BIOMASA

Lanzan convocatoria por $1.000 millones para iniciativas que promuevan la transición energética

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La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, lanzó una convocatoria por $1.000 millones para financiar iniciativas que promuevan la transición energética y un cambio estructural del sistema energético nacional.

De esta manera, “Proyectos Estratégicos para la Transición Energética” busca impulsar nuevas capacidades científicas, tecnológicas y de innovación locales que aporten a la incorporación de herramientas, equipos y conocimientos que favorezcan un mejor aprovechamiento de los recursos renovables para generar energía con baja emisión de gases de efecto invernadero.

La convocatoria está destinada a asociaciones público-privadas o público-públicas integradas por al menos una institución de Ciencia y Tecnología pública o privada sin fines de lucro para que encaren proyectos que fortalezcan las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación locales vinculadas con el proceso de Transición Energética Nacional.

De acuerdo con la información oficial, con esta convocatoria “se espera desarrollar conocimientos y tecnologías que contribuyan al cuidado del ambiente, contribuir al mejoramiento y la articulación de las capacidades científicas, tecnológicas e industriales del país, reducir la dependencia de los combustibles fósiles en la producción de energía, mejorar la competitividad del sector productivo y facilitar el desarrollo genuino, federal y sustentable del país”.

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MM Bioenergía: una empresa que cuida el agua y la recicla para producir energía limpia

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Aguas Misioneras presentó el primer capítulo de la saga “Guarda Aguas de Misiones”, una serie de spots audiovisuales protagonizada por referentes de la provincia en distintos rubros que llevan adelante acciones creativas para cuidar el agua y valorizarla, en tiempos donde empieza a faltar en todos lados.

 

En esta primera entrega el protagonista es el emprendimiento MM Bioenergía, la modernísima planta de generación por biomasa (desperdicios forestales) que se puso en marcha hace apenas dos meses en la localidad de Cerro Azul; generando empleos directos e indirectos en la zona, con una importante inversión privada.

René Mangiaterra, el empresario santafecino que adoptó la tierra colorada y decidió apostar a la energía renovable, es la figura que explica cómo utiliza la planta de MM Bioenergía el agua que extrae de las napas del subsuelo y también, cómo la recicla varias veces para utilizarla sin desperdiciar una sola gota.

“Sacamos el agua de dos perforaciones y en el ciclo no desperdiciamos nada, una parte se recicla y otra se va a la atmósfera y después vuelve al ambiente”, dijo Mangiaterra.

 

MM Bioenergía es una planta de 3,3MW de potencia generadora y produce energía como para abastecer a una comunidad de 15.000 habitantes. Transformando unas 150 toneladas diarias de desperdicios forestales en energía que se inyecta al sistema interconectado y administra CAMMESA.

 

La campaña “Guarda Aguas” consta de otros 6 capítulos grabados en Oberá, Posadas, Candelaria, 2 de Mayo, Iguazú y Eldorado. Los protagonistas explican las acciones que llevan adelante para darle al agua el valor que tiene para la vida: el elemento esencial por naturaleza.

 

La serie podrá verse mediante entregas quincenales por el canal de Youtube y redes sociales de la empresa (YouTube/Aguas Misioneras, Facebook/AguasMisioneras e Instagram/AguasMisioneras). 

 

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La biomasa una oportunidad para el desarrollo sustentable del Norte Grande

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La región posee materias primas biológicas que pueden derivar en productos de mayor valor agregado. Un proyecto impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y llevado a cabo por el INTA, el INTI y tres universidades nacionales pone en valor las potencialidades y los futuros posibles para que la región cumpla con la Agenda 2030. Un adelanto de lo que se expondrá en el seminario “Bioeconomía del Norte Argentino”

La bioeconomía está basada en el consumo y en la producción de bienes y servicios derivados del uso directo y la transformación sostenible de recursos biológicos renovables y desechos biomásicos, que se generan en los procesos de transformación, producción y consumo de la sociedad.

Con la intención de cumplir con la Agenda 2030, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva puso en marcha el Proyecto “Bioeconomía argentina: Construyendo un futuro inteligente y sustentable para el Norte argentino 2030”, que fue ejecutado a partir de junio de 2018 por el consorcio que integran el INTA, el INTI y las Universidades del Nordeste (UNNE), Salta (UNSa) y Santiago del Estero (UNSE). El 16 de septiembre, en un conversatorio virtual, se contextualizarán las potencialidades, las oportunidades y los condicionantes para el desarrollo de la bioeconomía en el Norte Grande y se expondrán los principales resultados del proyecto.

Para Roberto Bocchetto, director del Proyecto y profesional asociado del INTA, “las regiones del Norte argentino presentan materias primas biológicas disponibles per se, o resultantes de otros procesos, y actividades productivas para la obtención de productos de mayor valor agregado”.

“Si se pone atención a la potencialidad del desarrollo de las plataformas de biorrefinería por provincia, se deduce que aquellas que presentan mayor desarrollo productivo o abundancia y diversidad de biomasas son las que mejor posicionadas están para fortalecer dichas plataformas en el corto plazo”, explicó el director del proyecto.

Respecto de las potencialidades para desarrollarse productivamente bajo el marco de la bioeconomía, Bocchetto destacó que “en cada territorio estudiado se encuentran centros de investigación dedicados a las biomasas particulares de la región, que cuentan con grupos de excelencia insertados dentro del sistema científico-tecnológico y, en la mayoría de los casos, con buena vinculación al sector productivo”.

Según Diego Gauna, coordinador del área de prospectiva del Centro de Investigación en Economía y Prospectiva del INTA e integrante del equipo núcleo del proyecto, “esto abre una oportunidad para dar respuesta a los obstáculos tecnológicos provenientes de los procesos y las calidades que requieren los mercados”, pero aseguró que, aun así, “es necesario potenciarlos a través de los vínculos entre los sectores público y privado, con políticas de incentivos a mediano y largo plazo”.

En el norte argentino, ciertas cadenas de valor poseen potencial para fortalecer el perfil bioeconómico de la región, aunque las capacidades más significativas son a nivel de la producción primaria y más insuficientes a nivel del desarrollo industrial.

“Las oportunidades de la mayoría de las cadenas priorizadas se asocian con una importante contribución al desarrollo de la economía circular, a través del aprovechamiento de los residuos de la producción agrícola, pecuaria y de plantas procesadoras”, indicó Gauna para quien existen actividades agropecuarias y forestales en la Región Norte que permiten superar limitantes que normalmente se encuentran en la cosecha, densificación, transporte y almacenamiento de la biomasa con fines bioenergéticos. “Al mismo tiempo, las condiciones naturales y la capacidad institucional y científico-tecnológica, abren oportunidades para obtener nuevos productos biobasados que impulsen el desarrollo regional”, aseguró.

Por otra parte, Gauna sostuvo que en el “norte argentino existen capacidades científico-tecnológicas en aspectos básicos y aplicados de ciertos bioinsumos, con una variedad de sistemas productivos, cultivos y plagas que hacen factible el desarrollo de biofertilizantes, bioinsecticidas y biofunguicidas, entre otros”.

Sobre el proyecto

“El estudio se planteó el desarrollo de un diagnóstico y ejercicio de prospectiva sobre la Bioeconomía del Norte argentino, que permitiera identificar tendencias, futuros posibles y áreas de intervención del gobierno nacional y territorial en el ámbito de la ciencia, tecnología e innovación”, explicó Bocchetto.

De acuerdo con los primeros resultados, “las principales potencialidades del norte argentino para el desarrollo de la bioeconomía están relacionadas con la dotación de sus recursos biomásicos, la presencia del conglomerado sucroalcoholero y la densa trama territorial de la agricultura familiar”, aseguró Bocchetto.

Asimismo, Bocchetto detalló que “el Norte Grande dispone de una amplia y densa estructura científico-tecnológica de educación y formación profesional como base de partida para consolidar las capacidades que requiere una estrategia de industrialización biológica”.

“Algunas políticas públicas de bioeconomía a nivel mundial han sido diseñadas sin tener en cuenta las limitaciones locales y tiempos lógicos, pero, además, existe una falta de conexión entre las políticas y los actores bioeconómicos”, señaló Bocchetto, y agregó: “La matriz bioeconómica de la Región Norte no posee un patrón homogéneo, sino que presenta distintos perfiles productivos, diferentes escalas y biodiversidad de recursos disponibles”.

En esa línea, el especialista aseguró que “la transición hacia la bioeconomía como paradigma del desarrollo requiere diversas intervenciones de políticas públicas específicas que partan de las condiciones mismas del contexto y de las necesidades de sus actores” y especificó que “es necesario diseñar un plan estratégico sustentado en conocimientos tecnológicos y de innovación, articulados por formas de organización en redes, cadenas de valor, plataformas y procesos de economía circular de base biológica, interconectados y transversales”.

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MM, bioenergía que impacta en la economía de toda la zona sur de Misiones

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Marianela mira con ojos transparentes detrás de una pared vidriada. Estudió Ingeniería Química en la Universidad Nacional de Misiones y a sus 24 años, consiguió su primer empleo: está a cargo de controlar los procesos que derivan en la generación de energía por biomasa en la planta de MM Bioenergía en Cerro Azul.

La joven de Leandro N Alem es apenas una pequeña muestra del impacto de la planta en toda la zona de influencia: pequeños productores forestales comenzaron a vender en forma continua, ya que la planta tiene una demanda constante. Se crearon 19 puestos de trabajos directos y cientos indirectos, el comercio de la zona se benefició.

La planta genera un total de 3,3 MW, de los cuales un 10 por ciento se utiliza para su funcionamiento y los 3 MW restantes se inyectan directamente a la red. Esta potencia es suficiente para alimentar el consumo domiciliario de un aproximado de once mil viviendas, casi el doble de lo que precisa una población equivalente a Cerro Azul.

René Mangiaterra confía que la planta que comenzó a generar energía hace menos de dos meses, le devolverá la inversión de siete millones de dólares, en seis o siete años a través de la venta de energía a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico.

Desde la puesta en marcha y habilitación, MM Bioenergía paró sólo unos pocos minutos, por cuestiones externas a la planta. “Desde que arrancamos a inyectar energía a la red, el primero de junio, nos va fantástico, tenemos un grupo de trabajo joven y muy capacitado”, destacó.

Es que, para la mayoría, casi su totalidad, se trata de su primer empleo formal y saben, con conocimiento de causa, que están siendo partícipes protagonistas de una página muy importante en la historia de la industria misionera.

Energía sustentable

Para la generación de energía, se utiliza alrededor de 150 a 175 toneladas de chips diarios, por lo que necesitarán unas 50 mil toneladas por año de residuos forestales (raleos, chip y desechos forestales de los aserraderos de la zona), aportando al cuidado del medioambiente y a la industria circular.

“Recibimos el material de aserraderos y establecimientos de unos 30 kilómetros a la redonda, un 80 por ciento es chip, el restante es raleo, despuntes, talas, etc”, advirtió Mangiaterra.

Además, otro insumo fundamental para el funcionamiento del complejo industrial es el agua de las calderas. “Es un elemento que no se contamina para nada, ya que lo único que hace es evaporarse y casi que acelera el ciclo natural del agua, no hay emisión de contaminante” explica. “Inclusive las cenizas son minerales que estamos estudiando con gente de la zona, para usarlo como fertilizante” agregó.

Sustentabilidad, efectividad y ecológico son las principales virtudes que atribuye Mangiaterra a su empresa generadora de energía. A pesar de ser una usina de dimensiones sobrias –en comparación a otras industrias similares-, es, posiblemente, una manifestación clara de que se puede combatir la crisis energética, sin descuidar el medio ambiente.

En Misiones, el 90 por ciento de la industria forestal provincial se encuentra activa. Eso significa una alta demanda de energía que podría generarse a través del sistema que propone y dispone MM Bioenergía.

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La energía de biomasa en su justa medida

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Recientemente comenzó a generar en forma oficial, una pequeña central de biomasa, entregando 3 MW (3.000 kW) de potencia efectiva y 3,3 MW de potencia nominal, al sistema eléctrico provincial. Está ubicada en la localidad de Cerro Azul, en la denominada Zona Centro de la provincia de Misiones.

Es un hecho positivo, sin duda, pero hay que prevenirse respecto a ciertas expresiones de “triunfalismo” que parecen enmarcar a las difusiones respecto al rol real y concreto, de las masivamente llamadas (o amontonadas conceptualmente) como “energías renovables”, también calificadas con notable liviandad técnica, como “energías limpias”, concepto este que es la falsedad clave de la nada inocente promoción a ultranza de algunos tipos de generación eléctrica.

En Misiones y el nordeste de Corrientes se instalaron sendas usinas cuyo combustible es la relativamente abundante y hasta ahora desaprovechada masa de chips y eventualmente otros residuos maderables, que son desechados por la industrialización de la madera, tanto en aserraderos como en otros establecimientos que trabajan las maderas de la región,

La usina de biomasa instalada en Virasoro, Corrientes, es 12 veces más grande que la de Cerro Azul, Misiones. Como sea, y para contextualizar, la correntina, con 40 MW es una usina mediana, mientras que la misionera califica como mini central eléctrica. No se debe confundir mini con micro centrales, pues estas últimas no superan el megavatio de potencia instalada.

La energía de biomasa, que se obtiene a partir de la combustión de residuos forestales o incluso la de diversas especies de materias orgánicas, sin duda califica como “renovable”, pues sus insumos devenidos en combustibles, son renovados por la propia acción de la naturaleza.

No cabe calificarla como energía “limpia”, pues todo el proceso de generación, incluyendo su relativamente compleja logística, emite gases contaminantes. Eso se entiende fácilmente, si se considera que la recolección, transporte y eventual tratamiento de secado, de los chips y eventualmente otros residuos, deben ser recolectados desde diversos establecimientos, en muchos casos a varios kilómetros de distancia, para ser llevados a la planta generadora. Y en la usina, la energía se obtiene quemando esos residuos, lo cual provoca emisión de gases contaminantes.

Un dato que ocultan cuidadosamente los promotores a ultranza de las amañadamente calificadas como “energías limpias” (solares, eólicas, biomasa, y otras), es que todas ellas provocan índices de contaminación por kWh mucho más elevados que las energías hidroeléctrica y nuclear.

Claro está que esos feroces y obsesivos ataques contra las grandes usinas hidroeléctricas y nucleares, no son casuales ni inocentes, pues forman parte del paquete de medidas que pretenden instalar, bajo la cobertura del terrorismo ambiental, con el cual se busca suplantar lógicas aspiraciones de desarrollo socio económico, por enfermizas mentalidades de sumisión a dictados “medioambientales” dictados por los centros del Poder Atlantista; los que son fervorosa e irracionalmente apoyados por ciertas “progresías” de escasos razonamientos, así como por políticos y comunicadores que por desconocimiento o complicidad, se pliegan a dichos “mandatos obligatorios”.

No es casual, que las potencias emergentes, que cuidan sus soberanías y sus procesos de desarrollo socio económico (como Rusia, China, India y otras), no se pliegan a los “mandatos medioambientales” con los que se pretende condicionar e incluso impedir salir del crónico subdesarrollo, al vasto grupo de naciones subdesarrolladas, pues nos quieren mantener como dóciles proveedores de baratas materias primas, impidiendo nuestro desarrollo e industrialización, atándonos al salvavidas de plomo de energías caras e ineficientes, como la solar y la eólica, a las que quieren promocionar muy por encima de su rol técnico de energías meramente complementarias.

Lo precedentemente precisado, no implica posicionarse en contra de la energía de biomasa, sino de ubicarla en su justo y real rol dentro de las diversas tecnologías de generación de energía eléctrica, sin caer en tergiversaciones y/o exageraciones que son la constante de ciertas campañas de promoción al como sea, de ciertos tipos de producción de energía, como lo son las machacadas por ONGs “ecologistas” y los varios medios “especializados” promotores de “renovables” tergiversadamente amputadas, pues excluyen a las hidroeléctricas.

El propio ingeniero responsable de la usina de biomasa de Cerro Azul, afirmó que el total de Potencia Instalada de biomasa factible de instalar en Misiones, es del orden de 20 veces respecto a esa pequeña generadora eléctrica, tal como lo expresó en un reportaje difundido en el Canal 6 de cable local.

Eso significa que la biomasa forestal podría aportar como máximo 60 MW o poco más, lo cual es aproximadamente la mitad de la Potencia Instalada de la Hidroeléctrica Urugua-Í.

Considerando que el incremento de la demanda eléctrica provincial, en una década requerirá, de mínima, contar con 550 MW adicionales de Potencia Instalada efectiva, se puede constatar en forma fehaciente, que la energía de biomasa forestal llegaría a aportar, si se desarrollara plenamente, solo el 10 % (aproximado) del incremento de la demanda de Potencia Instalada provincial requerida en la próxima década.

La energía de biomasa forestal, tiene a su favor que, dentro de su reducida capacidad de generación, proveerá energía de base, pues es programable, predecible, produce energía estable, sin las nocivas y costosas intermitencias de solares y eólicas. Pero está lejos de poder ser la panacea, como en forma desaprensiva o directamente irresponsable, algunos llegaron a expresar.

Quedan por conocer varios datos esenciales, como el costo real por kWh, el factor de carga estimado de dichas usinas de biomasa forestal (o sea que porcentaje de generación real se obtendrá, respecto a la teórica generación a pleno), y en cuanto afectará el rendimiento que los chips y otros residuos combustibles puedan estar afectados por la humedad, dada la elevada pluviosidad y alta humedad ambiente que predominan en esta provincia de Misiones.

Bienvenidas sean ambas usinas de biomasa, las cuales no solo aportarán a los sedientos de energía sistemas interconectados de Misiones y Corrientes, brindando estabilidad de suministro y calidad de voltaje en Virasoro y Cerro Azul, sino que también provocarán efectos multiplicadores positivos zonales, pues darán valor económico a residuos maderables que hasta ahora se desperdiciaban; significando fuentes de trabajo adicionales, tanto en la propia generación, como en todas las cadenas logísticas imprescindibles para aportar el combustible, recolectado y tratado en la zona de influencia de cada una de estas plantas generadoras.

En síntesis, bienvenidas ambas usinas de biomasa.

Pero es totalmente lamentable y muy negativo para el desarrollo socio económico, que Misiones y también Corrientes, sigan subordinadas al discurso y los “mandatos” del ecologismo cavernario; el cual tan cargado de fanatismo como carente de bases técnicas sólidas y coherentes, sigue despotricando contra la necesaria utilización en gran escala del gran recurso energético del cual disponen Misiones y Corrientes, que es nuestro enorme y hasta hoy casi totalmente desaprovechado potencial de generación hidroeléctrica; la cual además de ser muy económica, es limpia (no genera gases ni residuos), y de mucha calidad; en las antípodas de las intermitentes solares y eólicas.

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