ENTREVISTAS

Montecarlo Citrus: legado, innovación y el desafío de reinventar la yerba mate

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La industria de la yerba mate atraviesa un proceso de profunda transformación. Nuevas marcas, productos y formas de consumo están ampliando los horizontes de un mercado históricamente anclado en la tradición. Desde los paquetes clásicos hasta las presentaciones más artesanales, el mate sigue conquistando paladares, pero también se reinventa con propuestas que apuntan tanto al consumo local como a la exportación.

Entre esas iniciativas disruptivas, un nombre resuena con fuerza desde Misiones: Montecarlo Citrus. Fundada por Prin Álvaro a fines de los años 60, esta empresa familiar comenzó industrializando frutas cítricas y hoy es pionera en la producción de té y yerba mate soluble. Un giro que combina historia, ciencia y visión de futuro.

Del citrus al mate: una historia de intuición y pionerismo

Todo comenzó a orillas del Paraná, en la localidad de Montecarlo. Allí, Prin Álvaro montó una fábrica dedicada a procesar frutas cítricas para transformarlas en jugos concentrados y aceites esenciales. En pleno auge exportador, la firma se consolidó como un actor destacado. Pero a mediados de los 80, tras el declive del negocio citrícola, Álvaro vislumbró otra oportunidad.

Durante un viaje al norte de Estados Unidos, observó el crecimiento del consumo de té frío listo para beber. Entonces decidió apostar por productos que en Misiones tienen arraigo profundo: la yerba mate y el té negro. Así nació la línea de infusiones solubles, un desarrollo adelantado a su tiempo.

“La ciudad está linda, pero no enamora”, decía él. Y quizás con esa misma lógica decidió encarar un proyecto industrial que transformara la forma de consumir el mate.

Hoy, Montecarlo Citrus está en manos de la tercera generación. Matías Álvaro, nieto del fundador, cuenta que el legado se mantiene firme. “Mi abuelo falleció en 2003 y mi papá, Alfredo Álvaro, continuó con el trabajo. Hace diez años nos sumamos con mi hermano Martín, que como ingeniero impulsó una investigación más profunda sobre el producto. Yo me ocupo de la logística desde Buenos Aires”, explica en diálogo con Economis.

La marca bajo la cual desarrollan los productos solubles es KLM, sigla heredada del abuelo, resignificada como Kingdom Lift Misiones, o “reinado de hojas”, una metáfora del poder de la naturaleza misionera.

¿Qué es la yerba mate soluble?

A simple vista, podría confundirse con el mate cocido tradicional, pero es otra cosa. “Es como un café instantáneo, pero de yerba mate o de té negro”, señala Matías. Solo basta una cucharadita del polvo en agua caliente o fría para obtener una bebida de sabor intenso, sin conservantes ni agregados. El producto se disuelve por completo y tiene un altísimo rendimiento: un paquete de 100 gramos rinde 100 tazas.

El proceso de producción es complejo: la yerba mate (canchada y estacionada) se somete a una extracción acuosa, similar a preparar un “mate cocido gigante”. Luego se descartan los sólidos, se filtra el líquido, se concentra y se seca mediante tecnología spray dry, todo en condiciones de baja temperatura y vacío para preservar sus propiedades nutricionales.

“El resultado es un polvo con menos del 3% de humedad, sin aditivos ni agentes antiaglomerantes. Solo hoja, sabor y beneficios”, resume Álvaro.

Potencial de exportación

El mercado aún está en una etapa inicial, pero el interés crece. “Hoy se conoce poco, aunque genera mucha curiosidad. La mayor demanda viene de la industria alimenticia, que lo usa como materia prima”, comenta Matías.

Exportaciones ya hubo. A través de terceros, el producto llegó a Rusia, Australia, Chile y España. “Lo usan para hacer bebidas energéticas. La yerba tiene antioxidantes naturales y es ideal para eso”.

El fenómeno Messi también ayudó: “El mate se hizo global gracias a él. Es la persona más reconocida del mundo y lo toma con naturalidad. Eso nos abre puertas”.

En Argentina, el producto está disponible en dietéticas y algunos puntos de venta, pero la meta es ingresar a las grandes cadenas. “Desde nuestro depósito en Buenos Aires distribuimos a todo el país. En Misiones también usamos la planta como centro logístico”.

Desarrollar este tipo de producto exige inversión. “No es comparable con un paquete tradicional de yerba. Acá, 100 gramos rinden como un kilo, por eso la ecuación precio-rendimiento es muy buena”, sostiene.

También se requiere tiempo. “La aceptación lleva su proceso, pero tenemos fe. Su versatilidad permite usarlo en alimentos, bebidas, repostería… Lo estamos comunicando en redes y ferias para que se conozca más”.

Montecarlo Citrus no es solo yerba. En su interior conviven tres líneas productivas: la citrícola, una pequeña licorería y la de infusiones solubles. Además, industrializa frutas para terceros, como Baggio SRL, y participa regularmente en ferias como Caminos y Sabores, la Feria Internacional de Turismo o la reciente Expo APRA en Brasil, donde recibieron elogios.

“Muchas veces participamos con apoyo del Ministerio de Industria de Misiones, que nos facilita espacios. Es clave para dar a conocer lo que hacemos”, valora Matías.

Más allá del posicionamiento comercial, hay un impacto territorial. “Compramos materia prima a productores yerbateros y tealeros locales. A medida que crece la producción, crece el empleo”.

Para los Álvaro, continuar con el proyecto iniciado por el abuelo no es solo una empresa, es un legado afectivo. “Es un orgullo seguir este sueño. En su momento, era casi un invento. Y hoy, con corazón y trabajo, lo estamos llevando adelante como tercera generación”.

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Gustavo Samuelian y el regreso de Flecha: de ícono popular a símbolo de calidad

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En un rincón del mapa de la industria nacional, donde la memoria se entrelaza con la lona y el caucho, Gustavo Samuelian encarna una de las recuperaciones más singulares del diseño argentino. Con 55 años y más de tres décadas en el rubro de la moda, se propuso lo que para muchos era imposible: revivir Flecha, la primera marca de zapatillas de lona de la Argentina.

“Yo trabajo desde muy chico, empecé a los 15 en el rubro comercial y a los 18 entré en la industria de la ropa”, cuenta Samuelian, con una naturalidad que refleja su recorrido a pulso. Fue encargado, vendedor, gerente, hasta que en 2005 fundó Bolivia, la marca de indumentaria que le dio identidad a un público joven con gusto por la estética retro y urbana. “Fue la primera vez que emprendí algo propio, después de haber trabajado para otros. La inventé yo, hacía los diseños, la estética… Bolivia era mi alma”.

Pero desde hace un tiempo, su obsesión tenía nombre propio: Flecha. La marca nacida en 1962, que protagonizó una época dorada de la industria nacional y llegó a fabricar 28 millones de pares en un solo año -1978, el del Mundial-, había caído en el olvido tras sucesivos intentos fallidos de relanzamiento. “Yo siempre tuve fascinación por Flecha. La propuse mil veces. En un momento, Alpargatas me dio bola y empecé a diseñar una colección, pero en el medio se disolvió la empresa. Entonces aproveché la oportunidad y compré la marca”.

Una marca con historia… y con peso

Samuelian entiende mejor que nadie el valor simbólico de una marca con pasado. “Flecha tiene a favor su historia, pero también en contra. Porque mucha gente la recuerda como una zapatilla barata, que se usaba porque no había otra cosa”, reflexiona. 

El desafío fue, entonces, conservar la forma y el diseño que la convirtió en ícono, pero actualizando su tecnología. “La nueva Flecha es vulcanizada, como las Converse o las Vans. Nada que ver con las de antes que eran de PVC inyectado. Esto tiene otra calidad, otro confort”.

Las nuevas Flecha se fabrican en la histórica planta de Topper en Aguilares, Tucumán. “Ahí mismo se hacían las viejas Flecha. Hay gente que todavía trabaja y que tiene mucho cariño por la marca. Cuando vamos, se siente una conexión muy fuerte. Somos como primos hermanos con Topper”.

Industria nacional en tiempos de importaciones récord

A contramano de la tendencia global de tercerizar en Asia, Samuelian eligió fabricar 100% en Argentina. “Podría hacerlas más baratas en Brasil o en Oriente. Pero Flecha es la marca de zapatillas argentina, y tenía que hacerse acá. Aunque cueste más”.

Esa decisión va a contracorriente del contexto actual. Según datos del centro de estudios Fundar, las prendas importadas representaban el 7,5% del mercado argentino en 2022, y en apenas dos años duplicaron su participación: hoy abarcan cerca del 15%. La Fundación Pro Tejer eleva aún más el diagnóstico: si se suma indumentaria, telas e hilados, las importaciones ya rozan el 50% del mercado textil nacional.

La situación se volvió crítica en los primeros dos meses de 2025, cuando las importaciones de ropa aumentaron más del 135% en comparación con el mismo período del año anterior. Entre enero y febrero ingresaron al país 23,3 millones de prendas por un valor de 90 millones de dólares, frente a los 10 millones de unidades por 61,2 millones de dólares del mismo lapso de 2024.

“La industria textil está muy golpeada. A veces te llaman y te dicen: ‘La remera que me hacés a 10.000, la traigo a 4.000’. Entonces dejan de fabricar acá, y el taller cierra. No pido que nos regalen nada, pero sí que haya condiciones para competir con justicia”, advierte Samuelian.

Del recuerdo al futuro

En 2023 Flecha comenzó a insertarse en el mercado, con un crecimiento sostenido en varias provincias: Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Salta, Buenos Aires, CABA… y pronto, también Misiones. “Queremos estar en todo el país. Y después Uruguay, Chile, Paraguay, México, Europa, Japón. El sueño es que Flecha vuelva a ser grande, pero a nivel global”.

Más allá de las zapatillas, Samuelian ya trabaja en una línea de indumentaria con la marca. “Es algo que Flecha nunca tuvo, así que es otro desafío. Como hacen todas las marcas grandes hoy: zapatillas y ropa”.

En el fondo, Gustavo Samuelian no está vendiendo zapatillas. Está vendiendo identidad. Una marca que supo acompañar generaciones y que ahora vuelve, no como un mero revival, sino como un gesto de reconstrucción.

“Flecha es historia, es Argentina, y es calidad. Mi sueño es que esté en todos lados, pero sin perder lo que la hace única: que nació acá, entre telares, máquinas de coser y mucho trabajo”.

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“La actitud lo es todo”: entrevista exclusiva a Ricky Sarkany

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Ricky Sarkany es una marca registrada. En persona impresiona más que la calidad de sus zapatos. En Misiones brindó una charla motivacional en un desfile donde las modelos no solo mostraban zapatos, sino también actitud. Y es ahí donde arranca esta conversación: con la palabra que todo lo define.

Ricky, recién te escuchaba y es un placer oírte desde lo motivacional. Hablaste de la actitud como la clave. ¿Qué tan determinante es esa palabra?

La actitud lo es todo. Cuando uno tiene un horizonte claro, un “allí quiero llegar”, y trabaja todos los días para alcanzarlo, aunque llegue a su casa cansado, llega con el alma llena. Porque el fracaso verdadero es no haberlo intentado. El camino hacia ese sueño no es recto, se va afinando con la experiencia, pero lo esencial es que los ojitos no dejen de brillar. Que uno no pierda la capacidad de soñar.

Vos tenés años de experiencia, de negocios, en esta Argentina que no siempre acompaña. ¿Qué otras claves sumás?

Perseverancia, pasión y reinvención. Hay que aceptar que el mundo cambia. Si uno no cambia con él, queda detenido en el tiempo. Einstein lo decía claro: no podés esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Entonces, hay que levantarse cada día dispuesto a mirarlo todo con ojos nuevos. Y entender que el éxito no es una foto, es un instante fugaz. Lo que permanece es el valor que uno pone en lo que hace, eso pesa más que cualquier número.

¿Y cómo se transita esa delgada línea entre el artista y el empresario?

Con equilibrio. Yo hago zapatos, no milagros. Pero sí creo en los milagros pequeños de cada día, como el mensaje que me llegó una vez: “Hola, Ricky, soy Leo.” Y era Messi. Me pedía abrir un local en Barcelona porque a Antonella Roccuzzo y a la esposa de Luis Suárez les gustaban mis zapatos. ¿A cuántos les pasa algo así? Pero yo sigo trabajando en el mismo lugar, con la misma gente, todos los días. No tengo vida social. No voy a casamientos, incluso cuando presenté a Ori Sabatini con Paulo Dybala, no fui al suyo. Me preservo.

¿Qué sentiste hoy, al recibir tanto cariño en Misiones?

Fue muy fuerte. Porque uno no se da cuenta del impacto que tiene hasta que lo ve reflejado en la gente. Y ahí entendés que la vida no se mide en años ni en logros: se mide en momentos. Momentos como este, acá, con ustedes. Con esta gente hermosa. Yo hago zapatos, sí. Pero lo que me llevo es otra cosa. Es ese afecto que uno no compra ni fabrica.

Estuviste recorriendo Posadas. Te vimos por la Costanera, sacándote selfies…

¡Sí! Me saqué una con el mural del jaguar, fue espectacular.

¿Y qué ves de la moda misionera?

No vi todo lo que quisiera, pero lo que me contaron me entusiasma. Hay una creatividad fresca, auténtica, que no copia tendencias sino que propone. Y eso es oro puro. Cuando alguien diseña desde su identidad, lo que sale es poderoso. A mí me emociona ver cómo la moda acá no es solo industria: es expresión. Como decía Confucio: “Me preguntás por qué compro arroz y flores. Arroz para vivir, flores para tener algo por lo que vivir.” La moda, como el arte, son nuestras flores.

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Alta cocina misionera: Gunther Moros y sus proyectos gastronómicos, del arroyo Paraíso a la Riviera francesa

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El pelo lo traía revuelto por el viento de la ciudad y el tiempo que apremia. “Tengo el pelo revuelto”, dice, entre risas, Gunther Moros. Pero ese look cuidadosamente desprolijo no le resta ni un gramo al magnetismo que emana cuando cuenta sus historias. Es chef, pero también amante de Misiones, padre devoto, explorador del sabor, emprendedor incansable y, por encima de todo, un hombre que cocina como quien escribe una carta de amor a la tierra que habita. Es un torbellino de cosas en marcha: un bodegón, un restaurante internacional en el corazón de la Triple Frontera, un viaje de perfeccionamiento a Europa y un proyecto secreto propio. 

¿Qué define a Gunther Moros?

Moros no duda: “Yo me defino como un papá muy presente. Como un laburante que necesita compartir, crear y sostener. Como un autodidacta que la viene remando en un país difícil y en una provincia compleja. Pero, sobre todo, como alguien que no sabe quedarse quieto”.

Habla como quien amasa ideas mientras el horno calienta. Va hilando recuerdos familiares –su abuelo Lucas, que vivió hasta los 102 años y le enseñó a hacer queso de chancho y conservas– con el presente vibrante de su cocina regenerativa, esa que huele a monte húmedo, a hoja de banano, a humo bueno.

Nació en una familia grande, con mesas que eran un planisferio en miniatura: recetas paraguayas, toques austríacos, herencias ucranianas, sabores del Litoral. “La cocina venía con el afecto. Los domingos se cocinaba para estar juntos”, recuerda. Y esa enseñanza, más que cualquier escuela, lo empujó al fuego.

Recorrió el mundo para aprender. Pasó por Noruega, Italia, España, Chile, la Patagonia argentina. Fue en Chile -dice- donde vivió su verdadera escuela, sobre todo en el mundo de los mariscos. “Noruega me marcó, pero en Chile me hice cocinero”.

Hoy, desde Misiones, sueña proyectos que mezclan alta gastronomía con selva virgen, sostenibilidad con identidad, lujo con raíces. En El Soberbio, en Margay, un lodge metido en el monte de Yaboti, creó una experiencia culinaria sensorial, donde el silencio, es el condimento. “No todo el mundo soporta el silencio de la selva”, dice. Pero los que se animan, se quedan encantados.

Ese proyecto, diseñado con los propietarios del lodge, le valió participar de uno de los premios más prestigiosos de la gastronomía. Y ganar. 

Fue distinguido con el Premio Baron B – Édition Cuisine, uno de los galardones más prestigiosos del país. Lo ganó escribiendo de madrugada, sin saber si llegaba. O sabiéndolo todo, en secreto. “Tengo una agenda donde anoto todo y ahí había escrito: 26/27 de junio, ganador del Baron B. Lo había anotado antes de saber siquiera si iba a participar. ¿Premonición? No sé. Pero pasó.”

Ese premio lo llevará a cocinar y capacitarse en el restaurante Mirazur, en la Riviera francesa, uno de los mejores del mundo. Después seguirá por bodegas en Portugal, junto a Mauricio Ghiglione, un chef amigo posadeño que triunfa en Europa, mostrando la cocina del Litoral al viejo continente con los restaurantes Belos Aires, en el centro y en la playa lusitana.

Pero Moros no para. En Posadas se abrirá en las próximas semanas  un bodegón con alma porteña: milanesa bien hecha, bife al punto justo, flan con dulce de leche. Cocina de barrio elevada a culto. El chef es el consultor gastronómico. Y en Iguazú, otro proyecto: un restaurante en el corazón de la Triple Frontera, en las Siete Bocas de la ciudad de las Cataratas, donde la gastronomía se arma como un mapa: desde el Atlántico hasta el Chaco boliviano, pasando por Foz y Ciudad del Este. “Todo a la vista. A los fuegos. Con horno de barro, parrilla, caminador. Cocina de verdad”, detalla. Ahí también oficia de consultor de un proyecto ideado por los hermanos Noziglia. 

¿Y cómo sobrevive un cocinero en esta economía? 

Suspira. “Bajó un 35 a 45 por ciento el consumo en gastronomía. Hablamos con colegas todo el tiempo. Pero hay que seguir. Argentina es así. Se acomoda y desacomoda. Hay que crear para seguir eligiéndonos.

Y en ese crear aparece la esperanza. “Posadas tiene futuro. Iguazú ya es fuerte, pero Posadas tiene potencial para ser capital gastronómica del Litoral. Hay cocineros comprometidos, preparados. Están volviendo muchos cocineros muy preparados. Así que, yo creo que eso va a favorecer. El turismo va a activar un poco más. El mundo está raro, así que una vez que se acomode todo, yo creo que vamos a crecer como ciudad, la más linda del Litoral. Solo falta tiempo y que la economía acompañe. En una década puede dar el salto”. 

A Gunther Moros lo llaman “el cocinero de Misiones”, aunque a él le cueste admitirlo. Un poco autodidacta, mucho de perfeccionamiento. “No sé si soy una marca, pero me gusta hacer, compartir, dejar algo. Y si puedo dejarlo en mi tierra, mejor”.

¿Qué te gusta que te cocinen?

Sonríe. “Algo simple, bien hecho. Una buena carne, una buena pasta, siempre con palta. En casa la comemos todos los días. Hacemos hasta helado de palta. Jugamos con la comida. Eso me gusta. Mi esposa cocina muy bien”. Su esposa es Romina Silva, una psicóloga con quien tiene dos hijos: Ramsey de 14 y Aramí.

Tiene casi 48 años, pero parece menos. Tal vez por esa energía incansable que lo empuja a seguir encendiendo fuegos en cada rincón de Misiones, de Europa, de la memoria. Apenas vuelva de su gira por el Viejo Continente, ya tiene preparado otro desafío. Esta vez, propio. Un restaurante en el corazón de Villa Sarita, en una casona centenaria, con 40 cubiertos, que atenderá solo por reserva y con un menú viajero, desde alta cocina al estofado misionero.

Al final del día, cuando apaga los hornos y se sienta con su familia, Gunther Moros vuelve a ser ese chico que miraba a su abuelo cocinar, oliendo el humo de un futuro que ya estaba escrito. Con leña, con amor, con coraje. Y con hambre de más.

Proyectos que llevan su sello

📍 Margay Lodge (El Soberbio)
Cocina regenerativa en plena selva.
Ubicado a orillas del arroyo Paraíso, el lodge combina sustentabilidad, productos locales y cocina de autor. Es un refugio de sabores en la profundidad de la selva misionera, donde el silencio se sirve como parte del menú.

🥇 Premio Baron B – Édition Cuisine (2023)
Reconocimiento nacional a la excelencia y el compromiso social.
El proyecto Margay fue distinguido por su valor cultural, ambiental y gastronómico. Moros fue uno de los tres finalistas y el gran ganador, tras años de trabajo silencioso en la selva misionera.

🇫🇷 Capacitación internacional en Mirazur (Francia)
De Misiones a uno de los mejores restaurantes del mundo.
Como parte del premio, Moros viajará en junio a capacitarse con Mauro Colagreco en Menton, en la Riviera Francesa, donde la alta cocina se encuentra con la naturaleza.

🍷 Cocina federal en Europa
Eventos con sello misionero en Portugal.
Junto al chef posadeño Mauricio Ghiglione, Moros organiza encuentros culinarios en bodegas europeas, llevando los sabores de la triple frontera a los paladares del viejo continente.

🍽️ Bodegón contemporáneo (Posadas)
Una esquina con alma porteña.
En pleno centro posadeño, abrirá un bodegón moderno con platos típicos como milanesas, bifes, purés cremosos y flanes con dulce de leche. Cocina honesta y contundente, con producto y cariño.

🔥 Proyecto Iguazú – Cocina de triple frontera
Alta cocina con identidad regional.
En pleno centro de Puerto Iguazú, abrirá un restaurante con cocina a la vista y menú internacional. Un recorrido culinario desde el Atlántico brasileño hasta el Chaco paraguayo, con eje en el Litoral argentino.

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COFRA apuesta al crecimiento: presentó NUTRA COF y anunció innovación genética en producción porcina

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COFRA aprobó su Memoria y Balance 2024 y lanza NUTRA COF para expandir su modelo productivo. Además, se decidió avanzar en la incorporación de genética danesa y noruega para mejorar la productividad de los porcinos. El Presidente de la Cooperativa, Ricardo Saraceni explicó a Economis que en el actual contexto deben trabajar en afinar costos, sin perder calidad y trabajar en ganar nuevos mercados.

Con una participación récord de socios, la Cooperativa Frigorífica de Leandro N. Alem (COFRA) celebró el sábado 26 de abril su Asamblea General Ordinaria 2024. Durante el encuentro, se aprobaron por unanimidad la Memoria y Balance del ejercicio, se renovaron las autoridades del Consejo de Administración y la Sindicatura, y se anunció el lanzamiento de NUTRA COF, una nueva unidad de negocios enfocada en la producción de alimentos balanceados.

Consolidación institucional y nuevos proyectos estratégicos

El presidente de COFRA, Ricardo Saraceni, destacó el fortalecimiento de la cooperativa a través del trabajo conjunto: “Es la asamblea número 55, con muchas expectativas y esperanzas hacia el futuro en función del trabajo en equipo que realiza COFRA. Gracias al equipo de administración, los productores pudimos poner en funcionamiento nuestra unidad de negocio de producción de alimento balanceado para cerdos y pollos”, afirmó.

La creación de NUTRA COF marca un paso estratégico en el plan de diversificación y expansión de COFRA, que busca aprovechar su trayectoria en la producción porcina para brindar servicios a terceros, aumentando su participación en el mercado regional.

La nueva unidad de negocios permitirá usar la capacidad ociosa de las dos plantas de alimento balanceado que tiene actualmente COFRA, brindando mayores beneficios a la cooperativa en base a poder posicionar un nuevo producto en el mercado. “El objetivo es salir al mercado con estos nuevos productos para la cría de cerdos y pollos. Son dos líneas comerciales que estarán respaldadas por la marca COFRA”, explicó Saraceni.

La asamblea también permitió la renovación parcial del Consejo de Administración y de la Sindicatura, reforzando la estructura institucional de la cooperativa. La alta participación de socios reflejó un sólido respaldo a las decisiones estratégicas adoptadas, señalando confianza en el rumbo delineado por la actual conducción.

Nueva genética para mejorar la producción porcina

Como parte del plan de innovación productiva, COFRA anunció la implementación de nueva genética en sus sistemas de producción porcina. Esta incorporación busca optimizar la eficiencia y calidad de su oferta, fortaleciendo su competitividad en un contexto de mercado cada vez más exigente.

La iniciativa se enmarca en un esquema de mejora continua que incluye inversiones en infraestructura, capacitación técnica para los asociados y apertura de nuevos canales comerciales.

Saraceni explicó que esta inversión en nueva genética es necesaria porque la que venían trabajando “se estancó” y se generó una caída en el nivel de producción en los últimos años. Lo cual les genero que tuvieran unos 7 mil “capones” menos que lo proyectado para faenar durante el 2024.

“Hemos adoptado dos genéticas nuevas para que compitan entre si y podamos recomponer el nivel productivo. Es un proceso progresivo y esperamos remplazar la línea genética que veníamos trabajando en tres años”, explicó Saraceni. Quien indicó que este proceso de mejora se da además con inversiones en las tres granjas de cría para mejorar el bienestar animal, en particular en el control de calor.

Otra de las inversiones que se dio fue la de mejorar el pago por los servicios de engorde, que hacen los socios en sus chacras, llevando el pago a 30 mil pesos por cada cerdo. Lo cual fue un gran beneficio para los productores.

“Crecemos en productividad y debemos crecer en comercialización. Por ello además, invertimos en la compra de camiones para optimizar la logística tanto interna como para la comercialización”, detallo el presidente de COFRA.

Un nuevo horizonte para COFRA

La aprobación de la Memoria y Balance 2024, la renovación de autoridades y el lanzamiento de NUTRA COF posicionan a la cooperativa en una nueva etapa de crecimiento sostenido. Con un modelo de negocio basado en la innovación, la integración productiva y el fortalecimiento de sus bases sociales, COFRA consolida su papel como actor estratégico en el sector agroalimentario de Misiones y la región.

Saraceni remarcó que el actual contexto macroeconómico ya lo venia previendo hace dos o tres asambleas. “Vengo insistiendo que teníamos que aprovechar los años de bonanza para realizar inversiones que nos permitan estar fortalecidos para tiempos como los actuales”, dijo a Economis y detalló que en el primer trimestre de 2025 la importación creció más del 504% en relación al año anterior, pero gracias al sistema integrado de producción pudieron sostener sus niveles de ingresos.

“Esto ya paso en años anteriores. Si se dan esas aperturas indiscriminadas de importaciones los productores locales terminan liquidando sus cerdos e inundan el mercado. Y para defendernos de esto la única cosa que hay es ser eficientes y ser altamente competitivos”, remarcó.

Saraceni describió al año 2024 como complejo, donde los cambios macroeconómicos llevados adelante por el gobierno nacional generaron “nuevas reglas de juego”, donde los márgenes de rentabilidad cayeron más de un 50%. “Los ingresos totales aumentaron menos que la inflación y los costos crecieron por encima de la inflación”, detallo. Esto hizo que el balance ajustado por inflación sea negativo, “pero al estar desendeudada la cooperativa tenemos un potencial muy fuerte de recuperación”, indicó.

“Debemos ser eficientes, en la genética, en la compra de insumos, en la logística. Por eso Nutra COF nos hace eficientes en la compra de insumos y su uso como alimentos balanceados. la compra de camiones nos permite ser eficientes en la logística interna como en mejorar la comercialización de nuestros productos”, remarcó.

Alertó que el clima también los está afectando, porque el bajo régimen de lluvias esta complicando el abastecimiento de agua en las granjas. En particular en la de 25 de Mayo, donde tienen más de 6 mil animales, lo cual les demanda un uso de unos 70 mil litros de agua por día. Por ello están invirtiendo en optimizar el uso de agua, usar sistemas de recolección de agua de lluvia (para el uso en la limpieza).

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