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Bonos de carbono: el té argentino se prepara para un mercado que ya exige medir la huella ambiental

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La sustentabilidad dejó de ser un atributo deseable para transformarse en un requisito comercial. En un contexto en el que los principales mercados del mundo comienzan a exigir información ambiental de los productos que importan, la cadena del té argentino inició un proceso para medir su huella de carbono y prepararse para competir en un escenario donde la trazabilidad ambiental tendrá cada vez más peso.

La iniciativa es impulsada por el Programa Argentino de Carbono Neutro, integrado por las principales Bolsas de Cereales y Comercio del país, que convocó a productores, industriales y exportadores del sector tealero a construir una herramienta común para calcular las emisiones de carbono de la actividad. La primera reunión será el próximo 12 de agosto, de manera virtual.

Durante una entrevista concedida al programa Frontera Jesuita, que conduce Carlos Vedoya Recio por FM República, la ingeniera ambiental Natalia Redolfi, coordinadora de las mesas de carbono por sectores agroindustriales, explicó que el desafío no responde a una moda ambiental sino a una transformación profunda del comercio internacional.

“La información sobre huella de carbono ya comenzó a ser requerida por distintos mercados. En algunos casos funciona como una barrera de ingreso y, en otros, como un atributo que agrega valor al producto”, sostuvo.

El objetivo, remarcó, es evitar que las producciones argentinas lleguen tarde a una tendencia que ya se consolida en Europa y otros destinos internacionales.

Aunque el debate suele asociarse rápidamente con los bonos de carbono, el primer paso consiste en algo mucho más básico: conocer cuánto emite realmente cada sistema productivo.

¿Cómo vender créditos ambientales si todavía no se conoce con precisión cuál es la huella de carbono del té argentino?

Esa es precisamente la pregunta que busca responder el programa. Para ello se desarrollará un calculador construido sobre casos reales aportados por productores. La herramienta permitirá identificar dónde se generan las emisiones, qué procesos pueden optimizarse y cuáles son las oportunidades para reducirlas.

“Primero hay que medir. Después podremos saber dónde están las principales fuentes de emisión y recién allí comenzar a trabajar para disminuirlas”, explicó Redolfi.

El proceso demandará nueve meses de trabajo conjunto entre técnicos y empresas de la cadena.

La convocatoria al sector del té no surgió por iniciativa aislada de las Bolsas de Cereales. Según explicó la especialista, fueron productores y actores privados quienes comenzaron a advertir que distintos compradores internacionales ya solicitan información ambiental sobre el producto. Existen estudios puntuales sobre algunas plantaciones, pero todavía no una metodología nacional aplicable a toda la cadena.

La estrategia, entonces, consiste en adelantarse a futuras exigencias regulatorias.

“Lo que buscamos es generar las herramientas antes de que esa demanda sea obligatoria”, resumió.

La sustentabilidad como ventaja competitiva

El desafío no termina en la huella de carbono. Redolfi explicó que la medición constituye apenas el primer escalón de una agenda ambiental mucho más amplia que incluirá, en los próximos años, indicadores como huella hídrica, gestión de residuos, eficiencia energética y otros estándares que los mercados internacionales ya comienzan a incorporar.

¿Será suficiente producir un buen té si el comprador también exige demostrar cómo fue producido?

Para la especialista, esa será la nueva lógica del comercio global.

“No alcanza con tener un buen producto; también habrá que demostrar, con datos verificables, que la producción respeta estándares ambientales”, afirmó.

Actualmente más de 130 empresas participan del Programa Argentino de Carbono Neutro y varias ya utilizan sellos que acreditan su adhesión al sistema.

La intención es que el sector tealero también pueda construir una identidad ambiental propia, fortaleciendo su posicionamiento internacional y generando herramientas comunes para pequeños y grandes productores.

La medición de la huella de carbono no implica únicamente responder a una exigencia externa. También ofrece información para mejorar la eficiencia de cada establecimiento, reducir costos asociados al uso de energía e insumos y acceder, en el futuro, a mercados diferenciados o mecanismos vinculados con créditos y bonos de carbono.

En definitiva, la sustentabilidad comienza a convertirse en un activo económico. Y para una actividad fuertemente exportadora como el té argentino, llegar antes puede marcar la diferencia.

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Verra aprobó el programa de carbono de Misiones: un hito global y financiamiento para conservar la selva

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Misiones acaba de alcanzar uno de los hitos ambientales más importantes de su historia. La organización internacional Verra, responsable del principal estándar mundial de certificación de créditos de carbono, aprobó el Programa Jurisdiccional REDD+ de Misiones, convirtiéndolo en el primer programa forestal de carbono liderado por un gobierno y registrado a escala jurisdiccional bajo el marco JNR (Jurisdictional and Nested REDD+) del sistema Verified Carbon Standard (VCS).

La noticia tiene una dimensión que trasciende las fronteras provinciales. No se trata solamente de una validación técnica. Representa el reconocimiento internacional de un modelo de conservación forestal construido durante años y coloca a Misiones en una posición privilegiada dentro de los mercados globales de carbono, justo cuando la provincia se encuentra a las puertas de concretar su primera gran operación comercial vinculada a estos activos ambientales.

Según informó Verra, el programa misionero cubre aproximadamente más de un millón de hectáreas de Bosque Atlántico nativo y opera bajo el Escenario 2 del marco JNR, un esquema que permite a los gobiernos generar créditos de carbono por áreas forestales que no están incluidas dentro de proyectos privados específicos. Durante el primer período de monitoreo, comprendido entre 2017 y 2022, la provincia logró reducciones verificadas de emisiones equivalentes a unas 13,1 millones de toneladas de dióxido de carbono. Ese volumen constituye la base para la generación futura de créditos comercializables en los mercados internacionales.

La directora ejecutiva de Verra, Mandy Rambharos, destacó que el caso de Misiones demuestra lo que puede lograrse cuando los gobiernos lideran políticas climáticas de largo plazo y logran articular instituciones, regulaciones y alianzas para transformar la conservación forestal en resultados verificables y comercializables.

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán, afirmó que “celebramos haber alcanzado un hito tan importante en materia de conservación. Misiones siempre ha considerado la protección de la selva como una política de Estado. Nuestro mecanismo de distribución de beneficios nos permitirá devolver a la comunidad el esfuerzo realizado durante décadas. Invitamos a los inversores calificados interesados en créditos de alta calidad a sumarse y apoyarnos en esta iniciativa. Agradecemos a Verra por su colaboración continua y su disposición para trabajar con nosotros”.

Se espera que esta aprobación impulse el desarrollo de programas adicionales bajo el Marco JNR del VCS en toda Argentina y en países de América Latina, África y Asia que están explorando enfoques jurisdiccionales a gran escala para la financiación climática y la protección de los bosques. El programa ofrece un modelo replicable para otros gobiernos nacionales y subnacionales que buscan alinear los objetivos de las políticas climáticas, las prioridades de conservación forestal y el acceso a los mercados internacionales de carbono.

La aprobación llega en un momento particularmente oportuno. Misiones se encuentra en negociaciones avanzadas para concretar la primera venta privada de créditos de carbono de su historia. La potencial compradora sería LATAM Airlines Group, interesada en adquirir entre 2,8 y 2,9 millones de toneladas de carbono para el mercado internacional CORSIA, el sistema global de compensación de emisiones para la aviación. La operación podría rondar los 65 millones de dólares.

La estrategia provincial comenzó formalmente en 2021, cuando Misiones inició el desarrollo de su programa jurisdiccional REDD+ junto a socios internacionales especializados en mercados ambientales. Desde entonces se desarrollaron auditorías, mediciones, validaciones independientes, consultas con comunidades, propietarios privados y organizaciones ambientales, además de la construcción de un sistema institucional capaz de sostener la trazabilidad exigida por los mercados internacionales.

El programa tiene además una característica singular: no concentra los beneficios exclusivamente en el Estado. El esquema prevé mecanismos de distribución para propietarios de tierras con bosque nativo, comunidades locales y proyectos de desarrollo sustentable, incorporando incentivos económicos para quienes contribuyen a la conservación de la Selva Paranaense.

La aprobación de Verra también fortalece la posición de Misiones frente a potenciales compradores internacionales. Los créditos certificados bajo estándares reconocidos globalmente tienen mayor liquidez, transparencia y aceptación en los mercados voluntarios y regulados de carbono. Precisamente, la organización certificadora acaba de incorporarse formalmente a la Mesa Argentina de Carbono, reforzando su presencia en el país y acompañando el desarrollo de proyectos de calidad internacional.

El avance se suma a otros hitos recientes del sector ambiental misionero. En las últimas semanas también fue certificado el primer proyecto argentino privado de carbono de bosque nativo bajo estándares Verra, desarrollado en la Selva Paranaense y validado por 138.000 créditos de carbono.

La validación del programa jurisdiccional de Misiones tiene además un valor simbólico. Durante décadas la provincia sostuvo políticas de conservación que limitaron actividades productivas sobre grandes extensiones de bosque nativo. Ahora, por primera vez, esa preservación comienza a transformarse en un activo económico reconocido por los mercados internacionales.

En un contexto de creciente demanda global por créditos ambientales de alta integridad, Misiones no solo aparece como la principal referencia argentina en mercados de carbono. Con la aprobación de Verra, la provincia se posiciona como uno de los casos más avanzados del mundo en la monetización de servicios ecosistémicos a escala gubernamental, abriendo una nueva etapa en la relación entre conservación, financiamiento climático y desarrollo económico.

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Nideport impulsa proyecto clave en Misiones para preservar un corredor biológico entre Argentina y Brasil

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Nideport avanza en un proyecto de certificación de créditos de carbono en Cruce Caballero, una zona clave para la conectividad ecológica entre Argentina y Brasil, donde prevé restaurar bosque nativo, fortalecer la biodiversidad y desarrollar un modelo innovador que integra tecnología, comunidad y conservación.

Este predio cumple un rol fundamental como corredor biológico, conectando ecosistemas del norte de Misiones con el sur de Brasil. Gracias a esta conectividad, se conserva una biodiversidad única, donde habitan especies emblemáticas y en riesgo, como los monos carayá, fundamentales para el equilibrio del bosque.

El proyecto se enfoca en proteger bosques nativos que aún conservan su estructura, pero que se encuentran en un proceso activo de degradación. Para ello, Nideport implementa prácticas de restauración ecológica, incluyendo enriquecimiento del bosque nativo y manejo sostenible del territorio, con el objetivo de recuperar su funcionalidad ecológica y contribuir a su conservación a largo plazo.

Además, se trabaja activamente en la prevención de incendios forestales y en la protección de la fauna, reduciendo riesgos como la caza furtiva y fortaleciendo el cuidado del ecosistema.

“Este tipo de proyectos son clave para conservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, generar modelos sostenibles que integren a las comunidades locales”, señaló Juan Núñez, Cofundador de Nideport.

Como parte de este proceso de restauración, la compañía proyecta la plantación de 30.000 árboles nativos, contribuyendo a la regeneración del bosque y al fortalecimiento de la biodiversidad local.

El enfoque es integral y colaborativo. Nideport articula con organizaciones como Aves Argentinas para el monitoreo de biodiversidad, y trabaja junto a comunidades locales, rurales y originarias, promoviendo su participación en la gestión del territorio. También se desarrollan iniciativas con escuelas de la zona para fortalecer la educación ambiental y el vínculo con el entorno.

Uno de los diferenciales del proyecto es la tecnología. Nideport desarrolla una plataforma propia basada en inteligencia artificial que permite detectar de forma temprana focos de calor, incendios y eventos de deforestación, mejorando la capacidad de respuesta en tiempo real. A su vez, incorpora drones para tareas de monitoreo, seguridad y prevención de incendios, lo que permite cubrir grandes extensiones de selva de manera eficiente.

Estas herramientas también mejoran la  trazabilidad, el monitoreo de fauna y la medición del impacto ambiental, facilitando el seguimiento de la restauración del bosque. En paralelo, la compañía capacita a equipos locales en el uso de estas herramientas, fortaleciendo capacidades en el territorio.

“La tecnología es la clave para escalar el impacto. Con nuestra plataforma tecnológica, podemos administrar decenas de millones de hectáreas sin limitaciones operativas. Esto nos permite mejorar la gestión del territorio en múltiples dimensiones: por ejemplo, detectar, prevenir y apagar incendios, reduciéndose en más de un 90%. Es solo un caso de uso; la solución se adapta a distintos contextos y desafíos”, explicó Tomás R. V. Gutiérrez, cofundador y CFO de Nideport.

Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de más de 30 personas trabajando en distintas regiones del país, incluyendo especialistas en restauración, biodiversidad, tecnología y trabajo comunitario, que acompañan la implementación y el monitoreo de los proyectos en campo.

A través de este trabajo, la compañía avanza en la consolidación de  un modelo de restauración que integra biodiversidad, comunidad y tecnología, con impacto concreto en el territorio.

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Con solo 6% más de emisiones, Argentina planea duplicar gas y petróleo en cinco años

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Argentina proyecta duplicar la producción de gas y petróleo en los próximos cinco años con un incremento estimado de apenas 6% en las emisiones totales del país. Informes de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Energía de la Universidad Austral sostienen que el aumento productivo, orientado principalmente a la exportación, puede compatibilizarse con la transición energética mediante eficiencia, tecnología y mecanismos de compensación ambiental, en un contexto global de creciente demanda energética.

La estrategia apunta a fortalecer la balanza comercial y la macroeconomía sin desatender los compromisos ambientales. En ese marco, los estudios técnicos destacan que el desafío no pasa por abandonar los hidrocarburos, sino por reducir su huella de carbono a través de mejoras operativas, control de fugas y soluciones basadas en la naturaleza.

Producción energética y emisiones: un aumento marginal en términos relativos

Según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero 2022, Argentina representa alrededor del 1% de las emisiones globales, con un total cercano a 0,4 gigatoneladas (Gt) de CO₂ equivalente, frente a un volumen mundial estimado en 41 Gt. De ese total nacional, aproximadamente 50% corresponde al sector energético, y solo 6% —equivalente a 0,024 Gt— se vincula a emisiones fugitivas asociadas a la producción y transporte de gas y petróleo.

Los informes técnicos indican que duplicar la producción de hidrocarburos implicaría un incremento adicional de apenas 6% sobre las emisiones totales del país, un volumen que podría compensarse mediante captura natural, eficiencia operativa y limitación de fugas con tecnología.

En esa línea, Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, afirmó: “El desafío no es dejar de producir hidrocarburos, sino reducir sus emisiones con eficiencia, tecnología y mecanismos de captura”. El enfoque propone aprovechar los recursos energéticos disponibles sin desatender el impacto climático.

Demanda creciente y transición desigual

El análisis se inscribe en un escenario internacional complejo. Entre 1970 y 2024, la demanda energética mundial se triplicó, al pasar de 200 a 650 exajoules, mientras que el carbón mantuvo una participación constante del 27% en la matriz global. En paralelo, Asia incrementó su participación en el consumo energético mundial del 15% al 49%, con matrices dominadas en un 50% por el carbón.

Estos datos refuerzan, según los especialistas, la necesidad de energías asequibles gestionadas con inteligencia, especialmente en los países en desarrollo. Aunque crece el uso de fuentes renovables, el aumento sostenido de la demanda global mantiene un rol relevante para los hidrocarburos, siempre que se integren tecnologías de captura, eficiencia energética y electrificación segura.

Ventajas comparativas y oportunidades de compensación

Argentina cuenta con recursos estratégicos que le permiten articular crecimiento y transición energética. A los yacimientos de gas y petróleo se suma un alto potencial renovable, con energía solar en el NOA y eólica en la Patagonia, además de vastos territorios aptos para forestación y reforestación.

Los informes también señalan que, según mediciones satelitales difundidas en 2022 y publicaciones recientes, el país no solo emite sino que también absorbe emisiones, una metodología que aún no está adoptada a nivel internacional, pero que abre la puerta a competir en mercados de bonos de carbono.

Tenemos recursos extraordinarios para crecer y, al mismo tiempo, avanzar hacia las cero emisiones netas con un camino propio y realista”, concluyó Carnicer, sintetizando una visión que combina expansión productiva, exportaciones y mitigación ambiental.

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Pindó ingresa al mercado regulado de carbono con 43.803 certificados de la ONU

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La empresa misionera Pindó SA, con casi cinco décadas de trayectoria en el desarrollo forestal, agroindustrial y energético, alcanzó un nuevo hito que reafirma su modelo de gestión sustentable. La compañía obtuvo 43.803 Certificados de Reducción de Emisiones (CERs), conocidos también como bonos de carbono, bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Cada certificado equivale a una tonelada de dióxido de carbono que no llegó a la atmósfera gracias a la generación de energía limpia.

Desde 2016, Pindó SA opera su planta de generación eléctrica a partir de biomasa forestal, un proyecto pionero en Misiones que reemplaza combustibles fósiles por recursos renovables provenientes de su propia actividad productiva. En nueve años, la iniciativa permitió generar más de 225.000 MWh de energía renovable y acumular más de 72.000 horas de operación, evitando la emisión de decenas de miles de toneladas de gases de efecto invernadero.

El reconocimiento de la ONU, concretado en julio de 2025 con la emisión de los certificados, otorga a Pindó SA un lugar destacado en el mercado regulado de carbono, un esquema que aporta transparencia y credibilidad a través de auditorías internacionales en cada etapa del proceso. Para la empresa, este paso significa no solo una validación técnica de sus prácticas, sino también un posicionamiento estratégico en un mercado global cada vez más exigente en materia de sostenibilidad.

“Los certificados ratifican que nuestras acciones concretas de sustitución de fósiles por biomasa local tienen un impacto real en la reducción de emisiones. Este logro no es solo de PINDÓ, sino también de Misiones y de la Argentina”, destacaron desde la compañía.

La filosofía empresarial que guía a PINDÓ va más allá de un proyecto energético: la sustentabilidad forma parte integral de todas sus unidades de negocio. Desde las plantaciones forestales certificadas bajo PEFC hasta la industrialización de la madera con estándares internacionales, pasando por la producción agroindustrial de yerba mate y pulpa de frutas, cada iniciativa conjuga innovación, cuidado ambiental y compromiso con la comunidad.

En palabras de la propia empresa, la obtención de los 43.803 CERs es la confirmación de un camino: “La sustentabilidad no es una meta aislada, sino parte de nuestra forma de producir y crecer. Como empresa familiar, seguiremos desarrollando proyectos que integren innovación, cuidado del ambiente y compromiso con la comunidad, porque creemos que ese es el verdadero legado para las próximas generaciones”.

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