Emmerder la grieta

“A mí, lo que me impresiona es la situación (sanitaria) en la que estamos. La verdadera fractura del país es esta, cuando algunos hacen de su libertad, que se convierte en una irresponsabilidad, un eslogan“.

La frase es del presidente francés, Emmanuel Macron, dispuesto a “emmerder” (fastidiar) a los antivacunas. La fractura que describe bien puede ser la grieta argentina, que de la política salta a la protección sanitaria, como dos caras de la misma moneda.

Los que niegan responsabilidades y se oponen a los cuidados sanitarios son los mismos que están todos aglutinados en la oposición, desde un diputado del PRO misionero que dice que en la época de los militares había más libertades a otro, el socio del macrismo, Javier Milei, quien relacionó el pase sanitario con la Estrella de David que portaban los judíos durante el Holocausto.

La banalidad en su máxima expresión. La irresponsabilidad expuesta a la vista de todos. No cuesta demasiado imaginar lo que sería hoy de la Argentina si la crisis sanitaria hubiera sido des-manejada con semejantes formas de pensar. Basta mirar, simplemente, al vecino Brasil. 

Pero he ahí la grieta. Política, económica y sanitaria. El diputado macrista Horacio Loreiro, estrenó su cargo de vicepresidente segundo de la Legislatura misionera con una declaración fuera de tiempo y lugar: el fundador del PRO obereño, confesó que en Cambiemos “estamos totalmente en contra del pase sanitario” y consideró, convencido, que “en la época de los militares me parece que teníamos más libertades”.

El diputado presentó un amparo en contra de la vigencia del pasaporte sanitario, exigido para poder ingresar a lugares de concentración masiva. 

Al margen de su reconocida posición antivacunas -de hecho, se negó a vacunarse y se contagió el año pasado, por lo que hubo que cerrar el Concejo Deliberante obereño-, Loreiro ejerce un negacionismo histórico que lo describe de cuerpo entero. Sólo desde esa posición política se puede comparar la exigencia de un pase sanitario con la supresión de toda libertad individual, desaparecidos, violaciones a los derechos humanos y la anulación de un estado de derecho. Loreiro desconoce la crisis sanitaria y recita la Constitución sin demasiado apego a la realidad: “Tal como dice en el artículo 19 de nuestra constitución ‘ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe’”, exhibe en el amparo presentado para frenar el pase sanitario. 

El diputado, que se erige, como Novak Djokovic en defensor de los derechos de las personas ‘voluntariamente no vacunadas” contra el COVID 19, desconoce las leyes aprobadas por la Legislatura que integra: en junio de 2020 se aprobó el uso obligatorio de barbijos y la creación del pasaporte sanitario, pionero en la Argentina. 

El pasaporte sanitario es el conjunto de documentos personal e intransferible, exigible para entrar y circular en Misiones, además del carnet sanitario, el certificado negativo de Covid, el carnet vacunación vigente y otras exigencias. La ley fue votada por unanimidad, incluido su bloque.

El uso de barbijos evitó desde ese entonces, la propagación de los contagios en Misiones, que durante toda la pandemia se mantuvo como una de las provincias con menor cantidad de casos y menor cantidad de muertes. Hoy es la tercera provincia en ambos items, pese a estar rodeada por Brasil y Paraguay, donde los contagios crecieron de manera exponencial sin prácticamente ninguna medida de custodia de la salud. 

La posición de Loreiro fue repudiada por algunos diputados de otros espacios e incluso algunos de Cambiemos, por lo bajo, cuestionaron su timming en la comparación, pero no le hicieron reproches públicos, aunque la relación entre radicales y macristas está hoy en términos de guerra fría.

Tampoco el kirchnerismo duro, que tiene a la memoria como uno de sus temas de agenda, levantó la voz en Misiones ante semejante declaración de principios. Confiesan algunos que no tienen “línea” de acción y por eso prefieren el perfil bajo. En las últimas cobró fuerza un posible cambio de nombre que haría mucho ruido en el Frente de Todos local. Un hombre de Gildo Insfrán podría desembarcar en Yacyretá, no se sabe si para ocupar el sillón del misionero Ignacio Barrios Arrechea o para cercarlo con una línea más directa con los intereses de La Cámpora. Pero sería un desaire para la dirigencia misionera de parte del Gobierno nacional con el manejo de la central hidroeléctrica que bate récords de generación, pero no logró recuperar la impronta de transformación de la última etapa de Cristina Fernández, que se había perdido durante el gobierno de Macri.

Está claro que a la Cambiemos, tanto en el ámbito nacional como en Misiones, le sirve mucho más un eventual colapso sanitario que cuidar la salud de las personas, pero las políticas tomadas aquí salvaron vidas. Hoy, con el impacto de una tercera ola, se puede apreciar cuánto sirvieron las vacunas aplicadas: récord de nuevos casos, pero solo el 10,1 por ciento de internados. El fallecido del último parte era un “no vacunado” por decisión propia. 

La Argentina está en el puesto 7º de casos diarios de COVID, pero en el puesto 83º de muertes por millón. Sin dudas un testimonio evidente de la gran vacunación argentina.

Al mismo tiempo, el cuidado de la salud permitió que la economía misionera no se ralentizara. Misiones cierra el año con datos económicos positivos, aún en la comparación con el boom de 2020, alentado por el cierre de las fronteras. Por caso, el empleo formal privado sigue por encima del 2020 y es líder en la recuperación desde el inicio de la pandemia: en la comparación  interanual, se observa una suba del 3,9%, que implica la recuperación de 3.643 contra  octubre del año anterior (último dato disponible). La trazabilidad de los datos permite visualizar que entre octubre y febrero de 2020 el empleo privado creció 4,4%, con 4.278 nuevos puestos de trabajo. En valores absolutos, Misiones creó  seis de cada diez nuevos empleos en el NEA, generando más empleos que el resto de las provincias del NEA sumadas (2.849 entre Chaco, Corrientes y Formosa).

Otro dato marca el acierto de las políticas sanitarias. El turismo, una de las actividades más golpeadas por la pandemia, se recupera a pasos agigantados en Misiones, por su belleza natural y la incorporación de medidas de prevención que la convierten en un destino seguro. Nuevamente, es de las provincias con menor cantidad de contagios. En Iguazú, la ciudad que sufrió como nadie la ausencia de visitantes, están viviendo un enero muy similar en números al de 2019, que marcó el inicio de un año que fue récord en visitantes. “Las reservas de enero se nivelaron con enero de 2019. El Previaje fue un impulsor importante”, contó una empresaria hotelera de la ciudad de las Cataratas. En los principales hoteles, la ocupación es del 90 por ciento, con cien por ciento en los más buscados. 

Para enero se espera un promedio de ocupación del 70 por ciento, con picos del 90 por ciento, aunque la expectativa está puesta en la situación sanitaria de la Argentina. Por ahora, por cada cancelación, hay dos en lista de espera. 

En la Argentina también los indicadores económicos marcan una recuperación, incluso por encima de los datos prepandemia: la industria tuvo su mejor noviembre desde 2018 y creció 4,8% respecto a octubre, con la suba de casi todos los sectores. El indicador de producción industrial acumula trece meses en alza y en los primeros once meses de 2021 supera en 6,4% al mismo período de 2019.

La construcción también se encuentra 23,1% por encima de los niveles de la prepandemia y en los primeros once meses de 2021 el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción, superó en 3,6% al mismo período de 2019. En noviembre subió 0,4% respecto a octubre y crecieron de forma interanual las ventas de once de los trece insumos.

Cuidar esa reactivación es objetivo prioritario del Gobierno en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional que pierde el pelo pero no las malas y exige un ajuste fiscal inmediato. 

Los detalles de esas negociaciones fueron dados a conocer por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en una reunión con gobernadores. 

La oposición, como con las vacunas, elige el boicot y pegó el faltazo. El negacionismo no es sólo con las vacunas o con la historia negra de la Argentina: en la alianza Cambiemos se esmeran en poner obstáculos a una negociación para resolver una deuda que generaron en tiempo récord estando en el Gobierno. Son 54 mil millones de dólares, de los cuáles, este año hay vencimientos por 19 mil millones de dólares y un poco más en 2023. 

Eso es lo que está en juego. Claramente la Argentina no tiene ese dinero para pagar las cuotas pactadas por Mauricio Macri, que pese al enorme auxilio recibido, no pudo frenar ni la fuga de capitales ni la crisis económica que se inició en 2018, apenas meses después de haber ganado las elecciones legislativas de medio tiempo. 

Los halcones de Cambiemos quieren que las negociaciones se den en el Congreso, escenario obviado durante la gestión Macri, que anunció unilateralmente el inicio de las conversaciones con Christine Lagarde. 

Toda deuda condiciona, pero no hay nada que condicione más que la deuda con el FMI”, aseguró Guzmán ante los gobernadores. 

En esa línea, el titular de Economía señaló que “el acuerdo que buscamos alcanzar con el FMI no va a resolver todos los problemas de endeudamiento externo” en moneda extranjera del país. “Es tan grande la magnitud del problema que va a llevar años poder resolverlo”, agregó el Ministro. Con respecto a la evaluación del FMI sobre el programa stand by del 2018, Guzmán resaltó que el FMI reconoció que “no restauró la confianza del mercado, subió el riesgo país, no protegió a los más vulnerables de la sociedad, subió la pobreza y cayó el empleo, no fortaleció el marco para reducir la inflación”.

El ministro afirmó que el “punto medular” del desacuerdo entre los planteos del organismo internacional y los del país estriba en “el sendero fiscal”. En este sentido, puntualizó que el Gobierno argentino propone “un programa que le dé continuidad a esta recuperación fuerte que la economía está viviendo” mientras que el FMI presentó un programa que “con alta probabilidad” detendría la recuperación. “Es esencialmente un programa de ajuste del gasto real”, definió Guzmán.

Guzmán indicó que el Gobierno plantea que “el Estado pueda llevar a cabo políticas públicas que le den a la Argentina más riqueza” y mayor “dinamismo productivo”. Estas políticas, aseguró, deben incluir “al sector privado” para que “tenga mejores condiciones en lo inmediato, que tenga demanda de lo que produce y también productividad en el mediano plazo”.

“Es importante que como Estado Nación estemos alineados en defender los intereses del país, estamos negociando cosas que importan para ahora, para los próximos meses y para los próximos años. Esta es la realidad que se vive en un escenario geopolítico complejo”, sentenció Guzmán. 

Los gobernadores respaldaron la exposición de Guzmán, un apoyo que resulta vital ante el comportamiento negacionista de la oposición, que está decidida a boicotear cualquier medida del Gobierno. 

Los gobernadores, en cambio, coinciden en que no es momento para un ajuste fiscal que asfixie las posibilidades de recuperación. Tampoco están dispuestos a bancar nuevos tarifazos que achiquen el déficit fiscal, pero que resultan insoportables para bolsillos agobiados. 

Los mandatarios provinciales respaldan, saben lo que es estar en la gestión. Por eso cuestionaron al unísono el rechazo de Cambiemos al Presupuesto y coincidieron -incluso algunos de la misma alianza opositora- en la necesidad de dar de baja al Pacto Fiscal que impuso Macri en 2017, que bajó impuestos para algunos sectores y desfinanció a las provincias a cambio de una promesa de crecimiento económico que nunca llegó. Ni más empleo ni más consumo. Fue un beneficio para pocos y una sangría enorme para el Estado.

Juan Carlos Argüello226 Posts

Periodista, director de Economis

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