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Mano a mano con Roberto Enríquez: “En vez de dólares, compro maquinaria y apuesto al día después de la pandemia”

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Se podría afirmar que Roberto G. Enríquez -uno de los empresarios más importantes de Misiones-, es un hombre audaz, acostumbrado a tomar decisiones fuertes. Habla siempre sin “cassette” puesto, pero lo más interesante de este hombre de 56 años no está en las cosas que dice, sino en lo que hace. 

En las acciones, decisiones y rumbos que elige, es donde está acostumbrado a tomar riesgos. Como hace 38 años cuando jugaba de delantero en la reserva de Independiente de Avellaneda. Corría el año 1983 y el Rojo era indiscutidamente uno de los mejores equipos de América y el mundo entero. 

Tanto había deslumbrado en Avellaneda, que Enríquez compartía la práctica de fútbol los jueves con Ricardo Bochini, Enzo Trossero, Calderón o Percudani. Y al mismo tiempo estudiaba Ingeniería en la UBA, una de las carreras más absorbentes, equiparable sólo a Medicina. 

“Estudiaba, volvía al departamentito donde vivía, me preparaba unas salchichas con puré y me iba a las prácticas”, recuerda con un dejo de nostalgia, aunque nunca abandonó la pasión por la pelota y su eficacia frente al arco rival. 

Su padre (Roberto Blas Manuel), quien hizo crecer a la empresa de construcción que fundó el abuelo Carlos, había fallecido tres años antes y urgía terminar rápido los estudios y volver a Misiones a tomar las riendas del negocio familiar.

“Mamá me insistía todo el tiempo en que dejara el fútbol. No era como ahora, que cualquier padre con un hijo en ese lugar quiere que llegue ante todo, ja”, asevera. 

Así fue como a los 19 años, Enríquez empezó en esto de tomar decisiones fuertes, de esas que van moldeando una vida, para bien o mal.  Al final optó por separarse de la pelota. Los caminos del fútbol y Enríquez se iban a volver a cruzar décadas más tarde. “Fue una decisión difícil”, comenta, sin mostrar ningún arrepentimiento.  

Considerando el nivel superlativo que tenían las Reservas en la década del 80, cuando no había tantos pases entre clubes y casi nadie se iba a Europa -dejando lugar a los que venían de abajo-, no cuesta nada imaginar a ese misionero habilidoso, con un nivel que hoy le hubiera alcanzado para llegar a varios equipos que hoy están en la Superliga. 

Apuesta al futuro pospandemia

Hoy, 37 años después, en plena crisis por el Coronavirus y la cuarentena, y con todos los pronósticos augurando la mayor caída de la economía desde 2002, la vida encuentra a Enríquez tomando nuevamente decisiones fuertes. A veces, a contramano de la corriente.

El Grupo Enríquez tiene una pata importante en el turismo (explica el 30% de su facturación), ya que opera como integrante principal de Iguazú Argentina SA, en el Parque Nacional Iguazú. 

Allí se invirtió muy fuerte y pasó de tener una estructura adecuada para recibir a 1,6 millones de visitantes en 2019 -récord histórico- a estar más 100 días cerrado y sin pronósticos próximos de apertura. Lo mismo sucedió con Misión Paraná, que opera el Catamarán Mburucuyá Connection.

“Está difícil, en muchas actividades, todo lo que es Iguazú, Misión Paraná, está todo parado y tenemos gastos, todos los sueldos. En algunas empresas como Iguazú donde no tuvimos ningún ingreso, recibimos los ATP, firmamos convenios para pagar el 75% de los sueldos, a pesar de que nadie está trabajando”, señala.

En tanto, el área de catering del Catamarán se “reconvirtió” y ahora hace las viandas para el personal de las obras de construcción.

El turismo es importante, pero nuestro negocio principal es el de la construcción y ahí sí, se está trabajando bien en las obras con fondos nacionales”, explica el empresario. 

La firma Carlos Enriquez SA actualmente está terminando la autovía en el tramo Cerro Corá-Santa Ana y está por empezar trabajos importantes en la Travesía Urbana, ese corredor que une la rotonda del ex Arco con el barrio Itaembé Guazú.

Enríquez apuesta a que la construcción, en especial traccionada por la obra pública, será el motor de la resurrección una vez que pase el Coronavirus. Y deja una frase que ilustra su gusto por las apuestas fuertes.

En lugar de comprar dólares, yo compro maquinaria, trituradoras para las canteras, porque veo un repunte grande de la obra pública. Nosotros nos estamos preparando para el día después de la pandemia”, afirma, contundente.

-¿En qué otra área de negocios están?

-También nos metimos en los astilleros, a partir de Misión Paraná. Y ahora estamos reparando algunos barcos (el astillero está contiguo al puerto de Posadas).

-¿Y qué otro rubro?

-También estoy invirtiendo en la parte de minería (canteras) fuertemente, porque entiendo que después de todo esto va a venir sin dudas una explosión de la obra pública. Va a tener que venir porque es la actividad que va a mover la economía definitivamente. Y quiero estar preparado, así que estoy invirtiendo en maquinaria vial, plantas de trituración de áridos, cosas para el día después de la pandemia.

Fotos: Sixto Fariña.

-¿Cómo ves toda la economía?

-La veo muy difícil, pero hay actividades que creo que van a tener un vuelo importante. Si me preguntas por el turismo, va a costar mucho recuperarse.

-Sos bastante optimista en la recuperación…

-Es rara la sensación, por un lado soy optimista, hay un sesgo un poquito más productivista ahora con este Gobierno, de incentivo a la producción, de tener la posibilidad de equiparte con un financiamiento también -de alguna manera- barato que podes conseguir a tasas del 24 o 30 por ciento.

-Y tenés algunas dudas, también…

-Hay cosas que me hacen mucho ruido. La sociedad está cambiando, la sociedad está madurando porque hoy hay un mundo globalizado. Hay una juventud que viene empujando con unos valores tremendos que son innegociables, y eso va contra viento y marea, no lo para nadie. Es más difícil hoy que haya incoherencias. Este Gobierno a veces no termina de dar todas las señales que esperamos. Hay una paridad importante en la sociedad, el Gobierno de Fernández ganó, pero Cambiemos sacó el 41 por ciento. Mi lectura es que todos deben mejorar, los gobiernos a medida que pasan deben tomar las señales de la sociedad. 

-Lo que decís es que hay un mensaje de la sociedad, más allá de la grieta con sus extremos.

-Por supuesto. Sin importar el lado de la grieta, el mensaje es: Tenés que hacer las cosas bien. Hoy no podes esconder nada, o armar un relato. Con este aparatito (el celular) está todo a la vista de todos. Si Macri no lo hizo bien, se tiene que ir. Y ahora está Alberto y tiene que hacer las cosas bien o si no, se tendrá que ir también. La sociedad va a exigir cambios.

-¿Y cuáles son las señales que te generan ruidos?

A veces por conveniencias políticas se tiran mensajes equivocados. Por ejemplo, cuando se demoniza al empresario. Cuando te das cuenta que el 75 o 80 por ciento de los asalariados están en el sector privado, le estás mandando un mensaje malo a la gente. Como estadista tenés que poner las cosas en su lugar, sos la persona que mayor poder tiene en la sociedad. 

-¿Sentís que se atacó mucho a los empresarios durante la cuarentena, desde el Gobierno Nacional?

-Hubo mensajes que hicieron ruido. Eso de que los empresarios quieren sólo ganar plata y no les importa nada de nada, es mentira. Las pymes argentinas, que son la mayoría, pelean por cuidar los trabajos. Ahora… si la pelea que tenés es con cinco monstruos de Buenos Aires, de los que mandan la guita afuera o que hacen negocios por otro lado, andá y peleate con esos. No con el otro 98 por ciento.

-¿Qué reflexión te deja el anuncio de la expropiación de Vicentín (la nota se realizó el miércoles, un día después de que el Presidente comunicara la intervenciòn y el envío de ley al Congreso para expropiar la cerealera)?

-Me dejó alerta, y no me gusta por esto que te estoy diciendo. En una sociedad normal, capitalista, tendría que funcionar como corresponde, y si quiebra, tendrá que quebrar y tendrán culpas la empresa o los que la gerenciaron y también los proveedores que le dieron crédito. Aclaro igual que desconozco muchas cosas del caso, y puede haber cosas que no estoy viendo. Pero tendrían que tratar con un poquito más de cariño al empresario. Porque hace muchos años, y no de este gobierno, ni del anterior, hace muchos años viene dando vueltas y haciendo piruetas en el aire para poder subsistir.

-¿Creés en la moderación de Alberto, de la que tanto se habló?

-Sí que creo, pero tiene que negociar en una Coalición dónde no todos piensan lo mismo. No me gusta mucho opinar desde lejos, igual. En estos momentos delicados, hay que colaborar hasta con las palabras, a veces con las palabras empujas al lío.

-¿Estás a favor de la decisión de cerrar el Parque Iguazú?

-Si, totalmente. Me parece que la provincia está haciendo las cosas muy bien con todo el cuidado sanitario y las medidas que se tomaron. Ahora toca el tiempo de ir abriendo la economía, acá en Misiones ya funciona bastante y es necesario para que la situación no se agrave. Hay mucha gente que tiene empleos informales y no está cobrando nada.

-¿Tienen fecha de reapertura tentativa para Iguazú?

-No, se abrió el parque en Foz de Iguazú, pero de Parques Nacionales no tenemos nada aún.

-¿Habrá recuperación rápida del turismo en Iguazú?

-No, rápida no va a haber nada. Salvo que haya alguna gran noticia, como la vacuna.

-¿Piensan en llegar hasta Iguazú con el Catamarán?

-Sí, estamos con esos proyectos, incluso queremos hacer excursiones a los Esteros del Iberá. En el mediano y largo plazo este destino también va a tener su crecimiento.

-¿Sos de hacer proyectos a largo plazo?

Cuando me metí en lo del Parque Iguazú perdimos plata durante 10 años, fueron 10 años donde no logramos recuperar el capital invertido. 

-¿Cómo te definís como empresario?

-Soy un emprendedor nato. Permanentemente estoy generando nuevos negocios, nuevos emprendimientos, con cierta sinergia en las actividades que ya hacemos. Por ejemplo, me gusta mucho el río. Me gusta mucho encarar nuevas cosas.

-¿Y cómo ves al empresariado en general?

-Creo que, hablando en general, para el empresariado de Misiones y del país, quizás asumir cierta cuota de riesgo es un déficit. Pero es entendible, porque quizás tiene que ver con las crisis y el desgaste que genera nuestro país. Veo un empresariado conservador, muchos piensan en hacer un negocito rápido y ya si pueden, salir, vender o irse. Yo soy exactamente lo contrario, no pongo un peso afuera, nada, sigo invirtiendo. Ojo, también porque veo que los negocios donde invierto generan un retorno superior y porque creo y tengo las empresas pensando en un largo plazo. Hago empresas apostando al largo plazo no sólo para ganar dinero, que es sustancial.

-¿Sos temperamental?

-Jajajaja…Y sí…

-Una reflexión sobre el Gobierno de Macri.

-Me parece que hizo cosas buenas, empezó a ordenar el Estado, con los organismos con los que tengo relación, como Vialidad, se avanzó mucho en expedientes electrónicos, desburocratización. Se ahorró mucho tiempo, se cobra antes. Y eso es algo que quedó para el actual gobierno y sigue, naturalmente. Pero fue muy duro el manejo económico para los empresarios por las altísimas tasas de interés, ahora se ve mucho más claro. Ahora puedo comprar máquinas importadas. Decís, “la pucha, si tengo una diferencia con el dólar blue, prefiero comprar máquinas y me financio a una tasa razonable”. En cambio, nosotros en un momento llegamos a tomar dinero al 80 por ciento anual en el anterior gobierno, así no hay negocio que cierre.

Ficha personal

Roberto G. Enríquez

Presidente del Grupo Carlos E. Enriquez S.A.(construcción, canteras, concesionario vial -Covint-, hormigonera (HORMISA), Conexión Litoral S.A.(obras para telecomunicaciones), Iguazú Argentina SA-Parque Iguazú, Misión Paraná SA, astillero Nemesio Parma)

Edad: 56 años

Formaciòn: Industrial Nº1 e Ingeniería (UBA)

Otros cargos: Gerenciador y Presidente de Guaraní (logró el ascenso al Federal A y el Ascenso a la B Nacional hace 6 años).

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¿Cuántos dólares necesitamos?

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Que el oficial, el solidario, el contado con liqui… y la lista sigue… Estamos atravesando una vez más un período de crisis cuya principal sirena es hoy, como siempre, el precio del dólar.

Todos sabemos que si sube la divisa norteamericana, los precios van a subir. Además, si sube mucho, aparte de los precios, van a empezar a poner (o endurecer más en este caso) cepos. A partir de aquí empieza el mercado paralelo y si el, o los dólares paralelos distan mucho del oficial estamos a la puerta de un grave problema.

Entonces que el dólar esté estable es un signo de tranquilidad. Pero, como ya se explicó en notas anteriores, no es tan sencillo como ponerle un precio oficial y dejarlo quieto….de hecho en estos momentos existe un oficial a $ 70 pero un paralelo o blue a $ 120.

El problema entonces es; al igual que cualquier bien; que la oferta sea suficiente como para satisfacer la demanda y así, que el precio sea estable.

¿Cuántos dólares son suficientes entonces?

Aquí la cosa se complica un poco… sabemos que necesitamos más dólares, pero para tener una noción de cuántos, hagamos un ensayo dentro de nuestras posibilidades y para ello, vamos a usar algunos datos de la balanza de pagos y del Banco Central:

En primer lugar, vamos a tomar como referencia el año 2010, que fue un año de crecimiento importante para la Argentina, también fue el último año donde el dólar era libre y su valor estable. Entonces a modo de comparación es razonable ver cuántos dólares demandábamos.

Contexto 2010: La soja cotizaba entre los 400 y 500 dólares, no pagábamos deuda externa, Brasil nos compraba muchos autos… es decir, estábamos en una situación muy favorable.

Lo importante de todo ello, es saber cuántos dólares necesitamos para nuestras transacciones con el resto del mundo y cuantos dólares conseguimos:

Demanda de dólares:
 Importamos bienes y servicios por $82.927 millones, lo que incluye aquello que gastamos en el extranjero.
 Además nos gusta ahorrar en dólares, por lo que debemos incluir la formación de activos externos por $7.833 millones.

Redondeando y omitiendo algunas partidas menos relevantes, para estar relativamente bien, necesitamos la friolera suma de: $90.760 millones de dólares

Pero como sabemos: pasaron cosas, y además de nuestros consumos, si no hubiéramos defaulteado, deberíamos pagar en el 2020 $37.000 millones de dólares de deuda. TOTAL DE DEMANDA DE $127.760 MILLONES DE DÓLARES.

Ahora veamos cuanto tenemos:
Oferta de dólares
Para este año la soja no vale los 450 dólares del 2010, vale en promedio 330, en el 2010 Argentina exportó casi 450.000 vehículos, el año pasado exportó sin corona virus 225.000 vehículos, por lo que el contexto no es tan favorable y, por consiguiente, las proyecciones dan exportaciones de 59.000 millones de dólares, con esto podemos decir que si la oferta de dólares depende solo de nuestras exportaciones, para este año con lo que nos faltaría un poco más que la mitad.

Si le sumamos las reservas internacionales del Banco Central que son de $42.670 millones de dólares , apenas superamos los $100.000 millones, lo que nos dice que la oferta de dólares es casi u 30% menor a la demanda de dólares.

También debemos aclarar que las reservas no están disponibles en su totalidad para ofrecer en el mercado de cambios… de hecho habría disponibles 2500 millones únicamente, pero seamos un poco ingenuos y pensemos que China nos presta parte del swap en caso de ser necesario

Volviendo a la tierra…

Antes de terminar de convencerlo de que está todo dramáticamente mal, es importante destacar que según las ultimas noticias la deuda seguramente se va a renegociar, con lo cual no necesitamos los $37.000 millones este año, aunque una parte si se está pagando (la deuda con el FMI).

Los gastos en el exterior – pandemia mediante- van a ser muchos menos y la llamada fuga de capitales (ese ahorro en dólares) está bastante limitado por el cepo (es un tema estructural para resolver en la Argentina).

Pero la idea del artículo es mostrar que en condiciones normales somos un país que gasta más dólares de los que genera y, si bien la fuga de capitales es un problema, solo fue $7.833 millones de los $90.760 millones gastados en el 2010. Para volver a crecer necesitamos vender más, fugar menos y salir del default. Si la oferta de dólares es menor a la demanda el precio del mismo va a seguir subiendo… y supongo que con lo que ya nos ha enseñado la historia reciente, no hace falta que le explique a nadie las consecuencias de eso.

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El campo, un ingreso de divisas que precisa la Argentina

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No es un dato menor: “Incluso en medio de una pandemia mundial y la bajante más severa del Río Paraná en casi 50 años, la cadena agroindustrial argentina mantiene el dinamismo que lo caracteriza, recuperando en gran medida la perdida de actividad de fines de marzo y principios de abril cuando trabas de distinta índole dificultaban el flujo de mercancías”, Julio Calzada, Alberto Lugones y Emilce Terré realizaron un análisis muy interesante para la Bolsa de Comercio de Rosario:

En un año de mucha incertidumbre, Argentina tiene la oportunidad de mejorar sus indicadores económicos apostando a su rol como abastecedor mundial de alimentos. Como muchas veces antes, la cadena agroindustrial está lista para asumir el desafío.

Incluso en medio de una pandemia mundial y la bajante más severa del Río Paraná en casi 50 años, la cadena agroindustrial argentina mantiene el dinamismo que lo caracteriza, recuperando en gran medida la perdida de actividad de fines de marzo y principios de abril cuando trabas de distinta índole dificultaban el flujo de mercancías.

Como puede verse en el cuadro adjunto, se estima que entre el 1ro de marzo y el 14 de mayo ingresaron a las terminales del Gran Rosario un total aproximado de 16,3 millones de toneladas de soja y maíz. Este volumen agregado se ubica un 4% por encima del año pasado, incluso a pesar de la caída mayor al 40% que exhibieron las descargas de camiones en la segunda quincena de marzo. En ese entonces, apenas declarado el aislamiento social preventivo y obligatorio, se multiplicaron los cortes al normal flujo de camiones y aún se estaban implementando los diversos protocolos para el sector. El esfuerzo mancomunado del sector público y privado permitió normalizar la situación en un tiempo relativamente corto, y ya en la segunda quincena de abril la descarga combinada de soja y maíz en el Gran Rosario alcanzó el volumen más alto de los últimos seis años, sosteniendo en lo que va de mayo un buen nivel de actividad. 

El alto volumen de entregas se sustenta en un muy buen ritmo de avance de la cosecha, gracias a los ya más de 10 días de condiciones mayormente secas que brinda fluidez a las labores. En el caso de la soja, según informa el MAGyP, al 14 de mayo se había avanzado con la cosecha sobre el 79% del área de intención, el mayor porcentaje en 5 años. Para la campaña actual, ello significa que ya se completó la trilla en 13,6 millones de hectáreas, un 8% por encima de lo cubierto a la misma altura del año anterior y un 9% por delante del promedio de los últimos cinco años. 

En el caso del maíz, si bien el porcentaje de avance se encuentra levemente por debajo del año anterior (46% vs 48%), el crecimiento en el área sembrada determina que en hectáreas, la trilla ha avanzado sobre una mayor superficie. Así, al 14 de mayo se han cosechado 4,19 millones de hectáreas, levemente arriba de las 4,17 completadas para la misma altura del año anterior y muy por encima de los 2,47 millones de hectáreas que en promedio se cosecharon con maíz los últimos cinco años. 

Para la soja, de la mano de la recolección, el sector oferente en la plaza rosarina privilegia las ventas con cupo asegurado para la descarga inmediata, condición que traccionó un buen volumen de ventas en la semana. Los precios acompañaron, ubicándose levemente por encima de las ofertas de la semana anterior, en torno a US$ 215/t. En el caso del maíz, los valores ofrecidos en la plaza Rosario se mantienen con algunos altibajos en el rango de 118 a 120 dólares por tonelada para la entrega contractual y hasta el mes de junio, segmento que atrajo el mayor interés en la semana. Para el maíz tardío o de segunda a entregar entre junio y agosto, las puntas compradoras caen al rango de US$ 113 a 115 por tonelada, por debajo incluso de lo que se viene ofreciendo para el maíz de la nueva campaña 2020/21 a descargar el próximo marzo, que se sostiene en US$ 120/t. Continúa siendo muy notorio la diferencia entre el abanico de posiciones abiertas para el maíz que cubren prácticamente todos los meses de aquí al año próximo, en tanto que en soja sólo se viene negociando mercadería con entrega para los próximos 30 días. 

El buen volumen de entregas no significa, en absoluto, que la cadena no continúe sufriendo la estocada del volátil contexto local e internacional. En relación a la pandemia global de coronavirus, uno de los rubros más golpeado ha sido el sector energético, y con ello la demanda tanto de maíz para etanol como de aceite de soja para la producción de biodiesel se ha resentido fuertemente, obligando a paralizar la producción ante la imposibilidad de seguir almacenando stocks por tiempo indeterminado. Con ello, los precios aún no logran reponerse del golpe. La bajante del Paraná impone asimismo un sobrecosto a la actividad de exportación que se refleja en los precios. En promedio, los buques que arribaron a los puertos del Gran Rosario para exportar maíz, soja y harina de soja durante el mes de abril han debido zarpar con un 10% menos de carga en relación a los registros de abril 2019.

Pese a esta situación extraordinaria, Argentina ha logrado cumplir con los embarques pactados y, si consideramos los despachos de los meses de marzo y abril, se observa que tanto la exportación de maíz como de poroto de soja resultó superior a la del mismo período del año anterior, aunque no así los despachos de harina y aceite de soja que se encuentran un 10% y un 1% por debajo, respectivamente. De este modo, se observa una mayor participación relativa de productos con menor valor agregado entre los embarques del bimestre. 

Otro punto a destacar es el fuerte incremento de los envíos desde los puertos ubicados más al sur de Rosario y hasta la desembocadura del Río de la Plata, que si bien embarca un volumen relativamente modesto en comparación con los nodos Rosario, Bahía Blanca y Quequén han visto aumentar un 30% el volumen despachado de maíz y más de un 50% el de poroto de soja. Como consecuencia de ello, también se ha visto una mayor dispersión entre los valores ofrecidos por la mercadería a entregar río arriba que en otros destinos. 

En línea con el sostén del comercio exterior, resulta muy interesante el siguiente gráfico elaborado por el FMI, donde muestra que las cargas a granel (línea verde del gráfico) son de las pocas con un desempeño positivo entre mediados de febrero y fines de abril. Así, el campo y toda la cadena agroindustrial exportadora que de él se deriva resulta uno de los sectores que mejores condiciones ostenta para dinamizar la alicaída actividad económica en este volátil 2020, y aportar las divisas que el país necesita para mantener la estabilidad de variables claves como el tipo de cambio y el nivel general de precios, entre otras. Con reglas de juego claras, que permitan proyectar a más largo plazo, el sector no duda en continuar invirtiendo e incrementando campaña a campaña su capital de trabajo para posicionar al país como uno de los principales abastecedores de alimentos al mundo, especialmente hoy que la seguridad alimentaria se ha convertido en una preocupación esencial de las naciones del globo. 

Pasando al plano internacional, en el mercado de Chicago tanto la soja como el maíz mantuvieron una tendencia mayormente lateralizada en la semana, aunque con una notable volatilidad en el caso de la oleaginosa influenciada por el reporte mensual de estimaciones de oferta y demanda que publicó el Departamento de Agricultura estadounidense, por un lado, y los vaivenes en la relación comercial entre China y Estados Unidos, por el otro. 

En relación al informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), éste proyecta que la superficie destinada a la siembra de maíz este 2020 será la segunda más extensa desde que se tiene registro. Como resultado, la cosecha alcanzaría un récord histórico de 406 millones de toneladas, un 17% por encima de la producción de la campaña anterior y un 12% arriba del promedio de las últimas 5 campañas. 

Para dimensionar estas cifras, las más de 39 millones de hectáreas que EEUU sembrará sólo con maíz en este año superan a la totalidad de la superficie cultivada argentina, que asciende a 38 millones de hectáreas. Esta gran cosecha americana, sin embargo, llega en un contexto donde aún no se ha recobrado el dinamismo por parte del sector industrial productor de etanol, que oficia como resistencia para el alza de las cotizaciones de los contratos operados en Chicago. Además, la insuficiencia de demanda local se refleja en el fuerte aumento que se proyecta para los stocks finales de granos amarillos para la próxima campaña. El volumen de maíz que se mantendría al final de la próxima cosecha sería de 84,3 Mt, superando en casi 31 Mt, o un 58%, los inventarios al final de la campaña previa. A nivel global, los stocks al final del ciclo 2020/21 aumentarían casi 25 millones de toneladas, señalando un balance más holgado. 

En cuanto a la soja, el USDA estima que Estados Unidos, Brasil y Argentina mejoren el desempeño productivo en la nueva campaña. La producción conjunta de estos tres países totalizaría 297 Mt en la campaña 2020/21 y, comparando con la anterior de 272 Mt, representaría un aumento de 9%. Estados Unidos sería el país que presentaría el mayor crecimiento con una suba anual del 16%, seguido por Brasil con un 6% y Argentina con algo menos del 5%. Vale aclarar que los valores tomados para la campaña 2019/20 de Argentina y Brasil son estimativos, puesto que las cosechas en estos dos países aún no han culminado.

Por el contrario, los stocks finales que mantendrían estos tres países marcarían un nuevo retroceso y sería la segunda reducción consecutiva, alcanzando valores mínimos desde los que se presentaron en la campaña 2015/16, pudiendo eventualmente darle soporte a los precios. 

Fuente Bolsa de Comercio de Rosario

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Economis en la empresa más grande de Misiones: “Vamos a invertir 140 millones de dólares en 2020 para poner a nuevo la planta de Puerto Esperanza”

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BUENOS AIRES. El 2020 no es un año corriente para Arauco Argentina, la empresa más grande de Misiones. La firma  -que tiene en la provincia 4.000 empleados (entre directos y contratistas)- decidió avanzar con una de las inversiones más grandes desde que compró la ex Alto Paraná en 1996. Y probablemente la inversión privada más importante que llegó a Misiones en los últimos diez años.

A pesar de la incertidumbre económica y el cambio de guardia en la Casa Rosada que genera expectativa en el sector forestoindustrial, la empresa va a desembolsar 140 millones de dólares para poner a nuevo la planta de celulosa de Puerto Esperanza. En rigor, esos trabajos ya arrancaron y se llevan ejecutados varios millones de la moneda estadounidense.

A fin de año la empresa comunicó la decisión sin dar mayores detalles. Economis entrevistó la semana pasada al número 1 de Arauco Argentina, Pablo Ruival, para confirmar la novedad y obtener más detalles sobre esta inversión.

Ruival es un ejecutivo con 18 años de trayectoria en la firma que reemplazó a fin de año a Pablo Mainardi, aunque ya venía participando de la conducción de la empresa como director y gerente de Asuntos Corporativos.

“La inversión no sólo está confirmada, sino que ya está en marcha, ya llevamos ejecutados varios millones de dólares, va a ser íntegramente en Puerto Esperanza para actualizar la planta y ponerla en el nivel de los estándares que maneja hoy Arauco en el resto del mundo”, explicó Ruival, que atendió a Economis en su despacho, en el edificio de oficinas que la empresa tiene en Vicente López, en la provincia de Buenos Aires.

El río ahí nomás

Cae la tarde del miércoles y por las grandes ventanas se puede ver el verde de la Costanera de esta localidad pegadita a la Capital Federal y las aguas del río de la Plata, con su característico tono marrón. Como muchas empresas en la última década, Arauco mudó hace tiempo sus operaciones administrativas del caos de la Capital Federal a este oasis de paz, a unas pocas cuadras de la Quinta Presidencial de Olivos.

El cuartel general de Arauco Argentina es un edificio de oficinas de cuatro piso, con paredes de vidrio, y como no podía ser de otra manera, está cerquita del río.

Río abajo está la city porteña, donde se decide la suerte del dólar, la deuda y tantas variables que miran y afectan a firmas como Arauco. Pero a Ruival, que viste pantalón de gabardina y camisa, le importa mucho más lo que está río arriba. Cerquita, en Zárate, un centro logístico. Y más arriba, ya a la altura de Misiones, las plantas de Puerto Piray (produce tableros MDF) y Puerto Esperanza, donde funciona la planta de pasta celulósica más grande del país.

-A fin de año hicieron un anuncio importante. ¿Está confirmado?

-Si. El plan para este año en curso son 100 millones de dólares, la inversión total que vamos a hacer es de 140 millones, que abarca poco más de tres años de ejecución, es un desembolso importante, fuera de lo corriente, especialmente en la Argentina de hoy.Para que las inversiones se den de la manera prevista, es clave que las retenciones industriales se reduzcan en línea con lo planteado por el Gobierno nacional.

-¿Dónde se van a destinar esos recursos?

-Lo que se está haciendo es un update (modernización) de las instalaciones de Puerto Esperanza, vamos a cambiar todo. El turbogenerador, la caldera, vamos a hacer una modernización del edificio y mejorar todas las instalaciones en general. Si bien es un desembolso muy importante, no vamos a tener prácticamente incremento en la dotación de personal, la variación será pequeña. Pero esto no es un enunciado. Ya está en curso, llevamos como 40 millones de dólares ya invertidos. Yo creo que es una muestra de la confianza de Arauco, en vez de dejar que esta planta vaya envejeciendo, la vamos a poner en estándares Arauco.

-¿Por qué decidieron semejante inversión en un momento como este?

-Porque para Arauco, la Argentina es un destino importante, por eso tenemos que trabajar para seguir siendo merecedores de cualquier tipo de inversión que nos genere trabajo, mejorar nuestro estándar de vida y divisas sobre todo, tenemos que incrementar nuestro nivel de exportaciones.

-¿Cómo vivieron desde el año pasado las restricciones cambiarias que les impone el cepo?

-Estamos con las mismas restricciones que todas las empresas, y no es la primera vez que lidiamos con esas cuestiones.

-¿Cómo les impactó la devaluación en la Argentina? ¿Para bien o para mal? La empresa es una exportadora muy importante.

-Tenemos negocios volcados al mercado interno y otros a exportación, en algunos te ves perjudicado y en otros beneficiado.

-¿Y en el negocio principal que es el de la celulosa?

-Ahí exportamos el 50 por ciento de la producción, con lo cual en líneas generales el resultado es bastante equilibrado.

-¿Más allá de la inversión en Puerto Esperanza, cómo ve el panorama para el 2020 en la actividad?

-Es un año indudablemente difícil, para cualquiera que esté en la Argentina, atraviesa un momento particularmente complicado. Pero en nuestro caso se suma que enfrentamos una debilidad importante de los precios internacionales de celulosa. Eso hace que la retracción del mercado interno se le sume una caída de valores en todas las exportaciones.

-¿A qué se debe la caída en el precio de la celulosa?

-El gran elemento es el conflicto China y Estados Unidos, eso ha debilitado los precios. Hay que esperar para ver cómo evoluciona y cómo lo hace también a la luz del Coronavirus, que empieza a afectar la actividad del comercio mundial.

-¿Cómo ve el nuevo panorama y las políticas del nuevo gobierno, como están trabajando?

Con las autoridades del ámbito nacional, estamos iniciando la construcción del contacto. En Misiones nos han recibido de la mejor manera. Una de las cosas que pretendíamos como sector, en lo nacional, era que se mantuviera la mesa de forestoindustria, una iniciativa sumamente positiva que había tenido el gobierno de Macri. Porque la forestoindustria tiene un proceso que dura varios períodos de Gobierno, tiene que ser una política de Estado, excede  un gobierno y una orientación política. Una aspiración es que esa mesa tenga continuidad en el tiempo. Argentina tiene ventajas competitivas únicas, tiene una oportunidad maravillosa, y no la estamos aprovechando por algunas restricciones. Durante el Gobierno anterior se trabajaron muchas de esas restricciones pero quedan todavía de fondo, para graficar esto, cada planta de celulosa que fue a Uruguay es 10 por ciento de las exportaciones de soja de la Argentina. Si teníamos esas dos plantas muchas de las crisis que tuvimos no las hubiéramos tenido, porque el ciento por ciento se exporta y genera trabajo y divisas, con un factor multiplicador enorme.

-¿Qué representa para ustedes el proceso de renegociación de la deuda?

-El proceso es absolutamente necesario, ojalá que este Gobierno logre una renegociación buena y que respete sus obligaciones. Porque la Argentina tiene que darse cuenta que no podemos volver a caer en un default como el que tuvimos en el pasado. Eso tiene un costo enorme para los argentinos, nos cuesta darnos cuenta de eso.Los que pagamos el costo de eso somos nosotros, los argentinos, que quedamos fuera del mundo. Hay que renegociar la deuda porque la Argentina tiene serios problemas y tiene que poner en marcha su propia economía, pero para eso hay un montón de cambios que hay que hacer a nivel estructural del país.

-¿Están interesados en operar el Puerto de Posadas, a falta de un operador que sigue demorando su puesta en marcha?

A nosotros nos interesa que el puerto de Posadas esté activo, y el puerto de Posadas sin la carga de Arauco difícilmente pueda estar activo porque no va a tener volumen crítico. Estamos dispuestos a colaborar en lo que fuera necesario para que esté activo, quisiéramos evitar por todos los medios tener que ser operadores, porque no es nuestro metier.

-¿Ustedes no tuvieron puerto propio en Esperanza?

-En construcción en Puerto Esperanza, pero no llegó a operar. El tema no pasa tanto por tener la terminal sino contar con las barcazas, el volumen se va a la soja, y para los barcaceros es un engorro desviar dos barcazas para atender el volumen de la forestoindustria.

-También usaron el tren de cargas hasta hace poco…

-Si, nosotros en algún momento repartíamos en tres patas la producción: la barcaza, el tren y el camión. En algún momento dado el ferrocarril muere y el barcacero deja de tener interés y nos quedamos con el camión, por eso pusimos énfasis en los bitrenes.

-¿Los están usando mucho?

-Sí, tenemos 18 bitrenes en funcionamiento en este momento, propios y tercerizados, los tractores no son nuestros. Después tenés bitrenes que son nuestros. La parte motor no es  nuestra nunca. El bitren propiamente dicho algunos de producto terminado son nuestros y los forestales (traen troncos) son de empresas de servicios, llevan rollos a la planta. Nuestros bitrenes van por ruta 14 y van hasta el centro de distribución en Zárate, un lujo. Fue un gran logro. El bitren también es más seguro, la clave es que nunca pierde la línea, la frenada es en menos espacio y tiene menos peso por eje. Además llevan tractores modernos con una  cantidad de medidas de seguridad.

-¿Se gana en varios aspectos respecto al camión tradicional?

En términos de medio ambiente y productividad, con apenas un poco más de consumo de combustible con respecto al camión estándar (25% aproximadamente) logras transportar un 80% más de carga. Desde este punto de vista es benéfico para el ambiente. Se puede agregar que los tractores cuentan con las últimas medidas tecnológicas en materia de seguridad pasiva y activa.

El transportista gana más, el dador de carga paga menos y el chofer gana más. Ahora es un elemento importante, sí, pero es impensable moverte solo por camión. Con ese volumen, tenés que pensar en barcazas o en trenes.

-¿Qué pasó con el Tren Urquiza?

– Las inversiones las pusieron en el Belgrano (conecta el Noroeste con la Capital Federal) porque la carga es sustancialmente mayor al que podría tener el Urquiza. Sabemos que existen gestiones para que el Urquiza llegue nuevamente a la Estación Garupá, lo que sería muy beneficioso para la forestoindustria.

-¿Ustedes están trayendo contenedores vacíos a Puerto Esperanza y consolidando (cargando y haciendo el trámite de aduana) el contenedor ahí? Esta es una operación que nunca antes habían hecho.

-Sí, así es. Nosotros hemos categorizado OEA (es la sigla Operador Económico Autorizado, que implica que la empresa puede realizar internamente los controles que antes hacían los oficiales aduaneros). El Operador Económico Autorizado es un Programa que se crea siguiendo los lineamientos de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para asegurar y facilitar el comercio global.

Tiene tres categorías, tales como: Cumplimiento, Simplificación y Seguridad. Arauco en Argentina es OEA Cumplimiento, cuenta con avances en Simplificación y está trabajando para obtener Seguridad.

Tener la categorización OEA Seguridad nos permitirá ser reconocida como una Compañía confiable y esto entre otros beneficios nos posibilita tener la autogestión de nuestros despachos, esto es sin intervención directa de un oficial aduanero, porque estás suficientemente considerado confiable por la aduana, eso implica, menores costos, mayor rapidez pero también la descarga de las exportaciones en destino, porque el criterio de OEA no solo te lo da la aduana argentina, sino que te lo dan los países de destino. De esta forma, sos una mejor alternativa para tus clientes de destino.

-¿Ahora ustedes producen en Esperanza, consolidan el container y lo mandan al puerto ya listo para subir al barco?

-Correcto y con la categorización OEA Seguridad, que esperamos alcanzar en breve tendremos la autogestión de nuestros despachos. Este es un concepto que no solo es revolucionario en la Argentina y el mundo. Te autogestionás pero para eso asumís compromisos de control de seguridad de todo tipo.

-¿Qué puerto están utilizando para exportar?

-La producción de Arauco sale de Esperanza y va por ruta 14 hasta Zárate. Usamos Zárate, Rosario y el Puerto de Buenos Aires bastante. En el último año mejoró notablemente sus costos de operación, por ejemplo uno de los temas que habíamos alcanzado antes de esta etapa es el escaneo de los contenedores, antes se escaneaban casi todos y ahora se escanea uno de cada tantos.

-¡La logística y bajar los costos de transporte son claves en el negocio?

-Es fundamental. Pensá que producimos commodities, el precio es un dato más (no lo pone el productor sino que hay un precio internacional establecido en función de la oferta y la demanda), con lo cual, tenés que bajar los costos (para ser competitivo).

-¿Cómo está la relación con el Gobierno de Misiones?

-Somos muy optimistas en la relación con el Gobierno de Misiones. Yo he tenido algunos diálogos telefónicos con el Gobernador que me ha atendido de la mejor manera y con la mejor predisposición, hasta ahora por distintos compromisos no hemos podido encontrarnos pero para mí sería un agrado poder encontrarnos y presentarles el detalle de las inversiones que estamos llevando adelante. Presentarles también el tema de la certificación de la biodiversidad, es un tema absolutamente valioso: el reciente reconocimiento de FSC a Arauco Argentina, por su manejo responsable de bosques y preservación de los servicios ecosistémicos.

Arauco Argentina se convierte así en una de las diez organizaciones a nivel mundial, y la primera en Argentina, en recibir esta certificación, mediante la cual se reconoce el impacto positivo de la empresa a la conservación de dos de las especies de mamíferos más carismáticas de la Argentina: el yaguareté en Misiones y el ciervo de los pantanos en el Delta del Paraná

 Hemos estado reunidos con el ministro de Ecología también, Mario Vialey, quien ha estado en el Norte de Misiones, visitando el trailer que tenemos recorriendo la provincia, somos optimistas. Obviamente, son épocas donde los recursos son escasos y nosotros estamos expuestos a tener mayor carga impositiva, pero hasta ahora estamos tratando de afrontarla de la mejor forma posible.

 Ficha Personal

Pablo Ruival

Cargo: Country Manager de Arauco Argentina

Formación académica: licenciado en Administración de Empresas.

Familia: Casado, 3 hijos.

Hincha de: Boca.

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El Real “blue” sube a $18 en Posadas pero no se consigue, en casas de cambio se vende a $15,80 con tope de R$800 por mes por persona

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El anuncio del recargo de 30 por ciento en compras con tarjeta de crédito en el exterior puso en alerta a millones de argentinos que planean salir de vacaciones en dos semanas más.

Lo mismo sucede con los miles de misioneros que ya tienen programado sus vacaciones en las playas del Sur de Brasil o en Río de Janeiro o destinos del Nordeste.

La medida del Gobierno Nacional, que aún no está en vigor y se tratará en el Congreso en sesiones extraordinarias, generó un impacto en la cotización del dólar “blue”, el que se compra en las cuevas y permite eludir el cepo cambiario que impone un límite máximo de 100 dólares por mes (o 200 si se trata de compras via homebanking).

El dólar blue esta mañana en Posadas cotizaba a $70. En tanto, el real “blue” (que también se adquiere en el circuito informal), cotizaba a $17 o $18. Pero costaba conseguirlo y algunas “cuevas” no tenían disponibilidad de billetes a la mañana.

Hacia el mediodía, ya nadie ofrecía billetes de la moneda brasileña, una mercadería preciosa para quien piensa rumbear para Brasil en enero.

La otra posibilidad es atesorar tantos reales como se pueda. Con los actuales límites, una persona puede comprar en casa de cambio hasta 800 reales (aproximadamente). A una cotización que hoy estaba en $15,80 en Mazza Cambios. Si se calculara un recargo de 30 por ciento, el valor de ese “real turista” sería de casi 20 pesos (surge de tomar la cotización del real por homebanking más un 30% adicional).

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