BIOINSUMOS

Destacan que Ley de Bioinsumos busca recuperar el suelo y cultivar alimentos sin tóxicos

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(Por Eurídice Ferrara) Sanar el suelo, diversificar la producción agropecuaria con alimentos que no se producen en Misiones, evitar consumir agrotóxicos en la yerba y generar más trabajo, además de cuidar la salud, son algunos de los beneficios de la flamante Ley de Promoción de Bioinsumos, la cual prohíbe la utilización del glifosato y derivados en todo el territorio provincial, según activistas de la agricultura familiar y diputados que la impulsaron.

Misiones se convirtió en la primera provincia en prohibir la utilización del agrotóxico glifosato en la agroindustria -se hará de forma gradual- al sancionar el jueves pasado la Ley de Promoción de Bioinsumos, que ahora deberá ser reglamentada.

Se trata de un marco regulatorio para la investigación, desarrollo, producción, procesamiento, registro, comercialización y utilización de productos biológicos naturales, normativa que fue celebrada por productores de la agricultura familiar mientras la Confederación Económica de Misiones (CEM) pidió “diálogo y consensuar acuerdos”.

Salvador Torres, del Movimiento Agrario Misionero (MAM), que incluye a los agricultores familiares, dijo a Télam que desde su agrupación defendieron “la idea de prohibir los agrotóxicos, entre ellos, el herbicida del glifosato”, aunque aseguró que otros quedaron afuera de la normativa.

“Hay muchos otros agrotóxicos que no se prohíben en la ley y que se utilizan, pero el glifosato se usa de forma masiva y sin control; está en la yerba, el pino, el té; las grandes forestales fumigan con herbicida para sacar las malezas y eso hace que no crezca nada, se usa semilla transgénica donde nada crece después de 12 años”, apuntó Torres.

Para el activista, “es desesperante la forma en que se utilizan agrotóxicos y los efectos que tienen en la salud”.

“Se hicieron estudios que indican que el glifosato produce cáncer; tenemos altos índices de labio leporino, leucemia, cáncer de sangre; en una colonia con noventa familias hubo 20 casos de adenoides, totalmente anormal, y así muchas otras patologías”, detalló.

Sin embargo, remarcó que en la transición del uso de agrotóxicos a los bioinsumos es imprescindible que “el Estado asista a productores familiares para que no se generen grandes pérdidas económicas”.

“Hay una empresa que está trabajando en eso y probamos sus insumos y están dando resultado, ojalá que en dos o tres años se dejen de usar agroquímicos, pero las grandes cerealeras y yerbateras son las que están en contra”, dijo.

Respecto a los químicos que se utilizan en la tierra, Torres indicó que “afectan a personas y suelos, la tierra se va a deteriorando y no crece nada más en la zona pero con bioinsumos se recupera y se enriquece”.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Jesús del Valle Contreras, del colectivo Semillas Autoconvocadas, de la localidad de Montecarlo, pidió que se convoque a las organizaciones para la reglamentación de la ley.

“Es necesario generar mecanismos eficientes y efectivos para que se cumpla la ley, que haya voluntad política y cuando se hagan las denuncias de contaminación que los jueces respondan con celeridad protegiendo la vida”, afirmó y reforzó la idea de la presencia estatal en la asistencia del uso de tecnologías naturales que no tienen los costos de los agrotóxicos.

Los productores agroecológicos del colectivo de Semillas vienen implementando desde hace tiempo bioinsumos, que ellos denominan biopreparados.

“Es una tecnología de autogestión organizada porque todo lo que genera dependencia no sirve, son elaborados por las mismas familias con componentes propios de su sistema productivo, nos regimos por los principios de la agroecología que son garantizar la biodiversidad del ecosistema, suelo vivo, sano, acompañar los ciclos de la vida”, explicó.

Si bien aseguró que la flamante ley “no fue sentida por la comunidad” y “surgió de la instalación de la empresa Agrosustentable que hizo convenios con el Ministerio de Agricultura local”, explicó que igual es importante porque “las semillas nativas y criollas están en peligro”.

“Nos las roban a las comunidades para manipularlas genéticamente, después las venden bajo la propaganda de `alto rendimiento´, sólo para vender los agrotóxicos que las mismas empresas producen y además se desarrollan con tóxicos”, detalló.

Por su parte, la CEM pidió “crear y sostener una mesa de trabajo de temas trascendentales y decisiones estratégicas que hacen al desarrollo de la producción agropecuaria”.

“Instamos al diálogo para consensuar acuerdos respecto de la implementación del artículo 7 de la Ley de Promoción de Bioinsumos “, explicitó en un comunicado difundido en Twitter.

Ese artículo prohíbe en toda la provincia el uso del glifosato, sus componentes y afines a partir de los dos años de entrada en vigencia de la ley para que haya una transición progresiva de los sistemas productivos actuales a métodos más amigables con el ambiente.

La norma fue presentada por los diputados Carlos Rovira (Frente Renovador de la Concordia), Martín Sereno (Tierra, Techo y Trabajo) y Marta Ferreira, actual ministra de Agricultura Familiar de la provincia.

“En 2018 presentamos y se aprobó la ley que prohibía el uso de agrotóxicos en la zona urbana y cercana a cursos de agua, la Ley de Huertas Escolares; el año posterior se aprobó el programa de soberanía alimentaria local y ahora fue la Ley de bioinsumos que se viene discutiendo hace cuatro años”, dijo a Télam Sereno sobre el camino hacia la nueva norma.

Misiones tiene 30.000 familias que producen de 5 a 50 hectáreas (minifundistas), con un 40% de población rural, de un total de un 1,2 millón de habitantes, planteó el diputado.

“Acá ya practican hace tiempo la agroecología y tenemos experiencias del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y otros lugares donde la producción sin agrotóxicos sana el suelo y genera igual o más producción”, agregó.

Otro objetivo de la flamante norma es aumentar la producción de alimentos porque Misiones importa casi el 70% de los que se consume y hay 10.000 familias que plantan tabaco, apuntó el diputado.

Respecto a las necesidades de la provincia, indicó que “resta desarrollar caminos rurales que permitan sacar la producción” y dijo que sin el uso de agrotóxicos “se cuida el suelo y se va a generar más trabajo porque para sacar la maleza antes se necesitaba a un tipo con una mochila de glifosato y ahora se va a necesitar gente que lo haga de forma natural”.

Al igual que Torres, Sereno mencionó las posibles dificultades a la hora de implementar la ley. “La multinacional Arauco tiene 300.000 hectáreas de monocultivo en Misiones, aunque oficialmente tienen 200.000, y forestan con pinos, matan el suelo y no generan laburo porque con una máquina cortan los árboles nativos, pelan el suelo y se los llevan y donde plantan pinos, se muere el suelo”, indicó.

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Productores destacan el gran cambio de sus cultivos tras el uso de bioinsumos

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La implementación de bioinsumos en la agricultura de Misiones demuestra resultados positivos. Estos productos ofrecen beneficios en la calidad de los alimentos y hacen más sustentable el proceso productivo. Así lo aseguran productores que ya hacen uso de los productos biológicos en la provincia. 

Cabe destacar que por iniciativa del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, los diputados establecieron en la última sesión el marco regulatorio para el uso, desarrollo, producción y comercialización de productos biológicos naturales. Se trata de una norma única en el país, ubicando a Misiones como la primera provincia que estudia, produce y aplica bioinsumos en la agricultura como proactiva y con visión de calidad de vida y de futuro.

Perla Machoriski produce todo tipo de verduras, además cultiva frutillas y cítricos en su chacra emplazada en Cerro Corá. “Desde que supe que Agricultura Familiar empezó a repartir bioinsumos, probé y anda lindo en la verdura”, explicó a LT17. Además, comentó que no quiere “ponerle químicos a sus plantas”; así promueve el consumo saludable y el cuidado del ambiente.

“Para no contaminar la tierra también, porque tenemos que cuidar nuestra tierra, nuestro lugar donde vivimos”, añadió.

Una apuesta provincial al agro sustentable

El Ministerio de Agricultura Familiar, a través de sus técnicos, provee los bioinsumos. Cada vez más productores adoptan esta práctica. En la zona de Cerro Corá cientos están implementando en sus chacras productos naturales.

La agricultura sustentable gana terreno en la provincia, promueve una forma de producción más amigable con el medio ambiente y la salud de los consumidores.

La productora destacó que con el uso de bioinsumos sus plantas “están hermosas”. Que el cambio es notable incluso en el sabor de las frutas y verduras. Señaló que en el trasplante de cebollitas y frutillas “el abono orgánico ayuda a que la planta se agarre mejor a la tierra y no sufre, le ayuda bastante”.

Machoriski lleva adelante su producción agrícola junto a su hijo. Sabe que el uso de bioinsumos le agrega valor a sus cultivos, que comercializa los sábados en la feria de Garupá.

Bioinsumos que alargan la vida del agro misionero

La productora de Cerro Corá explicó que sus productos son seguros para el consumo. Los alimentos que cultiva no contienen residuos químicos, utiliza principalmente productos de base orgánica. Misiones apuesta a la producción de alimentos sanos y cuida el ambiente. Mediante legislación que promueve la aplicación de insumos naturales y prohíben el uso de químicos en la agricultura.

Los bioinsumos muestran excelentes resultados en los cultivos. Tienen la capacidad de controlar plagas y mejorar el rendimiento y son productos orgánicos amigables con el entorno. Lo que además aporta tranquilidad a los productores al trabajar con estos productos sin ningún tipo de riesgo. Distintos organismos llevan adelante la entrega de los productos en la provincia entre los que se encuentran, además el ministerio de Agricultura Familiar, el IFAI y el ministerio del Agro y la Producción.

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Pereyra Pigerl: “Misiones es la primera provincia en avanzar en la reglamentación del uso de bioinsumos”

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La Cámara de Diputados convirtió en ley este jueves el marco regulatorio para la investigación, desarrollo, producción, procesamiento, registro, comercialización y utilización de productos biológicos naturales, conocidos como “bioinsumos”, que aportan a las políticas de sostenibilidad y sustentabilidad aplicadas a la agroindustria en Misiones.

El diputado provincial Rafael Pereyra Pigerl habló en entrevista con Radio Open 101.7 y contó que el objetivo es concientizar a la población para cambiar los productos sintéticos que causaron daños a la biodiversidad en todo el mundo. Y se trata de biofertilizantes, insecticidas o pesticidas que se empezaron a usar en los años ‘40, y que, “si bien era una tecnología, causó daños concretos”.

En contraste, a través de esta ley de bioinsumos, “conseguimos desde la tecnología junto a Lucas Spinelli y su equipo, la manera de aplicarlos con inteligencia artificial y que sean amigables con la naturaleza”.

Pigerl comentó que estos productos biológicos ya se están produciendo en el Parque Industrial y Tecnológico, y se están aplicando en apicultura y agricultura, con resultados positivos para el ambiente. 

“Misiones es la primera provincia de argentina y la región que avanza sobre esto”, aseguró el legislador. En este sentido, destacó que la provincia toma la delantera con la prohibición del glifosato en todo el territorio, con una aplicación a 2 años de la sanción. Una ley que tiene antecedentes en Estados Unidos, donde empresas fueron condenadas por las enfermedades y la degradación del suelo y el agua que generaron.

Por último, el diputado aclaró que si bien la autoridad de aplicación es el ministerio del Agro y la Producción, hay otros organismos comprometidos en el trabajo, como el IFAI y los ministerios de Agricultura Familiar, Ecología y Cambio Climático.

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Revolución Verde: Misiones apuesta por los bioinsumos y sustituir agrotóxicos

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“Vamos a trabajar muy fuerte en una ley que presentamos hace unos años, que es la eliminación del glifosato, uno de los elementos más dañinos del mundo. Uno de los venenos más nocivos que generó la industria. No vamos a discutir que sirvió para empujar un modelo de agricultura, pero a la luz del cambio climático, creo que sobran razones”, anticipó hace poco más de un año el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira. Esta noche, la ley se hizo realidad. Misiones aprobó una norma que impulsa el uso de bioinsumos en toda la producción agrícola y al mismo tiempo, sustituir el uso de glifosato, con un período de gracia de dos años para la adaptación de la producción. 

La Cámara de Diputados convirtió en ley este jueves el marco regulatorio para la investigación, desarrollo, producción, procesamiento, registro, comercialización y utilización de productos biológicos naturales, conocidos como “bioinsumos”, que aportan a las políticas de sostenibilidad y sustentabilidad aplicadas a la agroindustria en Misiones.

Se entiende por bioinsumos a todo producto biológico que consista o haya sido producido por microorganismos o macroorganismos, extractos o compuestos bioactivos derivados de ellos y que estén destinados a ser aplicados como insumos en la producción agropecuaria, agroalimentaria, agroindustrial, agroenergética e incluso en el saneamiento ambiental agropecuario. 

La ley tiene los siguientes objetivos:

  1. generar líneas de trabajo colaborativas a los efectos de promover el desarrollo de insumos biológicos; 
  2. optimizar los procesos de elaboración de los productos utilizando métodos de purificación totalmente orgánicos;
  3. promover planes de acción para el adecuado manejo del riego agropecuario y la eficiencia del uso del agua; 
  4. diseñar y ejecutar acciones tendientes al crecimiento y desarrollo sustentable de los cultivos en la Provincia; 
  5. incentivar al desarrollo de nuevos procesos tecnológicos para la producción de bioinsumos a los fines de impulsar su utilización como herramienta primordial en el territorio; 
  6. enfatizar el empleo de técnicas relacionadas con el reciclaje de materiales orgánicos para mejorar la fertilidad del suelo, el control biológico de plagas y enfermedades, utilizando semillas provenientes de sistemas de producción orgánica; 
  7. difundir los beneficios y la importancia de la utilización de bioinsumos. 

También se crea el Registro Provincial de Productores de Bioinsumos, con la finalidad de conformar una base de datos actualizada de todas aquellas personas humanas o jurídicas, que tengan por objeto principal la investigación, desarrollo, elaboración, producción, exhibición y comercialización de productos biológicos, elaborados de organismos vivos y sus derivados. 

El artículo 7 es clave: sustituir el uso del glifosato, sus componentes y afines en el territorio provincial. 

El glifosato tiene fama negativa, pero es uno de los tantos herbicidas que históricamente se utilizaron en producciones que no se limitan a la yerba, el tabaco o el té como comúnmente se cree, sino que alcanzan a las propias frutas y verduras que día a día se consumen en las mesas de toda la provincia.  

Su prohibición, sin embargo, va en línea con mojones que fueron marcando la chacra. 

En el 2004, a través de un esfuerzo mancomunado con las empresas tabacaleras y el Instituto Nacional de  y Tecnología Agropecuaria (INTA) y de una decisión consensuada con los productores, el Gobierno de la Provincia convirtió a Misiones en la primera provincia que erradicó el uso del bromuro de metilo en la producción de tabaco y de hortalizas a campo.

Pese a la mala fama, el sector tabacalero fue el pionero en cuanto a promover el uso responsable de agroquímicos y trabaja junto al ministerio de Ecología en acciones conjuntas para mitigar el impacto de su uso. Algunos ejemplos puntuales son la puesta en marcha del Centro de Acopio de Envases Vacíos de Agroquímicos en Dos de Mayo y la ausencia del glifosato dentro del paquete tecnológico del sector. 

En la argumentación de la iniciativa -firmada entre otros por el propio Rovira-, recuerda que la “revolución verde” que se inicia hacia los años 40 tuvo como consecuencia el gran aumento de la producción agrícola mundial, debido principalmente a la intensificación de las áreas cultivadas, al uso masivo de fertilizantes y pesticidas sintéticos, maquinarias pesadas y al avance tecnológico en riego. Este avance sin embargo tuvo consecuencias negativas, tales como la disminución de la biodiversidad, la aparición de plagas resistentes, desequilibrios en los agroecosistemas y efectos perjudiciales en el medio ambiente

“Se han evaluado diferentes preparados en varios cultivos con resultados positivos, comprobando que el uso de bioinsumos puede generar mejoras en el rendimiento y efectos estimuladores del crecimiento en las plantas estudiadas, además son de bajo costo para el control de plagas y enfermedades y tienen menor riesgo de contaminación ambiental porque se fabrican con sustancias biodegradables y de baja o nula toxicidad, ya que cientos de microorganismos benéficos pueden contribuir al control biológico de plagas de plantas o animales, o incluso a mejorar la productividad de los cultivos a través de su incorporación en suelos y partes de la planta como los bioinoculantes, todo esto sumado a que representa una oportunidad para cientos de pequeños productores. Hay varios antecedentes en la tierra roja y de hecho se están logrando buenos resultados en el cultivo de hortalizas de hoja y de fruto, también hay resultados en yerba mate y ensayos con tabaco para bajar la utilización de fertilizantes con síntesis química y reemplazarlos por los orgánicos. La sociedad está demandando que se produzcan pesticidas más ecológicos, que se promueva el uso de químicos naturales utilizables tanto para la siembra como para plantar vegetal de cultivo, que ayuden a controlar plagas y mejorar el rendimiento, pero siempre dentro de la gama de productos orgánicos amigables con el entorno. A esto se suma la tranquilidad que aporta a los productores al trabajar con estos productos sin ningún tipo de riesgo, y por medio de la creación del Registro Provincial de Productores de Bioinsumos se busca conformar una base de datos actualizada sobre productores para el diseño de políticas y programas dirigidos al fortalecimiento de dicha producción, los que a su vez se verían beneficiados a partir del otorgamiento de créditos por medio de los organismos competentes”, señala la argumentación de la ley. 

La nueva norma entiende la necesidad de conceptualizar el alcance de bioinsumos como herramientas tecnológicas eficientes para incrementar la productividad del sector agrícola y agropecuario de manera sustentable, ello en concordancia con las políticas públicas que en los últimos años se implementaron en Misiones, como la ley de Agricultura Familiar; el programa de Soberanía Alimentaria; la Protección de Semillas Nativas y Criollas; y la Ley de Emergencia Alimentaria, las cuales promueven entre otros objetivos el desarrollo humano integral, bienestar social y económico de los productores, mediante el fortalecimiento del flujo comercial, la generación de empleo local y política de desarrollo planificado e integral que por medio de la incorporación de saberes y tecnología apropiada garantiza la producción agroecológica, la generación de valor agregado, la distribución a través del comercio justo y la economía social. 

Estos insumos requieren una regulación específica y ágil, con procedimientos claros, y armonizados, como también la promoción y potenciación de las empresas que hoy se dedican a la elaboración e investigación de los mismos. 

Pese a la resistencia de algunos sectores, la ley da un paso adelante incluso de la industria pesticida. La multinacional Bayer apuesta por el mercado potencial de la agricultura regenerativa para duplicar las ventas de su división Crop Science, hasta superar los 200.000 millones de euros anuales.

En su cumbre de innovación de 2023, celebrada en Nueva York, Bayer ha destacado su objetivo de superar los 100.000 millones anuales en mercados de la industria auxiliar agrícola, duplicando así el mercado potencial de la división, que actualmente asciende a más de 100.000 millones por la venta de sus productos principales.

Según un comunicado difundido este miércoles, estos mercados auxiliares incluyen soluciones para mejorar la fertilidad de los cultivos, productos biológicos, biocombustibles, tecnologías de captura de dióxido de carbono (CO2) en suelos agrícolas, herramientas para la agricultura de precisión, plataformas y mercados digitales.

La compañía pretende destinar 30.000 millones para promover prácticas agrícolas regenerativas y permitir que los agricultores “contribuyan tanto a la seguridad alimentaria mundial como a la mitigación del cambio climático”.

La cartera de nuevos proyectos incluye algunos como el sistema Preceon Smart Corn, rasgos de nueva generación para el control de plagas y malas hierbas en maíz y soja, trigo híbrido, arroz de siembra directa, una nueva molécula herbicida y dos nuevos fungicidas.

El objetivo es aumentar la productividad de los suelos agrícolas, además de su preservación y la reducción del impacto ambiental de la agricultura, según Bayer.

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Desarrollan bioinsecticidas en la estación experimental del INTA Montecarlo

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En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la localidad de Montecarlo, en la provincia de Misiones, se está trabajando con hongos entomapatógenos tanto para el control de las principales plagas de la yerba mate como para las hormigas cortadoras de hojas que perjudican especies forestales como el eucaliptus y pino.

La Licenciada en Genética y Doctora en Ciencias Naturales María Elena Shapovaloff cuenta que actualmente cuentan con dos proyectos financiados por el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate, además de financiamientos de proyectos estructurales del INTA.

Shapovaloff describió la metodología de trabajo con las instituciones intervinientes en este estudio: “En la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo tenemos una pequeña colección de hongos entomopatógenos de los cuales nosotros fuimos aislando, tanto del suelo como de insectos. Con esos aislamientos realizamos los bioensayos en laboratorio bajo condiciones controladas y luego lo llevamos al campo”.

Y continuó: “En el caso de las plagas de la yerba mate trabajamos con productores orgánicos y los ensayos lo hacemos en los cultivos de los socios de la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo o en los yerbales orgánicos de la Cooperativa. Siempre trabajamos con cultivos orgánicos, pero este año pensamos comenzar con yerbales convencionales, así como también realizar bioensayos en viveros”.

Y en ese sentido ponderó la producción sustentable y el cuidado del ambiente. “Son hongos que no van a afectar como sí lo hace un insecticida químico. Estamos hablando de un control biológico. Lo que quiere decir que no estamos eliminando completamente a las plagas, sino que las estamos controlando. Trabajando con estos hongos entomopatógenos estamos alineados en la producción sustentable y esto va de la mano de los ambientes libres de agroquímicos y es un avance sumamente importante. Es lo que se viene, tratar de no utilizar agroquímicos y usar lo que tenemos en la naturaleza”, señaló la licenciada en Genética y doctora en Ciencias Naturales Maria Elena Shapovaloff en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.

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