BOLSONARO

Brasil en su encrucijada

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Comienza la recta final para conocer quién será el líder político que lleve las riendas del gigante de Sudamérica. Es justo decir que el pueblo brasileño tiene en sus manos y sus urnas, al futuro de un país con un nivel de polarización difícilmente visto con anterioridad en esas tierras desde la recuperación de la democracia en 1980 (cualquier parecido con la Argentina no es pura coincidencia). Será el 30 de octubre, fecha en la que los dos colosos de la vida política de Brasil se verán las caras.

Lula vs Jair 

Estas elecciones históricas en tierras brasileñas tienen esa condición por ser una segunda vuelta cargada de condimentos únicos. En principio, dos nombres enormes como lo son Lula Da Silva y Jair Bolsonaro. Detrás de ellos se encuentra un ideario social creado a partir de las experiencias de ambos, pero que rápidamente se pueden resolver en una premisa ideológica: Lula es de izquierda y Bolsonaro de ultraderecha. Más allá de las controversias y disyuntivas que pueda presentar esta condición, cierto es que goza de una fuerte representación plasmada en sectores sociales antagónicos. Por otro lado, es esta situación la que lleva a Brasil a un callejón ideológico sin salida, entendiendo que pareciera ser que es el antagonismo puro quien se hace cargo de las diferencias multifactoriales en el seno de Brasilia. 

De esta forma, el próximo mandatario brasileño no solamente representará a un nombre o un imaginario colectivo, sino que expresará un modelo político y económico yuxtapuesto al de su rival electoral. Dicho de esta forma, el ganador en la primera vuelta, el ex presidente, en dos mandatos, Lula Da Silva, es el depositario de las esperanzas de los sectores sociales bajos y progresistas, quienes ven en el candidato presidencial a un líder político flexible y sensible ante sus causas. 

Del otro lado del ring está el actual presidente, Jair Bolsonaro. Éste contiene, en el núcleo más duro de su electorado, al ala derechista del vecino país, que involucra al evangelismo político, el establishment económico y las fuerzas armadas y de seguridad.

La “bifurcada” económica 

Al adentrarse en la lectura del devenir económico de Brasil, en manos de ambos candidatos presidenciales, es lógico que éste también sea igual de antagónico que su propio seno electoral. Bolsonaro, por un lado, representará la continuidad de su régimen. Un modelo político cercano al monetarismo estatal o neoliberalismo al estilo latinoamericano, con experiencias que indudablemente, a los argentinos nos interpelan de cerca (Menem,  Cavallo y Macri). Este modelo que ha fracasado en el cono sur de América, en todas sus acepciones, es el punto elegido por Jair Bolsonaro para continuar en el cargo: presenta una fuerte reducción del financiamiento a la educación y la salud, en paralelo con el avance exacerbado de los representantes religiosos y militares en sectores donde no son idóneos. Un fuerte apoyo al sector privado también sería una clave para comprender la lógica bolsonarista, entendiendo un contexto verdaderamente sensible que está padeciendo Brasil en la gestión de Bolsonaro: inseguridad alimentaria

A este punto, es interesante sumarle la incógnita de continuidad de una medida económica que ha tenido un efecto positivo en su electorado, e inclusive logró convencer a varios indecisos en Brasil. 

Fotografía de Gabriela Biló para Folha de Sao Paulo.

El fenómeno deflacionario ha traído un alivio enorme en el bolsillo del brasileño, con una fuerte quita de impuestos sobre combustibles que terminó impactando directamente en todos los productos que forman parte de la red de comercialización. Asimismo, el asistencialismo siempre fue foco de crítica de Bolsonaro, aunque en los últimos meses lanzó un “millonario” paquete de medidas económicas de subsidio a las clases subalternas. El hecho de mantener estas políticas económicas es una verdadera incertidumbre, llevado al plano del largo plazo. 

En contraposición está Lula Da Silva. El ex presidente se caracterizó por un fuerte repunte económico que logró colocar a Brasil en el puesto número seis de las economías más fuertes del mundo, un gran incremento del PBI y una serie de medidas económicas que lograron reducir el hambre y el analfabetismo en su país. Es evidente que los modelos o mitos de gobierno que presentan ambos candidatos son verdaderamente opuestos, aunque esto puede llevar a una gran contradicción, que se centra en las posibilidades de Lula Da Silva para gobernar. 

En caso de que el líder del Partido de los Trabajadores se imponga en las urnas, la mayoría legislativa estará bajo el ala bolsonarista, lo que dificultará la sanción de leyes. 

Por otro lado, Lula Da Silva pareciera ser el mismo líder carismático cercano a los sectores menos pudientes que siempre fue. Sin embargo, este no es el mismo contexto en el que gobernó previamente. Hoy en día, el mundo se encuentra multipolarizado, con un gran número de alianzas estratégicas en donde un mismo protagonista se puede repetir varias veces, y allí radica la sutileza diplomática para moverse en el plano de los intereses. 

Asimismo, el mundo atraviesa una guerra que golpea en todos los sectores: el conflicto bélico en Ucrania. Esta situación trastocó fuertemente el balance económico mundial, entendiendo a una Europa cada vez más empobrecida. Podría ser una importante oportunidad para Latinoamérica, y entre ellos, para Brasil, como el país más grande de esta región del globo. Lula también se encontrará con un BRICS fortalecido, con economías enormes como la rusa, china e india, en comparación con su situación en 2010, cuando dejó la gestión. 

En el marco regional, Lula enfrentará una fragmentación ideológica que lo hará bailar con lobos. El líder del PT ya no cuenta con aliados como Hugo Chávez, Evo Morales o CFK. Más allá de que dos de los nombrados se encuentran activos, la situación es otra, y allí es donde Lula no solamente se enfrentará a Bolsonaro, sino también a los Lacalle Pou, Macri, y el brazo “libertario” de la política latinoamericana. En base a este contexto que afrontará Lula, él mismo se encargó de aclarar que no es el mismo contexto que vivió a principio de siglo, lo que evidencia una mayor moderación para mantener estable su gobernabilidad. 

Lo social es político 

Dejando la vereda pura y dura de la economía, el aspecto social es subyacente para estas elecciones brasileñas. Aquí la diferencia se nota a leguas de distancia. Bolsonaro le ha dado un lugar de privilegio al evangelismo político y los sectores más pudientes, económicamente hablando. Asimismo, el racismo y el machismo han sido leitmotiv del actual presidente de Brasil, a tal punto de vociferar abiertamente en contra de lo que él denomina “ideología de género”. El bolsonarismo ha sido un asiduo rival de la ciencia, promulgador de noticias falsas y de demostración de discursos “campechanos”. La teatralización de la política es una constante para Bolsonaro. Si hablamos de derechos humanos, el actual máximo mandatario de Brasil es un declarado negacionista de la última dictadura en su país y un crítico efusivo de toda disidencia política en la región. Otro factor para agregar a la (no) perspectiva social del bolsonarismo son los pueblos originarios. Bolsonaro llevó a cabo un proceso enorme de deforestación y explotación minera que arrasó con gran parte del Amazonas y con tierras de los originarios brasileños. La invisibilización de ellos es moneda corriente. Sin embargo, por más negativo que parezca esto, tiene una visión sumamente positiva en gran parte de una sociedad que opera bajo la lógica discursiva del bolsonarismo. Esto se evidencia a tal punto que grandes astros del fútbol brasileño le dieron su apoyo público a Jair Bolsonaro. 

Del otro lado está Lula Da Silva, con una oposición rotunda al actual presidente de Brasil en cuanto a lo social refiere. El PT puso al trabajador en el centro de sus políticas, empoderando económicamente y promoviendo la movilidad social ascendente. Su relación con las mujeres fue un quiebre en la política brasileña con la presencia de Dilma Rousseff en el escenario principal de la toma de decisiones. Relación ambivalente con los pueblos originarios y un fuerte impulso a la educación y la salud han sido constantes del gobierno de Lula. Esto podría tener un evidente cambio, como se explicó previamente, el mundo cambió. 

El PT, en caso de ganar, deberá pendular entre la economía y las reivindicaciones de las minorías que lo llevan como bandera. Allí habrá que visualizar que prevalecerá para Lula Da Silva, aunque algo es seguro, un tercer mandato no será un calco del primero ni del segundo. 

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En Brasil ganaron los dos candidatos a la presidencia

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El director de ABECEB, Gustavo Perego, consideró que los dos candidatos a la presidencia de Brasil, Lula Da Silva y el actual presidente, Jair Bolsonaro, ganaron ayer la primera vuelta. 

Por un lado, Lula luego de haber sido preso y con un partido como el PT de arrastre con un pasado complicado en términos económicos y de corrupción logro el 48% de la elección. Casi ganando en primera vuelta, logró consolidar su voto en las regiones más pobres en el norte y nordeste de Brasil, así como se impuso por poco margen en Minas Gerais, el segundo colegio electoral de Brasil.

Por otro lado, Bolsonaro con encuestas que lo daban perdiendo por más de 15 puntos en primera vuelta, logró 43% de los sufragios. Construyó una gran base de apoyo en la Cámara de Diputados y Senado muy anti Lula, y consiguió llevar su candidato a gobernador de San Pablo a una segunda vuelta con altas chances de ganar, así como en otros estados de Sur, Sudeste y Centro Oeste y Norte de Brasil.

Ahora comienza una nueva elección, donde las alianzas regionales jugarán un papel clave junto a la economía brasileña, que muestra fuertes signos de recuperación con deflación.

Las encuestadoras no han acertado en sus pronósticos, sin embargo lo que se observa en aquellos sondeos que más se aproximaron al resultado es que Bolsonaro viene creciendo semana tras semana, desde hace más de 60 días, lo cual va en línea con el impacto de la mejora económica que se percibe en Brasil.

La pregunta es, ¿le va a alcanzar 4 semanas adicionales de mejora económica a Bolsonaro para superar a Lula o no?

Brasil es el principal socio comercial de Argentina y eso no va a cambiar, cualquiera sea el resultado electoral. El comercio intra-Mercosur es muy industrial, basado en movimiento entre multinacionales y con los contratiempos normales en las relaciones comerciales”.

Eso sí, en una economía mundial complicada y en la que el dinamismo de la economía brasileña es clave para la Argentina. En este marco, un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, Brasil es el destino principal de las exportaciones de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza y el segundo de Santa Fe, provincias que reúnen el 76% de las exportaciones argentinas.En números, la relación es deficitaria para nuestro país. Con los datos de septiembre, el déficit comercial bilateral acumulado en lo que va de 2022 fue de USD 2,185 millones cuando en igual período de 2021 había sido de USD 599 millones (o sea se multiplicó casi por 4), producto de importaciones que aumentaron 36% anual y exportaciones que lo hicieron al 19%. Con importaciones que todo indica que seguirán creciendo por encima de las exportaciones en lo que resta del año se espera que el rojo comercial bilateral continúe ampliándose, pudiendo cerrar el 2022 con un déficit bilateral en torno a USD 2.800 millones, apenas 20% por debajo al déficit promedio histórico de USD 3.500 millones entre 2004-2018.

Esta proyección contempla la continuidad de las restricciones a las importaciones y el cepo al pago de estas en un contexto en que el Banco Central de Argentina deberá seguir cuidando las reservas internacionales tras la finalización de la medida del “dólar soja” a fin de septiembre.

EL RESULTADO DEL COMERCIO BILATERAL DE SEPTIEMBRE

  • El saldo comercial bilateral de septiembre fue USD 244 millones deficitario para la Argentina, cuando en igual mes del año anterior la balanza comercial había quedado en equilibrio. Con este déficit (no muy diferente a los USD255 millones de agosto o al promedio mensual de USD241 millones de enero-julio), se consolida una situación deficitaria en la balanza comercial que promete continuar en lo que resta del año.
  • El saldo comercial negativo fue resultado de importaciones que totalizaron USD 1.453 millones mostrando un crecimiento en valor 47,1% contra septiembre del año pasado mientras que las exportaciones fueron de USD 1.208 M registrando una suba menor a la mitad de la verificada por las importaciones (22,3% ia). Septiembre marca así el segundo peor mes del año en términos de brecha entre crecimiento de importaciones y exportaciones (24,8 puntos porcentuales las impo sobre las expo), sólo superado por julio, cuando fue de 25,2 puntos)  
  • ¿Qué pasó con las importaciones desde Brasil en septiembre? Nuevamente entre los productos de mayor participación en el total importado (36,4% de share) volvieron a destacarse los del sector automotriz/ autopartes: las importaciones de “Partes y accesorios para vehículos automotores” crecieron en un año 49,9% y las importaciones de “Vehículos automotores de pasajeros” los hicieron al 46,7% anual. Además, la compra de “Motores de pistones y sus partes” -i 3% de las importaciones totales aumentó un 89,3% i.a.  Otro rubro de fuerte aumento en los valores importados fue “Productos laminados planos de hierro o acero sin alear, chapados o revestidos” (USD 59 millones vs. USD 3.4 millones en sep-21) con 4% de participación en el total importado desde Brasil. En tanto que la importación de “Mineral de hierro y sus concentrados, rubro que tuvo un share individual en el total importado en septiembre de 3,4% mostró un relativo estancamiento al subir 2,8% en la comparación interanual (de USD 47,7 millones a USD 49 millones en sept-21). 

¿Qué pasó con las exportaciones a Brasil?  Si bien la variación interanual de las exportaciones viene mostrando una fuerte volatilidad (con meses como mayo cuando mostraron una suba de 50% y otros como julio en donde solo subieron 12% ia), lo cierto es que el crecimiento de las exportaciones de septiembre en torno a 22% anual está por debajo de la tendencia que marca el promedio de las exportaciones de los últimos 5 meses (31,1% i.a.) y bastante por debajo del ritmo de las importaciones que aún con cepo no se resisten a ceder. A nivel de producto, entre los de mayor participación en el total exportado vuelve a destacarse una vez más el sector automotriz donde los “Vehículos para el transporte de mercancías y usos especiales” mostraron un aumento del valor exportado de 32,9% i.a., similar al 32,6% registrado por los “Vehículos de pasajeros”. Entre ambos rubros dieron cuenta del 36,3% del total exportado por la Argentina a Brasil. Otros dos rubros que representaron en conjunto el 8,6% del total exportado en septiembre y que mostraron un fuerte incremento fueron “Preparaciones y cereales, de harina o almidón de frutas u hortalizas” (se exportaron USD61,8 millones vs USD18,6 en septiembre de 2021) y “Propano y Butano licuados” (USD42,16 millones vs USD10,4 millones un año atrás) 

Comercio bilateral entre Argentina y Brasil (millones de USD FOB)

Saldo comercial (eje der.); Expo. e impo. (eje izq.)

Fuente: ABECEB en base a Ministerio de Economía de Brasil

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Rival histórico del PT, senador y excandidato presidencial José Serra votará a Lula en el balotaje

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El senador de centroderecha brasileño José Serra, excandidato presidencial y exgobernador del estado de San Pablo, anunció hoy que votará al líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de este mes contra el mandatario Jair Bolsonaro.

Serra, quien sigue siendo crítico de Lula y de su Partido de los Trabajadores (PT), es una de las figuras históricas de la construcción de la democracia brasileña moderna que aún permanecen en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

“No quiero extenderme mucho, pero frente a las opciones, mi voto irá para Lula”, afirmó Serra.

Exministro de Salud de Fernando Henrique Cardoso (1994-2002), Serra perdió las presidenciales de 2002 ante el dos veces mandatario Lula y las de 2010 frente a Dilma Rousseff, también del PT.

Serra fue uno de los principales críticos del Gobierno de Rousseff (2011-2016) y luego asumió como canciller de Michel Temer (2016-2018) cuando éste reemplazó a Rousseff, de la cual era vicepresidente, tras su destitución en un juicio político en el Congreso.

Para la gobernación paulista, Serra dijo que votará al candidato del partido procristiano Republicanos, el bolsonarista Tarcisio Freitas, que enfrentará en balotaje a Fernando Haddad, exintendente de San Pablo, del PT.

La decisión de Serra ocurre en medio del torbellino de disputas internas iniciado el martes con la decisión del gobernador saliente de San Pablo, Rodrigo García, del PSDB, de declarar el apoyo “incondicional” a la reelección del Bolsonaro.

Serra fue candidato a diputado el domingo y no logró ser electo.

Tercero en la elección paulista, García dejó el terreno para la recuperación de Bolsonaro en la segunda vuelta ofreciendo la estructura del PSDB que gobierna San Pablo para recuperarse de los seis millones de votos que los separan de Lula.

Lula venció a Bolsonaro en la primera vuelta electoral del domingo 2 de octubre por 48% contra 43% de los votos, y ambos pasaron a una segunda vuelta que se celebrará el 30 de octubre. Otros nueve candidatos presidenciales quedaron eliminados.

A Bolsonaro también obtuvo el respaldo de los gobernadores de los otros dos estados más grandes del país, los de Minas Gerais, Romeu Zema, y Río de Janeiro, Claudio Castro, con lo cual el ultraderechista logró unir apoyos en la región más poblada.

El PSDB evitó elegir un candidato para el balotaje y liberó a sus directorios regionales para realizar alianzas específicas.

El partido del expresidente Cardoso está en alianza con el expresidente Temer en torno de la candidatura de la senadora Simone Tebet, que salió tercera en la elección presidencial del domingo con 4% de los votos.

Lula obtuvo ayer el apoyo del cuarto colocado, Ciro Gomes, y de su Partido Democrático Laborista (PDT) para la segunda vuelta. Gomes logró el 3% de los votos.

Lula esperaba este miércoles el apoyo de Tebet y de parte del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB).

El gobernador del amazónico estado de Pará, Helder Barbalho, del MDB, ratificó que Lula será su opción en la segunda vuelta,en virtud de sus alianzas regionales con el PT.

Parte del MDB ya está con Lula desde hace más de dos décadas, como los referentes del Senado liderados por el senador Renan Calheiros, cuyo hijo Renan Filho, un lulista, gobierna el estado de Alagoas, en el noreste.

El PSDB se encuentra en la peor crisis de su historia porque con el gobernador García ha perdido San Pablo luego de haberlo administrado durante 27 años.

El candidato a vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin, fue gobernador de San Pablo en cuatro mandatos por el PSDB.

Luego de 2018, ante el corrimiento a la derecha del partido socialdemócrata en alianza con Bolsonaro, se afilió al Partido Socialista Brasileño, de la coalición opositora.

El PSDB es considerado una de las causas de la inestabilidad brasileña de la última década después del no reconocimiento de los resultados electorales que hizo el candidato Aecio Neves, del ala neoliberal del partido, cuando fue derrotado por Rousseff en 2014, aunque la justicia electoral determinó que los comicios fueron transparentes y sin fraude.

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Bolsonaro arrasó en las fronteras con Misiones y tendría gobernadores en Paraná, Río Grande do Sul y Santa Catarina

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Aunque habrá segunda vuelta, el bolsonarismo se hizo fuerte en varios estados de Brasil. El presidente Jair Bolsonaro fue el más votado en los tres estados fronterizos con Misiones y en dos de ellos podría conseguir un gobernador en el balotaje. Sin embargo, el socio brasileño de Cambiemos perdió un millón de votos en comparación a cuando fue elegido presidente y la mitad de Brasil le dio la espalda.

En Río Grande do Sul se dio el resultado más sorprendente: Bolsonaro ganó por 48 a 42, pero posicionó a Onyx Lorenzoni como el más votado para gobernador, con el 37,5 por ciento de los votos, doblegando al joven Eduardo Leite, que busca su reelección y que apenas obtuvo 26,8 por ciento. Leite es uno de los gobernadores más jóvenes de Brasil y goza de popularidad, pero el efecto arrastre terminó complicando sus aspiraciones. El año pasado una revelación suya causó conmoción en el ámbito político: fue el primero en admitir públicamente ser gay.

Leite obtuvo 1,66 millones de votos (26,8% de los votos válidos). Onyx alcanzó los 2,3 millones (37,6% de los válidos). Rio Grande do Sul nunca ha reelegido a un gobernador desde la redemocratización en la década de 1980. Leite, quien lideró las encuestas puede ser el primer gobernador reelegido en la historia del estado.

En Santa Catarina, Bolsonaro sacó una amplia diferencia sobre Lula: 62 por ciento, contra 29,5 por ciento del candidato que finalmente quedó primero en la general. En este caso, también posiciona a un candidato propio: Jorginho Mello, del Partido Liberal, que obtuvo el 38,6 por ciento de los votos, sobre Decio Lima, con 17,4 del Frente Democrático. Ambos disputarán el balotaje, con la particularidad de que por primera vez en ese estado, el PT logró ir a una segunda vuelta para disputar la gobernación. 

En Paraná, Bolsonaro también sacó amplia ventaja sobre Lula, con 55,3 por ciento, contra el 36 del líder del PT. En este estado fue reelecto Carlos Massa Ratinho Junior, del partido Social Democrático, pero aliado de Bolsonaro. 

“Queremos consolidar a parceria (sociedad) con Bolsonaro. Bolsonaro fue el presidente que en los últimos 30 años más invirtió en Paraná”, destacó  Ratinho Junior. Antes de celebrar la elección para el Senado de Sérgio Moro, el ex juez del Lava Jato que metió preso a Lula.

(Foto: Rodolfo Buhrer/La Imagem/Fotoarena/Folhapress)
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Lula se impuso en primera vuelta por más de cuatro puntos y dirimirá con Bolsonaro en balotaje

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El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva se impuso hoy en la primera vuelta de las elecciones de Brasil por más de cuatro puntos porcentuales sobre el mandatario Jair Bolsonaro, pero la puja por el poder se definirá el próximo 30 de octubre en balotaje, confirmó el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Con el 98,04 por ciento de los sufragios contados. Lula obtenía el 48.02 por ciento y Bolsonaro el 43,55 por ciento.

Para ganar en primera vuelta se necesitaba 50 por ciento más uno de los votos, pero el TSE informó, al actualizar el escrutinio a poco más de 96 por ciento, que la elección estaba “matemáticamente resuelta” y que habrá “segundo turno”, ya que ninguno de los candidatos podría superar ese piso.

El Tribunal Superior Electoral contabiliza sólo los votos válidos para elegir presidente, es decir, no incluye a los sufragios en blanco o los anulados.

Asimismo, la participación fue del 79,10% del padrón, similar a la de los últimos comicios presidenciales.

La campaña del Partido de los Trabajadores (PT) cree que hubo un “voto silencioso” a favor del presidente Bolsonaro que no detectaron las encuestas, que le daban a su candidato entre el 50 y 51 % de los votos.

“Se esperaba un voto silencioso hacia el presidente, que debería tener más del 36% de los votos. La campaña fue atípica por eso”, dijo a Télam uno de los históricos dirigentes del PT, que habló en condición de anonimato.

El dirigente comentó que la expectativa es que los votos donde el PT debería recuperar terreno, e incluso vencer la primera vuelta, son los de los estados del nordeste, especialmente los más populosos como Pernambuco, Ceará y Bahía.

El equipo de campaña de Lula se encuentra en el hotel Novotel Jaraguá de San Pablo siguiendo el escrutinio y estaba previsto que el candidato del PT ofreciera un discurso esta noche.

Bolsonaro, por su parte, estaba siguiendo el resultado en el Palacio de Alvorada, residencia oficial de Brasilia, después de haber votado en Río de Janeiro por la mañana.

Las mesas abrieron puntualmente a las 8 y cerraron en general a las 17, aunque muchas de ellas continuaron abiertas a la espera de que votaran los ciudadanos que estaban formando fila a esa hora.

La jornada, que transcurrió sin mayores incidentes, se caracterizó por la gran afluencia de ciudadanos, en su mayoría ataviados con ropa verde y amarilla o roja, según fueran simpatizantes de Bolsonaro o Lula, que convivieron en paz en las largas filas formadas frente a los colegios.

El exmandatario votó cerca de San Pablo, donde forjó su actividad sindical y política en las décadas de 1970 y 1980 y lideró el mayor movimiento obrero contra la dictadura militar que gobernó el país desde 1964 a 1985.

“Estoy votando con la posibilidad de volver a ser presidente para que el país vuelva a la normalidad”, dijo Lula.

A unos 430 kilómetros de distancia, el presidente y excapitán del Ejército votó en Río de Janeiro, en una escuela del barrio Villa Militar a la que llegó en una caravana de autos negros, vestido con la camiseta de la selección de fútbol de Brasil.

Bolsonaro, en el poder desde 2019, fue consultado sobre si reconocerá los resultados, tras haber amenazado varias veces con no hacerlo afirmando que no solo las encuestas no son creíbles, sino tampoco el sistema de urnas electrónicas que se usa en Brasil.

“Unas elecciones limpias deben ser respetadas”, dijo a medios, entre ellos Télam, antes de votar, pareciendo insinuar que sólo reconocerá los resultados si considera que el proceso, que es supervisado por observadores internacionales, fue transparente.

Más de 156 millones de brasileños estaban habilitados para participar de los comicios, en los que se eligieron además los gobernadores de los 27 estados, 21 senadores, 513 diputados federales y más de 1.000 legisladores regionales.

El voto en Brasil es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 69 años y opcional para los que tienen 16 y 17 y los mayores de 70.

Sea quien sea el ganador, asumirá la Presidencia el 1 de enero de 2023 y con, ella, las riendas del país más grande y más poblado de Sudamérica, así como su mayor economía, la décima del mundo, según el FMI en base al PBI nominal.

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