Safrán destacó la diversificación productiva y la recuperación del cooperativismo yerbatero en Apóstoles
La intendenta de Apóstoles, María Eugenia Safrán, acompañó las Jornadas Tecnológicas en el marco de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate y puso el foco en la necesidad de transformar la estructura productiva de la yerba mate frente a un escenario de precios desregulados y menor rentabilidad para productores e industriales.
En la previa de las Charlas Técnicas, habló con Economis y destacó el avance de pequeños productores hacia la elaboración de marcas propias, la incorporación de tecnología en las chacras y la recuperación de la cooperativa local Cayal como alternativas para sostener la actividad y fortalecer la economía regional.
En el marco de la inauguración de una nueva edición de la Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate (realizada el miércoles por la noche), Safrán valoró el acompañamiento institucional que tuvo el acto de apertura, realizado a las 20 horas, con la presencia de ministros del gabinete provincial, funcionarios, representantes de empresas yerbateras, intendentes de localidades vecinas y vecinos de Apóstoles.
La jefa comunal señaló que la organización del evento representa un esfuerzo importante para el municipio, pero también una apuesta que trasciende sus límites geográficos. En ese sentido, consideró que la fiesta constituye un espacio estratégico para toda la provincia, tanto por su dimensión cultural como por su vínculo directo con una de las principales actividades económicas de Misiones. El gobernador no pudo participar de la apertura por cuestiones de agenda, aunque Safrán anticipó que tenía previsto visitar el predio durante la jornada del viernes.
La diversificación como respuesta a la pérdida de rentabilidad
Uno de los principales ejes de la entrevista fue la situación económica de la cadena yerbatera y las estrategias que pueden desarrollar los distintos actores para sostener su rentabilidad. Safrán consideró que la desregulación del mercado modificó las condiciones de funcionamiento del sector y obliga a productores e industriales a revisar sus modelos de producción y comercialización.
La intendenta planteó que la diversificación de productos aparece como una alternativa para generar nuevos segmentos de mercado. Recordó que la yerba mate dejó de presentarse como un producto homogéneo y que actualmente existe una oferta diferenciada que incluye variedades agroecológicas, orgánicas, suaves y despaladas, entre otras.
Esta transformación también exige cambios en las prácticas productivas, desde el manejo de la plantación hasta los procesos de elaboración. Para Safrán, la posibilidad de desarrollar productos con características específicas puede abrir oportunidades comerciales y mejorar los ingresos de quienes integran la cadena.
En ese escenario, destacó particularmente el comportamiento de pequeños productores que comenzaron a avanzar hacia la elaboración de yerba mate molida con marcas propias. Se trata de una transformación relevante porque permite que parte de los productores deje de depender exclusivamente de la venta de hoja verde y pueda participar de otras etapas del negocio.
Según explicó, algunos emprendimientos trabajan con volúmenes relativamente reducidos, de entre 3.000 y 4.000 kilos, lo que les permite desarrollar una escala comercial más acotada y orientada a determinados nichos de consumidores.
La producción agroecológica constituye otra posibilidad para estos establecimientos. Por sus características y menor escala, pueden encontrar oportunidades en canales comerciales específicos, como las dietéticas y otros espacios de venta especializados, donde existe una demanda diferenciada.
La estrategia supone un cambio en la posición económica del productor dentro de la cadena: además de cultivar y cosechar, puede desarrollar una marca, elaborar el producto terminado y establecer vínculos directos con determinados mercados.
Tecnología para mejorar la productividad y reducir costos
Las jornadas técnicas de la Fiesta de la Yerba Mate también ocuparon un lugar central en el análisis de Safrán. La intendenta explicó que estas actividades forman parte de la programación tradicional del evento y reúnen a especialistas de distintas instituciones para compartir conocimientos e innovaciones con pequeños productores y molineros.
El objetivo es acercar herramientas que permitan mejorar la productividad de las plantaciones, optimizar los procesos de cosecha y evaluar alternativas tecnológicas que impacten sobre los costos de producción.
Entre los temas abordados mencionó la comparación entre los sistemas de cosecha manual y mecanizada, además de las demostraciones previstas con maquinaria exhibida en el predio ferial.
La incorporación de cosechadoras y otros equipos permite analizar posibles mejoras en los tiempos de trabajo y en la eficiencia operativa. Sin embargo, el desafío consiste en que los productores puedan conocer de primera mano el funcionamiento de esas herramientas, sus beneficios y las condiciones necesarias para incorporarlas a sus establecimientos.
Safrán consideró que la tecnología representa un componente cada vez más importante para sostener la competitividad de la actividad. En un contexto de márgenes más ajustados, la posibilidad de mejorar los rendimientos y reducir costos adquiere una relevancia particular para las explotaciones de menor escala.
Las jornadas técnicas funcionan así como un espacio de transferencia de conocimientos entre instituciones, empresas proveedoras y productores, con el propósito de acercar soluciones aplicables a la realidad de las chacras.

La recuperación de la cooperativa Cayal y el valor de la asociatividad
Otro de los aspectos destacados por la intendenta fue la recuperación de la cooperativa Cayal, una experiencia que consideró significativa para el entramado productivo de Apóstoles.
Safrán explicó que la entidad atravesaba una situación de escasa participación de asociados, pero que durante los últimos dos años comenzó un proceso de reorganización que permitió incorporar nuevos socios, modificar aspectos de su estatuto y avanzar en la recuperación de su infraestructura productiva.
Entre los avances mencionó la puesta en condiciones de su secadero y el desarrollo de su propia marca comercial, Chamarra.
La recuperación de Cayal representa, desde la perspectiva de la jefa comunal, una oportunidad para fortalecer la organización de los pequeños productores y recuperar una herramienta histórica de integración económica del sector.
La intendenta recordó que Apóstoles tuvo otras experiencias cooperativas importantes, como Coyal y Cayal, que dejaron de funcionar, por lo que la reactivación de una entidad local adquiere un significado adicional para la comunidad yerbatera.
En ese proceso, el municipio tuvo un rol de acompañamiento institucional. Safrán explicó que se gestionó la intervención del Ministerio de Acción Cooperativa para avanzar en la regularización administrativa de la entidad y completar los procedimientos necesarios para incorporar nuevos asociados.
Además, el gobierno municipal colabora con el mantenimiento del espacio físico, con el objetivo de facilitar la continuidad de las actividades y contribuir a que la cooperativa pueda consolidarse.
La experiencia de Cayal también permite recuperar una discusión de fondo sobre la estructura económica de la cadena yerbatera: la capacidad de los pequeños productores para organizarse, compartir infraestructura, reducir costos y mejorar sus condiciones de comercialización.
Para Safrán, el cooperativismo constituye una herramienta central para que los establecimientos de menor escala puedan sostenerse y crecer en un mercado que presenta mayores exigencias comerciales.
Una fiesta que busca conectar producción, conocimiento y economía regional
La entrevista dejó planteados tres ejes que atraviesan actualmente el futuro de la actividad yerbatera en Misiones: la diversificación de productos, la incorporación de tecnología y la recuperación de mecanismos asociativos.
La Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate funciona como un ámbito de encuentro entre esos distintos componentes. Además de su dimensión cultural y turística, las jornadas técnicas, las exposiciones de maquinaria y la participación de empresas e instituciones permiten acercar conocimientos y herramientas a los actores de la cadena.
En el caso de Apóstoles, la celebración tiene un significado particular por su identidad histórica vinculada a la producción y elaboración de yerba mate. Pero también representa una oportunidad para mostrar experiencias productivas que buscan adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
El desafío planteado por Safrán excede la recuperación de los volúmenes de producción: apunta a que los pequeños productores puedan capturar una mayor proporción del valor agregado, desarrollar canales comerciales propios y fortalecer sus capacidades mediante la innovación y la asociatividad.
En un escenario de menor rentabilidad, la posibilidad de transformar hoja verde en productos diferenciados, incorporar tecnología y recuperar estructuras cooperativas aparece como parte de una agenda necesaria para sostener la economía yerbatera y el entramado social que depende de ella.
