Itapúa duplica su ritmo de crecimiento empresarial y ya no depende solo del campo

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Itapúa ya no tiene la misma estructura económica ni territorial de hace apenas una década. El tercer departamento más poblado de Paraguay atraviesa una transformación que combina más empresas, mayor peso de los servicios, crecimiento de los ingresos y una acelerada urbanización. Pero detrás de esos números aparece también una cuenta regresiva: la ventana demográfica favorable podría extenderse apenas hasta 2035.

Los datos surgen de un análisis publicado por Forbes Paraguay sobre estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE). El Censo Nacional de Población y Viviendas de 2022 contabilizó 449.642 habitantes en Itapúa, uno de los grandes polos económicos del sur paraguayo y vecino directo de Misiones.

El diagnóstico adquiere particular relevancia desde este lado del Paraná. Encarnación y su área metropolitana conforman con Posadas un espacio urbano y comercial estrechamente integrado, donde las transformaciones económicas de una orilla terminan repercutiendo sobre la otra.

“A Itapúa le queda todavía una ventana de oportunidades que tiene que ser capitalizada con políticas públicas, principalmente en salud, en educación, en empleo, es decir, en productividad”, señaló a Forbes Iván Ojeda, director del INE.

El dato que mejor dimensiona la velocidad del cambio está en el tejido empresarial. El Directorio General de Empresas y Establecimientos contabilizó 32.641 empresas activas con RUC en Itapúa durante 2024, contra 21.560 en 2022. Son 11.081 firmas adicionales en apenas dos años, equivalentes a un crecimiento del 51,4%.

La expansión no respondió a un único salto estadístico. El número de empresas aumentó 26,4% en 2023 y volvió a crecer 19,8% durante 2024.

La base de esa estructura es eminentemente pequeña. Las microempresas representan el 78,7% del universo empresarial, con 25.683 unidades. Es un dato central para entender la economía itapuense: el crecimiento se apoya fundamentalmente en una extensa red de pequeños emprendimientos antes que en unas pocas grandes compañías.

Al mismo tiempo está cambiando la composición de la actividad. Los servicios explicaron 54,6% del incremento empresarial acumulado y elevaron su participación desde 35,6% hasta 42% del total. El comercio, sin embargo, continúa encabezando el ranking por cantidad de firmas: reunió 14.139 empresas en 2024.

Es una combinación típica de economías que avanzan hacia estructuras más urbanas: crecen las ciudades y, con ellas, aumenta la demanda de servicios profesionales, financieros, gastronómicos, turísticos, tecnológicos y personales.

Encarnación concentra la mitad del salto empresarial

La transformación tampoco se distribuye de manera uniforme sobre el territorio.

Encarnación aportó 5.622 de las nuevas empresas registradas entre 2022 y 2024, es decir, el 50,7% de todo el crecimiento departamental. La capital de Itapúa registró además el mayor incremento absoluto en comercio, industria y servicios.

Detrás aparece Cambyretá, una extensión cada vez más integrada a la dinámica urbana de Encarnación. Hohenau sobresale en industria y servicios, mientras Tomás Romero Pereira muestra mayor fortaleza comercial.

Ese mapa revela una economía con varios polos, aunque con una concentración creciente alrededor de Encarnación. Y para Misiones el dato no es menor: el principal núcleo empresarial del departamento paraguayo está precisamente frente a Posadas.

Más ingresos, aunque todavía por debajo del promedio paraguayo

La expansión empresarial tiene correlato en los ingresos.

Según la Encuesta Permanente de Hogares Continua citada por Forbes, el ingreso mensual promedio de Itapúa pasó de 2.126.969 guaraníes en 2022 a 2.735.431 guaraníes en 2025. El aumento nominal acumulado ronda el 29%.

La distancia con el promedio paraguayo todavía es significativa: a nivel nacional el ingreso promedio alcanza 3.217.356 guaraníes mensuales.

También mejoraron algunos indicadores vinculados con el capital humano. Los años promedio de estudio aumentaron de 8,7 a 9,2 entre 2022 y 2025.

En infraestructura domiciliaria, la cobertura de recolección de residuos avanzó desde 55,8% hasta 61,7% de los hogares, mientras que el acceso a electricidad llegó al 99,7%.

Hay un cambio todavía más profundo detrás de las empresas y los ingresos: Itapúa dejó de ser un departamento predominantemente rural.

En 1992 apenas 29,3% de su población residía en áreas urbanas. Diez años después la proporción llegaba a 30,7%. El salto comenzó a hacerse evidente en la década siguiente: para 2012 ya alcanzaba 42,1%.

El Censo 2022 terminó de cruzar la frontera. Por primera vez en la historia estadística del departamento, la población urbana superó a la rural: 50,5% contra 49,5%.

En treinta años, Itapúa pasó así de tener menos de uno de cada tres habitantes viviendo en ciudades a superar la mitad de su población.

No es solamente una modificación demográfica. Cambia el mercado. Una población más concentrada amplía las escalas para comercio, servicios, vivienda, transporte e infraestructura y modifica las necesidades de inversión pública.

La oportunidad tiene fecha: 2035

El crecimiento poblacional, en cambio, será mucho más moderado.

Las cifras posconciliación del INE utilizadas en el análisis ubican la población alrededor de 461.000 habitantes dos décadas después de 2002 y proyectan aproximadamente 464.000 personas para 2025 y 468.000 para 2030.

Detrás de esa estabilidad aparecen dos variables importantes. La fecundidad se ubica en 1,87 hijos por mujer y el departamento registró un saldo migratorio interno negativo de aproximadamente 1.482 personas entre 2017 y 2022. Central, Alto Paraná, Misiones y Asunción aparecen entre los principales destinos de quienes emigran.

Eso convierte a la retención de trabajadores y profesionales en una cuestión económica, no solamente demográfica.

Itapúa todavía dispone, además, del denominado bono demográfico: una etapa en la cual la proporción de población en edad laboral resulta particularmente favorable frente a la población dependiente.

Pero esa ventaja no será permanente.

“Con las proyecciones actuales se tiene un horizonte temporal aproximado hasta el 2035”, explicó Ojeda a Forbes.

En otras palabras, queda aproximadamente una década para transformar esa estructura etaria favorable en más productividad, inversión y empleo. Después, el envejecimiento poblacional comenzará a modificar la ecuación.

Los promedios, sin embargo, esconden fuertes desigualdades territoriales. Mientras Encarnación registra una incidencia de pobreza multidimensional de apenas 4,9%, Cambyretá se ubica en 7,7% y Hohenau en 8,8%, otros distritos presentan una realidad completamente diferente.

En Alto Verá la incidencia alcanza 60,2%. Mayor Julio Dionisio Otaño llega a 45%; San Pedro del Paraná, a 41,3%; José Leandro Oviedo, a 39,2%; y Carlos Antonio López, a 37%.

La brecha también aparece en las Necesidades Básicas Insatisfechas. El 28% de los hogares del departamento presenta al menos una NBI, con la educación como una de las principales dimensiones problemáticas. Encarnación baja hasta 21%, pero Alto Verá alcanza 47% y Jesús, 40%.

La expansión empresarial y urbana, por lo tanto, convive con un mapa de desigualdad territorial muy marcado. El Itapúa que se moderniza alrededor de Encarnación no avanza a la misma velocidad que el Itapúa rural del interior.

Hay finalmente una herramienta que convierte toda esta información en un insumo económico.

El INE desarrolló un portal geoestadístico abierto con unas 250 capas de información estadística y geoespacial, según el informe de Forbes. La plataforma permite cruzar población, infraestructura, condiciones sociales y actividad económica con desagregación territorial.

Para una empresa, esos datos permiten estimar dónde están los potenciales consumidores, cómo es la infraestructura de una zona o qué concentración empresarial existe. Para el sector público, ofrecen una radiografía mucho más precisa de dónde están las carencias.

Y allí aparece quizá la síntesis del momento que atraviesa Itapúa. El departamento tiene más empresas, mayores ingresos, una población cada vez más urbana y todavía conserva una estructura demográfica favorable. Pero también tiene enormes diferencias internas y una ventana temporal que no permanecerá abierta indefinidamente.

El desafío que plantea el propio director del INE es transformar esa combinación en productividad. Porque 2035 parece lejano en términos políticos, pero es prácticamente mañana cuando se habla de educación, infraestructura, inversión y desarrollo económico.

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