El maracaná lomo rojo está cerca de volver a la selva misionera: 11 ejemplares entrenándose y nació el primer pichón

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El regreso del maracaná lomo rojo a los cielos de Misiones ya dejó de ser una simple aspiración conservacionista para transformarse en un proyecto con resultados concretos. Después de tres años de trabajo silencioso en el extremo norte de la provincia, once ejemplares atraviesan la última etapa de entrenamiento para su futura liberación, nació el primer pichón en cautiverio en décadas y una red de siete instituciones coordina el mayor programa de reintroducción de esta especie jamás desarrollado en Argentina.

Cada uno de esos avances representa un paso hacia un objetivo que parecía imposible hace apenas unos años: devolver al Bosque Atlántico a un ave que desapareció del país hace casi cuatro décadas.

Todo ocurre en un rincón privilegiado de Misiones. A unos 30 kilómetros del centro de Comandante Andresito, un camino de tierra atraviesa chacras, yerbales y un monte que se vuelve cada vez más cerrado. Allí, donde la Península Andresito se interna como una cuña entre el río Iguazú y el Parque Nacional del mismo nombre, se encuentra la Reserva Natural Puente Verde, un sitio elegido por Aves Argentinas para liderar uno de los proyectos de restauración ecológica más ambiciosos del país.

No es casual que el lugar haya sido seleccionado para semejante desafío. Las 183 hectáreas de Puente Verde funcionan como un verdadero puente biológico entre el Parque Nacional Iguazú, el parque brasileño y una red de áreas protegidas públicas y privadas que conforman uno de los paisajes mejor conservados del Bosque Atlántico.

En ese corredor todavía sobreviven 282 especies de aves, tapires, pecaríes, monos, agutíes y el yaguareté, cuya presencia continúa registrándose mediante cámaras trampa. Ahora ese escenario se prepara para recuperar otra pieza fundamental de su biodiversidad.

Un ave que desapareció de la Argentina

El maracaná lomo rojo (Primolius maracana) fue durante siglos un habitante habitual de las selvas del Alto Paraná. Su plumaje verde intenso, el característico color rojizo del lomo y su potente vocalización formaban parte del paisaje sonoro de Misiones.

Hasta que dejó de escucharse.

El último registro confirmado corresponde a 1988, cuando una bandada de apenas seis individuos fue observada por última vez en territorio argentino. Desde entonces, la especie quedó considerada como localmente extinta.

Puente verde, conexión salvaje

Las razones nunca pudieron atribuirse a una única causa. Los investigadores coinciden en que la desaparición respondió a una combinación de factores: la pérdida de grandes árboles utilizados para nidificar, el avance de la frontera agropecuaria, la persecución por conflictos con cultivos, la captura para el comercio ilegal de mascotas y la degradación progresiva del Bosque Atlántico.

Paradójicamente, Misiones aún conserva una superficie importante de selva apta para sostener poblaciones silvestres. Por eso el desafío ya no consiste solamente en proteger el monte, sino en devolverle una especie que alguna vez fue parte de él.

Mucho más que criar aves

El Proyecto Maracaná, impulsado por Aves Argentinas, articula el trabajo del Ministerio de Ecología de Misiones, el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), Güirá Oga, la Fundación Félix de Azara y otros centros especializados.

Sofia Zalazar – Coordinadora del proyecto – ©Krissia Borja

La estrategia va mucho más allá de criar ejemplares en cautiverio. Cada ave atraviesa primero un período de cuarentena sanitaria en Güirá Oga, donde veterinarios realizan exhaustivos controles de salud. Recién después son trasladadas a Puente Verde, donde comienza la etapa más delicada de todo el proceso.

Los maracanás deben volver a aprender a vivir como animales silvestres. Durante meses desarrollan vuelo sostenido, fortalecen vínculos sociales con otros individuos, aprenden a reconocer frutos nativos, exploran el monte y adquieren conductas que les permitan identificar y evitar depredadores.

Cada comportamiento es monitoreado por especialistas antes de definir si el ejemplar está preparado para enfrentar la vida en libertad. Los once individuos que actualmente integran el programa ya transitan esa fase decisiva.

Uno de los momentos más importantes llegó con el nacimiento del primer pichón de maracaná lomo rojo obtenido dentro del proyecto, un hecho que los conservacionistas consideran histórico para la especie en Argentina.

Más que un nacimiento, representa una prueba de que el programa comenzó a consolidar una población capaz de reproducirse bajo manejo técnico. Ese logro fortalece las perspectivas de futuras liberaciones y demuestra que las condiciones creadas por el proyecto funcionan.

La reintroducción del maracaná sería inviable sin un trabajo paralelo sobre el ambiente. En Puente Verde se restauran sectores degradados de selva, se producen miles de árboles nativos en viveros propios y se fortalecen corredores biológicos junto a productores rurales de la Península Andresito.

El objetivo es garantizar que, cuando las aves recuperen la libertad, encuentren alimento, refugio y árboles adecuados para reproducirse. Conservar una especie implica también reconstruir el ecosistema del que depende.

Una alianza con la comunidad

El proyecto también apuesta a cambiar la relación entre las personas y la selva. Los equipos técnicos trabajan con vecinos, escuelas y productores para que la conservación deje de verse como una restricción y pase a convertirse en una oportunidad de desarrollo local.

En Andresito, donde numerosas chacras ya participan de corredores biológicos y reservas privadas, esa transformación comienza a ser visible.

La reciente habilitación oficial del Centro de Manejo de Especies de Puente Verde, administrado por Aves Argentinas, fortalece esa estrategia. El establecimiento será el espacio donde continuarán las tareas de rescate, rehabilitación, reproducción y entrenamiento de fauna silvestre amenazada, ampliando la capacidad de la provincia para desarrollar programas de restauración de especies.

Recuperar una parte de la identidad de Misiones

El maracaná lomo rojo todavía no volvió a volar libre sobre la selva misionera. Pero hoy ese regreso parece mucho más cercano que hace tres años.

Los once ejemplares en entrenamiento, el primer nacimiento en cautiverio y la consolidación de una red institucional especializada muestran que el proyecto dejó atrás la etapa de las ideas para ingresar en la de los resultados.

Si las próximas fases se desarrollan como esperan los especialistas, no solo regresará un loro que desapareció de la Argentina en 1988. Volverá también una parte del paisaje sonoro, ecológico y cultural de la selva misionera. Porque recuperar una especie no significa únicamente sumar un nombre más a una lista de fauna protegida: significa devolverle al bosque una pieza de su historia y demostrar que la restauración de la naturaleza, cuando se sostiene en el tiempo, puede convertir una ausencia de casi cuarenta años en una nueva oportunidad.

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