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Crece el desempleo pese al rebote de la actividad, según Borenstein

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Andrés Borenstein advierte: “Esta no es una recuperación rica en generación de empleo”. Aunque optimista sobre el rumbo económico, el economista señala que el rebote de la actividad no se traduce en trabajo formal

El economista Andrés Borenstein encendió una señal de alerta respecto al mercado laboral argentino, al advertir que el proceso de recuperación en V que muestra la economía no está acompañado por una mejora equivalente en la generación de empleo. “Esta no es una recuperación rica en generación de empleo”, enfatizó en su podcast semanal Economía en 3 minutos, difundido por la revista Seúl.

A pesar de mostrar una visión en general favorable al programa económico del Gobierno, Borenstein –economista jefe de BTG Pactual y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella– planteó que los últimos datos oficiales del INDEC merecen una lectura más profunda por parte del equipo económico de Javier Milei.

La tasa de desocupación trepó del 6,4% en el cuarto trimestre de 2024 al 7,9% en el primero de 2025, según el INDEC. Si bien el dato interanual marca una suba más moderada (desde 7,7% en el primer trimestre del año pasado), el crecimiento del desempleo en pleno rebote de actividad económica plantea interrogantes.

“¿Cómo puede ser que con una recuperación en V crezca el desempleo?”, se preguntó Borenstein.

La explicación técnica está en la diferencia entre la creación de empleo (+1,1%) y el crecimiento de la población económicamente activa (+1,4%), que genera un desajuste. Además, el economista remarcó la pérdida de empleo formal en los últimos doce meses y un preocupante aumento del trabajo informal, que creció un 4%.

Optimismo fiscal y señales mixtas en inversión

En su análisis semanal, Borenstein también se refirió a otros indicadores económicos que muestran signos positivos. Destacó que el consumo de abril “no fue malo” y que el resultado fiscal fue positivo, aunque reconoció que el superávit fue menor al de 2024 por motivos puntuales en la recaudación de Ganancias.

“Lo importante es que el gasto público es 2% más bajo que el año pasado, a pesar de que el gasto previsional subió 15%”, explicó.

Al mismo tiempo, celebró el aumento del 67% interanual en importación de bienes de capital, un indicador que asocia con expectativas de mayor productividad futura.

“Esto habla de que hay un proceso de inversión dando vueltas que, tarde o temprano, ayudará a mejorar la productividad”, afirmó.

Pese a los datos alentadores, Borenstein señaló una debilidad estructural en la política del Gobierno: la parálisis en la obra pública.

“La obra pública sigue planchada. Entendemos por qué, pero el Gobierno debería acelerar. La infraestructura hace a la competitividad de la economía”, sostuvo.

Además, planteó una duda sobre la caída de importaciones registrada en abril: “¿Refleja una economía más quieta o que los empresarios entendieron que acumular stock se volvió muy caro?”.

Para Borenstein, el débil comportamiento del empleo aún no impacta políticamente, pero es una variable a seguir con atención de cara a las elecciones de medio término.

“No parece que esta suba moderada del desempleo pegue en las elecciones. Pero a no dormirse en los laureles”, advirtió.

La mirada del economista, favorable en general al rumbo económico pero con advertencias concretas sobre el empleo, la infraestructura y el perfil de inversión, refuerza el debate sobre las verdaderas bases del rebote argentino: ¿es sostenible si no genera trabajo de calidad?

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La presión se intensifica: radiografía del mercado de trabajo argentino al primer trimestre de 2025

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El mercado laboral argentino atraviesa un momento de creciente tensión. A pesar de ciertas mejoras marginales en los indicadores de actividad y empleo, los datos del primer trimestre de 2025 revelan una dinámica que combina fragilidad estructural, estancamiento en la creación de empleo formal y un preocupante aumento de la presión general sobre el sistema. Así lo revela el informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con base en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

La tasa de desocupación alcanzó el 7,9%, lo que representa un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2024. Este dato consolida la tendencia ascendente del desempleo que comenzó el año pasado. En términos absolutos, 1.808.000 personas se encontraban desocupadas al cierre del trimestre.

La causa principal de esta suba no es tanto una destrucción masiva de empleos, sino el desfasaje entre la cantidad de personas que se incorporan al mercado laboral y la cantidad de puestos que se crean. Entre el primer trimestre de 2024 y el de 2025, se sumaron 192.000 nuevas personas a la población económicamente activa (PEA), pero solo se generaron 145.000 nuevos empleos. El saldo es claro: 47.000 nuevos desocupados.

El informe muestra que tanto la tasa de actividad (48,2%) como la de empleo (44,4%) presentaron incrementos muy leves: +0,2 y +0,1 puntos porcentuales, respectivamente, en comparación interanual. Esto indica una recuperación moderada en la voluntad de participar del mercado laboral, aunque con resultados todavía insuficientes para absorber la nueva demanda.

Uno de los puntos más preocupantes del análisis es la evolución del empleo registrado. La población ocupada con descuento jubilatorio, proxy del trabajo formal, cayó un 2,5% interanual y representa el 20,6% de la población total, lo que marca una reducción de 0,7 puntos respecto al primer trimestre de 2024. En cambio, la población ocupada sin descuento jubilatorio —trabajadores informales o autónomos sin aportes— se mantuvo estable en torno al 11,7%.

Este fenómeno da cuenta de una recomposición del mercado laboral donde, en contextos de presión, se sostienen o incluso aumentan los empleos de baja calidad mientras retroceden los de mayor protección social.

Aumenta la presión sobre el mercado

Otros dos indicadores completan el diagnóstico. Por un lado, la tasa de ocupados demandantes —personas que tienen trabajo pero buscan uno mejor— subió levemente (+0,1 p.p. interanual), mientras que la tasa de subocupación bajó apenas (-0,2 p.p.). Sin embargo, al analizar la presión global sobre el mercado —la suma de desocupados, subocupados y ocupados demandantes— el resultado es más inquietante: creció un punto porcentual y alcanza al 29,9% de la población relevada.

Es decir, prácticamente uno de cada tres argentinos relevados en las grandes ciudades del país está en situación de búsqueda activa de empleo, en condiciones insatisfactorias o directamente sin trabajo.

El informe de CEPA retrata un escenario de mercado laboral donde el deterioro no es abrupto pero sí constante y persistente. El leve crecimiento en las tasas de actividad y empleo no compensa la caída del empleo formal ni el alza de la desocupación. La mayor presión sobre el mercado revela que el modelo económico actual no está generando oportunidades suficientes para absorber a una población activa en expansión.

En este contexto, se vuelve urgente que la política económica nacional recupere su capacidad de tracción sobre el empleo registrado y de calidad, especialmente en sectores que actúan como multiplicadores de actividad. De lo contrario, la tendencia a la informalización y el subempleo podría consolidarse como una nueva normalidad.

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La CNV reglamenta los fondos de cese laboral: así funcionarán los nuevos vehículos de inversión colectiva

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La CNV aprueba el régimen de Fondos y Fideicomisos de Cese Laboral para administrar indemnizaciones. La medida reglamenta los instrumentos financieros destinados al nuevo sistema de sustitución de indemnizaciones previsto en la Ley Bases

La Comisión Nacional de Valores (CNV) oficializó este lunes la creación del Régimen de Productos de Inversión Colectiva de Cese Laboral, mediante la Resolución General 1071/2025, con el objetivo de establecer un marco normativo específico para la administración de fondos acumulativos de indemnización laboral a través de Fondos Comunes de Inversión (FCI) y Fideicomisos Financieros (FF).

La medida reglamenta los artículos del Decreto 847/2024, que a su vez reglamenta el Título V de la Ley 27.742 (Ley Bases), habilitando a empleadores y trabajadores a sustituir la tradicional indemnización por antigüedad por un sistema alternativo de capitalización individual o sectorial.

Cómo funcionarán los nuevos fondos de cese laboral

El nuevo régimen prevé que tanto los FCI como los FF de Cese Laboral:

  • Serán constituidos en el marco de convenios colectivos de trabajo, que definirán los porcentajes de aporte, condiciones de uso y administración.
  • Tendrán como único fin cubrir contingencias de desvinculación laboral, mediante prestaciones previamente pactadas.
  • Estarán protegidos contra embargos, garantizando que los fondos acumulados sean utilizados exclusivamente para el objeto indemnizatorio.
  • Podrán establecer subcuentas a favor de trabajadores individuales, empresas o sectores, según lo determine cada convenio.

La Sociedad Depositaria o el Fiduciario Financiero será responsable de llevar los registros de cuotapartes o certificados de participación y asegurar su trazabilidad.

Los FCI de Cese Laboral deberán definir una política de inversión coherente con el régimen, evitando concentración sectorial (máximo 30% por industria) y prohibiendo inversiones en activos emitidos por los propios empleadores.

Además, se establecerán clases específicas de cuotapartes según el perfil de cada aportante (trabajador, empresa o sector) y no podrán ser adquiridas por colocadores externos, ya que la suscripción está limitada al ámbito de aportes laborales.

El reglamento de gestión de cada fondo deberá detallar procedimientos de rescate, liquidación y riesgos específicos, y prever el destino de los fondos en casos de desvinculación sin causa indemnizable.

Fideicomisos adaptados al nuevo modelo

En el caso de los Fideicomisos Financieros, el régimen habilita:

  • La incorporación de fiduciantes durante la vigencia del contrato.
  • La emisión de certificados de participación adicionales si está previsto.
  • Un esquema informativo periódico que asegure transparencia y control.
  • La posibilidad de integrar un Comité de Inversiones o Asesor Independiente, excluyendo la participación sindical directa.

También se establece la obligatoriedad de brindar información mensual a los trabajadores respecto de sus tenencias y derechos.

La CNV argumentó que el nuevo régimen “brinda un marco técnico y normativo a los productos de inversión destinados a garantizar el derecho de los trabajadores a prestaciones acordadas por convenio colectivo, bajo estándares de seguridad, trazabilidad e independencia patrimonial”.

La resolución se enmarca en las facultades conferidas por la Ley de Mercado de Capitales N° 26.831, la Ley de Fondos Comunes de Inversión N° 24.083 y el Código Civil y Comercial de la Nación, y fue precedida por un proceso de consulta pública (Resolución General 1066/2025) donde se incorporaron sugerencias del sector.

La creación de estos instrumentos financieros forma parte del proceso de modernización laboral impulsado por el Ejecutivo, en un intento de reducir la litigiosidad, otorgar previsibilidad a las relaciones laborales y canalizar el ahorro privado hacia vehículos regulados y fiscalizados.

Con este marco, la CNV habilita al mercado de capitales a cumplir un nuevo rol en el financiamiento de pasivos laborales, con impacto potencial sobre empresas, sindicatos y trabajadores. La implementación efectiva dependerá ahora de la negociación colectiva sectorial, que definirá el alcance real del nuevo esquema.

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Radiografía del mercado laboral en Posadas: resiliencia y luces amarillas

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Los datos del INDEC, referidos al mercado laboral para el primer trimestre de 2025, dejaron alertas. Como se observa en todo el país, aún están frescos los impactos de la recesión, el ajuste fiscal y su consecuente contracción del consumo y sus embates a los indicadores de empleo. 

Los datos muestran a Posadas registrando retrocesos en las principales variables clave del mercado de trabajo, aunque no menos relevante, aún con ese deterioro, es que el aglomerado misionero sigue destacándose como el de mejores indicadores laborales dentro del NEA, sosteniendo así su ya histórico liderazgo regional. 

Inevitablemente, hay dos miradas que no dejan de ser complementarias al respecto: en primer lugar, reconocer que Posadas no es ajena a la crisis y sufre, naturalmente, sus impactos. 

Sin embargo, cabe resaltar, enfrenta ese temporal desde una base más robusta. Hay dos datos puntuales que reafirman esto: aún con caída, es el único aglomerado de la región que tiene más del 45% de tasa de actividad y es el único, también con descensos, que superó el 40% de tasa de empleo. No es menor. 

La evolución de los indicadores de trabajo en Posadas tiene matices: entre la caída y la resistencia. Si hacemos una mirada más amplia, observando que pasó en los últimos tres años (es decir, entre el primer trimestre de 2023 y el primero de 2025) vemos que la tasa de actividad pasó de 48,3% a 45,1%. Esta contracción de poco más de tres puntos porcentuales podría reflejar un mercado laboral con menos incentivos: es decir, que hay más personas que podrían haber abandonado la búsqueda de empleo. Por su parte, la tasa de empleo pasó del 46,0% a inicios de 2023 al 42,4% actual: la caída acumulada es de 3,6 puntos entre los extremos, mostrando una dificultad para sostener (primero) y generar (luego) puestos de trabajo. 

A la par, la desocupación también subió: del 4,7% en el primer trimestre de 2023 al 6,0% en 2025. Si bien este último valor no es el más alto de toda la serie, se observa que viene en aumento por tercer trimestre consecutivo.

A primera vista, este cuadro puede parecer preocupante y, de hecho, lo es. Enciende muchas más alertas de las que ya había. Pero todo tiene que ser puesto en un contexto y, en este caso, es el regional.

El promedio regional del NEA permite dimensionar mejor la posición relativa de Posadas. Al primer trimestre de 2025, la tasa de actividad en el NEA es de 42,7%, dos puntos y medio por debajo de Posadas. Si bien la distancia se achicó respecto a los más de tres puntos que los separaban en 2023, la capital misionera sigue liderando en participación laboral. 

En cuanto al empleo, la diferencia también persiste: 42,4% en Posadas contra 40,1% en el conjunto regional. Aquí también hubo un achicamiento de la brecha (de 3 a 2,3), pero la ciudad sigue posicionándose mejor que el promedio. 

En materia de desocupación, el dato es clave: mientras Posadas cerró el primer trimestre de 2025 con una tasa del 6,0%, el NEA en su conjunto alcanzó el 6,1%. Es cierto que la diferencia es mínima, pero no menor: a pesar del deterioro reciente, Posadas no sólo evita superar el promedio regional, sino que lo hace con una base laboral más amplia y activa. 

Esto significa que, en una plaza donde más personas buscan empleo, aún se sostiene un mejor equilibrio entre oferta y demanda laboral.

Pero más allá de estos indicadores, hay otros que nos permiten ampliar el análisis. Además de más o menos empleo, hay que hablar de la calidad del empleo. El dato de ocupados demandantes de empleo (personas que, estando ocupadas, buscan otro trabajo) muestra que Posadas pasó de un 11% a inicios de 2023 al 7,8% en 2025. Si bien el dato es superior a los niveles del NEA (7,6%), hay que es clave ver la evolución: contra 2023, los ocupados demandantes cayeron 3,2 puntos en Posadas y -2,2 en NEA; si lo comparamos, en cambio, contra el último trimestre 2024 (es decir, para ver la evolución de los últimos tres meses) en Posadas cayó 2,6 puntos y en NEA apenas 0,3. 

Este comportamiento sugiere que, si bien Posadas presenta un nivel levemente superior de ocupados que aún buscan otro empleo respecto al promedio regional, la dinámica reciente muestra una mejora más acelerada y consistente. 

Esto permite hacer dos lecturas complementarias: por un lado, podría reflejar cierta recomposición en la calidad del empleo en Posadas, donde más trabajadores logran sostener ocupaciones más estables o satisfactorias; por el otro, la mejora también podría estar explicada por un factor clave que suele impulsar la búsqueda de otro trabajo: los ingresos. Si bien aún no se dispone de información directa sobre evolución salarial a nivel local, es razonable suponer que cuando se produce una recomposición relevante (o al menos suficiente) de los ingresos, los trabajadores ocupados reducen su intención de cambiar de empleo, ya que logran satisfacer la principal demanda que los llevaba a buscar mejores condiciones. Así, una caída en los ocupados demandantes puede ser tanto señal de mejora cualitativa del empleo como de cierta estabilización del poder adquisitivo.

Veamos ahora qué pasó con la subocupación, es decir, la cantidad de personas que trabajan menos de 35 horas y quieren trabajar más. 

Posadas llegó a tener un pico fuerte en el tercer trimestre del 2024 donde llegó al 15,1%; sin embargo, al primer trimestre 2025 esta tasa se ubicó en 7,3%, la más baja en cinco años. Si bien también se posiciona por encima del NEA (5,5%) se vuelve a presentar un escenario similar al anteriormente descripto: la velocidad en la reducción es muy importante: -2,1 puntos contra el trimestre anterior para Posadas vs.-1,7 en la región.  

¿Cuáles podrían ser las razones que explican una baja en la subocupación? Si somos optimistas, esto podría darse a partir de una mejora en la cantidad de horas trabajadas o incluso por mejoras en ingresos por hora trabajada, aunque también, si somos más pesimistas, podría deberse por desaliento (dejar de buscar ese segundo empleo). 

En algunas semanas, cuando se conozcan los microdatos de la EPH, podremos saberlo con mayor precisión.

Ahora bien, volvamos al origen de este análisis. Posadas no mejoró sus indicadores, pero resiste. ¿Cuáles pueden ser algunas claves de esto? La ciudad tiene elementos estructurales que pueden explicar esta resiliencia relativa. La capital misionera cuenta con una matriz de servicios más diversificada, una infraestructura urbana más desarrollada y un mercado de consumo más activo que otros aglomerados del NEA. El comercio y los servicios personales, aunque golpeados por la caída de ingresos, siguen siendo generadores de empleo. Además, la articulación entre programas provinciales y el sostenimiento de políticas de inclusión laboral han permitido cierta contención en los momentos más críticos.

También el dinamismo de sectores como el turismo le otorga a Posadas una ventaja competitiva en relación con otros centros urbanos de la región, que dependen más de la obra pública o de empleos estatales directos.

Si bien el liderazgo laboral de Posadas dentro del NEA es indiscutido, por cifras y por estructura, no debe ser razón para descansar en laureles. Más bien, los últimos datos deberían servir como alerta. La dinámica que mostraron los indicadores de actividad, empleo y calidad del trabajo evidencia tensiones crecientes en el mercado laboral local que son fruto de una crisis nacional de la cual es difícil “salir solo”, pero también exhorta a reforzar las capacidades locales. La resiliencia posadeña (y misionera en general) ya se ha manifestado de manera contundente en muchas oportunidades y esta vez deberá volver a mostrar esa capacidad de reinvención.

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El mercado laboral de Posadas en alerta: caen la actividad y el empleo

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Según el último informe del INDEC sobre el mercado de trabajo, correspondiente al primer trimestre de 2025, la desocupación subió al 7,7 % a nivel nacional, lo que equivale a 1,1 millón de personas sin empleo. Sin embargo, este promedio oculta fuertes disparidades entre regiones y aglomerados urbanos. Algunas ciudades duplican o incluso triplican ese valor, revelando situaciones críticas en materia laboral. Los nuevos datos del INDEC revelan una desmejora de los indicadores del mercado de trabajo en el aglomerado de Posadas: al primer trimestre del año, las tasas de actividad y de empleo presentaron un descenso al tiempo que el nivel de desocupación, lejos de los picos, igualmente mostró subas. 

Los tres indicadores clave 

Tasa de Actividad: La tasa de actividad en Posadas se ubicó en 45,1%, presentando una reducción respecto a igual período del 2024 de 4,4 puntos porcentuales y de 1,8 puntos respecto al último trimestre del año pasado. Esto indica que la cantidad de personas que forman parte de la población económicamente activa descendió en 15 mil respecto al año anterior y en 6 mil contra el trimestre anterior. Además, se trata de la tasa de actividad más baja para un primer trimestre desde 2020 en Posadas. 

Tasa de Empleo: La tasa de empleo alcanzó el 42,4% en Posadas, lo que representa una desmejora interanual de 4,6 puntos y de -2,4 puntos respecto al trimestre anterior: son 16  mil ocupados menos que hace un año y 9 mil menos respecto al trimestre anterior. También  en este caso, es la menor tasa de empleo en el aglomerado misiones para un primer  trimestre desde el 2020. 

Tasa de Desocupación: a diferencia de las tasas anteriores, la de desocupación mostró un  incremento. Se ubicó en 6,0%, marcando una suba de 1,0 punto porcentual en comparación con el mismo período del año anterior y de +1,5 puntos en la comparación  trimestral. Esto significa que hay mil desocupados más que hace un año y tres mil más que hace tres meses.

Comparación regional: Posadas dentro del NEA 

Pese a las desmejoras observadas en Posadas, el aglomerado misionero sigue mostrando mejores indicadores laborales que el resto de las provincias del NEA, en un escenario generalizado de deterioro.  

Respecto a la tasa de actividad, Posadas se ubica por encima de la media regional y es la única en el NEA que supera el 45%. En cuanto a la tasa de empleo, no solo la de Posadas es mayor a la regional sino que además es la única que supera el 40%. 

En lo relativo a la tasa de desocupación, se ubicó por debajo de la media regional. Este escenario permite comprender que aún en situaciones de importantes deterioros generales, existe una robustez mayor en el mercado laboral posadeño que en el resto de la  región.  

En el plano nacional, Posadas se ubicó de mitad de tabla para abajo en las tasas de actividad y empleo. En la primera, muestra la 19° más alta sobre 32 aglomerados relevados, la cuarta mayor de Norte Grande y la más alta del NEA, como ya se dijo; en la de Empleo, se ubica en el puesto 20 a nivel país, quinta en el Norte Grande y primera en el NEA; y  finalmente en la de Desocupación ocupa el lugar 15 a nivel país, tercera del Norte Grande  y segunda del NEA. 

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