La Libertad Avanza busca hegemonía en el Congreso y pacta candidaturas con aliados provinciales
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Milei negocia con gobernadores y alinea al PRO para fortalecer La Libertad Avanza en el Congreso
En una jugada política de alto voltaje electoral, el Gobierno impulsa una estrategia mixta para las legislativas: compartir listas provinciales con aliados como el PRO y la UCR, pero blindar el armado nacional con candidatos libertarios puros. El objetivo es ampliar la representación propia en el Congreso y reducir la dependencia de acuerdos con mandatarios provinciales.
Acuerdos estratégicos y pragmatismo electoral
La Casa Rosada ya activó su maquinaria política con miras a las elecciones legislativas del 26 de octubre. La estrategia es clara: Javier Milei busca aumentar la representación de La Libertad Avanza (LLA) en el Congreso, y para eso se prepara para disputar las listas nacionales con nombres propios, aún si eso implica ceder terreno en lo local a fuerzas aliadas como el PRO o la UCR.
En este sentido, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y principal armadora política del oficialismo, encabezó reuniones con dirigentes clave del PRO, como Cristian Ritondo y Diego Santilli, para definir el armado en Provincia de Buenos Aires, un territorio clave por su peso electoral.
El mensaje es contundente: el Gobierno necesita estructura territorial, y en distritos donde LLA carece de base política, está dispuesto a pactar con aliados tradicionales, aunque con una condición no negociable: los candidatos nacionales deberán ser libertarios.
El modelo Chaco y el laboratorio Corrientes
El precedente en Chaco es paradigmático. En las elecciones provinciales, el gobernador Leandro Zdero armó una alianza con LLA que incluyó apenas tres libertarios en la boleta. El acuerdo le permitió a Zdero sumar capital político nacional y a Milei, garantizarse influencia en un distrito donde no tiene base propia. Una alianza táctica a cambio de proyección nacional.
Ahora, esa receta busca replicarse en Corrientes, donde el gobernador Gustavo Valdés —sin posibilidad de reelección— ya puso fecha para las elecciones provinciales: 31 de agosto. Su sucesión podría quedar en manos de su hermano, Juan Pablo Valdés, o del intendente capitalino, Eduardo Tassano. Mientras tanto, Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem ya iniciaron contactos para replicar un esquema similar al de Chaco: dejar que la UCR lidere lo provincial, pero negociar espacios en el tramo nacional de la boleta.
Fortalecer LLA y reducir la dependencia del Congreso
Detrás de la estrategia está un objetivo de mediano plazo: construir un bloque libertario más robusto en ambas cámaras del Congreso, lo que permitiría al oficialismo reducir su dependencia de los votos de gobernadores aliados —hoy, pieza clave en las negociaciones parlamentarias—.
Como en todo juego de poder, hay costos. Los libertarios deberán ceder visibilidad a figuras del PRO y la UCR en las listas provinciales, y hasta podrían aceptar que esos nombres mantengan su identidad partidaria. Pero en los tramos nacionales, la exigencia será clara: candidatos identificados con La Libertad Avanza, sin mixturas.
Esta estrategia de “cohabitación táctica con hegemonía nacional” es el eje que articula la campaña legislativa de LLA. Una apuesta que busca combinar estructuras ajenas con contenido propio, en una coalición electoral que prioriza resultados por sobre ortodoxias.
Durante una reciente reunión con gobernadores, el presidente Javier Milei reafirmó la necesidad de fortalecer la presencia libertaria en el Congreso para garantizar la aprobación de futuras reformas estructurales. Por su parte, Karina Milei trabaja en silencio pero con ritmo sostenido, tanteando acuerdos en distritos clave, donde ya se empiezan a tejer fórmulas de convivencia electoral.
La incógnita central gira en torno a cuánta autonomía conservarán los socios del PRO y la UCR en estas alianzas. ¿Deberán integrarse plenamente a LLA o podrán mantener su identidad partidaria bajo el paraguas de la boleta nacional?
Una estrategia federal con impacto legislativo
Lo que se juega en estas negociaciones no es sólo el reparto de candidaturas. Se trata de la ingeniería política que definirá el nuevo equilibrio de poder en el Congreso. Con un Milei decidido a imponer su sello, y con gobernadores atentos a conservar su gobernabilidad, el escenario político se reconfigura en tiempo real.
El resultado de esta estrategia mixta tendrá consecuencias directas sobre la viabilidad de las reformas económicas que promueve el oficialismo, la gobernabilidad en las provincias, y el futuro de la coalición entre libertarios y republicanos.
