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Los salarios perdieron participación en la economía y representaron el 42,9% del valor agregado en el segundo trimestre

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La participación de la remuneración al trabajo asalariado en el valor agregado bruto (VAB) de la Argentina cayó al 42,9% durante el segundo trimestre de 2026, frente al 45,4% registrado en el mismo período del año anterior. El retroceso de 2,43 puntos porcentuales refleja un cambio en la distribución funcional del ingreso, mientras el excedente de explotación bruto, asociado al resultado de las empresas constituidas en sociedad, aumentó su participación hasta el 44,7%, según el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Los datos de la Cuenta de Generación del Ingreso e Insumo de Mano de Obra, publicados el 15 de octubre, muestran que la remuneración de los asalariados perdió peso relativo en la riqueza generada por la economía, pese a que su monto nominal anualizado aumentó un 29,6% interanual. La diferencia entre ambas variables es relevante: el crecimiento nominal de los ingresos laborales no implica, por sí mismo, una mejora de su participación en el valor agregado ni permite determinar la evolución del poder adquisitivo sin considerar los precios.

En paralelo, el excedente de explotación bruto elevó su participación del 41,9% al 44,7%, con un incremento de 2,83 puntos porcentuales. El ingreso mixto bruto, que comprende los ingresos de las unidades productivas no constituidas en sociedad y combina la remuneración del trabajo independiente con el rendimiento empresarial, descendió del 13,6% al 13,2%. Los otros impuestos netos de subsidios a la producción representaron el -0,9% del valor agregado bruto.

Una distribución del ingreso con mayor peso del excedente empresarial

El valor agregado bruto a precios básicos alcanzó los $974,26 billones en valores anualizados durante el segundo trimestre de 2026, mientras que la remuneración al trabajo asalariado totalizó $418,32 billones y el excedente de explotación bruto llegó a $435,62 billones. El ingreso mixto bruto se ubicó en $128,90 billones.

Estas cifras corresponden a valores nominales anualizados, por lo que no deben interpretarse como ingresos efectivamente percibidos durante un solo trimestre. Su utilidad consiste en dimensionar los componentes del ingreso generado por la actividad económica y comparar su evolución entre períodos.

La remuneración al trabajo asalariado incluye tanto los sueldos y salarios como las contribuciones sociales a cargo de los empleadores. Por su parte, el excedente de explotación bruto representa el saldo contable de las empresas constituidas en sociedad después de deducir del valor agregado la remuneración de los asalariados y los impuestos netos de subsidios a la producción, antes de considerar determinados ingresos y gastos financieros y de la propiedad.

Por esa razón, la participación del excedente no equivale directamente a la ganancia neta que reciben los propietarios ni representa necesariamente fondos disponibles para distribuir entre accionistas. Del mismo modo, la participación salarial no debe confundirse con el salario promedio de los trabajadores.

La comparación interanual permite observar que el cambio en la distribución funcional del ingreso fue significativo: la remuneración asalariada perdió 2,43 puntos porcentuales y el excedente empresarial ganó 2,83 puntos. El resultado estuvo condicionado por el comportamiento de distintas actividades económicas, con aportes positivos de los sectores agropecuario y minero al crecimiento de la participación del excedente.

El empleo asalariado registrado retrocedió un 1,4%

La evolución de la distribución del ingreso coincidió con una dinámica heterogénea del mercado laboral. El INDEC estimó un total de 22,566 millones de puestos de trabajo en el segundo trimestre de 2026, un 0,5% más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, el aumento agregado estuvo acompañado por una caída del 0,8% en los puestos asalariados y una expansión del 3,9% en los no asalariados.

Dentro del empleo asalariado, los puestos registrados disminuyeron un 1,4% interanual, hasta los 10,880 millones, mientras que los no registrados aumentaron un 0,5%, hasta los 5,601 millones. El número de puestos no asalariados alcanzó los 6,085 millones.

La distinción entre puestos de trabajo y personas ocupadas es importante para interpretar estas estadísticas. Una misma persona puede tener más de un puesto laboral, por lo que el total de puestos no equivale necesariamente a la cantidad de trabajadores individuales.

El crecimiento de los puestos no asalariados tampoco permite concluir, por sí solo, que todo ese segmento corresponda a empleo precario. La categoría incluye trabajadores por cuenta propia y propietarios de unidades productivas no constituidas en sociedad. Para evaluar la calidad del empleo se necesitan indicadores adicionales sobre ingresos, estabilidad, protección social y condiciones de trabajo.

No obstante, la caída de los puestos asalariados registrados constituye una señal relevante para el seguimiento del mercado laboral formal. Su evolución influye sobre la cobertura de la seguridad social, los aportes previsionales y la estabilidad de los ingresos de los hogares.

Más horas de trabajo, pero con dinámicas diferentes

El informe también registró un incremento del 1,2% en las horas efectivamente trabajadas en el conjunto de la economía, que alcanzaron los 34.034 millones en términos anualizados. La evolución fue desigual según la categoría ocupacional.

Las horas trabajadas por los asalariados disminuyeron un 0,6% interanual. Dentro de ese grupo, el retroceso fue del 0,5% entre los registrados y del 0,7% entre los no registrados. En contraste, las horas trabajadas por los no asalariados aumentaron un 6,3%.

La combinación de más horas totales y menos horas asalariadas muestra que la expansión del insumo laboral se concentró en el segmento no asalariado. Sin embargo, este resultado no permite establecer automáticamente si hubo una sustitución de empleo registrado por trabajo independiente, ya que para demostrar esa relación sería necesario analizar las trayectorias de los trabajadores, las actividades económicas y las condiciones de contratación.

La evolución de las horas trabajadas es una variable complementaria para estudiar el funcionamiento del mercado laboral. Junto con los puestos de trabajo, permite observar si los cambios en el empleo se traducen en una mayor o menor utilización efectiva de la fuerza laboral.

Industria manufacturera y comercio, entre los sectores que explican el cambio

El informe del INDEC identifica diferencias importantes entre las actividades económicas. La participación de la remuneración asalariada disminuyó especialmente en la industria manufacturera, con una incidencia negativa de 0,54 puntos porcentuales, seguida por la administración pública y defensa, con -0,41 puntos, y el comercio mayorista, minorista y reparaciones, con -0,38 puntos.

En el caso del excedente de explotación bruto, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura aportó 1,24 puntos porcentuales al aumento de su participación, la misma incidencia que la explotación de minas y canteras. En sentido contrario, el comercio restó 0,94 puntos y la industria manufacturera, 0,25 puntos.

Estas diferencias muestran que la variación agregada no se distribuyó de manera uniforme. La estructura productiva, los precios relativos, los niveles de actividad y la composición de los ingresos de cada sector inciden en la participación que reciben el trabajo asalariado y el excedente empresarial.

Para interpretar el impacto sobre los hogares y las empresas, resulta necesario complementar estos datos con indicadores de salarios reales, productividad, empleo formal, actividad económica y rentabilidad sectorial. La participación en el valor agregado permite observar cómo se distribuye el ingreso generado, pero no identifica por sí sola las causas de cada variación ni determina la situación económica de todos los trabajadores y empleadores.

El desafío de recuperar ingresos y sostener el empleo formal

La fotografía del segundo trimestre plantea dos cuestiones centrales para el seguimiento económico: la pérdida de participación de la remuneración asalariada en el valor agregado y la disminución de los puestos de trabajo registrados. Ambos fenómenos tienen implicancias para el consumo, la recaudación previsional y la capacidad de los hogares para sostener sus gastos, aunque su impacto concreto depende de la evolución de los salarios reales, los precios y la distribución del empleo entre actividades.

Desde una perspectiva de política económica, el seguimiento de estos indicadores puede contribuir a evaluar la calidad de la recuperación. La creación de puestos registrados, la evolución del poder adquisitivo, la productividad y la inversión productiva son variables relevantes para determinar si el crecimiento económico se traduce en mejoras sostenidas de los ingresos laborales.

El informe del INDEC no establece por sí mismo qué medidas permitirían revertir las tendencias observadas. Sí ofrece una base estadística para evaluar resultados y comparar la evolución de los distintos componentes de la economía, con especial atención a las diferencias sectoriales y entre categorías ocupacionales.

El próximo desafío será determinar si la pérdida de participación salarial y el retroceso del empleo registrado se sostienen en los trimestres siguientes o si se produce una recomposición. La evolución conjunta de los ingresos, las horas trabajadas y los puestos formales permitirá establecer con mayor precisión si la actividad económica logra traducirse en una distribución más equilibrada de la riqueza generada.

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