Desregular el mercado yerbatero es ir contra los pequeños productores

Tras conocerse el proyecto de la diputada tucumana, Paula Omodeo, diferentes voces se alzaron en contra del proyecto de desregular el mercado yerbatero. Todos los sectores de la cadena productiva reconocen que hay que hacer mejoras en el funcionamiento del INYM, sin embargo todos coinciden que quitarle el rol de fijación de precios y la regulación de la calidad de la yerba significa que el Instituto perdiera su razón de ser.

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Tras conocerse el proyecto de la diputada tucumana, Paula Omodeo, diferentes voces se alzaron en contra del proyecto de desregular el mercado yerbatero. Todos los sectores de la cadena productiva reconocen que hay que hacer mejoras en el funcionamiento del INYM, sin embargo todos coinciden que quitarle el rol de fijación de precios y la regulación de la calidad de la yerba significa que el Instituto perdiera su razón de ser.

Desde APAM, Christian Klingbeil recordó que “en su momento cuando el entonces Presidente Mauricio Macri, quería hacer esta desregulación, nosotros saltamos con los tapones de punta y quien era el Gobernador de la Provincia, Hugo Passalacqua y José Luis Garay que era el Ministro del Agro, viajaron a Buenos Aires para frenar esa idea, nosotros estábamos a punto de salir a la calle”.

Explicó que en este contexto, donde “se aumentó la corresponsabilidad y en enero y febrero subirán un 6,33%; además sube el jornal de los obreros rurales (tareferos), pero a los productores no se le aumentó el precio de la hoja verde. Incluso se está pagando por debajo del precio fijado por laudo en algunos lugares la zafriña”. 

“Con todas estas cuestiones desregular todo el mercado a los pequeños productores los liquidan de inmediato, lo mata”, remarcó Klingbeil. Quien afirmó que además “no hay alternativas productivas, lo mismo sucede con el té. Se habla de proyectos de erradicar los teales de menos de cinco hectáreas, pero no hay ninguna alternativa de producción, por eso hay que proteger lo que hay y sobre todo a los más pequeños (productores), que en los últimos años venían salvándose económicamente”.

“Ya sabemos lo que pasa cuando tenemos desregulado el mercado, esto no se acepta de ninguna manera”, remarcó el referente de APAM, que recordó que el INYM nació de la lucha de los productores para poder garantizarles un espacio de defensa de la producción de la yerba mate. 

Klingbeil reconoció que hay diferencias con la conducción actual del INYM, pero “eso no significa que queremos que desaparezca el Instituto”. Remarcó que “el capitalismo que tenemos en el país es sanguinario y no es como en otros países que buscan que todos los sectores estén bien”.

Otro de los consultados, fue Johnny Renzo Klimiuk, productor de la zona centro, quien consideró que la desregulación “no sería buena para el productor ni para los secaderos”.  

Si bien reconoce que “hay muchas cosas que mejorar en el sector y falta mucho trabajo desde el INYM, Regular un precio mínimo de referencia en la hoja verde y la canchada es importante”. El empresario aclaró que “luego para arriba la oferta y la demanda manda en el Mercado”.

El productor Víctor Chamula de Andresito reconoció que el mercado yerbatero está pasando por una crisis, “donde los industriales están complicados con las exportaciones y eso afectó el mercado interno. Los sirios que manejan gran parte de las exportaciones de yerba o han trabajado con yerbas de Brasil y Paraguay o se han volcado al mercado interno”.

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Reconoció la labor del INYM con los controles para garantizar la calidad de la yerba importada, pero describió la situación actual del mercado planteando que “no podemos competir con yerba Las Canarias que es de Uruguay, un país que no produce yerba, solo la compra al Brasil y la envasa y nos la vende a nosotros ahora; y nosotros que producimos la yerba y hacemos el proceso industrial no podemos competirle”. 

Para Chamula los problemas del mercado yerbatero no se resuelven desregulandolo, con una medida planteada por un legislador de una provincia que no produce yerba, sino que “se resuelve con todos los actores del sector, sentados en una mesa de debate, donde el productor presente su realidad, los secaderos y los molineros la suya y se avance en programas de mejora de calidad para toda la cadena y se logre impulsar nuevos mercados”.

El productor fue claro al remarcar que “hoy hay algunas cosas que se pueden desregular, pero hay muchas otras que no se pueden dejar de controlar y regular. La cadena productiva tiene muchos actores y sectores que viven de esta producción, una desregulación total beneficia a un sector, pero golpea a otros”.

Afirmó que para resolver la crisis yerbatera “deben abrirse las puertas del INYM para debatir seriamente todos los actores”. Consideró que “una Diputada tucumana venga a tomar acciones sobre una economía regional tan diversa y compleja como la de la yerba mate es muy amañada. Mejor que nos venga a hablar de cómo mejorar el sistema productivo cañero, que en Misiones está quebrado. Hoy vemos que cualquiera presenta proyectos sobre cuestiones que no conoce y terminan siendo remiendos”.

El productor Sergio Delapierre, remarcó que “el INYM nació para defender a los pequeños productores”. Remarcando que la regulación de precios es central en esta defensa y explicó que la desregulación de las tasas de inspección desfinancian al instituto, impidiéndole llevar adelante las tareas de control y fiscalización.

“Fijar un precio mínimo permite que el pequeño productor tenga un ingreso adecuado para sostenerse”, afirmó el productor y ex director del INYM: Aclaró que los precios fijados son de la hoja verde y canchada, no de precios en góndolas.

Sobre la tasa de fiscalización, reconoció que debe ser modificada, para que no la pague el productor, sino el consumidor. Pero aclaró que esa tasa es fundamental para el financiamiento del Instituto, “si no se cobra la estampilla de donde se financia el INYM”, remarcó.

Recordó que cuando el INYM fijó precios de materia prima por encima de los precios del mercado, estos no se cumplieron y las empresas idearon ingeniosas artimañas para eludir los controles. Por ello consideró que deben crearse mecanismos que deben acompañar al INYM como el Mercado Consignatario, para poder garantizar precios mínimos para los sectores más vulnerables de la cadena productiva.

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Explicó que hay entre 5 y 6 mil pequeños productores que deben ser protegidos porque su producción es de subsistencia. Para ese sector debe garantizarse un precio de mínima, indicando que no influyen en el mercado yerbatero, porque su participación es mínima y una desregulación del mercado los dejaría totalmente fuera del entramado productivo. Por lo que para él el INYM tiene un rol fundamental en defensa de estos productores.

Delapierre recordó que la demanda de yerba es inelástica, hace muchos años el consumo interno está anclado en 250 o 260 millones de kilos de yerba mate, mientras que no se exportan más de 40 millones de kilos al año. Esta demanda es la que mueve el mercado yerbatero de la zona productora de Misiones y Corrientes. Reconoció que las campañas de promoción que se gestaron desde el INYM no han dado los resultados esperados en la apertura de nuevos mercados y consideró que debemos rever esa situación para poder garantizar nuevas formas de comercializar la yerba mate más allá del tradicional mate.

También consideró que la Resolución 170 que regula la plantación de nuevos yerbales debe ser “más flexible”, considerando el contexto internacional y las variables climáticas. Explicó que la prohibición de plantar nuevos yerbales “sirve para que no caiga el precio en el mercado interno, pero nos deja descubiertos en el frente externo, permitiéndole a Brasil y Paraguay ocupar espacios en el mercado internacional en contra de nuestras exportaciones”.

Además consideró que regular las plantaciones impide a empresas medianas, seguir expandiéndose y por ejemplo dar el salto de tener marcas propias y envasar su propia yerba y no solo ser abastecedoras de otras empresas. 

Respecto al contexto ambiental, Delapierre advirtió que de seguir el contexto de sequías y problemas ambientales, se podrían perder cientos de hectáreas productivas en la región lo cual sería muy difícil de reemplazar si no hay una planificación adecuada del sector yerbatero.

Concluyó que es necesario “garantizar precios para los pequeños productores”, para que no queden fuera del mercado. Explicando que cuando fue parte del Directorio del INYM, presentó propuestas para crear sistemas de compensación para los pequeños productores, evitando “inflar” innecesariamente el precio de la hoja verde porque dijo que “no es la misma realidad la de un productor de 100 o 500 hectáreas, donde hoy con un precio de 50 pesos por kilo de hoja verde le sirve; mientras que a un productor de 5 o 10 hectáreas ese valor no le permite subsistir”.

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