CAMBIO CLIMATICO

El canje de deuda por compromisos por el clima y la naturaleza puede contribuir a financiar la resiliencia 

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Escriben Kristalina Georgieva, Marcos Chamon, Vimal Thakoor – Los canjes de deuda innovadores pueden ayudar a los gobiernos con acceso limitado a mecanismos tradicionales de subvenciones climáticas o alivio de la deuda.

Los países más vulnerables al cambio climático —y a la pérdida asociada de biodiversidad natural— suelen ser los que menos pueden permitirse invertir en fortalecer la resiliencia, porque sus presupuestos están presionados por la deuda. Estos países afrontan un riesgo elevado de crisis fiscal, según un estudio del personal técnico del FMI.

Los canjes de deuda por acción climática y por naturaleza tienen como objetivo liberar recursos fiscales para que los gobiernos puedan mejorar la resiliencia sin desatar una crisis fiscal o sacrificar el gasto en otras prioridades de desarrollo. Los acreedores ofrecen alivio de la deuda a cambio de que el gobierno se comprometa, por ejemplo, a descarbonizar la economía, invertir en infraestructura resiliente al clima o proteger la biodiversidad de los bosques o los arrecifes.

Estos instrumentos existen en diversas formas desde hace décadas y, tras los recientes acuerdos en Barbados, Belice y Seychelles, son más los países que los están considerando.

En los casos en que la acción climática no se habría concretado sin el canje, el mecanismo promueve la acción climática o protege la naturaleza. Y, en la medida en que la reducción de la deuda supere los nuevos compromisos de gasto, los prestatarios obtienen alivio fiscal en forma de ahorro presupuestario. También pueden darse otros beneficios, como la mejora de la calificación crediticia de la deuda soberana del país, como fue el caso de Belice, lo que abarata el endeudamiento público.

Los canjes podrían incluso generar ingresos adicionales para los países con una biodiversidad valiosa, al permitir que cobren a los demás por proteger esa diversidad y mantener un bien público mundial. Esto también es cierto para los sumideros de carbono, entornos naturales que absorben dióxido de carbono de la atmósfera y que forman parte importante de la transición hacia una economía con menos emisiones de carbono.

En la mayor parte de los casos, es más eficaz abordar la deuda y el clima por separado.

Por ejemplo, una sencilla subvención climática condicional suele ser más eficaz para el tema del clima, sin la complejidad añadida de una operación de canje de deuda.

Para los países con deuda insostenible, un canje no puede restaurar la solvencia, a menos que implique un porcentaje suficientemente grande de la deuda del país y un alivio sustancial; este es un caso extremo. Hasta el momento, ningún canje ha estado cerca de lograrlo.

Por tanto, los canjes no sustituyen a la reestructuración de la deuda cuando es necesaria. En cambio, una reestructuración amplia (por ejemplo, en el contexto del Marco Común del G20 para el tratamiento de la deuda) sería la mejor forma de restaurar la solvencia. Después, podría seguirse con medidas de respaldo a la inversión climática o en conservación.

Dicho esto, las subvenciones y los préstamos concesionarios de donantes bilaterales y bancos multilaterales de desarrollo son escasos en relación con la enorme necesidad de financiamiento climático y en naturaleza, en particular para los países de ingreso mediano que no suelen reunir las condiciones para recibir subvenciones. Además, los países no suelen tener la opción de reestructurar la deuda hasta que sus deudas son insostenibles y pierden el acceso a los mercados.

En estas circunstancias, podría no ser viable tratar los temas por separado. Los canjes podrían entonces ser una de las pocas herramientas disponibles para ayudar con los objetivos tanto ambientales como de deuda. Por tanto, existen circunstancias en las que pueden complementar otros instrumentos de financiamiento climático.

Es necesario aumentar las operaciones de canje

Aun así, para que los canjes tengan un impacto real, el número y la magnitud de las operaciones deben aumentar de forma importante. Esto significa abordar los obstáculos a la ampliación y mejorar las condiciones financieras con las que se realizan los canjes.

Existen varias maneras de hacer que los canjes pasen de ser productos de nicho, a menudo vinculados a proyectos pequeños que son costosos de estructurar y supervisar, a instrumentos más convencionales.

El personal técnico del FMI ha propuesto lo siguiente: estructurar acuerdos en torno a objetivos climáticos y ambientales amplios, como la descarbonización del sector energético, la inversión en adaptación o la protección de la naturaleza; dejar atrás los proyectos a medida y respaldar el gasto presupuestario en clima en países con una gestión financiera pública sólida y credibilidad de las políticas, y vincular los canjes a indicadores de fácil seguimiento, como las emisiones de carbono, la deforestación o la explotación de los océanos.

Además, el espacio fiscal que crean los canjes podría incrementarse si se mejoran las condiciones de la operación de tres maneras:

  • Incluir un porcentaje de la deuda del país tan grande como sea posible. Esto exige más financiamiento y, con este fin, podría incentivarse que más terceros, como gobiernos, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil, compren deuda en los mercados secundarios y la utilicen para canjes por acción climática y por naturaleza.
  • Recomprar deuda al precio más bajo posible, mediante operaciones en el mercado secundario diseñadas con atención y que minimicen el incremento en precio cuando se recompre la deuda, o mediante incentivos para los acreedores, como permitirles negociar en créditos de carbono que se deriven de la operación.
  • Minimizar el costo de financiar la recompra de la deuda. Al igual que en las operaciones anteriores, los donantes podrían ofrecer garantías parciales que disminuyan el riesgo para los inversionistas y reduzcan el gasto.

Aunque deban involucrarse otras instituciones con experiencia relevante e incrementarse los participantes del mercado capaces de organizar estas transacciones complejas, al FMI le corresponde desempeñar un importante papel de apoyo. El FMI, con las consultas anuales del Artículo IV, los mecanismos de financiamiento y el fortalecimiento de las capacidades, puede ayudar a los países a elaborar marcos macroeconómicos y presupuestarios que integren los impactos y, así, que respalden el uso de canjes. Nuestro análisis de sostenibilidad de la deuda incluye ahora el impacto de los desastres naturales y del cambio climático.

Nuestro nuevo Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad podría respaldar las reformas de políticas relacionadas con el clima que mejoren la resiliencia con financiamiento asequible a largo plazo. Los recursos podrían utilizarse para recomprar deuda costosa en casos donde esto reduzca significativamente la carga del servicio de la deuda. El Fondo Fiduciario también tiene como objetivo catalizar financiamiento oficial y privado adicional.

Las reformas en el contexto de programas respaldados por el FMI permitirían a las autoridades del país indicar sus ambiciones en materia de políticas y, posiblemente, incentivar a partes interesadas en canjes de deuda por acción climática. Entre las posibilidades más prometedoras se encuentran las reformas del sector energético o la ecologización de la gestión financiera pública.

En resumen, los canjes pueden desempeñar un papel en ciertas circunstancias. Es poco probable que ofrezcan una solución universal para los países con dificultades de deuda o que se enfrentan al cambio climático o a pérdidas de naturaleza. Y no deberían producirse a expensas del alivio tradicional de la deuda o del financiamiento concesionario. Sin embargo, pueden aumentarse para complementar los instrumentos existentes y fortalecer la resiliencia de los países en primera línea del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad natural, en un momento en que el financiamiento escasea.

Kristalina Georgieva, es actualmente la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional

Marcos Chamon, es Subjefe de la División de Política de Deuda en el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del Fondo Monetario Internacional

Vimal Thakoor es actualmente Asesor Residente en temas de macroeconomía y clima en el Instituto de Capacitación de África (ICA) del FMI

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Corregir las deficiencias de los datos puede contribuir a afrontar la crisis climática

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Escriben Bo Li y Bert Kroese – La nueva iniciativa sobre deficiencias de los datos desempeñará un importante papel en la solución de la falta de datos climáticos

Un famoso físico dijo una vez: «Cuando puedes medir aquello de lo que hablas, y expresarlo en números, sabes algo acerca de ello».

Casi 140 años después, esta máxima sigue siendo cierta y es especialmente acertada para las autoridades económicas encargadas de la mitigación y adaptación al cambio climático.

Esto es así porque estas autoridades se enfrentan a importantes deficiencias de información que dificultan su capacidad de entender el impacto de las políticas, desde las medidas para incentivar la reducción de las emisiones, hasta las regulaciones que reducen el riesgo físico y mejoran la resiliencia ante los shocks climáticos. Y, sin datos exhaustivos y comparables a escala internacional para realizar un seguimiento del progreso, es imposible saber qué funciona y dónde se necesita rectificar el rumbo.

Esto acentúa la importancia del apoyo de los líderes del G20 a una nueva Iniciativa sobre deficiencias de los datos para que las estadísticas oficiales sean más detalladas y puntuales. Esta iniciativa insta a mejorar los datos para entender el cambio climático y utilizar indicadores que abarquen el ingreso y la riqueza, la inclusión y la innovación financiera, el acceso a datos privados y administrativos y el intercambio de datos. En resumen, las estadísticas oficiales tienen que ser más extensas, más detalladas y puntuales.

El sector donde más se necesita un cambio es el energético, que es el que más contribuye a las emisiones de gas de efecto invernadero, siendo responsable de aproximadamente tres cuartas partes del total.

Las economías deben ampliar sus fuentes de energía renovable y frenar el uso de combustibles fósiles; sin embargo, aunque se ha producido un cambio gradual en esta dirección, el ritmo todavía no es suficiente. Y, en muchos casos, no solo existe falta de ambición de las políticas, sino que también se carece de datos exhaustivos y comparables a escala internacional para realizar un seguimiento del progreso.

Para acelerar los recortes de las emisiones, las autoridades económicas necesitan estadísticas detalladas que les permitan seguir la trayectoria de la transición energética y les ayuden a diseñar medidas eficaces de mitigación que puedan acelerar la trayectoria hacia la neutralidad en carbono y reducir sus efectos desestabilizadores.

Al mismo tiempo, los países también deben realizar un seguimiento de cómo afectan las medidas de mitigación y adaptación a los ingresos, el consumo y la riqueza de los hogares. Por ejemplo, ¿cómo afectará el aumento de los costos de los combustibles fósiles a los hogares vulnerables? Y, ¿qué inversiones debemos priorizar para hacer frente a los nuevos patrones climáticos y la mayor frecuencia de shocks climáticos?

Es fundamental disponer de datos robustos, porque las políticas deben basarse en una comprensión cabal del amplio impacto del cambio climático, la transición verde y los riesgos físicos, económicos y financieros asociados.

Es alentador que la nueva Iniciativa sobre deficiencias de los datos abogue por que las economías del G20 vayan más allá del producto interno bruto en sus estadísticas nacionales, y registren un conjunto de indicadores climáticos y estimaciones distributivas del ingreso y la riqueza de los hogares. Esto contribuirá a que las autoridades económicas evalúen mejor las implicaciones distributivas de las políticas.

Al celebrar la nueva iniciativa sobre deficiencias de los datos, los líderes del G20 pidieron al FMI que coordinara con el Consejo de Estabilidad Financiera, el Grupo Interinstitucional sobre Estadísticas Económicas y Financieras y las autoridades estadísticas de todo el G20 el trabajo para reducir estas deficiencias de los datos y que informara sobre el avance en el segundo semestre de 2023, siendo conscientes de que las metas son ambiciosas y que, para su cumplimiento, habrá que tener en cuenta las capacidades estadísticas nacionales, las prioridades y las circunstancias de los países, así como evitar el solapamiento y la duplicación de tareas a nivel internacional.

La iniciativa aprovechará la experiencia colectiva de las agencias internacionales que coordinan esta labor, así como el trabajo realizado por grupos como la Red para la Ecologización del Sistema Financiero, para elaborar un consenso sobre los instrumentos financieros climáticos.

Este trabajo también está estrechamente vinculado a otras iniciativas del FMI, como el Tablero de Indicadores de Cambio Climático del FMI, que es otra iniciativa estadística dedicada a proporcionar datos climáticos pertinentes para el análisis económico. También está vinculado al proyecto conjunto del FMI dirigido a ofrecer orientación para la implementación de los principios de alto nivel del G20 sobre las taxonomías y otros enfoques para ajustarse a las finanzas sostenibles. 

Las autoridades económicas del G20 han reconocido que es necesario disponer de mejores datos para orientar la respuesta a los retos más complejos que afrontan. La iniciativa sobre deficiencias de los datos desempeñará un papel fundamental en la solución de esta cuestión.

Bo Li asumió el cargo de Subdirector Gerente del FMI el 23 de agosto de 2021

Bert Kroese es Jefe de Estadísticas y Datos, y Director del Departamento de Estadística del FMI

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La COP27 publica un borrador con signos de progreso en daños y pérdidas por cambio climático

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La presidencia egipcia de la COP27 publicó un borrador del texto final de la cumbre que finaliza hoy en el que solicita que los países presenten nuevas metas de reducción de emisión de gases de efecto invernadero el próximo año y da la bienvenida a que por primera vez se haya debatido un enfoque para abordar daños y pérdidas causados por el cambio climático, el punto más reclamado por los países del Tercer Mundo.

El texto mantiene el lenguaje de la COP26 de Glasgow, Escocia, en relación a los combustibles fósiles.

El pedido era para que se establezca una “reducción gradual de todos los combustibles fósiles”, pero el texto solo apunta al carbón, informó en su cuenta de Twitter Simon Evans, de la ONG Carbon Brief.

En el apartado sobre pérdidas y daños, celebra que “por primera vez” se hayan incluido asuntos “relacionados con arreglos de financiación que respondan a pérdidas y daños asociados con los efectos adversos del cambio climático”, aunque todavía no se conocen los detalles.

Las negociaciones de la COP27, que debía terminar ayer, estaban empantanadas y se llegó a temer que la Unión Europea (UE) se retire de las discusiones por estar en desacuerdo con el texto presentado por la presidencia egipcia.

El vicepresidente la Comisión Europea, Frans Timmermans, dijo que la UE prefería “no tener un resultado que un mal resultado”, informó la agencia de noticias AFP.

Esas declaraciones llegaron luego de que el bloque rechazara una propuesta de la presidencia egipcia de la COP27 que a su juicio hace retroceder el compromiso de los casi 200 países que están en Sharm el Sheij de seguir reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que se conoce como el capítulo mitigación en las negociaciones.

La mitigación es imprescindible para mantener vivo el objetivo de limitar el calentamiento del planeta en 1,5 ºC respecto de la era preindustrial, una meta acordada en París en 2015, pero que los últimos informes del panel de expertos de la ONU se han puesto en duda.  

“No estamos aquí para sacar declaraciones, sino para mantener el objetivo de 1,5 ºC vivo”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores alemana, la verde Annaelena Baerbock, quien ayer ya había bajado las expectativas de que se consiguiera un acuerdo sobre el financiamiento al afirmar que “peor que ningún resultado sería un resultado que suavizara, diluyera o incluso hiciera retroceder el consenso de Glasgow y París”.

Para mantener el objetivo de París vivo los países deberían asumir compromisos más firmes y concretos en materia de descarbonización.

El canciller egipcio, Ameh Shukri, que preside la COP27, dijo por su parte que “una vasta mayoría de las partes indicaron que consideraban el texto equilibrado” y que “puede desembocar en un consenso”.

La COP27 comenzó el 6 de noviembre con un tema dominante: la creación de un fondo de pérdidas y daños destinado a los países que más sufren por la contaminación provocada por los países industrializados.

Más de la mitad de los gases de efecto invernadero provienen de Estados Unidos, China y Europa.

El jueves, la UE propuso la creación de un fondo de respuesta destinado a los países más vulnerables pero con varias condiciones que empantanaron las negociaciones.

Por un lado, que se amplíe la base de donantes, es decir que países como China o India, también aporten aunque sean países en vías de desarrollo.

Y por otro lado, que se firme un compromiso explícito sobre mitigación para mantener vivo el objetivo de 1,5º.

“Como se pueden ustedes imaginar, ninguno de los grupos podría decir que todos sus intereses están recogidos”, explicó Shukry.

“Hay insatisfacción en todas las partes, pero hay una vasta mayoría que apoya el texto”, insistió el canciller egipcio antes de que se conozca el borrador.

Compensar a los países que menos gases de efecto invernadero han emitido históricamente pero que sufren las consecuencias de fenómenos meteorológicos extremos es una vieja aspiración de los países del Sur Global.

“Las contribuciones deberían incluir a todos los grandes emisores, como China, Arabia Saudita o Qatar”, había declarado el ministro canadiense de Medio Ambiente, Steven Guilbeault. 

El delegado chino en la sesión plenaria, Zhao Yingmin, se limitó a pedir que “no se reescriba” el Acuerdo de París.

Ese acuerdo histórico de 2015 sentó las bases del compromiso actual contra el cambio climático, pero recordó que la responsabilidad es común aunque diferenciada, es decir, que los países desarrollados deben contribuir mucho más en función de su historial de emisiones y uso de recursos naturales.

Entre los países en vías de desarrollo existe una considerable desconfianza por las promesas incumplidas.

En 2009, los países desarrollados prometieron que a partir de 2020 se desembolsarían 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático y a disminuir sus emisiones, y al mismo tiempo emprender la transición energética.

Y ese monto de 100.000 millones de dólares, que no ha sido completado, debe ser aumentado en principio a partir de 2025.

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Costa Rica recurre al Fondo para el Cambio Climático

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El cambio climático plantea riesgos agudos para Costa Rica, ya que los desastres naturales restaron medio por ciento del producto interno bruto de la nación caribeña cada año durante las últimas tres décadas y se sumaron a las presiones presupuestarias.

Esta semana, Costa Rica se convirtió en el primer país en beneficiarse del Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad del FMI para apoyar reformas a largo plazo para fortalecer la resiliencia climática. En una entrevista de Country Focus , el ministro de Hacienda de Costa Rica, Nogui Acosta Jaén , dijo que el nuevo programa ayudaría al país a evaluar los riesgos que el cambio climático representa para los proyectos de inversión pública y mitigar los costos en los próximos años.

Costa Rica ha sido pionera en aplicar a su economía principios de sostenibilidad medioambiental, y sus esfuerzos en luchar contra el cambio climático y restaurar los ecosistemas le han ganado al país el reconocimiento internacional. No obstante, el cambio climático sigue planteando importantes riesgos, sobre todo a través de los desastres naturales. Costa Rica es ahora el primer país que se beneficia del nuevo Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS), que proporciona financiamiento para apoyar las reformas en materia de cambio climático del país.

En una entrevista con Países en el foco del FMI, Manuela Goretti, jefa de misión del FMI, y Nogui Acosta Jaén, ministro de Hacienda de Costa Rica, conversan sobre el nuevo servicio.

¿Cuáles son los desafíos clave que enfrenta Costa Rica debido al cambio climático y cuál es su estrategia para enfrentarlos?

Ministro Acosta Jaén: Por su ubicación geográfica, Costa Rica tiene una alta exposición a riesgos asociados al cambio climático y se sitúa en el puesto 61 de 182 países, según el Índice ND-GAIN. Aunque Costa Rica se encuentra en una mejor posición relativa a sus países vecinos, estimaciones del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica señalan que en las últimas tres décadas el costo del efecto directo de desastres asociados al cambio climático fue alrededor de medio punto del PIB por año, principalmente relacionado con infraestructura.

Costa Rica ha trabajado en muchas iniciativas para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a los riesgos, protegiendo al mismo tiempo a los más vulnerables. Ya tenemos un nivel de emisiones relativamente bajo gracias a nuestro modelo económico respetuoso con el medio ambiente, con un importante crecimiento en sectores como el turismo sostenible y la generación de energía hidroeléctrica. Casi el 100 por ciento de la electricidad del país proviene de fuentes renovables. Pero seguimos aspirando a una transición hacia una economía de emisiones netas cero en las próximas tres décadas, consistente con nuestro Plan Nacional de Descarbonización.

¿Qué es el nuevo Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS)?

Manuela Goretti: El servicio, creado bajo el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad, es una nueva herramienta de financiamiento para ayudar a los países de bajos ingresos y aquellos vulnerables de renta media a reforzar su resiliencia a los choques externos para garantizar un crecimiento sostenible. Complementa los actuales servicios de crédito del FMI proporcionando un financiamiento a más largo plazo y a condiciones más favorables para hacer frente a los retos a más largo plazo, como el cambio climático y la preparación para las pandemias. Costa Rica es un excelente postulante para el SRS, dada su vulnerabilidad a los efectos del cambio climático y su ambiciosa agenda de reformas relacionadas con el cambio climático.

¿Cómo apoyará el recién aprobado SRS los esfuerzos de Costa Rica?

Ministro Acosta Jaén: El SRS generará importantes efectos positivos, directos e indirectos. El acompañamiento del FMI nos permitirá valorar mejor los riesgos del cambio climático en los proyectos de inversión pública, que mitigará el costo en el mediano plazo. Además, los recursos adicionales proporcionados a través del SRS mejorarán nuestra combinación de financiamiento, generando espacio fiscal para gastar más en educación, salud u otras áreas que ayuden a mejorar la vida de nuestros ciudadanos.

¿Dadas las enormes necesidades de financiamiento para luchar contra el cambio climático, cómo puede el país catalizar más recursos a condiciones más favorables?

Ministro Acosta Jaén: El hecho que somos el primer país en recibir este tipo de financiamiento por parte del FMI confirma el fuerte compromiso de Costa Rica con el crecimiento económico inclusivo y sostenible con el medio ambiente. Esto tiene por sí mismo un importante efecto catalizador.

Pero más allá de eso, otros organismos e inversionistas internacionales quienes profundicen en las reformas específicas que sustentan el financiamiento bajo el SRS se darán cuenta de la integralidad y ambición de nuestra agenda climática. Como parte de nuestra estrategia de financiamiento, tenemos la intención de construir sobre este programa de reformas relacionado con el cambio climático y respaldado por el FMI para la emisión de bonos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés).

Creemos también en el efecto-ejemplo que esto puede tener sobre países vecinos o aquellos con riesgos climáticos similares, ya que el SRS es un instrumento que responde a una necesidad real y que tiene impacto significativo en el mediano y largo plazo.

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Oportunidades de crecimiento verde

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Escribe Ricardo Hausmann* – Cómo las economías en desarrollo pueden capitalizar la transición verde

Imagínese como ministro de finanzas de una economía en desarrollo. Un entusiasta ambientalista trata de convencerlo del imperativo moral de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de su país. Pronto te aburres porque lo has escuchado todo antes, y tu mente pasa a asuntos más apremiantes. Su país está lleno de problemas, desde inestabilidad económica e inflación hasta desafíos para financiar los servicios públicos. Reducir las emisiones no es una prioridad.

Incluso si tuviera éxito, su impacto en el clima sería minúsculo. Países tan poblados como Pakistán, Nigeria y Egipto representan cada uno menos del 1 por ciento de las emisiones mundiales. Las emisiones de su país, incluso las acumuladas desde la revolución industrial, son infinitesimalmente pequeñas. Eliminarlos a todos no tendría un impacto material en el clima: habría incurrido en costos y habría perdido oportunidades para generar prosperidad económica con poco que mostrar.

Sin embargo, sería un grave error no considerar el cambio climático como un aspecto importante de su trabajo. El cambio se está extendiendo por la economía mundial a medida que los países reconocen que el mundo debe reducir drásticamente las emisiones para evitar una catástrofe climática. La descarbonización reducirá la demanda de bienes y servicios sucios y aumentará la demanda de aquellos que son más limpios y ecológicos. La pregunta no es qué puede hacer para reducir las emisiones de su país, sino cómo puede potenciar el desarrollo de su país ingresando a industrias de rápido crecimiento que ayudarán al mundo a reducir sus emisiones y alcanzar el cero neto.

La historia de su país se ha formado fundamentalmente por el desarrollo de los pocos productos que puede fabricar en casa y vender en el extranjero. Las economías exitosas en el este de Asia y el este de Europa han sostenido décadas de alto crecimiento al mejorar sus áreas de ventaja comparativa, desde prendas de vestir hasta electrónica, maquinaria y productos químicos. No se quedaron estancados en industrias legadas por el pasado. Si su país quiere crear empleos que paguen salarios más altos, tendrá que encontrar nuevas industrias que puedan crecer y exportar de manera competitiva incluso con salarios más altos.

Los pesimistas dicen que las oportunidades pueden haber existido en el pasado para países como Japón, Corea o China, pero esos caminos hacia el desarrollo ahora están cerrados. Sin embargo, la descarbonización creará nuevas oportunidades, especialmente para aquellos que se mueven rápido. Los caminos que se abren no han sido recorridos por muchos antecesores. Algunos todavía son vírgenes. La descarbonización requerirá importantes inversiones nuevas y las plantas tendrán que encontrar nuevos lugares para ubicarse. Esta podría ser una gran oportunidad para su país, pero para evaluarla, debe comprender el panorama cambiante.

No sabemos qué tecnologías impulsarán la economía global baja en carbono o qué materiales y capacidades de fabricación necesitarán, ni qué regímenes regulatorios adoptará el mundo, y mucho menos qué tipo de cooperación o conflicto caracterizará las relaciones entre los mayores emisores. Estas incertidumbres serán resueltas por aquellos países que desempeñen un papel activo y dominen las capacidades que sustentarán su futura ventaja comparativa. Tenga en cuenta estos seis temas a medida que explore y explote las oportunidades y amenazas.

1- Adoptar la electrificación global. Más del 70 por ciento de las emisiones globales provienen del uso de energía. Para descarbonizar, el mundo necesita electrificar las cosas que hacemos actualmente con combustibles fósiles y generar esa electricidad a partir de fuentes verdes como la eólica y la solar. Esto requerirá cantidades masivas de paneles solares, turbinas eólicas, cables eléctricos y condensadores, así como mecanismos para almacenar energía, como baterías de iones de litio. También se necesitarán electrolizadores y celdas de combustible para convertir la electricidad en hidrógeno y viceversa. Todos estos productos son altamente intensivos en metales y elementos de tierras raras. La producción de estos minerales tendrá que expandirse en varios múltiplos si el mundo quiere alcanzar el cero neto. Entonces, el cero neto requiere un auge minero.

La minería en sí es una industria altamente intensiva en energía. Es probable que el futuro exija que la energía utilizada en la minería también sea ecológica. La minería también tiene impactos ambientales locales y requiere mucha agua. La mayoría de los países no implementan un régimen que esté abierto a la inversión pero que gestione adecuadamente estos riesgos y conflictos de intereses.

Además, estos minerales deben transformarse en bienes de capital necesarios para el proceso de electrificación. Esto implica largas cadenas de valor globales de fabricación. Hoy en día se están construyendo muchas megafábricas para producir baterías de iones de litio, principalmente en China, Europa y EE. UU. ¿Por qué no hay ninguno en tu país? ¿Tienes lo que se necesita para hospedarlos? Si no, ¿puedes adquirir las capacidades que faltan?

Mientras que algunas industrias crecerán a medida que el mundo se descarbonice, otras se reducirán. Algunos pueden estar en su país. Debe identificar las industrias de exportación que enfrentarán vientos en contra porque son grandes emisores o suministran cadenas de valor con muchas emisiones. Los intereses creados en casa descartarán el calentamiento global como un engaño y se movilizarán contra las políticas ecológicas. Sin embargo, se verán afectados por estas tendencias globales. Antes de lo que piensa, sus empresas en estas industrias tendrán dificultades para acceder a la financiación porque los mercados de capital temerán que los activos que financian queden varados. Encuentre formas de redistribuir capacidades a prospectos más prometedores.

2- Aprovechar la proximidad a las energías renovables. El sol brilla y el viento sopla en muchos países, pero algunos (incluidos Namibia, Chile y Australia) están trabajando arduamente para utilizar estos recursos para producir productos de energía verde. Este puede ser un primer paso hacia un futuro aún más prometedor. Este es el por qué.

El petróleo y el carbón son increíblemente densos en energía, lo que significa que contienen mucha energía por unidad de peso y volumen. Esto los hace baratos de transportar. Si un barril de petróleo vale alrededor de $100 en el pozo, enviarlo al otro lado del mundo cuesta menos de $4. Como consecuencia, el petróleo y el carbón hicieron que el mundo fuera plano desde una perspectiva energética. Los países pobres en energía podrían volverse competitivos en productos intensivos en energía. China, Japón y Alemania, por ejemplo, son grandes exportadores de acero pero importadores de energía.

Es poco probable que este sea el caso con las alternativas al petróleo. Con el gas natural, por ejemplo, existen enormes diferencias de precios entre los mercados debido a la dificultad y el costo de licuar y transportar el gas natural licuado. Los países con mucho sol producen energía solar por menos de 20 dólares el megavatio hora. Para mover la energía a una gran distancia, debe almacenarse en una molécula como el amoníaco. Pero la conversión aumentará seis veces el costo de la energía (sin contar el costo del transporte). Esto crea enormes incentivos para utilizar energías renovables in situ. Las industrias intensivas en energía se moverán hacia lugares ricos en energía verde. ¿Será su país uno de ellos?

3- Mantener bajo el costo de capital. El sol brilla, el viento sopla y la lluvia cae gratis. La mayor parte del costo de la producción de energía renovable es el costo fijo del equipo, incluido el costo del capital para comprarlo. ¿Cuánto estás pagando? Si estás en Alemania, tal vez puedas obtener financiación al 2 por ciento. En la República Dominicana, puede ser del 7 por ciento. Entonces, aunque República Dominicana es más soleada que Alemania, esto no se traduce en energía solar más barata. Este es un problema importante porque el sol es fuerte en los trópicos, pero los mercados de capital evitan estas regiones, revirtiendo su ventaja comparativa. Las buenas instituciones y la gestión macroeconómica que mantienen bajo el riesgo país son determinantes críticos del costo del capital y, por lo tanto, de la capacidad de su país para ser competitivo en energía verde.

El mundo está lleno de países que han dilapidado sus dotes naturales por fallas en la gobernanza macroeconómica y del sector minero. Podría decirse que Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, pero la producción de petróleo ha caído un 80 por ciento desde un pico en 1998 debido a la expropiación petrolera y la mala gestión macro que asustó a los mercados de capital. Un destino similar podría esperar a los países con los metales necesarios para la transición verde, como el litio, el cobalto, el cobre, el aluminio y el níquel, si administran mal sus recursos.

4- Gestionar los riesgos tecnológicos. La incertidumbre tecnológica siempre nos ha acompañado. ¿Quién hubiera pensado que el teléfono inteligente desplazaría al reloj despertador, la cámara, el reproductor de CD e incluso la computadora personal? Hoy en día, un megavatio hora de energía solar cuando brilla el sol o sopla el viento es más barato que el combustible fósil necesario para generar el mismo megavatio con una planta térmica. Esto era impensable hace una década.

En el camino hacia el cero neto, no sabemos qué tecnologías ganarán la carrera. Pero somos conscientes de muchas de las tecnologías en funcionamiento. Primero aparecen como ideas en artículos científicos y patentes. Luego pasan a plantas piloto y eventualmente comerciales. Debe estar al tanto de las apuestas que se realizan en todo el mundo.

La industria realiza regularmente vigilancia tecnológica, pero pocos gobiernos hacen lo suficiente. Israel y Singapur cuentan con científicos jefes en sus ministerios de economía para anticipar los cambios que puedan venir y decidir las apuestas de I+D más prometedoras. Dados los grandes recursos de litio en Chile, el gobierno está invirtiendo en un centro de investigación de litio con un consorcio de universidades globales para que pueda estar al tanto de las tecnologías que podrían reducir costos y mejorar el uso del litio mientras rastrea aquellas que pueden desplazarlo.

5- Explorar sumideros de carbono. El cero neto no es cero bruto. La diferencia es la captura de carbono, y es probable que en el futuro se creen mercados para ello. Es posible que pueda obtener créditos de carbono reforestando áreas deforestadas o protegiendo los bosques existentes. En el Amazonas, por ejemplo, la gente está talando árboles porque es más rentable usar la tierra para la ganadería. Sin embargo, a precios razonables de carbono, el bosque puede capturar carbono que es más valioso por hectárea que la carne de res. Pero los precios del carbono hoy en día no son razonables. En muchos países ni siquiera existen o, si existen, son una pequeña fracción de las de Europa, demasiado bajas para que los bosques sean más rentables que la ganadería.

En un mercado que funcione bien, los precios del carbono deberían igualarse a nivel mundial porque la atmósfera es global. Pero los mercados no pueden confiar en que el carbono capturado por los árboles este año no volverá a la atmósfera el próximo año cuando alguien limpie la tierra para el ganado. Por esta razón, sus créditos de carbono se negocian con un gran descuento, si es que lo hacen. Necesita desarrollar las instituciones para créditos de carbono creíbles.

También hay otros lavabos. Es posible que tenga formaciones geológicas que sean ideales para almacenar el carbono que ha sido capturado. Debe averiguar dónde están y certificar que están seguros y sellados. Debe definir los derechos de propiedad sobre estas formaciones geológicas para que pueda realizarse la inversión y pueda cobrar una renta del espacio de almacenamiento. Esto requerirá trabajo porque la legislación se creó asumiendo que las personas sacarían materiales valiosos del suelo, no que depositarían residuos no deseados en él. Si desarrolla un mercado de sumideros de carbono a largo plazo, podría preservar sus bosques, encontrar un nuevo valor en su subsuelo y ayudar al mundo a descarbonizarse.

6- Planea aprender. Ningún país sobresale hoy en las tecnologías e industrias que darán forma al futuro. Pero algunos aprenderán y otros no. ¿Qué hará para asegurarse de que su país esté en el primer grupo? Con demasiada frecuencia se les dice a los países que eviten las cosas que no hacen bien y se concentren en las cosas en las que son buenos. Pero el crecimiento nunca ha consistido únicamente en centrarse en las áreas actuales de ventaja comparativa. También se trata de hacer evolucionar esa ventaja. Francia tiene una larga historia de ser buena en vino y queso, pero también se volvió buena en aviones comerciales y trenes de alta velocidad. ¿Quién desarrollará la capacidad para fabricar electrolizadores de manera competitiva? ¿Quién transformará su sol y viento en una fuente de ventaja? Serán aquellos que se centren en atraer inversiones estratégicas y talento global, en facilitar la adopción tecnológica apoyando programas de investigación en universidades y más allá. Rara vez se puede lograr cerrando el mercado interno.

Pedir a los países que contribuyan a la descarbonización global dando prioridad a la reducción de sus propias huellas de carbono es un marco inútil. Crear valor y medios de subsistencia en el hogar ayudando al mundo a descarbonizarse es una propuesta más prometedora. Debido a que estos son nuevos desafíos, seguramente estarán abiertos a nuevos jugadores. usted puede ser uno de ellos. Los beneficios podrían ser enormes.

*RICARDO HAUSMANN es fundador y director del Laboratorio de Crecimiento de Harvard y Profesor Rafik Hariri de Práctica de Economía Política Internacional en la Escuela Kennedy de Harvard.

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