BOLSONARO

Lula promete reconstruir Brasil tras el “proceso de destrucción” ejecutado por Bolsonaro

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró hoy al asumir su tercer mandato que su gestión deberá “reconstruir el país” tras el “proceso de destrucción nacional” que ejecutó su antecesor, Jair Bolsonaro, defendió a la democracia como la gran victoriosa en las elecciones e hizo un diagnóstico “aterrador” sobre la herencia recibida en términos de políticas públicas.

En el discurso de investidura, Lula enfatizó que su prioridad en política externa será Latinoamérica, el Mercosur, la Unasur, los Brics y una relación “activa y altiva” con sus principales socios comerciales extrarregionales, como China, Estados Unidos y la Unión Europea.

En el discurso en la Cámara de Diputados ante la Asamblea Legislativa e invitados extranjeros, entre ellos el presidente argentino, Alberto Fernández, Lula aseguró que “el legado recibido es aterrador” debido a la destrucción de las políticas públicas y sobre todo el modelo económico aplicado con el regreso del hambre.

“Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos”, aseguró el líder del PT, expresidente entre 2003 y 2010.

Y continuó: “Tener que repetir hoy este compromiso ante el avance de la miseria y el retorno del hambre que habíamos superado es el síntoma más grave de la devastación que se impuso al país en los últimos años”, afirmó.

A pesar de las críticas a su antecesor Bolsonaro, el presidente afirmó que no adoptaría un “ánimo de venganza” frente al bolsonarismo sino aplicar la ley con amplio derecho de defensa.

Lula acusó al gobierno de Bolsonaro de haber cometido un “genocidio” con el “oscurantismo y el negacionismo” aplicado en las políticas de salud para enfrentar la pandemia, que dejó casi 700.000 muertos.

Lula sostuvo que la campaña electoral mostró dos proyectos de país y un contraste entre democracia y dictadura y recordó el clima político de los años ochenta tras el fin de la dictadura.

“Bajo los vientos de la redemocratización, dijimos: ¡Dictadura Nunca Más! Hoy, después del terrible desafío que hemos superado, debemos decir: ¡Democracia para Siempre!”, afirmó Lula.

El presidente convocó a luchar contra la ley del techo del gasto público y “poner nuevamente en funcionamiento la rueda de la economía” incentivando el consumo interno, buscando una reforma laboral para proteger a los trabajadores cuentapropistas y la reindustrialización basada en el desarrollo de la ciencia y tecnología.

Lula puso como motores de este modelo industrial al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la estatal Petrobras, además de recuperar la política de medio ambiente con Brasil como núcleo internacional de la lucha contra el cambio climático.

“Ninguna nación se ha levantado ni puede levantarse sobre la miseria de su pueblo.

Los derechos e intereses de la población, el fortalecimiento de la democracia y la recuperación de la soberanía nacional serán los pilares de nuestro gobierno”, aseguró en su discurso

Prometió reactivar los sistemas de transparencia gubernamental y anunció que revocará los decretos que permitieron el acceso de armas y municiones a miles de personas. “No necesitamos armas sino educación, libros y cutura”.

Lula dijo que su gobierno buscará reparar la deuda histórica con los pueblos indígenas para proteger su territorio de las actividades predatorias sobre todo en la región amazónica y citó la creación del primer Ministerio de Pueblos Originarios.

La sesión estuvo precedida por el titular del Senado, Rodrigo Pacheco, quien antes de comenzar pidió un minuto de silencio por la muerte de Pelé, mayor astro del fútbol brasileño, y del papa emérito Benedicto XVI, quienes fallecieron el jueves 29 de diciembre y el sábado 31, respectivamente.

Lula llegó al Congreso para jurar como presidente por tercera vez con una lapicera que un seguidor le regaló en la campaña de 1989 en Piauí, estado más pobre del país, cuando se presentó por primera vez a la presidencia. Lula contó que no encontró la lapicera cuando asumió en 2003 y 2007 pero sí la recuperó para 2022.

La ceremonia estuvo vaciada por el bolsonarismo ya que el expresidente abandonó el país el viernes hacia Estados Unidos para evitar el cambio de mando. Tampoco apareció el vicepresidente Hamilton Mourao, quien se negó a pasarle la banda presidencial.

El mandatario que se ha reconstituido tras la prisión de 580 días sufrida por la operación lava jato, que lo condenó ilegalmente según determinó la Corte Suprema, inició la ceremonia de asunción en la Catedral Metropolitana ante 300 mil seguidores que llegaron desde todo el país.

A bordo de un Rolls Royce descapotable, Lula estuvo acompañado por la primera dama Rosángela Da Silva, con la que se caso en mayo pasado, y su ex rival y vicepresidente Geraldo Alckmin y su esposa Lu Alckmin.

Cuando estaba por partir la caravana, Lula invitó a Alckmin y su esposa, que estaba en el coche contiguo, a subir al auto descapotable para recorrer los 1.400 metros hasta el Congreso, en un gesto que fortalece lo que le dijo al ahora vicepresidente cuando lo invitó a integrar la fórmula presidencial, en el sentido de que su función no sería la de un vicepresidente sino que ambos gobernarían Brasil.

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Lula apela a Messi y a la conquista argentina en el Mundial para incentivar a sus futuros ministros

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El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió hoy a sus ministros emular al astro argentino Lionel Messi, que a los 35 años logró conquistar en Qatar la Copa del Mundo, durante un discurso en el cual presentó a 16 de los 37 integrantes del gabinete que lo acompañarán a partir del domingo.

“Messi con 35 años ganó la copa y seguramente será elegido el mejor jugador del mundo. Queremos que ustedes ganen esta copa y que tengamos el mejor gobierno del mundo”, dijo Lula durante un discurso en el Centro Cultural Banco do Brasil, en Brasilia, el búnker de la transición para asumir el cargo que deja Jair Bolsonaro.

Lula evocó a Messi al afirmar que recibirá críticas de varios sectores por la elección de sus ministros y comparó la situación con la de Tite, el entrenador de Brasil que renunció cuando fue eliminado en cuartos de final en el Mundial de Qatar 2022.

“Seguramente a todos no le ha gustado mi selección de ministros, pero vean que cuando Tite hizo la convocatoria tuvo unanimidad entre la prensa especializada, que decía que había elegido a la selección perfecta. Solo criticaban a Daniel Alves por su edad y porque estaba sin jugar. Bueno, vimos lo que ha pasado”, declaró Lula a tres días de iniciar su tercer mandato presidencial en Brasil.

El mandatario electo designó hoy a la senadora Simone Tebet, candidata presidencial del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) que terminó en tercer lugar en la primera vuelta electoral, como futura ministra de Planificación, a Marina Silva al frente de Medio Ambiente y a Sonia Guajajara, dirigente indígena del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), a cargo de la inédita cartera de los Pueblos Originarios.

También nombró a dirigentes identificados con la derecha y el partido Unión Brasil, donde comulgan bolsonaristas y el exjuez Sérgio Moro, como parte de los acuerdos de gobernabilidad.

De buen humor, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) convocó a la población a asistir a la ceremonia de asunción el domingo en Brasilia.

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La pobreza en Brasil alcanzó un récord de 62,5 millones en 2021, según informe oficial

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Los niveles de pobreza y extrema pobreza de Brasil alcanzaron niveles récord durante el 2021, advirtió el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) en su informe anual publicado hoy.

De acuerdo con el documento publicado en la web de organismo estadístico, el año pasado 62,5 millones de personas eran pobres en ese país, lo que equivale al 29,4% de la población total (212,6 millones),

Este grupo trepó un 22,7% en 2021, lo que implica un salto de 11,6 millones de personas comparadas con el año anterior (2020), cuando la cifra alcanzaba los cerca de 51 millones.

El salto equivale a la población de todo el estado de Paraná, en el sur de Brasil.

En relación a la extrema pobreza, el registro fue de 17,9 millones en ese período, lo que representa un 8,4% de la población total y un crecimiento de 5,8 millones más respecto a 2020, cuando era de 12 millones, destaca el informe.

Ambos porcentajes son los más altos de una serie histórica que comenzó en 2012, subraya el periódico Folha de San Pablo.

Según el IBGE, el aumento de los indicadores en 2021 puede estar asociado a la disminución del público atendido por las ayudas de emergencia y la recuperación incompleta de mercado laboral, es decir que el retorno de las actividades económicas tras la pandemia de Covid-19 no fue suficiente para evitar la pérdida de ingresos.

En 2020, año inicial de la pandemia, la ayuda de emergencia de 600 reales, dirigida a un público más amplio, ayudó a llevar la tasa de pobreza al 24,1%, por debajo del porcentaje de 25,9% que había registrado en 2019.

El análisis del IBGE también desagrega las desigualdades regionales en el gigante sudamericano.

En 2021, el Nordeste, la región que incluye nueve estados, entre ellos Bahía, Pernanbuco y Río Grande del Norte, concentra más de la mitad de los pobres extremos de Brasil, un 53,2%, mientras los pobres llegan al 44,8%.

El Sudeste, el más poblado del país, compuesto por San Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo, concentra el 25,5% de los pobres extremos y el 29,5% de los pobres.

El informe oficial también aborda el tema de la pobreza infantil.

El año pasado, el porcentaje de niños de hasta 14 años por debajo de la línea de pobreza alcanzó el 46,2% en el país sudamericano, otro récord de la serie iniciada en 2012.

Este indicador estaba en 38,6% en 2020.

En números absolutos, la población de hasta 14 años en situación de pobreza creció de 17 millones a 20,3 millones entre 2020 y 2021, lo que representa el 19,3%.

El IBGE destaca asimismo las diferencias en el análisis por color o raza.

En 2021, el 11% de los negros eran considerados extremadamente pobres en Brasil, una cifra que entre los blancos era del 5%, menos de la mitad.

También, según el instituto, el 37,7% de los negros vivían en la pobreza, el doble de la cifra registrada entre blancos.

Hace dos semanas, durante la en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27, en presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que la lucha contra la pobreza será una de las prioridades de su Gobierno que se iniciará el próximo 1 de enero.

“No habrá futuro mientras sigamos cavando un pozo sin fondo de desigualdades entre ricos y pobres”, manifestó

Durante su Gobierno anterior de dos períodos que duraron desde el 2003 hasta el 2010, Lula logró sacar de la pobreza cerca de 30 millones de personas, y surgió la llamada “nueva clase media” en los brazos de una bonanza económica que generó empleos y ubicó al país entre las economías emergentes de mayor crecimiento.

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Brasil volvió a imponer el uso obligatorio de barbijos en aeropuertos y aviones por un rebrote de COVID-19

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La mascarillas volverán a ser obligatorias en los aeropuertos vuelos de Brasil a partir del próximo viernes, debido a un repunte de los contagios de covid-19, según una nueva orden impuesta por las autoridades sanitarias.

El uso de mascarillas dejó de ser obligatorio el pasado agosto, pero ha vuelto a ser impuesto debido a “los datos epidemiológicos actuales, que indican un aumento en el número de casos de covid-19 en la población brasileña”, según un comunicado de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) publicado en la noche del martes.

Brasil ha sido uno de los países más castigados por la pandemia en el mundo, acumula hasta ahora casi 690.000 muertes y más de 35 millones de contagios, y en las últimas semanas ha registrado un fuerte repunte de las infecciones.

Según el Consejo Nacional de Secretarías de Salud (Conass), en los primeros veinte días de noviembre el número de contagios superó los 95.000, con un aumento del 292 % en relación al mes anterior.

El número de fallecidos, sin embargo, no ha aumentado en la misma proporción, pero se ha mantenido en un promedio de 45 por día en las últimas dos semanas.

El incremento de los casos ha sido atribuido por instituciones científicas a un relajamiento de la vacunación en los últimos meses.

El presidente Jair Bolsonaro, negacionista de la gravedad de la pandemia, se ufana de no haberse vacunado y ha sido una de las principales voces en Brasil contrarias a la inmunización.

De acuerdo a datos oficiales, de los 213 millones de brasileños, hasta ahora solamente un 49,2 % cuenta con la pauta completa de la vacunación.

Por otra parte, el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro pidió este martes a la justicia electoral brasileña que anule los votos de unas 280.000 urnas usadas en el balotaje del 30 de octubre, alegando supuestos errores que habrían dado la victoria a Lula frente al actual presidente.

“Se requiere que sean invalidados los votos respectivos a las urnas electrónicas en que fueron comprobadas disconformidades irreparables de funcionamiento y que se determinen las consecuencias prácticas y jurídicas debidas con relación al resultado de la segunda vuelta de las elecciones”, dijo el PL en la denuncia firmada por el abogado Marcelo Bessa y dirigida al Tribunal Superior Electoral (TSE).

El partido de Bolsonaro alega un “mal funcionamiento” de cinco modelos de urnas, supuestamente demostrado en un informe técnico realizado por el Instituto Voto Legal, contratado por la propia formación, que “pondría en jaque la transparencia del proceso electoral”.

El presidente del TSE, Alexandre de Moraes, respondió a la solicitud cuestionando que las urnas objetadas fueron empleadas tanto en el balotaje como en la primera vuelta del 2 de octubre.

“Bajo pena de rechazo (de la demanda), el autor debe agregar un pedido para que se abarquen ambas vueltas de las elecciones, en un plazo de 24 horas”, dijo Moraes en su decisión.

La denuncia se refiere a unas 280.000 urnas usadas en las elecciones y que corresponden a modelos anteriores a 2020.

“Las inconsistencias no permiten comprobar el voto del elector. Eso no quiere decir que hubo fraude, sino que no hay seguridad de que las urnas sean creíbles”, dijo Bessa en rueda de prensa en Brasilia y aseguró que en los modelos antiguos de urnas Lula obtuvo una ventaja próxima de cinco puntos, mayor al resultado oficial de 50,9% contra 49,1%.

Con la anulación de los votos de urnas cuestionadas, el partido de Bolsonaro sostiene que el actual presidente obtendría la reelección “con 51,05% de los votos válidos contra 48,95% de Lula”.

Bolsonaro se ha mantenido prácticamente en silencio desde que perdió la reelección por un estrecho margen de 2,1 millones de votos ante el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

(Con información de AFP y EFE)

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Marcar el camino

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La derrota de Jair Bolsonaro reconfigura el mapa político sudamericano. Pero la vuelta al poder de Lula no debe ser leída como un anticipo de lo que pueda suceder en la Argentina en 2023. El contexto político es parecido, con una polarización ideológica nunca antes vista. La tenacidad de Lula no encuentra parangón y la indolente y despectiva gestión de Bolsonaro facilitó las cosas.

En Argentina la elección será definir entre la continuidad de dos oficialismos que cargan con una enorme marca negativa. La alianza Cambiemos promete hacer lo mismo pero más rápido y sus candidatos disputan por mostrarse más duros entre los duros. 

El Frente de Todos tiene escasos logros para mostrar y después de tres años de gestión, apenas anota como mérito haber “estabilizado” la macroeconomía tras la llegada de Sergio Massa, el ministro de Economía ungido de apuro y que por ahora no quiere ponerse el traje de candidato. 

Cristina Fernández, a priori la candidata de los votos, tampoco parece estar decidida a dar el paso del regreso y aunque pueda concitar el entusiasmo en el peronismo, al mismo tiempo garantiza el rechazo de la otra mitad de la Argentina. Un péndulo riesgoso. Ninguno de los dos extremos muestra algo distinto para la Argentina allende de la General Paz.

La virulencia con la que la alianza Cambiemos está dirimiendo su propia interna es la ratificación de un modo de hacer política en el que no hay lugar para los débiles.

No me crucés más por la tele porque la próxima te rompo la cara. Te lo aviso directamente, conmigo no se jode”, amenazó, brutal, Patricia Bullrich al jefe de Gabinete de Horacio Rodríguez Larreta, el intendente porteño que quiere heredar el PRO. La Piba está decidida a ser candidata presidencial y cuenta con la bendición de Mauricio Macri, quien, de todos modos, no deja de coquetear con buscar, él mismo, su segundo tiempo

El primero terminó abruptamente, pese a que contaba con respaldo fuerte. El economista Carlos Melconian, ahora presidente de la Fundación Mediterránea, contó un diálogo que revela cómo los intereses del país se rifaron en función de las aspiraciones del ex presidente. 

“Es absolutamente cierto que el presidente Macri logró un acceso excepcional de la mano del presidente Donald Trump”, admitió Melconian sobre el préstamo más grande de la historia del FMI. Recordó que Macri le dijo: “Me están dando la plata para ganar la elección”. 

Macri recibió un crédito de 57 mil millones de dólares de parte del Fondo Monetario Internacional, del que finalmente se hicieron efectivos 45 mil millones. Esa deuda condiciona el presente y el futuro de la Argentina por varias generaciones. 

“¿Qué opinas del acuerdo?”, recordó Melconian sobre lo que le dijo Macri y señaló que él le anticipó que perdía la elección de 2019. En ese momento el economista agregó que el líder del PRO le dijo: “Pero si me están dando la plata para ganar la elección”. 

Melconian también confesó lo obvio. El préstamo traía consigo el paquete de condiciones del FMI y fue el entonces número dos del FMI, David Lipton quien tomó las riendas del acuerdo. Según Melconian, Macri le ofreció en ese momento hacerse cargo del ministerio de Economía y él lo rechazó porque “un presidente y un ministro, con Lipton al lado, toman mate”. Melconian acertó. Macri, como ahora Bolsonaro, fracasó en su intento de reelección. La deuda quedó como legado. Sin embargo, Cambiemos quiere volver al poder como si esa parte de la historia no hubiese existido.

El nivel de abstracción es tal que el único debate en la oposición es quien encabeza la fórmula presidencial. Rodríguez Larreta repite ahora lo que dijo durante su fugaz paso por Misiones: “Mi candidatura no depende de que otro se presente, sea Macri, Morales, Vidal o quien sea”, asegura el intendente porteño que hace unos días vino a pasear por la Costanera de Posadas y sacarse fotos en un yerbal. El escenario elegido fue una de las chacras de Ramón Puerta, rodeado de los referentes de la alianza local, como el propio Pedro Puerta y el radical Martín Arjol, que sueña con ser el candidato bendecido en la tierra colorada. 

El radicalismo, que también apela a la desmemoria, desafía al PRO a que esta vez aporten el candidato a vice detrás del jujeño Gerardo Morales. Pero la UCR tampoco exhibe ideas frescas, sino que apela a un imaginario alfonsinista que quedó a todas luces demodé. Reconocerlo no es quitarle valor al primer presidente pos dictadura, sino admitir que pasaron cuatro décadas y que el mundo necesita mucho más que democracia para comer, curarse y educarse. Por el contrario, la grieta se alimenta de una desigualdad que corroe los cimientos mismos del sistema.

Alfonsín no pudo domar la economía y Fernando De la Rúa, el otro presidente radical, se fugó en helicóptero en medio de una feroz crisis, represión y muertes. Desde entonces el radicalismo no se refundó, sino que se mimetizó con el PRO, de la mano de Macri y muchos de sus dirigentes hoy están cómodos en ese segundo plano que no exige demasiado esfuerzo. Por eso mismo las “bases territoriales” empiezan a desertar, agotados de ninguneos para sostener un status quo que siempre tiene a los mismos protagonistas. 

Misiones viene dando muestra de ese hastío. Y es notorio como la línea argumental coincide: el partido radical no se abre a nuevas ideas ni nombres que no sean los patricios de siempre. José Luis Pastori, el hijo del ex diputado nacional Luis Pastori fue el primero en hacer notar que no había lugar para él mismo, nacido en cuna radical y criado en una familia que vive la política hace más de 40 años. Fue el primero en advertir que no había espacio para la construcción política y que los que mandaban eran siempre los mismos. Hoy ya no sorprende en los mitines de la Renovación. Siguieron sus pasos el presidente de la Juventud Radical y un centenar de dirigentes jóvenes. La única respuesta que dio el radicalismo era que la fuga tenía condicionantes económicos. Vaya forma de motivar a la tropa y reconocerles valor a los militantes. Ahora sucedió otra fuga, de jóvenes de Eldorado. Una frase explica las motivaciones: “Durante mucho tiempo militamos dentro de la UCR, partido que nos permitió formarnos políticamente, pero que hasta el día de ayer nos ha limitado”.

“Se cansaron de ser mano de obra electoral, y que no los dejen ser protagonistas de nada”, graficó un joven conocedor de las lides radicales. “Los candidatos siempre son los mismos  o amigos y parientes de los mismos… Estos pibes quieren pista, y no les dan porque si no tenés guita para bancarte una campaña nadie te ayuda. Los espacios internos no tienen  nada de democráticos, ahí los apellidos ilustres definen a dedo quien es el candidato. Y si no sos del riñón, serás siempre mano de obra electoral”, detalló. Y lejos de la indiferencia del partido, advirtió que “estos pibes saben que tienen votos, y quieren dejar de moverlos para otros, quieren ser protagonistas”. Habrá otras novedades fuertes en los próximos días. 

El misionerismo seduce como concepto diferenciador ante un escenario político que no deja de mirarse el ombligo. El gobierno de Alberto Fernández repite patrones de conducta que contradicen las promesas de federalismo y que demuestran que las banderas levantadas por el Norte Grande son imprescindibles para poner un poco de equidad. Los problemas de la Argentina son más acuciantes en las provincias lejanas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Si no se contempla esa inequidad, las soluciones demorarán mucho más. 

Por eso se hace insoportable la levedad con que se tratan algunos problemas centrales de la Argentina. La vicepresidenta Cristina Fernández se quejó por Twitter del aumento de las prepagas como si no tuviera nada que ver con el Gobierno que lo autorizó. “Resulta francamente inaceptable este nuevo aumento”, retó la Jefa. El fue de 13,8%, para alcanzar 114% interanual, bastante por encima de la inflación ya asfixiante. 

Pero Cristina, que promete “hacer lo que tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría”, nada dijo del nuevo aumento de los combustibles que aplicó YPF, con el argumento… de la inflación.

El nuevo aumento de los combustibles golpea particularmente al “pueblo” de las provincias lejos del centro. El incremento promedio según YPF fue del 6 por ciento, pero en Misiones el aumento fue superior. La nafta Infinia en la capital misionera cuesta ahora 210,20 pesos, con una suba del 6,97 por ciento en comparación con octubre. La súper ahora cuesta 171,10 pesos, con un incremento del 7 por ciento. Pero la suba más drástica se evidenció en la Infinia Diesel, que ahora cuesta 258,20 pesos, 9,5 por ciento más que hace un mes. La diferencia se amplía en otras ciudades de Misiones. En Puerto Iguazú la nafta súper cotiza 173,80, mientras que la Infinia aumentó a 213,20, 33,80 pesos más cara que en Buenos Aires. En el caso de Shell, los precios son aún más elevados: la V-Power Diesel cotiza a 278,50, mientras que la nafta V-Power subió a 219,40 pesos.

La brecha entre Misiones y Capital Federal se ensanchó aún más con el “ajuste” de YPF. En la ciudad gobernada por Horacio Rodríguez Larreta, la nafta súper cuesta 146,50 pesos, 16,79 por ciento más barata que en Posadas. La Infinia está en Buenos Aires 179,40 pesos, 17,17 por ciento más barata que en la capital misionera. El diesel Infinia cuesta en Buenos Aires 210,40 pesos, mientras que en Posadas cuesta 22,72 por ciento más, una diferencia de 47,80 pesos por litro. 

Por eso el “misionerismo” sorprende a propios y extraños, ya que a pesar de esas asimetrías eternas, es la provincia con mayor crecimiento de la región, con indicadores que no se encuentran en las provincias vecinas. “No conozco Los Ángeles, pero debe ser como Posadas”, confesó el intendente de Paso de los Libres, Martín Ascúa.

“Fijate que hoy tenemos un proyecto con las federaciones económicas de Corrientes y Misiones para llevar la autopista que llega a Paso de los Libres, de ruta 14, hasta San José, y de ahí seguir para conectar con Posadas, pero los misioneros ya están por llegar al límite con Corrientes sin que haya un plan nacional”, sostuvo en una entrevista concedida a Radio News, que levantó mucho revuelo en la provincia vecina. 

No fue el único que se sorprendió con Misiones. El ministro de Ambiente, Juan Cabandié, destacó “la capacidad de innovación que tiene Misiones” al presenciar junto al gobernador Oscar Herrera Ahuad la presentación del “tractor bombero”, un invento misionero con inventiva privada y respaldo del Estado que ya está listo para combatir incendios apenas comience el verano.

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