Segundo semestre

El paquete de reformas anunciado por el presidente Mauricio Macri es un manual de buenas prácticas al que es difícil resistirse. Achicar el déficit, controlar la inflación, generar empleo y bajar la pobreza. Recortar el gasto de la política y generar condiciones para la inversión. Parece un decálogo de campaña. ¿Es la reelección en 2019?  ¿Es la preparación del terreno de una segunda etapa de Cambiemos? ¿El famoso segundo semestre? Arropado por el resultado electoral que le regaló un domingo victorioso, el Presidente se muestra robusto y comienza a rodearse por quienes saben interpretar mejor el momento. El mejor equipo cambia piezas pero los que ingresan son más fieles al estilo M. Luis María Etchevehere pega el salto de la Sociedad Rural al ministerio de Agroindustria, en un nuevo capítulo de “atendido por sus propios dueños”.

Es un macrismo potenciado que proyecta reformas de fondo y de largo plazo vestidas de conceptos con los que nadie puede estar en desacuerdo. Un país sin corrupción, con pleno empleo y sin pobreza son frases que no pueden faltar en un buen discurso político.  El enorme paquete de reformas ocupará la atención política durante los próximos meses y permitirá al Gobierno estar en el centro de la escena, atizando a quienes “pongan palos en la rueda”. He aquí la primera trampa. Quien cuestione algún punto podrá ser inmediatamente acusado de cómplice del atraso. Y el Gobierno podrá decir que intentó todo por las reformas de fondo y no le dejaron.

La letra chica es un poco más compleja. Y obliga a análisis minuciosos. Muchos de los cambios que se proponen no son inmediatos, sino que tendrán efecto en cuatro o cinco años. Podrá buscar así el Presidente la ratificación del modelo. El “ahora sí” del 2019.

Sin embargo, aunque parezca obvio, ninguna reforma garantiza crecimiento económico ni creación de empleo. Los 90 fueron plenos de desregulaciones y paquetes pro ganancias empresarias. La Alianza adornó una reforma laboral bastante más light que la que ahora se pretende imponer. Los resultados, como muestra la historia reciente, no fueron de lo más alentadores. La desocupación superó la barrera del 20 por ciento y la pobreza alcanzó a más del 60 por ciento de la población.

La receta es tan similar que el propio radicalismo, responsable de aquella alianza y socio menor en ésta, se ruboriza y los sectores más progresistas amenazan con no aprobar la nueva flexibilización laboral. “¿Han visto los términos del proyecto de reforma laboral? Es imposible que la UCR acompañe muchos de sus artículos”, escribió desde su cuenta de Facebook, Ricardito Alfonsín.

Y luego volvió a insistir con la poca participación de su espacio en las políticas de Cambiemos: “La UCR debe aclarar que no participó y nada tuvo que ver en la elaboración del mismo. No puede pasar ni un día más sin que la sociedad lo sepa. Además, por lealtad con los aliados, debemos sugerirle que lo revean. No sólo es injusto, es un remedio peor que la enfermedad”.

No es la única queja. El sector más conservador del radicalismo se siente cómodo en su papel secundario, que le permite comer de la misma mesa. Pero algunas voces se animan a desafiar el poder presidencial y hacen crujir los acuerdos.

El veterano dirigente y ex gobernador de Misiones, Ricardo Barrios Arrechea, padrino de varios de los principales ganadores dentro de Cambiemos, cuestionó el show mediático montado como la ejecución de penas que entusiasmaba al vulgo de la edad media, que tiene como víctimas únicamente a presuntos corruptos monocromáticos. “Como si la coima fuese un acto unipersonal, siguen cayendo los del gobierno K en soledad; y la contraparte…!!  Para bailar un tango hacen falta dos y para la coima también. Seguir así nos hará pensar en una vendetta y no en un acto de justicia”, alertó Don Cacho.

Se refería a la detención de Amado Boudou, el ex vice que recién puede entorpecer ahora una causa que se inició hace casi una década. La lógica binaria de Barrios Arrechea es brutal: por cada corrupto, debe haber un corruptor. Por cada bolso de López, un empresario pagó una coima. Pero solo se habla del ex funcionario y de las monjas.

La Justicia aporta su cuota necesaria de dramatización. Cada pieza del rompecabezas se mueve convenientemente cuando es necesario con algunas paradojas llamativas.

 Por ejemplo, Claudio Bonadío, apartado de la causa por encubrimiento del atentado a la AMIA, investiga hoy a la ex presidenta Cristina Fernández, por… encubrimiento. El juez Ariel Lijo fue denunciado hace unos días por “cajonear” causas. A las horas ordenó detener a Boudou sin siquiera tomarle declaración indagatoria. Es el mismo que tiene la causa del Correo Argentino que tiene como denunciado al propio presidente Macri y otros funcionarios del actual gobierno que siguen cómodamente en sus despachos. Tiene razón Don Cacho. Se parece demasiado a una vendetta, que tiene poco de republicanismo.  

Pero volvamos a las reformas. “Los impuestos que bajan son pocos y en cuotas y los que aumentan son muchos y al contado”, definió el contador Alejandro Haene, conocedor de temas impositivos y directivo de la Confederación Económica de Misiones.

El especialista enumera varias cuestiones que pueden terminar afectando aquello que se dice combatir, como la falta de competitividad.  “Las rebajas de impuestos son graduales, a alcanzarse en un plazo de cinco años. En cambio, los gravámenes que suben, suben ahora mismo. Por ejemplo, observemos la suba del 0 a 9% de impuestos internos en el caso del vino. Ahí tenés un impacto en 16 provincias productoras, son unos 20.000 productores alcanzados y al menos unas 100 bodegas. Ese incremento va a ir a precios. Así que lo van a terminar pagando todos los consumidores de vino”, explica.

Y va al detalle. “En cuanto a la supuesta rebaja de aportes patronales para sueldos de hasta 12.000 pesos. Para Misiones no habrá un alivio”.

“Porque hoy la alícuota general de aportes patronales es el 17% en el caso de las Pymes y – una total incongruencia-, cuando superas un determinado nivel de ventas tenés que pagar el 21% de aportes patronales. Esto significa un 4% más que anualizado suma y mucho.El proyecto dice que va a haber una suerte de Mínimo no Imponible sobre los que no se va a tributar aportes patronales pero es muy gradual. Para 2018 será de 2.400  pesos (a partir de ese monto, el salario paga aportes). Al año siguiente ese MNI será de $4.000 y llega a $12.000 recién en el 2022. Ahora bien, en paralelo los sueldos habrán de aumentar, si proyectamos en el 2022 ese Mínimo No Imponible se va a equiparar al actual nivel de los $2.400. Y acá viene el punto negativo para la provincia. Existe el 814/01 que pocos conocen y que permite descargar parte de los aportes que pagan las empresas a cuenta de IVA y beneficia a las firmas que están más alejadas de la Capital Federal. Ese decreto que beneficia en mayor o menor medida a todas las empresas extra CABA que si el proyecto prospera dejaría de tener vigencia. Por ejemplo, una empresa del interior de Misiones que paga $100.000 de masa salarial tiene un 10,70% de crédito fiscal extra en el IVA. Esto son $10.700 que pasa a perder. Porque al decir que todas las provincias deben tener el mismo costo en cuanto a aportes patronales se refiere, directamente les quitaría competitividad las empresas cuanto más lejos estén de CABA”, desmenuza.

La reforma laboral tiene otra perla a la brasileña. Además de la flexibilización y la quita de una serie de derechos, se agrega el detalle de que los mismos empleados aportarán para su fondo de desempleo.

El auditorio elegido por el Presidente para presentar sus reformas fue seleccionado minuciosamente. Gobernadores, algunos sindicalistas, rectores, legisladores y un reducido grupo de empresarios. A cada uno le fue dirigido un pequeño fragmento del mensaje. Cada uno debe ceder, dijo Macri. Pero algunos ceden más que otros en el proyecto. Fueron varios los que consideraron que el Presidente los sometió a una humillación inmerecida. Todos fueron puestos en la misma bolsa de malgastadores seriales. Casi como recibiendo un reto. 

El gobernador Hugo Passalacqua apeló, como siempre, a un mensaje mesurado: “Siempre es saludable dialogar y compartir ideas y voluntades, pero siempre estaremos en defensa del interés legítimo de los misioneros“.

La reforma “gradual a 5 años” prevé compensar la baja en las alícuotas de impuestos con mayor crecimiento de la economía de manera que la recaudación no caiga o lo haga levemente. Primer punto: hay que ver si la premisa del crecimiento de la economía (a esa tasa prevista) se cumple para no desfinanciar a la Nación y a las provincias.

El otro eje es que implementa pagos a cuenta de impuestos llamados “distorsivos” pero se perjudica a las provincias. Por ejemplo permite computar impuesto a los débitos y créditos a cuenta de Ganancias. Entonces la Afip sigue recaudando impuesto a los créditos y débitos que sólo coparticipa el 30 por ciento y deja de recaudar Ganancias que coparticipa el 64 por ciento.

En cuanto a los impuestos provinciales, la Nación plantea reducir a la mitad Ingresos Brutos, Sellos y eliminar “aduanas interiores”. Reducir Ingresos Brutos a la mitad en cinco años implica una reducción anual de 10 por ciento, por lo que la economía debería crecer en esa misma línea para no desfinanciar a las provincias. Algo imposible que ocurra. Es muy ambicioso y difícil de aplicar.

Buenos Aires, por ejemplo, envío su reforma impositiva pero con una baja para el año que viene de 5 por ciento y aun así es mucho.

Los especialistas indican que no se puede tratar por un lado el déficit fiscal y por otro una reforma impositiva que implicará una merma de recursos tanto para la Nación como para las Provincias.

Presionar a las provincias para que reduzcan los Ingresos Brutos por un total de 200.000 millones de pesos, implica un esfuerzo fiscal muy grande y más aún para las que ya sancionaron sus presupuestos como el caso de Misiones. Son las provincias las que se hacen cargo de servicios esenciales, como educación, salud y seguridad. Y a cambio de “incentivar inversiones”, con una baja de impuestos, no reciben más que una difusa promesa de derrame a futuro. Esa teoría tuvo su auge en los 90. Fracasó rotundamente.

Además, en la reforma no hay siquiera una compensación vía coparticipación o un “premio” a las que administran bien sus recursos y gastan poco. Misiones está en el puesto 19 en términos de distribución per cápita, pero es la octava economía del país. Tiene un crecimiento poblacional por encima de la media y se encuentra en el puesto 9 en cantidad de habitantes.

En paralelo, sería un suicidio hacer modificaciones impositivas hasta tanto no se resuelva la demanda de María Eugenia Vidal para engordar el Fondo del Conurbano Bonaerense con dinero que hoy reciben las provincias. Misiones resignaría 3000 millones de pesos. ¿Cómo se sostiene sin recursos propios?

El senador electo por Cambiemos, Humberto Schiavoni, promete que “nada será por imposición” y reconoce que la política fiscal es potestad de cada provincia. Y asegura que el paquete de medidas “va a beneficiar” al interior a través de la creación de empleo y la llegada de inversiones.

Los legisladores de la Renovación ya advirtieron que no aprobarán ninguna medida que implique una reducción de recursos para Misiones, incluido, Ingresos Brutos.  

La sociedad, claro, aplaude los ejes de la reforma. Difícilmente puede uno oponerse a los principales puntos. El problema es donde se pone el acento a la hora del ajuste, mientras por la otra ventanilla, el endeudamiento y el déficit siguen creciendo a ritmo constante.

Achicar el gasto de la política es un objetivo al que todos deben adherir. Pero no se debe confundir esto con un achique de “la política”.  

La política depende de quién arma su frase. Algunos la ponen como algo malo, ligado a la mala gestión, a lo que no está, o lo que no se hizo o se hizo mal, eso está vertido como que eso es la política. Pero la política también está en lo que hablábamos, en la escuela de Robótica, en rutas, en caminos, en la reducción de la mortalidad infantil. De mil y pico de nenitos que se morían en la provincia, hoy se mueren 100. Esa es la política”, analizó el vicegobernador Oscar Hererra Ahuad en una entrevista con Economis.

Menoscabar la política en pos de las inversiones y el desarrollo de los negocios no es más que una receta de la vieja ortodoxia. Los resultados no han sido buenos hasta acá. ¿Por qué cambiarían si se aplica la misma fórmula?

 

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password