CUBA

Cumbre de las Américas, choque de visiones

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Uno de los eventos más importantes a nivel geopolítico continental tuvo lugar en Estados Unidos, en el corazón del estado de California. Hablamos de una nueva Cumbre de las Américas, en este caso la edición IX, que se dio en la ciudad de Los Ángeles y que estuvo repleta de polémicas, curiosidades y aspectos a analizar. En ese sentido, la tan ansiada Cumbre dio mucho que hablar en una semana repleta de actividades para los líderes americanos que se dieron cita en el encuentro.

Ausencias y presencias

Las polémicas comenzaron antes de la cumbre que tuvo lugar entre el 6 y el 10 de junio. Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, comenzó a agitar el avispero político latinoamericano desde la lista de invitados. Desde hace varios meses antes del inicio de la cumbre, el demócrata fogoneó la posibilidad, e inclusive en tono de amenaza, del veto de países de suma importancia para la región. Hablamos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Los deseos del Tío Joe fueron órdenes y se hicieron realidad. Finalmente, esta tríada de países latinoamericanos fue excluida de la IX Cumbre de las Américas. Las razones abundan desde Washington. En principio, y según deslizó la mismísima Casa Blanca, la cuestión principal es ideológica y de manejo político. Estados Unidos acusó a estos países de tintes socialistas de ser dictaduras sanguinarias donde no se reconocen Derechos Humanos fundamentales. Desde esta perspectiva, Joe Biden, Kamala Harris y Antony Blinken sentaron una rígida postura que no fue bien recibida desde el centro y sur de América. 

La cuestión ideológica es llamativa, en principio porque Joe Biden abogó por mayor pluralidad y cooperación con los países latinoamericanos en su discurso preelectoral. Y, por otro lado, que es algo que pareciera tener mayor flexibilidad, es la relación Estados Unidos-Cuba. Entre tantos avances y retrocesos, la Cumbre de las Américas del 2022 marcó un claro retroceso en cuanto a relaciones diplomáticas refiere entre estos países. En este apartado, cabe una comparación con lo sucedido en la Cumbre de las Américas de 2015 que se realizó en Panamá. Allí participó Cuba y hubo un encuentro histórico con Estados Unidos tras 50 años, que fue materializado con un apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro, ambos máximos mandatarios en esos años. 

Si nos remitimos a la actualidad, Biden decidió tomar una distancia considerable de la cuestión cooperativa con Cuba, en disidencia con las decisiones tomadas por el expresidente Obama. Y por el lado de Cuba, a Miguel Díaz-Canel no le tembló el pulso para apuntar sagazmente con su discurso contra Washington, acusándolos de tener una acción represiva, de discriminación y de generar una situación rupturista para con la región latinoamericana.

Los otros dos países vetados fueron Venezuela y Nicaragua. Estos países siguieron el mismo camino de Cuba en el marco de las decisiones de Biden de no tenerlos en cuenta para esta novena edición de la Cumbre de las Américas, casi por un efecto rebote, en cuestiones ideológicas. Tanto Venezuela como Nicaragua mantienen, con total controversia y discusiones, ciertos modelos socialistas, cercanos a la experiencia cubana. Más allá de esto, la situación se vuelve más confusa cuando se comprende que Estados Unidos es uno de los más grandes compradores de petróleo a Venezuela, y potenciado aún más por el contexto de la crisis energética global generada por la Guerra en Ucrania. Este año, Biden se refugió en el petróleo de Maduro y allí parece no importar los Derechos Humanos. 

Cierto es que estos países tienen en su haber una gran cantidad de polémicas relacionadas a la falta justamente de los derechos fundamentales del hombre y la mujer. Cuando se habla de Cuba, Venezuela y Nicaragua, generalmente se asocia a problemáticas concernientes con la falta de disidencia política, la persecución, arrestos ilegales e inclusive represiones que llevan a la muerte a personas opositoras al régimen. Biden, al mejor estilo Tío Sam, parece sólo mirar la paja en el ojo ajeno. Estados Unidos es el país con mayor cantidad de invasiones en el extranjero en las últimas décadas, incluyendo delitos de profunda complejidad como el de crimen de guerra. 

Cabe hacer una lectura entrelíneas acerca de la decisión de Joe Biden que es mucho más profunda que un simple desencuentro ideológico, propio de la Guerra Fría. En un contexto macro, es la guerra ruso-ucraniana la que vuelve a tomar importancia. Cuba, Venezuela y Nicaragua son aliados estratégicos regionales de Rusia, y además son países que no han condenado con total seguridad ni con sanciones a las acciones de la patria de Putin sobre el suelo ucraniano. En base a eso, el mensaje es el siguiente: Cuba, Venezuela y Nicaragua son aliados de Putin, por ende, no pueden entrar a Estados Unidos. Y al no participar de la Cumbre de las Américas, se los excluye directa e indirectamente de las decisiones continentales. Ese mensaje no solamente se remite a una cuestión de simpatía o “amistad” de la tríada socialista latina con Putin, sino que denota que Estados Unidos sigue teniendo la suficiente autoridad como para decidir por todo el continente. Hacen honor a su gentilicio interno, los estadounidenses se dicen americanos y durante esta semana han decidido por sobre el resto de los países que integran América.

El día después del veto 

Las reacciones ante la decisión de exclusión que tomó Washington contra los países de Díaz-Canel, Maduro y Ortega fueron diversas, polarizadas e inmediatas. La más fuerte de ellas vino desde un vecino país de Estados Unidos. México hizo un repudio público a través de su presidente Andrés Manuel López Obrador. El mandatario mexicano se rehusó a asistir a la cumbre llevada a cabo en Los Ángeles, pero sin embargo sí participó una delegación en representación de su país. De hecho, el mismo AMLO habló de la participación de la IX Cumbre de las Américas bajo protesta, ante el veto contra Cuba, Nicaragua y Venezuela. La figura del presidente mexicano era clave para Joe Biden, y simbólica y comunicativamente, López Obrador le dio un disgusto. Estados Unidos necesitaba tratar asuntos relacionados a las crisis migratorias que provienen desde Centroamérica, pasan por México y terminan en la enorme frontera común. De hecho, la crisis migratoria continúa agravándose y en el trajín de la cumbre se han visto movilizaciones monumentales de centroamericanos intentando llegar a Estados Unidos, asentarse y tener una mejor vida, entendiendo la mayor posibilidad de movilidad social ascendente que se pueda dar una vez que penetren las fronteras protegidas por “la migra”. 

El repudio no quedó solamente en AMLO y en Norteamérica. A la decisión de no asistir se les sumaron Bolivia y Guatemala, de la mano de sus presidentes: Luis Arce y Alejandro Giammatei. Ambos países se sumaron al boicot contra Estados Unidos. A ellos se les sumaron los 13 países que integran la Comunidad del Caribe (CARICOM). Un revés que no esperaba Joe Biden y que termina significando una derrota en su proceso de integración con Latinoamérica. 

Si uno habla de política internacional, es una clara derrota de Estados Unidos y que genera, en perspectiva globalista, una mayor desconfianza en Biden como el líder de occidente. Esto es importantísimo para Estados Unidos, entendiendo que, en un contexto de guerra en Europa, el cual puede agravarse en cualquier momento, tener una figura rígida en el marco de decisiones en el exterior es clave para Occidente, y la demostración de un boicot generado en su propio continente, no deja bien parado a Washington, e inclusive puede verse vulnerable ante semejante escenario. 

En tanto, hubo países que se presentaron en la cumbre, llevando la bandera del mensaje de unidad y de la disconformidad con la decisión estadounidense. Tal es el caso de Alberto Fernández y Gabriel Boric, quienes han dicho presente, pero han disparado contra la decisión de Biden. Y, por otro lado, hay países que no han discrepado en ningún aspecto con la decisión de vetar a Cuba, Venezuela y Nicaragua, es el caso de Brasil del siempre polémico Jair Bolsonaro y de Uruguay, bajo la presidencia de Luis Lacalle Pou, quien finalmente no asistió por dar positivo en COVID – 19. 

Argentina in L A 

La delegación argentina llegó a esta IX Cumbre de las Américas con una gran serie de disyuntivas. Por un lado, el hecho de participar, pero no guardarse ninguna crítica por las ausencias forzadas desde Estados Unidos. Alberto Fernández consideró que el hecho de ser anfitrión no le da la capacidad a Washington de excluir a otros países americanos. Asimismo, Argentina ofició de representante de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y aclaró su preocupación en “que impidan que todas las voces del hemisferio dialoguen y sean escuchadas”.

De hecho, si hablamos de representación latina en la bandera celeste y blanca, fue el mismo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, quien aclaró que Alberto Fernández fue el señalado para llevar las voces venezolanas a Los Ángeles.

La presencia argentina en la Cumbre de las Américas 2022 se complejiza aún más, comprendiendo una necesidad de características simbólicas para con Estados Unidos. La reestructuración de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional no solamente se entiende por el hecho de llevar adelante un programa económico que agrade a los acreedores (FMI), sino también con cierta cordialidad política y diplomática con el gran país del norte. La presencia de Alberto Fernández mucho tiene que ver con continuar obteniendo los vistos buenos de Joe Biden para mantener cierto crecimiento económico mientras se salde la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Una situación prácticamente de parentesco que se explica nuevamente la importancia del capital social para tener resultados positivos. 

Asimismo, y de manera paralela a estas cuestiones, Argentina busca rubricar una serie de inversiones en distintos rubros del sector productivo nacional para los próximos meses y años que potencien aún más a una economía en reconstrucción. La necesidad de tener aliados poderosos es una estrategia llevada adelante por la política de consenso de Alberto Fernández. En menos de un año, el presidente argentino se ha mostrado cerca de EEUU, Francia, Alemania, Rusia y China. Todos ellos, países que responden a intereses yuxtapuestos, sobre todo en una vieja disputa Occidente – Oriente. 

Otra cuestión a tener en cuenta cuando se analiza la presencia de Alberto Fernández en la IX Cumbre de las Américas, se basa en el posicionamiento de Argentina como un líder regional. Las ausencias de los países socialistas en conjunto con México y Bolivia, sumadas a la reciente imagen que tiene Gabriel Boric en Chile y Xiomara Castro en Honduras, posicionan al gobierno de Fernández como el máximo representante del progresismo en Latinoamérica. Por un lado, esto tiene preponderancia bajo la premisa de que siempre es positivo ser la referencia máxima en un evento diplomático de supina importancia; y por otro, la posibilidad de obtener una mayor visibilidad diplomática que traiga a colación beneficios a futuro para Argentina. 

La tierra colorada tuvo su representante en esta novena edición de la Cumbre de las Américas. El intendente de Posadas, Leonardo Stelatto participó y disertó en el capítulo de los alcaldes. Con presencia en Los Ángeles, el mandatario de la capital provincial, habló de las políticas a corto, mediano y largo plazo llevadas adelante en Posadas desde la perspectiva de la sustentabilidad, la sostenibilidad y el cuidado del ambiente. Estos tópicos fueron de los temas principales de debates entre los jefes de estados americanos, y allí, en el marco de una agenda global, Misiones tuvo su representante. Asimismo, un dato que no es menor, es que “Lalo” Stelatto fue el único intendente argentino en participar en la Cumbre, junto a otros alcaldes o jefes comunales de todo el continente. Posadas fue vista como una Smart City en Los Ángeles. 

Primeros resultados de la Cumbre 

Pasando por encima la imagen internacional que dejó Estados Unidos ante el veto contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, y el boicot generado por una gran cantidad de países americanos contra Joe Biden, hay una serie de acuerdos directos e indirectos de carácter bilateral que se pueden visualizar. 

Centrado en las problemáticas principales, como se nombró previamente, la sustentabilidad, los objetivos climáticos y las energías renovables fueron ejes primordiales de la agenda de la IX Cumbre de las Américas. Lógicamente que la voz cantora principal la tuvieron Estados Unidos y Canadá, aunque con buen presencia argentina y chilena en ese aspecto, y, además, hubo una reunión esperada en este aspecto: Biden – Bolsonaro. Estos líderes se reunieron con el tópico, entre tantos otros, de debatir la problemática del Amazonas, el mal manejo de políticas medioambientales en Brasil y la queja constante de los pueblos originarios del Amazonas por el avasallamiento de sus territorios mediante el accionar extractivo de empresas privadas. Cabe recordar que Bolsonaro había criticado, hace unas semanas, la llegada a Biden al poder y volvió a esbozar el concepto de fraude electoral en los comicios que impidieron la reelección de Donald Trump en Estados Unidos.

La noción del cuidado del ambiente como parte de una política integral americana, guarda mucha relación con lo sucedido casi paralelamente en el viejo continente. Los eurodiputados tomaron una serie de medidas que benefician al cuidado del ambiente en esta semana, e inclusive planteando el debate de restringir el uso de autos a combustión para la próxima década. No es casualidad que los jefes de estados americanos busquen consenso en ese punto de vista. 

En consecuencia, con lo explicado en el principio acerca de la crisis migratoria en el centro y el norte de América, aquí también hizo hincapié Estados Unidos. Más allá de la ausencia de Andrés Manuel López Obrador, la misma delegación estadounidense hizo oficial su intención de un paquete monetario que se inyecte en los países centroamericanos que ofician de génesis de las corrientes migratorias. Según Kamala Harris, la vicepresidenta estadounidense, anunció un compromiso con el sector privado expresado en más de 1,9 mil millones de dólares destinados para la creación de oportunidades económicas en tres países en particular: El Salvador, Honduras y Guatemala. Asimismo, Washington anunció la creación del Cuerpo de Servicios Centroamericano, con una iniciativa del sector público y privado, y con una visión filantrópica de 50 millones de dólares. La vicepresidencia de Estados Unidos también aseguró el compromiso de su gobierno con el sector privado para empoderar económicamente a las mujeres en Centroamérica. Estas medidas buscan generar un efecto positivo al interior de dichos países para evitar oleadas de migrantes que busquen como destino a EEUU.

Cabe aclarar que una gran suma de migrantes que se sumen casi indirectamente al mercado laboral informal estadounidense puede llegar a generar una serie de problemáticas económicas en distintas urbes de EEUU. Entendiendo que, a mayor mano de obra disponible, más trabajos pueden ocuparse, y al haber mayor demanda y menor oferta, los sueldos y las mensualidades pueden decrecer. Esta es una de las preocupaciones principales de los alcaldes y gobernadores estadounidense de las urbes que generalmente son elegidas por los migrantes que huyen de las crisis económicas, sociales y políticas de sus países de origen. 

Asimismo, también se suman temáticas relacionadas a la salud, en un contexto donde continua la pandemia de COVID – 19 y cada tanto se generan nuevas olas en distintos países americanos, y a eso sumarle la alerta epidemiológica de la viruela del mono, presente ya en varios países. De igual manera, cuestiones relacionadas directamente a la desnutrición infantil guardan estrecha relación con la pobreza existente en todos los países del continente americano, en mayor o en menor medida, pero con presencia, a fin de cuentas. 

Otra temática incluida en la IX Cumbre de las Américas es la inseguridad y la delincuencia. Esta llega en un contexto sensible en Estados Unidos, país anfitrión que se encuentra sumergido en una ola de críticas por el increíble número de tiroteos masivos que tienen lugar en suelo estadounidense prácticamente día tras día y con un profundo e histórico debate sobre el acceso a las armas. A eso se le suman los distintos parámetros de inseguridad en toda América, como mafias, pandillas y narcotráfico. Si bien se entiende que estas problemáticas tienen sus cimientos en cuestiones verdaderamente estructurales, los representantes presentes en la cumbre han hecho eco de su preocupación por el creciente número de situaciones relacionadas a la inseguridad en el interior de sus fronteras, cada una con sus propias características. 

Más que una cumbre, un escenario internacional Este concierto denominado IX Cumbre de las Américas desnudó una gran cantidad de variables ideológicas que se dan en el continente americano y las cuales ya se han analizado. Ahora queda pensar en cómo se va a configurar el mapa geopolítico del continente luego de las rispideces y las diferencias generadas en este evento diplomático. Hay que comenzar a pensar en un mayor deterioro de la relación de EEUU con los países socialistas de Latinoamérica, y en ese punto, las implicancias económicas de este enfriamiento diplomático. En consecuencia, cabe preguntarse se repercutirá en el crudo de petróleo venezolano vendido día a día a Estados Unidos, en el bloqueo económico que el país de Biden ejerce sobre Cuba desde 1962 y en el paquete económico que prometió Washington para países centroamericanos como Nicaragua. Asimismo, habrá que comenzar a pensar en que, si los países latinoamericanos fortalecerán la CELAC o una nueva comunidad de integración regional por fuera de los intereses directos de Estados Unidos y Canadá, y si la confianza en la Organización de Estados Americanos será unánime, luego de su fatídica actuación en el golpe de estado en Bolivia en 2019 y su repudio público en la cumbre. Finalmente, habrá que pensar que sucede con los países que han respaldado con efusividad las decisiones tomadas por Washington. Es necesario pensar en Colombia, Uruguay y Brasil y en un potencial mejoramiento de las relaciones bilaterales con Estados Unidos y, casi como anexo, un mayor respaldo económico interior y exterior. El teléfono de la Casa Blanca volvió a sonar y Latinoamérica se expresó.

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Tras una fuerte explosión, se derrumbó un histórico hotel de La Habana

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Ocurrió en La Habana vieja y los bomberos trabajan en el lugar. Hay al menos ocho muertos y unos 30 heridos, según las autoridades.

Una explosión destruyó el hotel Saratoga del centro de La Habana, Cuba, este mediodía. Los bomberos trabajan en el lugar, que está ubicado cerca del Capitolio. En Twitter, la Presidencia cubana informó de al menos ocho muertos y una treintena de heridos.

“Todavía hay personas atrapadas. El hotel no estaba en operaciones, pero estaban los trabajadores del hotel. Las personas que iban transitando en ese momento cerca de las edificaciones sufrieron lesiones”, informó Reynaldo García Zapata, Gobernador de La Habana.

Se cree que podría haber más víctimas y medios locales hablan de al menos 13 desaparecidos. Según Cuba Debate, varios de los heridos están graves y están siendo operados en hospitales de la zona. Al menos ocho tuvieron que ser intubados.

Alexis Acosta Silva, intendente de La Habana Vieja, dijo que todos los niños de la escuela cercana al Hotel Saratoga fueron evacuados y ninguno sufrió daños.

El director provincial de Salud, Emilio Delgado Iznaga, señaló que el sistema de Salud en La Habana se encuentra activo en su totalidad y que varios ciudadanos están donando sangre.

Tal como lo muestran las imágenes, los primeros cuatro pisos del hotel quedaron prácticamente destruidos, con montones de escombros y vidrios alrededor.

“Se sintió un estruendo tremendo y una nube de polvo que llegó hasta el parque (de enfrente), mucha gente salió corriendo”, dijo a la agencia de noticias AFP Rogelio Garcia, conductor de un bicitaxi que iba pasando justo en el momento de la explosión.

“Lo que se sintió fue una explosión estremecedora y todo eso se vino abajo”, dijo otra mujer que traía aún polvo el rostro y que no quiso dar su nombre.

Policías acordonaron con cintas amarillas dos cuadras a la redonda. A los alrededores del hotel llegaron al menos dos ambulancias y cinco autobombas. el presidente Miguel Díaz-Canel llegó al lugar del accidente.

Yazira de la Caridad, que vive en un edificio a una cuadra del hotel, relató a la agencia de noticias AP que “el edificio se movió todo, pensé que era un temblor. Tengo todavía el corazón en la mano”. El hotel se encuentra en una zona de edificaciones antiguas y deterioradas, por lo que cientos de vecinos salieron a las calles ante el temor a nuevas explosiones.

El Saratoga fue fundado en 1933. Se trata de un hotel de “categoría cinco estrellas plus” que tiene 96 habitaciones, dos bares, dos restaurantes, spa, gimnasio y pileta en la terraza con una vista panorámica de la ciudad, según se informa en el sitio del albergue de fachada neoclásica con ventanas francesas.

Asimismo, desde AFP confirmaron que el edificio, ubicado a pocos metros de Prado, la avenida principal del centro de La Habana, estaba en reparación.

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Presencia misionera en la Feria Internacional del Libro de La Habana

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El escritor Sebastián Borkoski fue invitado por segunda vez a uno de los eventos latinoamericanos más importantes de la literatura. En esta oportunidad presentó su obra “Inicio Rádovan”.

Invitado por el Instituto Cubano del Libro, el escritor Sebastián Borkoski participó de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2022, realizada durante las últimas semanas de abril. En ese marco, presentó su obra “Inicio Rádovan”, recientemente editada por Librerías de la Paz. Además, presentó sus libros de cuentos y charló con estudiantes, acompañado por el escritor cubano Enrique Perez Díaz, en una actividad organizada por el Observatorio del Libro.

Borkoski también fue convocado al Encuentro de escritores de Iberoamérica y el Caribe donde participó de foros, debates sobre literatura latinoamericana contemporánea y mesas de lecturas de narrativa del Siglo XXI para compartir sus trabajos.

“Inicio Rádovan”, recientemente editada por Librerías de la Paz, desarrolla la trama en la que el prestigioso doctor Fússinher y el farmacéutico Jeremías Rádovan deciden asociarse en lo que implica para ambos un verdadero desafío profesional. Fascinados por los descubrimientos ocultos en un antiguo libro de experimentos alquímicos y movidos por una curiosidad insaciable, buscan perfeccionar un método revolucionario para lograr una cura extraordinaria. Las oportunidades suceden en medio de una lucha entre el poder del conocimiento y las fronteras de la integridad. Los científicos deberán explorar sus propios límites mientras el proyecto sigue avanzando. Todo sueño tiene un comienzo, este es el inicio del sueño Rádovan.

Sebastián Borkoski nació en Misiones. Es escritor, ingeniero y traductor. Ha publicado las novelas “El puñal escondido”, “Trampa furtiva” y “El sueño Rádovan” (recomendada por la Comisión Asesora Nacional del Plan de Lecturas en Argentina), y los libros de cuentos “Cetrero nocturno”, “Los diablos blancos” y “Cuentos breves”. Es co-autor de la obra teatral “Sicarios” y del radioteatro “Ya fui testigo”, ganador del concurso Teatro para escuchar Misiones 2021. Integra antologías nacionales e internacionales. Varios de sus cuentos fueron adaptados por grupos de teatro con funciones a lo largo del territorio argentino. Su cuento “Cetrero nocturno” fue llevado al cine de animación mediante un cortometraje exhibido en diferentes festivales internacionales. Sus obras son material de estudio en diversas instituciones educativas.

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Vuelven los negocios con Cuba: Argentina exportará 10.000 toneladas de harina luego de 15 años sin envíos

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Argentina volverá a exportar harina de trigo a Cuba luego de 15 años sin envíos. Desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) confirmaron que el objetivo no es solo esta operación, sino sumar nuevos lazos comerciales.

En los próximos días, se exportarán 10.000 toneladas de harina. La exportación surge de un consorcio de 50 empresas.

El presidente de FAIM, Diego Cifarelli, afirmó a Télam: “El objetivo no es solamente esta exportación, sino que queremos sea el puntapié inicial con Cuba, que es un país con el cual nos encantaría consolidar los lazos afectivos y comerciales”.

Desde el consorcio destacaron que el barco llegará este lunes al puerto de San Pedro, Buenos Aires. Actualmente, las 10.000 toneladas de harina se encuentran en los depósitos de la terminal portuaria.

Cifarelli comentó que el comercio con Cuba fue esquivo durante los últimos 15 años. “Habíamos exportado desde la molinería argentina años atrás, pero en los últimos tiempos se hizo bastante difícil por la pérdida de competitividad que teníamos y la irrupción de Turquía en la región”, destacó.

Por otra parte, el presidente de FAIM explicó que es muy importante para el sector este envío. Señaló que salir de los mercados tradicionales como Brasil o Bolivia es muy importante.

“Esto nos genera mucho entusiasmo y esperamos mostrarles a las autoridades el potencial que tenemos para que podamos ir en búsqueda de todo lo que podemos, porque nosotros molemos 6,5 millones de toneladas de trigo, pero tenemos la capacidad de moler 13 millones. No necesitamos nada, tenemos los fierros y el trigo, pero tenemos una estructura impositiva compleja”, compartió. 

Exportación a Cuba

Desde FAIM destacaron que también se trabaja en la exportación Know How de la molinería. La idea es trasladar la experiencia argentina al país caribeño y así, incorporar tecnología mientras se sigue importando harina de Argentina. “Esperamos que sean exitosas, tenemos un gran apoyo de Cancillería y del Ministerio de Agricultura para llevar adelante esto”, concluyó.

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Bloqueo a Cuba: una política de Estado

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El mundo volvió a condenar el embargo

La Asamblea General de la ONU condenó una vez más el bloqueo impuesto a Cuba hace casi 60 años por 184 votos contra dos -Estados Unidos e Israel- y algunas ausencias notorias en las deliberaciones como la de Brasil, que en la última sesión había votado contra la resolución. Hubo tres abstenciones: Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y por segunda vez Colombia, otro gran aliado de Washington. Y cuatro países -República Centroafricana, Moldova, Myanmar y Somalia- no votaron.

Con su voto en contra de una resolución anual de condena al embargo en la Asamblea General de Naciones Unidas, Biden mostró que no ha suavizado su política hacia la isla y sigue la misma línea dura de la administración de Donald Trump, quien endureció el bloqueo. Solo en 2016, bajo la presidencia de Barack Obama, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en 25 años de votar en contra de la resolución. En esos momentos había un acercamiento entre ambos países que ya ha quedado atrás.

La resolución se vota cada año (excepto en 2020 por la pandemia) en la ONU desde 1992 para desaprobar las medidas impuestas por Washington a fin de presionar un cambio de sistema político y social en la isla tras la llegada de Fidel Castro al poder. Lo más importante que tenes que saber es que la resolución NO tiene carácter vinculante, por lo que Estados Unidos puede hacer caso omiso de la opinión del resto de los países. Además, el peso político de la ONU es superado por el del Congreso estadounidense, único en la capacidad de levantar el embargo. 

Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez dio un discurso muy duro contra Washington. Algunas de las frases más destacadas fueron:

“Al igual que el COVID-19, el bloqueo asfixia y mata y debe cesar”

“Las 243 medidas coercitivas unilaterales impuestas por Trump se mantienen hoy vigentes y en completa aplicación práctica y, paradójicamente, van conformando la conducta del actual gobierno estadounidense”. 

“La plataforma de campaña del Partido Demócrata prometía a los electores revertir rápidamente las acciones tomadas por el gobierno de Donald Trump, en particular la eliminación de las restricciones a los viajes a Cuba, las remesas y el cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales, incluyendo los visados”

Rodriguez hizo hincapié en que las pérdidas ocasionadas por las sanciones de Estados Unidos alcanzaron los 9.157 millones de dólares entre abril de 2019 y diciembre de 2020.

La cifra es astronómica para un país que atraviesa una dura crisis económica agudizada por las medidas de Washington. Mercancías cuyo nivel de producción son bajos en la isla tal como alimentos -harinas, pollo, leche en polvo- o insumos deben ser importados al doble de su precio ya que no pueden adquirirse en el vecino país. Además, Cuba no puede exportar sus productos a Estados Unidos ni usar dólares.

No distingue entre demócratas y republicanos 

En 1959, el éxito de la Revolución Cubana dio un nuevo puntapié en el ya complicado contexto de la Guerra Fría. El asomo del sistema comunista en el área natural de influencia de los Estados Unidos provocó la implementación de medidas críticas sobre la isla.

El embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos hacia Cuba fue impuesto sobre la venta de armas por primera vez el 14 de marzo de 1958, durante el régimen de Fulgencio Batista. La segunda vez fue en 1960, como respuesta a las expropiaciones de las compañías y demás propiedades de los ciudadanos estadounidenses en la isla por parte del nuevo gobierno revolucionario. 

En 1961, el entonces presidente Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba. Un año más tarde, el recién electo John F. Kennedy, declaró el bloqueo unilateral de ese país contra Cuba. Kennedy firmó la orden presidencial para implantar un bloqueo total contra la Isla, cuyo objetivo era cortar todo tipo de vínculo comercial con Cuba y cercar al país para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario.

En adelante, las relaciones se tornaron cada vez más hostiles. El gobierno prohibió la importación de toda mercancía de origen cubano en territorio estadounidense con el fin de asfixiar económicamente a la nación caribeña y hostigar el régimen revolucionario para así lograr su derrocamiento.

La ausencia de relaciones diplomáticas resultó ser un elemento perjudicial para Estados Unidos en sus relaciones con Cuba entre los años 1961 y 1977. Por ejemplo en 1965 se vio obligado a negociar a través de terceros un acuerdo migratorio debido a la gran cantidad de inmigrantes cubanos que llegaban a las costas de la Florida. 

Durante el periodo 1977 y 1980, ambos países intentaron comenzar un proceso de normalización donde centro del interés de sus gobiernos estaba en la búsqueda de solución de problemas concretos como por ejemplo el acuerdo y delimitación de la frontera marítima entre las zonas económicas exclusivas de ambos estados como resultado de la aprobación de la fórmula jurídica en la convención de las Naciones Unidas sobre el derecho al mar y otro sobre derechos de pesca. Ésos acuerdos fueron los primeros de una serie de actos de cooperación que posteriormente se ampliaron casi todos referidos a intereses mutuos de seguridad nacional, regional e internacional. 

Podría decirse que el inicio de una relación diplomática a través de las Secciones de Intereses quedó sin efecto con el advenimiento del gobierno de Reagan en 1980. Desde entonces Estados Unidos ha mostrado muy poco interés en desarrollar y ampliar los vínculos por esa vía. Ni siquiera bajo el mandato del demócrata Bill Clinton cambió esta tendencia. La oficina de Washington en La Habana fue priorizando la función subversiva, es decir, promover grupos de oposición y financiar y estimular sus actividades, más que la función como representación diplomática en sí. 

En 1992, el embargo adquirió el carácter de ley con el propósito de mantener las sanciones contra la República de Cuba. Según lo recogido en el Cuban Democracy Act estas sanciones continuarían mientras el gobierno se negara a dar pasos hacia “la democratización y mostrara más respeto hacia los derechos humanos”. 

En 1996, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley llamada Helms-Burton Act mediante la cual se eliminó la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba por parte de los ciudadanos estadounidenses. En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo. No obstante, en el 2000 el mismo Clinton autorizó la venta de ciertos productos humanitarios a Cuba.

El punto culminante de este cambio en las funciones de las secciones de intereses ocurrió en 2002-2003 cuando el gobierno de George W. Bush instó a su enviado a La Habana a provocar una ruptura total de relaciones. Un tímido cambio pudo vislumbrarse bajo la primera administración Obama. Propuso a Cuba reiniciar las conversaciones migratorias bianuales suspendidas por Bush en el año 2003. Además en vísperas de la Cumbre de las Américas en 2009 en Trinidad y Tobago, Washington tomó una serie de disposiciones, la más importante fue la liberación de los viajes para los cubanoamericanos. Recordemos que hoy Barack Obama había reconocido que la política hacia Cuba había sido un fracaso. 

Los avances que se podrían haber logrado a partir del anuncio realizado el 17 de diciembre de 2014 bajo la administración Obama, sobre restablecer conversaciones para mejorar las relaciones diplomáticas, quedaron sin efecto con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca quien retomó la política de mano dura hacia la isla, incluso durante la pandemia, impidiéndole acceso a ciertos insumos básicos para combatir el COVID. 

La administración de Trump endureció el embargo con medidas que van desde la suspensión de cruceros y envíos de remesas y restricciones de viajes, pasando por recortes de la atención consular a la isla o abrir la persecución a los barcos con combustible que la isla compra.

Además abrió la posibilidad de que personas lleven a los tribunales a empresas de terceros países que se atrevan a invertir u operar con Cuba e impuso multas a bancos internacionales que aceptaron dinero de la nación caribeña.

El argumento de Trump es que el gobierno cubano viola los derechos humanos de los ciudadanos. Durante su campaña electoral, Biden dijo que desarticularía algunas de esas medidas para volver a la política de diálogo iniciada por Obama, pero hasta ahora no hubo cambios.

El embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que se conoce en la historia moderna. A pesar de las diversas manifestaciones realizadas por parte del gobierno cubano en Naciones Unidas, y del gran apoyo que la comunidad internacional ha mostrado, apoyándose sobre los principios de igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en asuntos internos, la libertad de comercio y navegación internacionales, y las pérdidas económicas que ambos estados sufrieron como consecuencia del bloqueo, el conflicto parece no tener una pronta solución.

Geopolítica cubana ¿qué onda?

Sin lugar a dudas el año 1989 fue un punto de inflexión en la historia reciente de Cuba. 

La desintegración del bloque socialista sumergió a la economía cubana en una crisis sin precedentes. En apenas cuatro años la pérdida del 85% de los nexos comerciales y financieros con el exterior arrastró al país a un deterioro de las principales variables económicas prácticamente insostenible se contrajeron las exportaciones, las importaciones y el PBI. Como consecuencia de eso Cuba quedó completamente aislado y este aislamiento de un escenario internacional marcado por el fin de la Guerra Fría no fue sólo económico sino también geopolítico.

Ya que en 1989, comenzó la transición de un mundo caracterizado por la bipolaridad hacia la unipolaridad bajo la hegemonía absoluta de Estados Unidos, una hegemonía que limita las posibilidades de Cuba de defender el modelo político, económico y social sobre el que ha sustentado y desea seguir sustentando se la revolución. Es por eso que se pueden identificar cambios en el patrón de intercambio de relaciones como por ejemplo el proceso de acercamiento a socios que cumplan con un doble requisito: deben repercutir positivamente en la recuperación económica de la isla y al mismo tiempo no deben intervenir en las decisiones soberanas de la misma. 

Durante los años 90 y los 2000 la presencia de la Unión Europea en la economía de Cuba se consolidó día tras día hasta lograr casi 1/3 del comercio internacional de bienes de Cuba. Pero la incidencia de Venezuela y China en la importancia de intercambio comercial en un nuevo contexto geopolítico con el advenimiento de ciertos gobiernos populares en la región y un no alineamiento a las políticas de Washington en la región latinoamericana, empezó a complicar las relaciones estables que tenía con la Unión Europea y así comenzaron los problemas como por entre 2003 y el 2005 cuando se reavivaron viejas posiciones respecto a un modelo económicamente más liberal y políticamente pluripartidista. 

La Unión Europea le exigió a Cuba también más libertad de civiles e indicios de mejoras en la supuesta violación de derechos humanos es por esto que las relaciones empiezan a tener un transcurso más conflictivo y los antiguos países socialistas comienzan a jugar un papel muy importante en la geopolítica cubana. Sobre todo destacando el papel que cumplió España en todo este proceso entendiendo que el vínculo es mucho más estrecho que con el resto de los países, teniendo en cuenta el pasado colonial y la posición del gobierno español en aquel momento con la creencia de qué la transición española de la dictadura franquista a la democracia puede ser un ejemplo para la isla.

Es por ello, que Venezuela y China, entre muchos motivos, se convirtieron en los principales nexos comerciales. No podemos dejar de lado que en un contexto tan complejo, hoy China es el principal socio comercial de la isla. 

A pesar de la lejanía geográfica de la cooperación económica y comercial entre China y Cuba ha mantenido siempre un desarrollo estable desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas. 

Dichas relaciones con el gigante asiático se han desarrollado en el plano comercial, finanzas, nuevas energías, biotecnología y en distintos temas de cooperación. Pensemos que la Habana se suscribió oficialmente a la Belt and Road Iniciative (BRI) en 2018 durante la primera visita al extranjero del presidente Miguel Díaz-Canel, en un itinerario marcado también por la nostalgia de la Guerra Fría donde incluyó a Rusia, Vietnam y Laos.

Y si hablamos de Rusia, tenemos que nombrar las relaciones en aumento que poseen ambas naciones, conformando una de las alianzas estratégicas de más larga data que no le caen para nada bien a Washington. 

Claramente desde 1990 en adelante el punto de vista político hagamos países coinciden los principales temas de la agenda internacional sobre todo construir un orden mundial basado en la multipolaridad y el principio del derecho internacional con la organización de las Naciones Unidas asumiendo un rol clave sobre todo en materia de seguridad e incluso coincidiendo con la visión de la importancia de un desarrollo sanitario a nivel internacional, estratégico en este contexto de pandemia donde Cuba ha sido perjudicada por el bloqueo estadounidense a ciertos insumos básicos.

Es por eso que nos últimos dos años se han hecho énfasis en la importancia de garantizar la calidad de la salud de ambos pueblos a partir no sólo de la exportación de medicamentos y productos de la industria farmacéutica y biotecnológica sino de también la utilización de capacidades existentes en Rusia que le permitan a Cuba producir medicamentos para el gigante euroasiático y para la región latinoamericana hoy aliada del bloque conformado por Rusia y China en la diplomacia de vacunas. 

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