Paridad de Género: Misiones está lejos de la igualdad política y hay partidos con nula representación femenina

La paridad de género es una lucha que trasciende ámbitos y busca equilibrar espacios laborales, en el hogar y en los salarios, entre otros. La política, terreno que decide cómo emparejar la balanza, lejos está de ser un ejemplo y Misiones no es la excepción. En la provincia hay solo cinco intendentes mujeres, menos de un tercio de las diputadas y solo dos en el Concejo Deliberante capitalino.
Los espacios que la mujer fue ganando en política buscan ser ratificados y ampliados mediante un proyecto de ley en la provincia, que intenta llevar a 50 por ciento la participación femenina en las listas.
Desde el retorno de la democracia nadie -o cada vez menos – discuten la capacidad de las mujeres para conducir, legislar, aportar y mejorar a través de la política. Sin embargo, ese lugar ganado se enfrenta a discusiones cuando ellos deben ceder los primeros puestos en la nómina. En Misiones, la oposición admite mucho por mejorar para lograr esa igualdad dentro de sus propios espacios.  En cambio, la Renovación es donde más terreno ganó la mujer, con participación en cargos claves en el Ejecutivo y mucho espacio en las legislaturas.
Pocas mujeres llegaron a cargos de decisión en la historia política misionera. La radical Mabel Marelli presidió la Legislatura durante la gobernación de Julio Humada, la justicialista Mercedes Oviedo fue vicegobernadora del primer mandato de Carlos Rovira, lo mismo que Sandra Giménez durante el primer mandato de Maurice Closs.
En las últimas elecciones para cargos ejecutivos, en 2015, sólo cinco mujeres fueron electas en la provincia para conducir sus municipios. Cinco, sobre 75 –Pozo Azul no existía como municipio en ese entonces- y con la particularidad de que todas son del Frente Renovador, que se impuso en todas las localidades.
Celia Mabel Smiak, de Almafuerte, Antonia Medina de Colonia Polana, Lucy Bar de Prichoda de Mojón Grande, Silvia Estigarribia de Profundidad y Mabel Cáceres de Santo Pipó son las únicas alcaldesas misioneras.
En Posadas el escenario no es distinto ya que únicamente dos bancas – y de un mismo partido, el Frente Renovador – son ocupadas por mujeres.
Una de ellas, Natalia Giménez, preparó un informe en el que demuestra cómo poco a poco las mujeres fueron desapareciendo del recinto al no tener la posibilidad de encabezar u ocupar los primeros lugares en las listas.
“Desde la vuelta a la democracia en 1983, asistimos a 16 procesos eleccionarios en los cuales se definieron bancas para el Concejo Deliberante de Posadas. La participación política que hemos tenido las mujeres ha variado según los años, pero nunca hemos sido mayoría en el cuerpo en relación con nuestros pares los varones. Del total de los procesos eleccionarios de la etapa mencionada, en dos ocasiones (elecciones del 2009 y las del 2013) ingresaron exclusivamente varones al Concejo. En estos casos, la conformación del cuerpo solamente fue mixta porque había mujeres que continuaban su mandato iniciado en una elección anterior”.
La concejal detalló qué lugar le otorgó cada partido a las mujeres.
“Desde las elecciones de 2003 transcurrieron ocho procesos eleccionarios: la Unión Cívica Radical (UCR) no propició que ninguna de las bancas ganadas en Posadas haya sido ocupada por mujeres. Otro partido como el PRO –que presentó listas en Posadas por primera vez en 2009- tampoco definió que una mujer encabezara la candidatura a edil de la ciudad, siendo sus bancas ocupadas solamente por varones. Del mismo modo, el Partido Justicialista ha sido otra de las fuerzas políticas que desde 2005 no tuvo representantes femeninas. Dentro de los espacios políticos que propiciaron la participación femenina y el ejercicio efectivo en la función legislativa local, se destaca el Frente Renovador como la única fuerza política con 10 concejalas en el mismo período -2003 a la actualidad”.

La foto de la reunión del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, rodeado de hombres (ministros) en la primera reunión de coordinación económica, revela la enorme disparidad de género dentro del Gobierno nacional. De 22 ministerios, apenas dos carteras son ocupadas por mujeres: Patricia Bullrich en Seguridad y Carolina Stanley en Desarrollo Social. 
En Misiones hay un mayor equilibrio, pero las mujeres también están en desventaja. Las ministras Educación, Ivonne Aquino, de Derechos Humanos, Lilia Marchesini, de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, de Acción Cooperativa, Elida Vigo, además de la presidenta del Tribunal de Cuentas, Fabiola Bianco, son las mujeres con mayor rango político, junto a la presidenta del Parque del Conocimiento, Claudia Gauto. En tanto, en el Congreso nacional hay dos diputadas nacionales de la Renovación: Verónica Derna y Flavia Morales. La alianza Cambiemos tiene un representante hombre, lo mismo que en el Senado, donde la Renovación tiene a Maggie Solari. Cristina Brítez ingresó con la Renovación, pero se mudó al bloque kirchnerista. 
 En 1991 se sancionó la ley 24012 denominada de cupo femenino, que establecía un mínimo del treinta por ciento de mujeres presentes en las listas ubicadas en puestos “con posibilidades de resultar electas”.
En noviembre del año pasado, el Congreso avanzó un paso más y convirtió en ley la paridad de género  para que en 2019 el 50 por ciento de las candidaturas sean para mujeres.
En la provincia, la diputada Silvia Rojas, del espacio UNA, fue la encargada de presentar el proyecto de Ley de Paridad Política Equitativa entre Géneros, que en su primer artículo expresa: “GARANTÍZASE la participación política igualitaria, que se regulará por el principio de paridad que implica que todas listas de candidatos, de titulares como de suplentes, se integrarán por un cincuenta por ciento de mujeres y un cincuenta por ciento de hombres”
“El género del candidato estará determinado por su Documento Nacional de Identidad, independientemente de su sexo biológico”, aclara el texto.
Además, propone que las listas de candidatos a diputados provinciales, concejales y convencionales constituyentes nacionales, provinciales o municipales, deberán integrarse por un 50% de hombres y un 50% de mujeres; de manera alternada, secuencial y por binomios (género masculino-género femenino, o género femenino género masculino) no consecutivos.
Le legisladora considera que el derecho a la igualdad que otorga la Constitución Nacional, “no es suficiente. Hay que efectivizarlo para poder ejercerlo”.

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