BOLSONARO

Bolsonaro amenaza la Amazonia pero una tribu brasileña está dispuesta a dar pelea

Compartí esta noticia !

The New York Times se adentró a la Amazonía brasileña y se hospedó con una tribu del Territorio Indígena Munduruku para ver de cerca sus luchas contra la deforestación.

Así se decidió: los mineros tenían que irse.

Sus excavadoras y dragas y mangueras de alta presión estaban destruyendo kilómetros de tierra a lo largo del río, contaminando el agua, envenenando a los pescados; eran, en general, una amenaza al estilo de vida de quienes habían habitado en la zona amazónica desde hace miles de años.

Así que una mañana de marzo los líderes de la tribu munduruku juntaron sus arcos y flechas, guardaron algo de comida en bolsas de plástico y se subieron a cuatro barcos para ir a expulsar a los mineros.

“Así se decidió”, dijo Maria Leusa Kabá, una de las mujeres de la tribu que fue parte del grupo.

Y así comenzó la confrontación.

 

Esta fue apenas una pequeña lucha entre las batallas enormes y existenciales que libran las comunidades indígenas en todo Brasil: no solo se trata de su supervivencia, sino de qué sucederá con toda la Amazonía y con su papel clave en el combate contra el cambio climático.

En los últimos años, el gobierno brasileño ha reducido considerablemente los fondos destinados a comunidades indígenas y varios legisladores han impulsado cambios regulatorios para que varias industrias puedan acceder a zonas amazónicas protegidas en la Constitución.

Ahora Brasil eligió a Jair Bolsonaro como presidente, figura de utlraderecha que promueve la eliminación de las tierras indígenas protegidas. Ha prometido reducir la vigilancia de leyes ambientales, a las que califica de obstáculo al crecimiento económico, y ha dejado muy claras sus intenciones para la Amazonía.

“Donde hay tierra indígena”, dijo en 2017, “hay riqueza debajo”.

Continue reading the main storyFoto

 
Guerreros munduruku ayudan a descargar a integrantes de otras tribus que llegaron a la aldea Caroçal Rio das Tropas. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
Integrantes de la tribu munduruku caminan por tierras protegidas que fueron destruidas por mineros ilegales en busca de oro. CreditMeridith Kohut para The New York Times

Mucho antes de la victoria de Bolsonaro, los descendientes de las tribus originales que poblaron la Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, ya eran vulnerables a mineros, leñadores y agricultores que habían talado a niveles que los activistas advierten son insostenibles.

De 2006 a 2017, la Amazonía brasileña perdió más de cuatro millones de hectáreas de cobertura —un territorio mayor a seis millones de canchas de fútbol o al de todo Nueva York, Vermont, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey y Connecticut juntos—, de acuerdo con un análisis hecho con imágenes satelitales por Global Forest Watch.

En tierras indígenas ya han sido talados cientos de kilómetros de bosque pese a que ahí se prohíbe la actividad industrial a gran escala. Con la victoria de Bolsonaro los líderes de diversas tribus temen que esto empeore.

“Representa la institucionalización del genocidio en Brasil”, dijo Dinamã Tuxá, coordinadora de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil. Un portavoz del equipo de transición presidencial de Bolsonaro indicó que no harían ningún comentario sobre las preocupaciones de grupos indígenas ni responderían a críticas de las posturas de Bolsonaro al respecto porque los oficiales estaban enfocados en “temas mucho más importantes”.

Los expertos dicen que la tasa de deforestación en la Amazonía, que ha sido llamada “el pulmón del mundo” porque absorbe cantidades enormes del dióxido de carbono, vuelven casi una certeza que Brasil no alcance las metas de mitigación medioambientales que estableció en 2009, cuando se presentó como ejemplo del desarrollo sostenible en una cumbre de la ONU.

De mantenerse esta tendencia, ambientalistas y procuradores federales advierten que la Amazonía se acerca a daños irreversibles con la potencial extinción de comunidades indígenas que han sobrevivido diversas calamidades a lo largo de los siglos.

“Los impactos combinados de la deforestación, el cambio climático y el uso extenso del fuego han dejado a la Amazonía en un punto crítico”, dijo Thomas Lovejoy, profesor de ciencias y políticas ambientales en la Universidad George Mason. “Los pueblos indígenas, que son los mejores defensores de sus tierras, quedan vulnerables si se desvanece el bosque”.

Dividir para conquistar

Muchos líderes indígenas ven en las amenazas contra sus comunidades una lucha estilo David y Goliat, con las tribus a merced de bandas violentas de hombres que quieren aprovechar la falta de monitoreo policial para lucrar.

La batalla por el futuro de la Amazonía se da muy lejos de las cámaras legislativas en la capital. En 2014, después de que la economía brasileña cayera en recesión, políticos y líderes de industrias que promueven reducir las regulaciones ambientales consiguieron una ventaja.

Han tenido éxito para debilitar varias protecciones establecidas en la Constitución de 1988. Pero en muchos casos esos cambios están retrasados frente a la realidad: mineros, leñadores y agricultores ya han incursionado a la Amazonía, legalmente o no, y con ello ha cambiado el panorama.

“No se han rendido respecto a cambiar las leyes, pero han priorizado una estrategia de manufacturar los hechos en el terreno”, indicó Cleber Buzzatto, secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionero, grupo que defiende los derechos de grupos indígenas. “Al crear una realidad irreversible, con eso buscan cambiar la legislación”.

Esa nueva realidad es visible desde al aire: tajos de colores naranja que fueron excavados entre los ríos y árboles. Hay pocos tajos de explotación tan claros como la mina de oro ilegal en Posto de Vigilancia, uno de los poblados munduruku más remotos.

Continue reading the main storyFoto

 
Las minas ilegales se divisan desde el aire en medio de la vegetación. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
Los mineros ilegales les ofrecen comida a los indígenas munduruku. CreditMeridith Kohut para The New York Times

Osvaldo Waru Munduruku, el jefe de la tribu, lucía pálido cuando explicaba cómo fue que su aldea, que alberga a unas quince familias, se convirtió en un punto de minería ilegal y comercio que transformó a la región.

El presupuesto de la Fundación Nacional del Indio (Funai), agencia federal dedicada a la asistencia de grupos indígenas, se redujo sustancialmente en los últimos años, lo que dificultó que poblados más remotos consiguieran alimentos o servicios básicos. Más allá de eso, muchos líderes indígenas como Osvaldo Waru querían mejorar los estándares de vida en sus comunidades de maneras que no necesariamente permiten una existencia aislada.

Así que cuando en 2015 llegaron los primeros “mineros blancos” y le sugirieron hacer un acuerdo, Waru se vio tentado.

Él y otros líderes indígenas sabían que no iban a poder hacer mucho para detener a los mineros. La recesión había llevado a muchos brasileños desempleados a buscar oro en la selva y Waru pensó que si iba a haber una fiebre de oro en esa parte del estado de Pará, quizá convendría que el pueblo pactara ganar una parte.

Es cada vez más común que se intente cooptar de esta manera a quienes viven en las áreas remotas de la selva, y es algo que los líderes indígenas quieren evitar.

“Divide y reinarás”, dijo Fernanda Kaingáng, abogada por los derechos de personas indígenas que forma parte de la tribu kaingang. “Esa es la estrategia que utilizan entre comunidades indígenas para conseguir acceso a leña, minerales y tierra”.

Los mineros en el poblado de Waru talaron una franja en el bosque para tener un pista aérea y construyeron un asentamiento con habitaciones y una pequeña iglesia. Acordaron darle a Waru el 10 por ciento de las ganancias mensuales; algunos cientos de dólares, según dijo.

“Los ahorrábamos y ahorrábamos hasta que hubiera suficiente para comprar cosas para la comunidad”, dijo. Con eso costearon un nuevo motor de barco, un generador eléctrico y una radio.

Pero entonces empezaron los brotes de diarrea entre los niños. La erosión de las minas le dio al río un color café. Los pescados que por mucho tiempo fueron parte de la dieta de la comunidad ahora tenían rastros del mercurio usado para extraer oro.

“Antes había mucha comida aquí, pero el agua se contaminó, los peces desaparecieron”, dijo. “Nos preocupó cada vez más el futuro de nuestros niños”.

Una recuperación en la cima del abismo

En Brasil hay unas 896.000 personas indígenas que representan menos del 0,5 por ciento de la población. Pertenecen a 300 tribus y hablan más de 270 idiomas.

Son porcentajes pequeños en comparación con los millones que pertenecen a pueblos indígenas en países como Bolivia y Perú. Porque hace medio siglo estaban cerca de la extinción.

En 1500, cuando llegaron los primeros colonizadores portugueses, había entre tres y cinco millones de personas en lo que después sería llamado Brasil.

La viruela y otras enfermedades que trajeron los europeos mataron a cientos de miles. Después establecieron la esclavitud en plantíos de azúcar y con la llegada de personas en busca de lucrar con el caucho a partir de la década de 1870.

Para los años sesenta, cuando empezó la dictadura brasileña, la población indígena rondaba las 100.000 personas. Los generales consideraron a las comunidades indígenas un impedimento para el desarrollo y los expulsaron de pueblos remotos para intentar asimilarlos.

Esta política fue abandonada en 1988 con la nueva Constitución, que pretendía reparar los abusos del pasado con el establecimiento de un proceso para definir y proteger territorios indígenas. Ahora hay más de seiscientas reservan que suman el 13 por ciento del país; es algo que nunca caído bien a los mineros o leñadores.

Aquí, a lo largo del río Tapajos, los munduruku —que juntos suman más de 14.000 integrantes— han quedado separados en decenas de pequeños pueblos en un territorio algo más grande que todo El Salvador.

Continue reading the main storyFoto

 
Los miembros de la tribu revisan las frutas que recogieron en Caroçal Rio das Tropas.CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
Hombres y niños munduruku revisan los daños causados por la minería ilegal en Posto de Vigilancia.CreditMeridith Kohut para The New York Times

Sin embargo, a medida que la recesión azotó el noreste y los estados de la Amazonía, de por sí empobrecidos, empezaron a llegar los extranjeros y sus familias a tierras munduruku. Volvieron a echar a andar las minas de oro que el gobierno había cerrado en los 90.

Cuando llegaron a los poblados sobre el Tapajós, en 2015, encontraron comunidades en estados peores que las suyas.

En una, Caroçal Rio das Tropas, las familias viven en chozas de madera deterioradas y duermen en hamacas. Hay perros muy delgados con heridas sin curar que olfatean a ver qué sobras consiguen. Cuando alguien es mordido por una serpiente venenosa se usa el mismo cuerpo de la serpiente a modo de torniquete mientras el paciente hace el viaje de seis horas en barco a la ciudad más cercana.

A algunas familias les va mejor que a otras: tienen televisores, teléfonos celulares y otros electrodomésticos que usan con ayuda de generadores viejos. Según Ezildo Koro Munduruku, eso se debe a las ganancias por la minería ilegal que han transformado tanto al área como a la tribu.

“La generación de nuestros abuelos tenía una organización muy fuerte”, dijo Ezildo, de 41. “Todos estaban unidos y había poco contacto con gente blanca”.

A medida que crecieron los campos de mineros —y con ellos la llegada de los alimentos procesados, las drogas, el alcohol y la prostitución—, muchos hombres munduruku intentaron hacer dinero. Cambiaron sus dietas; adoptaron vicios. Muchos munduruku temen que su estilo de vida haya sido alterado de manera irreparable.

“Entre las familias hubo enfrentamientos de hermano contra hermano”, dijo Ezildo.

Algunos líderes indígenas argumentaron que la minería podía ser una bendición que no causaría tanto daño ambiental. Pero los beneficios del oro fueron modestos y pasajeros.

“Estamos enfermos, física y espiritualmente”, dijo Ezildo. “Si uno gana por cien gramos de oro, lo gasta en alcohol o prostitutas”.

Para sobrevivir

Después de tres días de debate, las mujeres de la tribu dieron la última palabra. Algunas señalaron directamente a algunos de los hombres y otras lloraron cuando estaban al micrófono.

Pero al final Maria Leusa Kabá, la mujer que ayudó a organizar la rebelión contra los mineros, levantó un cartel donde estaba escrito un resumen del plan.

“Paralizar la actividad minera ilegal en el área indígena, limpiar el territorio y expulsar a los invasores de las tierras munduruku”, decía.

Continue reading the main storyFoto

 
Una danza ceremonial de los munduruku da inicio a una asamblea poco común de integrantes de esa tribu de casi todos los poblados de la Amazonía. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
Después de una asamblea para debatir cómo responder a los mineros ilegales, los integrantes de la tribu munduruku decidieron confrontarlos para forzar su salida. CreditMeridith Kohut para The New York Times

Los mineros sabían que se acercaba la revuelta e intentaron detenerla. Volaron al pueblo armados con enormes bolsas de arroz, frijoles, pasta y hasta gaseosas sabor a uva y naranja.

Cleber da Silva Costa, el minero que llegó con las ofertas, les dijo que sabía que lo que él y los otros mineros estaban haciendo era ilegal y dañino para el medioambiente. No obstante, intentó convencerlos de que su crimen era tan solo síntoma de un error mucho más grande.

“Si no hubiera tanta gente corrupta en el Congreso, sería factible pensar en la preservación del ambiente”, les dijo.

Da Silva, de 47 años y padre de tres hijos, dijo que su campamento había hecho más a favor de mantener las comunidades indígenas que para destruirlas.

“Lo poco que tienen hoy es gracias a los mineros”, aseguró. “El gobierno no ayuda. Todo el dinero se lo roban. Puede que estemos haciendo mal, pero acá la ley es cómo sobrevivir”.

‘Esta tierra no es suya’

Unos treinta integrantes de la tribu, con armas en mano, salieron para expulsar a los mineros.

Pero después de un trayecto de más de seis horas a través de ríos, pantanos y colinas, estaban hambrientos y exhaustos cuando llegaron al primer campamento minero.

Amarildo Dias Nascimento, el supervisor de la zona, se dio cuenta de que se acercaba un enfrentamiento. Entonces buscó darles una gran bienvenida a los munduruku; instruyó a sus cocineros para que hicieran pollo, arroz y frijoles para los invitados.

“Esta noche enfoquémonos solamente en la alegría”, les dijo.

Nascimento, de 47 años, argumentó que los mineros solamente querían sobrevivir.

“A muchos no les queda más opción”, dijo, y señaló a los hombres del campamento. “¿Mejor ser ladrón en Río de Janeiro? Muchos están aquí porque no quieren recurrir a eso. Estamos luchando por el pan de cada día”.

Continue reading the main storyFoto

 
Los munduruku reposan después de seis horas de traslado por ríos y colinas frente a equipo de minería usado de manera ilegal en tierras protegidas. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
Trabajo ilegal de minería en Posto de Vigilancia CreditMeridith Kohut para The New York Times

La mañana siguiente, Maria Leusa convocó a los mineros mientras amamantaba a su bebé.

“Esta tierra es nuestra”, les dijo. “Esta tierra no es suya. Aquí es donde nosotros conseguimos el sustento para nuestros hijos. No dependemos del oro, sino de las frutas y de los animales a los que han alejado”.

Nascimento escuchó con la cabeza inclinada.

“Cuando nos diga que nos vayamos, lo haremos”, le dijo a Maria Leusa.

La reunión terminó y varios integrantes de los munduruku se subieron a una excavadora manejada por uno de los mineros para evitar cruzar una zona muy lodosa a pie. Pero se fueron sin que quedara claro cuando se irían los mineros, o si lo harían.

Los munduruku llegaron al siguiente campamento, donde pretendían dejar claro el mismo mensaje. Pero aquí había más gente y la bienvenida no fue la misma. Varios estaban alcoholizados.

“Tuvimos que regresar porque estaban armados”, dijo Maria Leusa.

El dilema de Midas

Semanas después, varios agentes federales y policías armados de las dos agencias de protección ambiental de Brasil llegaron a un campamento minero en munduruku a bordo de cuatro helicópteros.

La misión fue el comienzo de la operación Pajé Bravo, en honor a un mito indígena de una persona malévola que fue expulsada.

Varios legisladores quieren expandir la minería, los cultivos y la tala, pero hay procuradores y funcionarios que intentan prevenirlo por medio de la autoridad para aplicar leyes ambientales mientras todavía existen.

Sin embargo, las redadas logran poco. Como es habitual, en esta ocasión los mineros corrieron hacia la selva cuando se acercaban los helicópteros y los investigadores no pudieron hacer arrestos ni muchas preguntas. Los agentes abrieron fuego contra alguna maquinaria y moradas del campamento antes de irse.

“Fue como zona de guerra”, dijo Valmir, un minero que pidió no dar su apellido por temor a represalias. “Ninguno aquí es bandido. Si el gobierno nos ofrece empleo que no sea en las minas, nadie regresaría acá”.

Días después, los procuradores federales buscaron a los vendedores de oro en las zonas urbanas más cercanas para una segunda fase de su investigación. Esta fue apodada “Dilema de Midas”, como el rey que volvía oro todo lo que tocaba.

“Hay un paralelo con la explotación de riquezas nacionales”, dijo Gecivaldo Vasconcelos Ferreira, policía federal que ayudó a liderar la investigación, sobre el nombre del operativo. “Si no son explotadas de manera responsable se vuelven una maldición”.

Luis Camões Boaventura, procurador encargado del caso, dijo que las autoridades apenas si han develado la primera capa de la industria, que es respaldada por políticos locales y nacionales.

Hay cientos, si no miles, de minas de oro ilegales a lo largo del río Tapajós, y las cadenas de suministro están separadas para que sea difícil llegar desde ahí hasta los jefes de la minería, explicó Camões Boaventura.

“Es un problema muy serio”, indicó.

Continue reading the main storyFoto

 
Los munduruku pasaron una noche en el campamento de mineros ilegales. CreditMeridith Kohut para The New York Times
Continue reading the main storyFoto

 
El amanecer sobre la Amazonía CreditMeridith Kohut para The New York Times

En mayo, los procuradores exigieron tomar acciones con la advertencia de que el comercio de oro “potencialmente resultaría en la extinción de comunidades indígenas y culturas tradicionales”.

Los procuradores federales han dicho que lo que viven algunas comunidades califica como “genocidio”.

Es una postura que no comparten otros políticos federales, estatales o locales. En el Congreso, una coalición conocida como el bloque ruralista ha impulsado varias medidas para facilitar el acceso a minerales y a cultivo en zonas protegidas.

Bolsonaro, diputado que fue elegido a la presidencia por un margen amplio, ha dado a entender desde hace tiempo que eso es lo que promueve.

“Si dependiera de mí, no habría más áreas indígenas en el país”, dijo después de su triunfo a finales de octubre.

Para deshacerse de esas zonas protegidas necesitaría cambiar la Constitución. Pero Bolsonaro ha amenazado con tomar pasos más pequeños, como dejar de imponer multas contra empresas e individuos que violan las leyes medioambientales.

Ya ha hecho este tipo de propuestas anteriormente. En 2012, cuando él mismo fue multado por pescar en un área protegida, introdujo un proyecto al Congreso para que los integrantes de dos agencias federales que monitorean la minería, pesca y tala ilegales puedan portar armas.

Durante la campaña dijo que el sistema de tierras protegidas es obsoleto e hizo eco de lo que se decía en la dictadura militar: que esas zonas frenan el crecimiento económico y hasta las perspectivas individuales de personas indígenas. Declaró que había llegado el momento de “reintegrarlos a la sociedad” y reconocer que ellos “no quieren vivir en zoológicos”.

Bolsonaro argumenta que Brasil ya no puede tolerar que tantas tierras estén apartadas y protegidas como territorios indígenas, parques nacionales y zonas de conservación.

“Todo eso impide nuestro desarrollo”, ha dicho.

Los líderes munduruku que se oponen a la minería se entusiasmaron cuando se enteraron de las redadas. Pero poco después, algunos de ellos como Kabá recibieron amenazas.

“La expectativa de los líderes indígenas cuando denunciaron lo que sucedía era que iba a llegar el Estado y expulsar a la gente blanca”, dijo Danicley de Aguiar, activista de Greenpeace que ha asesorado a los munduruku. No fue así.

Adonias Kabá Munduruku, uno de los líderes de la tribu que sí tiene acuerdos con los mineros, opinó que proteger el medioambiente y las tradiciones indígenas son metas loables, pero no realistas.

“Es la única manera para nosotros, como mineros indígenas, de enviar a nuestros hijos a estudiar a las ciudades, de que puedan ir a la universidad”, dijo Adonias, de 40. “Los padres quieren que sus hijos aprendan, que estén preparados, para que no terminen como nosotros: trabajando en las minas”.

Los procuradores aún no presentan cargos contra nadie después de las redadas y la minería de oro se mantiene.

“Lo que vemos es que es un crimen que queda impune”, dijo Paulo de Tarso Moreira Oliveira, procurador federal.

Compartí esta noticia !

Bolsonaro y los nuevos escenarios

Compartí esta noticia !

La ascensión en Brasil de un personaje singular, ex capitán del ejército brasileño, con ideas segregacionistas, machistas y xenófobas que lo hace con el apoyo del 55.14% de los votantes, crea un clima de incertidumbre, no solo por sus controvertidas declaraciones sino por sus actitudes en relación al Mercosur y el ALCA. Jair Bolsonaro será el tercer militar en asumir la Presidencia de Brasil por voto popular, prometió mano dura, el uso de la tortura y la prerrogativa a la policía de abrir fuego contra delincuentes armados y  modificará las leyes para permitir que los brasileños compren armas, una demanda de uno de sus mayores partidarios, el poderoso lobby de los agricultores. Fuera de Brasil, los analistas auguran crecimiento para la economía del país con el nuevo gobierno. Lo justifican en que Brasil tiene más de 300 mil millones de reservas en el Banco Central, un superávit comercial de más de 60 mil millones de dólares anuales y una inflación del 5% por año. Agregan que a diferencia de Argentina, donde Menen privatizó todo, en Brasil quedan varias empresas estatales por privatizar, cuya venta generaría recursos extraordinarios equivalentes al producto bruto argentino de un año. Y después de cuatro años seguidos de recesión, acumula una caída de producto bruto del 10%, similar a la Argentina del 2002, ya no le queda nada que bajar y solo es posible rebotar. De ser así,, sería la mejor noticia que Macri y la economía argentina pueda recibir.
Bolsonaro llegará a la presidencia con ideas antiguas y peligrosas en todas las áreas sociales pero, argumentan, modernas y revolucionarias (para Brasil) en economía. De la misma forma en que Bolsonaro no era liberal en economía y adoptó esa doctrina solo recientemente, por influencia del banquero y futuro ministro de Hacienda Paulo Guedes, los optimistas atribuyen esas declaraciones fascistoides a un hablar poco pulida y demasiado franco de un candidato que no será el mismo cuando sea presidente. En cuanto a Paulo Guedes, con sus declaraciones de que Argentina no está en la mira de la política y economía brasileña, es aconsejable que el nuevo presidente lo envíe a un curso acelerado de diplomacia para que no formule las pavadas que mencionó. Tiene que conocer que existe un Arancel Externo Común que obliga a los miembros de Mercosur a respetarlo y que aunque Bolsonaro lo contradiga, tiene que tener en cuenta que no es lo mismo y no conseguirá las mismas ventajas que si negocia con la Unión Europea como Mercosur que como Brasil Individualmente.
Bolsonaro llega a la presidencia con ideas antiguas y peligrosas en todas las áreas sociales pero, argumentan, modernas y revolucionarias, para Brasil en economía. De la misma forma en que Bolsonaro no era liberal en economía y adoptó esa doctrina solo recientemente, por influencia del banquero y futuro ministro de Hacienda Pulo Guedes. Los optimistas atribuyen sus declaraciones facistoides a un hablar poco pulido y demasiado franco de un candidato que no será el mismo cuando sea presidente.
El fascismo incipiente del que se le acusa podría ser una apreciación precipitada porque aún no asumió el poder, escribió el profesor de la Universidad de San pablo Eugenio Bucci, quien igualmente promovió votar por Hadad: “No disponemos de elementos para definirlo conclusivamente como fascista. No se sabe, hasta aquí, de qué forma ataría, o no, relaciones de cooptación entre el estado y los sindicatos. No sabemos cuál sería su escuela de nacionalismo.
No sabemos en qué escala, en qué grado de capilaridad y con qué persistencia su gobierno reprimiría a los movimientos de oposición. Ni si reforzará los medios de control del Estado sobre la vida quién en 1999 elogió a Hugo Chavez, de quién dijo que era “una  esperanza para América Latina y que deseaba que “su filosofía llegase a Brasil”.
O al revés, en 2008, al cumplir 35 años de la creación de la Empresa Estatal Embrapa, fue Lula siendo presidente, quien elogió a los gobiernos de los generales Emilio Médici y Ernesto Geisel, la “dictablabnda” de Brasil.
Aún más contradictorio en economía en sus 27 años como diputado. Bolsonaro votó contra el “Plan Real”, equivalente a nuestra Convertibilidad,, y junto al Partido de los Trabajadores de Lula votó en contra de la reforma previsional de Fernando Henrique Cardoso y de la privatización de la telefonía, en contraste con la persona que hoy promueve la privatización de la empresas públicas para reactivar la economía de Brasil.
A distancia es imposible distinguir que es matriz y que es esencia. Con genuina preocupación el diario israelí Haaretz se preguntaba si estaba surgiendo un nuevo Hitler en Brasil apoyado por los evangelistas. Pero el obispo jefe de la Iglesia Universal, la mayor del evangelismo brasileño y dueña del canal de televisión Record, el segundo más exitoso de Brasil después de Globo expresa los medios importantes con que cuenta el evangelista Bolsonaro.
La Iglesia Católica que tiene en Brasil 172 millones de adeptos, la mayor del mundo, no debe rehuir un enfrentamiento con los evangelistas para mantener su feligresía. El Papa Francisco ha dado muestras tajantes que la clase media y desposeída, conforman una población explotada por ideologías de un nuevo neoliberalismo que avasalla sus posibilidades de crecimiento y desarrollo.
El último discurso de Bolsonaro a sus partidarios en San Pablo fue de terror, digno de un troglodita. Dijo: el diario “Folha de Sao Paulo es el mayor noticiero de Brasil, ustedes no tendrán dinero publicitario del gobierno . Fuera PT, estos marginales rojos serán expulsados de nuestra patria. Señor Lula Da Silva, si usted estaba esperando que Haddad fuera presidente para firmarle un decreto de indulto, voy a decirle una cosa: usted se va a pudrir en la cárcel”. ¿Hará lo que dice?. Es su intención, porque si se hubiese habilitado a Lula a competir en las elecciones, todas las encuestas le daban como ganador absoluto y que Bolsonaro llegaría apenas al  20% de los votos. Agudamente un columnista escribió: “Brasil es el único país en el mundo, en muchas décadas, que va a elegir un presidente que promete combatir el….¡comunismo!”.
Evidentemente que Bolsonaro está totalmente desinformado. ¿No sabe acaso que un país comunista, China, le compra el 80% de la soja, asimismo el primer comprador en la adquisición de hierro y materias primas, que para venderle al país asiático tendrá que competir con su “ídolo” Trump que es primer productor mundial de soja?. Pekín no demoró en contestar y le advirtió al “Donald Trump tropical” sobre los costos que tendría esa postura:” Las empresas chinas que operan en Brasil y las propias autoridades de Pekín se preguntan hasta qué punto el próximo líder del mayor país de América Latina interrumpirá las relaciones entre China y Brasil”
Al recordar el paralelo que suele hacerse entre Bolsonaro y Trump, el China Dally apuntó las posturas nacionalistas de ambos y su rechazo a las instituciones multilaterales a favor de políticas de tipo bilateral. En ese sentido recordó que Bolsonaro prometió, como hizo el estadounidense, mudar la Embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, algo que preocupa a los países árabes y que podría comprometer las exportaciones de carne brasileña a esos mercados.
Bolsonaro no debe perder de vista que Brasil no es la primera o segunda economía del mundo. Lo superan según los datos del Fondo Monetario Internacional de 2018, Estados Unidos con un valor de 20,4 trillones de dólares; 2º, China con 14 trillones, 3º, Japón con 5,1 trillones; 4º, Alemania con 4,2 trillones; 5º Reino Unido con 2,94 trillones; 6º,Francia con 2,93 trillones; 7º, India con 2.85 trillones; 8ºItalia con 2,18 trillones y 9º Brasil con 2,14 trillones. Con estos datos ¡Bolsonaro debe mostrar mayor humildad!.
Miguel Schmalko- consejero y ex presidente de la CACEXMI. (Cámara de Comercio Exterior de Misiones).

Compartí esta noticia !

Fútbol, Lebacs y economía real

Compartí esta noticia !

“Son tres semanas de no dormir, es una locura, mucha presión”. El presidente Mauricio Macri no se refería al nivel de las tasas ni la inflación que en octubre tendrá otro mes récord. Su preocupación, por estos días es la superfinal de la Copa Libertadores entre el equipo del que es hincha y River Plate. Su preocupación empezó una semana antes de que Boca Juniors pase a la final. El viernes aumentó cuando se levantó con ganas de que haya hinchas visitantes en las tribunas y hasta chicaneó con aquel partido en el que celebraron los xeneizes en el estadio Monumental.


En medio instruyó a la ministra de Seguridad para que vuelvan los visitantes a la final histórica y parecía que se le iba a dar el gusto, hasta que primó la cordura y los encuentros fueron ratificados sin hinchada rival. Antes, volvió a hablar en televisión para dejar en manos de los clubes la decisión. Todo un día ocupado en un partido de fútbol. Mientras tanto, la encargada de brindar seguridad aportaba mesura con una declaración en sintonía con el efecto Bolsonaro: “El que quiere estar armado que ande armado y el que no quiere estar armado que no ande armado. La Argentina es un país libre”. Las palabras de la ministra no son el único reflejo de Brasil. Como cada vez que hay una crisis económica, aparece un peligroso brote fascista. Los extranjeros son los culpables. Solo falta que, como Sergio Moro, el juez que metió preso a Lula, el sheriff Eduardo Bonadío lo imite… y termine como ministro de Justicia.
Por supuesto, se requiere mucho más que voluntarismo para brindar seguridad en los estadios. Lo mismo con la economía. Casi en el mismo tiempo que le dedicó el viernes al fútbol, Macri pasó de decir que en la Argentina que gobierna desde fines de 2015, “los impuestos son los más altos del mundo, hay que bajarlos” a anunciar que “hay que subir los impuestos para lograr déficit cero”.
En 2019 la presión tributaria será récord. El Presidente cerrará su mandato inicial con más impuestos que cuando asumió: en 2015 la presión tributaria era del 25,8% del PIB y se elevará al 26,2% en 2019.
No es la primera vez que esa receta es utilizada y la última vez no fue hace demasiado tiempo. En 2000 Fernando De la Rúa había subido los impuestos en medio de una feroz recesión, con el FMI como custodio de la política económica. El remedio fue peor que la enfermedad. El recorte del 13 por ciento, el impuestazo y la crisis política derrumbaron a aquella alianza y el radical huyó en helicóptero.
 
Ahora, como en las postrimerías de 2001, la economía real cruje por caídas en el consumo y pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. Ya ni los Ceos se muestran satisfechos con el rumbo económico: Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Chrysler Automobile, sostuvo que “el mercado ya no le cree más” a la política económica del gobierno de Macri.
Sin embargo, en la práctica, Cambiemos ya cumplió con todo lo que sugería, devaluación, salarios más baratos en dólares y deudas licuadas por inflación.
Los datos que difundió la Afip dan cuenta de quien está pagando los costos. La recaudación en octubre subió 42%, el IVA, -por efecto inflación- 59 por ciento, y los ingresos de la Seguridad Social sólo 24%. Datos oficiales que muestran el impacto en el poder adquisitivo y la situación laboral. En los últimos 12 meses, la pérdida real de los salarios en contra de la inflación es de 9,3 por ciento.
Pero el Tano no es el único que critica. El radical Gerardo Morales cuestionó que “la devaluación da cuenta de que no se han hecho bien las cosas”.
Las palabras Rattazi, que supo ser fiscal de Cambiemos en las elecciones, se reflejan en el humor de los Ceos de otras empresas. Según una encuesta de la consultora Taquion, “esperan correcciones en la gestión económica” al mismo tiempo que esperan una inflación superior a 40 por ciento”.
Además asumen que las condiciones de dificultad para los negocios a mediano plazo serán similares a las condiciones actuales. “No obstante, dos de cada 10 CEOs y directores están seguros que su compañía adoptará un perfil de inversión en 2019”, señala el sondeo. Es decir, ocho no prevén invertir.
Peor la pasan los asalariados. Según otra encuesta de La consultora Reyes Filadoro,  más de la mitad de los argentinos (54%) no llega a fin de mes. En el Gran Buenos Aires esos datos se agravan ya que el 63% de la población expresa que no alcanza a cubrir los gastos de su hogar luego de 30 días. La situación se torna más delicada ya que el 75% de los que no llegan a fin de mes, tampoco cuentan con familiares o amigos para responder a una emergencia económica.
Misiones se mantiene saludablemente a la distancia de ese universo económico dominado por las tasas y la especulación financiera.
La apuesta en los últimos años ha sido sostener el ritmo de la actividad económica con un fuerte rol del Estado para inyectar recursos y acompañar cuando es necesario. Los resultados están a la vista. Según la consultora Economía y Regiones, Misiones está en el privilegiado lote de provincias con economía en crecimiento. Un modesto 0,4 por ciento, es cierto, pero lejos del desplome generalizado de las economías regionales, esas que iban a ser salvadas.

La escalada del dólar no es suficiente para alentar la actividad golpeada por una caída del consumo y costos altísimos, atados a una inflación galopante. La suba de impuestos, el nuevo aumento de las naftas y otros incrementos autorizados por el Gobierno nacional, conspiran, especialmente, contra las pequeñas y medianas empresas.
El contraste de modelos se hace evidente. En la Argentina nunca se produjo la lluvia de inversiones y hasta ahora se ruega por la calma de los mercados para poder exhibir algún resultado.
En Misiones, tras un trabajo silencioso pero metódico, el gobernador Hugo Passalacqua inauguró la planta industrial de luminarias leds, con inversión de la compañía polaca LUG.
Tal vez Misiones sea la única provincia que logra traer esta inversión genuina, cuando la timba financiera está en la tapa de todos los diarios y esto tiene que ser un orgullo para todo el pueblo de Misiones”, dijo Passalacqua antes de la presentación oficial del Plan Integral de Provisión de Luminarias Led para Municipios que se realizó tiempo atrás en el Centro de Convenciones de Posadas, hecho que constituyó el puntapié inicial de la instalación de LUG en Misiones. El Parque Industrial es un atractivo que incluso merece ser fortalecido con medidas más explícitas.

Passalacqua y Wtorkowski, “socios” en esta iniciativa.

El modelo es clave y los empresarios locales reconocen que sin el aporte del Estado, la actividad económica sería tan compleja como en otras latitudes. La sinergia es permanente. El Ahora Misiones ya tiene casi una decena de programas satélites y en breve se sumará el turismo, con días de descuento en hoteles y restaurantes durante el verano. El día dedicado a las góndolas significó un fuerte repunte en las ventas de supermercados, con la posibilidad de recuperar hasta el diez por ciento de las compras con un tope de 500 pesos.
Para tomar dimensión del esfuerzo del Gobierno provincial vale mirar el nivel de las tasas bancarias. Una compra con una tarjeta cualquiera, tiene una tasa de interés anual de 110 por ciento. El Ahora 12 del Gobierno nacional, un promedio de 60. El Ahora Misiones: 0. Cero.
Para eso es vital tener las cuentas en orden y el esfuerzo de los últimos años tiene como recompensa que Misiones tenga las cuentas saneadas y con gastos controlados. El “gasto político” es mínimo en relación con otras provincias y, sin estridencia, se ajusta donde hay que ajustar. Este lunes el presidente del Concejo Deliberante de Posadas, Fernando Meza, defenderá el presupuesto del cuerpo y podrá mostrar avances sustanciales en los números que hace unos años eran vergonzantes.
Después de mucho tiempo el presupuesto se va a tratar y respetando los tiempos institucionales y eso es el resultado del diálogo y el consenso, que demuestra una madurez política en línea con las prioridades del vecino de Posadas. Es una oportunidad para sanear las cuentas del Concejo”, indicó Meza.
Los números avalan la tarea del joven edil al frente del cuerpo: el presupuesto será en 2019 de 465.850.000 pesos, con un crecimiento de 9,61 por ciento, muy por debajo de las proyecciones inflacionarias y representará 19 por ciento del presupuesto total de la Municipalidad.
El modelo misionerista tiene esos logros para exhibir, pero se alimenta de otras transformaciones que son trascendentales. “Supera todo lo esperado”, definió el director general de Santillana Argentina, José Liñan a la Escuela de Robótica de Misiones que “transforma la educación y la sociedad”, motivo por el cual pretenden colaborar con la iniciativa para que “trascienda Posadas, Misiones y probablemente Argentina”. Liñan firmó acuerdos con el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, quien destacó la experiencia de la Escuela de Robótica como la “primera disruptiva en la provincia, en el país y en la región, que lleva adelante una estrategia con uno de los temas que promueve la dinámica del mundo: el conocimiento; estudiar y  aprender”.
Esos valores se pondrán sobre la lupa en 2019. Misiones elegirá a sus representantes en junio para mantener esa saludable distancia con los dramas de la economía atada al humor de los mercados.
Será el debut de la paridad de género. El entusiasmo nutre a las mujeres que encuentran una oportunidad de sumar voces y participación. En la Renovación hay efervescencia. El viernes un grupo de jóvenes de distintas corrientes se reunió para comenzar a plantearse algunos debates internos y también de cara a las elecciones.
Es un debate que no se encuentra en otros partidos. La UCR nuevamente dirimirá sus internas en la Justicia. Los socios del PRO apuestan todo a que mejore la economía para confirmar la candidatura de Humberto Schiavoni. Pero a juzgar por las encuestas, el desencanto de los misioneros con el rumbo económico, no es menor que en el resto del país.

Compartí esta noticia !

El efecto Bolsonaro en las encuestas de Argentina y qué dicen los Ceos de la política económica de Macri

Compartí esta noticia !

¿Puede haber un Bolsonaro en la Argentina? La irrupción del “capitao” tiene en vilo a toda la región y el nuevo presidente de Brasil parece disfrutar con los interrogantes que despierta. Una certeza, la afinidad con el presidente Mauricio Macri parece no ser suficiente para que Argentina sea una prioridad en las relaciones políticas y económicas.
¿Pero qué efectos puede tener en la política argentina la extrema derecha brasileña? La consultora Raúl Aragón hizo la pregunta y los resultados son preocupantes: buena parte de los argentinos sabe muy bien de qué va el nuevo presidente del país vecino. El 35,6 por ciento de los entrevistados cree que en Argentina puede aparecer un Bolsonaro en las elecciones de 2019, contra un 42,9 que lo descarta y 21,5 que no sabe.
De acuerdo a los datos recogidos, la sociedad argentina parece no ser seducida por la política de ojo por ojo. Bolsonaro dijo que un policía que no mata no es policía. El 69,8 por ciento de los encuestados rechazó esa postura.
Es saludable que una mayoría rechace el extremismo, pese a que la onda expansiva de Bolsonaro parece haber calado en los políticos argentinos. “El que quiere estar armado que ande armado y el que no quiere estar armado que no ande armado. Argentina es un país libre”, dijo hace apenas unas horas la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

La encuesta de Aragón marca que los que piensan que a la Argentina no le conviene un estilo Bolsonaro, tampoco coinciden con el rumbo del país.
Sin embargo, otras consultoras revelan que la imagen del Presidente se estabilizó con las últimas semanas de paz cambiaria.
Ricardo Rouvier sostiene que “continúa la tendencia en alza de la imagen del Presidente y de la gestión de Gobierno, dada por el retorno de la estabilidad cambiaria y por la sensación de cierto control del Poder Ejecutivo sobre la situación económica y política actual”.
Sin embargo su calificación negativa (55,4%) sigue superando a la positiva (41,3%) por 14 puntos.
El 68,9 por ciento de sus encuestas revela un dato desalentador: cree que en octubre la inflación no disminuirá después del salto de septiembre.
Pero el freno a la caída en la imagen del Presidente, contrasta con otro dato: la ex presidenta Cristina Fernández encabeza la intención de voto con 29,2 por ciento, mientras que Macri la secunda con 27,9, por debajo de su propio piso de votantes de 2015.El Presidente se impondría en una eventual segunda vuelta.

La consultora Reyes Filadoro trae datos salientes sobre el impacto de la crisis. Para el 38% de los argentinos, la inflación es el principal problema que enfrenta el país, seguido por el desempleo (19%) y la corrupción (17%).
El 58% de los consultados califica la situación económica de su hogar como mala o muy mala. La situación económica es más grave entre las personas económicamente activas que tienen entre 30 y 49 años (69%).
Más de la mitad de los argentinos (54%) reconoce que no llega a fin de mes. En el Gran Buenos Aires esos datos se agravan ya que el 63% de la población expresa que no alcanza a cubrir los gastos de su hogar luego de 30 días. La situación se torna más delicada ya que el 75% de los que no llegan a fin de mes tampoco cuentan con familiares o amigos para responder a una emergencia económica.
Casi siete de cada diez argentinos creen que la economía va a estar igual de mal o peor de acá a un año. El pesimismo llega al 80% entre los más jóvenes y quienes viven en GBA.
El 58% de los consultados considera que el gobierno de Mauricio Macri es el principal responsable de la crisis económica que atraviesa el país, comparado con el 35% de la población que responsabiliza a Cristina Kirchner. Quienes más responsabilizan al actual gobierno son las personas que tienen entre 30 y 49 años (65%), viven en GBA (70%) y están atravesando una muy mala situación económica (91%).
El 42% de las personas que votaron a Macri en 2015 creen que las medidas de ajuste implementadas por el gobierno son parte del problema (no de la solución). Como contraste, Cristina -considerada como la principal figura opositora por el 60% de los encuestados- lidera el ranking de intención de voto a presidente con el 34%, seguida por Mauricio Macri con el 28% y Sergio Massa con 9%. Por último, en un escenario de balotaje, entre Macri y Cristina, la ex presidenta se impondría con el 46% sobre Mauricio Macri que obtendría el 37%.

El pesimismo no es solo del que no llega a fin de mes. Los Ceos de las principales compañías entrevistados por la consultora Taquion esperan correcciones en la gestión económica de Mauricio Macri. El panorama que prevén afrontar a mediano plazo es: inflación superior a 40% y un precio de cotización del dólar alrededor de 36 y 43 pesos.
Asumen que las condiciones de dificultad para los negocios a mediano plazo serán similar a las condiciones actuales. No obstante, dos de cada 10 CEOs y Directores están seguros que su compañía adoptará un perfil de inversión en 2019. Es decir, ocho no prevén sumar personal.
Sin embargo, los Ceo vaticinan la reelección de Mauiricio Macri en las elecciones presidenciales de 2019 y dan poco margen para la victoria de un outsider.

¿De qué hablan los argentinos?
Un estudio de la consultora SocialNow sobre los temas en discusión de los argentinos en Twitter, Facebook y otras redes sociales, ratifica que la preocupación central de los argentinos pasa por el empleo y la educación y recién en tercer lugar un tema que el Gobierno tiene en agenda, como la corrupción.

Compartí esta noticia !

Las tapas del martes 30: 35 años de Democracia, que nos deja Bolsonaro y el FMI

Compartí esta noticia !

A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. Con diferentes miradas, celebraron los 35 años del retorno a la democracia en el país.
La economía sigue en el foco de las miradas, las declaraciones del Ministro de Economía brasileño sobre el Mercosur y la primer gira oficial de Bolsonaro son analizados y mirados con preocupación por los políticos y empresarios del país. A la par el acuerdo con el FMI y las expectativas de la economía para el 2019 son observados con detenimiento
 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin