COLUMNISTAS

Durante la pandemia no queda otra que emitir, pero importa la cuantía y quien emite

Compartí esta noticia !

Está claro que uno de los principales problemas económicos de Argentina en décadas ha sido su persistente tendencia al déficit fiscal. En las últimas seis décadas, el Sector Público Nacional (SPN) sólo mostró superávit primario en 15 años, y superávit financiero en seis años, es decir, un escaso 10% de todo el período. En 2019 el déficit primario se ubicó en 0,44% del PIB, y generó la expectativa que, con algún esfuerzo fiscal adicional, se podría llegar al equilibrio fiscal en 2020, y al superávit desde 2021.

Pero los efectos económicos de la pandemia echaron rápidamente por tierra dichas expectativas. Con los impactos que vienen del sector externo, más los efectos económicos del confinamiento social decidido, el Estado ha debido salir a aumentar sus erogaciones en salud y otros servicios complementarios en la lucha contra la pandemia, a compensar con montos importantes a los mayores perdedores del sector privado por la inactividad económica (trabajadores informales, cuentapropistas, empresas que debieron para su producción, etc.), a la vez que la recaudación fiscal cae en los tres niveles de gobierno, por las medidas de excepción tributaria, por la misma recesión, porque los parados difícilmente paguen sus impuestos estos meses y porque en estas situaciones aumenta, en general, el incumplimiento tributario.

En marzo comenzaron a verse los efectos fiscales, que recrudecerán en abril, cuando el gobierno nacional aumente en cerca del 20% su gasto público nominal con respecto a marzo, y la recaudación caiga alrededor del 30% contra igual mes. Así, el déficit primario del sector público nacional en abril podría resultar equivalente al 16% del PIB de ese mes, o al 1,1% del PIB anual. Si tal desequilibrio, como es más probable, resulta finalmente monetizado, junto a la porción de servicios de deuda que no puedan compensarse con roll over en el mercado, se tiene que el BCRA debería asistir al Tesoro Nacional con una emisión monetaria de alrededor de $410 mil millones en abril, lo cual supondría una suba del 57% en la Base Monetaria (BM) respecto a febrero pasado, o una suba interanual nominal del orden del 93%.

Adicionalmente, es muy probable que el Tesoro Nacional deba asistir a provincias y municipios en el mes en curso, por un monto aproximado de $150 mil millones en el caso de provincias y $23 mil millones en los municipios. Dado que el Tesoro tendría que recurrir al BCRA para que lo financie, la expansión de la BM en abril podría resultar del 68% respecto a febrero, o una suba interanual nominal del orden del 105%. Se tratarían de cifras preocupantes, aún en un contexto fuertemente recesivo, por lo que pueda ocurrir inicialmente con la inflación, pero especialmente luego que los flujos económicos comiencen a normalizarse, y perdure el exceso monetario. Por dicho motivo, deberían diseñarse medidas adicionales a las fiscales para equilibrar el mercado de dinero.

Ante el riesgo que supone una emisión excesiva de dinero, como la antes señalada, con sus posibles efectos inflacionarios y/o sobre la cotización del dólar informal, existen dos vías fiscales por las cuales podría disminuirse dicha expansión monetaria: 1) ajustar el gasto público no esencial en dicho mes, especialmente salarios que no estén ligados a salud y otros sectores ahora esenciales; 2) Obtener más financiamiento en pesos en el mercado local. Por caso, si se logra obtener financiamiento por el total de los vencimientos de servicios en pesos que tiene el Tesoro Nacional en abril, a la vez que se produce una reducción del 25% en el gasto en personal en Nación y Provincias2 , podría bajarse la necesidad de emisión de dinero en dicho período, con una expansión del 55% respecto a febrero, o una suba interanual nominal del orden de 90%. Se debe considerar que ya a fines de marzo la BM está mostrando una variación interanual cercana al 70%.

La reducción que se necesitaría en el gasto en salarios en el sector público nacional y provincial en abril (potencialmente también en mayo-junio), para que resulte compatible con una expansión más moderada de la BM en ese período, podría instrumentarse como un ahorro forzoso para los funcionarios y agentes públicos de mayores ingresos, sin excepciones en los tres poderes. Podría implementarse a través del pago con títulos públicos nacionales de una porción de los salarios públicos de abril en el gobierno nacional y en los provinciales en que, a partir de cierto piso salarial, la porción que se debería cancelar con dichos títulos resultaría creciente con los salarios, constituyendo un ahorro obligatorio progresivo.

Aunque en provincias y municipios la situación fiscal también se agrava a pasos agigantados en marzo y abril, no se justifica la emisión de cuasimonedas provinciales en este contexto, pero por supuesto, el gobierno nacional debería asistir a las provincias con mayores transferencias durante los meses críticos de abril y mayo, financiado también con emisión monetaria del BCRA, con un criterio objetivo de asignación de fondos entre dichas jurisdicciones locales. Si no se diera tal asistencia y objetividad en la asignación de mayores recursos nacionales a provincias, las jurisdicciones perjudicadas tendrían una excusa para emitir cuasimonedas, desordenando adicionalmente la economía y agregando costos de transacción.

Resulta conveniente mantener el monopolio de la emisión en el BCRA, aunque en este período de crisis compartiendo una porción de su poder de señoreaje con los gobiernos provinciales, y emitiendo la menor cantidad posible de dinero, tal que permita amortiguar el efecto de la pandemia y la cuarentena sobre la economía, con la menor inflación extra posible. Se trataría de aceptar que, como la oferta de bienes y servicios será menor, al menos por unos meses, lo mejor que se podría hacer en el sector público es redistribuir recursos “al interior” de la demanda agregada, en que algunos son compensados y otros hacen un esfuerzo. Emitiendo más dinero, pero minimizando dicha emisión, para lo cual ayudaría especialmente una reducción transitoria en la masa salarial del sector público en sus tres poderes del estado, con el mencionado “ahorro forzoso” para las remuneraciones altas del sector público. El bono que se entregaría a los agentes públicos debería ser emitido por el gobierno nacional, y en una porción constituir un préstamo a los gobiernos provinciales, a cancelar desde el año 2021, a través de descuentos en la coparticipación federal de impuestos. Las ayudas adicionales que Nación realice a provincias deberían compensarse con el saldo a favor de éstas existentes en el fondo ATN previsto por la ley de coparticipación, que actualmente ascendería a alrededor de $75 mil millones.

Compartí esta noticia !

El servicio de justicia del siglo XXI: inexorable cambio

Compartí esta noticia !

La Comisión Europea presentó el pasado 19 de febrero su Libro Blanco sobre la Inteligencia Artificial (White Paper on Artificial Intelligence – A European approach to excellence and trust), con el que quedan fijados los ejes fundadores de la política de desarrollo en materia tecnológica y de datos.

El impacto de la transformación digital en nuestro entorno es de tales proporciones que nos permite, hablar ya en presente de una Cuarta Revolución Industrial. Ecosistema de confianza, flujo de datos, algoritmos o desarrolladores son expresiones cada vez más familiares y, por ello, integradas en el acervo común. Así, junto a las competencias personales o laborales, hoy ya hablamos también de competencias digitales: ese conjunto de habilidades técnicas que permiten a la persona operar y relacionarse en el entorno digital como si éste fuere para ella un hábitat propio.

Por ello, junto a la revolución que ese cambio de enfoque y planteamiento ha de determinar en los ámbitos profesionales, es preciso también que la Administración Pública no permanezca inalterable y, junto a la sociedad, genere un desarrollo de la conciencia de dicho impacto y a la vez asuma la regulación de todos los aspectos que dicha realidad tecnológica, genera.

En el caso particular de la Administración de Justicia, el aumento de la litigiosidad y la exigencia de una más eficiente capacidad operativa para atender las demandas planteadas, convierte en imperativa la apuesta por la Inteligencia Artificial como sistema al servicio de la resolución de conflictos. Evidentemente, no puede olvidarse la importancia de los fines del proceso jurisdiccional y, por ello, entendiendo que la actividad judicial es un sector de riesgo -dada su afectación directa a derechos y su capacidad de modificación de realidades- en un imperativo de POLITICA DE ESTADO extremar todas las medidas protectorias para evitar que la búsqueda de un objetivo instrumental, vulnere la más eficaz consecución de la tutela de derechos e intereses-  y termine por desvirtuar el objetivo final de todo proceso judicial: la garantía efectiva de esos mismos derechos e intereses.

La oportunidad de emplear la inteligencia artificial para ofrecer un mejor servicio público no puede ser desperdiciada. De este modo, después de la sustitución que las aplicaciones informáticas supusieron para la tramitación manual de expedientes, surge ahora un nuevo estadio evolutivo: la dotación de autonomía propia y capacidad de reconocimiento a esas mismas aplicaciones. Las posibilidades de software, de reconocimiento de documentos o comprensión de números o caracteres, permitirían una tramitación instantánea a través de la generación automatizada de resoluciones que, sin menoscabo de la supervisión humana que fuese ejercida por el Letrado de la Administración de Justicia o funcionario habilitado, ahorraría de forma mayúscula ingentes recursos de toda índole, convirtiendo el proceso judicial en un esquema eficiente de base digital, transparente, inteligente, supervisado y, lo más importante, al servicio de la tutela sin dilaciones que todos merecemos.[i]

No hace mucho tanto en CABA como en la provincia de Mendoza se ha comenzado a instrumentar el sistema Prometea de Inteligencia Artificial (IA) aplicado a los procesos judiciales. [ii]

Este sistema efectivamente se comenzó a aplicar en el Ministerio Publico de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde fines de 2017, y permite realizar un dictamen jurídico de manera integra a través de la detección de patrones, lo que se traduce en una agilización de los tiempos procesales, contando incluso con un asistente de voz (como Siri en Apple).

Prometea funciona bajo un modelo de pantalla integrada en el que no hace falta abrir diferentes ventanas para buscar información o acceder a documentos existentes. Se la puede entrenar para que sea una suerte de sabueso. Prometea controla plazos y requisitos para controlar los escritos judiciales. Es capaz de dictar resoluciones y hasta sentencias. Pero a la vez en la faz administrativa puede en minutos elaborar un completo pliego de bases y condiciones para una contratación pública.

Puede enfocarse a justicia de montos pequeños, procesos tributarios o de apremio como primer paso, como a cuestiones de justicia de paz, liberando recursos para enfocarlos a cuestiones de mayor complejidad. Es decir, resuelve tareas simples, burocráticas y repetitivas donde no hay para innovar. Los limites, el derecho de las personas y la ética, es decir, no creemos se prescinda ni se deba prescindir del hombre y su control, es decir es un avance tecnológico que debe ser regulado estrictamente en resguardo de la constitución y el plexo de derechos, pero es necesario avanzar y no necesitamos una pandemia para ello, necesitamos decisión Política.[iii]

[i] Inteligencia Artificial y proceso judicial: una revolución que se aproxima. Alvaro Perea González

[ii] Prometea inteligencia Artificial para agilizar la justicia. Unidiversidad Emilio Murgo.

[iii] Prometea, inteligencia artificial para hacer justicia. Charla con Juan Corvalán Ámbito Financiero 22.10.19.

Compartí esta noticia !

Los desafíos de las provincias son cada vez mayores

Compartí esta noticia !

El desafío que debe enfrentar hoy la Argentina es quizás uno de los más complejos que le tocó en largos años, con una multiplicidad de variables, heterogéneas entre sí y sin conexión alguna en las posibles soluciones a aplicar. 

La crisis sanitaria del COVID-19 hizo que se plantee una dicotomía entre “la salud o la economía” que, si bien no debe ser visto como dos elementos excluyentes entre sí, es también cierto que es difícil de manejar ambas crisis cuando una de ellas, la economía, viene profundizando desde hace un par de años antes que la aparición de la crisis sanitaria.

El desafío no es solo del Gobierno nacional, sino también de las provincias y municipios, que con menos herramientas deben estar día a día enfrentando complejidades que hacen a la vida misma de sus territorios y que no pueden descuidar. 

En este marco, justamente las provincias ven un panorama que nadie se imaginó hace tres meses atrás: si bien la situación económica era mala, era difícil pensar en que un factor externo, como el coronavirus, iba a aparecer para profundizar todos esos problemas. 

La actividad económica, según el INDEC a través de la publicación del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica), había mostrado una nueva caída en enero 2020 (el último dato disponible) del 1,8% interanual y del 0,1% respecto a diciembre, y si bien esa es la caída más baja desde octubre 2018 (algo que alentaba a una lenta recuperación), la misma sufrirá un embate en marzo y abril que será de gran magnitud. 

La baja de la actividad económica se traduce en la baja de la recaudación que, en el mes de marzo, donde ya se sintió fuertemente el impacto del parate económico producto de la crisis sanitaria, cayó en términos reales cayó más del 8%.

Esa caída de la recaudación, a su vez, impactó de lleno en las finanzas provinciales: en marzo, a Misiones le ingresaron $4.910 millones, creciendo apenas el 30,7% interanual frente a una inflación superior a los 50 puntos: esto significa una caída estimada de $740 millones en un mes. 

A ello, se le suma el hecho de que los datos al mes de diciembre de 2019, publicados esta semana, indican que en el Gran Posadas hay veintidós mil pobres más que el año anterior, siendo del 41,3% en el aglomerado.

Una provincia como Misiones, además, tiene como una de las principales fortalezas económicas a la exportación, pero en 2019 la misma también mostró una caída del 11,3% respecto al 2018. En el contexto de esa caída, las ventas al exterior están frenadas por la pandemia, lo que va a generar un fuerte estrés en la economía provincial, en conjunto con la parálisis de industrias claves en la provincia, como por ejemplo la tabacalera, que esta semana hizo pública su preocupación por el escenario actual en una entrevista que el presidente de la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones, Omar Olsson dio a un medio chaqueño. 

El Gobierno provincial no tiene mucho margen de acción ante esta situación, pero esta semana flexibilizará un poco la cuarentena obligatoria al habilitar a la industria foresto a retomar actividades, que será por supuesto en forma parcial. 

Otro indicador del impacto en la economía local misionera se pudo conocer estos días: el patentamiento de automóviles cayó un 62,6% en la provincia, habiéndose patentados apenas 208 vehículos. 

Abril no será mejor: por el contrario, las proyecciones, por ejemplo, de recursos por coparticipación, estiman una caída aún más grande. Por ende, los envíos a los municipios también caerán, a la vez que la recaudación propia tendrá su propio capítulo.

El Gobierno nacional tiene el desafío no solo de contener la situación sanitaria sino de apoyar a las provincias en la lucha contra el coronavirus y en el cumplimiento de obligaciones como la salarial. 

Ante esto último, Misiones tiene una ventaja respecto a las provincias del NEA: un peso de deuda pública muy bajo y un superávit primario. Pero los impactos obligan a reformular casi de cero las prioridades del gasto. Primero, habrá que “pasar el invierno”, y luego, volver a afinar la lapicera.

Compartí esta noticia !

En todos los frentes

Compartí esta noticia !

Economía de guerra, define sin vacilar un referente del turismo misionero, después de escuchar el paquete de medidas anunciadas por el gobernador Oscar Herrera Ahuad para mitigar el impacto de la pandemia del coronavirus en la economía misionera. El turismo es un sector crítico que recién entre agosto y septiembre, espera recuperar algo de actividad interna y recién en los primeros meses de 2021, el regreso de visitantes externos. 

Por eso, en el sector recibieron con alivio el paquete de ayuda diseñado por el Gobierno, que les reduce impuestos hasta 40 por ciento a los hoteles y alojamientos que hayan facturado hasta 25 millones de pesos durante 2019 -con ese tope se cubre casi toda la oferta de servicios en Misiones, salvo los hoteles top de Puerto Iguazú-. En igual medida, las empresas forestales y madereras, que fueron autorizadas a retomar la producción, podrán pagar la mitad del consumo eléctrico y refinanciar el resto en cuotas. 

La Provincia también emitirá avales por 300 millones de pesos para que las empresas puedan acceder a créditos bancarios y pagar sueldos con un tope de 600 mil pesos -más de 500 empresas están en condiciones de acceder a ese financiamiento con una tasa del 24 por ciento-.

Esas decisiones fueron anunciadas el jueves por el Gobernador en una teleconferencia con una veintena de empresarios de primera línea de la provincia. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene destacó “el gesto del Gobernador para sostener el empleo y las pymes misioneras. Esta es una batería de medidas tomadas muy a tiempo. Es un escenario complicado para todos, pero no conozco otra provincia que haya dado tantas soluciones juntas para distintos sectores”.

Misiones lo puede hacer porque es una de las provincias menos endeudadas y tiene una autonomía de la que no gozan otros estados con escasa recaudación propia. Sin embargo, los recursos son escasos y se espera en abril una caída del 25 por ciento de la coparticipación y de lo que logre recaudar Rentas. Dependerá de la compensación de la Nación si se amplía la inyección de energía a las empresas. 

“Esto no está cerrado”, dijo el Gobernador a los empresarios y reiteró que el objetivo del Gobierno es “acompañarlos y agradecerles la confianza, sabemos que son la base de sustento de lo económico y social”. Y ratificó que “estamos ante un escenario muy complejo y estas medidas son de alivio para uno o dos meses, no son definitivas. Tenemos que ver dónde, con el poco recurso que tenemos, vamos siendo más eficientes para mover la maquinaria productiva”.

Herrera Ahuad, médico con varias epidemias encima, admitió que “este es el tiempo más difícil para esta generación”. “Tenemos un gran desafío, y es con la cuestión biológica que es impredecible. Con la pandemia no gana nadie, perdemos todos”.

El impacto del coronavirus en la economía es brutal. Cuando apenas se asomaban algunos indicadores positivos en medio de la recesión a la mitad del Gobierno de la alianza Cambiemos, el coronavirus llegó para paralizar todo y obligar a repensar alternativas. La renegociación de la deuda, que era la prioridad antes de pensar en un plan económico, pasó al último lugar de los temas a resolver. La protección de la salud trepó al primero y el Gobierno nacional se destacaba por tomar decisiones anticipadas y evitar la multiplicación de contagios que asusta en en el planeta. Pero un error, infantil,  de cálculo, puso en peligro toda la estrategia con consecuencias impredecibles. En medio de una cuarentena que se volvió estricta, se decidió abrir los bancos para pagar a jubilados y beneficiarios de planes sociales, lo que provocó una lógica aglomeración en las casas financieras y un contacto social que no respetó distancias. Inexplicable. La respuesta del presidente Alberto Fernández, que hasta aquí venía sumando puntos, también: “Nadie preveía que iban a aparecer todos esos jubilados”. No es él, obviamente el que debe contar los jubilados que iban a ir a los bancos, pero sí el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, quien admitió que la situación “nos desbordó” y Alejandro Vanoli, el titular de la Anses, que debería suponer que mandar a todos los beneficiarios de planes sociales a cobrar el mismo día, contradecía el sentido común. Debería ser mejor cuidado el Presidente y no quedar expuesto ante el error no forzado. Lo mismo que durante la inauguración de un sanatorio del gremio de Camioneros, donde no se respetó distancia social alguna en un acto con todo el cotillón político. 

Pero el error no invalida la conducción que hasta ahora ha tenido el Presidente. Y mucho menos lo puede sugerir una oposición que había suprimido el ministerio de Salud. ¿Se imaginan enfrentar la pandemia con ajuste y sin planificación sanitaria? Que la alianza macrista-radical se muestre preocupada por la salud de los jubilados es inconsistente: la líder del PRO, Patricia Bullrich les aplicó un brutal ajuste cuando era ministra de la otra alianza y los reprimió con Cambiemos. 

El Gobierno de Mauricio Macri dejó al 35,5 por ciento de la población en la pobreza. Más de la mitad de los chicos menores de catorce años es pobre y también creció un punto la pobreza entre mayores de 65 años. 

Sin embargo, se cacerolea ahora para que “los políticos se bajen el sueldo”, como si de ese modo se bloqueará la expansión del virus. Se pide populismo justamente a quienes se acusa de populismo. 

Llamativamente, quienes más se “jugaron” con la donación de sus sueldos fueron los propios oficialistas en el Congreso nacional, mientras que la Corte Suprema aceptó entregar apenas un 25 por ciento de sus sueldos. En Misiones fueron el propio Gobernador, junto al presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, quienes anunciaron la donación íntegra de sus sueldos, decisión que fue imitada por diputados, ministros y directores de entes estatales. La Justicia, nuevamente, abrió una cuenta bancaria para donaciones de los magistrados. 

No es con donativos que se combatirá mejor la pandemia. La cuarentena obligatoria dejó al descubierto la enorme informalidad de la economía argentina, con casi el 40 por ciento de los trabajadores sin aportes jubilatorios, vendedores informales y una fuerte carga laboral que encarece salarios y justifica la evasión. Por eso la desesperación por dejar el encierro a pesar de los riesgos para la salud: millones no pueden parar la olla y otros tanto no acceden a los beneficios del Estado.

De todos modos, la estrategia diseñada por Alberto diferencia a la Argentina de lo que pasa en el resto del planeta. Récord de muertes en Italia, Estados Unidos al tope de contagios y Brasil que va camino a convertirse en un desastre con 431 muertes, 72 entre el viernes y sábado, con Jair Bolsonaro que ya dejó de ser una caricatura para dirigir al país hacia un drama sin retorno.

No es solo cuestión de mando. Argentina recuperó la presencia de un Estado fuerte, una idea que está recorriendo el mundo para hacer frente a un enemigo invisible que está dejando desnudo al modelo de acumulación imperante. 

En Estados Unidos, el platinado Donald Trump pretendía ignorar al coronavirus hasta que los números empezaron a asustar. Ahora, tras registrar un pico de muertes, en Nueva York confiscarán los respiradores de las clínicas privadas. Una idea comunista en la meca del capitalismo y que por estas pampas ponen los pelos de punta a los liberales que quieren salvarse con “la suya”.

No es casual que los países más complicados con el avance del virus sean gobernados por líderes que abrazan la idea del mercado libre: Estados Unidos, Brasil, Chile y Ecuador, que acumula muertes en las calles con un sistema sanitario desbordado. 

El Financial Times -el Financial Times– sorprendió este sábado con una columna editorial en la que advierte que “los gobiernos van a tener que aceptar un rol más activo, ver a los servicios públicos como inversión en vez de gasto y hacer menos inseguro el mercado de trabajo. La redistribución va a volver a la agenda y se debe plantear un ingreso básico e impuesto a la riqueza”, arenga. 

El diario británico alerta sobre el fracaso del neoliberalismo y reclama que se adopten “reformas radicales” que “rompan tabúes”, pero al mismo tiempo anticipa que “algunas de las medidas más espectaculares, como las decisiones de los bancos centrales de inyectar fondos públicos en la economía, ayudarán sobre todo a los que cuentan con mayores activos, en definitiva, a los más ricos”.

El Washington Post coincide en que “la nueva pandemia ha quitado el velo ilusionista, y el maquillaje hipócrita de la Civilización; la Italia de Rómulo y Remo, de los Cesares, de Marco Polo, de Leonardo Da Vinci, de Galileo Galilei, de Luciano Pavarotti, de Benito Mussolini, de Silvio Berlusconi, de Andrea Bocceli, de Roberto Baggio, de Paolo Maldini, de Gennaro Gattuso; la Italia que pagó el fichaje más caro de su historia por el portugués Cristiano Ronaldo, 122 millones de euros; si esa misma Italia que tuvo que desconectar la respiración artificial de sus ancianos, para luego verlos morir; y que no pudo responder de la misma forma como cuando organizaron el mundial de Italia 90; porque su sistema de salud expiró en los brazos del capital privado, haciendo de salud una mercancía; lo mismo está sucediendo con España, un país que presume de una monarquía; que se ha convertido en un adorno costoso para un país que no tiene camas para atender a sus pacientes.

“Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo económico; y hacernos el siguiente planteamiento: ¡O muere el Capitalismo Salvaje, o muere la Civilización Humana!”, sentencia, en un homenaje póstumo a Carlos Marx.

“Esta es, en mi vida, la hora más oscura de la humanidad y una gran amenaza para todo el mundo. Lo que se requiere de nosotros es mantenernos firmes, estar unidos y proteger a los ciudadanos más vulnerables de este planeta”, aseguró una populista Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional. 

En ese escenario, Argentina resalta por sus decisiones drásticas para evitar el impacto directo de la pandemia. La aprobación de Alberto Fernández en relación al coronavirus llegó al 72% y muestra un crecimiento constante desde el 16 de marzo, día posterior al anuncio de las primeras medidas. A su vez, la evaluación positiva del gobierno en su lucha contra la pandemia se ubica en 84%, 20 puntos por encima de la cifra registrada hace una semana, señala un estudio de Poliarquía. Y agrega que “la creencia de que Argentina no está preparada para prevenir el avance de la pandemia continuó disminuyendo (cayó 26 puntos desde el 13 de marzo) y por primera vez, prevalece la idea de que el país está capacitado para luchar contra la pandemia”.

Poliarquía destaca que el accionar del gobierno argentino es el mejor evaluado de Latinoamérica y el segundo del mundo, entre los países con los que se cuentan datos.

Misiones se distinguió dentro de la Argentina, anticipando el cierre de escuelas y bloqueando fronteras, licenciando a mayores de 60. La plataforma Guacurarí, diseñada hace un lustro, permite mantener las clases online y que los chicos no pierdan días de clases. De hecho, Misiones no está dispuesta a modificar el ciclo lectivo -como evalúa la Nación- y prepara un método para certificar conocimientos. 

Las medidas económicas también son una marca registrada, sin resignar al Estado fuerte. Herrera Ahuad dejó claro que la producción debía sentir lo mínimo necesario el parate y fue el primero en flexibilizar la cuarentena para algunas actividades productivas, como las Ferias Francas y la industria maderera. El Presidente tomará idéntica decisión después del 12 de abril.

Compartí esta noticia !

Domingo de Ramos

Compartí esta noticia !

Carta de Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el Domingo de Ramos 5 de abril de 2020

Iniciamos la Semana Santa con esta celebración del domingo de Ramos. Viviremos esta semana acompañando a Jesucristo, el Señor, en su condena injusta, ya que él siendo inocente es condenado a muerte. Así celebraremos su Pasión y muerte, pero con la certeza de la resurrección, de que la Vida triunfa sobre la muerte: ¡es la Pascua!

Esta Semana Santa será un tanto distinta a las otras que hemos vivido. Incluiremos en los sufrimientos de Jesucristo, el Señor, este flagelo que está viviendo la humanidad: la pandemia del coronavirus. Pediremos por los miles de muertos en el mundo, por los que están enfermos, por sus familias, por tanta gente que está en servicio para sanar, acompañar y realizar diversas tareas en bien de sus hermanos. También pediremos para que tengamos la fortaleza de sobrellevar este momento difícil. Rezaremos a Jesucristo para que esta pandemia termine, encomendándonos a la protección de María, nuestra madre.

Este año, tendremos que participar de las celebraciones desde nuestros hogares, como Iglesia doméstica, en cumplimiento de las indicaciones de nuestras autoridades. No podremos tener celebraciones comunitarias como siempre, pero sí, realizaremos todas las celebraciones de Semana Santa que se transmitirán por televisión, radio, y otras maneras que la tecnología de las comunicaciones nos permita. Aquí quiero hacer una recomendación para vivir mejor la liturgia de estos días. Es aconsejable que sigamos las transmisiones en familia, tratando de hacerlo piadosamente. Sería bueno armar un pequeño altar, encender una vela, poner algún crucifijo y alguna imagen de la Virgen María junto a algunas flores. Esto nos ayudará a vivir más intensamente y con fe cada celebración.

La bendición de ramos que haremos este domingo a través de los medios de comunicación será eficaz para que la gracia de Dios alcance los ramos que puedan tener en sus hogares. Celebramos la entrada mesiánica a Jerusalén (Mt 21, 1-11). Jesús, montado sobre un pobre burro, es el rey humilde que contradice el poder político de los romanos y religioso de los judíos, que no entendían la presencia de Dios. Leeremos también el relato de la Pasión del Señor y su muerte en la cruz. Con la lectura de estos textos, nos preparamos para las diversas celebraciones de la Semana Santa.

Desde nuestros hogares participaremos de la Útima Cena del jueves por la noche, en la que Jesús instituye la Eucaristía y el sacerdocio ministerial. Es la noche de la caridad. Actualizaremos también el misterio de la Cruz cuando el viernes Santo la adoremos solemnemente y nos unamos espiritualmente al camino hacia el calvario con la meditación del Via Crucis. El sábado por la noche, seremos iluminados por la luz nueva del Resucitado en la vigilia Pascual. Y el domingo de Resurrección exultaremos de gozo uniéndonos al misterio de la Pascua de Cristo. Será una oportunidad para que reflexionemos acerca de cómo vivimos nuestro seguimiento y discipulado. Como cristianos, en este tiempo de pandemia, sentimos nuestra fragilidad y necesitamos reconocer que Dios es Dios, y que es Padre y nosotros, hijos suyos, debemos sentirnos hermanos.

Les envío un saludo cercano y ¡hasta el próximo Domingo! Mons. Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin