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Hacia una nueva relación Nación-Provincias

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La conflictividad política, en medio de un altísimo deterioro de las ya débiles condiciones económicas del país, solo trajo en la semana que pasó más incertidumbre, pesimismo y tensión a la que ya existía. 

Desde un plano estrictamente político, cuesta entender los pasos dados por el Gobierno nacional en su relación de poder no solo con el Congreso, sino también con las provincias. En una clara señal del más salvaje unitarismo, el presidente Javier Milei, paso a paso, busca llevar las relaciones políticas Nación-Provincias a los tiempos de 1820. Tácitamente niega la condición de preexistentes de las provincias argentinas y entiende al Poder Ejecutivo nacional como el órgano supremo que no requiere control, contrapeso ni negociaciones. 

Las provincias también tienen que hacer su esfuerzo”, afirman desde el Gobierno nacional, mientras Milei celebra en la red social X que “bajamos las transferencias discrecionales 98%”. Parece que ni el Presidente entiende de lo que habla. No están bajando el gasto político, están atacando directamente el bolsillo de los trabajadores, la posibilidad de desarrollo y el propio funcionamiento del Estado como ordenador de la sociedad. 

Uno de los puntos centrales que resonó esta semana tiene que ver con el Fondo Compensador al Transporte del interior, un fondo cercano a los $ 100 mil millones que hace que los usuarios no deban pagar tarifa plena. Para Misiones en 2023 representó una asignación cercana a los $290 millones mensuales de promedio que en este 2024 no recibirá y obligará a redundar esfuerzos locales para contar con los recursos de modo tal de evitar el salto tarifario. En Posadas, los usuarios pagan hoy la mitad de lo que se paga en Corrientes. 

Según estimaciones de cámaras empresariales del transporte, con la quita del Fondo Compensador más la liberalización de las tarifas, se corre el riesgo de que el boleto valga entre $ 1.000 y $ 2.000. Desde el Gobierno nacional afirman respecto a esto que se mantiene la tarifa social y por ende, el subsidio va directo al usuario. Perfecto en el concepto, horrible desde la aplicación. La tarifa social, que se aplica sólo mediante SUBE, corresponde a una parte de la población como ser jubilados, beneficiarios de AUH y otros, pero deja afuera a muchísimas personas. Un simple trabajador, que observa como su salario cayó estrepitosamente en el 2023 y continuará haciéndolo por lo menos durante el primer trimestre de este año, no goza de tarifa social y será quien deba pagar una eventual suba del 100% o más de la tarifa de colectivos. 

¿El Gobierno castiga a los gobernadores díscolos, traidores a la patria y casta como tanto dice? Para nada, castiga al trabajador. 

Otro punto que estuvo en debate estos días está vinculado al sector docente, específicamente con el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Por este concepto, en enero no hubo transferencias desde el Estado nacional (a excepción de Chubut que recibió la casi simbólica suma de 12 millones), situación que generó que sean los gobernadores quienes paguen este concepto a los docentes de sus provincias, sin tener certeza alguna si recibirán estos fondos como compensación a la erogación realizada. Esto se agrava cuando se observa que por FONID, el Estado aún le debe fondos a las provincias. En 2023 se pagaron $290 mil millones pero se devengaron $333 mil millones; es decir, quedan casi $43 mil millones de deuda. 

Si observamos la situación de Misiones, aún queda una deuda por cobrar por parte de la provincia de $1.450 millones, sumados a los $ 2.920 millones que corresponden a enero 2024 y tampoco se cobró. Es decir, hay $ 4.370 millones que Misiones aún no percibió por este fondo. Aún compensando esta deuda con fondos provinciales, es insostenible pensar en este desarrollo durante todo el año. Nuevamente el castigado no es la casta, los políticos ni el Estado: se está poniendo a los docentes bajo un marco de incertidumbre respecto a una parte importante de su salario, ni más ni menos. Se ataca directamente al docente. 

La cuestión del FONID además cobra un nuevo capítulo: si Milei no firma un decreto de prórroga, ya no solo están amenazados los recursos, sino incluso la existencia del fondo. Si el Presidente decide no prorrogarlo, entramos en una escalada del conflicto que será político, social y también, con mucha seguridad, judicial. Se está comprando un problema que desgastará enormemente su capital político y que puede provocar además una escalada de conflictividad social. 

Estos dos ejemplos, transporte público y docentes, muestran las verdaderas consecuencias de la filosofía política del Presidente en términos de poder: confrontar con actores políticos de la “casta” como fundamento final de toda acción política, o peor aún, acción gubernamental. No hay lógica alguna en creer que los argentinos estarán mejor con aumentos del boleto de transporte o reducción salarial por no pago del fondo docente en un contexto donde el índice de salarios se movió casi 60 puntos porcentuales por debajo de la inflación en 2023, agravado sobre todo por la caída real de casi 14 puntos solo en diciembre. 

Es cierto que las administraciones están siendo fuertemente golpeadas no solo por las decisiones políticas del Presidente y su equipo económico, sino también por el propio contexto económico, como ya pasó también en el 2023, principalmente en el segundo semestre. 

Inflación a la suba, recaudación a la baja, recorte de partidas no automáticas y capricho libertario de pegarle a la casta generó que el consolidado de provincias y CABA hayan perdido solo en enero un total de $ 431.293 millones, medidos a precios de hoy. Misiones perdió unos $15.133 millones solo en un mes; serían 90 mil millones si semestralizamos el dato hasta junio inclusive, sumado a otros $ 7 mil millones (a precios de hoy) que se perderían por subsidios al transporte. 

“Que las provincias se dediquen a producir y vivir de lo recaudan”, expresan algunas de las más iluminadas mentes de los libertarios. Lo que omiten, o quizás ignoren, es que hay provincias que deberían tener muchos más recursos de los que efectivamente reciben del Estado nacional si la Argentina tuviese una estructura tributaria no centralizada en la ciudad autónoma. Los datos de AFIP que muestran la distribución geográfica del pago de impuestos nacionales reflejan una realidad que no es tal para todos los casos: solo en Misiones, de acuerdo con estimaciones privadas, se le computa a la provincia aproximadamente un 30% menos debido a que muchas empresas con actividad económica en la provincia tributan en la capital del país. Ello genera que no se vea reflejado en los excels del ente recaudación el real aporte de la provincia a la actividad y a la recaudación nacional.

Por todo esto, es imperiosa la necesidad de discutir una reforma integral de las relaciones Nación-Provincias, siempre bajo el paraguas de la Constitución Nacional. En toda nuestra democracia hemos sido testigos de cómo los Gobiernos nacionales han premiado a amigos y castigado a enemigos según las banderas políticas. En la actualidad, vemos un Gobierno nacional que rivaliza con todas las provincias sin distinguir color. En el fondo, se esconde un sistema altamente centralista que pone de rodillas a provincias como un explotador a un explotado. Pero lo novedoso de lo que estamos viviendo estos días es que Milei viene rompiendo todo, incluso los pocos consensos en términos de federalismo que existían.

En vista de los casi 60 días de presidencia de Milei, parece que este mandato presidencial no será el apropiado para esa discusión, pero si la Argentina quiere resolver sus problemas con predominio de valores democráticos y republicanos, la discusión es impostergable.

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La espalda misionera en una situación adversa

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El fin de enero trajo más de un dolor de cabeza para los gobernadores de las provincias argentinas. Solo por coparticipación federal y otros recursos automáticos, recibieron más plata que nunca, pero plata que vale cada vez menos, producto de una inflación que no permite respirar, comprar ni mucho menos proyectar. 

En el primer mes del año, solo por transferencias automáticas, llegaron más de 2 billones de pesos a las 24 jurisdicciones subnacionales, un volumen similar al total de transferencias no automáticas que se repartieron en todo el 2023. Pero al medir ese volumen de pesos en moneda constante, la sangría sigue: caen casi 14% y Misiones en ese escenario, pierde más del 16% siendo la provincia que más sufrió esta merma real de los fondos en todo el país a partir de una combinación explosiva de factores económicos-políticos-institucionales: inflación regional, que es mayor que la nacional; y vigencia de una ley de reparto con más de 30 años que no contempla los nuevos escenarios socioeconómicos locales y así como premia a algunas provincias, castiga durante a otras, como ocurre en el caso misionero. 

A la par de la nueva caída de recursos automáticos, que fue la quinta seguida y el tercer mes al hilo que cae por encima del 10%, se le sumó la efectivización de las amenazas constantes del gobierno nacional en relación con los fondos no automáticos que en enero cayeron 63% real interanual tomando la base devengado; y -97,7% tomando la base pagado. 

¿Qué significa cada uno de ellos y porque detallamos ambas categorías presupuestarias? El gasto (en este caso, transferencia) devengado implica el surgimiento de una obligación de pago, ya sea por la recepción en conformidad de bienes o servicios oportunamente contratados o, en el caso de las transferencias a provincias, por haberse cumplido los requisitos administrativos para tal fin. También implica la afectación definitiva de los créditos presupuestarios referibles por un concepto y monto a la respectiva liquidación.

De esa forma, el devengado es el momento del gasto en que se considera gastado un crédito presupuestario y es el comienzo de una deuda firme con terceros. Por su parte, el crédito pagado refleja la cancelación de las obligaciones asumidas anteriormente. 

En resumen: las transferencias en etapa devengada implican que ya está hecho el compromiso de pago pero aún no llegó ese dinero a las arcas provinciales; mientras que la etapa pagado implica que la provincia ya recibió esos fondos. 

La eventual demora o brecha entre el gasto devengado y pagado podría explicarse por diferentes motivos, ya sea administrativos o bien, políticos y/o económicos. Demoras en expedientes o certificaciones para el primer caso; retención de fondos por ajuste o por sujetarlas a negociaciones, para el segundo. 

Siempre que evaluamos las transferencias no automáticas, lo hacemos sobre la base devengada ya que está generada una “deuda” del Estado nacional con la provincia que se va subsanando, mayormente, a lo largo del año. Pero para este enero de 2024, la coyuntura nos obliga a evaluar ambos puntos y los resultados para cada uno son malos en términos globales, ratificando el ajuste tantas veces mencionado por las autoridades nacionales. Pero para Misiones no es igual el caso y para ello analizaremos punto por puntos los envíos no automáticos a esta provincia en enero 2024. 

Fueron apenas tres conceptos los involucrados en el primer mes del año para Misiones dentro de las no automáticas: Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), Programa Federal de Saneamiento (PROFESA) y Conducción y Docencia que corresponde a partidas de INCUCAI. 

Por el FONID, se devengaron para Misiones en el primer mes del año $ 2.919 millones, que equivale a un incremento real del 32% interanual, sin embargo se pagó $ 0. Tal situación ya se vio en 2023, cuando se devengó $ 587 millones pero no se pagó nada en ese mes. 

Por PROFESA, se devengaron $ 104 millones, un 40,7% más en términos reales que el año pasado; pero se pagó, nuevamente, $ 0; en enero 2023 se devengaron $ 20 millones y se pagó ese total. Por ende, por este programa, Misiones muestra una suba de 40,7% en el devengado pero cae 100% en el pagado.

En los fondos de INCUCAI, se devengaron $ 12 millones en enero 2024 (+230,7% real interanual) y se pagaron $7 millones (+112,6% real interanual). No hubo otros componentes de envíos para Misiones en este mes. 

Si consolidamos estos datos, el total devengado para Misiones en enero 2024 fue por $ 3.036 millones, el cuarto monto más alto a nivel nacional solo por detrás de CABA, Buenos Aires y Santa Fe; y exhibe una variación positiva: +10,2% real interanual, siendo una las únicas tres provincias con alzas. Sin embargo, el total pagado para Misiones fue por solo $ 7 millones, ubicándose en el puesto 8 a nivel país, y la variación interanual real es de -97,8%, sexta en el país. 

Hay dos caras de la moneda: lo que fue y lo que pudo haber sido. Enero, en términos de recepción concreta de fondos, fue muy malo. Se puede decir que, salvo esa pequeñísima partida de siete millones destinada a programas de trasplantes, el Gobierno nacional no financió ni siquiera un peso para el resto de los programas que llevan adelante las provincias. Ahora bien, si ampliamos la mirada hacia la “deuda” generada por el Estado nacional para con Misiones, podría no ser un mal mes, siempre y cuando la Nación vaya cancelando las obligaciones asumidas. Por caso, en lo correspondiente al FONID, es normal y frecuente ver que el Estado provincial paga este concepto al sector docente con fondos propios hasta tanto lleguen los fondos nacionales. Para el caso del PROFESA, puede haber continuidad del programa con cancelaciones parciales que hagan no detener al mismo. 

Pero el gran dilema no está en que hacemos con enero, sino en qué esperar para todo el año: si el gobierno de Milei hace una práctica frecuente el no efectivizar los pagos de transferencias ya devengados, entonces habrá muchos y serios problemas para las provincias. 

Ahora, ¿las provincias tienen espalda para soportar estos primeros meses de incertidumbre, tensión, recorte y negociación? Por supuesto que la situación de las 24 jurisdicciones subnacionales es diversa, pero por ello hemos realizado un ejercicio de análisis comparado de la situación fiscal de las provincias para poder determinar, vía puntajes, que tal expuestas o no están las provincias a la situación de crisis actual. 

Solo a modo de resumen, se usó una metodología de puntaje ponderado. Hemos analizado diferentes indicadores: Resultado financiero, gasto destinado a pagar intereses de la deuda, peso del gasto en Personal, autonomía financiera, dependencia de recursos nacionales automáticos y no automáticos, deuda pública medida per cápita y en meses de recaudación promedio equivalente y deuda expresa en dólares. 

Esos indicadores reflejan en gran medida la situación fiscal de las provincias y que tan expuestas están a la crisis. Cada indicador genera un puntaje de manera ponderada, para darle el peso específico dentro del análisis a cada variable. 

¿Qué nos terminó diciendo ese puntaje a cada provincia? Que La Rioja, Jujuy, Chaco, Tierra del Fuego y Buenos Aires, por diferentes razones asociadas a los desempeños de los indicadores mencionados, son las provincias que están más expuestas a la crisis actual y que tienen mayores problemas desde el punto de vista fiscal. 

En el otro extremo del ranking, Santa Fe, Neuquén, La Pampa, Misiones y CABA son los distritos menos expuestos a la crisis. Las razones detrás de esto son heterogéneas según el distrito: en Santa Fe se destaca su perfil exportador y equilibrio fiscal; en Neuquén la actividad hidrocarburífera y su nivel de autonomía financiera, en La Pampa el equilibrio fiscal, el bajo stock de deuda y un gasto medianamente controlado; en Misiones la robustez tributaria, equilibrio fiscal y baja deuda pública; y en CABA su robustez tributaria y equilibrio fiscal. 

Entonces, los golpes que se sintieron en enero y que se seguirán sintiendo por lo menos en el primer trimestre, duelen más o menos en función de lo ancha que tengan las espaldas las provincias argentinas. En este marco, se demostró que las espaldas misioneras están entre las cinco más ancha del país, con el enorme desafío de sostener esa posición en un contexto que todavía puede agravarse.

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Coparticipación: las transferencias automáticas a Misiones cayeron 16,9% durante enero, la mayor caída del país

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En enero las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias y CABA totalizaron $ 2.290.926 millones; con una variación interanual  del 213,3% nominal. Al descontar la inflación del período (estimando el IPC nacional de  enero en 23,9%, basado en proyecciones propias y privadas) los envíos presentaron una baja en términos reales del 13,9%, siendo así el quinto mes consecutivo de bajas y  el tercero donde la caída es en doble dígito. 

En ese marco, los envíos a Misiones exhibieron similar trayectoria: captó  $ 72.686 millones con una variación del 212,7% nominal interanual. Sin embargo, al descontar la inflación regional (IPC NEA según estimaciones propias en 24,5%) las  transferencias a esta provincia registran una caída real del -16,9% interanual indicó un reporte de la consultora Politikon Chaco en base a datos de la DNAP y INDEC. Dicho  descenso fue el más alto del país y equivale a una pérdida de recursos (medidos a  precios de enero 2024) por $ 14.825 millones para Misiones.  

Observando los componentes de las transferencias automáticas para el caso misionero,  la Coparticipación Federal cae en moneda constante un 13,9% interanual (totalizó $ 69.845 millones, que equivale al 96% del total de las transferencias automáticas);  mientras que los recursos derivados de los leyes y regímenes especiales totalizaron $ $ 1.497 millones y en su conjunto, muestran un retroceso del 57,6% real interanual con  la mayoría de sus componentes a la baja: Bienes Personales -63,0% real i.a; impuesto  a los Combustibles Líquidos -56,9%; Monotributo -73,4% y Régimen de Energía  Eléctrica -100%; solo el IVA de la Seguridad Social logró alzas (+8,1%). A su vez, los  fondos por Compensación del Consenso Fiscal se contrajeron en Misiones un 53,5% real interanual en este mes. 

Se trata así del peor mes de enero desde, por lo menos, el año 2017. Las transferencias  captadas en este mes por Misiones quedaron no sólo 16,9% por debajo del 2023, sino  también -17,2% contra 2022; -13,3% vs. 2021; -10,8% respecto a 2020; -20,8% contra  2019; -22,7% en relación con 2018 y -15,0% frente a 2017.

Síntesis de las transferencias a nivel nacional 

En enero 2024 la distribución de fondos por transferencias automáticas a las 23  provincias y a la CABA fue por un total de $ 2.290.926 millones, siendo la primera vez  que supera los dos billones de pesos corrientes, situación con alta influencia  inflacionaria. En comparación contra igual mes del 2023 registran una expansión  nominal del 213,3%; al descontar la inflación de este mes (estimada en 23,9% para el  total país de acuerdo con proyecciones propias y privadas), la variación real de los  envíos fue negativa en 13,9%. 

Observando los componentes que hacen a las transferencias automáticas, los recursos  por Coparticipación Federal explicaron el 96% del total de los envíos y cayeron en  términos reales un 10,9%, con muy fuerte impacto de la caída de la recaudación del  Impuesto a las Ganancias (-40,8% real interanual) aunque los fondos provenientes de la recaudación del IVA tuvieron un repunte significativo (+11,8%). A su vez, los  impuestos Internos caen 13,9% y los “Otros coparticipados” -36,5%, todo en términos  reales.  

Por su parte, los drivers de reparto vinculadas a los leyes y regímenes especiales  presentaron desempeños negativos en la mayoría de los casos: Bienes Personales – 61,8%; impuesto a los Combustibles Líquidos -52,9%; Monotributo -55,0% y no hubo  envíos por el Régimen de Energía Eléctrica. En cambio, mostró alzas el IVA de la  Seguridad Social (+11,8%). Finalmente, los recursos por Compensación del Consenso  Fiscal exhibieron una contracción real del 51,9% interanual. 

Con este descenso, la pérdida de recursos estimada a precios de enero 2024 para el  consolidado de las 23 provincias y CABA es del orden de los $ 369.634 millones.  

Resultados por jurisdicción 

El cálculo de las variaciones reales por jurisdicciones se realiza en función de los IPC  regionales (con estimaciones propias de cada región para el mes de enero 2024); esto  genera que se observen diferencias –a veces significativas– de las tasas de variación  real entre provincias, al tener distintos impactos del alza de precios según ubicación  geográfica.  

En este marco, se destaca en primer lugar que las 24 jurisdicciones subnacionales  exhibieron caídas de importante magnitud, todas en doble dígito como ya se había  registrado en diciembre pasado. La caída más leve se vio en CABA (-10,7%) y la mayor  se observó en Misiones (-16,9%).

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Misiones en el podio de las provincias que más pierden por la caída de la coparticipación

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Las 24 provincias de la Argentina reciben la coparticipación de varios impuestos que cobra el Estado Nacional, pero luego de la quita de Ganancias a fines de la campaña presidencial, los diversos distritos reciben un sensible porcentaje menor que el año pasado.

Desde que llegó Javier Milei al poder, el principal reclamo de los gobernadores tanto del peronismo, de Juntos por el Cambio o de otras fuerzas fue el mismo: cómo hacer para compensar lo que perdieron a través de la quita del Impuesto a las Ganancias a los trabajadores.

La propuesta de los distintos mandatarios provinciales pasó por intentar que la Nación coparticipe el Impuesto al Cheque, algo que desde La Libertad Avanza se negaron y esperan, para compartir los costos políticos, que se le pida la restitución de Ganancias para cerrar los agujeros que tienen las arcas de los 24 distritos.

Un informe que realizó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) muestra quienes fueron los más perjudicados por esta medida que impulsó el gobierno anterior al comparar los ingresos, ajustados por inflación, de enero 2023 contra enero 2024.

Coparticipación: cuál es la provincia más afectada

“Mensualizando la caída acumulada de la primera quincena al resto del mes, las transferencias automáticas caerían un 7,5% en términos reales respecto al año previo”, detalló IARAF sobre el relevamiento que tienen en cuenta los primeros 16 días de enero.

Entre las 24 provincias, la más afectada es Buenos Aires, a la cual el impacto de la quita de ganancias le significa un ingreso 11,1% menor que el que recibió hace un año atrás. 

Este porcentaje de caída es una de las causas que llevó a Axel Kicillof, gobernador bonaerense, a pedirle en diciembre a la legislatura la posibilidad de endeudarse con la intención de pagar gastos corrientes en los próximos meses.

Las que completan el podio son Salta y Misiones entre las provincias que más impacto sintieron por la reducción de la torta coparticipable, con una caída del 7,8 y del 7,4 respectivamente si se compara enero contra enero en los gráficos del Instituto.

La Rioja, uno de los distritos que tomó una de las decisiones más fuertes al reponer cuasimonedas en su territorio con la intensión de pagar salarios públicos, vio en los primeros días del año una reducción de las transferencias nacionales del 6,1%.

Las menos afectadas por la modificación, aunque igual registran un porcentaje alto, fueron San Luis (5,6), La Pampa (5,5) y la Ciudad de Buenos Aires, con un 4% que la deja como la que menos sentirá el impacto. Este distrito aún tiene que resolver la Nación el tema de los fondos de la Policía que les quitó Alberto Fernández, algo que se encuentra en la Corte Suprema.

Desde IARAF también realizaron otro cálculo: cómo será el impacto en las arcas totales de las provincias, porque muchas de ellas tienen una alta dependencia de los fondos nacionales para financiar los gastos. Esta reducción les pega especialmente a estos territorios.

Las provincias con mayor dependencia de envíos nacionales automáticos son Jujuy (77,1%), Santiago del Estero (75,5%) y San Juan (74,8%). En el otro extremo las jurisdicciones con mayor autonomía son CABA (10,7%), Neuquén (20%) y Chubut (34,7%)”, detallaron desde el Instituto.

Esto lleva a que, por la reducción de la coparticipación, las tres jurisdicciones con mayor descenso serían Salta, Santiago del Estero y Jujuy con una baja del 5,2%. Las tres jurisdicciones con menor descenso serían CABA (0,4%), Neuquén (1,3%) y Chubut (2,2%).

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La crisis de ingresos también golpea a los municipios misioneros

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En línea con lo que ya hablamos la semana pasada referido al golpe que sufrieron los ingresos provinciales de la mano de un combo letal como ser caída de la recaudación y escalada inflacionaria, los municipios no han sido la excepción. 

Cabe recordar que la coparticipación municipal en Misiones tiene un régimen que está naturalmente atado a la evolución de la coparticipación federal (12% de la misma se destina a la masa coparticipable municipal) y a la recaudación local, donde a la masa coparticipable municipal va el 12% de lo percibido por Ingresos Brutos, el 12% del impuesto a los Sellos y el 12% del impuesto Automotor (aplicable sobre el 25% de ese tributo). Lógicamente, en un año donde la coparticipación federal cerró con caídas y la recaudación local tuvo vaivenes, los recursos que se distribuyen a los municipios tendrán también una tendencia a la baja. 

En todo el 2023, la coparticipación bruta a municipios de Misiones fue por $ 61.232 millones, siendo una cifra récord en moneda corriente. El año 2022 había cerrado con envíos por $ 28.300 millones, por lo que la variación nominal anual fue del 116,4%. Sin embargo, el régimen de superinflación, acelerado aún más en diciembre, destrozó el poder de compra de esos pesos, provocando que en términos reales la coparticipación municipal haya cerrado 6,2% debajo del 2022, una caída que es superior a la observada en la coparticipación federal por lo cual se puede prever que la recaudación local empujó un poco más a la baja a los recursos municipales. 

Así, en el 2023 la coparticipación misionera presentó su primer descenso real en cuatro años. En el 2020, mostró una suba anual real del 0,6%; en 2021 fue de +18% y de +7% en 2022. 

La evolución durante el año de estos recursos fue altamente volátil pero con signos negativos en gran parte del año: el primer trimestre registró bajas en enero y marzo; durante el segundo trimestre solo hubo subas reales en mayo; y durante todo el tercer y cuarto trimestre, la coparticipación municipal mostró caídas, en una línea de comportamiento muy similares a la observada en el esquema de reparto de recursos federales. 

Entre los municipios misioneros, la distribución es similar a la de años previos: Posadas se quedó con el 25% de la distribución total del año; Oberá y Eldorado le siguen con el 6,9% y 5,7% del reparto; Puerto Iguazú, Apóstoles y Leandro N. Alem continúan con niveles de participación de entre el 3,0% y 3,7% de la distribución. En el otro extremo de la tabla, un grupo de ocho municipios (Gral. Alvear, Arroyo del Medio, Loreto, Fachinal, Cerro Cora, Martires, Almafuerte y Profundidad) muestran los niveles más bajos de participación con el 0,3% del total distribuido en cada caso. Hay otros tres municipios que tuvieron un 0,2% de participación, pero corresponde a los municipios “nuevos” que se rigen por un esquema de suba fija (con ciertos aumentos no atados a la recaudación) que son Salto Encantado, Pozo Azul y el más nuevo, Fracrán, creado hace poco más de un año.

Como era de esperarse, ningún municipio misionero logró cerrar el año con alzas, aunque hay ciertas diferencias en el desempeño anual de los fondos captados. Garupá, a partir de esquemas de montos adicionales que son fijados en el presupuesto provincial cada año, mostró el descenso real más bajo entre los municipios misioneros en 2023 (-2,3%); a su vez, un grupo de 63 municipios mostró bajas del 6,3%; en dos (Posadas y San Ignacio) el descenso fue del 6,5%; en El Alcazar fue -6,7%; -7,0% en Gra. Belgrano / San Antonio; -7,4% en Candelaria; -7,8% en San Vicente; -8,0% en San Pedro; -8,3% en B. de Irigoyen; -8,6% en El Soberbio; -8,8% en Dos de Mayo y cierra Comandante Andresito con -9,3%.

En el plano nacional, tampoco le fue bien a los municipios misioneros. Los recursos que le llegaron de manera directa de la administración nacional fueron por solo $ 2.642 millones, sufriendo una caída real contra el año anterior del 18%, por encima de la caída general de transferencias a municipios de país que fue del 14%. En este marco, se destaca que el programa nacional que más fondos bajó a los municipios de Misiones fue el Programa Nacional de Parques Industriales ($ 591 millones) y de cerca le siguen los fondos para desarrollo de Infraestructura Urbana del Plan Argentina Hace ($ 501 millones); fondos de apoyo para la Construcción de Parques Públicos ($ 456 millones); y para desarrollo de Infraestructura de Agua Potable y Saneamiento del Plan Argentina Hace ($ 342 millones). 

Bastante por debajo, llegaron fondos para Ordenamiento del Transporte Masivo ($ 130 millones); Asistencia a Municipios para Infraestructura Social ($ 114 millones); Emergencia Social para Catástrofes o Emergencias Climáticas ($ 40 millones); entre otras cosas. 

Pese al desempeño negativo de estos recursos nacionales para los municipios, se puede destacar el hecho de que Misiones fue la provincia que recibió el mayor volumen de esos fondos en el NEA y que tuvo además, la caída más leve en la región. 

Queda claro que con el cierre altamente negativo del 2023 en materia fiscal, tanto la provincia por su lado como los municipios por el suyo enfrentan un inicio del 2024 con complicaciones y sin un horizonte demasiado claro ni mucho menos alentador. En los gobiernos locales misioneros además, hay factores que influyen fuertemente en su propia dinámica económica: desde la producción yerbatera o tealera hasta el comercio de frontera en otros casos. El problema surge en el hecho de que gran parte (por no decir todos) los aspectos más competitivos de los municipios misioneros hoy están en juego por las medidas nacionales, sin que los gobiernos locales tengan demasiadas herramientas para contrarrestarlos. 

La negociación política del gobierno provincial cobrará especial relevancia en dos vías: hacia arriba, con la nación, para conseguir financiamiento, continuidad de programas y/o medidas tendientes a, por lo menos, sostener una gran parte de la dinámica económica local; hacia abajo, con los municipios, con el objetivo de sostenerlos hasta tanto se tenga mayor certidumbre del rumbo de la economía del país.

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