BIOINSUMOS

Alimentos “libres de deforestación”: productores de Sudamérica, con los tapones de punta contra Europa

Compartí esta noticia !

(InfoCampo) Siete entidades que representan a productores de soja y maíz de Argentina, Brasil y Paraguay emitieron en las últimas horas un comunicado con duras críticas hacia la Unión Europea, por su presión para poner en marcha la normativa que impone que todos los alimentos que compre el bloque del viejo continente deben estar “libres de deforestación”.

A grandes rasgos, consideraron que se trata de “una barrera comercial disfrazada de medida medioambiental”, que además “invierte la carga de la prueba y generaliza la culpa” y que “lesiona la soberanía de los países exportadores”.

Es un capítulo más de una novela de idas y vueltas que promete ser larga: por caso, en los últimos días, hubo una controversia dentro del ruralismo argentino, luego de que el Gobierno firmara con algunas cámaras agroindustriales un convenio para avanzar con una plataforma que mejore la trazabilidad de los productos argentinos, para cumplir con estas demandas europeas, y desde la Federación de Asociaciones Rurales de Misiones (FARM) cuestionaran ese acuerdo con dureza.

PRODUCTOS “LIBRES DE DEFORESTACIÓN”
El comunicado está firmado por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), la Asociación Brasileña de Productores de Maíz (Abramilho), la Asociación Brasileña de Productores de Soja (Aprosoja Brasil), la Asociación de la Cadena de Soja Argentina (Acsoja), la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales de Paraguay (APS), la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comerciantes de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA).

Estas entidades recuerdan en el mismo que producen 190,1 millones de toneladas de soja y 175,8 millones de maíz, lo que significa el 51,3% y el 15,2% de la oferta mundial, respectivamente.

Por eso, manifiestan su “preocupación por el Reglamento de la Unión Europea para Productos Libres de Deforestación (EUDR), que forma parte del Pacto Ecológico Europeo (European Green Deal)”.

“En las últimas décadas, los productores rurales de América del Sur han invertido en prácticas sostenibles de producción de alimentos con el uso de la tecnología. Sin embargo, se ha producido un aumento significativo de la adopción de medidas proteccionistas por parte de algunos países importadores, que utilizan la preocupación medioambiental como justificación”, comienzan las críticas.

Y continúan: “Se trata de iniciativas que invierten la carga de la prueba, generalizan la culpa y hacen oneroso para el regulado demostrar su inocencia. Relativizan, así, mediante leyes, reglamentos o barreras comerciales, el hecho de que nuestra agricultura se construye sobre los pilares de la sostenibilidad y la preservación del medio ambiente”.

“UNA BARRERA COMERCIAL”
De allí que, para las instituciones mencionadas, la disposición en cuestión es “una barrera comercial disfrazada de medida medioambiental, que tendrá un impacto considerable en el costo de producción, aumentará los precios de los alimentos y distorsionará el comercio mundial”.

Según las entidades del Mercosur, esta normativa impone además condiciones retroactivas, que van más allá de la legislación nacional vigente y corren el riesgo de expulsar del negocio principalmente a los pequeños y medianos productores.

“Además, el reglamento lesiona la soberanía de los países exportadores, extrapola las competencias reguladoras de la Unión Europea y se colocan en una posición discriminatoria, violando los principios de responsabilidades comunes pero diferenciadas del Acuerdo de París”, prosigue el documento.

Asimismo, subraya que las medidas contenidas en el EUDR no reconocen a la gran mayoría de productores rurales que preservan el medio ambiente.

“Se trata esencialmente de una medida punitiva, con mayores riesgos y costos para el operador privado”, amplía.

PRODUCCIÓN SUSTENTABLE
Por otro lado, los productores de soja y maíz de Sudamérica expresan su descontento porque consideran que “la clasificación del riesgo medioambiental definida subjetiva y unilateralmente por EUDR es inaceptable, ya que afecta a la imagen y reputación de los países, distorsiona el comercio internacional, pone en peligro el acceso al crédito e implica un aumento de los costos de transacción de los países”.

Y los cuestionamientos no cesan: “Estos impactos se producirán a pesar de que estos países llevan años dando ejemplo en materia de regulación y preservación del medio ambiente, al margen de cualquier legislación o acuerdo internacional, con lo que tienen garantizado el mantenimiento de gran parte de sus territorios cubiertos de vegetación autóctona en volúmenes muy superiores a los practicados en Europa”.

En este marco, el comunicado finaliza de la siguiente manera:

“Los productores, aquí representados por sus organizaciones, reafirman su compromiso de seguir satisfaciendo la demanda mundial de alimentos producidos de acuerdo con los tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y medioambiental.

Las organizaciones están abiertas al diálogo para encontrar una solución que beneficie a todos los eslabones de la cadena.

Insistimos en la importancia de revisar esta legislación, excluyendo las clasificaciones por países, ya que son incompatibles con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los convenios multilaterales sobre medio ambiente”.

Compartí esta noticia !

El debate por la chacra sustentable: “Hoy tenemos plantas drogadictas”, advierte Otto Waidelich

Compartí esta noticia !

Tenemos plantas drogadictas”. La sentencia, inapelable, es de Otto Waidelich, un veterano productor misionero que apuesta desde siempre a una chacra sustentable. Aprendió en Línea Cuchilla. Fue uno de los pioneros de Andresito, donde crió ganado menor y plantó yerba. Pone énfasis en la producción sustentable más allá de las implicancias de la ley de bioinsumos recientemente sancionada, que prohíbe el uso del glifosato y que fue cuestionada por algunas entidades rurales. “Por el suelo, por la biodiversidad y por los mismos productores”, la ley es buena más allá de la ley, sino porque “agitó un debate”, dice don Otto, quien llegó a ser intendente y tiene una extensa trayectoria como dirigente productivo.

“Tengo yerba y estoy replantando con la experiencia que uno va teniendo y básicamente lo que estoy haciendo es producción con árboles de cobertura, siempre con especies nativas entremezcladas”, describe.

¿Qué experiencia tiene con el glifosato? ¿Usted lo utilizó alguna vez?

Voy a encarar el tema de una manera diferente. No es una cuestión de glifosato sí o glifosato no. Tampoco es una cuestión de rastras sí o rastra no, ni carpida sí o carpida no. Es que hay que producir sin matar. La azada si no se usa bien, mata. Destruye la tierra. Hace mal a la gente. La rastra hizo su daño. El herbicida hace lo mismo. Entonces hay que buscar otros métodos de producir. En vez de matar para producir hay que transformar para producir. Nosotros nos olvidamos como productores y en el asesoramiento técnico, es dar de comer a la tierra. Nosotros producimos y dejamos cada vez más pobres nuestros suelos bajo distintos métodos. El glifosato ayudó en gran medida y en grandes superficie, porque el hecho de matar todo lo que crece, que la naturaleza te provee para defenderse y en vez de retro nutrir al suelo ¿Qué se hizo? Cada vez se empobrecía y se sigue empobreciendo más a la a la despensa, que es nuestra tierra y hoy tenemos tierras sin actividad biológica, tierras limitantes en su producción, sustentadas exclusivamente en la insumos de dependencia. O sea, estamos dependiendo de los productos que tenemos que comprar para producir. Fertilizantes y todas las consecuencias que trae ese desequilibrio implementado por nosotros mismos.

¿Y se puede hacer una producción sin glifosato? ¿Se puede avanzar hacia eso? O ¿Cuál sería el camino? 

No solo creo. Estoy convencido y sobre todo en yerba mate, ni hablar, en yerba no hace falta meter un herbicida jamás. Ni meter una rastra tampoco, ni meter un tipo a carpir de mala manera o machetear. ¿Por qué? Porque el sistema transformar lo que crece, se puede hacer de muchas maneras. Nosotros dejamos de hacer cubiertas verdes cuando se aconseja cubiertas verdes ¿Y cuando se aconseja cubiertas verdes, qué le damos? Avena, regrass y son todas gramillas que extraen nitrógeno al suelo y nos olvidamos de las leguminosas. Nosotros no tenemos más lupinos que antes había en la provincia, no hacemos cubiertas o son muy pocas las cubiertas verdes con leguminosas, que incorporan nitrógeno ¿Por qué? El nitrógeno que tenemos posibilidad de producirlo en nuestra chacra, para nuestro suelo, cien kilos, doscientos kilos por hectárea, cuando no lo producimos, lo tenés que comprar. Y ahí empieza la insumo dependencia. Cuando usted empieza a transformar lo que crece, llámese Escobadura, Yacaré para decirte las básicas, pasto estrella, no hay problema, porque siempre hay alguien que lo transforma ¿Qué quiere decir transformar? Para mí hay el método indicado es hacer plata de lo que crece. Dale de comer a alguien. Dale de comer a un ternero, a una vaca, a una oveja, dale de comer a alguien que haga el abono que necesita nuestro suelo. De paso deja algo bajo el cuero, bajo la piel o podemos producir leche, producir un montón de cosas. No necesitamos en absoluto buscar métodos de matar para producir sobre todo en yerba. 

¿Se puede volver a un modelo de producción más cuidado, más que en conexión con el medio ambiente? 

Más vale. El hecho de que se empiece a dar de comer a la tierra, o sea darle condiciones a la actividad biológica del suelo a través de la nutrición y la nutrición más fácil para el suelo, son los estiércoles en todo sentido. Entonces si tenemos una forma que podemos producir una transformación de lo que es nuestra competencia. Ni hablar del icipó y todas gramíneas que aparecen, todo esto es posible transformarlo dependiendo de un manejo correcto, no es cuestión de tirar un animal adentro de un yerbal y que haga lo que quiera. No. Hay toda una tecnología que está ahí, eso no hace falta inventar. Está todo inventado, está todo para mostrar. Y eso empieza a reactivar la actividad del suelo en forma instantánea. A los tres, cuatro meses vos ya ves un cambio, al año, ni hablar, a los tres años tener una actividad biológica si tu suelo te acompaña y tenés vecinos que te ayuden en tu propia chacra ¿Qué quiere decir? Si tenés actividad biológica en un cerca de un monte eso empieza a invadir las áreas dañadas porque le mejorás la condición ¿Y eso en qué repercute? En la calidad de la yerba. La calidad de la producción, la calidad de la hoja. Y eso te empieza a facilitar todos los elementos, sobre todo lo que más te facilita, es el costo. Dejás de tener costo en limpieza, en fertilizante. Mire, tenemos un sistema de insumo dependencia, tenemos plantas drogadictas. Drogadictas en todo sentido. Desde el fertilizante, desde los fitosanitarios para cuando le ataca a un animalito, le ataca a un a un hongo, una bacteria, un insecto, todo, pensamos que somos nosotros los que tenemos que curarle la planta, y no es así, menos en yerba, la planta se sabe defender sola, lo que pasa es que el sistema que nos han impuesto es tener una dependencia de productos porque hay un negocio impresionante detrás de eso. Lo cual a mí no me molesta. No me molesta el negocio de otro. Lo que me molesta es que se le engañe a la gente. Y lo que más molesta es que la gente quede pobre. El suelo queda pobre. Y ya hemos empobrecido muchas tierras de nuestra provincia y la gente se fue. ¿Cuántas taperas hay en la provincia? Y no es porque el suelo no sirve, sino porque el suelo quedó pobre. Entonces el joven no se quiere quedar en la chacra. 

¿Sería un retroceso frenar la ley como plantean algunas entidades rurales?

No quiero entrar en la parte política de la ley, ¿Sabe por qué? Porque no es una cuestión de ley o no ley. Es cuestión de que cambiemos el método de producción. Lo que pasa que si no lo hacemos por las buenas, va a venir un garrotazo. Y el garrotazo puede ser imponer una ley porque no hemos capacitado a nuestra gente. Pero si la gente hace un buen negocio, la ley acompaña nomás. Estoy convencido que esta ley vino bien para sacudir en la reflexión. Y ojalá que la gente tome conciencia y los técnicos, sobre todo, en todo sentido, del ministerio, del INTA, de todo. Estamos haciendo asesoramiento técnico en un yerbal para hablar de la planta y del corte y de un montón de detalles y estamos parados sobre una tierra empobrecida por diez o cinco o veinte años de mal uso. Primero hay que darle de comer bien a la tierra para que la planta sea sana, entonces las producciones por más que sean menos en  volúmenes por hectárea… porque también hicimos otras barbaridades. Sabiendo que somos insumos dependientes, le hemos impuesto al productor una densidad impresionante por hectáreas que no se autosostiene. Con la densidad que está implantada solamente sirve para tener una dependencia de insumos externos, ya sea orgánicos o químicos, pero todo está pensado en el químico. Es un gran negocio. Pero el negocio no lo tiene el colono en la chacra. ¿Sabes lo que quiero dejar claro? No es el tema del negocio sí o del negocio no. El tema es que el joven se va. Cuando hay un negocio que no tiene actividad de vida y no tiene entusiasmo y un futuro, el joven no se queda. Entonces el objetivo es mucho mayor que la producción en sí. Ni hablar de la producción orgánica, el mundo nos va a pedir, nos va a obligar y ahí ya no será ley si o ley no. Nos van a rechazar los containers cuando tengan todos los productos que la gente rechaza. Nos van a analizar hasta el último hasta la última hoja ¿para qué vamos a hacer mal?”.  

Waidelich también desarma con sus argumentos el debate económico. “Si vos producís, ponele, diez mil kilos de yerba y gastaste seis mil en insumos, te quedan cuatro. Si vos producís seis mil kilos sin haber gastado en agroquímicos y podés producir 200, 300 kilos de carne por hectárea. Y fertilizar el suelo. Te quedan seis mil, más la carne y más la actividad de las personas, porque hay que reactivar la actividad de la chacra de alguna manera, lo cual también tiene condiciones, tiene que tener garantías, tenemos que modificar un montón de cosas. Pero no es ni siquiera una cuestión económica. La ecuación sigue siendo positiva”. 

Compartí esta noticia !

Bioinsumos y biopreparados: reglamentaciones para su uso y producción

Compartí esta noticia !

En un taller sobre regulación de bioinsumos y biopreparados llevado a cabo por Senasa e IICA y del que participó la FAO, se intercambiaron conocimientos y experiencias entre países latinoamericanos, en torno al marco normativo vigente para registrar bioinsumos. En Argentina hay más de 1.000 productos biológicos inscritos.

El martes 18 de julio se realizó de forma virtual el taller latinoamericano “Estrategias institucionales diferenciadas para la regulación de bioinsumos”, con el fin de intercambiar experiencias vinculadas a marcos normativos desde una perspectiva regional que incluya también la regulación de biopreparados.
El taller fue convocado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), y contó con la participación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y delegados de las Organizaciones Nacionales de Protección Fitosanitaria (ONPF) de siete países latinoamericanos, Argentina, Brasil, Colombia, El Salvador, México, Paraguay y Venezuela.

Durante el encuentro los participantes analizaron las categorías de bioinsumos, industriales y artesanales, y los factores determinantes para su clasificación. Además, evaluaron la oportunidad para el desarrollo de
regulaciones equivalentes.

En la apertura del taller la presidenta del Senasa, Diana Guillén, agradeció al IICA y a la FAO por la posibilidad de propiciar el intercambio de conocimientos en torno al trabajo que lleva a cabo la Argentina para acompañar el desarrollo de los bioinsumos y los biopreparados, atendiendo a sus particularidades y en diálogo con cada uno de los actores.

En el marco de las políticas de incentivo a la producción de bioinsumos desarrolladas por la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) y el Ministerio de Economía, Guillén comentó: “desde el Senasa lanzamos dos consultas públicas, la 461 que mediante un proyecto de resolución crea la categoría de bioinsumo, y la 460 que crea la categoría de biopreparado, ambas destinadas a lograr la autorización y comercialización de insumos/productos de uso agrícola”.

Las consultas cerraron el 13 de julio pasado y, de acuerdo a Guillén, “recibieron una cantidad importante de aportes que estamos evaluando para terminar de redactar las normas con instituciones públicas y privadas, con el sector de la agricultura familiar y con el sector académico, para establecer los requisitos de registro de estos productos biológicos”.

“Hacemos una distinción entre bioinsumos y biopreparados debido a que los primeros tienen un desarrollo industrial y los segundos se encuentran vinculados a la agricultura familiar, cooperativas o micropymes de productos”, aclaró Guillén

A su turno, el representante del IICA en Argentina, Fernando Camargo expresó: “Es una gran responsabilidad acompañar en la promoción de la sanidad y la calidad de los agroalimentos, base de la seguridad alimentaria. Debemos tener en cuenta la amplitud del término ´bioinsumos´, clasificarlos según los distintos tipos u orígenes y regular y dar garantías sobre sus diferentes procesos de elaboración”.

Desde el IICA se planteó como eje estructural del taller que, en una región fuertemente agropecuaria y diversa, donde conviven economías vinculadas a la exportación y al abastecimiento interno de alimentos, la intervención pública requiere de miradas integrales y estrategias diferenciadas en función de la escala productiva y la dinámica comercial.

Si bien existe normativa vinculada a la regulación de bioinsumos de escala industrial o de mayor complejidad tecnológica, poco se ha abordado la comercialización de elaborados artesanales, de baja escala o biopreparados, asociados a los enfoques de la agroecología y de Una Salud.

Jorge Meza, Oficial Superior de Políticas para América Latina y el Caribe y representante de la FAO ad interim para Argentina y Uruguay, expresó que algo que atenta en el desarrollo de los bioinsumos, es “la percepción de los agricultores de la reducción de la productividad, y la contaminación que podrían generar en sus cultivos. En este ámbito, uno de los mayores retos es el desconocimiento sobre tecnologías de producción o prácticas de uso de los insumos biológicos, así como la falta de asistencia técnica para el efecto”.

“Para desarrollar el potencial de los bioinsumos y mejorar la productividad y sostenibilidad de la agricultura, se requiere una hoja de ruta que incorpore, de manera progresiva, este tema en las agendas de desarrollo agrícola de los países en la región y el mundo”, agregó Meza.

A su turno, Jesica Monzón, del Centro de Inversiones de la FAO, mencionó un estudio en el que trabajó, centrado en las posibilidades de inversión para fomentar la transformación de sistemas agroalimentarios sostenibles a través del uso de bioinsumos. Dicho estudio, que está por publicarse, se focalizó en los bioinsumos de uso agrícola. Para el mismo se realizaron investigaciones y entrevistas en 11 países de la región de América Latina y el Caribe, y encuestas con más de 900 respondientes para conocer la percepción, tanto de usuarios como oferentes, sobre los bioinsumos.

Del estudio se desprende que, uno de los limitantes para la aplicación de bioinsumos por parte de los usuarios – productores individuales, cooperativas, empresas y técnicos – es la falta de información sobre la oferta y resultados, falta de personal capacitado para asesorarlos y falta de proveedores cercanos.

Desde el lado de los oferentes – empresas productoras de bioinsumos y centros de investigación – los mayores inconvenientes tienen que ver con aspectos regulatorios y costos. En el estudio se indica que estos mencionaron que hacer un registro comercial lleva mucho tiempo y que no hay normativa adecuada para sus productos, a lo que se suma que los costos de los ensayos son muy elevados.

“Observamos que la autoproducción de bioinsumos es una estrategia central para el aprovisionamiento en la región; de todos los respondientes, 63% expresó que autoproduce dentro de su finca al menos una parte de los bioinsumos que usa”, describió Monzón.

Además de Guillén, por Senasa participaron el director nacional de Protección Vegetal, Diego Quiroga, el director de Agroquímicos y Biológicos, Nicolás Auñón, la directora del área de Agroquímicos y Biológicos, Karina Asciutto, y el supervisor técnico del área de Productos Fitosanitarios y Fertilizantes Biológicos, Sebastián Gómez.

“El taller permitió el intercambio entre los diferentes países en lo relacionado a los requisitos para regular el uso de bioinsumos industriales y artesanales, y es un primer paso para lograr consensos en la promoción de este tipo de insumos a nivel regional”, destacó Auñón.

Asciutto remarcó que Argentina “cuenta con más de 1.000 productos biológicos inscritos” y que en el país existen dos normativas vigentes para regular los avances y desarrollos de bioinsumos para uso agropecuario, como también doméstico: la Resolución 350/99 que establece condiciones para incorporar a los biocontroladores al registro de plaguicidas y pesticidas; y la Resolución 264/11 que continúa la regulación de los bioinsumo para fertilizantes biológicos, actualizando la última normativa que regulaba a los fertilizantes. En ella, a través del artículo 7, en el formulario de inscripción se incorpora la solicitud de inscripción de productos biológicos.

Gómez se refirió a los biopreparados y explicó que “al ser elaborados y empleados en un segmento particular, el de agricultores familiares o micropymes, se vuelve necesario que el Estado regule su situación. Al momento los requisitos de registros actuales dificultan que estos elaboradores puedan inscribir sus productos”.

La idea es generar un inventario de protocolos de biopreparados que sea de acceso y dominio público, y crear una comisión asesora interinstitucional que tendrá la participación del Senasa, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la SAGyP, representantes de universidades, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, y de todas aquellas instituciones que la autoridad de aplicación considere pertinentes.

En el taller también expusieron Fabiola Moreno, consultora de asuntos normativos en el IICA, Tatiane Almeida do Nascimento del Ministerio de Agricultura de Brasil, Adriana Vanegas Niño del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), y Araceli Cerón Trejo del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de México.

Tener un registro diferenciado de bioinsumos y biopreparados surge de la necesidad concreta de lograr la
sustentabilidad de la producción agrícola en sus distintas escalas, periurbana, familiar y extensiva. Además, se consideran aspectos nutricionales y de manejo integrado de las plagas motivando, en este aspecto, la inclusión del control biológico como complemento y/o reemplazo de productos de síntesis.
Definición de conceptos:

  • Registrar un bioinsumo implica un proceso científico, legal y administrativo mediante el cual la
    autoridad nacional o regional responsable aprueba la venta y utilización de un producto (fitosanitario o fertilizante), previa evaluación integral de datos científicos que demuestren que el producto es efectivo para el fin a que se destina y no entraña un riesgo inaceptable para la salud humana, animal ni para el ambiente.
  • Bioinsumo, definido por el Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario como todo producto
    biológico que consista o haya sido producido por microorganismos o microorganismos, extractos o
    compuestos bioactivos derivados de ellos y que estén destinados a ser aplicados como insumos en la producción agropecuaria, agroalimentaria, agroindustrial, agroenergética e incluso en el saneamiento ambiental agropecuario.
  • Biopreparado: todo insumo elaborado en base a la combinación o mezcla de sustancias de origen
    vegetal, animal o mineral presentes en la naturaleza, que tienen propiedades nutritivas para las plantas y/o controladoras o repelentes de plagas y enfermedades que se hayan obtenido mediante un procedimiento artesanal, a partir de recursos mayoritariamente de obtención local y accesible a todo usuario final
Compartí esta noticia !

La juventud y un cambio en la chacra: “Producir con bioinsumos nos da un plus de valor a la yerba mate”

Compartí esta noticia !

La joven productora Priscila Luzne de Dos de Mayo lleva adelante un proyecto de innovación, sostenibilidad, protección de la salud y del ambiente en un lote de 15 hectáreas. En una entrevista con Economis explicó que apuesta a la producción orgánica, porque quiere darle “un plus de valor a la producción yerbatera”.

La joven es la tercera generación de productores yerbateros en Dos de Mayo, además su familia tiene un vivero, por lo que desde pequeña ha estado inmersa en el sistema productivo agrario y forestal de Misiones.

En sus constantes capacitaciones y actualizaciones, Priscila explicó a Economis, que los técnicos del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones le mostraron las potencialidades del uso de los bioinsumos. Primero del fertilizante foliar y luego de los agentes biológicos controladores de insectos y de hierbas.

En estas capacitaciones la joven vio el potencial y las posibilidades que le permiten el uso de estos desarrollos que conllevan la implementación de nuevas tecnologías y de bioinsumos. Así que aceptó el desafío de sumarse a los productores que apuestan por la producción agroecológica que cuida la salud y preservan el ambiente.

La joven indicó a Economis que las pruebas que han realizado en sus chacras con lotes existentes le demostró el potencial de los bioinsumos. Esto la llevó a apostar por desarrollar un lote propio con un yerbal nuevo de plantas policlonales, donde se implementará solo el modelo agroecológico con la implementación de nuevas tecnologías y del uso de bioinsumos un sistema que está en sintonía con las tendencias mundiales, porque conservan las propiedades del suelo, favorecen el crecimiento de las plantas y brinda a mediano y largo plazo mejor rentabilidad.

“Este nuevo lote va a ser 100% sustentable, primero por el ambiente y después por la salud. A mi papá le gusta trabajar con yerba mate, entonces decidimos cambiar los métodos de producción“, aseguró. En un total de 15 hectáreas, destinarán once al cultivo de yerba mate y sumarán especies nativas, frutales, y diferentes cubiertas verdes. “Queremos armar un buen parral de uva, vamos a sumar pitaya y especies nativas para enriquecer el suelo de forma natural“, explicó Luzne.

La joven productora contó que si bien es algo nuevo para ellos están trabajando con plantines que producen en los viveros también de forma sostenible. “La producción es 100% orgánica y sostenible desde origen“, especificó. “Queremos que, en un futuro, los chicos puedan venir a hacer sus prácticas acá. Decidimos apostar por una producción sana y saludable y está funcionando muy bien”, aseguró Luzne.

En cuanto a los resultados de los productos contó que fueron sorprendentes. “Este año a las plantas las atacó mucho el rulo, y probamos con estos insumos y resultaron muy bien. Queríamos ver si funcionaba y funcionó“, destacó.

La productora aseguró que las plantas se ven más vivas y tienen más fuerza, tras el uso de los insumos biológicos. “El producto te da tranquilidad porque ves que funciona“, dijo.

Sobre el modelo de trabajo explicó que implementarán todas técnicas de laboreo tradicionales para controlar el crecimiento de las plantas de yerba. “En los primeros años iremos usando macheteada, carpida y alporcado para el cuidado de los plantines. No usaremos el bioherbicida, para preservar cada planta, mientras iremos probando la efectividad del bioinsect y del bioherbicida en los lotes existentes”, dijo a Economis.

Para la joven el objetivo es producir sustentablemente y darle un “valor agregado” que es el de tener “yerba mate orgánica”, lo cual le permitiría venderla a mejores precios, lo que sería otro incentivo a este modelo productivo, que ahora cuenta con el apoyo de el Estado provincial que incentiva el cambio productivo hacia sistemas más sostenibles.

Ella destacó que los bioinsumos entregados por el Ministerio de Agro, tienen una modalidad de aplicación similar a los compuestos químicos que se vienen utilizando en las chacras, por lo que la transición no conlleva inversiones en nuevos equipos o maquinarias y al ser similar el proceso de aplicación, tampoco hay grandes cambios en las tareas de laboreo. Algo que es muy importante a la hora de planificar los trabajos.

También valoró que si uno compara los costos económicos de invertir en bioinsumos, con los productos de síntesis química, no se ven diferencias, lo cual también es otro aliciente para hacer el cambio de modalidad de trabajo por el modelo sustentable.

Compartí esta noticia !

Con apoyo de empresas multinacionales productores de Misiones buscan rechazar la prohibición del glifosato

Compartí esta noticia !

Así lo confirmó Matías Pamberger, presidente de la Sociedad Rural de Misiones, quien ante la consulta de Economis, ratificó que buscan anular el artículo 7 de la Ley de promoción de Bioinsumos. Este artículo da dos años para la erradicación del uso de glifosato en las chacras misioneras.

Pamberger recordó que tienen 30 días hábiles después de la publicación en el Boletín Oficial para hacer la presentación, que será por vía Judicial.

Explicó que “aún no se ha realizado la presentación en el Juzgado, pero estamos trabajando en ello entre todas las asociaciones, organizaciones y empresas. Es más, tenemos gente de Buenos Aires y Santa Fe que nos están ayudando, dos empresas multinacionales”.

El productor dejó en claro que buscan hacer una sola presentación judicial con el rechazo a este artículo de la norma, publicada en el Boletín Oficial el pasado 4 de julio. Ya en su momento, cuando debatían junto a las otras organizaciones rurales, dejaron en claro, que apoyan el incentivo a los bioinsumos, pero rechazan el artículo en particular por considerar, que los deja sin una herramienta vital, que consideran que el agente “fitosanitario” como ellos llaman al glifosato es un producto químico autorizado para uso en el país.

Cómo se había explicado en Economis anteriormente el pedido de declarar “inconstitucional” la ley por la prohibición del uso del agrotóxico, un argumento difícil de sostener, como explica el abogado especialista en temas ambientales, Leonardo Villafañe: “El principio precautorio, ante una eventual obra o actividad con posibles impactos negativos en el medio ambiente, permite que la decisión política que no da lugar a su realización, se base exclusivamente en indicios del posible daño sin necesidad de requerir la certeza científica absoluta”. Este principio, cuyos orígenes se remontan al primer tercio del siglo XX, fue consolidándose en los temas de directa relevancia para la salud humana como el efecto del uso de productos químicos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin