Arjol

La marca Misiones

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Después de varias horas de un arduo debate en la oficina de la Cámara de Comercio de Posadas, sobre el estado de situación actual, empresarios y comerciantes coincidieron en una idea que se debe potenciar: instalar la marca Misiones. Miradas distintas, sectores disímiles, pero un solo objetivo. Claramente, entre los hombres de negocios hay posturas políticas distintas. Pero aún en esa babel ideológica, lograron una síntesis que se emparenta con el debate sobre lo que se dirime este domingo en las urnas. Misiones no gana en la grieta. Ninguno de los extremos atiende los problemas y las demandas locales. Ni antes ni ahora, pese a los largos años de reclamos y la disparidad estructural en el reparto de recursos e infraestructura. 

Que se hable de la “Marca Misiones”, se transforma en un hecho político porque fue parte de la agenda en estos tiempos electorales. La Renovación alzó esa bandera ante un nuevo desplante de la Nación: ahora fue Alberto Fernández, antes había sido Mauricio Macri. Ambos presidentes ningunearon las demandas de Misiones, primero con la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes y ahora el veto a la Zona Aduanera Especial, con la que insiste el Gobierno provincial con la advertencia de no votar el presupuesto nacional si no se incluye esa demanda, así como una compensación ambiental y un refuerzo relevante en el paquete de obras públicas destinado a la tierra colorada. 

La infraestructura es clave para darle competitividad a la economía misionera, que debe lidiar con la misma carga impositiva que el empresario porteño, que tiene autopistas y está cerca de los puertos de exportación. 

Si no se equilibran esas asimetrías internas, el desarrollo es una quimera o dependerá de acciones provinciales, como el Ahora Misiones, que permitió mitigar un poco el impacto de la inflación y cuidar el bolsillo de los misioneros. Tardó bastante la Nación en darse cuenta de la necesidad de acompañar el esfuerzo local y sumarse, primero con el +15 y ahora con el +21, un porcentaje no casual, sino similar al IVA, que permitirá a los comercios poder competir con los precios fronterizos, mucho más competitivos por políticas fiscales mucho más flexibles, tanto en Paraguay como en las ciudades fronterizas de Brasil. 

Las fronteras cerradas en marzo del año pasado por la pandemia sirvieron para demostrar que la economía misionera necesita un tratamiento distinto. Todo floreció cuando se cerró la canilla millonaria que día a día iba a buscar mejores precios al otro lado de las fronteras. Pero ahora, con las fronteras abiertas, no faltará demasiado para que regresen las preocupaciones con una economía volátil y una inflación que no da tregua.  

Además de la solución temporal con las fronteras cerradas, Misiones generó sus propias herramientas, como los programas Ahora, que facturaron en lo que va del año más de 2.500 millones de pesos, en un doble beneficio para el comerciante y consumidor. Eso evitó un mal mayor provocado por la inflación y también la recuperación del empleo en la actividad comercial, con una recuperación que la convierte en líder del país. 

La robustez actual de la economía misionera se refleja en los números, con 104 mil puestos de trabajo registrados, concentrando el 38% del total del NEA. En términos absolutos, Misiones creó más empleo que las tres restantes provincias juntas: 3.229 contra 2.014 de Chaco, Corrientes y Formosa, juntas. 

Ese dato echa por tierra preconceptos repetidos hasta el hartazgo en la campaña electoral: “Hay que crear empleos”, dicen los candidatos lejos de la gestión, al mismo tiempo que prometen eliminar derechos de los trabajadores. La realidad es que Misiones creó seis de cada 10 nuevos empleos en todo el NEA, y dos de cada 10 de todo el Norte Grande en su conjunto. La realidad es que llegan nuevas empresas o se abren nuevas sucursales, como anunciaron esta misma semana California Supermercados, Megatone y Frávega o como hicieron antes el supermercado Cinco Hermanos, Arcor o Dass y hará próximamente Beira Río. Cada empresa implica puestos de trabajo nuevos. 

Como contraste, Misiones es la provincia con menor peso del empleo público provincial. A nivel regional, por cada 100 trabajadores públicos provinciales que tiene el NEA, hay 87 trabajadores registrados en el sector privado. Misiones es la que tiene menos: 54 públicos cada 100 privados. Corrientes, gobernada por el radical Gustavo Valdés tiene 82 públicos cada 100 privados; y Chaco y Formosa muestran una ecuación inversa: 108 cada 100 en el primer caso, y 177 cada 100 en el segundo.

Ese estatus de la economía misionera se traduce en que, en plena pandemia, se registra un mejoramiento continuo de la distribución del ingreso en Posadas.

Varios de los empresarios que protagonizaron la reunión del jueves en la sede comercial capitalina, participaron de un histórico bloqueo al puente San Roque González de Santa Cruz en reclamo de atención por parte del gobierno nacional ante la fuga de dinero que se hacía insoportable ya a mediados de los 90. Aunque ahora el tipo de cambio disimula el latente conflicto fronterizo, antes de la pandemia se calculaba que se iban mil millones de dólares al año a la vecina orilla. Sin una reforma estructural, bastará un cambio en el viento para que vuelvan los problemas. Por eso, la insistencia de la creación de una Zona Aduanera Especial es vital para fortalecer la economía misionera y dar un salto de calidad que no dependa del momento del dólar. 

La única forma de hacer realidad esas demandas es con un concepto instalado más allá de las coyunturas electorales que siempre encuentran otras urgencias o directamente eluden las problemáticas. La alianza Cambiemos y el Frente de Todos deben gambetear compromisos porque sus mandantes, en Buenos Aires, desconocen las realidades o desprecian los compromisos. 

Instalar el concepto es ya un triunfo, porque se requiere de todas las fuerzas para torcer la historia. Más allá de los resultados de este domingo, hay una oportunidad histórica para Misiones y otras provincias con realidades parecidas. 

Un casi seguro traspié del Gobierno nacional provocará una paridad de fuerzas en el Congreso, donde cada voto cotizará en alza. La idea de un bloque “neo revisionista” que deslizó el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, puede ser una llave poderosa en manos de fuerzas alejadas de los partidos dominantes. No es una embestida “misionerista”. El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti coincidió con palabras casi exactas con Rovira: “La solución debe venir desde el interior y con más federalismo”. 

Desde tierra cordobesa, Schiaretti auguró que “se va a ampliar en el futuro” el actual “Interbloque Federal”, que hoy incluye a los legisladores schiarettistas de Córdoba Federal (aunque no a los misioneros del Frente Renovador de la Concordia, contenidos en otro interbloque: el de Unidad Federal para el Desarrollo).

Rovira y el gobernador Oscar Herrera Ahuad ya hablaron con Sergio Uñac de San Juan y mantienen diálogos permanentes con fuerzas patagónicas y del norte salteño.

La voz federal parece ser la única herramienta para mejorar las realidades de las provincias, sobre todo en momentos en que la incertidumbre reina en el escenario nacional. Sea cual fuere el resultado de este domingo, el Gobierno de Alberto Fernández está debilitado y no parece tener demasiadas ideas para salir airoso en el tiempo que le queda por gobernar. Es cierto que el caos que se pretende imponer desde la oposición ni es tanto ni sirve para mejorar la vida de los argentinos. Pero falta dinamismo y sobran frases de ocasión. 

El contraste no trae mejores augurios. Mauricio Macri promete lo que no hizo y sus adláteres no se muestran distintos. Horacio Rodriguez Larreta, la opción a la que apuestan algunos en el PRO, admitió esta semana que usó recursos públicos para financiarse un viaje de campaña a Estados Unidos donde se presentó como la figura de recambio de la Argentina y se sacó fotos con Bill Clinton con quien habló de “la situación económica” y el “cambio climático”. 

En Misiones, Martín Arjol se jugó por la foto con el intendente porteño, que también coquetea con bendecir a Pedro Puerta. Su padre reapareció en estos días con la idea de volver a tener peso en la alianza: “A mi me gusta el ajuste. Saca votos, pero resuelve el problema de la pobreza”, se sinceró el ex embajador macrista. 

Este domingo Misiones elige tres diputados nacionales. Habrá tres opciones centrales. La alianza Cambiemos, que sumó más votos en las primarias, la Renovación, con el médico Carlos Fernández y la abogada Claudia Gauto y el Frente de Todos, con el abogado Isaac Lenguaza víctima de la propia anemia de Alberto Fernández. 

Fue una campaña sin demasiadas notas altas. La oposición repitió las agendas porteñas, tanto de Cambiemos como del Frente de Todos. El macrismo jugó fuerte en las últimas semanas, incluso haciendo enojar al sector productivo misionero, como con la visita de Valdés, que recibió el repudio del sector yerbatero por su desprecio a las políticas impulsadas por Misiones para cuidar al pequeño productor. 

El Frente de Todos dejó a la deriva a sus candidatos. 

En la Renovación se desmarcaron con una advertencia: Si no se tratan los temas pedidos por Misiones, los diputados del bloque misionerista, no votarán el Presupuesto nacional. “Este domingo hay que votar en positivo, en contra de nadie, sino a favor de los misioneros”, definió Herrera Ahuad. 

¿Qué puede pasar? Se espera una mayor participación en relación con las primarias y un final más apretado.  Al margen de la lectura nacional y por encima de la grieta, habrá que seguir cimentando el concepto del federalismo desde las provincias para romper con la hegemonía centroporteña. La marca Misiones se impone como premisa.

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Cartas marcadas

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Las elecciones primarias del domingo otra vez dejaron al Rey desnudo, cubierto apenas por unos harapos de institucionalidad. Esta vez no hubo retos como hace dos años, cuando otro Presidente culpaba a la sociedad por los resultados que marcaban su salida. 

La sociedad no tiene, claro, culpa alguna, sino que, sin estridencias, da proporcionalmente a lo que recibe. No hay bipolaridad en ese mapa que cambia de color, sino certezas. Hace dos años las pinceladas pusieron fin a Cambiemos, ahora ponen en alerta roja a la coalición del Frente de Todos. Ni antes kirchneristas, ni ahora macristas. El voto volátil señala que hay una buena porción de la sociedad que no es ni de uno ni de otro y que no se alimenta de la grieta que tanto entusiasma a la retórica política. 

La pérdida de entusiasmo con el gobierno de Alberto Fernández obedece a múltiples causas y errores no forzados que contradicen el eslogan de “ser mejores”. El cumpleaños de la Primera Dama y el vacunatorio VIP son apenas síntomas de una carencia mucho más profunda: la de expectativas.

Con unos pocos indicadores favorables, Alberto Fernández y sus adláteres se regodearon en una persistente comparación con 2019, como si fuera mucho mérito ser algo mejor que el epílogo de un mal gobierno. 

La sociedad exige más. La inflación arrastrada desde los últimos años de gestión de Cristina Fernández, los récords de Mauricio Macri y los dos años de “suba contenida”, del presente, demuelen cualquier proyección de quien depende de ingresos que hace tiempo van a la zaga. 

El esperar a ver qué pasa no parece ser una receta muy acertada ante las urgencias del ágora. El éxito de Martín Guzmán en las negociaciones con los acreedores se licuó en la pausa para conseguir un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El elogio a su temple negociador no oculta el modo piloto automático en el que está la economía desde hace tiempo, sin medidas de reacción después de la irrupción del coronavirus y con sectores mucho más golpeados que otros. 

Como sus antecesores, crítica que hizo sentir en su carta abierta Cristina Fernández, parece más preocupado en que cierren los números con saldo a favor, que en la inclusión. El paliativo de emergencia ya no alcanza para quien perdió su trabajo o viene sosteniendo a duras penas su empresa. Pero Guzmán debe empezar a salir de la comodidad del territorio conocido y comenzar a andar por un yerbal, conocer los padecimientos de la hotelería en Iguazú o los dramas del productor industrial cuyos costos son distintos a los de Capital Federal por el sencillo detalle de carecer del gas natural.  La misma situación se puede extender a cualquier otra provincia alejada del núcleo duro de la Argentina.

La pandemia hace tiempo dejó de ser una excusa y el Gobierno no tomó ninguna decisión de fondo que permita avizorar un cambio de rumbo. Las urnas lo impusieron. Derrota en 17 provincias y un efecto dominó que afectó a provincias propias y otras distantes, como Misiones. 

Alberto Fernández se vio obligado a echar a medio gabinete y a obedecer el reclamo de Cristina Fernández de apretar el acelerador para no perder definitivamente en el tramo que falta de aquí a noviembre. Es una incógnita saber si alcanzará el tiempo, pero el nuevo viejo gabinete trae consigo más política. Y eso, si es un dato alentador ante tanta selfie y el prime time de la tele cholula. 

Anibal Fernández, Juan Manzur, Daniel Filmus y Julián Dominguez formaron parte del equipo de Néstor y la propia Cristina. Más allá de gustos personales, le sacan mucha ventaja a los salientes, que se esmeraron más en no ser parecido a lo que se fue en 2015 que en hacer olvidar lo que vino después. Macristas de buenos modales, emulando el economista de pocos votos, José Luis Espert. 

Pero un problema subyace. “En un país que de federal tiene la enunciación”, había dicho antes de las elecciones el conductor de la Renovación, Carlos Rovira. 

En el nuevo gabinete se repite esa mirada porteño céntrica: solo hay dos integrantes que no son de Capital o Buenos Aires. Juan Manzur que llega desde Tucumán y Martín Soria, que es de Río Negro. Hay otros ocho de Capital y once de la provincia gobernada por Axel Kicillof. De nuevo, más allá de sus orígenes, la clave estará en que sepan escuchar y atender las demandas de las provincias, que no son uniformes. Eso sería escuchar el “mensaje de las urnas” que se hizo sentir con fuerza en las elecciones primarias, que a esta altura se convirtieron en una piedra en el zapato de los gobiernos y un estrés innecesario para la sociedad, que debe hacer de juez de los problemas internos de los partidos y después soportar las crisis emergentes de las derrotas.

Pero si el Gobierno no corrige su rumbo, el resultado será el mismo.Un resultado que en el caso de Misiones arrastró a todo a su paso, con un crecimiento de la alianza Cambiemos, que cosechó la mayor cantidad de votos en la disputa de sus cinco listas, lo que relegó a un minúsculo tercer puesto a los candidatos del Frente de Todos, pero especialmente, a Javier Gortari, el candidato favorito del Presidente y la Vice, que quedó último en su propia interna.

La lista única de la Renovación fue la más votada, lo que deja bien posicionados a Carlos Fernández y Claudia Gauto de cara a las definitivas con 193.398 votos.

Sin embargo, en la suma, la alianza Cambiemos se alzó con la mayor cantidad de votos, con 244.703, de los que el radical Martín Arjol obtuvo 77.415, con victorias resonantes en algunos municipios, especialmente en el oeste misionero.

En el Frente de Todos, el partido Agrario con Isaac Lenguaza como candidato obtuvo 41 mil votos, diez mil más que Gortari, que tuvo todo el respaldo económico y logístico del Gobierno nacional. 

El crecimiento de Cambiemos revela que no hay votos cautivos, sino pensados depende de la ocasión. Resuelto el dilema Misiones, con las elecciones de junio ratificando a la Renovación como el espacio más votado, la sociedad envió un mensaje a la Nación con el voto a la oposición más dura. Es un tiro por elevación, que fue una bocanada de aire fresco para el radicalismo, que no festejaba desde los tiempos de la alianza.  Es la primera vez que la UCR logra imponerse al macrismo y ahora el objetivo es que no haya muchos heridos. Arjol instó a los suyos a seguir fortaleciendo el espacio, para ratificar el resultado en noviembre. “Estoy seguro que los militantes del Pro estarán con las mismas energías que nosotros, que los peronistas que no están alineados al Gobierno nacional también estarán entusiasmados”, celebró. Nadie está demasiado seguro en que eso sea una certeza. En el radicalismo quedaron muchas heridas abiertas y el macrismo más duro, derrotado en las PASO, no tiene muchas ganas de trabajar para otro, al que hasta hace unos días miraba con desdén.  

Las elecciones del domingo fueron un claro retroceso para el Frente de Todos, que había ganado en la misma instancia en 2019, con Cristina Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro, pero con Cristina y Alberto Fernández en la boleta principal. Entonces la lista había obtenido 234.552 votos. Ahora solo fueron 107.510. Menos de la mitad.

La Renovación, en cambio, hizo una mejor cosecha que hace dos años, cuando había quedado tercera en la disputa por las bancas nacionales, con 151.642 votos. Ahora abandonó el último lugar del podio y fue la lista más votada, con un crecimiento de casi 50 mil votos, que de todas maneras no le alcanzaron ante la suma de Cambiemos, que también creció en adhesiones: había obtenido 170.585 votos en 2019 y ahora 242.703, sumadas todas las listas..

El conductor de la Renovación, Carlos Rovira, emitió un mensaje claro: “El Frente Renovador escuchó y acatará el mensaje emitido por el pueblo misionero, como lo ha hecho siempre”. 

Al mismo tiempo, pidió que el presidente Alberto Fernández haga lo mismo, “escuche, corrija su visión y mire a Misiones”. 

Hubo una voz clara que ha manifestado disconformidad con el rumbo del país y ha pedido a los gobernantes que rectifiquen la dirección y que miren más al interior del país. En eso coincidimos plenamente los misioneros”, enfatizó el presidente de la Legislatura misionera.

Rovira, quien unos días antes de las elecciones había alertado por la falta de federalismo de las políticas nacionales, aseguró que “el Frente Renovador escuchó la voz del pueblo y por eso continuará reclamando la ley de Zona Aduanera Especial, que fue aprobada por el Congreso de la Nación y luego vetada, y que significará generación de empleo, crecimiento económico, obras de infraestructura y todo lo que los misioneros necesitan para lograr el desarrollo pleno y su felicidad”. El conductor de la Renovación habló con Sergio Massa para anticiparle que Misiones insistirá con sus reclamos centrales.

El veto presidencial a la zona aduanera parece ser un mal trago difícil de superar por parte de la sociedad y el sector económico. En definitiva, pasada la pandemia, las asimetrías siguen tan latentes como antes y exponen a Misiones a una situación de desventaja en relación con Paraguay y Brasil. Pero parece que nadie en las oficinas de Buenos Aires parece comprender la magnitud del problema que plantea Misiones. El último ejemplo: durante su última visita a las Cataratas , Fernández se había comprometido a agilizar la apertura del puente que une a Puerto Iguazú con Foz do Iguaçu para reactivar el turismo internacional. Tres días antes de las elecciones, un funcionario de segunda línea de Salud, descartó de plano la apertura y pisoteó las expectativas de decenas de empresarios y cientos de trabajadores vinculados al turismo.

El gobernador Oscar Herrera Ahuad no ocultó su fastidio (tampoco fue a la cumbre en La Rioja). Durante la visita del canciller paraguayo, que pidió por la apertura del puente Posadas-Encarnación, el mandatario misionero insistió en que “depende de la decisión nacional, no de un capricho de un gobernador, porque si fuera por este gobernador, hace un mes que estaría abierto el puente Tancredo Neves. La decisión final es del gobierno nacional de la Argentina”.

También insistió en que “este gobernador, los cuatro años que tenga que gobernar, los cuatro años que lo va a reclamar. Y que quede claro, tiene que ver con la postura también de la provincia y de nuestros diputados nacionales que nuevamente tienen encomendado, volver a insistir en el presupuesto nacional, para que volvamos a tener la oportunidad de incluir algo que es muy justo para la provincia de Misiones”.

Punto donde hay que poner el foco: la ley de Zona Aduanera está vigente, pero habrá que discutir mucho para incluirla en la ley de Presupuesto que nuevamente piensa más en lo macro que en las micro demandas territoriales. En lo que hace a Misiones, deja un sabor a poco. A muy poco. En total, le asigna a la provincia 179.192 millones, pero el 94% corresponde a Gastos Corrientes, que crecerán en un 59,1% (superando ampliamente a la inflación proyectada de 33%). 

A su vez, el Gasto de Capital explica el 6% del total del gasto en la provincia, con una caída en términos de participación, ya que el presupuesto de este 2021 implicaba una participación del 7,3% en Misiones. 

Este punto es el más débil para Misiones  en el proyecto de Presupuesto nacional 2022, con dos problemas: no solo se ubica entre  los menores incrementos del país (6º más leve) sino que quedaría por debajo de la  inflación proyectada por el Gobierno nacional en el texto del proyecto: +33%, contra una  suba del gasto de capital del gobierno nacional en la provincia de +28,9%.  

Esto implicaría naturalmente una importante desaceleración de proyectos de obra  pública en Misiones, y los datos provisorios de este año ya marcan un retroceso real, por lo cual los números planteados en este proyecto vienen a continuar con la línea de “ajuste” en la inversión pública nacional en Misiones.  

Misiones forma parte del lote de otras cinco provincias donde la inversión pública tendría  caídas en términos reales (es decir, todas con alzas menores al 33%), con Tucumán y  Corrientes sin alcanzar siquiera el 10%. 

Dentro del NEA Misiones muestra el segundo menor incremento del gasto de capital del estado nacional, superada ampliamente por Formosa y Chaco (+220,1% y +85,6%, respectivamente), y solo por encima de Corrientes (+9,9%). 

Pero en valores absolutos, Misiones tendrá la asignación más baja de todo el NEA:  $10.761 millones, contra $13.800 de Corrientes; $17.738 millones de Formosa y $29.382 del Chaco.  

Visto en medida per cápita, la diferencia es abismal: por misionero, se realizará una inversión pública nacional de $8.352; por correntino será de $12.109; por chaqueño unos $23.932 y por cada formoseño, $28.856. 

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Martin Arjol: “El empleo en el sector productivo es compatible con planes sociales”

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Martín Arjol convocó a vecinos y dirigentes de la capital del monte para comentar su posición de acuerdo a temas de actualidad que se incluyen en su agenda política. Así, el empleo como uno de los ejes de la misma. “Para generar trabajo es el momento de disminuir la carga impositiva, generar competitividad productiva y, así, que el dinero no se vaya de nuestro país.”

En este mismo sentido, explicó que ve como una acción importante trabajar en la urgencia de compatibilizar los planes sociales del Estado con el trabajo en el sector productivo y explicó que esto es posible a través de “evitar la burocracia y la carga impositiva para el empleador”.

Sobre esto, Cristian Klingbel, dirigente agrario que acompaña a Arjol en la nómina, expresó que “no podemos permitir que se concentre la actividad, hay que diversificarla para generar alimentos y fuentes de trabajo genuinas”.

“Con Arjol coincidimos en que es necesario compatibilizar los planes sociales, que son un parche a un problema, con el trabajo agropecuario que hoy más que nunca, necesita trabajadores. Es un error garrafal que se pudran alimentos en Argentina.” enfatizó.

Arjol, el precandidato del Partido Radical también se reunió con la dirigencia radical de la zona, y allí pidió que “salten la grieta”.

“La grieta nos llevó a que en un momento gane Macri y en otro gane Cristina, pero en el medio los problemas estructurales de la Argentina siguen creciendo: la pobreza, la inflación, la falta de empleo.” Y agregó, “para saltar esta grieta y solucionar los problemas, tenemos que trabajar con los vecinos, ya sean radicales, independientes, peronistas o esos renovadores desencantados con un frente que ya no hace misionerismo para hacer kirchnerismo.” aseguró el radical.

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Pianesi buscará quedarse en la Legislatura y Arjol peleará una banca nacional

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La Convención de la Unión Cívica Radical, aprobó con la mayoría especial de dos tercios, la lista de candidatos a diputados provinciales para conformar el Frente Juntos por el Cambio, encabezada por el diputado, Ariel Pianesi, y definieron asimismo como estrategia partidaria, la de acudir a competir en las PASO con una sola lista encabezada por el actual concejal posadeño Martín Arjol.

En el polideportivo de la localidad de Campo Grande se reunió la Convención Partidaria de la Unión Cívica Radical – Misiones, con la presencia de 95 convencionales de toda la provincia.

Luego de un extenso debate, donde participaron numerosos Convencionales, los diputados provinciales y autoridades partidarias, se definió ratificar la lista a diputados provinciales propuesta por la mesa del Comité Central Provincial y asimismo, la estrategia para acudir a las PASO en el mes de agosto, a competir con los demás candidatos del Frente Juntos por el Cambio.

La Resolución aprobada por la Convención, fue la encabezada por Ariel “Pepe” Pianesi, quién ocupará el primer lugar de la lista de JxC, Lilia Noemí Torres (4º lugar de la lista), Gladys Haide Cornelius (6º lugar) y Javier Mela (7º lugar). Asimismo, la estrategia ganadora para competir en las PASO, fue la de acudir a dichas elecciones a competir con los candidatos de los demás partidos que componen el frente, con una única lista partidaria que encabezará el concejal posadeño, Martín Arjol.

La votación de la Convención concluyó de la siguiente manera: 65 convencionales apoyaron la lista propuesta por la mesa del Comité, 28 votaron por la negativa y 2 convencionales decidieron abstenerse. Con este resultado, los candidatos fueron validados con amplia mayoría de ambos órganos partidarios.

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Futuro por pasado

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Aquel fallido de María Eugenia Vidal, en la noche del triunfo de Cambiemos en 2015, se convirtió, repentinamente, en realidad: “Cambiamos futuro por pasado”, había celebrado la electa gobernadora de Buenos Aires. Y esta semana la realidad de la Argentina fue un amargo deja vu de los momentos previos a la fuga de De la Rúa en helicóptero: deuda incontenible, fantasma de default, pendientes de un giro del FMI y un riesgo país por las nubes.

El Gobierno de Mauricio Macri ostenta el récord de ser el que más deuda tomó en el mundo en menos de cuatro años. Pero el Presidente terminará su ciclo no pudiendo llegar a fin de mes. Desde agosto del año, cuando se anunció la vuelta al Fondo, Argentina se endeudó por 56 mil millones de dólares solo con el organismo conducido entonces por la buena de Christine Lagarde. 

La lluvia de inversiones no llegó nunca aunque hubo felicidad porque “volvimos al mundo”. Crueldad, Standars & Poors, la consultora que en el 20 de junio del año pasado había calificado a la Argentina como “economía emergente”, fue ahora la que clavó el puñal del “default selectivo”. 

Creíamos que era más fácil. Creímos que solo porque no estuvieran ellos iban a venir las inversiones. Cometimos miles de errores, había muchas cosas que no sabíamos y muchas otras donde tuvimos un sesgo optimista”,  justificó el ¿ingenuo? secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

No es que nadie le hubiese advertido al Presidente que el modelo en el que persistía era inviable financieramente, como ya lo era para millones de personas empobrecidas o sin empleo. Las advertencias fueron múltiples y mucho más en tiempo de campaña. Pero el propio Macri insistía -e insiste- en que si lograba la reelección haría lo mismo pero más rápido. “Este es el camino”, repite. 

El resultado de las elecciones primarias no es, como insiste el Candidato a la reelección, responsable por la corrida cambiaria, el dólar a 60 y las medidas efímeras tomadas en el apuro de la derrota. Lo mismo que la vuelta al Fondo en agosto del año pasado, que fue atribuida entonces al volátil contexto internacional. 

La nueva crisis fue engendrada en la génesis del mismo gobierno de Cambiemos: ajuste, deuda, despidos, pobreza, fuga de capitales, más deuda y ahora, reperfilamiento, un nuevo eufemismo para disimular la desnudez del rey, igual que las metas de inflación recalibradas o el crecimiento invisible de Nicolás Dujovne. 

El reperfilamiento anunciado ahora por Hernán Lacunza es lisa y llanamente reconocer que no se puede pagar el mínimo de la tarjeta de crédito. “El éxito o el fracaso son colectivos”, reflexionó el flamante ministro, socializando las pérdidas. La paradoja del modelo que celebra la meritocracia. El Gobierno autosuficiente, con los Ceos de las mejores corporaciones, clama por la ayuda de la oposición y la comprensión de una sociedad que hasta ayer nomás era un actor de reparto.

La casi nula chance de que Macri sea reelecto tiene como base el rechazo de esa sociedad. Si Alberto Fernández ratifica en octubre sus votos, deberá liderar un largo proceso de reconstrucción del tejido económico y la confianza externa, que  demandará mucho esfuerzo, diálogo y paciencia. No puede de ningún modo, volver a dejar de lado el desarrollo interno. 

La postergación por tres o seis meses de los pagos de la montaña de bonos emitidos por esta administración evidencia el fracaso del mejor equipo de los últimos 50 años que incluyó al Messi de las finanzas, eyectado oportunamente del Gobierno, supuestamente a pedido del FMI, que podrá exhibir en sus vitrinas un nuevo fracaso estrepitoso. 

El límite impuesto a los bancos para girar sus utilidades en dólares al exterior, es una gasa para contener la hemorragia: solo en agosto se perdieron reservas del Banco Central por casi catorce mil millones de dólares. El nuevo control es tan tenue que sólo alcanza a las entidades bancarias y no a empresas ¿Qué harán este lunes las multinacionales que tienen dólares en cartera?

Técnicamente no es un cepo, pero nadie se atreve a descartar que ese sea el siguiente paso “kirchnerista” que adopte el Macri en retirada.  Pero antes fue el mismo Macri el que desarmó todos los controles de capitales y la obligación de los exportadores de liquidar sus dólares en el país. 

El plan de pagos que lanzó el Gobierno no solo afecta a las finanzas, sino a la economía real. “El reperfilamiento es una palabra que inventaron para no decir que se la chorearon“, definió con crudeza Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical y…uno de los propios.

El empresario señaló que  “es la primera vez en la historia del país que se decide defaultear letras que fueron emitidas en pesos” y cuestionó a quienes creen que las medidas afectan solamente a grandes inversores que tienen el dinero depositado en sus cuentas bancarias. “Es dinero de la economía real que se utiliza para gastos corrientes y que se necesita que circule”, explicó.

No le falta razón. Son muchos los empresarios que, seducidos por las ventajas de la bicicleta financiera, pusieron su dinero a rendir (intereses) y con eso, financiar insumos o pagar sueldos. En el caso de Misiones hay varios fideicomisos que tienen dinero invertido en Letes y Lebacs que ahora tiemblan por no poder acceder al dinero físico. 

Las empresas que dependen de la producción, en cambio, sufren otra consecuencia de la mala praxis económica: la agonía de las tasas altas, que ya tiene más de un año y que frustra cualquier intento por invertir o crecer. Las principales empresas yerbateras, por caso, están hoy 50 por ciento más endeudadas que en 2018 sin necesariamente haber pedido nuevos créditos.

Las compañías forestales, que se ilusionaron con la competitividad de un dólar alto están también acorraladas por la suba de costos con una inflación superior al 55 por ciento y obligadas a rezar minuto a minuto para no anticiparse a liquidar giros al exterior: un par de horas de apuro significan miles de pesos. No es lo mismo liquidar exportaciones con un dólar a 55 que a 63 como llegó a cotizar el viernes en Posadas. 

La Provincia de Misiones, que el jueves demandó a la Nación por la quita de coparticipación derivada del plan electoral de Macri, es espectadora de la crisis financiera, ya que prácticamente no tiene deuda en dólares. 

De todos modos, Misiones es una de las quince provincias que recurrió a la Corte Suprema en una demanda contra la Nación por la pérdida de recursos que significó el plan pos derrota. La eliminación del IVA en algunos alimentos y la suba del mínimo no imponible de Ganancias provocarían una sangría de 1.200 millones de pesos de acá a fin de año. Se esperaba una reacción de la Nación, pero no hubo ningún gesto de acercamiento que justificara retirar la demanda. 

Llamativamente, en medio del incendio, al igual que el Presidente, hay dirigentes que siguen repartiendo culpas en los otros. El radical Luis Pastori, uno de los más enfervorizados defensores de Macri, cuestionó a los gobernadores por desestabilizar al Gobierno con sus demandas ante la Corte. 

“Más de la mitad de los proyectos sobre eliminación del IVA a los alimentos y suba del mínimo no imponible, son de la oposición. No se entiende la actitud de Hugo Passalacqua y gobernadores K, de oponerse a ambas medidas, ahora que Macri las implementa. A tener en cuenta en Octubre”, tuiteó el diputado que seguirá en el Congreso hasta 2021.

No puede discutirse, eso si, la coherencia del veterano dirigente radical. Ha sido el más férreo defensor de Macri y justificó cada medida, aún en medio de la creciente pobreza y el desempleo. 

Pero el discurso de barricada  del legislador no pasó inadvertido. El secretario de Hacienda, de Misiones, Adolfo Safrán, le respondió que “no nos oponemos a las medidas, nos oponemos a que se tomen sin consultar y a costa de recursos que son de todos los misioneros”

Imagínese que la Provincia lanza un programa que tienen que pagar los municipios y los intendentes se enteran por el diario”, cuestionó en referencia al paquete de medidas anunciado de apuro por Macri para intentar revertir el pésimo resultado en las primarias. Los gobernadores se enteraron, literalmente, por la televisión. No solo eso, el plan Octubre de Macri, contradice normas legales elementales sobre impuestos y su modo de distribución. 

Los gobernadores K, que desdeña Pastori son los mismos que supuestamente iban a trabajar veladamente por la reelección de Macri tras la incorporación a la alianza del senador siempre oficialista Miguel Ángel Pichetto. La seducción de Pichetto parece no haber sido suficiente para los mandatarios, de nuevo K, y mucho menos para los argentinos. 

La encendida defensa de Pastori contrasta con el silencio de otros dirigentes de la UCR. Los jóvenes se han llamado a silencio y algunos admiten críticas públicas, como Martín Arjol. Otros están más preocupados por su futuro inmediato en una eventual retirada. Esta semana se conoció que un grupo de jóvenes radicales alineado con el diputado Ariel Pianesi, copó casi todos los cargos administrativos de la novel Universidad Nacional del Alto Uruguay, cuyo rector es Iluminado Magno Ibáñez -veterano dirigente radical-. El padre de Pianesi fue elegido como vicerrector, como secretario de la asamblea fue designado Santiago Koch, militante de la juventud radical y el propio presidente de la Juventud, Bruno Ariel Gini, es parte de la asamblea -también es asesor de Pianesi en la Legislatura-. El secretario general de la UNAU es Santiago Larrea, abogado y referente de la JR Misiones. Un comité rentado. La Franja Morada también se adueñó del Centro de Estudiantes en una elección que fue impugnada por otros estudiantes, que denunciaron no poder competir en igualdad de condiciones.

Hubo silencio de los protagonistas, pero las dudas llegaron al Congreso, con un pedido de informes que deberá responder en algún momento Magno Ibáñez, aunque quizás sea después de diciembre. El rector fue uno de los pocos que firmó una solicitada a favor de Macri. 

El grueso de los rectores de universidades nacionales, en cambio, acaba de pedir un urgente aumento de partidas porque por la inflación y el ajuste presupuestario, no llega a cumplir con los compromisos asumidos y, con recursos propios, deben afrontar gastos de comedor o albergues, desatendidos por la Nación.

La crisis tiene final abierto. Dependerá del “humor de los mercados” la calma en el tránsito hasta octubre. De todos modos, en Cambiemos buscan mostrar optimismo en que Macri pueda torcer la historia. Mínima, la esperanza es lo único que se pierde. 

En la Renovación, en cambio, se preparan para una campaña intensa. Passalacqua, en una reunión de Gabinete, formalizó la jugada con doble boleta corta. La de Alberto Fernández y la del misionerismo. 

La convivencia con el Frente de Todos es buena y la relación con el candidato presidencial es excelente, pero ahora se abre una pulseada directa con la coalición local representada por Cristina Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro, que se impuso en las primarias y tendrá el respaldo explícito de Cristina, quien vendrá el próximo sábado a presentar Sinceramente

De todos modos, el trabajo de la Renovación se concentrará no en sacarle votos al Frente de Todos, sino en recuperar los votos nulos de la categoría diputados nacionales y sumar los que deje en el camino Cambiemos.

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