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Economis en la empresa más grande de Misiones: “Vamos a invertir 140 millones de dólares en 2020 para poner a nuevo la planta de Puerto Esperanza”

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BUENOS AIRES. El 2020 no es un año corriente para Arauco Argentina, la empresa más grande de Misiones. La firma  -que tiene en la provincia 4.000 empleados (entre directos y contratistas)- decidió avanzar con una de las inversiones más grandes desde que compró la ex Alto Paraná en 1996. Y probablemente la inversión privada más importante que llegó a Misiones en los últimos diez años.

A pesar de la incertidumbre económica y el cambio de guardia en la Casa Rosada que genera expectativa en el sector forestoindustrial, la empresa va a desembolsar 140 millones de dólares para poner a nuevo la planta de celulosa de Puerto Esperanza. En rigor, esos trabajos ya arrancaron y se llevan ejecutados varios millones de la moneda estadounidense.

A fin de año la empresa comunicó la decisión sin dar mayores detalles. Economis entrevistó la semana pasada al número 1 de Arauco Argentina, Pablo Ruival, para confirmar la novedad y obtener más detalles sobre esta inversión.

Ruival es un ejecutivo con 18 años de trayectoria en la firma que reemplazó a fin de año a Pablo Mainardi, aunque ya venía participando de la conducción de la empresa como director y gerente de Asuntos Corporativos.

“La inversión no sólo está confirmada, sino que ya está en marcha, ya llevamos ejecutados varios millones de dólares, va a ser íntegramente en Puerto Esperanza para actualizar la planta y ponerla en el nivel de los estándares que maneja hoy Arauco en el resto del mundo”, explicó Ruival, que atendió a Economis en su despacho, en el edificio de oficinas que la empresa tiene en Vicente López, en la provincia de Buenos Aires.

El río ahí nomás

Cae la tarde del miércoles y por las grandes ventanas se puede ver el verde de la Costanera de esta localidad pegadita a la Capital Federal y las aguas del río de la Plata, con su característico tono marrón. Como muchas empresas en la última década, Arauco mudó hace tiempo sus operaciones administrativas del caos de la Capital Federal a este oasis de paz, a unas pocas cuadras de la Quinta Presidencial de Olivos.

El cuartel general de Arauco Argentina es un edificio de oficinas de cuatro piso, con paredes de vidrio, y como no podía ser de otra manera, está cerquita del río.

Río abajo está la city porteña, donde se decide la suerte del dólar, la deuda y tantas variables que miran y afectan a firmas como Arauco. Pero a Ruival, que viste pantalón de gabardina y camisa, le importa mucho más lo que está río arriba. Cerquita, en Zárate, un centro logístico. Y más arriba, ya a la altura de Misiones, las plantas de Puerto Piray (produce tableros MDF) y Puerto Esperanza, donde funciona la planta de pasta celulósica más grande del país.

-A fin de año hicieron un anuncio importante. ¿Está confirmado?

-Si. El plan para este año en curso son 100 millones de dólares, la inversión total que vamos a hacer es de 140 millones, que abarca poco más de tres años de ejecución, es un desembolso importante, fuera de lo corriente, especialmente en la Argentina de hoy.Para que las inversiones se den de la manera prevista, es clave que las retenciones industriales se reduzcan en línea con lo planteado por el Gobierno nacional.

-¿Dónde se van a destinar esos recursos?

-Lo que se está haciendo es un update (modernización) de las instalaciones de Puerto Esperanza, vamos a cambiar todo. El turbogenerador, la caldera, vamos a hacer una modernización del edificio y mejorar todas las instalaciones en general. Si bien es un desembolso muy importante, no vamos a tener prácticamente incremento en la dotación de personal, la variación será pequeña. Pero esto no es un enunciado. Ya está en curso, llevamos como 40 millones de dólares ya invertidos. Yo creo que es una muestra de la confianza de Arauco, en vez de dejar que esta planta vaya envejeciendo, la vamos a poner en estándares Arauco.

-¿Por qué decidieron semejante inversión en un momento como este?

-Porque para Arauco, la Argentina es un destino importante, por eso tenemos que trabajar para seguir siendo merecedores de cualquier tipo de inversión que nos genere trabajo, mejorar nuestro estándar de vida y divisas sobre todo, tenemos que incrementar nuestro nivel de exportaciones.

-¿Cómo vivieron desde el año pasado las restricciones cambiarias que les impone el cepo?

-Estamos con las mismas restricciones que todas las empresas, y no es la primera vez que lidiamos con esas cuestiones.

-¿Cómo les impactó la devaluación en la Argentina? ¿Para bien o para mal? La empresa es una exportadora muy importante.

-Tenemos negocios volcados al mercado interno y otros a exportación, en algunos te ves perjudicado y en otros beneficiado.

-¿Y en el negocio principal que es el de la celulosa?

-Ahí exportamos el 50 por ciento de la producción, con lo cual en líneas generales el resultado es bastante equilibrado.

-¿Más allá de la inversión en Puerto Esperanza, cómo ve el panorama para el 2020 en la actividad?

-Es un año indudablemente difícil, para cualquiera que esté en la Argentina, atraviesa un momento particularmente complicado. Pero en nuestro caso se suma que enfrentamos una debilidad importante de los precios internacionales de celulosa. Eso hace que la retracción del mercado interno se le sume una caída de valores en todas las exportaciones.

-¿A qué se debe la caída en el precio de la celulosa?

-El gran elemento es el conflicto China y Estados Unidos, eso ha debilitado los precios. Hay que esperar para ver cómo evoluciona y cómo lo hace también a la luz del Coronavirus, que empieza a afectar la actividad del comercio mundial.

-¿Cómo ve el nuevo panorama y las políticas del nuevo gobierno, como están trabajando?

Con las autoridades del ámbito nacional, estamos iniciando la construcción del contacto. En Misiones nos han recibido de la mejor manera. Una de las cosas que pretendíamos como sector, en lo nacional, era que se mantuviera la mesa de forestoindustria, una iniciativa sumamente positiva que había tenido el gobierno de Macri. Porque la forestoindustria tiene un proceso que dura varios períodos de Gobierno, tiene que ser una política de Estado, excede  un gobierno y una orientación política. Una aspiración es que esa mesa tenga continuidad en el tiempo. Argentina tiene ventajas competitivas únicas, tiene una oportunidad maravillosa, y no la estamos aprovechando por algunas restricciones. Durante el Gobierno anterior se trabajaron muchas de esas restricciones pero quedan todavía de fondo, para graficar esto, cada planta de celulosa que fue a Uruguay es 10 por ciento de las exportaciones de soja de la Argentina. Si teníamos esas dos plantas muchas de las crisis que tuvimos no las hubiéramos tenido, porque el ciento por ciento se exporta y genera trabajo y divisas, con un factor multiplicador enorme.

-¿Qué representa para ustedes el proceso de renegociación de la deuda?

-El proceso es absolutamente necesario, ojalá que este Gobierno logre una renegociación buena y que respete sus obligaciones. Porque la Argentina tiene que darse cuenta que no podemos volver a caer en un default como el que tuvimos en el pasado. Eso tiene un costo enorme para los argentinos, nos cuesta darnos cuenta de eso.Los que pagamos el costo de eso somos nosotros, los argentinos, que quedamos fuera del mundo. Hay que renegociar la deuda porque la Argentina tiene serios problemas y tiene que poner en marcha su propia economía, pero para eso hay un montón de cambios que hay que hacer a nivel estructural del país.

-¿Están interesados en operar el Puerto de Posadas, a falta de un operador que sigue demorando su puesta en marcha?

A nosotros nos interesa que el puerto de Posadas esté activo, y el puerto de Posadas sin la carga de Arauco difícilmente pueda estar activo porque no va a tener volumen crítico. Estamos dispuestos a colaborar en lo que fuera necesario para que esté activo, quisiéramos evitar por todos los medios tener que ser operadores, porque no es nuestro metier.

-¿Ustedes no tuvieron puerto propio en Esperanza?

-En construcción en Puerto Esperanza, pero no llegó a operar. El tema no pasa tanto por tener la terminal sino contar con las barcazas, el volumen se va a la soja, y para los barcaceros es un engorro desviar dos barcazas para atender el volumen de la forestoindustria.

-También usaron el tren de cargas hasta hace poco…

-Si, nosotros en algún momento repartíamos en tres patas la producción: la barcaza, el tren y el camión. En algún momento dado el ferrocarril muere y el barcacero deja de tener interés y nos quedamos con el camión, por eso pusimos énfasis en los bitrenes.

-¿Los están usando mucho?

-Sí, tenemos 18 bitrenes en funcionamiento en este momento, propios y tercerizados, los tractores no son nuestros. Después tenés bitrenes que son nuestros. La parte motor no es  nuestra nunca. El bitren propiamente dicho algunos de producto terminado son nuestros y los forestales (traen troncos) son de empresas de servicios, llevan rollos a la planta. Nuestros bitrenes van por ruta 14 y van hasta el centro de distribución en Zárate, un lujo. Fue un gran logro. El bitren también es más seguro, la clave es que nunca pierde la línea, la frenada es en menos espacio y tiene menos peso por eje. Además llevan tractores modernos con una  cantidad de medidas de seguridad.

-¿Se gana en varios aspectos respecto al camión tradicional?

En términos de medio ambiente y productividad, con apenas un poco más de consumo de combustible con respecto al camión estándar (25% aproximadamente) logras transportar un 80% más de carga. Desde este punto de vista es benéfico para el ambiente. Se puede agregar que los tractores cuentan con las últimas medidas tecnológicas en materia de seguridad pasiva y activa.

El transportista gana más, el dador de carga paga menos y el chofer gana más. Ahora es un elemento importante, sí, pero es impensable moverte solo por camión. Con ese volumen, tenés que pensar en barcazas o en trenes.

-¿Qué pasó con el Tren Urquiza?

– Las inversiones las pusieron en el Belgrano (conecta el Noroeste con la Capital Federal) porque la carga es sustancialmente mayor al que podría tener el Urquiza. Sabemos que existen gestiones para que el Urquiza llegue nuevamente a la Estación Garupá, lo que sería muy beneficioso para la forestoindustria.

-¿Ustedes están trayendo contenedores vacíos a Puerto Esperanza y consolidando (cargando y haciendo el trámite de aduana) el contenedor ahí? Esta es una operación que nunca antes habían hecho.

-Sí, así es. Nosotros hemos categorizado OEA (es la sigla Operador Económico Autorizado, que implica que la empresa puede realizar internamente los controles que antes hacían los oficiales aduaneros). El Operador Económico Autorizado es un Programa que se crea siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para asegurar y facilitar el comercio global.

Tiene tres categorías, tales como: Cumplimiento, Simplificación y Seguridad. Arauco en Argentina es OEA Cumplimiento, cuenta con avances en Simplificación y está trabajando para obtener Seguridad.

Tener la categorización OEA Seguridad nos permitirá ser reconocida como una Compañía confiable y esto entre otros beneficios nos posibilita tener la autogestión de nuestros despachos, esto es sin intervención directa de un oficial aduanero, porque estás suficientemente considerado confiable por la aduana, eso implica, menores costos, mayor rapidez pero también la descarga de las exportaciones en destino, porque el criterio de OEA no solo te lo da la aduana argentina, sino que te lo dan los países de destino. De esta forma, sos una mejor alternativa para tus clientes de destino.

-¿Ahora ustedes producen en Esperanza, consolidan el container y lo mandan al puerto ya listo para subir al barco?

-Correcto y con la categorización OEA Seguridad, que esperamos alcanzar en breve tendremos la autogestión de nuestros despachos. Este es un concepto que no solo es revolucionario en la Argentina y el mundo. Te autogestionás pero para eso asumís compromisos de control de seguridad de todo tipo.

-¿Qué puerto están utilizando para exportar?

-La producción de Arauco sale de Esperanza y va por ruta 14 hasta Zárate. Usamos Zárate, Rosario y el Puerto de Buenos Aires bastante. En el último año mejoró notablemente sus costos de operación, por ejemplo uno de los temas que habíamos alcanzado antes de esta etapa es el escaneo de los contenedores, antes se escaneaban casi todos y ahora se escanea uno de cada tantos.

-¡La logística y bajar los costos de transporte son claves en el negocio?

-Es fundamental. Pensá que producimos commodities, el precio es un dato más (no lo pone el productor sino que hay un precio internacional establecido en función de la oferta y la demanda), con lo cual, tenés que bajar los costos (para ser competitivo).

-¿Cómo está la relación con el Gobierno de Misiones?

-Somos muy optimistas en la relación con el Gobierno de Misiones. Yo he tenido algunos diálogos telefónicos con el Gobernador que me ha atendido de la mejor manera y con la mejor predisposición, hasta ahora por distintos compromisos no hemos podido encontrarnos pero para mí sería un agrado poder encontrarnos y presentarles el detalle de las inversiones que estamos llevando adelante. Presentarles también el tema de la certificación de la biodiversidad, es un tema absolutamente valioso: el reciente reconocimiento de FSC a Arauco Argentina, por su manejo responsable de bosques y preservación de los servicios ecosistémicos.

Arauco Argentina se convierte así en una de las diez organizaciones a nivel mundial, y la primera en Argentina, en recibir esta certificación, mediante la cual se reconoce el impacto positivo de la empresa a la conservación de dos de las especies de mamíferos más carismáticas de la Argentina: el yaguareté en Misiones y el ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná

 Hemos estado reunidos con el ministro de Ecología también, Mario Vialey, quien ha estado en el Norte de Misiones, visitando el trailer que tenemos recorriendo la provincia, somos optimistas. Obviamente, son épocas donde los recursos son escasos y nosotros estamos expuestos a tener mayor carga impositiva, pero hasta ahora estamos tratando de afrontarla de la mejor forma posible.

 Ficha Personal

Pablo Ruival

Cargo: Country Manager de Arauco Argentina

Formación académica: licenciado en Administración de Empresas.

Familia: Casado, 3 hijos.

Hincha de: Boca.

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El Real “blue” sube a $18 en Posadas pero no se consigue, en casas de cambio se vende a $15,80 con tope de R$800 por mes por persona

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El anuncio del recargo de 30 por ciento en compras con tarjeta de crédito en el exterior puso en alerta a millones de argentinos que planean salir de vacaciones en dos semanas más.

Lo mismo sucede con los miles de misioneros que ya tienen programado sus vacaciones en las playas del Sur de Brasil o en Río de Janeiro o destinos del Nordeste.

La medida del Gobierno Nacional, que aún no está en vigor y se tratará en el Congreso en sesiones extraordinarias, generó un impacto en la cotización del dólar “blue”, el que se compra en las cuevas y permite eludir el cepo cambiario que impone un límite máximo de 100 dólares por mes (o 200 si se trata de compras via homebanking).

El dólar blue esta mañana en Posadas cotizaba a $70. En tanto, el real “blue” (que también se adquiere en el circuito informal), cotizaba a $17 o $18. Pero costaba conseguirlo y algunas “cuevas” no tenían disponibilidad de billetes a la mañana.

Hacia el mediodía, ya nadie ofrecía billetes de la moneda brasileña, una mercadería preciosa para quien piensa rumbear para Brasil en enero.

La otra posibilidad es atesorar tantos reales como se pueda. Con los actuales límites, una persona puede comprar en casa de cambio hasta 800 reales (aproximadamente). A una cotización que hoy estaba en $15,80 en Mazza Cambios. Si se calculara un recargo de 30 por ciento, el valor de ese “real turista” sería de casi 20 pesos (surge de tomar la cotización del real por homebanking más un 30% adicional).

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A encender la economía: ¿cómo están los motores?

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Una de las frases claves de campaña del electo presidente Alberto Fernández es que hay que encender la economía. Ante un cambio de Gobierno que se da en una crisis económica, uno quiere creer que el problema es interno. En este caso sería algo así como: “Macri no supo encender la economía”, entonces esperamos que Fernández si sepa qué perilla tocar y que todo se encienda.

Lamento decir que el generador que termina dando electricidad al foco no siempre depende de la habilidad del dedo del gobernante y me parece útil en estos tiempos de transiciones ahondar sobre estos temas porque si no entendemos el contexto quizás podemos estar equivocados sobre el juicio de valor que hacemos sobre el gobernante:

¿Cuándo es la culpa del gobierno?

Cuando el Estado gasta mal: según un informe del BID al que nos referimos muchas veces, la Argentina tiene un gasto público ineficiente de 7% del PBI (si desea profundizar en el tema puede leer la nota que se encuentra en el siguiente link https://www.economis.com.ar/el-gasto-publico-es-mucho-o-poco/). 

Pero veamos las consecuencias de esto: si se  gasta más de lo que se recauda pueden pasar tres cosas: 

1)- aumentamos los impuestos (no fue el caso de Macri ), 

2)- nos endeudamos y terminamos en default (si fue el caso de Macri) 

o 3)- emitimos dinero (terminamos en inflación)

¿Cuando no es su culpa?

Ya hemos hablado también de lo que pasa cuando Estados Unidos sube la tasa de interés y los capitales huyen del país buscando una mejor rentabilidad por un lado, y la deuda externa se encarece por el otro; esto fue lo que pasó un poco a mediados del 2018 y como consecuencia el dólar de $20 se fue a $40, la inflación se aceleró y los sueldos quedaron atrás.

Lo que veremos hoy son los términos de intercambio, un concepto que tiene una profunda incidencia no solo en la Argentina sino que en todo Latinoamérica. El índice de términos de intercambio mide la capacidad de compra de bienes importados  de un país en base a sus exportaciones. Para ejemplificar: si nosotros exportamos soja y el precio de la soja sube; y somos importadores de celulares y el precio de los celulares baja aquí hay una mejora en los términos de intercambio porque por un lado la soja nos genera más dólares para comprar celulares que encima cuestan menos dólares. 

Existen otras combinaciones que el lector podrá ejercitar para entender cómo funcionan los términos de intercambio; por ejemplo el precio de las exportaciones sube, pero sube más el precio de los productos importados lo que habrá es un “deterioro en los términos de intercambio”.  

Este concepto fue muy estudiado en los 60’ y 70’ dado que se argumentaba que una de las principales causas del subdesarrollo latinoamericano se debía a que los países centrales compraban materia prima con poco valor agregado y nos vendían productos cada vez más elaborados y por ende, con más valor, como resultado de esto nunca nos alcanzarían los dólares que generan las exportaciones y deberíamos recurrir al endeudamiento permanente. 

Cuando China irrumpe en el mundo haciendo aumentar el precio de los alimentos y bajando el precio de la tecnología que le vendía en el mercado internacional, esto se revirtió de una manera asombrosa. A partir de esto, se trata de dejar en claro dos cosas:

  1. Los términos de intercambio son fundamentales para sortear la falta de dólares, y 
  2. No dependen en lo inmediato de algo que pueda hacer el país, sino de los mercados internacionales (el Gobierno sólo puede actuar a largo plazo, haciendo que se agregue más valor a lo que se exporta) .

Veamos algunos datos interesantes de los términos de intercambio Argentino:

Fuente: elaboración propia en base a Diaz Alejandro y Ministerio de Hacienda de la Nación.

La lectura es la siguiente: en el 46 al 49 (primera presidencia de Perón) los términos de intercambio subieron en promedio un 32 % con respecto al periodo 40-45. Esto quiere decir que el poder de compra de lo que exportaba Argentina subió más de un 30% para comprar productos importados (teníamos muchos dólares y la economía estaba mejor). 

En el 73-75 subió un 13%, que en dólares no es poco, y si consideramos el promedio del período Kirchnerista completo fue un 40 % más que el gobierno de la Alianza (tiene que ver con la suba del precio de la soja y la baja de los precios de los productos importados chinos).

No fue magia:

Por supuesto que los términos de intercambio no explican todo. Incluso pueden mejorar en una situación de crisis porque se deja de comprar o se compra productos importados más baratos. 

Sin embargo, esto, que los expertos en economía suelen llamar “la restricción externa”, fue un factor desencadenante de muchas crisis en la historia Argentina.  A esta altura sabemos que lo que necesitamos es generar más dólares, y que hacerlo por vía de las exportaciones es más genuino que hacerlo por vía del endeudamiento y que por eso todos estamos rogando que para esto la historia se repita: cuando asume un Gobierno peronista los términos de intercambio mejoran milagrosamente para la Argentina, y esto es clave para encender la economía.

Dejamos el gráfico desde 1986 hasta la actualidad para que el lector compare cómo se comportaron los términos de intercambio ante cada periodo de auge o crisis Argentina.

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Los primeros cien días de Alberto Fernández

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Alberto Fernández, el recientemente electo presidente de la Argentina, y con menos de un mes para empezar a ejercer el cargo efectivamente aprendió (o debió haber aprendido) en base a la experiencia de Mauricio Macri algunas cosas:

1* Debe ser cierto eso de que lo que no se hace en los primeros 100 días de Gobierno no se hace más.

2* Las políticas graduales para la economía no sirven.

3* Las herencias hay que resolverlas pronto o se agravan más.

A la luz del creciente problema inflacionario que tiene la Argentina, y sabiendo que si esto no se soluciona rápido se puede llevar puesto su Gobierno más temprano que tarde, ha trascendido en los medios que lo primero que intentará hacer es un acuerdo social de precios y salarios.

En qué consiste:

La idea es sencilla (de escribir, no de aplicar, aquí se verá la primera destreza política del gobierno). Consiste en lo siguiente:

El Gobierno llama a los formadores de precios en la Argentina; por ejemplo, de 260 empresas productoras de alimentos 18 tienen el 60 % del mercado.

“Dentro de esto tenemos casos notorios a saber: el 80 % del aceite es de dos empresas, el 75 % de los enlatados una, también el 75 % del azúcar está en manos de una (se omite los nombres porque no estamos para hablar hoy de concentración económica; lo que se quiere mostrar es que los que forman precios en la Argentina son identificables, aunque esto no quiere decir que sean los malos de la película, al menos no siempre…. Pero ese es otro tema)”

También llama a los sindicatos, o mejor dicho a los sindicalistas que los conocemos todos y les dice:

  • “Señores, esto se nos va de las manos, hagamos un pacto por un tiempo de no aumentar los precios y los salarios para cortar la inercia inflacionaria y salimos todos contentos por la recuperación de la confianza y el aumento del consumo”

Obviamente los empresarios plantearán que el aumento del dólar les subió los costos y todavía tienen que aumentar algo para no perder y los sindicatos pedirán algún aumento de sueldo para recuperar lo perdido y ahí sí, fijando pautas de aumentos que quedaron rezagados o decrecientes de acuerdo al contexto echamos a andar el acuerdo y la inflación baja y los sueldos no pierden poder de compra.

¿Se puede o no se puede?

Para contestar esta pregunta vamos a la historia, ya que algo que parece muy tentador, no siempre termina como como esperamos; veamos dos frenos abruptos de la inflación con concertación de precios y salarios:

A) Pacto social de inflación 0 de José Bel Gerbard: año 1974 tercera presidencia de Perón, se hizo el acuerdo, y en un primer tramo la inflación bajó, los salarios crecieron, también el consumo y la actividad económica. Cabe aclarar que el principal objetivo del ministro era también incrementar el salario real y generó fuertes emisiones de dinero a la vez que controlaba los precios. Después de un tiempo vuelve la inflación y al final todo termina en el Rodrigazo. 

¿Qué salió mal? Desde la ortodoxia la crítica es casi obvia, como no se aumentaban los precios aumentaba el consumo de manera forzada, disminuían las exportaciones por el aumento del consumo, y se generó una inflación reprimida que inevitablemente iba a terminar como terminó. Desde la heterodoxia agregan que la crisis de los países petroleros de 1973 pegó fuerte en la Argentina como todo el mundo y eso también hizo insostenible el plan.

B) El plan Austral del gobierno de Alfonsín: También empezó con un acuerdo y congelamiento de precios, pero a diferencia del plan de Gelbard, era mucho más realista. El objetivo era quebrar la inercia inflacionaria, y para hacerlo rápido debía pararse por igual el dólar, los precios y salarios. Cabe destacar que el plan Austral estuvo bien calculado, y esto significa con las cuentas del Estado en equilibrio para evitar la emisión monetaria. Tuvo un éxito rotundo los primeros meses, pero también después de un tiempo terminó en la hiper. 

¿Qué salió mal? Otra vez la ortodoxia diría que controlar precios no sirve, que reprime la inflación y después explota. Tiempo después de arrancar el plan, Estados Unidos subió fuertemente la tasa de interés lo que encarecía el pago de la deuda externa, sumado a la caída del precio del trigo, lo que hacía bajar las retenciones y el ingreso de dólares al país. El cálculo inicial era insostenible ante el nuevo contexto externo y la historia terminó en la hiper. 

Sin embargo en Israel copiaron el plan radical y después de ser constante en los acuerdos lograron bajar la inflación, los pactos de la Moncloa en España también tuvieron éxito en este plano. 

Entonces…

Si el acuerdo es a la Gelbard, o sea con el objetivo de aumentar sueldos sin corregir los problemas de fondo, va a durar poco porque es insostenible, en algún momento empieza la presión sobre el dólar porque se exporta menos y se importa más por el aumento de consumo y la presión del dólar lo hace insostenible.

Si el acuerdo es a la Sourrouille, con el objetivo de frenar la inflación pero con las cuentas tendiendo al equilibrio, y el contexto externo no juega una mala pasada puede comenzar el descenso de la inflación y a partir de ahí ver que todos los sectores incluido salarios crezcan de manera sostenible. 

Enamorarse de los controles de precios y aumentar los sueldos sin corregir el fondo de la cuestión, es una condena al fracaso segura, y se sabe, solo hace falta mirar la historia.

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Las crisis: historias de supervivencia del comercio posadeño

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Argentina, Misiones, Posadas. El comercio posadeño ha vivido en más de medio siglo, los avatares de la economía del país, con un aditivo, las asimetrías con Paraguay. Recorrimos algunos de estos pilares del comercio, esas tradicionales casas que los posadeños eligen por generaciones. Annets boutique con 30 años, Mobi Hogar con 60 y Rincón Musical con 51 años. Cada uno desde su rubro explicó  ¿cómo sobrevivieron a las crisis? ¿cuál les afectó más? Y las claves para continuar vigentes. 

Elena Gronovich – Annets Boutique Desde 1980:

“Comenzamos en la calle Bolívar y Ayacucho, un local chiquito al lado del teatro Español. Comencé con bijouterie y marroquinería. En esa época la gente venía para el día de la madre en auto y reservaba. Nos iba muy bien”, comienza Elena.

Ricardo Wirz padre y Ricardo Wirz hijo (31 años) – Mobi Hogar desde 1959

Mobi (motos y bicicletas) se fundó hace 60 años. Comenzó con Ernesto Wirz, Juan y Roberto Hourcade y los hermanos Juan y Ramón Pérez. Dirigen hoy la empresa el hijo y el nieto del fundador. Mobi se fue transformando a largo de los años y el rubro Hogar fue cobrando fuerza. Luego incorporó bosque y jardinería.  

Celio Clausen al frente de Rincón Musical que cumplió 51 años liderando el sector.

En el sector de la música, a la crisis económica hay que agregarle los cambios tecnológicos que sin duda afectaron la venta de los soportes musicales. A pesar del MP3 y spotify, Celio sostiene esa esquina característica de la ciudad. Desde hace varios años incorporó el rubro instrumentos.


“Empezar de nuevo”: Las crisis ¿cuál fue la más difícil?

Elena: “Vivimos crisis con todos los gobiernos, la del 2001 fue la peor. Tuve que refinanciar muchas cosas. En un momento hasta un auto perdí. La gente gritaba en los bancos. Fue bravo. La gente estaba muy asustada. Te pagaban con Lecop (las cuasi moneda) y no podías depositar en el banco. Viajaba mucho a Buenos Aires a financiar los pagos. En esa época no pude pagar más el alquiler y nos mudamos al local actual” (allí funcionaba un estudio de fotografía, perteneciente a la familia de Elena). 

“Fue como empezar de nuevo”, enfatizó.

“Nunca dejé de tener mercadería ni de comprar a los fabricantes que confiaban en mí. En ese momento lo peor es que se perdió la confianza. Todo era de contado”.

Con tres generaciones de clientes, los Wirz pasaron todas las crisis.

Wirz se hizo cargo temprano de la empresa que fundó su padre y abuelo materno. Y recuerda el 2001: “El quiebre de la Convertibilidad. Después de una década de uno a uno, un día anuncian que el dólar valía $1,40 y toda la gente endeudada en dólares. Salió un coeficiente que había que aplicarle a la deuda de la gente. Nosotros hicimos otro camino. El primer día, el lunes un montón de gente en el local. Porque el mes anterior habíamos lanzado 36 cuotas en dólares. Y, ese lunes de diciembre, mucha gente queriendo recuperar su prenda. Y permitimos que todo aquel que había comprado una moto la podía devolver. Le devolvíamos la prenda en dólares y el pagaré. Ese primer mes recibimos devoluciones. Después hasta julio (seis meses) no vendimos ninguna moto. Artículos del hogar vendíamos tímidamente, pero también cayeron las ventas abruptamente. Había muchas cuentas por cobrar. Nosotros no estábamos endeudados. Un poco porque se venía venir y otro por una política de no trabajar con deuda”. “Tampoco aplicamos el CER a nadie. Pedíamos que cancelen el 100 por ciento pero con el uno por uno. Y un 30, 40 por ciento, entre enero y febrero canceló su deuda”.


Ricardo Wirz (p): Un tip: “Seguir apostando al país”.

Celio de Rincón Musical: “Esta crisis nos está afectando, porque la gente tiene otras prioridades. Pero de todas, la del 2001 fue tremenda. Se sintió muchísimo”. 

Antes del 2001, la hiper ¿y después?

Elena: “Antes de ese 2001 bisagra, el comercio posadeño pasó por la hiperinflación y una asimetría voraz. A fines de los 80 y los primeros tiempos de Menem”. 

“Después del 86, era le época de (Raúl) Alfonsín. Era una época donde el cambio de precios era tremendo. Venían los brasileros y compraban cuero. A la mañana había un precio y cuando íbamos a reponer ese precio, era otro. Terrible”. 

“¿Sabes qué pasa? Nosotros los misioneros, los argentinos siempre tenemos la esperanza de que va a estar mejor”.

“El primer gobierno de Kirchner mejoramos mucho; el primer mandato de Cristina anduvimos bien y después fue bajando. Repuntamos con el Ahora 12. La gente entró a usar tarjeta. Y hasta la primera parte del 2017, íbamos bastante bien y después comenzó a decaer cada vez más”. 

Para Ricardo Wirz padre, esta es un crisis complicada. Pero las dos hiperinflaciones de fines de los 80 y el comienzo de los 90 fueron las peores, seguidas por la del 2001.

Esta crisis es distinta a todas, faltan pesos y dólares. Eso veo de diferente a las crisis anteriores. Hay caída de venta, de producción, de circulante y a la vez inflación”. Ricardo lo encuadra en el concepto de estanflación: el peor escenario.

Ricardo (h) tiene cuatro años en la empresa y le tocó pilotear el escenario actual: “Hace dos años comenzó a caer la venta de motos. Este año las ventas bajaron más de 65%. Tuvimos que cerrar una sucursal”.

Celio Clausen: “Lo más pedido sigue siendo Soda Stereo, Charly García y Los Beatles”

El presente: estrategias de supervivencia

La situación actual es desesperante. ¿Cómo hacen los comercios para no sucumbir?. Ellos responden: 

Ricardo Wirz (h): “Reducimos gastos, pero no despedimos a nadie. Incorporamos el rubro repuestos. Algo que no teníamos. Tenemos dos talleres y pusimos energía allí. La gente no puede con el 0km, pero arregla la usada”, cuenta Ricardo hijo. 

 Ricardo destacó otra herramientas para sobrellevar este momento: “los ahora 12 y 18, con eso remontamos un poco”. 

Elena: “Mantengo las mismas marcas y casas. Los proveedores confían en mi. La clave es la honestidad. Si llevas una prenda y no te resulta automáticamente se le cambia. La atención y el arreglo de las ropas. Eso no se cobra. El servicio que brindamos.  Y la atención, es clave también”.

Para Ricardo Wirz padre, La clave para sortear crisis es: “Estar con las cuentas ordenadas. No estar endeudado. La parte impositiva en regla. Eso nos permitió seguir aguantando. La estructura es chica, somos flexibles. Se toman medidas de un día para otro y se implementan”. 

Elena Gronovich: La Competencia desleal: “Paraguay y la venta por internet”.

Con la crisis actual. Misma fórmula. “No estar muy endeudado. No tenemos compras a plazo largo. Trabajamos con crédito propio. Ya le estamos vendiendo al nieto de los primeros compradores. Estamos presentes. La gente sabe que si algo no funciona, puede traerlo, tiene quien le responda”. 

 “Esto es un día a día”. 

Para Celio, es esencial la “Perseverancia. Cumpliendo con los proveedores. Eso fundamental”. 

Otra apuesta para sortear los años dificultosos fue la diversificación. Rincón Musical incorporó la venta de instrumentos. “Hace muchos años incorporamos instrumentos musicales. Eso ayuda y es afín. A pesar de todo, mucha gente sigue escuchando CD y vinilo que volvieron a estar de moda”.

El cliente y las crisis

Ricardo (p): “El cliente siempre reacciona mal a los cambios. A los precios, a la tasa, o cuando pasa la tarjeta y no tiene fondos. Hay intentos de innovar con las cuotas, pero la gente está al límite de la tarjeta. La gente baja su nivel de consumo y de vida. Ya no es segunda marca, va por la cuarta marca. La gente se adapta para abajo, ajustándose”. 

Celio: “El cliente debe ser atendido y no despachado. Se busca, si no hay lo que necesita. Siempre a la expectativa de lo que la gente quiere”. 

“Siempre hemos tratado de no tener intermediarios para tener un buen precio. Que sea conveniente para el cliente”.

Elena: “no hay cliente cautivo. Al menos ahora, en otra época puede ser. Ahora la gente recorre y busca”.

“La inflación golpeó mucho en los alimentos, pero no tanto en la indumentaria; los precios no variaron más de un 10% de una temporada a la otra”.

“Nosotros mantenemos la calidad, las mismas marcas y las mismas casas”.

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