CAMBIO CLIMATICO

Corregir las deficiencias de los datos puede contribuir a afrontar la crisis climática

Compartí esta noticia !

Escriben Bo Li y Bert Kroese – La nueva iniciativa sobre deficiencias de los datos desempeñará un importante papel en la solución de la falta de datos climáticos

Un famoso físico dijo una vez: «Cuando puedes medir aquello de lo que hablas, y expresarlo en números, sabes algo acerca de ello».

Casi 140 años después, esta máxima sigue siendo cierta y es especialmente acertada para las autoridades económicas encargadas de la mitigación y adaptación al cambio climático.

Esto es así porque estas autoridades se enfrentan a importantes deficiencias de información que dificultan su capacidad de entender el impacto de las políticas, desde las medidas para incentivar la reducción de las emisiones, hasta las regulaciones que reducen el riesgo físico y mejoran la resiliencia ante los shocks climáticos. Y, sin datos exhaustivos y comparables a escala internacional para realizar un seguimiento del progreso, es imposible saber qué funciona y dónde se necesita rectificar el rumbo.

Esto acentúa la importancia del apoyo de los líderes del G20 a una nueva Iniciativa sobre deficiencias de los datos para que las estadísticas oficiales sean más detalladas y puntuales. Esta iniciativa insta a mejorar los datos para entender el cambio climático y utilizar indicadores que abarquen el ingreso y la riqueza, la inclusión y la innovación financiera, el acceso a datos privados y administrativos y el intercambio de datos. En resumen, las estadísticas oficiales tienen que ser más extensas, más detalladas y puntuales.

El sector donde más se necesita un cambio es el energético, que es el que más contribuye a las emisiones de gas de efecto invernadero, siendo responsable de aproximadamente tres cuartas partes del total.

Las economías deben ampliar sus fuentes de energía renovable y frenar el uso de combustibles fósiles; sin embargo, aunque se ha producido un cambio gradual en esta dirección, el ritmo todavía no es suficiente. Y, en muchos casos, no solo existe falta de ambición de las políticas, sino que también se carece de datos exhaustivos y comparables a escala internacional para realizar un seguimiento del progreso.

Para acelerar los recortes de las emisiones, las autoridades económicas necesitan estadísticas detalladas que les permitan seguir la trayectoria de la transición energética y les ayuden a diseñar medidas eficaces de mitigación que puedan acelerar la trayectoria hacia la neutralidad en carbono y reducir sus efectos desestabilizadores.

Al mismo tiempo, los países también deben realizar un seguimiento de cómo afectan las medidas de mitigación y adaptación a los ingresos, el consumo y la riqueza de los hogares. Por ejemplo, ¿cómo afectará el aumento de los costos de los combustibles fósiles a los hogares vulnerables? Y, ¿qué inversiones debemos priorizar para hacer frente a los nuevos patrones climáticos y la mayor frecuencia de shocks climáticos?

Es fundamental disponer de datos robustos, porque las políticas deben basarse en una comprensión cabal del amplio impacto del cambio climático, la transición verde y los riesgos físicos, económicos y financieros asociados.

Es alentador que la nueva Iniciativa sobre deficiencias de los datos abogue por que las economías del G20 vayan más allá del producto interno bruto en sus estadísticas nacionales, y registren un conjunto de indicadores climáticos y estimaciones distributivas del ingreso y la riqueza de los hogares. Esto contribuirá a que las autoridades económicas evalúen mejor las implicaciones distributivas de las políticas.

Al celebrar la nueva iniciativa sobre deficiencias de los datos, los líderes del G20 pidieron al FMI que coordinara con el Consejo de Estabilidad Financiera, el Grupo Interinstitucional sobre Estadísticas Económicas y Financieras y las autoridades estadísticas de todo el G20 el trabajo para reducir estas deficiencias de los datos y que informara sobre el avance en el segundo semestre de 2023, siendo conscientes de que las metas son ambiciosas y que, para su cumplimiento, habrá que tener en cuenta las capacidades estadísticas nacionales, las prioridades y las circunstancias de los países, así como evitar el solapamiento y la duplicación de tareas a nivel internacional.

La iniciativa aprovechará la experiencia colectiva de las agencias internacionales que coordinan esta labor, así como el trabajo realizado por grupos como la Red para la Ecologización del Sistema Financiero, para elaborar un consenso sobre los instrumentos financieros climáticos.

Este trabajo también está estrechamente vinculado a otras iniciativas del FMI, como el Tablero de Indicadores de Cambio Climático del FMI, que es otra iniciativa estadística dedicada a proporcionar datos climáticos pertinentes para el análisis económico. También está vinculado al proyecto conjunto del FMI dirigido a ofrecer orientación para la implementación de los principios de alto nivel del G20 sobre las taxonomías y otros enfoques para ajustarse a las finanzas sostenibles. 

Las autoridades económicas del G20 han reconocido que es necesario disponer de mejores datos para orientar la respuesta a los retos más complejos que afrontan. La iniciativa sobre deficiencias de los datos desempeñará un papel fundamental en la solución de esta cuestión.

Bo Li asumió el cargo de Subdirector Gerente del FMI el 23 de agosto de 2021

Bert Kroese es Jefe de Estadísticas y Datos, y Director del Departamento de Estadística del FMI

Compartí esta noticia !

La COP27 publica un borrador con signos de progreso en daños y pérdidas por cambio climático

Compartí esta noticia !

La presidencia egipcia de la COP27 publicó un borrador del texto final de la cumbre que finaliza hoy en el que solicita que los países presenten nuevas metas de reducción de emisión de gases de efecto invernadero el próximo año y da la bienvenida a que por primera vez se haya debatido un enfoque para abordar daños y pérdidas causados por el cambio climático, el punto más reclamado por los países del Tercer Mundo.

El texto mantiene el lenguaje de la COP26 de Glasgow, Escocia, en relación a los combustibles fósiles.

El pedido era para que se establezca una “reducción gradual de todos los combustibles fósiles”, pero el texto solo apunta al carbón, informó en su cuenta de Twitter Simon Evans, de la ONG Carbon Brief.

En el apartado sobre pérdidas y daños, celebra que “por primera vez” se hayan incluido asuntos “relacionados con arreglos de financiación que respondan a pérdidas y daños asociados con los efectos adversos del cambio climático”, aunque todavía no se conocen los detalles.

Las negociaciones de la COP27, que debía terminar ayer, estaban empantanadas y se llegó a temer que la Unión Europea (UE) se retire de las discusiones por estar en desacuerdo con el texto presentado por la presidencia egipcia.

El vicepresidente la Comisión Europea, Frans Timmermans, dijo que la UE prefería “no tener un resultado que un mal resultado”, informó la agencia de noticias AFP.

Esas declaraciones llegaron luego de que el bloque rechazara una propuesta de la presidencia egipcia de la COP27 que a su juicio hace retroceder el compromiso de los casi 200 países que están en Sharm el Sheij de seguir reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que se conoce como el capítulo mitigación en las negociaciones.

La mitigación es imprescindible para mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento del planeta en 1,5 ºC respecto de la era preindustrial, una meta acordada en París en 2015, pero que los últimos informes del panel de expertos de la ONU se han puesto en duda.  

“No estamos aquí para sacar declaraciones, sino para mantener el objetivo de 1,5 ºC vivo”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores alemana, la verde Annaelena Baerbock, quien ayer ya había bajado las expectativas de que se consiguiera un acuerdo sobre el financiamiento al afirmar que “peor que ningún resultado sería un resultado que suavizara, diluyera o incluso hiciera retroceder el consenso de Glasgow y París”.

Para mantener el objetivo de París vivo los países deberían asumir compromisos más firmes y concretos en materia de descarbonización.

El canciller egipcio, Ameh Shukri, que preside la COP27, dijo por su parte que “una vasta mayoría de las partes indicaron que consideraban el texto equilibrado” y que “puede desembocar en un consenso”.

La COP27 comenzó el 6 de noviembre con un tema dominante: la creación de un fondo de pérdidas y daños destinado a los países que más sufren por la contaminación provocada por los países industrializados.

Más de la mitad de los gases de efecto invernadero provienen de Estados Unidos, China y Europa.

El jueves, la UE propuso la creación de un fondo de respuesta destinado a los países más vulnerables pero con varias condiciones que empantanaron las negociaciones.

Por un lado, que se amplíe la base de donantes, es decir que países como China o India, también aporten aunque sean países en vías de desarrollo.

Y por otro lado, que se firme un compromiso explícito sobre mitigación para mantener vivo el objetivo de 1,5º.

“Como se pueden ustedes imaginar, ninguno de los grupos podría decir que todos sus intereses están recogidos”, explicó Shukry.

“Hay insatisfacción en todas las partes, pero hay una vasta mayoría que apoya el texto”, insistió el canciller egipcio antes de que se conozca el borrador.

Compensar a los países que menos gases de efecto invernadero han emitido históricamente pero que sufren las consecuencias de fenómenos meteorológicos extremos es una vieja aspiración de los países del Sur Global.

“Las contribuciones deberían incluir a todos los grandes emisores, como China, Arabia Saudita o Qatar”, había declarado el ministro canadiense de Medio Ambiente, Steven Guilbeault. 

El delegado chino en la sesión plenaria, Zhao Yingmin, se limitó a pedir que “no se reescriba” el Acuerdo de París.

Ese acuerdo histórico de 2015 sentó las bases del compromiso actual contra el cambio climático, pero recordó que la responsabilidad es común aunque diferenciada, es decir, que los países desarrollados deben contribuir mucho más en función de su historial de emisiones y uso de recursos naturales.

Entre los países en vías de desarrollo existe una considerable desconfianza por las promesas incumplidas.

En 2009, los países desarrollados prometieron que a partir de 2020 se desembolsarían 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático y a disminuir sus emisiones, y al mismo tiempo emprender la transición energética.

Y ese monto de 100.000 millones de dólares, que no ha sido completado, debe ser aumentado en principio a partir de 2025.

Compartí esta noticia !

Costa Rica recurre al Fondo para el Cambio Climático

Compartí esta noticia !

El cambio climático plantea riesgos agudos para Costa Rica, ya que los desastres naturales restaron medio por ciento del producto interno bruto de la nación caribeña cada año durante las últimas tres décadas y se sumaron a las presiones presupuestarias.

Esta semana, Costa Rica se convirtió en el primer país en beneficiarse del Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad del FMI para apoyar reformas a largo plazo para fortalecer la resiliencia climática. En una entrevista de Country Focus , el ministro de Hacienda de Costa Rica, Nogui Acosta Jaén , dijo que el nuevo programa ayudaría al país a evaluar los riesgos que el cambio climático representa para los proyectos de inversión pública y mitigar los costos en los próximos años.

Costa Rica ha sido pionera en aplicar a su economía principios de sostenibilidad medioambiental, y sus esfuerzos en luchar contra el cambio climático y restaurar los ecosistemas le han ganado al país el reconocimiento internacional. No obstante, el cambio climático sigue planteando importantes riesgos, sobre todo a través de los desastres naturales. Costa Rica es ahora el primer país que se beneficia del nuevo Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS), que proporciona financiamiento para apoyar las reformas en materia de cambio climático del país.

En una entrevista con Países en el foco del FMI, Manuela Goretti, jefa de misión del FMI, y Nogui Acosta Jaén, ministro de Hacienda de Costa Rica, conversan sobre el nuevo servicio.

¿Cuáles son los desafíos clave que enfrenta Costa Rica debido al cambio climático y cuál es su estrategia para enfrentarlos?

Ministro Acosta Jaén: Por su ubicación geográfica, Costa Rica tiene una alta exposición a riesgos asociados al cambio climático y se sitúa en el puesto 61 de 182 países, según el Índice ND-GAIN. Aunque Costa Rica se encuentra en una mejor posición relativa a sus países vecinos, estimaciones del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica señalan que en las últimas tres décadas el costo del efecto directo de desastres asociados al cambio climático fue alrededor de medio punto del PIB por año, principalmente relacionado con infraestructura.

Costa Rica ha trabajado en muchas iniciativas para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a los riesgos, protegiendo al mismo tiempo a los más vulnerables. Ya tenemos un nivel de emisiones relativamente bajo gracias a nuestro modelo económico respetuoso con el medio ambiente, con un importante crecimiento en sectores como el turismo sostenible y la generación de energía hidroeléctrica. Casi el 100 por ciento de la electricidad del país proviene de fuentes renovables. Pero seguimos aspirando a una transición hacia una economía de emisiones netas cero en las próximas tres décadas, consistente con nuestro Plan Nacional de Descarbonización.

¿Qué es el nuevo Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS)?

Manuela Goretti: El servicio, creado bajo el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad, es una nueva herramienta de financiamiento para ayudar a los países de bajos ingresos y aquellos vulnerables de renta media a reforzar su resiliencia a los choques externos para garantizar un crecimiento sostenible. Complementa los actuales servicios de crédito del FMI proporcionando un financiamiento a más largo plazo y a condiciones más favorables para hacer frente a los retos a más largo plazo, como el cambio climático y la preparación para las pandemias. Costa Rica es un excelente postulante para el SRS, dada su vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y su ambiciosa agenda de reformas relacionadas con el cambio climático.

¿Cómo apoyará el recién aprobado SRS los esfuerzos de Costa Rica?

Ministro Acosta Jaén: El SRS generará importantes efectos positivos, directos e indirectos. El acompañamiento del FMI nos permitirá valorar mejor los riesgos del cambio climático en los proyectos de inversión pública, que mitigará el costo en el mediano plazo. Además, los recursos adicionales proporcionados a través del SRS mejorarán nuestra combinación de financiamiento, generando espacio fiscal para gastar más en educación, salud u otras áreas que ayuden a mejorar la vida de nuestros ciudadanos.

¿Dadas las enormes necesidades de financiamiento para luchar contra el cambio climático, cómo puede el país catalizar más recursos a condiciones más favorables?

Ministro Acosta Jaén: El hecho que somos el primer país en recibir este tipo de financiamiento por parte del FMI confirma el fuerte compromiso de Costa Rica con el crecimiento económico inclusivo y sostenible con el medio ambiente. Esto tiene por sí mismo un importante efecto catalizador.

Pero más allá de eso, otros organismos e inversionistas internacionales quienes profundicen en las reformas específicas que sustentan el financiamiento bajo el SRS se darán cuenta de la integralidad y ambición de nuestra agenda climática. Como parte de nuestra estrategia de financiamiento, tenemos la intención de construir sobre este programa de reformas relacionado con el cambio climático y respaldado por el FMI para la emisión de bonos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés).

Creemos también en el efecto-ejemplo que esto puede tener sobre países vecinos o aquellos con riesgos climáticos similares, ya que el SRS es un instrumento que responde a una necesidad real y que tiene impacto significativo en el mediano y largo plazo.

Compartí esta noticia !

Oportunidades de crecimiento verde

Compartí esta noticia !

Escribe Ricardo Hausmann* – Cómo las economías en desarrollo pueden capitalizar la transición verde

Imagínese como ministro de finanzas de una economía en desarrollo. Un entusiasta ambientalista trata de convencerlo del imperativo moral de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de su país. Pronto te aburres porque lo has escuchado todo antes, y tu mente pasa a asuntos más apremiantes. Su país está lleno de problemas, desde inestabilidad económica e inflación hasta desafíos para financiar los servicios públicos. Reducir las emisiones no es una prioridad.

Incluso si tuviera éxito, su impacto en el clima sería minúsculo. Países tan poblados como Pakistán, Nigeria y Egipto representan cada uno menos del 1 por ciento de las emisiones mundiales. Las emisiones de su país, incluso las acumuladas desde la revolución industrial, son infinitesimalmente pequeñas. Eliminarlos a todos no tendría un impacto material en el clima: habría incurrido en costos y habría perdido oportunidades para generar prosperidad económica con poco que mostrar.

Sin embargo, sería un grave error no considerar el cambio climático como un aspecto importante de su trabajo. El cambio se está extendiendo por la economía mundial a medida que los países reconocen que el mundo debe reducir drásticamente las emisiones para evitar una catástrofe climática. La descarbonización reducirá la demanda de bienes y servicios sucios y aumentará la demanda de aquellos que son más limpios y ecológicos. La pregunta no es qué puede hacer para reducir las emisiones de su país, sino cómo puede potenciar el desarrollo de su país ingresando a industrias de rápido crecimiento que ayudarán al mundo a reducir sus emisiones y alcanzar el cero neto.

La historia de su país se ha formado fundamentalmente por el desarrollo de los pocos productos que puede fabricar en casa y vender en el extranjero. Las economías exitosas en el este de Asia y el este de Europa han sostenido décadas de alto crecimiento al mejorar sus áreas de ventaja comparativa, desde prendas de vestir hasta electrónica, maquinaria y productos químicos. No se quedaron estancados en industrias legadas por el pasado. Si su país quiere crear empleos que paguen salarios más altos, tendrá que encontrar nuevas industrias que puedan crecer y exportar de manera competitiva incluso con salarios más altos.

Los pesimistas dicen que las oportunidades pueden haber existido en el pasado para países como Japón, Corea o China, pero esos caminos hacia el desarrollo ahora están cerrados. Sin embargo, la descarbonización creará nuevas oportunidades, especialmente para aquellos que se mueven rápido. Los caminos que se abren no han sido recorridos por muchos antecesores. Algunos todavía son vírgenes. La descarbonización requerirá importantes inversiones nuevas y las plantas tendrán que encontrar nuevos lugares para ubicarse. Esta podría ser una gran oportunidad para su país, pero para evaluarla, debe comprender el panorama cambiante.

No sabemos qué tecnologías impulsarán la economía global baja en carbono o qué materiales y capacidades de fabricación necesitarán, ni qué regímenes regulatorios adoptará el mundo, y mucho menos qué tipo de cooperación o conflicto caracterizará las relaciones entre los mayores emisores. Estas incertidumbres serán resueltas por aquellos países que desempeñen un papel activo y dominen las capacidades que sustentarán su futura ventaja comparativa. Tenga en cuenta estos seis temas a medida que explore y explote las oportunidades y amenazas.

1- Adoptar la electrificación global. Más del 70 por ciento de las emisiones globales provienen del uso de energía. Para descarbonizar, el mundo necesita electrificar las cosas que hacemos actualmente con combustibles fósiles y generar esa electricidad a partir de fuentes verdes como la eólica y la solar. Esto requerirá cantidades masivas de paneles solares, turbinas eólicas, cables eléctricos y condensadores, así como mecanismos para almacenar energía, como baterías de iones de litio. También se necesitarán electrolizadores y celdas de combustible para convertir la electricidad en hidrógeno y viceversa. Todos estos productos son altamente intensivos en metales y elementos de tierras raras. La producción de estos minerales tendrá que expandirse en varios múltiplos si el mundo quiere alcanzar el cero neto. Entonces, el cero neto requiere un auge minero.

La minería en sí es una industria altamente intensiva en energía. Es probable que el futuro exija que la energía utilizada en la minería también sea ecológica. La minería también tiene impactos ambientales locales y requiere mucha agua. La mayoría de los países no implementan un régimen que esté abierto a la inversión pero que gestione adecuadamente estos riesgos y conflictos de intereses.

Además, estos minerales deben transformarse en bienes de capital necesarios para el proceso de electrificación. Esto implica largas cadenas de valor globales de fabricación. Hoy en día se están construyendo muchas megafábricas para producir baterías de iones de litio, principalmente en China, Europa y EE. UU. ¿Por qué no hay ninguno en tu país? ¿Tienes lo que se necesita para hospedarlos? Si no, ¿puedes adquirir las capacidades que faltan?

Mientras que algunas industrias crecerán a medida que el mundo se descarbonice, otras se reducirán. Algunos pueden estar en su país. Debe identificar las industrias de exportación que enfrentarán vientos en contra porque son grandes emisores o suministran cadenas de valor con muchas emisiones. Los intereses creados en casa descartarán el calentamiento global como un engaño y se movilizarán contra las políticas ecológicas. Sin embargo, se verán afectados por estas tendencias globales. Antes de lo que piensa, sus empresas en estas industrias tendrán dificultades para acceder a la financiación porque los mercados de capital temerán que los activos que financian queden varados. Encuentre formas de redistribuir capacidades a prospectos más prometedores.

2- Aprovechar la proximidad a las energías renovables. El sol brilla y el viento sopla en muchos países, pero algunos (incluidos Namibia, Chile y Australia) están trabajando arduamente para utilizar estos recursos para producir productos de energía verde. Este puede ser un primer paso hacia un futuro aún más prometedor. Este es el por qué.

El petróleo y el carbón son increíblemente densos en energía, lo que significa que contienen mucha energía por unidad de peso y volumen. Esto los hace baratos de transportar. Si un barril de petróleo vale alrededor de $100 en el pozo, enviarlo al otro lado del mundo cuesta menos de $4. Como consecuencia, el petróleo y el carbón hicieron que el mundo fuera plano desde una perspectiva energética. Los países pobres en energía podrían volverse competitivos en productos intensivos en energía. China, Japón y Alemania, por ejemplo, son grandes exportadores de acero pero importadores de energía.

Es poco probable que este sea el caso con las alternativas al petróleo. Con el gas natural, por ejemplo, existen enormes diferencias de precios entre los mercados debido a la dificultad y el costo de licuar y transportar el gas natural licuado. Los países con mucho sol producen energía solar por menos de 20 dólares el megavatio hora. Para mover la energía a una gran distancia, debe almacenarse en una molécula como el amoníaco. Pero la conversión aumentará seis veces el costo de la energía (sin contar el costo del transporte). Esto crea enormes incentivos para utilizar energías renovables in situ. Las industrias intensivas en energía se moverán hacia lugares ricos en energía verde. ¿Será su país uno de ellos?

3- Mantener bajo el costo de capital. El sol brilla, el viento sopla y la lluvia cae gratis. La mayor parte del costo de la producción de energía renovable es el costo fijo del equipo, incluido el costo del capital para comprarlo. ¿Cuánto estás pagando? Si estás en Alemania, tal vez puedas obtener financiación al 2 por ciento. En la República Dominicana, puede ser del 7 por ciento. Entonces, aunque República Dominicana es más soleada que Alemania, esto no se traduce en energía solar más barata. Este es un problema importante porque el sol es fuerte en los trópicos, pero los mercados de capital evitan estas regiones, revirtiendo su ventaja comparativa. Las buenas instituciones y la gestión macroeconómica que mantienen bajo el riesgo país son determinantes críticos del costo del capital y, por lo tanto, de la capacidad de su país para ser competitivo en energía verde.

El mundo está lleno de países que han dilapidado sus dotes naturales por fallas en la gobernanza macroeconómica y del sector minero. Podría decirse que Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, pero la producción de petróleo ha caído un 80 por ciento desde un pico en 1998 debido a la expropiación petrolera y la mala gestión macro que asustó a los mercados de capital. Un destino similar podría esperar a los países con los metales necesarios para la transición verde, como el litio, el cobalto, el cobre, el aluminio y el níquel, si administran mal sus recursos.

4- Gestionar los riesgos tecnológicos. La incertidumbre tecnológica siempre nos ha acompañado. ¿Quién hubiera pensado que el teléfono inteligente desplazaría al reloj despertador, la cámara, el reproductor de CD e incluso la computadora personal? Hoy en día, un megavatio hora de energía solar cuando brilla el sol o sopla el viento es más barato que el combustible fósil necesario para generar el mismo megavatio con una planta térmica. Esto era impensable hace una década.

En el camino hacia el cero neto, no sabemos qué tecnologías ganarán la carrera. Pero somos conscientes de muchas de las tecnologías en funcionamiento. Primero aparecen como ideas en artículos científicos y patentes. Luego pasan a plantas piloto y eventualmente comerciales. Debe estar al tanto de las apuestas que se realizan en todo el mundo.

La industria realiza regularmente vigilancia tecnológica, pero pocos gobiernos hacen lo suficiente. Israel y Singapur cuentan con científicos jefes en sus ministerios de economía para anticipar los cambios que puedan venir y decidir las apuestas de I+D más prometedoras. Dados los grandes recursos de litio en Chile, el gobierno está invirtiendo en un centro de investigación de litio con un consorcio de universidades globales para que pueda estar al tanto de las tecnologías que podrían reducir costos y mejorar el uso del litio mientras rastrea aquellas que pueden desplazarlo.

5- Explorar sumideros de carbono. El cero neto no es cero bruto. La diferencia es la captura de carbono, y es probable que en el futuro se creen mercados para ello. Es posible que pueda obtener créditos de carbono reforestando áreas deforestadas o protegiendo los bosques existentes. En el Amazonas, por ejemplo, la gente está talando árboles porque es más rentable usar la tierra para la ganadería. Sin embargo, a precios razonables de carbono, el bosque puede capturar carbono que es más valioso por hectárea que la carne de res. Pero los precios del carbono hoy en día no son razonables. En muchos países ni siquiera existen o, si existen, son una pequeña fracción de las de Europa, demasiado bajas para que los bosques sean más rentables que la ganadería.

En un mercado que funcione bien, los precios del carbono deberían igualarse a nivel mundial porque la atmósfera es global. Pero los mercados no pueden confiar en que el carbono capturado por los árboles este año no volverá a la atmósfera el próximo año cuando alguien limpie la tierra para el ganado. Por esta razón, sus créditos de carbono se negocian con un gran descuento, si es que lo hacen. Necesita desarrollar las instituciones para créditos de carbono creíbles.

También hay otros lavabos. Es posible que tenga formaciones geológicas que sean ideales para almacenar el carbono que ha sido capturado. Debe averiguar dónde están y certificar que están seguros y sellados. Debe definir los derechos de propiedad sobre estas formaciones geológicas para que pueda realizarse la inversión y pueda cobrar una renta del espacio de almacenamiento. Esto requerirá trabajo porque la legislación se creó asumiendo que las personas sacarían materiales valiosos del suelo, no que depositarían residuos no deseados en él. Si desarrolla un mercado de sumideros de carbono a largo plazo, podría preservar sus bosques, encontrar un nuevo valor en su subsuelo y ayudar al mundo a descarbonizarse.

6- Planea aprender. Ningún país sobresale hoy en las tecnologías e industrias que darán forma al futuro. Pero algunos aprenderán y otros no. ¿Qué hará para asegurarse de que su país esté en el primer grupo? Con demasiada frecuencia se les dice a los países que eviten las cosas que no hacen bien y se concentren en las cosas en las que son buenos. Pero el crecimiento nunca ha consistido únicamente en centrarse en las áreas actuales de ventaja comparativa. También se trata de hacer evolucionar esa ventaja. Francia tiene una larga historia de ser buena en vino y queso, pero también se volvió buena en aviones comerciales y trenes de alta velocidad. ¿Quién desarrollará la capacidad para fabricar electrolizadores de manera competitiva? ¿Quién transformará su sol y viento en una fuente de ventaja? Serán aquellos que se centren en atraer inversiones estratégicas y talento global, en facilitar la adopción tecnológica apoyando programas de investigación en universidades y más allá. Rara vez se puede lograr cerrando el mercado interno.

Pedir a los países que contribuyan a la descarbonización global dando prioridad a la reducción de sus propias huellas de carbono es un marco inútil. Crear valor y medios de subsistencia en el hogar ayudando al mundo a descarbonizarse es una propuesta más prometedora. Debido a que estos son nuevos desafíos, seguramente estarán abiertos a nuevos jugadores. usted puede ser uno de ellos. Los beneficios podrían ser enormes.

*RICARDO HAUSMANN es fundador y director del Laboratorio de Crecimiento de Harvard y Profesor Rafik Hariri de Práctica de Economía Política Internacional en la Escuela Kennedy de Harvard.

Compartí esta noticia !

Volver al camino del cero neto: tres prioridades críticas para la COP27

Compartí esta noticia !

La devastación y destrucción del cambio climático solo empeorará si no actuamos ahora.

Solo este año hemos visto los efectos cada vez más devastadores del cambio climático: tragedia humana y agitación económica con tifones en Bangladesh, inundaciones sin precedentes en Pakistán, olas de calor en Europa, incendios forestales en América del Norte, ríos secos en China y sequías en África.

Esto solo empeorará si no actuamos.

Si el calentamiento global continúa, los científicos predicen desastres aún más devastadores y alteraciones a largo plazo de los patrones climáticos que destruirían vidas y medios de subsistencia y trastornarían las sociedades. La migración masiva podría seguir. Y, si no se logra que las emisiones sigan la trayectoria correcta para 2030, el calentamiento global puede bloquearse por encima de los 2 grados centígrados y correr el riesgo de puntos de inflexión catastróficos, donde el cambio climático se perpetúa a sí mismo.

Si actuamos ahora, no solo podemos evitar lo peor, sino que también podemos elegir un futuro mejor. Bien hecha, la transformación verde generará un planeta más limpio, con menos contaminación, economías más resilientes y personas más sanas.

Llegar allí requiere acción en tres frentes: políticas firmes para alcanzar el cero neto para 2050, medidas sólidas para adaptarse al calentamiento global que ya está bloqueado y un apoyo financiero firme para ayudar a los países vulnerables a pagar estos esfuerzos.

Cero neto para 2050

En primer lugar, es vital que limitemos los aumentos de temperatura adicionales de 1,5 a 2 grados. Cumplir con eso para 2050 requiere reducir las emisiones en un 25-50 por ciento para 2030 en comparación con los niveles anteriores a 2019.

La buena noticia es que alrededor de 140 países, que representan el 91 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, ya han propuesto o establecido objetivos netos cero para mediados de siglo.

La mala noticia es que la retórica de cero neto no coincide con la realidad.

En realidad, llegar a cero neto para 2050 significa que la mayoría de los países deben hacer aún más para fortalecer sus objetivos de reducción de emisiones, en particular las economías grandes.

Y hay una brecha aún mayor en el frente político. El nuevo análisis del FMI de los objetivos climáticos globales actuales muestra que solo generarían un recorte del 11 por ciento. La brecha entre eso y donde debemos estar es enorme, equivalente a más de cinco veces las emisiones anuales actuales de la Unión Europea.

Necesitamos desesperadamente la implementación para ponernos al día.

Eso requerirá una combinación de incentivos para impulsar a las empresas y los hogares a priorizar los bienes y tecnologías limpios en todas sus decisiones.

La combinación de políticas ideal incluiría la fijación de precios del carbono, incluida la reducción de los subsidios a los combustibles fósiles, junto con medidas alternativas que pueden lograr resultados equivalentes, como descuentos y regulaciones. Para complementar las políticas nacionales, un acuerdo internacional sobre el precio mínimo del carbono proporcionaría una forma de impulsar la acción: pedir a los grandes emisores que paguen un precio mínimo de $25 a $75 por tonelada de carbono, según su nivel de ingresos nacional. Y con políticas alternativas, esto no significa impuestos per se. Sería colaborativo, pragmático y equitativo.

Por supuesto, el paquete de políticas general debe incluir medidas para reducir el metano. Reducir estas emisiones a la mitad durante la próxima década evitaría un aumento estimado de 0,3 grados en la temperatura global promedio para 2040 y ayudaría a evitar puntos de inflexión.

También es fundamental incluir incentivos para las inversiones privadas en tecnologías bajas en carbono, inversiones públicas favorables al crecimiento en infraestructura verde y apoyo a los hogares vulnerables.

El nuevo análisis del FMI tiene proyecciones alentadoras para un paquete equitativo que contendría el calentamiento global a 2 grados. Estimamos que el costo neto de cambiar a tecnología limpia, incluidos los ahorros obtenidos al evitar inversiones innecesarias en combustibles fósiles, sería de alrededor del 0,5 por ciento del producto interno bruto mundial en 2030. Esta es una cantidad pequeña en comparación con los costos devastadores del cambio climático sin control. cambio.

Pero cuanto más esperemos, hacer el cambio sería mucho más costoso y perturbador.

Necesidad urgente de adaptarse

Pero la acción de mitigación no es suficiente. Con algo de calentamiento global ya asegurado, las personas y las economías de todo el mundo están pagando el precio todos los días.

Y, mientras que las economías más grandes del mundo son las que más contribuyen y deben entregar la mayor parte de los recortes de gases de efecto invernadero globales, las economías más pequeñas pagan los costos más altos y enfrentan la mayor factura de adaptación.

En África, una sola sequía puede reducir el potencial de crecimiento económico a mediano plazo de un país en 1 punto porcentual, creando un déficit de ingresos del gobierno equivalente a una décima parte del presupuesto educativo.

Esto subraya la importancia de amplias inversiones en resiliencia, desde infraestructura y redes de seguridad social hasta sistemas de alerta temprana y agricultura climáticamente inteligente. De hecho, para alrededor de 50 economías en desarrollo y de bajos ingresos, el FMI estima que los costos anuales de adaptación superarán el 1 por ciento del PIB durante los próximos 10 años.

En muchos casos, estos países han agotado el espacio fiscal durante casi tres años de crisis que van desde la pandemia hasta la inflación galopante. Necesitan urgentemente apoyo financiero y técnico internacional para desarrollar resiliencia y volver a sus caminos de desarrollo.

Financiamiento climático: innovar ahora

Hacer más en el financiamiento climático también es vital. Las economías avanzadas deben cumplir o superar la promesa de $ 100 mil millones en financiamiento climático para los países en desarrollo, sobre todo por razones de equidad.

Pero el dinero público por sí solo no es suficiente, por lo tanto, enfoques innovadores y nuevas políticas para incentivar a los inversores privados a hacer más. Después de todo, la transformación verde brinda grandes oportunidades para inversiones en infraestructura, energía y más.

Comienza con una gobernanza más sólida y la integración de consideraciones climáticas en la inversión pública y la gestión financiera que pueden ayudar a desbloquear nuevas fuentes de financiación.

Los instrumentos financieros probados también serán importantes, como los fondos de inversión cerrados que pueden agrupar los activos de los mercados emergentes para proporcionar escala y diversificar los riesgos. Y los bancos multilaterales de desarrollo o los donantes deben hacer más para alentar la participación de inversionistas institucionales, por ejemplo, proporcionando capital, que actualmente representa solo una pequeña parte de sus compromisos.

Una nueva área prometedora: desbloquear capital de fondos de pensiones, compañías de seguros y otros inversores a largo plazo que gestionan colectivamente más de 100 billones de dólares en activos.

Otra consideración es cómo mejores datos facilitan la decisión y la inversión. Es por eso que el FMI y otros organismos globales están estandarizando información comparable y de alta calidad para los inversionistas, armonizando las divulgaciones climáticas y alineando el financiamiento con los objetivos relacionados con el clima.

Papel del FMI

El FMI reconoce la importancia crítica de la transformación ecológica, y hemos intensificado este tema, incluso a través de nuestras asociaciones con el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la Red para la Ecologización del Sistema Financiero y otros.

Ya estamos incorporando consideraciones climáticas en todos los aspectos de nuestro trabajo. Esto incluye vigilancia económica y financiera, datos y desarrollo de capacidades, junto con trabajo analítico. Y nuestra primera herramienta de financiamiento a largo plazo, el Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad, ahora tiene más de $40 mil millones en compromisos de financiamiento, junto con tres acuerdos a nivel de personal con Barbados, Costa Rica y Ruanda.

El apoyo a este instrumento muestra el poder perdurable de la cooperación para superar los desafíos globales.

Si no actuamos ahora, la devastación y la destrucción del cambio climático, y la amenaza a nuestra propia existencia, solo empeorarán.

Pero si trabajamos juntos, y trabajamos más duro y más rápido, aún es posible un futuro más verde, saludable y resistente.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin