Ecolatina

El salario le ganó la carrera a los precios en 2017, pero aún no recuperó el terreno perdido en 2016

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Un análisis de Ecolatina del índice de salarios del 2017 presentados esta tarde por el Indec muestra que la evolución del año pasado superó a la inflación, sin embargo el informe de la consultora muestra que los salarios aún no recuperaron el nivel del 2016.
El incremento nominal del Nivel General de los salarios fue de 27,4% durante el año pasado (dic. 2017 vs. dic. 2016), impulsado por el aumento de 31,5% de la remuneración de los trabajadores no registrados. Por su parte, el salario de los trabajadores registrados acumuló una suba de 26,5% en 2017, el cual fue dinamizado por los trabajadores registrados privados (+27,3%). El alza de los ingresos de los trabajadores del sector público quedó rezagada: el año pasado sólo treparon 24,9%, en línea con la inflación nacional (24,8%).
Al deflactar el índice de salarios por el IPC Nacional INDEC (para el cual tenemos información únicamente para 2017), se observa que la mejora del poder adquisitivo del salario fue de 2,1% durante el año pasado (dic. 2017 vs. dic. 2016). Los que lideraron la mejora fueron los trabajadores no registrados privados (+5,4%), mientras que los trabajadores privados registrados crecieron en torno al 2% y no hubo recomposición real de los ingresos reales para los trabajadores del sector público (+0,1%).
· Para una medición más representativa de la evolución del salario real conviene analizar los promedios anuales. Pero hay dos limitaciones a la hora de calcular la evolución promedio del salario real en 2017: no hay información de salarios no registrados ni inflación Nacional del INDEC para 2016. Tomando la proxi del IPC Nacional elaborada por el BCRA y analizando sólo el empleo formal podemos concluir que: el salario real de los trabajadores registrados creció en promedio 3,5% el año pasado, pero aún se ubica 1,1% por debajo de la media de 2015. El año pasado el salario real de los trabajadores registrados del sector privado trepó en promedio 4,1% recuperando el terreno perdido en 2016 (sólo 0,2% por debajo de la media de 2015) pero casi 2 p.p. por debajo del aumento del 6% anunciado por el oficialismo durante la campaña. Por último, el salario del sector público registrado subió en promedio 1,4% el año pasado y se ubica más de 4% por debajo de la media de 2015.
· La recomposición parcial del salario formal durante el año pasado junto con la magra creación de empleo registrado explican por qué la masa salarial de los trabajadores formales aún no supera el promedio de 2015. Según información publicada por AFIP, la masa salarial formal trepó en promedio 4,3% durante 2017 (-0,3% en relación a la media de 2015).
· Por último, al comparar el salario real formal promedio del año pasado con la media de 2013, se observa una caída del salario real registrado de 3,3%. La pérdida es superior para los trabajadores del sector privado (-3,7%) en relación a los trabajadores del sector público (-1,8%).

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La industria apenas “rebota” y recién este año alcanzará el nivel de actividad del 2015, dice Ecolatina

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Durante el 2017 la industria acumuló un incremento que rozó el 2%. Sin embargo, considerando el retroceso de 2016 (la caída rozó 5% anual), este sector se encuentra casi 3% por debajo de los niveles de 2015 y a más de  del récord de producción fabril registrado de 2011, indicó la consultora Ecolatina.
De hecho, si consideramos el crecimiento poblacional, la producción Industrial per cápita desciende casi 5% respecto a 2015 y más de 12% respecto de 2011.
“Para este año prevemos una expansión moderada de la industria impulsada por el mayor dinamismo de Brasil y la pujante demanda de insumos para la construcción. Si nuestras proyecciones se cumplen, la producción fabril crecerá por segundo año consecutivo, algo que no ocurría desde el período 2010/11”, indicó el reporte de la consultora fundada por Roberto Lavagna.
Recién en 2018 la industria alcanzará el nivel de actividad que supo tener en 2015. Vale destacar igualmente, que al interior del sector esperamos que sólo algunas ramas fabriles superen los niveles productivos de hace tras años (ganadoras) mientras que otras quedarán rezagadas (perdedoras). Estas últimas, se ven afectadas negativamente por la competencia externa.
No esperamos que la recuperación de la industria derrame hacia el mercado de trabajo, aunque se detendría la pérdida de empleo fabril. Asimismo, la actividad continuaría dinamizada por los sectores no transables (inversión en obra pública, construcción privada, etc.), por lo que es probable que el rojo comercial del sector aumente

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Pese a que se sobrecumplió la meta de déficit primario aumentó el desequilibrio en 2017

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En diciembre de 2017 el déficit primario del Sector Público Nacional No Financiero (SPNF), según base caja, alcanzó los $119.607 millones. De esta forma, el rojo primario aumentó nominalmente 104% interanual (i.a.) respecto de diciembre pasado. Sin embargo, hay que tener presente que, por el lado de los ingresos, se observa una alta base de comparación debido a que en diciembre 2016 ingresaron $90.395 millones en concepto del blanqueo de capitales. Si corrigiésemos el efecto del blanqueo, el resultado primario mostraría una caída del 20% i.a. respecto a diciembre del primer año de gestión de Cambiemos.

 

Por su parte, el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra-sector público) alcanzó en diciembre de 2017, $150.108 millones, trepando 79% i.a. Si no tuviésemos en cuenta el ingreso por parte del blanqueo, se observaría una caída del 14% i.a., explicada por un incremento interanual del 22% por parte de los intereses.

     

Con el dato de diciembre, se observa que durante 2017, el déficit primario acumuló $404.142 millones, aumentando 18% i.a. nominal, debido a un crecimiento de los Ingresos Totales por 23% i.a. mientras el gasto primario lo hizo en 22% i.a. Sin embargo, si corregimos el efecto del blanqueo, el déficit hubiera caído interanualmente alrededor de 1,1%, dado que los ingresos totales habrían crecido (+29% i.a.), es decir 7 puntos porcentuales por arriba del gasto primario (+22% i.a.).

 

En relación con el gasto primario, se observa un incremento interanual del 22% impulsado por el gasto social (+37% i.a.) y el gasto en personal (+25% i.a.). De todas formas, el aumento se vio atenuado por una importante caída interanual nominal de los subsidios económicos (-22% i.a.).

 

En el caso de las prestaciones sociales (+37% i.a.), el avance responde al impacto del aumento de las jubilaciones, pensiones, y asignaciones familiares. A esto se le suman mayores erogaciones por la reparación histórica, que hoy beneficia a más de 1 millón de jubilados.

 

En el caso de los gastos de funcionamiento (+26% i.a.), las remuneraciones (el principal componente del rubro), treparon 25% i.a. mientras que las erogaciones en bienes y servicios lo hicieron en un 32% i.a.

 

En relación al gasto en los subsidios económicos, la caída interanual del 22% se debe principalmente a la corrección de tarifas y a las menores transferencias realizadas en los sectores de energía (-40% i.a.) y transporte (+13% i.a.), ya que no tuvieron incidencia los adelantos realizados en diciembre 2016 y 2017 al tratarse de montos nominales similares.

 

Respecto del déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público) rozó los $629.050 millones, trepando 32% i.a. La significativa brecha entre el crecimiento del déficit primario (18% i.a.) y del rojo financiero (32% i.a.) corresponde al creciente pago de intereses, que alcanzó en 2017 un alza del 71% i.a.

 

En síntesis, durante 2017 se observó que el gobierno logró sobrecumplir por 0,3 p.p. la meta fiscal respecto del déficit primario que se había propuesto a principio de año (4,2% del PBI) debido a que el rojo primario alcanzó el 3,9% del PBI.

 

Sin embargo, el rojo financiero trepó a 6,1% del PBI, es decir 0,2 p.p. por arriba de lo obtenido en 2016 (- 5,9 % del PBI). Los intereses crecieron 0,6 p.p. interanualmente, al pasar de 1,6% en 2016 a 2,2% en 2017.

 

Esta situación refleja la dinámica que se viene presentando, en donde el cambio en la forma de financiar el déficit fiscal (deuda en vez de emisión) tiene como contrapartida un aumento sostenido en la carga de intereses, que termina licuando el ahorro generado por la reducción del déficit primario. Dicho de otra forma, las medidas graduales adoptadas por el gobierno están generando un cambio en la composición del déficit financiero: baja el rojo primario, pero sube el pago de intereses.

 

Perspectivas 2018

 

El gobierno nacional tiene como objetivo, reducir el déficit fiscal en 0,7 puntos porcentuales para el año 2018, es decir 3,2% del PBI. Para ello, se propone disminuir en 1 punto porcentual los subsidios económicos, negociar paritarias cercanas al 15% y mantener en términos del PBI el gasto de capital apostando a las inversiones del sector privado, principalmente vía el esquema de participación público-privada.

 

Sin embargo, en el último tiempo, se fueron llevando a cabo distintos cambios en materia fiscal: la reforma tributaria, previsional y el pacto fiscal. Estas medidas buscan apuntalar diversos frentes: darle un nuevo ordenamiento al federalismo fiscal; generar una mayor competitividad no cambiaria; lograr un ahorro previsional. En este sentido, se comprende cómo el frente fiscal es una de las madres de las batallas para el gobierno, ya que está dispuesto a asumir el costo político que le pueden implicar las medidas tendientes a ordenar las cuentas públicas.

 

Más allá de esta relevancia, cabe una reflexión final: desde el Palacio de Hacienda sólo se están enfocando en acotar el rojo primario; sin embargo, los intereses de la deuda se encuentran en constante crecimiento: saltaron 0,6 puntos porcentuales del PBI en el último año, al pasar de 1,6% en 2016 a 2,2% en 2017. En consecuencia, y de cara al futuro, deberían fijarse también pautas explícitas para este resultado; de lo contrario, comenzarán a abrirse interrogantes acerca de la sustentabilidad del presente esquema de endeudamiento.

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Frigerio: “Ahora tenemos que ocuparnos de cumplir la nueva pauta de 2018”

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“Sabíamos que no íbamos a poder cumplir con la pauta que se había planteado a principios de año. Lo reconocimos hace algunos meses y también replanteamos la pauta inflacionaria para el año que viene. Ahora tenemos que ocuparnos de cumplir la nueva pauta de 2018”, afirmó Rogelio Frigerio, uno de los funcionarios que salió hablar luego de conocerse los números de la inflación de diciembre del INdEC. Sin embargo, ayer la consultora Ecolatina a través de un informe publicado por Economis ya le anuncia que este año volverán a incumplir la meta.

Conocidos los números de la inflación de diciembre, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, admitió: “Sabíamos que no íbamos a poder cumplir con la pauta que se había planteado a principios de año”.
“Lo reconocimos hace algunos meses y también replanteamos la pauta inflacionaria para el año que viene”, dijo en relación al “recalibramiento” que el equipo económico de Mauricio Macri anunció semanas atrás, elevando el objetivo de 10-12 al 15%.
“Ahora tenemos que ocuparnos de cumplir la nueva pauta de 2018”, explicó el titular de la cartera política, quien explicó que la nueva meta de inflación es “cumplible”.
Además, consideró: “El mercado estimaba una inflación en el orden del 16%, prácticamente muy parecida a la que nosotros fijamos como nueva meta, así que no hubo impacto en las decisiones económicas a partir del cambio de objetivos inflacionarios”.
“Nosotros estamos viendo una economía en expansión. Después de muchos años, la economía creció en 2017 y va a crecer este año. O sea que estamos en una economía en la cual el sector privado se está expandiendo después de mucho tiempo. El sector público tiene que entender de una vez que no se puede vivir eternamente de fiado, tanto a nivel nacional como provincial y municipal”, agregó.
Por otro lado, Frigerio aseguró que el nivel de actividad y el sector privado están en “expansión” y advirtió que “el sector público tiene que entender que no se puede vivir eternamente de fiado”.
“Hay una economía en expansión y después de muchos años la actividad creció en 2017 y va a crecer este año: el sector privado está avanzando después de mucho ti empo”, aseguró el funcionario.
Agregó que “el sector público tiene que entender de una vez que no se puede vivir eternamente de fiado, tanto a nivel nacional como provincial y municipal y todos los niveles de gobierno acordamos un camino gradual hacia el equilibrio de las cuentas públicas”.
“Ese camino lo tenemos que cumplir y estamos decididos; la ley de Responsabilidad fiscal es una buena señal en línea con esta decisión política”, aseguró.
En el año, el rubro vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó un 55,6%. El segundo rubro de mayores subas fue el de comunicación, con subas del 34,1%, mientras que los alimentos sólo subieron un 20%, según los datos que publicó el INDEC.
Frigerio, además, recalcó que Macri “es el que fija los objetivos de política macroeconómica, incluida la meta inflacionaria, pero las políticas para alcanzar esa meta son decisión autónoma e independiente del presidente del Banco Central”.
“Creo que además la decisión que tomó el Banco Central respecto a la baja de la tasa en contra de lo que el mercado descontaba habla a las claras de que se maneja con la autonomía que requiere ese cargo”, afirmó Frigerio, quien destacó que “por supuesto” que Federico Sturzenegger va a continuar al frente de la entidad monetaria, dijo en declaraciones al diario ‘El Tribuno’.
En este marco, se conoció un reciente estudio elaborado por la consultora ‘Ecolatina’ que sostiene que la inflación registrada en diciembre muestra que el proceso de desinflación no está consolidado, y que la meta a la que refiere Frigerio, al menos, esta consultora privada la supera.
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En diciembre se registró la inflación más alta de 2017

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La inflación nacional rozó 25% en 2017, según informó hoy el INDEC. La consultora Ecolatina realizó el siguiente informe sobre la inflación del mes de diciembre y las proyecciones para el 2018.

  • Los aumentos tarifarios impulsaron la inflación en diciembre: el IPC Nacional trepó 3,1% registrando la mayor alza mensual de todo 2017. Los precios Regulados lideraron la suba (+9,1%) y el IPC Núcleo se aceleró respecto de los últimos meses (subió 1,7%).
  • El año pasado la inflación a nivel Nacional cerró en 24,8%, casi 12 p.p. por debajo de la proxi estimada por el BCRA para 2016 (36,6%). Sin embargo, la inflación de 2017 no perforó la velocidad crucero de los últimos diez años (en torno al 25% promedio anual).
  • El escenario más probable para 2018 es que la inflación Nacional roce 20%. Esto implica el tercer incumplimiento consecutivo de la meta, pero también que el proceso de desinflación continuaría: la suba de precios del año sería la menor desde 2009.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó que la inflación nacional fue de 3,1% en el mes de diciembre, la mayor variación mensual de todo el año. En consecuencia, la inflación alcanzó 24,8% el año pasado, 7,8 p.p. por encima de la banda
superior de la meta del Banco Central (12-17% para 2017).

Detrás del salto registrado en diciembre se encuentran los fuertes aumentos tarifarios. Las subas a nivel nacional del 30-40% en las tarifas de gas y electricidad, respectivamente, junto a los incrementos de 6% en los servicios de medicina prepaga y de 5% en los combustibles se combinaron para que los precios Regulados crezcan 9,1% en el mes, aportando casi 2 p.p. a la inflación de diciembre.

Asimismo, en diciembre también se observó un alza del 1,7% del IPC Núcleo (bienes y servicios cuyos precios no están regulados ni poseen algún comportamiento estacional), y explicando 1 p.p. de la inflación del mes. La inflación núcleo (variable clave para el BCRA
a la hora de definir su política de tasa de interés), se aceleró respecto del promedio de los cuatro meses previos (+1,4%), lo que podría demostrar una reacción de los formadores de precios ante el corrimiento del dólar (+8,0% promedio mensual).

Por último, los precios de bienes y servicios Estacionales prácticamente no se movieron: registraron un alza de apenas 0,3% en el último mes del año evitando una mayor inflación.

La desagregación del IPC Nacional en seis regiones permite observar que la inflación en diciembre fue aún mayor en el Gran Buenos Aires: el Nivel General creció 3,4% la mayor variación desde junio de 2016. Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los usuarios
sufrieron incrementos promedio de 45% en la tarifa de gas y de 38% en la tarifa de electricidad, por encima de las subas en el resto del país, los precios regulados crecieron 8,9% (-0,2 p.p. que a nivel nacional). Esto demuestra que el factor detrás de la aceleración en este ámbito geográfico fue la aceleración del IPC Núcleo, que creció 2,0% en el mes, exhibiendo también un incremento superior al promedio de los últimos tres meses (+1,4%).

La elevada inflación registrada en diciembre (3,1%) muestra que el proceso de desinflación aún no está consolidado: en los meses que hay ajuste de tarifas de servicios públicos (para bajar los subsidios económicos) la suba de precios se acelera. Lo notable del caso, es que en el últimos mes del año sufrimos más inflación (3,1%) que Brasil a lo largo de todo el 2017 (+2,95%). En la próxima sección analizaremos de forma general los principales drivers de la inflación observada durante el año pasado.

Determinantes de la inflación en 2017

Como se mencionó, la inflación del año pasado cerró en 24,8% a nivel nacional. Dado que el IPC Nacional elaborado por el BCRA (con datos provinciales y del GBA a partir de abril de 2016) alcanzó 36,6% en 2016, esto implica que la inflación se redujo casi 12 p.p. el año pasado. Sin embargo, la suba de precios se ubicó en el promedio de los últimos diez años.

A lo largo del país aparecen algunas heterogeneidades: la región Cuyo fue la que registró una mayor inflación en 2017 (+25,5%), seguida por el GBA y la región Pampeana (ambas con 25,0%). Mientras, que los incrementos fueron menores en la región Noroeste
(+24,3%) y en la región Patagónica (+23,5%), siendo el Noreste la zona que exhibió la menor suba de precios (+22,3%).

El principal driver que impulsó la inflación el año pasado en las diversas regiones del el país (el factor común) fue el alza de los precios de los bienes y servicios Regulados. Pese a que 2017 fue un año electoral, el Ejecutivo prosiguió con la gradual corrección del
atraso tarifario heredado: los precios de bienes y servicios Regulados registraron a nivel nacional, un incremento de 38,7%. Dicha alza es sensiblemente menor a la registrada en 2016, pero claramente superior al resto de las variables nominales de la economía, ya
que el año pasado el tipo de cambio oficial trepó menos de 20% y el alza salarial no superó el 30%.

A nivel nacional, los mayores aumentos de precios Regulados se registraron en los servicios de electricidad y gas, y en menor medida en el servicio de agua, en el precio del combustible y en el costo de la medicina prepaga. Además, en el interior del país se suscitaron aumentos en el costo del transporte público, especialmente durante el primer semestre del 2017. Estos aumentos posicionaron a Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles (+55,6%) como el capítulo que registró una mayor variación en el año.

Los otros capítulos que exhibieron importantes subas a nivel Nacional fueron Comunicaciones (+34,1%), Educación (+31,5%) y Salud (+27,8%). A su vez, Alimentos y bebidas no alcohólicas, el capítulo más importante dentro de la estructura del IPC, registró un alza de 20,4% en 2017. Nuestros relevamientos (PIC GBA Ecolatina) muestran que los mayores incrementos se dieron en lácteos, café, azúcar, dulces, frutas y verduras.

Mientras que la categoría Regulados trepó casi 40% en 2017, el alza del resto de los precios apenas superó el 20%. Por caso, el año pasado los precios de los bienes y servicios Estacionales crecieron 21,5% y el IPC Núcleo (precios de bienes servicios que no son estacionales ni regulados) acumuló un alza de 21,1% (3,3 y 3,7 p.p. por debajo del Nivel General respectivamente). Esto significa que aún excluyendo los precios regulados, el alza de precios superó en más 4 p.p. la meta superior del BCRA mencionada.

La diferencia entre la inflación núcleo y la meta del 17% puede explicarse porque los aumentos salariales vía paritarias se ubicaron muy por encima de dicha meta (en parte por la recomposición del salario real tras la dura caída observada en 2016).

En cambio, el precio del tipo de cambio oficial (sobretodo durante el primer semestre del año pasado) sirvió como ancla para contener la suba de precios de bienes y servicios transables (aquellos que se comercian internacionalmente). No es casualidad, que en un contexto de mayor atraso cambiario el precio de los alimentos haya subido menos que el resto. Esto ayuda a morigerar el flagelo de la pobreza extrema de corto plazo pero complica las perspectivas económicas de mediano plazo (no hay rentabilidad en el sector
transable).

La inflación va a bajar en 2018 pero poco 

En los últimos días del 2017, el equipo económico (junto al Jefe de Gabinete), anunció un relajamiento de las metas de inflación para 2018-2020. El objetivo para este año se fijó en 15%, para 2019 se pautó 10% y en adelante un 5% anual. Esta revisión de las metas
muestra una mayor conciencia por parte del gobierno de las características del actual proceso inflacionario, reconociendo que el atraso de precios relativos (tarifas y tipo de cambio) y la elevada inercia requieren un mayor gradualismo para bajar la inflación.

Sin embargo, la política monetaria menos agresiva que se desprende del alineamiento junto con fuertes aumentos de precios concentrados en el verano elevó las expectativas inflacionarias para el 2018. Es probable que el alza acotada del tipo de cambio y la aún elevada tasa de interés real ayuden a sostener el proceso de desinflación, pero el cumplimiento de la meta ampliada luce comprometido producto de la fuerte corrección tarifaria necesaria bajar subsidios y cumplir con la meta fiscal del 2018.

De hecho, prevemos que los precios regulados crezcan más del 30% en nuestro país, más que duplicando la meta de inflación del 2018. El alza será aún mayor en el área metropolitana de Buenos Aires producto del descongelamiento de las tarifas de transporte
público, que no subieron en 2017. Por los anuncios ya realizados es probable que la inflación acumulada en el primer cuatrimestre ronde el 7,5% (la mitad de la nueva meta) lo que impactará en las principales negociaciones paritarias. La voluntad del gobierno es
lograr incrementos salariales alrededor del 15%, pero los sindicatos pugnarán aumentos en torno al 20% para mantener el poder adquisitivo producto del continuo desvío de las metas.

Ante la continuidad del desmantelamiento del atraso tarifario y la imposibilidad de profundizar el atraso cambiario (por el creciente déficit externo) el éxito del cumplimiento de la meta dependerá de la capacidad del gobierno de contener los aumentos salariales.
En síntesis, el escenario más probable es que la inflación a nivel nacional roce el 20% durante 2018. Esto implica el tercer incumplimiento de la meta comprometida y que encima fue recientemente modificada. No obstante, la suba de precios seguiría moderándose y se ubicaría por debajo del 20%, algo que no sucedía desde 2009.

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