Remedios distintos

Amputar la mano para frenar una hemorragia. Medida extrema que un cirujano experto seguramente preferiría evitar. Las últimas medidas del Gobierno parecen más las de un torpe aspirante a médico que a las de ese especialista que se requiere para momentos de emergencia. 

La debilidad de la economía argentina es profunda, qué duda cabe. Herencia macrista de una deuda monstruosa y parsimonia en medio de una pandemia que ahogó cualquier expectativa. La falta de dólares es uno de los síntomas de la enfermedad. Pero el Gobierno de Alberto Fernández no parece encontrar el remedio ni entender la urgencia del caso. Ahora, para agravar el cuadro, elige que la pastilla la pague la clase media, mientras que la fuga masiva financiada por el endeudamiento del gobierno anterior solo tiene sanción retórica y no hay tapón similar para la evasión de la soja o para los grandes especuladores con el billete verde. No. El Gobierno elige usar una curita para frenar la sangría de dólares: prohibir la financiación con tarjetas de crédito de los viajes al exterior, poniendo en un mismo plano al especulador con el que vacaciona en Miami y la clase media que viaja a Camboriú con el esfuerzo de todo un año. 

Los más ricos, a los que casi se les pide disculpas por cobrarle un impuesto a las grandes fortunas en medio de la pandemia, no tendrán restricciones porque pueden costear cash sus pasajes y gastos. Solo la clase media. Y las agencias de turismo emisivas que apenas comenzaban a recuperarse de la parálisis de la pandemia. 

Incomprensible medida anunciada entre gallos y medianoche y sin explicaciones. Falta de timming político, a una semana de la Feria Internacional de Turismo y sin dar explicaciones. No se sabe siquiera por cuánto tiempo durará la prohibición que parece ser más una moneda de cambio para conseguir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que una efectiva decisión para cuidar la economía. Tanta improvisación que ahora el Gobierno pide una “contrapropuesta” que no sea tan dañina. 

Al mismo tiempo que se ponía el cepo al turismo, la Argentina flexibilizó el acceso al mercado de cambios a importadores de bienes de capital y a bancos, con la idea de darle más fluidez a los pedidos de dólares para la motorizar producción y no afectar el balance de las entidades financieras. El Banco Central redujo las condiciones de acceso automático al mercado cambiario para las importaciones de bienes de capital con pagos anticipados de hasta 270 días, para todos los bienes con valores de hasta 1 millón de dólares. 

Ninguna de las dos medidas fue explicada debidamente y la oposición se floreó en las críticas. Más de 24 horas tardó el Gobierno en reaccionar con balbuceos de resignación y una insólita defensa: acusar de opositores a quienes se quejan de no poder vacacionar donde quieren después de casi dos años de encierro.  

Al desmenuzar el nuevo cepo, queda claro que hay argumentos para defender la medida. La escasez de dólares y la urgencia de un acuerdo para empezar a pagar los casi 50 mil millones de dólares de deuda tomados por Macri son elementos a la vista. 

El esquema de pago en cuotas fijas en pesos de bienes que se comercializan en dólares, significaba un subsidio a las personas que viajan al exterior. Pero asumir que “viajar al exterior” significa la misma capacidad de ahorro o la posibilidad de acceder a líneas de financiamiento es pensar en un país uniforme cuando no lo es. El federalismo nuevamente ausente. 

El que va a Miami o Europa no es el mismo que ahorra todo el año para unas vacaciones en la costa del sur de Brasil, como hacen miles de misioneros. No es un esquema nuevo. Los recargos a la compra de moneda extranjera son otro ejemplo. Para la contabilidad, todo gasto en exterior es en dólares. La realidad es un poco menos fría. 

Requiere mucho menos esfuerzo la uniformidad que pensar en los relieves. Pero el fracaso de la ley de alquileres dejó en evidencia que los relieves son tan importantes como las buenas intenciones. “En una Argentina tan heterogénea tiene que haber leyes más particulares y leyes provinciales, una ley así no se puede aplicar igual en la zona más rica del país que en la más pobre”, admitió -tarde- el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi. 

Ese, en esencia, es uno de los problemas centrales de la Argentina y que afecta con crudeza a las provincias alejadas del poder central, como Misiones. No se puede pensar la Argentina desde una oficina de Capital Federal y diseñar un país sin tener en cuenta las particularidades de cada región.

Por eso el énfasis de Misiones en la construcción de una nueva mirada federal, que compense ese déficit histórico, que influye en la construcción de la realidad local. La pulseada por el Presupuesto es clave. Misiones está anteúltima en el reparto de recursos si se mide por cantidad de población, pese a que está entre las principales diez economías del país. Santa Cruz recibirá 104.715 pesos por habitante. Misiones 8.352. Solo Tucumán recibe menos. 

La necesaria mirada federal, oculta desde la época colonial, obliga a rediscutir condiciones y modos. Misiones mantiene esa postura desde la asamblea de los pueblos libres en Entre Ríos. A veces con más énfasis, a veces olvidada, pero esa semilla está en la raíz de la historia provincial. Hacerla germinar en el nuevo escenario no sólo es necesario, sino urgente. La idea cobra fuerza. El bloque “neorevisionista” que propuso el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, para el Congreso, empieza a ganar consistencia y seguramente tendrá protagonismo en la nueva conformación del parlamento. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad llevó primero la idea a una cumbre de gobernadores en San Juan, donde con el anfitrión Sergio Uñac coincidió en la necesidad de un modelo político que “contenga a todos”. Ahora fue el mandatario misionero el anfitrión de una reunión con el senador Alberto Weretilneck para darle forma a un bloque federal que ya tiene solidez en Diputados pero que también se repetirá en el Senado.

Weretilneck fue recibido en la Residencia Oficial por el Gobernador, Rovira y los diputados Diego Sartori y Ricardo Wellbach, además de Carlos Fernández, quien el 7 de diciembre jurará como legislador nacional. 

Weretilneck lidera un espacio similar a la Renovación en su provincia, denominado Juntos Somos Río Negro, que en las elecciones legislativas se rebautizó “Juntos Acá”. Ese espacio le ganó al Frente de Todos y a Cambiemos, y sumó un nuevo diputado nacional. 

El senador rionegrino llegó acompañado por Luis Di Giacomo, el diputado nacional que preside el bloque federal en la Cámara baja. Los partidos provinciales que tienen representación parlamentaria pertenecen a Río Negro, Misiones y Neuquén.

Los dos de Juntos Somos Río Negro, junto a los otros dos misioneros, sumarán desde diciembre al bloque unipersonal del MPN y así es que juntos armarán un interbloque de al menos cinco. Por lo pronto estarán entonces en el interbloque que aún no tiene denominación Luis Di Giácomo, Agustín Domingo (Juntos Somos Río Negro), Diego Sartori, Carlos Alberto Fernández (Frente de la Concordia Misionero) y Rolando Figueroa (Movimiento Popular Neuquino).

El obereño Carlos Fernández se sumará al bloque federal -lo mismo que Maggie Solari en el Senado- y por eso comienza a empaparse de las iniciativas que impulsará Misiones en tándem con las otras provincias. En paralelo se inició el proceso de transición en Oberá, donde asumirá como intendente el joven Pablo Hassan. El abogado comenzó a diagramar junto al Gobernador una serie de obras para poner en marcha en lo que resta de mandato, que complementarán lo que dejó Fernández y buscarán la modernización de la segunda ciudad de Misiones. La idea es darle una nueva cara a Oberá, como se hizo en Posadas de la mano de Leonardo Stelatto y como está sucediendo en Iguazú, donde Herrera Ahuad anunció un fuerte paquete de obras para modernizar la capital del turismo. 

La fortaleza que tenga el bloque federal resultará clave para conseguir reparaciones y recursos para Misiones. La debilidad del Gobierno nacional lo obligará a buscar consensos y las asimetrías internas potencian las demandas de las provincias que están decididas a hacerse oír. Hoy impera el centralismo en la toma de decisiones, un centralismo que bloquea incluso la toma de decisiones en defensa de la economía local, como el caso de la yerba mate o la potestad de los recursos naturales. 

Ahora un juez correntino bloqueó la resolución del Instituto Nacional de la Yerba Mate, tomada a instancia de los pequeños productores. La medida del INYM le ponía límite de cinco hectáreas por productor a las nuevas plantaciones desde el 1 de enero, con el objetivo de evitar una sobreproducción que tire abajo los precios. 

La indignación de los productores yerbateros, cuando en la campaña electoral los candidatos misioneros de la alianza Cambiemos recibieron la bendición del gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, estaba más que justificada. El mandatario correntino impulsa un modelo productivo diametralmente opuesto al de Misiones y había amenazado con ir hasta la Justicia para frenar la limitación de plantaciones..

A pedido de La Cachuera, una de las empresas que tenía en marcha un plan de expansión de la producción propia, el juez de Paso de los Libres (donde no se planta yerba mate), Gustavo del Corazón Fresneda, designado por Mauricio Macri en febrero de 2019, decidió suspender la medida del INYM.

Fresneda -cercano al ex gobernador y referente del radicalismo Ricardo Colombi- atendió la demanda de la yerbatera misionera asesorada por el constitucionalista radical Daniel Sabsay y falló en consonancia con lo que planteó Valdés apenas conocida la medida del INYM. 

El conflicto está abierto, ya que la demanda plantea la inconstitucionalidad de la norma del INYM y si escala en litigiosidad, los antecedentes no son favorables a Misiones. La Corte Suprema ya frenó la ley de Envasado en Origen ante una demanda interpuesta por Corrientes.

Juan Carlos Argüello226 Posts

Periodista, director de Economis

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