Sturzenegger defendió el programa económico y sostuvo que la desregulación genera confianza para invertir
En el 16° Foro ABECEB, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado destacó los avances en apertura comercial, orden fiscal y reducción de la inflación. También planteó que el sector privado debe asumir el protagonismo en la generación de riqueza y advirtió que la estabilidad económica requiere continuidad en las reglas de juego.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ratificó el rumbo económico del Gobierno nacional y manifestó su satisfacción por los avances alcanzados en materia de reformas estructurales, apertura comercial y reorganización del Estado. Durante su exposición en el 16° Foro ABECEB, el funcionario sostuvo que la desregulación y la previsibilidad económica constituyen factores centrales para recuperar la confianza y generar condiciones favorables para la inversión privada.
“Estamos contentos con el avance que hemos tenido”, afirmó Sturzenegger al evaluar la marcha del programa económico. En su diagnóstico, las transformaciones impulsadas por el Poder Ejecutivo durante los últimos seis meses permitieron avanzar en la apertura de la economía a un ritmo que, según consideró, superó el registrado durante las últimas tres décadas.
El ministro vinculó ese proceso con la necesidad de consolidar reglas estables, respetar los compromisos asumidos y sostener el ordenamiento de las cuentas públicas. “Hacer las cosas bien es cumplir los contratos y extender el ordenamiento de las cuentas fiscales, que no es algo fácil”, señaló ante empresarios, funcionarios y representantes del ámbito político y económico que participaron del encuentro.
La exposición tuvo como eje la relación entre reformas institucionales, funcionamiento del Estado y actividad privada. Para Sturzenegger, la reducción de regulaciones y la apertura comercial pueden contribuir a generar confianza en la economía, aunque remarcó que esos cambios necesitan continuidad para producir resultados sostenidos.
En su presentación, el funcionario identificó entre los avances que atribuye a la gestión nacional la desaceleración de la inflación, la reducción de la pobreza, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el incremento del volumen exportado y la expansión de sectores como la minería. También mencionó mejoras de productividad como parte de los resultados que, según su evaluación, comienzan a reflejar las transformaciones económicas.
Estas variables conforman el argumento oficial para sostener la orientación del programa. Sin embargo, su evolución requiere considerar indicadores específicos, períodos de comparación y diferencias entre sectores productivos, especialmente en una economía donde los efectos de la estabilización y la apertura pueden distribuirse de manera desigual entre actividades y regiones.
El Estado como regulador y el sector privado como motor de inversión
Uno de los conceptos centrales del discurso fue la redefinición del papel del Estado en la economía. Sturzenegger sostuvo que la administración pública debe concentrarse en ordenar su funcionamiento, cumplir sus responsabilidades institucionales y evitar intervenciones que, desde la perspectiva oficial, obstaculizan el desarrollo de la actividad privada.
“El resto lo van a hacer ustedes”, expresó en referencia al empresariado, al que atribuyó el papel principal en la creación de riqueza y la expansión de la producción.
La definición sintetiza uno de los fundamentos del programa de reformas: trasladar al sector privado un mayor protagonismo en la asignación de recursos, la inversión y la generación de empleo, mientras el Estado concentra sus funciones en el orden fiscal, el cumplimiento de los contratos y la organización institucional.
El desafío económico de ese esquema pasa por convertir la mayor apertura y la reducción de restricciones regulatorias en inversiones productivas, ampliación de mercados y generación de empleo. Para ello, la previsibilidad normativa y la estabilidad macroeconómica aparecen como condiciones relevantes, aunque no suficientes por sí solas para garantizar resultados homogéneos en todos los sectores.
Sturzenegger también hizo referencia a la necesidad de sostener el proceso durante un período prolongado. “Argentina necesita durante muchos años hacer las cosas bien, que es cumplir los contratos y extender el ordenamiento de las cuentas fiscales”, afirmó. Con esa definición, buscó instalar la continuidad de las políticas económicas como un componente central para consolidar la confianza.
Su mensaje incluyó una apelación a evitar que la ansiedad por los resultados inmediatos desplace los objetivos de largo plazo. Para ilustrarlo, convocó a los empresarios a “remar como los noruegos”, en alusión a la perseverancia necesaria para sostener la actividad productiva.
Daza planteó que la estabilidad debe traducirse en mejoras sociales
La agenda económica del foro también incluyó la exposición del viceministro de Economía, José Luis Daza, quien planteó que el país atraviesa una oportunidad para modificar su trayectoria económica y avanzar hacia un esquema de mayor estabilidad.
El funcionario sostuvo que existe una posibilidad de llevar adelante una Argentina “sin populismos”, aunque reconoció que el desafío inmediato continúa siendo consolidar la estabilidad y generar condiciones que permitan atender las necesidades de los sectores más vulnerables.
En ese punto, Daza introdujo una dimensión social que resulta central para evaluar los resultados del programa económico: la capacidad de transformar la estabilización macroeconómica en mejoras concretas para los ingresos y las condiciones de vida de la población.
La reducción de la inflación, la recuperación de la actividad y la expansión de las exportaciones constituyen indicadores relevantes para medir el desempeño económico, pero su impacto social depende también de la evolución del empleo, los salarios reales, la distribución del ingreso y el acceso a oportunidades productivas.
Las intervenciones de Sturzenegger y Daza en el Foro ABECEB reflejaron así dos dimensiones complementarias del planteo oficial: la transformación del marco regulatorio y el ordenamiento estatal, por un lado, y la consolidación de condiciones macroeconómicas que permitan sostener el crecimiento y atender las demandas sociales, por otro.
La prueba para el programa económico estará en la capacidad de sostener esas condiciones en el tiempo y traducirlas en inversión, productividad, empleo y mejoras de ingresos. En ese proceso, la relación entre el Estado, las empresas y los distintos sectores de la sociedad será determinante para evaluar el alcance efectivo de las reformas.

