“Hago” la app gratuita que conecta a turistas con los rincones más fascinantes de Misiones. Un sistema creado por misioneros para planificar o descubrir lugares para “escapadas” disfrutando de la belleza de la tierra colorada.
Franco Nasario, creador de la aplicación, presentó los detalles de este innovador desarrollo en una entrevista con Economis y Radio Open 101.7. “Hago” es una plataforma híbrida diseñada para conectar a usuarios con los principales atractivos turísticos de Misiones, ofreciendo una experiencia única con solo un clic.
“Te muestra lugares naturales, parques, sitios turísticos y alojamientos cercanos. Todo en función de tu ubicación”, explicó Nasario. Actualmente, la app está disponible en línea a través de su sitio web hagomisiones.com.ar, mientras se finalizan los detalles para su lanzamiento en tiendas como Apple Store y Play Store a partir de enero.
En cuanto a quién está dirigida la App y cómo surgió la idea, Nasario contó que nació por una necesidad propia, porque quería conocer lugares de Misiones, pero no sabía cómo llegar. Para ello, contó que “estamos utilizando la información pública que en este momento está disponible para recopilar y tener esa data, para que sea una facilidad para el usuario”, o sea, tanto para el turista interno como las personas que vienen de otros países.
Una herramienta completa para explorar la tierra colorada
El desarrollo de “Hago” llevó dos años debido a la enorme cantidad de atractivos que ofrece Misiones. “La provincia cuenta con más de 225 saltos y cascadas, lo que nos obliga a actualizar la app todos los días para incluir más información”, detalló Nasario.
La plataforma destaca por su funcionalidad. Según el creador, permite:
Recomendaciones personalizadas: Basadas en la ubicación del usuario y sugerencias propias de la app.
Información detallada: Incluye reseñas, contactos, direcciones y rutas en Google Maps.
Conexión comunitaria: Los usuarios pueden registrarse para compartir experiencias, interactuar con otros viajeros y dejar comentarios sobre los sitios visitados.
Nasario también subrayó que “Hago” es completamente gratuita y lo seguirá siendo. La idea es democratizar el acceso a la información turística, beneficiando tanto a turistas locales como a visitantes internacionales.
Un proyecto con visión internacional
El desarrollo de la app consta de tres etapas:
Fase inicial: Focalizada en bellezas naturales, parques, alojamientos y campings.
Ampliación lingüística: Incorporación de contenido en portugués para atender al turismo fronterizo.
Internacionalización: Versión en inglés para turistas de otros países.
“Es una herramienta sencilla y accesible, pensada para que cualquier persona pueda disfrutar de la tierra colorada de manera práctica y organizada”, resaltó Nasario.
Publicidad local y sostenibilidad del proyecto
Para financiar la aplicación, se optó por un modelo de publicidad interna. “Solo promocionamos empresas y emprendimientos de Misiones, porque queremos priorizar a los productores locales y ofrecer información relevante a los usuarios”, comentó el desarrollador.
Además, la app planea incorporar tecnología de geofencing, que permitirá enviar notificaciones a los usuarios cuando ingresen en áreas cercanas a puntos turísticos, hoteles o comercios. Tienen pensado también otro modelo de negocio basado en publicidad bloging que es un blog que ofrecerá una ruta o recomendaciones a través de Trenders.
“Hago” no solo facilita la planificación de viajes, sino que también promueve a pequeños productores y destinos menos conocidos, contribuyendo al desarrollo del turismo en la provincia”, concluyó Nasario.
Escribe Catherine Early / Dialogue Earth – Dos años después del acuerdo mundial sobre la naturaleza, la atención se centra ahora en impulsar la acción
La “COP de los pueblos”, la “COP de la aplicación”, la “COP de la paz con la naturaleza”: la próxima cumbre de las Naciones Unidas sobre biodiversidad, la COP16, ya se ha ganado varias etiquetas. Pero independientemente de estos nombres, cuando gobiernos, expertos en conservación y empresas se reúnan en Colombia este mes, tendrán una agenda repleta para convertir la retórica sobre la protección y restauración de la naturaleza en acciones concretas.
La “COP de los pueblos”, la “COP de la aplicación”, la “COP de la paz con la naturaleza”: la próxima cumbre de las Naciones Unidas sobre biodiversidad, la COP16, ya se ha ganado varias etiquetas. Pero independientemente de estos nombres, cuando gobiernos, expertos en conservación y empresas se reúnan en Colombia este mes, tendrán una agenda repleta para convertir la retórica sobre la protección y restauración de la naturaleza en acciones concretas.
¿Qué es la COP16?
La COP16 es la 16ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas, un tratado creado en 1992 para impulsar una acción mundial común en favor de la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de sus componentes y el reparto equitativo de los beneficios derivados de los recursos genéticos. En la actualidad, el CDB cuenta con 193 países miembros, y solo cuatro Estados miembros de la ONU aún no son parte: Andorra, Sudán del Sur, Estados Unidos y el Vaticano.
¿Dónde y cuándo tendrá lugar la COP16?
La ciudad colombiana de Cali acogerá la COP16 después de que el anfitrión original, Turquía, se retirara tras un devastador terremoto en febrero de 2023. Las negociaciones comenzarán el 21 de octubre y finalizarán el 1 de noviembre.
¿Cuáles son los objetivos de la COP16?
La COP16 se centrará en la aplicación del pacto mundial sobre la naturaleza acordado en la última cumbre de diciembre de 2022. Los cuatro objetivos a largo plazo y las 23 metas específicas del Marco Global para la Biodiversidad (GBF, por sus siglas en inglés) de Kunming-Montreal tienen como misión general detener e invertir la pérdida de biodiversidad para 2030.
Entre los principales objetivos figuran la conservación del 30% de la superficie terrestre y del 30% de los océanos del planeta para 2030, el aumento significativo de la financiación para la protección y restauración de la naturaleza, la reducción del impacto de las especies invasoras, la disminución de la contaminación por pesticidas y plásticos, la gestión sostenible de la agricultura y la priorización de la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Cuando comience la COP16, se espera que los países hayan presentado las actualizaciones de sus Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (EPANB) para alinearlas con los objetivos del GBF. Si no pueden completarlos a tiempo, pueden presentar objetivos nacionales. A finales de septiembre, 24 países habían presentado sus EPANB al CDB, mientras que 72 solo habían presentado objetivos.
En la reunión se identificarán los obstáculos y oportunidades relacionados con las EPANB, y se debatirá cómo supervisar, informar y revisar los avances, incluido el uso de indicadores específicos.
También se espera que la COP concluya las negociaciones sobre el reparto de los beneficios derivados del uso de la Información de Secuencia Digital (DSI, por sus siglas en inglés) sobre recursos genéticos vegetales y animales, incluida la creación de un nuevo fondo mundial que ayude a cubrir el déficit de financiación de las iniciativas de protección y restauración de la naturaleza.
Los negociadores de este tema se reunieron en agosto para acordar un proyecto de acuerdo. Aún quedan muchos elementos por decidir, entre ellos quién contribuirá al fondo, cómo se gestionará y quién recibirá la financiación.
Otros temas son la creación de un órgano permanente en el marco del CDB para mejorar la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales; un plan de acción mundial para integrar las políticas sobre naturaleza y salud; orientaciones voluntarias sobre la gestión de especies exóticas invasoras, una de las principales causas de pérdida de biodiversidad; y una actualización de la Estrategia Mundial para la Conservación de las Especies Vegetales.
¿Quiénes son las personas clave en la COP16?
Susana Muhamad, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia desde 2022, dirigirá las negociaciones como presidenta de la COP. Exsecretaria de Ambiente de Bogotá, la capital de Colombia, ha ganado reconocimiento por su dedicación a las causas ecológicas y su firme defensa del proceso de paz del país, y ha dirigido programas de asistencia técnica sobre cambio climático y conservación.
La COP16 será la primera gran negociación de Astrid Schomaker en su nuevo cargo de Secretaria Ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU. La ex diplomática alemana de la Comisión Europea asumió el cargo a principios de este año.
¿Qué países tendrán un papel clave en las conversaciones?
Colombia, el país con mayor biodiversidad del mundo por kilómetro cuadrado, ha organizado el evento bajo el lema “Paz con la naturaleza”, lo que refleja su deseo de iniciar un movimiento de masas para cambiar la relación de la humanidad con la naturaleza de explotadora a cooperativa. Sin embargo, Colombia también encabezó por segundo año consecutivo un ranking mundial sobre asesinatos de defensores del medioambiente, con 79 asesinatos solo en 2023.
Junto con Alemania, Colombia ha puesto en marcha el acelerador de las EPANB, que proporciona acceso a apoyo financiero y técnico a los países que están desarrollando sus planes nacionales de biodiversidad. Costa Rica, Francia y el Reino Unido promueven la Coalición de Alta Ambición para las Personas y la Naturaleza.
Los países acordaron en el marco de Kunming-Montreal que se necesitaban al menos 200.000 millones de dólares anuales para financiar la protección y restauración de la biodiversidad. Esta cantidad procederá de diversas fuentes, como fondos públicos para proyectos nacionales y donaciones internacionales, contribuciones del sector privado y mecanismos de financiación innovadores como pagos por servicios ecosistémicos, bonos verdes, compensaciones y créditos por biodiversidad y mecanismos de reparto de beneficios.
Desde la COP15, el CDB ha creado el Fondo Marco Mundial para la Biodiversidad. Este fondo ya está operando y se han tomado medidas para garantizar un desembolso rápido y flexible de los fondos. Sin embargo, hasta la fecha solo siete países han aportado, por un total de 243.86 millones de dólares, según el Fondo para el Medioambiente Mundial de la ONU.
Esta cifra es muy inferior al mínimo de 20.000 millones de dólares anuales que los países desarrollados se comprometieron a proporcionar a las naciones más pobres para 2025, y que aumentará hasta al menos 30.000 millones de dólares anuales para 2030.
Los activistas sostienen que los avances en la promesa de 20.000 millones de dólares son fundamentales para fomentar la confianza entre las naciones más ricas y las más pobres en la COP16. Gran parte de la biodiversidad que queda en el mundo se encuentra en países en vías de desarrollo, lo que significa que tendrán una parte desproporcionada de la responsabilidad y los costos de salvarla. En junio, un grupo de organizaciones lanzó una campaña mundial para alcanzar el objetivo de 20.000 millones de dólares para 2025.
De cara a la COP16, el CDB ha estado hablando con los gobiernos para que aumenten las contribuciones al fondo.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente organizará una jornada sobre finanzas en la COP16 para empujar a los ministros de finanzas, directores ejecutivos y otros líderes de la biodiversidad y las finanzas a debatir y colaborar en este tema.
Se espera que China lance la primera convocatoria de propuestas para su fondo de biodiversidad de 1.500 millones de yuanes (233 millones de dólares) destinado a apoyar proyectos en países en desarrollo. El fondo se anunció originalmente en octubre de 2021.
El fondo DSI, cuya creación está prevista para la COP16, también podría desempeñar un papel importante a la hora de abordar el déficit de financiación. Las estimaciones facilitadas al CDB antes de las negociaciones de agosto sugerían que el fondo podría generar entre 1.000 y 10.000 millones de dólares al año.
Los países también se comprometieron a reformar las subvenciones que perjudican a la naturaleza. Sin embargo, estas aumentaron un 55% hasta los 1,7 billones de dólares entre 2022 y 2023, impulsadas en gran medida por la duplicación de las ayudas al consumo de combustibles fósiles, según el último informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente sobre la financiación de la naturaleza. Schomaker ha admitido que la cuestión de las subvenciones es “muy, muy delicada”.
¿Quiénes asistirán a la COP16?
La secretaría del CDB espera más de 14.000 asistentes a la COP16, incluidos delegados de países signatarios del CDB y de otros que no lo son (como EE.UU. y el Vaticano), al menos 12 jefes de Estado, entre ellos los de Brasil, México, Honduras y Guinea-Bissau, y 100 ministros y representantes de las carteras de medioambiente, finanzas y agricultura.
También estarán presentes representantes de pueblos indígenas y comunidades locales, gobiernos subnacionales, sociedad civil, grupos de mujeres, jóvenes, empresas y el mundo académico.
¿Cómo se medirá el éxito de la COP16?
Según Muhamad, que intervino en una conferencia de prensa en septiembre, la presidencia colombiana aspira a obtener tres resultados principales en la COP16. En primer lugar, quieren que todos los sectores de la sociedad se comprometan con la COP; en segundo lugar, quieren que los gobiernos y las sociedades consideren que la protección y la restauración de la naturaleza son igual de importantes que la descarbonización; y, por último, esperan llegar a un acuerdo sobre el fondo DSI.
Organizaciones como WWF apuntan a que se finalicen las EPANB, que se acuerde un marco de seguimiento sólido, una mayor confianza en los compromisos financieros, medidas concretas para hacer frente a las causas de la pérdida de biodiversidad, una mejor integración con la política climática mundial y un acuerdo sobre el fondo DSI.
Las empresas alineadas con la coalición Business for Nature han pedido a los gobiernos que adopten y refuercen políticas y normativas sobre la naturaleza, incluidas prohibiciones estrictas de la conversión del uso comercial o industrial del suelo o de la extracción de recursos en las zonas más protegidas, y obligaciones de restauración a nivel de proyecto cuando los impactos sean inevitables.
Catherine Early periodista independiente y ex subdirectora de la revista The Environmentalist
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, envió el martes al Congreso un proyecto de ley que endurece las penas contra los delitos ambientales, en medio de una ola de incendios récord que tienen en su mayoría origen criminal.
Los incendios forestales arrasaron más de 22 millones de hectáreas entre enero y septiembre en Brasil, un 150% más que en el mismo período del año pasado, según los registros del organismo de monitoreo MapBiomas.
Las llamas han asolado particularmente la Amazonia y el Pantanal, cruciales para la biodiversidad y la regulación climática.
«De ahora en adelante, no jugaremos con los delitos medioambientales, las personas tendrán que ser castigadas severamente», dijo el presidente Lula al firmar el proyecto de ley en el palacio de gobierno, acompañado de varios ministros.
Una sequía histórica relacionada según expertos al cambio climático ha favorecido los incendios en Brasil.
Pero las autoridades identificaron que en muchos casos son causados por la acción humana.
Los objetivos suelen ser limpiar los pastos para pastoreo o agricultura, una práctica prohibida en medio de la crisis actual; o quemar bosques públicos y apropiarse de las tierras transformándolas en pastos.
La propuesta del Gobierno aumenta de tres a seis años la pena de reclusión para aquellas personas que hayan provocado incendios en selvas o pastizales, así como endurece las sanciones pecuniarias que se aplican por esos delitos.
También considera como agravantes, con un consecuente aumento de las penas, que las llamas sean desatadas en zonas protegidas y que, por sus dimensiones, pongan en riesgo la vida y las propiedades de otras personas o tengan impacto en la salud pública.
Asimismo, se establecen penas más severas para casos de minería ilegal y se castigarán más duramente delitos de tráfico de fauna silvestre, contaminación de recursos naturales o mortandad provocada de fauna acuática, entre otros.También se castigarán más duramente delitos de tráfico de fauna silvestre, contaminación de recursos naturales o mortandad provocada de fauna acuática, entre otros.
El proyecto debe ser aprobado por la Cámara de Diputados y el Senado.
Inter Press Service – El año 2023 fue el más seco para los ríos del mundo en más de tres décadas, dato que descuella en un panorama de creciente escasez y estés hídrico que incluye a América Latina, indicó un informe divulgado este lunes 7 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, expuso que “los recursos hídricos son un indicador de peligro del cambio climático. Recibimos llamadas de socorro en forma de precipitaciones, crecidas y sequías cada vez más extremas que se cobran numerosas vidas y perjudican gravemente a los ecosistemas y las economías”.
A raíz del aumento de las temperaturas, el ciclo hidrológico se ha acelerado, lo que lo ha vuelto más irregular e impredecible, lo que se traduce en menos agua disponible para las comunidades, la agricultura, la generación de energía y los ecosistemas.
El informe “State of Global Water Resources(Estado de los Recursos Hídricos Mundiales) señala que, en los últimos cinco años consecutivos, los flujos fluviales han sido muy inferiores a los normales, y los flujos de entrada a los embalses han seguido una pauta similar.
Por otra parte, en los últimos 50 años, los glaciares sufrieron la mayor pérdida de masa registrada hasta la fecha, y 2023 fue el segundo año consecutivo en el que todas las regiones del mundo que cuentan con glaciares experimentaron pérdidas de hielo.
Dado que 2023 fue el año más cálido del que se tiene constancia, las elevadas temperaturas contribuyeron a prolongar las sequías.
No obstante, también se produjeron numerosas crecidas a nivel mundial. Los fenómenos hidrológicos extremos se vieron influidos por condiciones climáticas naturales, la transición de La Niña a El Niño a mediados de 2023, así como por el cambio climático inducido por el hombre.
La Niña y El Niño son fenómenos de incremento -alternativo en distintos años- de vientos fríos y cálidos sobre el Pacífico ecuatorial que impactan los regímenes de lluvias y sequías en varias regiones del planeta.
Saulo dijo que con la aceleración del ciclo hidrológico “nos enfrentamos a problemas crecientes de exceso o escasez de agua. Una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que favorece las precipitaciones intensas. La evaporación más rápida y la desecación de los suelos empeoran las condiciones de sequía”.
También la fusión de la nieve y los glaciares “pone en jaque la seguridad hídrica a largo plazo de muchos millones de personas. Y, sin embargo, no estamos adoptando las medidas urgentes necesarias”, agregó la secretaria general de la OMM, basada en esta ciudad suiza.
“A pesar de todo ello, es muy poco lo que se sabe sobre el verdadero estado de los recursos mundiales de agua dulce, y no podemos gestionar lo que no medimos”, puntualizó Saulo, al presentar el informe como una contribución para mejorar el monitoreo, intercambio de datos, la colaboración transfronteriza y las evaluaciones.
El informe destacó que América Central, Argentina, Brasil, Perú y Uruguay se vieron afectados por una sequía generalizada, lo que provocó una pérdida de tres por ciento en el producto interno bruto de Argentina, por ejemplo.
Se registraron los niveles de agua más bajos observados hasta la fecha en el Amazonas, cuya cuenca abraca gran parte de América del Sur, y en el lago Titicaca entre Bolivia y Perú.
La sequía redujo las condiciones de descarga fluvial en 2023, y en todo el continente americano se observaron caudales inferiores a los normales.
Los niveles de humedad del suelo por debajo o muy por debajo de lo normal predominaron en vastos territorios de todo el mundo y América del Norte y América del Sur presentaron condiciones especialmente secas entre junio y agosto.
Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2023, América Central y América del Sur, especialmente Brasil y Argentina, se enfrentaron a una evapotranspiración real muy por debajo de lo normal. En México, esta situación persistió casi todo el año debido a las condiciones de sequía.
En los últimos cinco años consecutivos, los flujos fluviales han sido muy inferiores a los normales, y los flujos de entrada a los embalses han seguido una pauta similar.
Actualmente, 3600 millones de personas carecen de suficiente acceso al agua, por lo menos durante un mes al año, cifra que previsiblemente aumentará hasta superar los 5000 millones de aquí a 2050, según datos de ONU-Agua.
Y el mundo dista mucho de alcanzar el ODS6, entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible referidos al año 2030, sobre agua limpia y saneamiento para todos.
Escribe Mario Osava / Inter Press Service – La escasez de agua acabó, surgieron o se hicieron perennes las nacientes, se formaron pequeñas lagunas con peces y los pastizales se hicieron más verdes y permanentes, todo gracias a las “barraginhas”, el nombre en portugués con que se llaman en Brasil a las micropresas que retienen el agua de la lluvia y la infiltran en el suelo.
El testimonio es común entre los muchos hacendados que asumieron la técnica desarrollada y difundida por Luciano Cordoval, un agrónomo e investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), entidad pública compuesta por 43 centros de estudio distribuidos por el país.
Cordoval trabaja desde 1983 en la unidad Embrapa Maíz y Sorgo, con sede en Sete Lagoas (Siete Lagunas, en portugués), un municipio de 227 397 habitantes en el sureño estado de Minas Gerais, donde profundizó su especialización en irrigación y conservación del suelo.
Su Proyecto Barraginhas despegó en 1997 con inversiones gubernamentales. Pero el especialista disemina desde antes las micropresas como forma de “captar el agua de las torrentes y promover su almacenaje en el suelo, evitando la erosión, la sedimentación y la contaminación ambiental, con incremento del volumen en los manantiales”, según su currículo.
Cien micropresas crean una laguna
Antonio Alvarenga, un precursor de la iniciativa, construyó en 1995, con el proyecto y elapoyo de Cordoval, 28 micropresas en su finca de unas 400 hectáreas en Sete Lagoas. “Eran tierras degradadas y secas, afectadas por mucha erosión”, recordó.
En poco tiempo las barraginhas se llenaron y vaciaron varias veces y empezó a manar agua en la parte baja de la hacienda, antes totalmente seca. El ingeniero de profesión que se hizo ganadero a medio tiempo, pudo entonces tener allí su soñada laguna, que tras ampliaciones ya ocupa 42 000 metros cuadrados de su tierra.
Con las otras micropresas construidas ya llegó a “más de 100” y tiene planes para otras 40. El efecto se ve en las nacientes recuperadas y la abundancia hídrica que le permite irrigar los pastizales en el estiaje y así duplicar la productividad ganadera.
“Antes criaba solo un vacuno en dos hectáreas, hoy son dos animales en cada hectárea”, dijo a IPS en Sete Lagoas, para destacar los buenos resultados de la innovación.
“Me convertí en productor de aguas, que llenan mi laguna ‘artificial’. El agua es todo”, alabó. Los beneficios visibles a simple vista alentaron a sus vecinos a construir sus propias micropresas, con ayuda de la alcaldía. Además, un reportaje televisivo sobre su iniciativa ayudó a difundir esta “tecnología social”, como se denomina.
También en la Amazonia
En la Floresta do Araguaia, a 1800 kilómetros de Sete Lagoas y en el sudeste del amazónico y norteño estado de Pará, otro ganadero, con cerca de 6000 hectáreas y 2000 cabezas de ganado vacuno, destaca datos también impresionantes.
“Esta parte de Pará no es rica en agua”, al contrario de la creencia general de que llueve mucho en toda la Región Amazónica, aclaró Pedro de Carvalho, un veterinario oriundo de Minas Gerais, estado del sudeste brasileño, pero que vive en la Amazonia oriental desde 1974.
“Llueve mucho en el último bimestre del año, pero no en el resto del año”, es un área de Cerrado, especie de sabana brasileña, no de bosques amazónicos, acotó a IPS en entrevista telefónica desde su hacienda.
“Antes no tenía agua suficiente, tenía que comprarla de camiones cisterna y perdí muchos vacunos muertos de sed”, recordó.
Pero como era amigo de Cordoval desde joven, conocía sus ideas y fue construyendo sus barraginhas. En total cree que en la actualidad cuenta con 168, sin estar seguro de la cifra exacta. Compró una máquina excavadora para construirlas y mejorarlas, “porque todo se puede mejorar”.
Algunos escépticos sobre esa innovación en la región le recomendaron pozos artesianos. “Pura ignorancia. Donde uno saca el agua y no la repone, suele acabarse. Las barraginhas abastecen la napa freática. El resultado no aparece en el primer año, pero sí en el tercero”, observó.
Puso como ejemplo el de una ciudad, Unai, en Minais Gerais, que perforó muchos pozos artesianos y luego tuvo que desactivar 70 % de ellos, “porque se secaron”.
En su caso, ya no necesita comprar agua, la tiene acumulada en lagunas donde hay peces. Animales como la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris, un gran roedor nativo de Sudamérica, que vive en torno al agua y también se conoce como chigüiro), el caititu (Dicotyles tajacu, un cerdo salvaje americano), aves variadas y hasta abejas, avispas y hormigas pasaron a proliferar en su hacienda.
Carvalho, veterinario especializado en reproducción, fue uno de los pioneros de la “colonización amazónica” en los años 70. Primero se instaló cerca de Araguaína, un municipio de 171 000 habitantes en el norte del estado de Tocantins, donde tiene una hacienda de “entre 3000 y 4000 hectáreas”.
Pero se dedica, actualmente, más al predio de Floresta do Araguaia, un municipio de solo 18 000 habitantes, pero al que anticipa un futuro prometedor por la expansión de la soja.
La multiplicación del agua
Las barraginhas se diseminaron por todas las regiones de Brasil y en todo tipo de predios rurales, desde grandes haciendas a pequeñas fincas. Cordoval y la Embrapa participaron directamente en la construcción de unas 300 000, pero él estima que ya puede haber dos millones de esas micropresas en todo el país.
El primer proyecto, patrocinado por la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno federal a partir de 1997, tuvo como objetivo construir 960 unidades cerca de Sete Lagoas, recordó Cordoval durante una entrevista a IPS en su oficina en Embrapa en este municipio.
Entre 2005 y 2008 se construyeron 3600 en el estado nororiental de Piauí, en un proyecto impulsado por el entonces diputado Wellington Dias, luego gobernador del estado y ahora ministro de Desarrollo Social.
Desde el inicio la capacitación de propagadores fue una prioridad, un factor de la rápida diseminación. “Los resultados suelen convertir los beneficiados en mis ‘clones’, que incorporan el DNA de las barraginhas y las diseminan por pasión, sin pensar en el dinero”, sostuvo Cordoval.
En 2011, un grupo de 23 ingenieros de diferentes partes de África estuvo en Sete Lagoas conociendo la experiencia local con las micropresas.
Se trata de una tecnología social reconocida por varios premios nacionales que impulsa otras que también tienen como fin producir agua o protegerla.
Es el caso de fosas sépticas y biodigestores que evitan la contaminación de la napa freática, pequeñas lagunas de múltiplo uso con el piso de lona impermeable para evitar pérdidas hídricas y un sistema de irrigación para agricultores familiares.
Una alternativa para terrenos de declive superior a 10 %, límite aconsejable para las establecer barraginhas, es un foso lineal que sigue la curva de nivel y aguanta torrentes en pendientes de hasta 25 %.
Las barraginhas y sus anexos son un factor de salud, al mejorar la disponibilidad de agua de buena calidad, lo que reduce gastos médicos y mejora el ingreso familiar. Además contienen la erosión, por ende la sedimentación de los cursos de agua, realzó Cordoval.
Una variante de esa tecnología se construye en los bordes de las carreteras, justamente para evitar su deterioro a causa de la erosión.
Manantiales y pozos recuperados
Para João Roberto Moreira, alias Betinho, pequeño ganadero con un hato de unas 50 vacas de leche, el gran beneficio de las 11 barraginhas construidas en 1998 en el cerro de su hacienda fue intensificar y perennizar los manantiales que abastecen las tres familias que comparten el predio de 200 hectáreas.
“Fue una bendición. Antes las nacientes secaban, el agua no escurría hasta las casas y fracasaron los intentos de bombearla”, recordó. “Ahora hay agua todo el año, nunca he visto tanta agua que nos llega por gravedad”, a través de cuatro mangueras desde arriba del cerro, detalló.
Además sobra agua para tres lagunas, donde crían peces.
En Cáceres, un municipio de 90 000 habitantes en el centro-oeste de Brasil, Samuel Laudelino Silva, químico y profesor jubilado de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), construyó 43 barraginhas de distintos tamaños y un kilómetro del foso en curva de nivel en su finca con creciente escasez hídrica.
Un pozo de 208 metros de profundidad, que no produjo agua incluso porque un derrumbe lo redujo a 135 metros, actualmente aporta 2640 litros diarios, suficiente para las necesidades esenciales en la finca. Tiene agua a partir de 48 metros de profundidad.
“Los gobiernos deberían promover la instalación e gran escala de esa tecnología, incluso como forma de mitigar las sequías y los consecuentes incendios que están azotando el Pantanal, una gran área húmeda de la frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay, en los últimos años”, defendió Silva a IPS en un diálogo por correo electrónico.
Cáceres queda en la parte alta del Pantanal, dentro del estado de Mato Grosso.
Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980