Más ventas, más importados: el nuevo ciclo del mercado automotor

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El informe de la consultora Analytica el mercado automotor atraviesa un muy buen momento. Este año se patentaron 388.612 vehículos, 71,5% más que en igual período de 2024 y 39,2% más respecto a 2023. El desempeño de enero-julio es el mejor de los últimos años, aunque aún está lejos de los techos de 2011, 2012, 2013, 2017 y 2018, cuando las ventas sobrepasaron las 500.000 unidades en ese mismo período.

Sin embargo, el aumento en la participación de vehículos importados, altas tasas de interés y salarios estancados representan un desafío para la producción local. El sector atraviesa cambios en la demanda y la oferta.

Por su alta capacidad de generación de empleo, desarrollo tecnológico y encadenamientos con el resto de la economía es clave analizarlos.

Empecemos por la demanda. Hay tres factores que ayudan a entender el salto en los patentamientos:

1.La expansión del crédito.

El crédito al sector privado tuvo una expansión del 145,8% en términos reales y sin estacionalidad desde el mínimo de marzo 2024. Crecimiento que fue incluso más acelerado en los créditos prendarios, aumentaron 203,5% desde su mínimo en mayo 2024 y en particular 166% los específicamente destinados a la compra de automotores.

Para dimensionar, en julio 2025 el stock de créditos prendarios automotores era equivalente a 133.484 autos promedio¹, un 260,1% más que en abril de 2024 y un 99,5% más que en noviembre 2023. A pesar de este fuerte crecimiento, que permite superar el promedio de los últimos 5 años, se ubica muy lejos del máximo de marzo de 2018 de 257.327 autos o el de octubre de 2013 de 296.243 autos.  En consecuencia, vía crédito la expansión del mercado automotor tiene mucho potencial por delante. Sin embargo, como venimos señalando en nuestros informes, la expansión del consumo de bienes durables con financiamiento está agotándose por las elevadas tasas de interés y el estancamiento salarial, poniendo luces de alerta para la continuidad del crecimiento económico.

2.La mejora de precios relativos.

Dado que se trata de un sector con una alta proporción de componentes importados —tanto en la producción local como en los vehículos terminados—, el tipo de cambio cumple un rol determinante en la formación de precios. Tal como muestra el gráfico a continuación, la apreciación del tipo de cambio registrada en 2024, junto con la flexibilización de las restricciones comerciales —que facilitó un marcado aumento de las importaciones tanto de vehículos como de partes—, favoreció una corrección en los precios del sector. Se dio luego de varios años de precios elevados, que comenzaron a escalar desde 2020 como consecuencia de la escasez de unidades y el aumento del costo financiero, producto de las restricciones a las importaciones y las dificultades para realizar pagos al exterior.

Así, los vehículos se abarataron un 19% en relación al promedio de la economía desde la relación de marzo 2024 (el pico máximo alcanzado en la actual gestión) y un 4,7% tomando como base a noviembre de 2023. Un fenómeno similar ya se había observado entre 2016 y 2018. Se sumó también recientemente la reducción de impuestos internos (eliminación del 20% para modelos con precios de lista de entre $41 millones y $75 millones y reducción del 35% al 18% para modelos de más de $75 millones).

Pese a esta corrección, la relación de precios aún se encuentra por encima de los niveles previos a 2020 y los precios en dólares de los vehículos más elevados respecto de los valores internacionales, lo que sugiere que todavía habría margen para una mayor convergencia (aunque gran parte de la diferencia son impuestos). En ese sentido, el Gobierno impulsa las importaciones como parte de su estrategia para reforzar el proceso de desinflación. En los últimos meses, la tendencia a la baja en la relación de precios se mantuvo, incluso a pesar del repunte del tipo de cambio desde abril. Sin embargo, julio rompió esa tendencia y en agosto varias automotrices marcaron fuertes aumentos.

3.Recuperación del salario registrado desde sus mínimos.

En enero, eran necesarios 19,1 salarios para adquirir un auto promedio, un 28,3% más accesible que en marzo de 2024 y un 5,1% más que en noviembre de 2023, marcando la mejor relación salario/precio desde agosto de 2020. Sin embargo, por el estancamiento salarial, la relación oscila en los mismos niveles desde entonces: en junio de 2025 se requerían 19,4 salarios registrados para adquirir un auto promedio, lo que implica un empeoramiento del 1,6% respecto a enero. Cabe destacar, sin embargo, que el acceso actual se encuentra muy lejos del promedio entre 2012 y 2018 de 11,9 salarios. Puede concluirse que, si bien la mejora salarial contribuyó, la expansión de los patentamientos se explica mayormente por el crédito.

Ahora analicemos que factores están modificando a la oferta:

1.Tras la recuperación, la industria automotriz comienza a perder dinamismo.

La producción de vehículos (autos y utilitarios livianos) creció en el año un 10,1% interanual en el acumulado hasta julio. Aunque aun se ubica un 16,6% por debajo del mismo período de 2023, un  año particularmente complejo para las importaciones debido a las SIRA. En cambio, si se compara con el  promedio  para el mismo período entre 2014 y 2023, excluyendo 2020, se ubica un 3,8% por encima, es decir, la recuperación fue relevante, pero los niveles no son tan elevados como lo son los de importaciones.

En junio y julio, sin embargo, se ve una desaceleración marcada en la producción, con dos caídas mensuales consecutivas (-8,7% y -16,5% mensual s.e.) y la primera caída interanual en 4 meses, del 16,5% en julio, volviendo a niveles de producción mensual de vehículos de mediados del año pasado. Excluyendo el período 2019-2021, se trató del peor julio desde 2006 para la producción de autos.

La recuperación desde los mínimos de junio del año pasado no fue igual en toda la cadena automotriz, siendo más moderada en el sector autopartista por el impacto de mayores importaciones tanto de vehículos como de partes.

Tomando como referencia el Índice de Producción Industrial (IPI) del INDEC, cuyo último dato disponible corresponde a junio, hasta ese momento la producción de terminales automotrices había crecido un 18,9% interanual acumulado, frente al 5,4% registrado por el sector autopartista. Además, mientras los fabricantes de vehículos operaban con niveles mensuales de producción 18,3% por encima del promedio entre 2016 y 2023 (excluyendo 2020), las autopartistas lo hacían 5,6% por debajo del mismo promedio.

El crecimiento de la producción local reviste especial importancia por el impacto que tiene la industria automotriz en el empleo, tanto directo como indirecto, debido a su extensa red de encadenamientos con el resto de la economía. De hecho, se posiciona entre las actividades con mayor efecto multiplicador: genera aproximadamente 3,3 empleos indirectos por cada empleo directo, y presenta además niveles de informalidad por debajo del promedio industrial².

A fines de 2024, el conjunto del sector automotriz generaba 75.825 empleos registrados privados directos. Representa el 6,1% del total de la industria y el quinto en orden de importancia luego de alimentos y bebidas, metales, textil y calzado y químicos. Dentro del sector, el 54,8% del empleo correspondía al segmento autopartista (41.573 puestos, equivalente al 3,4% del total industrial), mientras que el 35,4% provenía de los fabricantes de terminales (26.858, 2,2% del total de la industria).

Hasta el cuarto trimestre de 2024 —último dato disponible— el empleo registrado en terminales automotrices exhibía una caída interanual del 7%, mientras que en el segmento autopartista la contracción fue del 3,3%. Según los registros del Sistema de Riesgos del Trabajo, durante el primer cuatrimestre de 2025 no se observan variaciones significativas respecto de la situación a fines de 2024.

2.Crece la participación de vehículos e insumos importados.

Muy marcado fue en autos.  Hasta junio, el patentamiento de autos nacionales creció 19,3% interanual en el primer semestre, mientras que el de importados se disparó 146,3%, alcanzando el 68,9% de participación de mercado (74,4% en junio), frente al 51,7% del mismo período de 2024 y al 45,9% de 2023. Si bien el crecimiento de los importados es muy acelerado, la participación se acerca más a la relación histórica de un segmento donde, en general, superó el 60%, salvo entre 2022 e inicios de 2024, cuando las restricciones a las importaciones limitaron su presencia. No obstante, la relación todavía se encuentra por debajo del promedio entre 2018 y 2020, cuando la proporción era del orden del 80%, con picos del 84%, por lo que quedaría margen para seguir ampliándose. Cabe recordar que en Argentina se fabrican únicamente 4 modelos de autos, sin contar las SUVs: Peugeot 208, Fiat Cronos y Renault Logan y Sandero (Renault anunció que los discontinuará).

Se patentaron 151.057 autos importados en el primer semestre, el valor más alto desde 2018 cuando se vendieron 305.405. En el caso de los autos nacionales, los patentamientos llegaron a 68.262, por debajo de las ventas de 2023 (80.165) pero si se excluye ese año atípico por el estricto control a las importaciones, también es el valor más elevado desde 2018 (77.513) para un primer semestre.

Otra manera interesante de ver lo anterior es a través de los modelos de autos más vendidos. Mientras que las ventas de autos fabricados localmente como el Fiat Cronos y el Peugeot 208 crecieron 15,5% y 19,1% interanual acumulado hasta julio, autos importados como el Toyota Yaris, el Volkswagen Polo y el Chevrolet Onix crecieron 59,8%, 118,3% y 350,2%, respectivamente.

En el primer semestre, por la apreciación cambiaria y la flexibilización comercial, el déficit comercial en el segmento de autos alcanzó los U$S1.896 millones, un aumento del 195,2% respecto a 2024, equivalente a una suba de U$S1.253 millones. Aunque la Argentina se especializa en la producción y exportación de pickups y mantiene un déficit estructural en el comercio de autos, este es el mayor rojo comercial para un primer semestre desde 2018 en términos reales y el tercero más elevado de toda la serie histórica.

El déficit se explicó por importaciones acumuladas por U$S2.451 millones, que crecieron un 132,5% interanual, mientras que las exportaciones totalizaron U$S555 millones, con una suba más moderada del 34,8%. Este monto exportado se encuentra un 30,9% por debajo del promedio para el período 2016-2023 (excluyendo los años de pandemia), en moneda constante, y muy lejos de los más de U$S3.000 millones registrados en el primer semestre de años como 2011 o 2013.

Por su parte, el superávit comercial en el segmento de utilitarios livianos, que usualmente compensa parte del déficit en autos tuvo una tendencia decreciente. Alcanzó U$S1.593 millones en el primer semestre, un 9,7% menos que en igual período de 2024, y el más bajo desde 2020 en términos reales. La caída se explicó por un aumento interanual de las importaciones del 110,2%, mientras que las exportaciones crecieron 6,2%. Las importaciones de utilitarios livianos sumaron U$S565 millones en el primer semestre, el valor más alto desde 2018 en moneda constante y el tercero más elevado de la última década.

Otro de los rubros en los que el sector automotriz presenta un déficit estructural histórico es el de autopartes, debido a la limitada capacidad exportadora de esta rama de la cadena. En el primer semestre, el déficit acumulado, tomando una medida conservadora³,  fue un 25,4% más que en igual período de 2024. Utilizando esta medida, se trata del segundo déficit más elevado en partes de vehículos para un primer semestre en los últimos 10 años en moneda constante, solo superado por el de 2023.

Si bien es esperable que las importaciones crezcan cuando aumenta la producción local —como ocurrió este año—, el ritmo de crecimiento de las compras externas de partes, utilizando la medida antes comentada, fue mayor al de la producción (+15,6% interanual en el acumulado de vehículos producidos en el primer semestre vs. +23,5%). Esto se traduce en un mayor contenido importado por unidad fabricada: en el primer semestre la importación de autopartes por vehículo producido fue un 4,2% más que en 2024 y un 6,4% más que en 2023. Aunque el incremento puede parecer moderado, excluyendo los años de pandemia (2020 y 2021), en los que la producción fue muy baja, se trata del mayor nivel de importaciones por vehículo producido para un primer semestre en la última década, en términos reales, solo superado por 2019 y 2018. La mayor parte de las importaciones de partes fueron cajas de cambios, partes y accesorios de carrocerías, neumáticos, motores, juegos de cables y frenos. Especialmente relevante fue el incremento en la importación de neumáticos para autos, que crecieron 110,7% interanual en el primer semestre, siendo importante la reducción de los aranceles del 35% al 16%. La industria del neumático es una de las más golpeadas, con niveles de producción en junio inferiores en un 43% sin estacionalidad a su promedio de producción mensual entre 2016 y 2023 excluyendo 2020.

Como resultado de las dinámicas antes descriptas, y sumando las importaciones de servicios y los pagos financieros y de deuda comercial, el déficit cambiario del sector automotriz en el primer semestre fue de U$S5.290 millones, el segundo más elevado de toda la serie histórica, en moneda constante, solo superado por 2017.

3.Crecen las importaciones provenientes de los países asiáticos.

Aproximadamente el 80% de las importaciones de autos y utilitarios livianos siguen teniendo como origen a Brasil, gracias a los beneficios del Mercosur. No obstante, aunque aún representan una porción reducida (equivalente al 6% de las compras provenientes de Brasil), se observa un fuerte aumento en las importaciones de autos desde China, una tendencia que ya se venía registrando en años anteriores. En el primer semestre, las compras de autos y utilitarios livianos chinos crecieron un 186,9% interanual, a una mayor velocidad que las importaciones desde Brasil (+140,2%).

En el caso de las autopartes, utilizando la medida antes comentada, el crecimiento de las importaciones provenientes de Asia fue aún más acelerado. A diferencia del comercio de vehículos terminados, el origen de las autopartes es más diversificado debido a que cuentan con un menor arancel extrazona: las compras a Brasil representaron el 36,4% del total en el primer semestre, con un aumento del 17,9% interanual. Sin embargo, ese ritmo fue menor al registrado por países asiáticos: las importaciones desde Tailandia crecieron 31,3%, desde Japón 24,5% y desde China un notable 180,4%.

Tailandia (con una participación del 16,6%) y Japón (7,8%) ya ocupaban el segundo y tercer lugar entre los principales proveedores de autopartes. Lo más destacado fue el avance de China, que pasó del sexto lugar en 2024 al cuarto, con una participación del 7,5% del total importado.

Notas metodológicas:

¹Para estimar el valor de un “auto promedio”, se tomó como referencia el precio de lista de los tres modelos base más vendidos en julio de 2025 (Peugeot 208, Toyota Yaris y Fiat Cronos). Para períodos anteriores, se estimó el valor de un vehículo similar ajustando por el índice de precios de “Adquisición de vehículos” del IPC INDEC, empalmado con IPC CABA para meses previos a diciembre de 2016.

²https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2021/03/32_-_cadena_automotriz_-_arg._productiva_0.pdf

³La estimación del comercio exterior de autopartes es de mínima, ya que se incluyen únicamente aquellas partes cuyas partidas arancelarias pueden identificarse como exclusivas de vehículos según su denominación y sin diferenciar por tipo. Las partidas con usos múltiples (como baterías o componentes de motores) fueron excluidas por prudencia metodológica. A su vez, cabe destacar que, según estimaciones del ex Ministerio de Desarrollo Productivo, el 33% de las importaciones se destinarían al mercado de reposición.

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