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Starlink, ARSAT, Marandú y la conectividad rural: el caso Misiones sobre cuánto cuesta llevar Internet a una escuela

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La decisión del Gobierno nacional de avanzar con Starlink para conectar 6.000 establecimientos educativos rurales abrió una discusión que, presentada únicamente en dólares, parece sencilla: ¿por qué pagar alrededor de 160 dólares mensuales por una conexión si la empresa estatal ARSAT puede ofrecer un servicio por 60 o 70?

La diferencia es suficientemente grande como para encender las alarmas. A simple vista, Starlink costaría entre 2,3 y 2,7 veces más. Y el interrogante se vuelve todavía más relevante porque, después del período inicial contemplado por el programa, el sostenimiento de las conexiones terminará recayendo sobre provincias y municipios.

Pero la experiencia acumulada por Misiones con conectividad satelital obliga a incorporar otra pregunta antes de cerrar la ecuación: ¿se están comparando servicios equivalentes?

Francisco Arizaga, analista universitario en Sistemas de Información, consultor tecnológico independiente y conocedor de la infraestructura digital desarrollada en Misiones, a través de Marandú, sostiene que no. Su planteo no pasa por negar el valor estratégico de ARSAT ni por minimizar la discusión sobre la forma en que Nación estructuró el acuerdo con la compañía de Elon Musk. Al contrario: considera indispensables la transparencia, la competencia y la preservación de las capacidades tecnológicas argentinas.

El punto es otro. Para determinar cuánto cuesta realmente conectar una escuela no alcanza con comparar dos facturas mensuales. Hay que comparar qué recibe esa escuela por ese dinero, cuánto cuesta instalar el servicio, qué infraestructura adicional necesita, cuánto cuesta mantenerla y durante cuánto tiempo permanece efectivamente conectada.

Ahí comienza una discusión mucho más interesante que Starlink versus ARSAT.

El programa nacional prevé incorporar 6.000 kits de conectividad satelital de Starlink. La compañía aportaría equipos, accesorios, logística y los primeros 24 meses de servicio prioritario, mientras que el Fondo del Servicio Universal financiaría instalación, soporte, monitoreo y el tercer año.

La inversión conjunta rondaría los 22 millones de dólares: unos US$10 millones correspondientes al aporte de Starlink y aproximadamente US$12 millones provenientes del Fondo del Servicio Universal.

El interrogante aparece después.

Una vez terminado ese período, provincias y municipios adheridos deberían hacerse cargo de un servicio cuyo valor fue estimado en alrededor de US$160 mensuales por establecimiento.

ARSAT, en cambio, presta actualmente conexiones satelitales a escuelas rurales por aproximadamente US$60 a US$70 mensuales.

Tomando solamente esos números, la conclusión parece contundente.

A US$160 mensuales, sostener las 6.000 conexiones demandaría unos US$960.000 por mes y US$11,52 millones por año.

A US$60, la misma cantidad de conexiones representaría US$360.000 mensuales y US$4,32 millones anuales. Incluso tomando US$70, serían US$5,04 millones por año.

La brecha potencial, por lo tanto, oscila entre US$6,48 millones y US$7,2 millones anuales. Es mucho dinero.

Pero todavía no alcanza para determinar cuál sistema resulta económicamente más conveniente.

El dato que cambia la comparación: qué conexión recibe la escuela

El propio debate nacional introduce una diferencia tecnológica central. Las conexiones que actualmente presta ARSAT en algunos establecimientos rurales operan, según lo consignado en el artículo que disparó la discusión, con velocidades de entre 3 y 5 Mbps.

Arizaga plantea que una conexión satelital LEO (Low Earth Orbit u órbita terrestre baja) puede ofrecer prestaciones muy superiores, particularmente en velocidad y latencia. Y eso modifica radicalmente qué puede hacerse con la conexión.

No es una discusión menor.

Una conexión de pocos megabits puede resolver correo electrónico, mensajería, trámites administrativos y navegación relativamente básica. Pero una escuela conectada hoy necesita potencialmente videoconferencias, plataformas educativas, contenidos audiovisuales, almacenamiento en la nube, sistemas administrativos, aplicaciones interactivas y, cada vez más, herramientas vinculadas con inteligencia artificial.

La velocidad es solamente una variable. La otra es la latencia.

Los ARSAT-1 y ARSAT-2 son satélites geoestacionarios. Orbitan aproximadamente a 36.000 kilómetros sobre la Tierra. Starlink funciona mediante una constelación de satélites de órbita baja -LEO-, mucho más cercanos a la superficie terrestre.

Esa diferencia física reduce considerablemente el tiempo que tarda la información en viajar entre usuario, satélite y red terrestre.

Por eso Arizaga advierte que comparar ambos servicios exclusivamente por precio mensual equivale a comparar dos productos sin mirar sus prestaciones.

Para hacer una evaluación económica rigurosa habría que poner sobre la mesa velocidad efectiva, latencia, volumen de datos disponible, disponibilidad, instalación, mantenimiento, reparaciones, tiempos de reposición y monitoreo.

En telecomunicaciones, como en cualquier infraestructura, precio y costo no necesariamente son lo mismo.

Misiones ya hizo parte de ese experimento

Es precisamente ahí donde la discusión nacional encuentra en Misiones un caso particularmente interesante.

La provincia comenzó a incorporar Starlink después del desembarco oficial del servicio en Argentina en 2024 para resolver un problema muy concreto: establecimientos rurales y puntos remotos a los que llevar infraestructura terrestre podía resultar costoso, lento o directamente inviable en el corto plazo.

La ventaja inicial fue el tiempo.

Una terminal puede ponerse operativa rápidamente siempre que tenga alimentación eléctrica, una instalación adecuada y una visión suficientemente despejada del cielo. Eso reduce considerablemente la obra necesaria para conectar un punto aislado.Y el tiempo también tiene precio.

Si una escuela puede conectarse ahora mediante una terminal satelital o debe esperar meses -o años- hasta que una red terrestre llegue al lugar, la comparación económica debería incorporar el costo de esa espera.

Ese concepto es especialmente relevante para Misiones.

La dispersión de la población rural, la geografía, la vegetación, las distancias y el costo de extender infraestructura hacen que el último tramo de conectividad sea muchas veces el más caro.

La fibra óptica de Marandú continúa siendo la infraestructura deseable cuando existe escala y condiciones para desplegarla. Pero extender kilómetros de red exclusivamente para alcanzar un establecimiento aislado puede alterar completamente la ecuación económica.

Ahí el satélite deja de competir necesariamente contra la fibra. Puede transformarse en el puente hasta que la fibra llegue.

El costo invisible: mantener conectado lo que ya se conectó

Arizaga introduce otra variable que suele desaparecer de las comparaciones: el mantenimiento.

Instalar infraestructura es solamente el comienzo. Las soluciones satelitales geoestacionarias requieren una orientación precisa y una infraestructura correctamente mantenida. En un ambiente como el misionero, tormentas, humedad, vegetación, descargas eléctricas y condiciones climáticas intensas elevan las exigencias operativas.

Las terminales LEO tampoco son invulnerables. Necesitan protección eléctrica, cableado adecuado, soporte, espacio libre de obstáculos y una instalación profesional.

Pero su simplicidad operativa puede disminuir la necesidad de intervenciones técnicas.

Y mandar un técnico a una escuela situada a decenas de kilómetros de un centro urbano cuesta dinero.

Combustible, vehículo, horas de trabajo, equipamiento y tiempo fuera de servicio forman parte del costo real de una conexión, aunque ninguno aparezca en la factura mensual del proveedor.

La experiencia misionera aporta incluso un dato práctico.

Arizaga recuerda que, durante el despliegue provincial, de Marandú dos terminales sufrieron inconvenientes: una asociada a un evento atmosférico y otra a un problema eléctrico durante la instalación. Según relata, Starlink reemplazó los equipos sin costo al tratarse de un proyecto educativo.

No significa que esa política comercial vaya a mantenerse indefinidamente. Pero sirve para mostrar por qué la comparación económica necesita contemplar también garantías, reposiciones y soporte.

ECONOMIS | EL COSTO DE LA CONECTIVIDAD

¿Cuánto costaría sostener 6.000 escuelas conectadas?

Proyección del gasto acumulado si los abonos se mantuvieran constantes en US$160, US$70 y US$60 mensuales por establecimiento.

Abono por escuela 1 año 3 años 5 años 10 años
US$160/mes
Valor atribuido a Starlink
US$11,52 M US$34,56 M US$57,60 M US$115,20 M
US$70/mes
Banda superior del valor atribuido a ARSAT
US$5,04 M US$15,12 M US$25,20 M US$50,40 M
US$60/mes
Banda inferior del valor atribuido a ARSAT
US$4,32 M US$12,96 M US$21,60 M US$43,20 M
LA BRECHA EN 10 AÑOS
US$64,8 M a US$72 M
Es la diferencia acumulada entre pagar US$160 mensuales y un abono de US$70 o US$60 por cada una de las 6.000 conexiones.
Starlink | US$160
US$960.000
por mes para 6.000 escuelas
ARSAT | US$70
US$420.000
por mes para 6.000 escuelas
ARSAT | US$60
US$360.000
por mes para 6.000 escuelas

Nota metodológica: cálculo teórico de Economis sobre 6.000 establecimientos y abonos mensuales constantes. No contempla inflación, variaciones futuras de tarifas, instalación, equipamiento, mantenimiento, reparaciones ni diferencias de velocidad, latencia, capacidad o calidad del servicio. Por lo tanto, compara gasto en abonos y no costo total de propiedad (TCO).

Misiones encontró además otra forma de comprar conectividad

Hay otra diferencia importante entre la discusión nacional y la experiencia provincial.

Según explica Arizaga, Misiones avanzó este año en un convenio con Telespazio, proveedor internacional de servicios vinculados con Starlink, para mejorar las condiciones económicas de la conectividad utilizada por el sistema educativo.

Una de las particularidades es que las terminales no necesariamente deben adquirirse como un activo definitivo: pueden entregarse bajo un esquema de comodato.

Eso modifica nuevamente la ecuación.

Comprar un equipo implica inversión inicial, amortización, reposición y riesgo de obsolescencia. Un esquema de servicio o comodato puede trasladar parte de esos riesgos al proveedor.

Por eso la comparación nacional debería incorporar no solamente el precio del abono, sino también quién es propietario del equipamiento, quién paga cuando se rompe y quién absorbe su obsolescencia tecnológica.

Arizaga encuentra, sin embargo, una debilidad importante en el diseño nacional.

No cuestiona que Nación aproveche 6.000 terminales para conectar escuelas. Cuestiona que las provincias no tengan un papel central en la definición de dónde deben instalarse.

Ese detalle puede determinar buena parte de la eficiencia económica del programa.

Misiones ya desplegó soluciones propias en establecimientos rurales. Si Nación utiliza exclusivamente su mapa histórico de escuelas sin conectividad o con viejas instalaciones de ARSAT, existe el riesgo de enviar equipamiento a lugares donde la provincia ya solucionó el problema. El resultado sería una duplicación de infraestructura.

“Lo que tenés que reclamar a Nación es que te incluyan en la decisión de dónde instalarla”, sintetiza Arizaga.

Para Misiones, recibir terminales del programa nacional permitiría además liberar recursos provinciales: si Nación conecta una escuela que actualmente paga la Provincia, esa conectividad puede trasladarse hacia otro establecimiento todavía sin servicio.

Es una lógica de reasignación de recursos que podría multiplicar el efecto de las mismas inversiones.

Una antena, tres servicios

La experiencia misionera introduce incluso una lógica territorial diferente.

En algunos lugares, explica Arizaga, la conectividad fue pensada alrededor de un núcleo.

Ese núcleo podía ser una escuela, un centro de salud o una dependencia policial. Desde allí podía analizarse cómo extender o compartir infraestructura hacia otros servicios públicos cercanos, evitando la irracionalidad de colocar tres soluciones independientes a pocos metros unas de otras.

La unidad económica deja de ser “una antena por escuela”. Pasa a ser un punto de conectividad por comunidad.

En territorios rurales dispersos, esa lógica puede mejorar sustancialmente el retorno social de cada dólar invertido.

Una conexión deja de financiar solamente educación y puede transformarse en infraestructura para educación, salud, seguridad y administración pública.

Ese es probablemente uno de los aprendizajes más relevantes que Misiones podría aportar al diseño nacional.

ARSAT: el precio de la soberanía y el costo de no invertir

Nada de esto elimina la discusión sobre ARSAT. Argentina construyó durante décadas capacidades satelitales propias. ARSAT-1, lanzado en 2014, y ARSAT-2, en 2015, representan infraestructura, posiciones orbitales, ingeniería, conocimiento y autonomía tecnológica.

Para Arizaga, preservar esa capacidad es estratégico. Pero existe un problema temporal.

La próxima generación, representada por el proyecto ARSAT-SG1, debería ampliar sustancialmente la capacidad mediante un satélite geoestacionario de alto rendimiento en banda Ka. Sin embargo, los plazos mencionados por Arizaga ubican su lanzamiento hacia fines de 2028 y el inicio de servicios comerciales durante 2029.

Y ahí aparece el dilema de política pública.

¿Debe una escuela sin Internet esperar a que Argentina tenga disponible su próxima generación satelital?

Para Arizaga, la respuesta es no.

El desarrollo soberano puede continuar mientras se utilizan soluciones disponibles para resolver necesidades inmediatas. Eso tampoco convierte al modelo de Starlink en inocuo.

Existe un riesgo estratégico evidente cuando una infraestructura pública esencial depende de una compañía privada extranjera.

Arizaga utiliza el caso de Ucrania para ilustrar hasta dónde puede llegar esa dependencia: una red técnicamente extraordinaria sigue siendo una infraestructura administrada por un tercero que conserva capacidad sobre su funcionamiento.

Para una escuela rural argentina la situación es incomparable con un conflicto militar, pero el principio tecnológico permanece. Quien controla la infraestructura posee poder.

Por eso el debate sobre soberanía no desaparece con las constelaciones LEO. Se vuelve más complejo.

El desafío es evitar que resolver rápidamente una brecha de conectividad genere una nueva dependencia estructural.

Y allí aparece uno de los puntos débiles del programa nacional: qué ocurrirá después de los primeros tres años y bajo qué condiciones económicas podrán continuar las escuelas conectadas.

Si toda la infraestructura queda atada a un único proveedor, la capacidad negociadora del Estado puede disminuir justamente cuando termina el período promocional.

Ni Starlink ni ARSAT: competencia

La alternativa que plantea Arizaga es mucho más ambiciosa que elegir una empresa. Propone que Argentina piense una política nacional de conectividad rural basada en distintas tecnologías y distintos proveedores.

Starlink hoy. Amazon Leo a medida que despliegue su constelación. Qianfan/SpaceSail desde China. ARSAT donde resulte competitivo. Fibra óptica siempre que económicamente tenga sentido. Radioenlaces y redes móviles donde sean la solución más eficiente.

El principio económico sería sencillo: el Estado define el servicio que necesita y los proveedores compiten por ofrecerlo.

No se licita una tecnología, sino un resultado. Velocidad mínima, latencia máxima, disponibilidad, volumen de datos, tiempos de reparación, costo total, soporte y condiciones de salida.

Eso permitiría evitar dos extremos: sostener una tecnología solamente porque es nacional aunque exista una alternativa considerablemente más eficiente, o entregar toda la infraestructura pública a una multinacional simplemente porque hoy posee la tecnología más avanzada.

Satélite ahora, fibra después

La propuesta tiene una segunda pata todavía más interesante para Misiones.

Arizaga imagina las constelaciones LEO como una solución de última milla inmediata, no necesariamente permanente.

Nación podría garantizar conectividad satelital a los lugares que hoy están fuera de las redes terrestres. Las provincias, mientras tanto, continuarían expandiendo fibra óptica y otras infraestructuras.

Cuando la fibra llega a una comunidad, la terminal satelital se retira. Y se traslada al siguiente punto desconectado. De esa manera, el satélite no reemplaza la construcción de infraestructura. La acelera.

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ARSAT invertirá en fibra óptica, satélites y data centers en 2025 con un resultado positivo de $4.374 millones

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El Ministerio de Economía aprobó el Plan de Acción y Presupuesto 2025 de ARSAT, que prevé ingresos por más de $167 mil millones y la continuidad de proyectos estratégicos en conectividad, televisión digital y servicios satelitales. La empresa estatal invertirá en infraestructura clave para la reducción de la brecha digital y la soberanía tecnológica del país.

La Resolución 1285/2025, publicada el 2 de septiembre en el Boletín Oficial y firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, aprobó el presupuesto de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT) para el ejercicio 2025.

Según el detalle oficial, la compañía proyecta:

  • Ingresos de operación: $157.835.667.445
  • Gastos de operación: $128.197.865.679
  • Resultado operativo: $29.637.801.766 de ganancia
  • Ingresos corrientes: $167.243.533.420
  • Resultado económico (ahorro): $39.045.667.741
  • Resultado financiero (superávit): $4.374.736.419

El documento resalta que estos números reflejan un escenario de equilibrio fiscal positivo, en línea con el rol estratégico de ARSAT como operador mayorista de telecomunicaciones y ejecutor de políticas públicas de conectividad.

Expansión de la infraestructura digital y el satélite ARSAT-SG1

El Plan de Acción 2025 detalla las prioridades estratégicas de la empresa estatal. Entre los principales proyectos figuran:

  • Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO): actualmente con 31.386 km operativos sobre un total de 36.616 km, alcanza al 85,7% de la red iluminada y conecta a más de 1.174 localidades. Para 2025 se prevé ampliar y securizar la infraestructura, cerrar anillos ópticos y actualizar tecnología para soportar un tráfico de internet que crecerá un 120% en el período 2025-2027.
  • ARSAT-SG1: el satélite de segunda generación, desarrollado junto a INVAP, avanza hacia su Fase 3 de integración de componentes. Permitirá conservar posiciones orbitales estratégicas, ofrecer banda ancha satelital y cubrir zonas rurales y de difícil acceso.
  • Capacidad satelital SES-17: ARSAT adquirió derechos exclusivos de comercialización en Argentina para brindar internet satelital en “banda Ka”, especialmente en escuelas y centros de salud.
  • Centro Nacional de Datos (CND): ampliación de la nube pública nacional, incorporación de servicios de ciberseguridad, almacenamiento y cómputo de alto rendimiento (HPC). Se financiará parcialmente con un crédito del Banco Mundial (BIRF-9455AR).
  • Televisión Digital Abierta (TDA): mantenimiento de las 101 estaciones terrestres que cubren al 86% de la población, con soporte satelital para llegar al 100% de los hogares.

Impacto

El plan ratifica a ARSAT como instrumento central de la política digital argentina, con objetivos que trascienden lo económico:

  • Reducción de la brecha digital: la empresa prevé conectar al 90% de las escuelas del país mediante fibra y satélites. Actualmente ya ofrece conectividad a 1.845 establecimientos y proyecta sumar otros 4.000 en 2025.
  • Telemedicina y servicios públicos: se contempla la provisión de internet satelital a más de 2.000 Centros de Atención Primaria de Salud en zonas aisladas.
  • Soberanía tecnológica: la continuidad de ARSAT-SG1 y la federalización de centros de datos buscan garantizar independencia en telecomunicaciones y resguardo de la información estratégica.
  • Empleo y eficiencia: la dotación de personal se ajustará a 596 empleados en 2025, con un esquema de optimización de recursos.
  • Financiamiento e inversión: ARSAT no prevé endeudamiento privado y evalúa la ampliación de capital con salida a mercados bursátiles, lo que implicaría un paso inédito en su esquema de financiamiento.

ARSAT entre la política digital y el mercado

La resolución consolida a ARSAT como actor clave en el despliegue de infraestructura digital en Argentina, en un contexto de creciente demanda de conectividad, competencia satelital global y presiones fiscales internas.

El superávit previsto, junto con el avance del ARSAT-SG1 y la expansión de la REFEFO, posiciona a la empresa como una pieza estratégica en la agenda de desarrollo económico y tecnológico. Sin embargo, la reducción de personal y la eventual salida al mercado de capitales plantean interrogantes sobre el modelo de gestión futura y su impacto en la gobernanza estatal de las telecomunicaciones.

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El titular de la NASA visita Argentina y cerrará acuerdos por satélites

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ste jueves 27 de julio en la sede de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y el Director Ejecutivo y Técnico de la CONAE, Raúl Kulichevsky, recibirán al Administrador de la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio de Estados Unidos (NASA), Bill Nelson. El encuentro tiene por objeto profundizar la cooperación en materia aeroespacial entre las agencias de ambos países.

En ese marco Filmus sostuvo que la colaboración con la NASA “es estratégica para avanzar en el diseño y envío de satélites al espacio. En marzo del año pasado y en abril de este año estuvimos con el Administrador Bill Nelson en Estados Unidos y, en esta oportunidad, es un gusto poder recibirlo en nuestro país para profundizar la cooperación internacional en el sector espacial”.

El Ministro de Ciencia destacó la larga trayectoria de colaboración entre CONAE y NASA “que significó el desarrollo de cuatro misiones satelitales conjuntas y la colaboración en distintos proyectos científicos de NASA relacionados con el espacio profundo. También exploramos las enormes posibilidades de colaboración a futuro con las misiones SAOCOM y NISAR y las futuras misiones de NASA y CONAE relacionadas al estudio del cambio climático. Este encuentro seguramente sentará las bases de una colaboración aún más estrecha pensando en estos tiempos de enormes nuevos desafíos para el sector”.

En la reunión estarán presentes, también, el director de la CONAE, Raúl Kulichevsky, miembros del Directorio, gerentas y gerentes, la ex-Senadora estadounidense Kay Bailey Hutchison del Consejo asesor de la NASA; la Jefa de Gabinete de la NASA, Susan Perez Quinn; la Administradora Asociada para Asuntos Internacionales, Karen Feldstein; y el Embajador de los Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley.

Por su parte, Kulichevsky expresó: “La NASA ha sido, por casi 30 años, uno de los principales socios en el desarrollo de misiones satelitales de la CONAE. Con la NASA compartimos la visión de contribuir a través de nuestras acciones al desarrollo de nuestras sociedades y al uso pacífico del espacio ultraterrestre. La visita del Administrador Nelson es muy significativa en este momento en el que el sector espacial internacional se plantea enormes desafíos, y es en ese contexto que estamos analizando nuevas posibilidades de cooperación entre ambas agencias espaciales”.

El Administrador Nelson, junto a su comitiva, llevará a cabo en nuestro país una intensa agenda que inicia el jueves 27 en la Embajada de los Estados Unidos, luego a las 1330 hs un evento en la Facultad de Ingeniería de la UBA, a continuación, 1545 hs,  el encuentro en la CONAE y como cierre de la jornada, será recibido a las 17 hs por el Presidente Alberto Fernández en Casa Rosada. 

Tras visitar instalaciones de INVAP en Río Negro el viernes 28, Nelson y su comitiva concluyen su actividad en el país el lunes 31 de julio, con una recorrida en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE en la Provincia de Córdoba.

Antecedentes de la cooperación CONAE-NASA:

El vínculo entre las agencias espaciales de la Argentina y de Estados Unidos comenzó inmediatamente después de la creación de la CONAE en 1991, con la firma de un acuerdo marco para la cooperación espacial. Previo a la firma de este documento, en la década anterior ya existían contactos de la NASA con grupos argentinos de investigación y con la Secretaría de Ciencia y Técnica.

A partir de la firma del acuerdo, el trabajo conjunto de la CONAE y la NASA fue continuo durante el desarrollo de la serie de Satélites de Aplicaciones Científicas (SAC) de la Argentina, donde la NASA aportó instrumentos y los servicios de lanzamiento desde plataformas en los Estados Unidos, y también CONAE dio soporte a campañas de investigación de NASA:

  • Satélite argentino SAC-B. Lanzado el 4 de noviembre de 1996 desde la base de la NASA en las Islas Wallops, Estados Unidos. Fue el primero de la serie SAC diseñado y construido en el país para observaciones astronómicas y astrofísicas. Llevó a bordo cuatro instrumentos científicos, entre ellos el Experimento de Rayos X del Centro Goddard de la NASA para la detección de los rayos gamma provenientes del Sol y de otras fuentes.
  • Satélite argentino SAC-A. Puesto en órbita el 4 de diciembre de 1998 desde el Centro Espacial Kennedy (KSC) en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos, a bordo del Transbordador Espacial Endeavour. Esta misión conjunta de la CONAE y la NASA fue concebida como modelo tecnológico para la misión SAC-C. 
  • Satélite argentino SAC-C. Lanzado el 21 de noviembre de 2000, fue el primer satélite argentino de observación de la Tierra, desarrollado y fabricado en el país por la CONAE, con empresas y organismos nacionales, y en asociación con la NASA y otras agencias espaciales. El lanzamiento se realizó desde la Base Vandenberg en California, Estados Unidos, a bordo del cohete Delta II.
  • Satélite argentino SAC-D/Aquarius. Lanzado el 10 de junio de 2011 desde la base Vandenberg de Estados Unidos, con un lanzador Delta II. La NASA aportó el instrumento Aquarius y el lanzamiento. Para esta misión, la agencia espacial estadounidense depositó una gran confianza en su par argentina, puesto que no solo se hizo responsable del lanzamiento, sino que también proveyó el instrumento principal de la misión, en cuyo desarrollo invirtió unos 220 millones de dólares.
  • Actividades de cooperación e investigación: apoyo a la campaña de NASA de seguimiento de la misión New Horizons en 2018 con el despliegue de telescopios en distintos punto del país, y apoyo de la Estación Terrena Córdoba a la misión Van Allen Probes para la medición del campo magnético terrestre, entre otras.  

Tras las misiones de la serie SAC, la CONAE continuó el desarrollo de los proyectos del Plan Nacional Espacial, tanto en infraestructura terrestre como en misiones satelitales, iniciando por primera vez en el país el desarrollo de la tecnología de observación de la Tierra mediante radar de microondas. Logro alcanzado con los satélites SAOCOM 1A y SAOCOM 1B, lanzados en 2018 y 2020 respectivamente, y que actualmente brindan servicio operativo a la Argentina y otros países. La CONAE también lleva adelante el desarrollo de la capacidad propia de lanzamiento de satélites mediante el proyecto Tronador, y se encuentra en construcción la nueva misión satelital SABIA-Mar, el Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar, con fecha de lanzamiento prevista para principios de 2025.

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Se lanzó CANSAT Argentina, la competencia que invita a jóvenes de todo el país a desarrollar sus propios satélites 

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Hasta el 31 de mayo se encuentra abierta la inscripción para CANSAT Argentina, iniciativa organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). CANSAT es una competencia internacional impulsada por varias agencias espaciales del mundo –entre las que se cuentan la NASA (Estados Unidos) y la ESA (Europa) – que propone a estudiantes construir una carga útil, cuyo tamaño no supere el de una lata de gaseosa, y lanzarla en un cohete hasta una altitud de aproximadamente un kilómetro. De allí, el término CAN (lata) y SAT (satélite), por sus siglas en inglés.

En línea con el Plan Espacial Nacional, que tiene entre sus prioridades realizar actividades de educación y formación, CANSAT Argentina se propone reproducir a escala el proceso por el cual se diseña, construye, prueba, lanza y opera un satélite. Esta será la primera edición nacional que organiza nuestra Agencia Espacial.

Al respecto, el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, afirmó: “Nos llena de orgullo llevar adelante en el país la iniciativa CANSAT, que propone despertar vocaciones tempranas científico-tecnológicas al democratizar el acceso a la información satelital. Hay una creencia equivocada de que la ciencia y la tecnología sólo pueden ser desarrolladas por mentes brillantes. No es inalcanzable, no es imposible, pero si no les damos a los chicos y chicas la oportunidad de acceder al conocimiento espacial, de creer y comprobar que sí pueden, se lo estamos arrebatando de antemano”.

Filmus aseguro que además, “Argentina tiene una enorme historia satelital. Es el único país de América Latina que tiene satélites propios, de fabricación nacional. Y tenemos de dos tipos: los que ha enviado el ARSAT y los dos SAOCOM de CONAE, que generan imágenes satelitales de la Tierra, permiten prevenir desastres naturales y tener control sobre muchísimos temas, como el estado de los cultivos”. Y concluyó: “Estos satélites son un gran ejemplo de las capacidades tecnológicas argentinas sobre el espacio, pero para seguir apostando a una Argentina con soberanía satelital y espacial, necesitamos profesionales que se dediquen a ello. Tal vez, con la construcción de este satélite del tamaño de una lata, muchos chicos y chicas descubren su verdadera vocación”.

“Estamos muy entusiasmados con esta primera edición de CANSAT en Argentina, reforzando las actividades que llevamos a cabo en CONAE, de acercamiento de la actividad espacial a los más jóvenes, tal como venimos haciendo desde hace varios años con nuestro Programa 2Mp (Dos Millones de Pibes)” dijo Raúl Kulichevsky, Director Ejecutivo y Técnico de la CONAE.

Para intervenir en CANSAT cada grupo de estudiantes deberá conformarse como un equipo de misión espacial, que tendrá como objetivo desarrollar un satélite a escala contenido dentro de una lata, utilizando software y hardware libre. Los equipos competirán para avanzar en las distintas etapas y deberán ir entregando pruebas de avance para dar cuenta del desarrollo de sus cargas útiles. Superada una última etapa de validación se seleccionará a los equipos finalistas de la convocatoria, que tendrán la oportunidad de viajar y participar en una jornada de lanzamiento de sus satélites, donde realizarán distintas pruebas y mediciones, acompañados por profesionales de la CONAE y con la colaboración de especialistas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

Cabe destacar que pueden participar colegios secundarios de todo el país y que no es necesario que los equipos tengan conocimientos previos en la temática a la hora de inscribirse. Quienes concursen contarán con una capacitación destinada a docentes y estudiantes, que les permitirá adquirir los conocimientos, las herramientas y los materiales necesarios para llevar adelante el desarrollo del proyecto.

Para inscripciones consultá los requisitos acá.

Para más información, bases y condiciones visitá https://www.argentina.gob.ar/ciencia/sact/cansat-argentina  

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El Presidente de ARSAT visitó las instalaciones de FANIOT

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El Presidente de ARSAT visitó las instalaciones de FANIOT, junto a equipos Técnicos e integrantes del Directorio de la Misma.

El objetivo de la Visita, fue interiorizarse de los diferentes programas en desarrollo Tecnológico que está llevando adelante el Consorcio Publico/Privado FANIOT, integrado por diferentes programas: Tecnologías Educativas & SmartCities IOT (FanIOT) , Movilidad Sustentable / Robótica Avanzada + Defensa (Hamelbot), Tecnologías de Entornos Virtuales (FanLab) y las potencialidades de los desarrollos Nano-Satelitales que se están llevando en el área de Investigación y Desarrollo en la Localidad de Oberá-Misiones (FanSat).

El recorrido fue guiado por el Presidente y Director Ejecutivo de FANIOT Martin Bueno junto a Constanza Castillo, Gerente de operaciones de la Citada y Miguel Sedoff, Ministro de Educación CyT de La Provincia de Misiones; Participaron también: Pablo Reimonte, Gerente de Investigación y Desarrollo de FanSat, y Federico Dramisino, Gerente General de Marandú Comunicaciones SE.

En la visita, Matias Tombolini y su equipo, pudieron interiorizarse sobre el proyecto FanSat, y conocer los prototipos de NanoSatelites que están en plena produccion.

En el Área de Producción IOT, se expusieron los diversos productos desarrollados, entre ellos, los Sensores CO2 IOT / NDIR y los Termómetros inteligentes IR/IRR/IRM 1000; Financiados por la Agencia I+D+i en el transcurso de la pandemia. Además, los desarrollos para educación disruptiva, que consisten en el Robot Educativo FanBorg, en sus tres versiones (Inicial, Avanzado y Pro); los Kits Maker IOT y los Kits de Sensores IOT para realizar mediciones de diferentes tipos y con diferentes precisiones, materiales didácticos del Plan Federal de Robótica conformado por 17 provincias.

Dentro de los Nanosensores IOT mencionados, se destacan las soluciones con tecnología NDIR contra COVID-19 desarrollados con el apoyo financiero del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación y la Agencia de I+D+i; los Termómetros Infrarrojos Inteligentes IOT sin contacto, para realizar mediciones de temperaturas corporales y ambientales ‘’IR-1000’’, ‘’IRR-1000’’. También se interiorizó en las herramientas englobadas dentro de la Campaña Ventilar: los sensores para medición de concentraciones de CO2 (ppm); ‘’Sensor CO2-100’’ y ‘’Sensor CO2-200’’. Ambos desarrollos exhibidos en Tecnópolis Federal en la muestra de la Unidad de Coronavirus.

Por su parte el área de simulación y gaming, FANLAB, dio a conocer el proyecto de Aprendizaje bajo Simulación 3D que fue pensado para ser distribuído en Escuelas Técnicas de toda la provincia y el país. El proyecto se desarrolla mediante el Programa Crédito Fiscal del INET, el cual permitió el desarrollo de un escenario virtual realista 3D, en el que estudiantes y docentes podrán interactuar y aprender contenidos vinculados a Ingeniería, AgTech, Química y Robótica, a través de un formato lúdico de Laboratorios mediados por Seguridad e Higiene y energías renovables.

Además, Matías Tombolini, pudo recorrer en un entorno de Inmersión 360 el proyecto de SOLAR54, desarrollado en Unity, a través de lentes de realidad virtual que permiten una experiencia diferencial para conocer y visualizar un proyecto tan innovador como lo es la Primera Base de Simulación Marciana SOLAR54 en Latinoamerica, que tendrá su base física en Los Colorados, La Rioja.

En HAMELBOT, se presentaron los Desarrollos de Movilidad Sustentable, 100% eléctricos con Tecnología IOT + AI, como el WAKURE, Vehículo Eléctrico monoplaza todo terreno, el C-R2 Biplaza Eléctrico, que poseen sistemas integrados IOT para accionamiento y control desde un teléfono móvil o PC, como así también información en pantalla de estado de carga de batería, tiempo de uso, velocidad, recorrido y geo posicionamiento, así como sistema TAS (Transport as a Service) para utilización cooperativa de los mismos. También se hizo mención del vehículo terrestre con sistema robótico agroexplorador HUAMPA –Serie I y el prototipo en desarrollo HUAMPA – SERIE II.

Luego de bajar del Wakure, con el que pudo hacer un pequeño recorrido dentro de las instalciones, Tombolini aseguró: “se nota el esfuerzo que hay detrás de estos proyectos para que lleguen a término de esta manera”, refiriéndose al personal de FANIOT/HAMEBLOT.

Para finalizar su visita, el Presidente de FANSAT, Matías Tombolini, recibió presentes por parte de las autoridades de FANIOT CONSORCIO DE COOPERACIÓN, y agradeció la predisposición, al mismo tiempo que aseguró la necesidad de continuar con el desarrollo de proyectos que aporten a la Soberanía de la Tecnología Satelital de la Argentina.

Por su parte Martin Bueno, destacó “Es una visita muy importante para nosotros, ya que refleja posibilidades de trabajos concretos en el corto plazo, especialmente en nuestro programa FanSat de NanoSatelites IOT, los cuales están en plena produccion y proyectados a ser lanzados a las orbitas bajas en el 2023”

La Fabrica Argentina de Nano Sensores IOT (www.faniot.com.ar) es un Consorcio de Cooperación Público/Privado, enmarcado dentro del modelo de Empresas de Base Tecnológica (EBT), iniciado en diciembre del 2019 con Participación Mayoritaria del Gobierno de Misiones.

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