El Gobierno reduce aranceles y apunta contra el esquema impositivo de Tierra del Fuego

El régimen industrial de Tierra del Fuego le cuesta al Estado USD 1.070 millones al año y vuelve al centro del debate económico

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La eliminación de aranceles a la importación de celulares reavivó la discusión sobre la sostenibilidad del subrégimen fueguino. Mientras el Gobierno busca reducir distorsiones y promover eficiencia, el sector industrial defiende el esquema como pilar del empleo local.

Un régimen costoso en la mira del ajuste

La reciente decisión del Gobierno nacional de reducir aranceles a la importación de celulares —en una medida gradual— puso nuevamente bajo escrutinio al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, un sistema que lleva más de 50 años vigente y que, según un estudio de la Fundación Fundar, le cuesta al Estado USD 1.070 millones anuales, equivalente al 0,22% del PBI.

El cuestionamiento central apunta a que los beneficios fiscales no se traducen en mejoras de competitividad ni en un impulso significativo al valor agregado, mientras que el costo fiscal es superior al presupuesto de organismos como el CONICET y representa el 39% del gasto anual en AUH y AUE.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue directo: “Lo que hacen es armar productos que vienen desarmados del exterior”. En la misma línea, Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, defendió la medida: “El menor costo de la electrónica para 47 millones de argentinos implica un dinero extra que se puede gastar en otras cosas”.

Por su parte, el economista del CONICET Juan Carlos Hallak, coautor del informe de Fundar, advirtió que el esquema actual “premia la facturación y no el agregado de valor local” y propuso una reformulación que incentive la producción eficiente.

Cómo funciona el subrégimen y cuánto cuesta

El subrégimen permite a las empresas importar kits electrónicos y vender productos ensamblados en el continente con múltiples exenciones:

  • Exención del IVA (USD 630 millones anuales)
  • Eximición de aranceles de importación (USD 436 millones)
  • Diferencial en Impuestos Internos (USD 20 millones)

Además, gozan de exenciones en Ganancias y el impuesto al cheque, aunque estos últimos no se incluyeron en el cálculo total de Fundar.

¿Qué productos se fabrican?

La industria electrónica fueguina produce principalmente celulares, televisores, microondas y aires acondicionados. Según Hallak, “el valor agregado es prácticamente nulo en celulares”, dado que sólo se ensamblan componentes importados. En el caso de los aires acondicionados, existe algo más de actividad metalúrgica.

La experiencia demuestra que, durante años de cierre de importaciones, los precios no bajaron pese al esquema de incentivos fiscales. Ahora, con una mayor apertura y competencia, las empresas locales deberán ajustar márgenes y negociar con canales de venta para no perder terreno frente a los importados, cuyos precios se prevé que caigan.

Aunque se mantendrá el diferencial de Impuestos Internos (bajando del 9,5% al 0% para productos fueguinos, mientras que el impuesto a los importados se reducirá del 19% al 9,5%), la baja de aranceles a la importación deja en desventaja competitiva al polo industrial. Las empresas analizan el impacto y definirán su estrategia en los próximos meses.

Sturzenegger: “Tierra del Fuego tiene potencial para otras actividades”

El funcionario también propuso una reorientación del modelo productivo hacia sectores como el turismo o la pesca, y cuestionó el uso del territorio para industrias ensambladoras: “Construir galpones industriales en este paraíso es como hacerlos en Yellowstone o en el centro de París”.

Desde Fundar afirman que el objetivo original del régimen —poblar y desarrollar Tierra del Fuego— ya fue cumplido, pero el diseño actual no promueve exportaciones ni autonomía económica, y no resulta sostenible en términos fiscales.

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