a la explosión inflacionaria: pasó en el pasado y va a volver a pasar en el futuro.

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Aplanar y suavizar: sobre salud y economía en tiempos de pandemia

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En éstos tiempos de pandemia, la protección de la salud de la población se erige en el objetivo principal de los países, utilizando la estrategia del aislamiento social con un horizonte claro: aplanar la curva de contagios. Aplanar significa, en resumidas palabras, disminuir la tasa de variación de las infecciones diarias, alcanzando guarismos que, proyectados, permitan al sistema sanitario prepararse y dar debida atención al flujo de enfermos que ingresen al mismo. 

Sin embargo, aplanar la curva de contagios ha tenido su efecto en la economía, la que, con el correr de los días, comienza a presentar signos claros de debilitamiento. El aislamiento social ha significado inicialmente una dinámica compleja, asimilable a un shock de oferta y demanda negativos, esto es, una disminución sensible y rápida en la producción de bienes y servicios, así como en la demanda de los mismos. Disminuido (o directamente detenido) el flujo de ingresos por ventas, el efecto multiplicador negativo a lo largo de toda la cadena de valor amenaza con destruir cada vez más puestos de trabajo, dejando sin recursos a proporciones crecientes de la población. 

Ante ésta situación, los gobiernos han reaccionado principalmente en dos frentes: 1. redirigiendo recursos hacia la demanda, con el objetivo de contener el consumo de las poblaciones más vulnerables y, 2. sosteniendo el funcionamiento de la producción de bienes y servicios esenciales. Con todo, a pesar de los esfuerzos, la enorme diversidad y escala de las actividades que se han desacelerado requiere un flujo de ingresos que tal vez solo unos pocos Estados en el mundo puedan proveer. Por ello, resulta de vital importancia adoptar una batería de estrategias precisas, entre las que destaco la siguiente: suavizar la curva de ingresos

Suavizar la curva de ingresos: un mecanismo anti-cíclico, en un contexto “de economía de guerra” De la crisis de los años  ́30, de las políticas implementadas en ese momento por los gobiernos, y de Keynes, hemos aprendido sobre ciertas dinámicas de los ciclos económicos, así como sobre la forma de administrarlos a través de políticas económicas contra-cíclicas (bajo condiciones de capacidad instalada disponible y caída de la demanda). Sin embargo, a pesar del éxito de las mismas, existe bastante consenso en la doctrina económica respecto a que el desempleo recién disminuyó sensiblemente con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. De contextos lamentables cómo éste, también hemos podido extraer algún aprendizaje en materia económica, a saber: los mecanismos de reasignación administrativa de 

recursos a áreas específicas dada la coyuntura (o la denominada “economía de guerra”). Combinación de políticas económicas anti-cíclicas y administración de la oferta y la demanda -una tarea no menor, pero cuya discusión excede el presente análisis- pareciera ser un sendero posible. Pero, ¿con qué recursos? En ésta dirección, el concepto de suavizar (smoothing) la curva de ingresos resulta de interés. La idea primaria de la que surge el presente análisis tiene larga data en la economía, pudiendo citarse como un antecedente lejano la historia Bíblica de José y sus hermanos. Más cercano en el tiempo, han sido autores como Franco Modigliani, Miltron Friedman, Paul Samuelson y otros quienes han trabajo (con variantes) la temática y sus implicaciones. El resultado en economía se refiere de la siguiente manera: distribuir inter-temporalmente el flujo de ingresos, suavizando los ciclos económicos (o shocks). 

Básicamente, ajustado al contexto que vivimos y las necesidades y posibilidades emergentes, suavizar la curva de ingresos consistiría en lo siguiente: destinar recursos de los sectores con excedentes y dirigirlos a los sectores con carencias, intercambiando a través del tiempo los excedentes y faltantes. Estos recursos habrán de ser dirigidos tanto a sostener el consumo como a mantener la capacidad instalada actual intacta (sosteniendo principalmente a las empresas y sus trabajadores) en aquellos sectores mayormente afectados. De ésta manera, se logra mantener un nivel de actividad constante a lo largo del tiempo, a partir de la asignación de recursos adicionales a las políticas actuales, las que resultarán probablemente insuficientes (ingresos fiscales escasos, emisión monetaria con techo –antes de volverse riesgosamente inflacionista- y dificultades para el acceso al financiamiento externo, entre otras). Ahora bien, ¿cómo lograr tales resultados? 

Acuerdo Económico y Social de Emergencia, Fondo Soberano de Estabilización y Bono Solidario Canalizar grandes cantidades de dinero desde diferentes sectores en las condiciones de incertidumbre actual requiere un acuerdo de todas las partes involucradas. El Gobierno habrá de convocar a un Acuerdo Económico y Social de Emergencia. En el marco de éste acuerdo, la constitución de un Fondo Soberano de Estabilización resulta primordial (muchos países cuentan con fondos con características asimilables, pudiendo destacarse el caso de Noruega). Éste fondo tiene múltiples funciones y tareas (un análisis en mayor detalle requiere otro espacio aparte) y puede constituirse con recursos del Estado (como es el caso de la mayoría de los fondos soberanos) y también con aportantes privados. Aquí aparece la herramienta del Bono Solidario. A partir de éste, los aportantes obtendrían el compromiso de retribución futura del capital aportado más las compensaciones acordadas (que pueden resultar de naturaleza variada, tales como intereses, deducciones impositivas, bonificaciones crediticias, u otras). De ésta manera, es posible obtener y canalizar los recursos excedentes de algunos sectores hacia las 

actividades con dificultades coyunturales. Si bien para la situación actual es posible que la curva se suavice más en la presente depresión que en la futura expansión, pudiendo sobre-estimular la demanda futura (dado que quienes hoy poseen excedentes, posiblemente también los tengan en el futuro) el mismo Fondo Soberano podrá utilizarse como herramienta de gestión de los excedentes futuros (reabsorbiendo los mismos). 

Con todo, y una vez superadas las dificultades actuales, los gobiernos dispondrían de nuevas estrategias y herramientas que podrían, bien readecuarse para su utilización en escenarios de crecimiento, bien resguardase para futuras recesiones o crisis como la que nos toca en éste momento atravesar. 

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¿Cómo y cuánto gasta el Estado nacional en Misiones?

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Al 7 de abril de 2020 inclusive, la ejecución presupuestaria del Estado Nacional en la provincia de Misiones totalizaba $17.886 millones (etapa devengada), con un grado de ejecución del 30,3% respecto al presupuesto vigente. 

En primer lugar, hay que destacar que, dentro del NEA, Misiones es la provincia con la segunda mayor ejecución presupuestaria nacional y la que tiene también el segundo mayor grado de ejecución. La primera es el Chaco (con $18.539 millones y 32,3%), tercera se ubica Corrientes y última Formosa. 

Al observar en que se realizó el gasto, hay diferentes volver de evaluarlo, según distintos criterios presupuestarios.

Según el objeto del Gasto

En primer lugar, podemos observar el gasto según el “objeto”, donde el punto de “Transferencias” lidera en términos nominales con amplia diferencia: tiene devengado un total de $15.972 millones (el 89,3% del total provincial devengado), explicado sobre todo por el gasto en “jubilados y retiros”, “pensiones” y ayudas sociales a personas”, que solo entre las tres acumulan un gasto devengado de $12.520 millones. 

El “Gasto en personal” tiene el segundo mayor nivel de ejecución nominal con $1.390 millones (donde el 87,4% de ese total lo concentran los salarios del personal de planta permanente nacional); le sigue los “Bienes de Uso” con $427,5 millones (donde el 99,7% de ese total se concentra en “construcciones”; luego los “Servicios No Personales” con $73,9 millones (con cierta paridad en la distribución de sus subconceptos); y finalmente los “Bienes de Consumo” acumulan una ejecución de $21,7 millones (donde el 65% corresponde a productos alimenticios, agropecuarios y forestales). 

Todos estos conceptos tienen un grado de ejecución respecto a su presupuesto vigente de entre 24% y 31%, con la excepción de los “bienes de consumo”: la emergencia sociosanitaria a raíz de la crisis del COVID-19 generó que se haya acelerado el gasto en este punto, y lleva acumulado un grado de ejecución del 45%. En este concepto, el punto relativo a “Productos Alimenticios, Agropecuarios y Forestales” lleva ejecutado a la fecha un 96,2% de su presupuesto vigente. 

Según la Jurisdicción

Si se observa el gasto según la jurisdicción que la realizó, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social lleva la delantera, concentrando el 47,6% del total devengado en la provincia, con $8.517 millones (23,8% de ejecución). Esto se explica particularmente por el alto peso representativo del Anses, que depende de este ministerio, y que solo ese organismo tiene el 99,6% del gasto total del MTEySS en Misiones. 

En términos nominales, se ubica segunda la jurisdicción de Presidencia de la Nación, a partir del gasto ejecutado por la Agencia Nacional de Discapacidad, por $2.949,9 millones; le sigue el Ministerio de Desarrollo Social ($1.301 millones); el Ministerio de Educación ($1.089 millones) y el Ministerio del Interior (1.009 millones), siendo estos las cinco jurisdicciones con mayor ejecución presupuestaria nominal. Cabe destacar, nuevamente, a que raíz de la emergencia sociosanitaria producida por el avance del COVID-19, generó que se haya acelerado el gasto principalmente en dos jurisdicciones: el Ministerio de Desarrollo Social lleva ejecutado un 223% de su presupuesto vigente; y el Ministerio del Interior un 278,9%. 

En ambos casos, esa sobreejecución está explicada por la necesidad de la adquisición de bienes para combatir la crisis (en el caso de Desarrollo Social) y los envíos a las provincias de recursos, como los ATN, en el caso del Ministerio del Interior.

Según la Finalidad

Observando la ejecución por Finalidad, los Servicios Sociales concentran el 79,6% del gasto en Misiones. En este punto, se destaca sobre todo lo relativo a la Seguridad Social (77,3% del total del punto); seguido de lejos por Promoción y Asistencia Social (9,1% del total), y Educación (8,1%). Mucho más lejos están Salud (4,4%) y Trabajo (0,2%).

En términos nominales, le sigue la finalidad de “Administración Gubernamental”, con un devengado de $1.874 millones, empujado sobre todo por la función denominada “Relaciones Interiores” que representa el 92% de ese total, que no es otra cosa que los recursos que la nación transfiere a las administraciones provinciales, como las que ya se mencionó anteriormente.

Según Clasificador Económico


Finalmente, podemos analizar el gasto en un criterio bastante sencillo, que discrimina el total devengado en dos conceptos: Gastos Corrientes y Gastos de Capital. 

El primero de ellos acumula un total de $17.197 millones (96,1% del total provincial), mientras que los de Capital apenas $689 millones, una cifra muy baja pero que se entiende en un contexto de crisis económica (primero) y de parate de la actividad tras la irrupción del coronovirus (luego).

Misiones en la comparación regional

Además de la comparación del total devengado y su grado de ejecución que se mencionó al inicio de esta columna (que ubica a Misiones segundo en el NEA en ambos puntos), es conveniente tomar, para realizar la comparación del tipo de gasto de la provincia de Misiones con el resto de las de la región, el gasto clasificado por Finalidad. 

En este punto, todas las provincias tienen una alta preponderancia de los Servicios Sociales, pero es Corrientes el que lidera en la región, con un 80,5% del gasto allí concentrado, seguido por Misiones, y más atrás Chaco y Formosa. 

Además, en las cuatro provincias se da el mismo caso de sobreejecución presupuestaria en la finalidad de “administración gubernamental” por lo antes expuesto: así como en Misiones es del 206,3%, en Formosa llega al 822,6%; en Chaco al 494,5%, y en Corrientes al 302,9%. 

De esta manera, se puede observar donde está la prioridad del gasto del estado nacional, y como impactó la crisis del COVID19 en las mismas, incrementado los recursos (respecto a su presupuesto vigente) para el combate de esta crisis.






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¿El país tiene las entidades financieras acordes a su realidad e idiosincrasia económica?

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A los empresarios nos toca vivir días tan difíciles, escuchamos durante los comienzos de la cuarentena que el Gobierno representado por su máxima autoridad, el Presidente aseguraba la asistencia crediticia a las pymes en forma inminente, práctica y veloz. Este anuncio trajo cierta tranquilidad ya que todavía restaban varios días para el pago de los salarios, al igual que todos, estaba atento a las noticias o comunicados de bancos informando sobre estas líneas que nunca llegaron. 

Los días pasaron y nuevamente el Presidente hizo un anuncio con un mensaje más duro hacia los bancos e instruyó al Central a que articule las condiciones para poder asistir a las empresas con urgencia. El mismo actuó rápido y el Ejecutivo conformó un fondo de garantía para salir de aval de las Pymes solucionando de esa forma el riesgo de los bancos. Pero al día de hoy esa asistencia llegó a cuentagotas.

Viviendo esta situación comencé a pensar: ¿qué pasó? ¿Cómo una orden e intención directa desde lo más alto del poder no podía ejecutarse? En un principio fue lógica por la falta de garantías y cumplimiento de normas, pero después ¿cuál fue el motivo?

Como toda situación difícil que nos toca afrontar uno busca un norte para sus decisiones y generalmente intenta comparar con acontecimientos del pasado y es ahí donde recordé varias charlas con mi padre. Él me comentaba que antes era distinto, vos ibas a un banco y acordabas un crédito en el día, también, dependiendo la dimensión, conocías a los dueños de los bancos y ojo!.. ellos también te conocían a vos, así que sabían a quién le prestaban. Recordando esas charlas fue que llegué nuevamente a otras preguntas:

 1) ¿Tendrá nuestro país el tipo de entidades financieras que puedan brindar asistencia a nuestra realidad económica, donde más del 40% de los trabajadores son autónomos y más del 95% de la empresas son pymes? 

2) La existencia de las llamadas CUEVAS ¿no será en gran medida por la falta de estas pequeñas entidades en el mercado? 

3) El sistema financiero  ¿está más concentrado que nunca? 

4) La banca privada ¿A quién presta y a quien le conviene prestar?

El sistema financiero de Argentina ha sufrido una concentración como ninguna otra actividad comercial en el país. Con solo pensar que a principios de los 90 existían más de 300 bancos y más de 900 Cajas de Crédito, en la actualidad solo hay 62 entidades bancarias de las cuales las primeras 10 concentran el  57% del monto total de créditos otorgados.

Analizando los datos publicados por el BCRA, la cartera de préstamos al sector privado estaría conformada de la siguiente forma: 64% a préstamos de consumo o personales y 36% restante  a empresas de las cuales las primeras 100 deudoras (grandes empresas) se quedan con el 17% de los fondos, el sobrante 19% está tomado por otras empresas y PYMES. 

Otro dato interesante que nos refleja la estadística del Central es que 271.675 empresas pagan sus sueldos a través de bancos. El 93,17% (253.128) de estas empresas son PYMES con menos de 50 empleados.

Las CUEVAS no paran de crecer! analizamos su método de negocio y nos damos cuenta que crecen en volumen pero no en sucursales, esto se  debe a que su ventaja está basada en el CONFIANZA del cliente con el que operan y su gran velocidad para asistirlo. También podemos afirmar que en los últimos años este tipo de financieras resolvió la necesidad de las  PYMES comprando sus cheques al no contar con líneas aprobadas en bancos, increíblemente por la necesidad de financiamiento se han transformado fondos blancos en negro. No deja de sorprendernos que solo en Argentina la gente confía sus ahorros en este tipo de financieras más que en el sistema regulado.

Quizás la situación que nos toca vivir está afirmando la necesidad de contar con nuevas o viejas figuras en el sector, como ser Cajas de Crédito (Históricamente las cajas de crédito sirvieron para financiar y desarrollar a pymes. En su momento de esplendor Argentina llegó a tener más 900 cajas de crédito cooperativo que logran  poseer un monto superior al 9% de los depósitos del sistema financiero argentino). También es posible otorgar mayores facultades a las entidades no bancarias que regula el Central como por ejemplo las casas bancarias que existen en muchos países estando facultadas no solo operan en cambio sino que pueden realizar actividades financieras con fondos propios. 

Estas reformas y nuevas figuras son posibles de lograr sin ningún desmedro de la excelente solvencia y  normas de prevención que hoy tiene el sistema argentino. 

Quizás permitiendo el ingreso al mercado de  estos nuevos jugadores con un límite a su escala y márgenes reducidos  para operar podrán atender las cuestiones que los bancos se les hacen difícil y poco atractivo resolver. Estas nuevas entidades darían respuestas más rápidas a PYMES Y AUTÓNOMOS con la ventaja competitiva basada en el análisis del componente más importante del  crédito.. La CONFIANZA generada por conocer a quien y para qué se le está prestando!!! 

Por otro lado la aparición de estas pequeñas entidades sería una posible herramienta para ingresar al sistema los más de 50.000 millones de dólares que se estiman están guardados bajo el colchón, estos fondos  se destinarían a financiar la actividad productiva. Esta oferta frenaría el crecimiento exponencial de las CUEVAS, incluso muchas de estas se reconvertirían bajo esta nueva figura.

También serían una herramienta esencial para llegar a los beneficiarios  de políticas impulsadas por el Estado en forma ágil y eficiente. En la actualidad estas acciones se canalizan a través del banco BICE que no tiene sucursales en el interior del país, haciendo casi imposible el acceso a PYMES del interior. 

Para finalizar, esta nueva oferta  en el mercado generaría competencia a los bancos haciendo bajar los costos y comisiones de los mismos. Las ganancias generadas serían reinvertidas ampliando el volumen del sistema y a su vez generarían gran cantidad de empleo en forma directa en todo el país.

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