La canciller viajará a fin de mes a Beijing con intención de calmar las aguas y operativizar el segundo tramo del swap.
La canciller, Diana Mondino, tiene el difícil compromiso de acercar posturas con la República Popular de China en plena escalada de tensión tras las fuertes adjetivaciones del presidente Javier Milei contra su par Xi Jinping.
Para eso, a finales de abril, la ministra de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto visitará Beijing con la intención de calmar las aguas y operativizar el segundo tramo del swap que vence en junio.
En las últimas horas, Mondino recibió al embajador chino en el país,Wang Wei, para avanzar en la preparación del viaje a pesar de las aclaraciones del Presidente, quien anticipó que no quiere “tener vínculos con países comunistas”, y las sobradas muestras de alineación con Estados Unidos.
La visita se dará luego de que la administración libertaria anunciara la inspección técnica a la base espacial china instalada en Bajada del Agrio, en la provincia de Neuquén. Con el correr de los días, el Gobierno redujo la intensidad contra la Estación del Espacio Lejano, y en la actualidad, no se habla de una inspección sino de una visita -aún sin fecha programada- y la revisión de los contratos.
Tras la reunión Diana Mondino – Wang Wei, la Embajada de China se encargó de aclarar que durante el convite los representantes de ambas naciones “llegaron al acuerdo de desmentir la especulación de que la Estación de Espacio Lejano es supuesta base militar”.
Al respecto, Milei anticipó en declaraciones radiales que se va a auditar la base, aunque descartó trabas para la comercialización con China. Las diferencias irreconciliables con Xi Jinping son marcadas, pero hay vía libre para mantener las relaciones comerciales.
La defensa de China
Desde la embajada oriental aclararon que después de varias visitas, “no encontraron indicios de uso militar”, y especificaron que la seguridad del predio está a cargo de la Policía de Neuquén y hace unos años atrás de una empresa privada, “nunca de soldados chinos”, aclararon.
“En cuanto a la información que recopila China, la CONAE puede tener acceso a la misma por medio de un convenio específico. El personal chino de la estación está compuesto por cinco científicos, un electricista y un cocinero”, describieron a través de las redes sociales diplomáticas.
Respecto a la antena, aclararon además que “es muy lenta para guiar o seguir misiles” y que “está preparada para seguir satélites o naves espaciales”. “Tampoco puede hacer espionaje sobre el territorio norteamericano por la curvatura de la tierra”, sostuvieron.
El futuro del Swap
El objetivo de Mondino no es sencillo. La intención es avanzar en acuerdos que den continuidad de las inversiones chinas y asegurar la extensión de la línea de Swap con yuanes, para robustecer las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y que servirían también para pagar deuda al FMI.
La última extensión de Swap fue de u$s 6.000 millones, por lo que la funcionaria libertaria busca ampliar la oferta.
El mandatario calificó al Swap como “un acuerdo que tiene que ver con el intercambio comercial”, y especificó que “la relación comercial (entre los países) no se ha modificado”.
La gran alianza militar predilecta de Occidente, vuelve a estar en los ojos del mundo, al actualizar su lista de miembros, pero, ¿es útil?
Corría el año 1949, cuando los países más importantes del bloque capitalista, encabezado por Estados Unidos, decidían formar la tan mencionada alianza. En inglés NATO, en español, OTAN, dando el significado de Organización del Tratado del Atlántico Norte, y con una tarea específica: hacerle frente a la Unión Soviética.
Claro, eran años de plena Guerra Fría, la amenaza del fascismo había sido eliminada con eficacia en esa alianza entre Estados Unidos y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, pero una vez acabado eso, la enemistad ideológica permaneció.
La segunda parte del siglo XX fue muy convulsionada en términos geopolíticos, donde tanto la OTAN como el Pacto de Varsovia (la OTAN soviética), jugaron un rol preponderante en las tensiones y distensiones de los momentos históricos. Casi se enfrentaron, de hecho: la crisis de los misiles cubanos en 1962 fue el momento más caliente, en donde las potencias casi “se fueron a las manos”.
Sin embargo, la URSS cayó en 1991, junto a todo el famoso bloque comunista, arrastrando al ostracismo al Pacto de Varsovia. La globalización se hacía paso y Estados Unidos se consolidaba como el único gran hegemón mundial. Hasta allí, la historia nos muestra un cierto raid, donde parece lógica la existencia de la OTAN… pero, ¿hoy en día sirve? El mundo cambió en demasía. Esa onerosa globalización parece estar tambaleando en un mundo cada vez más multipolar, donde los regionalismos llevan las banderas de los nuevos modelos político-económicos, con una estructura de economía de capital y con un rol del Estado determinado, con mayor o menor intervencionismo. Este nuevo panorama pone en cuestión a todos los instrumentos del “viejo mundo”.
Con el paso de los años, la OTAN perdió ese objetivo específico, en términos analíticos, aunque siguió siendo la mayor fuerza militar del mundo. Hoy en día, amplió sus miembros con el reciente ingreso de Suecia tras idas y vueltas con Turquía, y parece cobrar relevancia. La Alianza Atlántica se transformó en la cobija de los países temerosos ante Vladimir Putin.
Desde el arranque de la invasión rusa sobre Ucrania, muchos países corrieron bajo el manto de la OTAN, buscando protección inmediata. Es justamente la alianza militar la que, indirectamente, le está marcando la cancha a Rusia. Lo que sucede en Europa es que están atravesando una crisis de identidad que los puede expulsar de la posición privilegiada de ser el centro del mundo. Durante la guerra en Ucrania, la crisis económica explotó a través del desabastecimiento de gas y energía, sumado a una galopante crisis migratoria, la cual tiene efectos inmediatos en la economía. Asimismo, ese no es el problema más grande. El mayor dolor de cabeza de la Unión Europea es que no tiene un líder férreo o lo suficientemente imponente como para dialogar o hacerle frente a Putin.
La salida de Merkel del poder en Alemania fue el inicio de este proceso que decantó con el expansionismo ruso a flor de piel y el fantasma de una guerra que se puede expandir.
Con todo este contexto, parece ser que revive el objetivo de la OTAN. Antes era la Unión Soviética y el comunismo, hoy es Rusia y Putin. La Alianza Atlántica es la única fuerza capaz de hacerle frente al gigante ruso, quien tiene el respaldo de China, Corea del Norte, Irán, India y unos cuantos paladines más. Estados Unidos es un viejo zorro cuando se habla de geopolítica. Sabe que un enfrentamiento directo con Rusia sería devastador para el mundo en sí, y con la fragilidad política por la cual está atravesando Washington, podría poner en riesgo la vital hegemonía que mantienen, a veces unilateral y a veces compartida, pero siempre está ahí. Más allá de eso, escudarse detrás de la OTAN es estratégico, no es un país, es una alianza de países, en donde la unión, literalmente, hace a la fuerza. Además de ser el motivo perfecto para realizar tareas de disuasión militar y que el revanchismo no caiga sobre una sola bandera. Ese punto tiene a favor la OTAN, entendiendo que las potencias orientales no gozan de una alianza tan dura como para poder hacer frente a las vicisitudes del mundo. Entonces, ¿la OTAN sirve? La respuesta es sí. Hoy en día, esta institución es la única que evita el derrumbe del poderío occidental frente al pulular crecimiento de potencias como Rusia o China. Es la única barrera que hoy sostiene el péndulo mundial y le brinda cierto equilibrio, al menos desde el punto de vista de mantener una paz armada global. Esto no quiere decir que la OTAN sea algo bueno. La visión de lo bueno o lo malo no sirve para analizar a las sociedades, son más bien los intereses. En esos intereses, está más que claro que China, por ejemplo, no es un bebé de pecho. Un país con evidentes intenciones imperiales y con un modelo autoritario, podría ser un combo de exportación letal para las naciones emergentes del cono sur, por ejemplo. Y del otro lado del ring, mantener en cercanía a la nefasta OTAN es permitir la presencia británica en Malvinas, por tomar un solo ejemplo. Esto significa, que desde la zona del mundo y bajo el contexto en el cual nos encontramos, el equilibrio de una paz armada es dentro de todo positivo, aunque el entreguismo pueda ser la espina que provoque la debacle en ese tema. Sin ánimos de pesimismo, pero con tantos frentes de conflicto de peso en el mundo (Ucrania, Gaza, Taiwán, Corea) hoy el mundo parece estar en vísperas de algo nuevo: un conflicto global o un nuevo orden. Esperemos que no aparezca ningún Franz Ferdinand que detone nuestro planeta.
Escribe Javier Lewkowicz en Dialogo Chino – Javier Milei, el nuevo presidente de Argentina, ha pedido que se reforme la política exterior del país y se reduzcan los lazos con China. Los expertos opinan que no será tan sencillo.
Desde que asumió el poder en diciembre, el nuevo gobierno de Argentina, presidido por el libertario de ultraderecha Javier Milei, ha dado señales de un giro brusco en su política exterior que podría reconfigurar la relación con China.
Luego del fortalecimiento del vínculo bilateral durante las últimas dos décadas, que llevó a un intercambio comercial creciente, cooperación diplomática y mayores inversiones y asistencia financiera de parte de China, ahora el presidente Milei y miembros de su equipo han expresado su deseo de plantear un mayor alineamiento con Estados Unidos y al mismo tiempo el debilitamiento de las relaciones con China.
El nuevo posicionamiento de Argentina bajo el gobierno de Milei ha encendido alarmas, afirman analistas, dada la gran importancia que tiene China en la economía nacional: el país asiático es el segundo socio comercial de Argentina y el destino de cerca del 10% de sus exportaciones. Al mismo tiempo, el carácter estructural y de largo plazo de la relación comercial y de inversión permiten anticipar cierta inflexibilidad de la asociación entre ambos países.
Diálogo Chino consultó a varios especialistas acerca del posible impacto de las señales, todavía ambiguas, del gobierno respecto a China y el futuro de las relaciones.
Las decisiones y los gestos de Milei hacia China
El acontecimiento político más sobresaliente respecto de la relación con China desde que comenzó la era Milei ha sido la renuncia a sumarse al grupo de economías emergentes BRICS, bloque del que China es miembro junto con Brasil, Rusia, India y Sudáfrica. Argentina tenía previsto incorporarse en enero tras haber sido invitada en 2023, gracias al impulso de Brasil y China en la candidatura. En una carta enviada al grupo a finales de diciembre, Milei sostuvo que los ejes de política exterior actual difieren de los del anterior gobierno del ex presidente Alberto Fernández.
A mitad de enero, la canciller Diana Mondino se reunió con el embajador de China en Argentina y señaló que “no cabe duda de la importancia del intercambio comercial entre ambos países.” A su vez, el embajador afirmó que espera que “la amistad y la cooperación” entre ambos países continúe con el gobierno de Milei.
Sin embargo, apenas dos días después de la reunión de Mondino con el embajador de China, Milei re-publicó en la red social X el siguiente comentario: “La izquierda quiere para vos: el salario de Cuba, la Libertad de Corea del Norte, la justicia de China y la abundancia de Venezuela”. El ahora presidente argentino saltó a la fama por su oposición a la política y los gobiernos de izquierdas en programas televisivos.
Consultado acerca de la situación de Argentina, el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Wang Wenbin, comentó que China está lista “para trabajar con Argentina para cimentar la confianza política mutua, mejorar la cooperación de alta calidad de la Franja y la Ruta, aprovechar nuestras ventajas complementarias”.
Tras esta serie de altibajos en los primeros meses del gobierno de Milei, Mondino y el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, se reunieron en febrero al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Ambos aprovecharon la ocasión para reiterar su compromiso de mantener unas relaciones sólidas.
La relación comercial entre Argentina y China
El año pasado, China representó el 7,9% de las exportaciones argentinas, sumando un total de 5.272 millones de dólares. Fue el tercer principal comprador, detrás de Brasil y los Estados Unidos. Además, representó el 19,7% de las importaciones, un total de 14.497 millones de dólares, solo por detrás de Brasil.
Entre los principales productos de exportación aparecen los derivados de la soja, carne vacuna, cebada en grano, camarones, langostinos y carbonato de litio. En tanto, entre las importaciones desde China están los componentes para teléfonos celulares, televisores y otros artefactos eléctricos, autos y autopartes, fertilizantes y generadores eléctricos.
A pesar de los baches desde el ascenso de Milei, parece poco probable que la relación agrícola entre ambos países se vea afectada, dada su importancia para ambas partes, sugiere Mario Quinteros, ex diplomático argentino en China: “Milei ha tenido actitudes poco constructivas en relación a China. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que China opera con una perspectiva de largo plazo y que en el plano comercial hay beneficio mutuo: las exportaciones agrícolas de Argentina mejoran su balanza comercial pero también son importantes para asegurar la alimentación de China”.
Por su parte, Gonzalo Ghiggino, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), sostiene que China no es una opción para Argentina, sino una necesidad. “Lo más probable es que Milei mantenga la relación en piloto automático. En la cuestión comercial hay ciertos riesgos, ya que si bien China puede encontrar nuevos proveedores de soja y carne en Brasil, Australia y Estados Unidos, Argentina no encontraría un comprador alternativo a China”.
El economista Julio Sevares, autor del libro “Choque de gigantes: EE.UU. vs China y la reglobalización”, agrega un punto importante vinculado al tema comercial: “hay negociaciones para el ingreso de productos a China, como por ejemplo el trigo, que acaba de aprobarse después de 25 años de negociaciones. Un posible impacto comercial del deterioro del vínculo político se puede dar por este lado”.
¿Un “enfriamiento”?
Maria Francesca Staiano, coordinadora del Centro de Estudios Chinos en la Universidad de La Plata, recuerda que el ex presidente Mauricio Macri (2015-2019) también proponía priorizar la alianza con Estados Unidos y Europa, e hizo campaña política con un discurso que ponía en duda los vínculos de Argentina con China, aunque no fue tan agresivo como el de Milei, que tildó a China de “asesina”.
Sin embargo, a causa de la profunda interdependencia económica y de los acuerdos vigentes de cooperación, Macri no se pudo desvincular mucho de la relación y de hecho en 2017 participó del Foro de la Franja y la Ruta en Beijing (aunque Argentina no se uniría a la iniciativa hasta 2022, bajo su sucesor Fernández). “Con Milei, a pesar de que es una persona mucho más desequilibrada, va a pasar lo mismo: después de una primera fase de enfriamiento, la situación se va a ir recomponiendo”, sostiene Staiano.
Jorge Malena, director del posgrado en Estudios sobre China de la Universidad Católica Argentina (UCA), considera que si bien hubo declaraciones de Milei durante la campaña presidencial y al principio de su gobierno que indicaban un debilitamiento en la relación entre los dos países, “la realidad demuestra que durante el comienzo de la gestión ha tenido lugar una modificación del posicionamiento frente a Beijing”.
Un ejemplo del cambio se verificó cuando, a finales de diciembre, en medio de la incertidumbre sobre la postura del nuevo gobierno, China suspendió un tramo del swap de divisas por 6.500 millones de dólares que se había negociado bajo la administración argentina anterior.
En total, Argentina dispone de una línea de swap de divisas con China por un valor de 18.000 millones de dólares, la cual le ha permitido pagar parte de sus deudas internacionales. Durante 2023, Argentina pudo utilizar 5 mil millones de dólares del swap
“Sin ese tramo del swap, hubiera sido imposible contener la caída del PBI hasta el 1,1% y que el desempleo se ubique en niveles mínimos desde 1991, dada la sequía histórica”, explica Jorge Carrera, exvicepresidente del Banco Central de Argentina refiriéndose a los tres años de sequía que afectaron gravemente a la producción agrícola del país. “Creo que sería un error de este gobierno descuidar la relación con China y que ello afecte a esta fuente de financiamiento”.
Aún no hay noticias sobre el estado de la renegociación del swap.
Las inversiones
China tiene una creciente incidencia inversora en el sector minero de Argentina. De los 12 proyectos con capitales chinos en el país, siete son de litio, dos de oro-plata, uno de plata-cobre-plomo, uno de cobre-oro y uno de hierro. Para Ghiggino, “difícilmente peligren esas operaciones, debido a que el litio tiene un carácter estratégico”.
Entre los principales compromisos de inversión en litio está el de Ganfeng Lithium, el gigante minero chino, para desarrollar el proyecto Mariana y el acuerdo entre Lítica Resources y Ganfeng para adquirir el proyecto Pozuelos Pastos Grandes, ambos en la provincia de Salta.
Para el exembajador argentino en China Diego Guelar (2015-2019) “China no se va a dejar tentar por las declaraciones de corto plazo y en cambio va a primar la visión de largo plazo. Sin embargo, los vaivenes políticos van a afectar la dinámica de las inversiones en infraestructura”.
La incertidumbre alrededor de las obras de infraestructura con aporte financiero de China toma una dimensión muy relevante en un contexto de abrupta caída de la obra pública que anunció el gobierno de Milei para llevar adelante su fuerte plan de ajuste fiscal. “La financiación en las inversiones en infraestructura podría caerse, en un contexto en donde es más necesaria que nunca”, advierte Gonzalo Ghiggino, al tiempo que Guelar subraya la potencialidad que tienen las provincias argentinas para hacer acuerdos de cooperación con sus pares de China.
El mayor proyecto de inversión de infraestructura de China es la construcción de dos represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz, en la provincia homónima. Si bien comenzó en 2015, la inestabilidad política y macroeconómica demoraron la marcha, al punto de que el avance de la obra todavía está lejos de la mitad.
Vista aérea de la construcción de la central hidroeléctrica Jorge Cepernic en la provincia de Santa Cruz. Junto con la represa Néstor Kirchner, el retrasado proyecto ―la mayor inversión china en infraestructuras en Argentina― ha sido objeto de críticas sobre su viabilidad. (Imagen: Alamy)
En energías renovables, China también es un actor central para la Argentina. Entre los proyectos nacionales más relevantes financiados por China están los parques eólicos de Loma Blanca (Chubut) y Miramar (Buenos Aires), operados por la firma Goldwind, y el proyecto Vientos del Secano (Buenos Aires), por parte de Envision Energy. En energía solar, los proyectos más relevantes son el parque Cauchari, el más grande del país, para el cual la provincia de Jujuy habría acordado con la empresa Shanghai Electric Power Construction una nueva expansión para 2024.
Otro capítulo muy importante de la relación bilateral está vinculado al transporte. Entre los proyectos más importantes está la rehabilitación de la línea férrea Belgrano Cargas, que viene realizando la empresa china CMEC. La empresa ya desembolsó casi 2500 millones de dólares. CMEC también mostró interés en financiar la reactivación del Tren Norpatagónico, que permitiría conectar el megayacimiento hidrocarburífero Vaca Muerta con el puerto de Bahía Blanca.
Los proyectos de inversión forman parte de los acuerdos políticos alcanzados con China durante el gobierno anterior, que engloban financiamiento por 14 mil millones de dólares bajo el mecanismo del Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica (DECCE) y un segundo paquete de 9.700 millones de dólares que el país presentaría en el cuadro de su adhesión a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda.
“Respecto a las inversiones, las originadas en acuerdos entre Estados u organismos públicos, que incluyan un aporte del Estado argentino, tienen desde hace años dificultades y sufrieron demoras y cancelaciones por la falta de fondos locales, situación que se agudizará en el futuro inmediato por el programa de ajuste fiscal que está llevando adelante el actual gobierno”, sostiene el economista Sevares.
Javier Lewkowicz periodista de Argentina que escribe sobre China y el ambiente
El gobierno chino ha adoptado una serie de regulaciones para controlar el uso de la inteligencia artificial , tanto para la IA de consumo, como para la IA empresarial. Las regulaciones tienen como objetivo proteger los valores socialistas del país.
3d Conceptual image of woman composed of balls. Artificial intelligence concept
El gobierno chino ha adoptado una serie de regulaciones para controlar el uso de la inteligencia artificial (IA), tanto para la IA de consumo como para la IA empresarial. Las regulaciones tienen como objetivo proteger los valores socialistas del país: no contenga consignas antipartido ni caricaturas de Xi Jinping.
Para la IA de consumo, las regulaciones exigen que los desarrolladores utilicen únicamente contenido aprobado. Este contenido debe corresponder a los “valores socialistas” y tampoco permitir la discriminación por motivos raciales, nacionales, religiosos y de otra índole.
También exigen que los desarrolladores envíen solicitudes al Registro de Algoritmos de China, un repositorio gubernamental que recopila información sobre el entrenamiento en IA. La información básica del registro está disponible únicamente para los funcionarios del departamento.
El uso de redes neuronales con “fines delictivos” ya ha sido castigado en China en el pasado. En mayo de 2023, un hombre fue arrestado en la provincia de Gansu por supuestamente usar ChatGPT para crear varias noticias falsas sobre 9 trabajadores de la construcción que murieron en un accidente de tren en Gansu y publicarlas en la red social Baijiahao (de Baidu Corporation). Sus publicaciones recibieron alrededor de 15.000 clics. Según la ley china contra la publicación de información falsa, el acusado podría enfrentar hasta 10 años de prisión.
Para la IA empresarial, las regulaciones son menos estrictas. Sin embargo, el gobierno chino está promoviendo el intercambio de datos entre empresas, lo que facilitará el desarrollo de la IA para estas últimas.
Los empleos que serán sustituidos por inteligencia artificial: Guardias de seguridad
Para entrenar chatbots de consumidores, los desarrolladores utilizan datos de Internet abierto, accesibles a todos los usuarios.
Sin embargo, el desarrollo de la IA corporativa requiere información sobre las actividades de las empresas, la mayor parte de la cual se almacena en servidores internos cerrados.
Los expertos del grupo estadounidense Carnegie creen que las regulaciones chinas sobre la IA tienen tres objetivos principales:
Subyugar la tecnología para que sirva a los intereses del Partido Comunista, contribuyendo a la censura y limitando el acceso a la información en el país.
Tomar control de las consecuencias sociales y económicas del desarrollo de la IA.
Convertir a China en un líder mundial en el desarrollo y aplicación de la IA.
Los expertos también creen que las regulaciones chinas sobre la IA podrían tener un impacto significativo en la innovación tecnológica en el país.
Una ley unificada que rija la IA en China podría aparecer este año.
Por el momento, China no se ha fijado el objetivo de alcanzar el liderazgo mundial en el campo de la IA; estos planes se posponen al menos hasta 2028 o 2029.
Si China quisiera declarar su deseo de dominar el escenario mundial en materia de IA, las regulaciones gubernamentales habrían declarado otros aspectos de la tecnología, subrayan los expertos de Carnegie.
Los funcionarios chinos dijeron que era difícil regular la IA porque las regulaciones de China se adoptaron antes que las de la UE y USA, y los reguladores chinos no tenían forma de comparar sus leyes con las de otros países.
Según Temur Umarov, China ha comenzado a tomar medidas preventivas para controlar la IA, ya que el gobierno del país es extremadamente sensible al consumo de medios de los ciudadanos: “Es importante para los funcionarios que los temas que fueron elegidos por las agencias gubernamentales, y no por un algoritmo aparezcan en chatbots”.
Las regulaciones podrían dificultar el desarrollo de nuevas tecnologías que no estén alineadas con los valores del gobierno chino.
Por otro lado, las regulaciones podrían impulsar el desarrollo de tecnologías que ayuden al gobierno chino a alcanzar sus objetivos, como la censura y el control social.
El impacto final de las regulaciones chinas sobre la IA aún está por verse. Sin embargo, es claro que las regulaciones tendrán un impacto significativo en el desarrollo de la tecnología en el país y en el mundo.
El embajador de China, Tan Jian sostuvo: “La UE no debería ser arrastrada en la respuesta de China”
El embajador chino en los Países Bajos, Tan Jian, advirtió a la Unión Europea sobre las restricciones de equipos de chips de Estados Unidos. En una entrevista con un periódico holandés, dijo que China responderá a las restricciones, pero que la relación de China con la UE no debería verse afectada.
Tan dijo que las restricciones de EE.UU. son una manifestación de la hegemonía estadounidense y que están perjudicando a la cooperación entre China y la UE. También dijo que las empresas chinas están encontrando más dificultades para operar en la UE debido a los controles aumentados, la presión política y la desinformación.
La UE aún no ha tomado una decisión sobre cómo responder a las restricciones de EE.UU. Algunos países de la UE, como Alemania, están preocupados por las posibles repercusiones económicas de las restricciones.
El origen del conflicto
La “guerra de los semiconductores” entre Estados Unidos y China empezó en octubre de 2022, cuando Washington tomó medidas para restringir el acceso de Pekín a los últimos desarrollos en esa tecnología, argumentando cuestiones de seguridad nacional.
China refutó esas apreciaciones y acusó a Estados Unidos de practicar un “terrorismo tecnológico” y de obstaculizar injustamente su crecimiento económico.
¿Por qué es importante ganar esta “guerra de chips”?
La disputa sobre las restricciones de chips es un ejemplo de las crecientes tensiones entre EE.UU. y China. Las dos potencias están compitiendo por el dominio en la tecnología y la economía mundial.
La disputa podría tener un impacto significativo en la economía global. China es el mayor fabricante de chips del mundo y las restricciones de EE.UU. podrían hacer que sea más difícil para China fabricar chips avanzados. Esto podría conducir a un aumento de los precios de los chips y afectar a la producción de todo tipo de productos electrónicos.