El bolsonarismo gobernará por primera vez San Pablo, el estado más desarrollado y poblado del país, tras la elección en balotaje del exministro Tarcisio de Freitas, del Partido Republicanos, que derrotó a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), por 55,3% a 44,7%, según datos oficiales
Freitas, un militar que fue jefe de ingeniería del Ejército en la misión de la ONU en Haití en la primera presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, es el gran triunfador de la mano política del mandatario Jair Bolsonaro, que lo envió como candidato del oficialismo pese a haber nacido y vivido en Río de Janeiro la mayor parte de su vida.
San Pablo ratificó su vocación conservadora pese a que Luiz Inácio Lula da Silva apostó en dar batalla en el principal distrito electoral del país, venciendo en la ciudad capital y en la región metropolitana.
Republicanos, el partido de Freitas, está vinculado a la evangélica Iglesia Universal y logró así, después de haber gobernado la intendencia de Río de Janeiro, el gran premio consuelo para el bolsonarismo.
Freitas fue acusado de forjar un atentado para victimizarse y prometió retirar las cámaras de seguridad de los uniformes de los policías, algo que había reducido la letalidad y el gatillo fácil: estas banderas fueron tan importantes como el sentimiento contra el PT y Haddad.
La victoria de Freitas tuvo un envión inesperado, como el apoyo incondicional del gobernador Rodrigo García, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la fuerza de Fernando Henrique Cardoso que estaba dividida entre apoyar a Lula o Bolsonaro.
San Pablo, que tiene un tercio del PBI del país y 33 millones de habitantes, es el principal polo industrial y financiero de Brasil, y administra dos de las mejores universidades de América Latina, la Universidad de Sao Paulo USP y Unicamp, en Campinas.
Haber vencido en San Pablo le otorga al bolsonarismo un refugio de poder inédito, con nombres como Gilberto Kassab, presidente del Partido Social Demócrata, y el pastor Marcos Pereira, titular de Republicanos.
Pero también tendrá un pie o más que eso el ultraderechista diputado paulista Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente y aliado de Steve Bannon, el exasesor del expresidente estadounidense Donald Trump, que es el ideólogo de la nueva extrema derecha mundial.
Desde 1996 será la primera vez que a San Pablo no la gobierna el PSDB. El cuatro veces exgobernador Geraldo Alckmin, vicepresidente de Lula, no logró imponer su figura en el interior paulista, que sacó la ventaja crucial para el bolsonarismo.
Un asesor del gobernador electo dijo a Télam que uno de los secretos de la elección fue alentar el miedo al PT en el interior paulista, en localidades como Sao Jose do Rio Preto, Campinas y Ribeirao Preto, ciudades agrícolas de la caña de azúcar y el etanol.
“Ha penetrado mucho el discurso sobre el baño unisex”, dijo en relación a la “fake news” lanzada por Bolsonaro de que Lula iba a imponer, con Haddad en San Pablo, baños en las escuelas mezclando a niñas de primer grado con adolescentes de la secundaria.
Luiz Inácio Lula da Silva será el nuevo presidente de Brasil, después de ganarle hoy al mandatario Jair Bolsonaro en un histórico balotaje que permitirá que el líder de izquierda llegue al poder por tercera vez en la mayor economía de Latinoamérica y principal socio comercial de Argentina.
Lula se impuso por 50,83% al 49,17% al mandatario de ultraderecha en estos comicios, que coronan una de las campañas más violentas en Brasil desde el retorno a la democracia, según datos del tribunal electoral, con el 98,81 por ciento del escrutinio.
Unos minutos antes de que se conociera oficialmente su victoria, Lula, de 77 años, publicó en Twitter una imagen de su manos sobre la bandera brasileña y la palabra “democracia”.
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) salió en la noche de hoy de su casa en la zona oeste de Sao Paulo para hacer un pronunciamiento.
Vestido con camisa azul de jean, Lula viajaba en un automóvil blindado hacia hotel Intercontinental, donde está montado su bunker para luego festejar en la Avenida Paulista.
“Esta elección no define solo un modelo de país, sino que define un modelo de vida para los brasileños”, sostuvo hoy después de votar cerca de San Pablo, en la misma escuela donde se votó a sí mismo por primera vez para presidente en 1989.
“Por eso, es la elección más importante de mi vida, por un proyecto para que la democracia sea vencedora”, agregó.
El veterano líder de izquierda abogó por relanzar el proceso de integración sudamericana y latinoamericana, reforzando el Mercosur y recomponiendo a la Unasur para poder negociar con las grandes potencias en pie de mayor igualdad.
“Yo podría estar disfrutando de mi tercer matrimonio, pero acepté ser el candidato para reconstruir el país”, dijo Lula cuando se lanzó como postulante luego de casarse en marzo con Rosángela Silva, una socióloga militante del PT con quien comenzó un noviazgo cuando ella lo visitaba en su celda en la ciudad de Curitiba, en el estado Paraná, en 2018.
El “renacido” Lula se presenta luego de haber sido condenado a nueve años de prisión por corrupción en la operación Lava Jato por una denuncia del fiscal Deltan Dallagnol acogida y aceptada por el exjuez Sérgio Moro.
Esa condena lo dejó fuera de las elecciones de 2018, en las que venció Bolsonaro, en el peor momento del PT y con una ola antisistema que arrastró a todos los partidos políticos.
Unos 150 millones de brasileños estaban habilitados para votar hoy. Más del 20% del electorado se abstuvo de hacerlo en la primera vuelta y gran parte del esfuerzo final de ambos candidatos estuvo destinado a potenciar la concurrencia a las urnas.
Bolsonaro, de 67 años y en el poder desde 2019, se presentó como el paladín de los valores familiares tradicionales, opuesto al aborto, al matrimonio igualitario y a la educación sexual integral.
Lula o Bolsonaro, Bolsonaro o Lula. Dos nombres con demasiado peso en Brasil, que simbolizan a dos corrientes antagónicas a nivel proyecto político y mito de gobierno. Los brasileños definirán este domingo quién llevará las riendas de su país por los próximos cuatros años.
Lula y Bolsonaro, en el ring político
Cuesta encontrar en la historia democrática de Brasil, una elección presidencial tan reñida y polarizada como la actual. Ambos candidatos representan al total del complejo de la población brasileña, con sus avances y retrocesos, y cargados de contradicciones. Lula y Bolsonaro son la expresión de una sociedad estratificada, en donde las explicaciones académicas del alcance de la ideología no logran explicar con total certeza este fenómeno.
Ambos candidatos tienen una población con un voto asegurado. En el caso del actual presidente, es el empresariado cercano al establishment económico, los sectores militares y los evangélicos quienes lo ven como la mejor propuesta para continuar con su régimen en Brasil.
En el otro lado del ring, Lula da Silva, quien se impuso en primera vuelta, pareciera tener sus certezas a la hora de enumerar a su electorado. Al ex presidente de Brasil lo sigue el pueblo trabajador que le dio su voto en anteriores ocasiones, los sectores progresistas de su país, parte de las corrientes feministas y pueblos originarios.
Más allá de este breve mapeo a grandes rasgos, no todo es tan simple. Pareciera ser que las favelas son lugares en donde el Partido de los Trabajadores arrasaría, pero la primera vuelta demostró que no necesariamente hay una mayoría absoluta que se vuelque por Lula Da Silva en estos entramados urbanos populares.
Hay tres hipótesis que pueden sostener esta postura, por un lado, es gente que nunca le brindó su voto y su apoyo a Lula y ve en la figura de Bolsonaro, un digno rival político. Por otra parte, las redes sociales juegan un papel fundamental, y es algo que el bolsonarismo sabe usar muy bien. Mensajes que circulan en Twitter y Telegram son fundamentales para el oficialismo, en el marco de consolidar su voto seguro y de intentar captar al indeciso. A eso, hay que sumarle una carta maestra jugada por Bolsonaro y sus allegados, la voz de los futbolistas. Es sabido que Brasil tiene una patria y cultura futbolera enorme, un país que básicamente, rige su día a día por lo que sucede en el verde césped. Y a poco tiempo de una nueva copa del mundo de fútbol, en Qatar 2022, el bolsonarismo expuso una jugada ganadora en el “minuto 90” de estas elecciones. Una serie de futbolistas muy reconocidos le dieron su apoyo público a Jair Bolsonaro, entre ellos, el más importante por popularidad actual, como así también por el fuerte mensaje en la bancada, fue Neymar Jr. El jugador del PSG y amigo de Messi, llamó a votar por el actual presidente, inclusive declarando que el primer gol que él haga en el mundial de Qatar 2022 se lo va a dedicar a Bolsonaro. Es lógica la inclinación de la balanza por Bolsonaro en esos sectores en donde el fútbol proliferó de tal manera que es un elemento fundamental para su construcción social y cultural.
Del otro lado hubo un respaldo de peso. Nada menos que los Vengadores. La segunda vuelta del domingo y la necesidad de una “ayuda” del exterior fue el tema de un intercambio en las redes sociales entre un humorista brasileño votante de Luiz Inácio Lula Da Silva y parte del elenco de superestrellas de “Los Vengadores”, que instaron a ir a las urnas.
“El hambre en Brasil no es ficción pero puede acabar. Escuchen a nuestros hermanos, voten el próximo domingo”, escribió en Twitter el actor Samuel L. Jackson, “Nick Fury” en el universo cinematográfico de Marvel.
Lo hizo para responder a un tuit del humorista local Fabio Porchat, quien había pedido “ayuda” a Los Vengadores para el duelo entre Jair Bolsonaro y Lula del domingo.
“Aquí los villanos son la bolsa de compras vacía, las armas llegando a las escuelas, la falta de medicinas en la farmacia… Esto realmente es trabajo para superhéroes. ¿Alguien me está escuchando?”, escribió Porchat, detractor de Bolsonaro, según la agencia de noticias AFP.
“Te estoy escuchando aquí”, respondió Jackson en portugués y, con el hashtag #NoTodosLosHéroesUsanCapa, llamó a sus colegas a entrar en la pelea.
El Hombre de Hierro, Thor, Hulk y Wong atendieron enseguida al llamado interactuando con personalidades que declararon su voto por Lula.
“Estamos contigo en esta misión”, respondió el australiano Chris Hemsworth en portugués a la celebridad brasileña Juliette. “Vengadores brasileños, este domingo todos ustedes son dignos de votar, algo más poderoso que cualquier martillo”, agregó el intérprete de Thor.
Robert Downey Jr., el Hombre de Hierro, también mensajeó en portugués en un cruce con Luciano Huck, personalidad de la TV brasileña: “Con acceso a una educación de calidad, todos los niños pueden inventar un mejor futuro. No espere por eso. Vote por eso”.
“¡Estamos unidos contra la opresión!”, escribió Benedict Wong, el actor británico que da vida al personaje también llamado Wong. “Nuestros magos están trabajando para proteger a todos los que se movilicen este domingo para decidir su futuro”, agregó en respuesta a la actriz brasileña Ana Hikari.
Y Mark Ruffalo aludió a su personaje en Marvel al remarcar: “La verdadera ciencia nos fortalece, como prueba Bruce Banner”, el científico que se transforma en Hulk.
Hay otro aliciente que también juega un papel protagónico y que es digno de analizar: los errores de las encuestas. Principalmente, porque dieron como ganador en primera ronda a Lula, que, si bien fue el candidato que más votos sacó, no logró congratularse y fue Bolsonaro quién llevó estas elecciones a un ballotage. Hay un votante fantasma que las encuestadoras, lógicamente, no pueden detectar, y ese es uno de los sectores a los que apunta Bolsonaro.
Una elección continental
El proceso eleccionario en Brasil para determinar quién será el próximo presidente, también modificará o reafirmará el mapa geopolítico y de alianzas de Sudamérica. Si bien, Brasil suele mantener un horizonte cuando se habla de política exterior, gobierne quien gobierne, cierto es que el bloque regional si puede sufrir modificaciones. La gestión de Bolsonaro ha sido hostil en términos discursivos y simbólicos con la República Argentina de Alberto Fernández, no así con el gobierno de Mauricio Macri. Ahora bien, si Bolsonaro logra su reelección, será el que encabece el bloque conservador de máximos mandatarios de América del Sur. Uno de sus aliados principales será Uruguay, bajo el mandato de Luis Lacalle Pou y habrá que pensar en cierta cercanía estratégica con Mario Abdo Benítez en Paraguay, entendiendo que el país guaraní vivirá elecciones presidenciales el año próximo, y en términos de economía regional, tomando a Misiones como un enclave entre ambos países, este futuro eleccionario y presidencial será clave para reconfigurar la economía de frontera. Otro aliado del bolsonarismo en la región sudamericana será el convulsionado Ecuador de Guillermo Lasso.
El panorama es otro cuando uno visualiza una posible victoria progresista de Lula da Silva generará un bloque subcontinental abrumadoramente alejado de las esquirlas de la derecha. Por la magnitud que simboliza un gigante económico como Brasil, será Lula da Silva quien encabece la diplomacia y el dinamismo económico de Sudamérica. Aliados como Alberto Fernández, Gabriel Boric, Luis Arce, Pedro Castillo y Nicolás Maduro serán claves para intentar consolidar un “Socialismo del Siglo XXI 2.0”. Más allá de esto, Lula ya advirtió que el contexto actual no es ni por asomo parecido al que le tocó afrontar en sus dos presidencias previas, que dejó un crecimiento inconmensurable en Brasil, llevándolo a ser la 6ta potencia del mundo.
Mientras Brasil decide, grandes potencias y bloques mirarán con cercanía los resultados preliminares y comenzarán a mover sus piezas para generar lazos convenientes, de un lado y del otro. Estados Unidos y la Unión Europea, por un lado, y el BRICS, encabezado por Rusia y China del otro. Sudamérica es una pieza clave para generar zonas de influencia en la actualidad, comprendieron la deficiencia económica y energética que se plantea en el viejo continente. Lula y Bolsonaro saben esto, por ende, esta elección brasileña, indudablemente, repercutirá en todo el mundo.
El exdiputado Roberto Jefferson, exponente de la ultraderecha de Brasil aliada del presidente Jair Bolsonaro, fue detenido hoy después de haber estado siete horas atrincherado en su mansión luego de herir con disparos de fusil y lanzamiento de granadas a dos policías que habían ido a arrestarlo, en un episodio que conmovió al oficialismo en la recta final de la campaña para el balotaje del domingo próximo.
Así lo informó el juez del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) Alexandre de Moraes, que expidió una orden de prisión a Jefferson por haber violado las normas de su prisión domiciliaria luego de haber sido condenado por atentar contra la seguridad nacional y promover un golpe de estado en 2021.
El propio Bolsonaro, que envió a su ministro de Justicia, comisario Anderson Torres, a negociar la entrega, le soltó la mano a su exaliado a siete días del balotaje y lo llamó “bandido” en un video en su perfil oficial de las redes sociales.
Los uniformados habían ido a buscarlo para llevarlo a una cárcel por haber violado las normas de su detención domiciliaria, pero Jefferson, aliado de Bolsonaro en la lucha contra los jueces de la corte que investigan actos antidemocráticos, recibió a balazos de fusil a los agentes, dos de los cuales resultaron heridos.
Luego les arrojó granadas y se atrincheró, mientras enviaba videos a las redes sociales denunciando una “tiranía” de la corte suprema porque considera que la investigación en su contra es un atentado a la libertad de expresión.
Jefferson es el máximo líder del Partido Trabalhista Brasileño (PTB) e intentó ser candidato de la extrema derecha filobolsonarista pero como estaba detenido por atentar contra la democracia, su lugar como candidato lo ocupó en la primera vuelta el autodenominado sacerdote Padre Kelmon, que se hizo famoso por su bizarra participación en los debates televisivos ayudando a Bolsonaro
“No me voy a entregar, es un absurdo, soy víctima de la tiranía y voy a enfrentarlos”, dijo Jefferson en videos en su cuenta de Twitter desde su casa en la ciudad de Comendador Levy Gasparian, en la región serrana del interior de Río de Janeiro.
Jefferson fue comparado con los segregacionistas estadounidenses de Qanon, aunque en versión brasileña dentro del escenario de la extrema derecha del país sudamericano.
El Padre Kelmon -uno de los candidatos a presidente eliminados en la primera vuelta-, que ingresó para negociar, fue filmado entregando las armas a la policía, aunque esta noche se desconocía cómo ingresó el armamento de guerra a la mansión de Jefferson
El magistrado ordenó que Jefferson volviera a la prisión porque pretendía utilizar un arsenal para cometer supuestos actos de terrorismo electoral antes del balotaje del domingo próximo entre Bolsonaro y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro repudió la actitud del exdiputado ultraderechista y también el proceso que llevó a la detención de su aliado, por ser contrario a la Constitución.
Jefferson fue detenido en agosto de 2021 por orden de Moraes en el marco de la megacausa para investigar una organización criminal para atentar contra la democracia, sobre todo porque el exdiputado convocaba a la población y a los militares a dar un golpe de estado y a anular la corte suprema.
También se hizo famoso cuando grabó un video con dos revólveres amenazando matar al embajador de China en Brasil.
Según Moraes, Jefferson había logrado la libertad domiciliaria con acuerdo de no utilizar las redes sociales ni cometer nuevos delitos.
Pero ayer llamó “puta” y “arrastrada” a la jueza del STF Carmen Lucia Antunes debido a su participación en la condena a la cadena de noticias de ultraderecha Jovem Pan para que rectificara noticias falsas sobre Lula.
El exmandatario, en conferencia de prensa en San Pablo, atribuyó la reacción de Jefferson al modo de conducción de Bolsonaro durante su presidencia.
“No apenas intercambió tiros sino que lanzó una granada, me dijeron; nunca vimos en una campaña una aberración de este tipo, esta cosa cretina que estableció mi adversario, creó una parte de la sociedad rabiosa, con odio, mentirosa y que divulga fake news sin importarles si e hijo está mirando o escuchando su mentira; esto genera el comportamiento de Jefferson”, declaró Lula.
Jefferson había sido el denunciante de la causa del Mensalao, un escándalo del gobierno de Lula sobre distribución de fondos electorales a partidos aliados en el cual el exdiputado usó para sí mismo una partida de casi un millón de dólares para el partido PTB.
En esta segunda vuelta la esposa de Bolsonaro y primera dama, Michelle Firmo, realizó viajes por templos evangelistas para hacer campaña al lado del Padre Kelmon, el candidato del PTB que felicitado por el propio Bolsonaro la semana pasada por “poner nervioso a Lula en el debate” de la televisión.
Sally Jabiel, Diálogo Chino. Las alarmas ya venían sonando. En los últimos dos años, diversos estudios científicos alertaron del punto de no retorno de la Amazonía, debido a las altas tasas de deforestación y degradación. Ahora, una reciente investigación advierte que en menos de tres años el mayor bosque tropical del mundo —847 millones de hectáreas— llegará a un punto irreversible que daría paso a su muerte progresiva: el aumento de las emisiones de carbono que podrían desestabilizar el clima del planeta y los esfuerzos para mitigar el calentamiento global.
A inicios de septiembre, la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) publicó el informe La Amazonía a contrarreloj: dónde y cómo proteger el 80% al 2025 en medio de las actividades de la V Cumbre Amazónica de Pueblos Indígenas realizada en Lima. Y los resultados son preocupantes, hasta poco optimistas. Según datos analizados desde 1985 hasta 2020, la deforestación y la degradación afectan el 26% de toda la región amazónica. De ese porcentaje, el 20% (un área tres veces el tamaño de Francia) ha sido transformado principalmente en cultivos o pastizales para ganado.
Para el ecólogo y director ejecutivo del Instituto del Bien Común, Ernesto Ráez Luna, los plazos ya se vencieron. “El 2025 no es un tiempo límite, sino el reflejo de la urgencia de tomar acciones enérgicas”, dijo a Diálogo Chino. “El punto de no retorno implica un gigantesco pulso de emisiones (de dióxido de carbono) que descarrilará cualquier esfuerzo humano por frenar un trastorno climático catastrófico”. De hecho, algunas zonas de la Amazonía, en particular en Brasil, ya están emitiendo más carbono del que capturan, de acuerdo a un estudio publicado por la revista Nature en 2021.
En ese sentido, la protección de la Amazonía es urgente. Ese es el llamado que encabeza la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) —que representa a 511 pueblos indígenas de los nueve países amazónicos— con el fin de proteger el 80% de los bosques y evitar el temido punto de inflexión. Se trata de una meta aprobada el año pasado en el Congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), de la que surgió la coalición Amazonía por la vida: proteger 80% al 2025.
“Queremos hacer un quiebre porque los gobiernos no van a cumplir la meta del 2030, y después dirán que para el 2060 y ya no hay tiempo”, dijo a Diálogo Chino, José Gregorio Díaz Mirabal, coordinador de la COICA, en referencia al ritmo de las negociaciones climáticas. “Nosotros queremos proteger el 80% de la Amazonía y para eso necesitamos otro modelo económico que respete y permita la vida. Si no lo hacemos, nos estamos condenando a la extinción”.
La agonía de la Amazonía
Solo Brasil y Bolivia son responsables del 90% de la deforestación y degradación amazónica, según el informe de la RAISG. En ambos países, la sabanización —transformación de los bosques tropicales en entornos similares a la sabana—, es una realidad que impacta el 34% del lado brasileño y el 24% del boliviano.
Por si fuera poco, el pasado agosto, Brasil registró un nuevo récord de incendios forestales, que es el más alto de los últimos 12 años, de acuerdo al Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.
Algo para resaltar, es que la mayor parte de la deforestación amazónica (86%) tuvo lugar fuera de las áreas protegidas y los territorios indígenas. Para Marlene Quintanilla, autora principal del estudio, es la evidencia de que “un área titulada bajo territorio indígena tiene una alta garantía de ser conservada”. “Aunque los pueblos indígenas no tienen presupuestos nacionales, sus medios de vida y la forma en que miran a la Amazonía han incidido de manera muy positiva en su conservación”, precisó la directora de investigación y gestión del conocimiento en la Fundación Amigos de la Naturaleza.
Sin embargo, los territorios indígenas no están exentos de amenazas. La ampliación de la frontera agrícola —una de las principales causas de deforestación— fue del 160% en tierras indígenas y de 220% en áreas protegidas entre los años 2001 y 2018.
A eso se suma el asesinato de sus líderes, siendo la Amazonía de Perú y Brasil la zona de mayor riesgo, según un reporte de Global Witness. En 2020, tres de cada cuatro crímenes contra defensores ambientales tuvo lugar en la región amazónica de ambos países, que siguen sin ratificar el Acuerdo de Escazú.
“La cuenca amazónica ha sido blanco de muchos gobiernos que la usan como moneda de cambio, como el actual de Brasil”, dijo al respecto Angela Kaxuyana de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña, durante la presentación de la investigación. “La falta de conciencia con los pueblos indígenas y el intercambio de nuestros territorios ha ocasionado también la muerte de quienes defienden la Amazonía, una masacre que no podemos seguir permitiendo”, demandó en relación al asesinato de dos defensores guajajara en Maranhao la primera semana de septiembre.
Las amenazas latentes
A pesar de que la actividad agropecuaria —sobre todo la ganadera— sigue siendo la principal impulsora de la deforestación, el 66% de la Amazonía está sujeta a otros tipos de presiones fijas o permanentes, como la minería, la industria petrolera, las centrales hidroeléctricas, y la construcción de carreteras, según el estudio de RAISG. “Si bien estas vienen generando cambios que no se pueden detectar de forma tan profunda por imágenes satelitales, en su conjunto sí están creando una presión permanente”, dijo la investigadora Quintanilla.
Los bloques petroleros ocupan poco más del 9% de la Amazonía, 80 millones de hectáreas que son equivalentes a casi dos veces el tamaño de Japón. En toda la región, el caso más inquietante es Ecuador, donde más de la mitad de sus bosques amazónicos ya son un bloque petrolero —o están destinados a serlo— del cual proviene cerca del 90% del crudo exportado con destino principal a los Estados Unidos. Le siguen Perú con el 31% cubierto por campos petrolíferos, Bolivia con 29% y Colombia con 28%.
También la Amazonía ecuatoriana, que representa el 2% de la superficie del bioma, concentra el 18% de las hidroeléctricas, un alto porcentaje solo superado por Brasil que tiene la mitad de las centrales. “Las hidroeléctricas ejercen una presión muy importante porque cambian completamente la dinámica hídrica natural, a lo que se suma la red de vías que ha ido en aumento, fragmentando aún más los ecosistemas”, precisó Quintanilla.
Al respecto, el ecólogo Ráez Luna enfatizó que los países amazónicos “deben abandonar estos proyectos de inversión en vías de penetración y explotación de hidrocarburos”. “Hay que repeler los procesos activos destructivos sobre la Amazonía, como el cuadrángulo criminal de la minería de oro, la tala ilegal, el tráfico de fauna silvestre y el narcotráfico”, añadió.
Titulación de tierras en disputa en la Amazonía
Para evitar el punto de no retorno, el informe de RAISG propone una serie de soluciones, entre las cuales la principal es garantizar los derechos de los pueblos indígenas y el reconocimiento de 100 millones de hectáreas de sus territorios todavía sin titular.
Tanto las áreas protegidas y los territorios indígenas salvaguardan la mitad de la Amazonía; sin embargo, el resto no tiene ningún tipo de designación y corre el peligro de desaparecer. Según el reporte, las áreas no designadas registran los niveles más altos de transformación y degradación, que llegan a ser hasta ocho veces mayores que en territorios indígenas.
Para Díaz Mirabal, coordinador de la COICA y líder de la etnia wakuenai kurripaco de Venezuela, la titulación es una obligación moral y ambiental con toda la humanidad. “El Panel Científico por la Amazonía y otros estudios están diciendo que el 80% de los ecosistemas mejor conservados del planeta están en nuestros territorios. Entonces, ¿qué más esperan los países para titular?”, dijo Díaz a Diálogo Chino. “Además hay una relación directa entre la destrucción de nuestro hogar y los asesinatos a líderes y lideresas, por eso el reconocimiento de nuestros derechos es una solución urgente”, sentenció.
Aunque la titulación es imperativa, según el ecólogo Ráez Luna, es insuficiente. “Es necesario reparar el daño ya causado a la Amazonía”, indicó. Precisamente, en el informe de la RAISG se demanda la restauración del 6% de tierras con alta degradación. “Se deben restaurar incluso muchos territorios indígenas ya titulados, pero ecológicamente degradados, que ya no ofrecen medios de vida suficientes para el bienestar de las comunidades”, dijo el experto.
Canjear deuda externa para proteger la Amazonía
Otra de las soluciones que anunció la coalición tiene que ver con la deuda externa de los nueves países que conforman la Amazonía. La propuesta es la condonación a cambio del compromiso de proteger el 80% de los bosques amazónicos. Dicho en otras palabras: canje de deuda por naturaleza.
Para Tuntiak Katán, vicecoordinador de la COICA, la deuda externa impulsa de forma sistémica las actividades extractivas y la destrucción en toda la región. “Planteamos la condonación como una medida de protección inmediata para paliar los desafíos económicos que atraviesan nuestros países”, afirmó. “Los países industrializados y las instituciones financieras internacionales asumirían así la responsabilidad de salvaguardar el planeta, mitigar el cambio climático y aliviar la presión sobre la Amazonía”.
Por ejemplo, en Colombia, que ostenta cerca del 6% de la Amazonía, el canje de la deuda externa por salvar y recuperarla ya está en la agenda del nuevo gobierno de Gustavo Petro. Para los líderes indígenas, esta es una señal de esperanza en la región. “En nuestros países tenemos muchos recursos naturales, pero ni han nacido nuestros hijos y ya tienen la deuda externa. La condonación de la deuda es una aspiración muy antigua de América Latina”, dijo Díaz Mirabal.
De esa misma manera, expertos en Ecuador ven como una opción viable el canje de deuda por naturaleza, y opinan que el nivel de endeudamiento limita mucho la capacidad de los países para conservar estos recursos o desarrollar usos sostenibles de los mismos.
También destacan las posibilidades de que acreedores como China —que ha dado un giro discursivo hacia la “civilización ecológica“— desempeñen un papel en estos intercambios potencialmente transformadores. “Si Ecuador y China se ponen de acuerdo para reorientar las finanzas públicas hacia la resiliencia a largo plazo de la Amazonía ecuatoriana, es posible empezar a construir un futuro post-petróleo para el país, basado en el desarrollo sostenible de sus vastos recursos naturales”.