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Según el IARAF el empleo público cayó en menor proporción que los empleos privados

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De acuerdo al IARAF, este aumento en la participación relativa del empleo responde a datos de enero de 2025 de acuerdo a datos desestacionalizados.

En enero de 2025, la relación entre asalariados públicos y privados registrados alcanzó los 54,7 empleados públicos por cada 100 empleados privados, según datos desestacionalizados. Esto representa un leve aumento respecto a noviembre de 2023, cuando esa proporción era de 54,3. Si el empleo privado no hubiese caído entre diciembre y enero, la relación prácticamente se habría mantenido estable.

De acuerdo a un informe de Nadín Argañaraz (IARAF), este aumento en la participación relativa del empleo público no se explica por un crecimiento de este sector, sino por una caída más pronunciada del empleo privado en los últimos catorce meses. En un escenario de retracción general del empleo asalariado formal, el ajuste se sintió con más fuerza en el sector privado.

Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, el empleo asalariado privado cayó un 1,9%, lo que equivale a la pérdida de unos 124.000 puestos de trabajo. En el mismo período, el empleo asalariado en el sector público se redujo un 1,4%, es decir, alrededor de 49.500 trabajadores.

La evolución más reciente, correspondiente al mes de enero de 2025 (último dato disponible), confirma esta tendencia. En comparación con diciembre de 2024 -y sin estacionalidad-, el empleo privado se redujo un 0,1%, mientras que el empleo público tuvo un leve repunte de 0,1%. Esta variación hizo que la relación entre ambos tipos de empleo pasara de 54,6 a 54,7 en un solo mes.

De acuerdo a Argañaraz, de mantenerse la dinámica actual, la proporción de empleo público podría continuar creciendo, incluso sin incorporaciones al Estado. Esto se debe a que la evolución de la relación entre ambos sectores está fuertemente determinada por la recuperación -o no- del empleo asalariado privado.

“De cara al futuro, la disminución de la relación va a depender, principalmente, del aumento del empleo privado”, cerró el economista.

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Más de 187 mil empleos registrados se perdieron en la Argentina durante la era Milei

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Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que entre noviembre de 2023 y enero de 2025, ya bajo la presidencia de Javier Milei, se perdieron 187.831 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. La caída representa una retracción del 1,91% del empleo formal y afectó principalmente a las grandes empresas y al sector público.

Durante el mismo período, el número de empleadores también se redujo en 12.986 casos, pasando de 512.357 a 499.371. La mayor parte de esta contracción corresponde a pequeñas y medianas empresas: el 99,6% de los empleadores que dejaron de operar tenían hasta 500 trabajadores.

Sectores más afectados

Los datos surgen del análisis de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que permiten dimensionar con precisión el impacto del ajuste económico. En términos absolutos, los sectores más golpeados por la pérdida de empleadores fueron:

  • Transporte y almacenamiento (-3.046 empresas),
  • Comercio y reparación de vehículos (-2.051),
  • Construcción (-1.592),
  • Servicios profesionales y técnicos (-1.582),
  • Servicios inmobiliarios (-1.562).

En cuanto al empleo registrado, los mayores recortes se concentraron en la administración pública, con 95.598 despidos, seguida por la construcción (86.616), transporte (52.893) e industria manufacturera (31.365).

En términos porcentuales, la construcción fue el sector más afectado, con una caída del 18,1% en la cantidad de trabajadores registrados. Le siguieron transporte y almacenamiento (-9,9%) y la administración pública (-3,6%).

El peso de las grandes empresas

Uno de los hallazgos más significativos del informe es que el 80,4% de los empleos perdidos (151.093) se produjo en empresas de más de 500 trabajadores. Las empresas más chicas, de hasta 500 empleados, registraron una reducción menor en términos absolutos (36.738) y relativos (0,72%).

Esto sugiere que el ajuste impactó con más fuerza en compañías de gran escala, que explican buena parte del empleo formal y de los sectores más regulados por el Estado.

Los datos abarcan los primeros 14 meses del nuevo gobierno, desde el triunfo en el balotaje hasta enero de 2025. Para el CEPA, se trata de un “profundo retroceso en las principales variables del mundo del trabajo”, impulsado por políticas de desregulación, recorte del gasto público y contracción de la obra pública.

La tendencia se da en un contexto de aumento de la pobreza, caída del consumo y deterioro de los ingresos reales, lo que anticipa un panorama aún más complejo para el mercado laboral argentino si no se revierten las condiciones macroeconómicas.

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Misiones inició el 2025 con una suba del empleo privado formal

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La Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación informó que en enero el empleo privado formal exhibió una caída del 0,1% respecto a diciembre de 2024, con una pérdida de 8.842 empleos en el mes y una baja interanual  de 1,3%. 

Por su parte, el año inició con datos positivos para Misiones: se contabilizaron en enero 103.551 asalariados formales en el sector privado en la serie desestacionalizada, cifra que representa una suba mensual de 0,3%. Se recuperaron 336 empleos en el mes y se cortó una racha de dos meses consecutivos de bajas. En la comparación interanual, el empleo continúa 

mostrando bajas en la provincia, pero recortó la caída (-3,2%). 

En el ámbito regional, Misiones sostiene su liderazgo con el mayor volumen de empleos  privados formales en el NEA (37,0% del total regional) y en términos de desempeño, las cuatro provincias de la región presentaron alzas en la comparación mensual. La mayor de ellas se vio en Formosa con 0,9%, seguida de Corrientes con 0,4%, Misiones con 0,3% y Chaco con 0,2%.  

En lo que refiere al plano nacional, fueron nueve los distritos que presentaron subas mensuales del empleo privado formal, encabezadas por Catamarca (+6,8%); en cinco  provincias se mantuvo estable y en diez se observaron caídas, con Salta presentando la más fuerte (-0,8%).

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Casi la mitad de los trabajadores están en la informalidad

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El INDEC lanzó el nuevo dato de informalidad laboral que muestra que el 42% de los trabajadores en el cuarto trimestre de 2024 estaba bajo condiciones de informalidad. Se trata de un leve alza respecto al mismo período del año pasado.

En su nuevo informe de informalidad laboral, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la tasa de empleo alcanzó el 45,7% en el cuarto trimestre dentro de los 31 aglomerados urbanos. De ellos, el 42% de los trabajadores no posee derechos laborales, mientras que el 57,8% se encuentra en relación de dependencia. Se trata de una leve suba respecto al mismo período del año pasado (41,4%).

Extrapolado a la población total, esto implica que 21.509.912 de argentinos se encuentra con un empleo, de los cuales unos 9.034.163 se encuentra en condiciones de informalidad y los 12.475.749 restantes están registrados.

Dentro de los trabajadores informales se comprende a las “personas ocupadas, ya sean independientes o en relación de dependencia, que desarrolla sus actividades al margen de las normas que las regulan”, aclara el informe.

En el desagregado por forma de trabajo, se destaca que la tasa de informalidad alcanzó al 62,4% de los trabajadores cuentapropistas, mientras que es del 35,8% entre los asalariados (dato que se conocía) y del 19,7% entre los patrones.

En esa línea, el sociólogo Daniel Schteingart destacó que era “muy necesario” este informe, ya que “hasta entonces, solo la podíamos conocer para los asalariados, que era aproximadamente el 75% de los ocupados. Ahora podemos conocerla también para los no asalariados, que es de aproximadamente el 25% restante”, añadió el especialista.

Luis Campos, por su parte, coincidió con el sociólogo y aseguró que “el hecho de poder ver la informalidad más allá de los asalariados ya es un montón”.

De los datos destacables, el que restaba conocer era la tasa de informalidad fuera de los asalariados y que asombra que alcance casi a tres tercios de los trabajadores por cuenta propia. Además, el empleo joven también tiene una tasa de informalidad alarmante.

Entre las mujeres, la tasa de informalidad también es más alta: el 43,4% de las empleadas no posee descuentos salariales, mientras que entre los hombres el umbral cede al 40,9%.

El rango etario más golpeados es el de los jóvenes que hasta los 29 años tienen un índice de informalidad de 58,7%, mientras que entre adultos mayores de 65 y más años tienen un 49,5% de informalidad y en el rango de 30 a 64 cede al 36,5%.

“Si bien la informalidad entre los jóvenes no sorprende, no deja de ser uno de los datos más importantes”, aseguró Campos.

Entre las ramas de actividad, el servicio doméstico es el que tiene mayor tasa de informalidad, alcanzando el 77% de los trabajadores, mientras que en la construcción llega al 76,6% de los empleados y en comercio al 51,9%. La industria tiene la menor cantidad de trabajadores no registrados con el 36,1%.

Además, se destaca dentro de este informe que la informalidad baja de acuerdo al nivel educativo del trabajador: entre los empleados con un nivel superior de estudios y universitario completo la ocupación informal se ubica en el 10,4%, mientras que para aquellos que solo tienen el secundario completo alcanza al 32,4%.

Más allá de que se pueda extrapolar a la población total, Luis Campos destacó que en este índice de informalidad no ingresa un factor clave que es la población rural, ya que se realiza en base a la Encuesta Permanente de Hogares de la población urbana. “Para este tema el sector rural también es muy importante”, debido al alto índice de informalidad que manejan en esas labores.

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¿En qué sector de la economía de Misiones los salarios lograron recuperarse?

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El gobierno nacional, a través del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) difundió recientemente la base de datos de la evolución de los salarios promedios de los trabajadores del sector privado formal en las provincias. Esta herramienta nos permite, fundamentalmente, ver dos cosas: que dejó el 2024 en el saldo global, y como viene la tendencia para el inicio de este 2025. 

Comencemos con lo primero. El año cerró en Misiones con una baja acumulada del salario promedio del sector privado formal del 5,2%, un resultado esperable dado que el golpe de la primera mitad de año, sumado al arrastre de finales del 2023, nos hacía prever un resultado negativo global. ¿Cómo se llegó a este resultado? Veamos cronológicamente: sobre el final del 2023, la situación era volátil, en parte explicada por la inestabilidad inflacionaria de aquel momento, con predominio de la suba de precios. En noviembre, previo al cambio de gobierno, el salario cayó 3,3% real interanual pero en diciembre, con devaluación en el medio, lo hizo en -18,7%, una de las mayores caídas para un mes de la historia reciente para la provincia, algo que se dio también en el resto del territorio nacional. 

El efecto de la devaluación y su consecuente golpe inflacionario dejó el salario debilitado: a la baja de diciembre se le sumó otra de enorme magnitud en enero 2024 (-14,2%), otra similar en febrero (-13,5%) y la profundidad de recesión en ese primer trimestre dio el golpe de knock out en marzo con una baja del -17,3%. Tener cuatro meses consecutivos con bajas de doble dígito (tres de ellos en el primer trimestre del año) ya permitía avizorar que el año cerraría en caída, por el arrastre estadístico que eso traía. 

Pero se complicó aún más entre abril y mayo con bajas de -13,3% y -10,2%. Es decir, seis meses seguidos de bajas interanuales en términos reales de doble dígito. 

Sin embargo, allí comenzó el proceso primero de moderación y luego de recuperación: el salario continuó cayendo entre junio y septiembre pero a una velocidad muy menor (de -6,5% de junio a -2,1% en septiembre). En octubre, dejó de caer (0,0%) y comenzó a crecer en noviembre (+1,6%) y diciembre (+20,1%). 

La magnitud del crecimiento de diciembre no debe sorprender: se dio, con mayor o menor intensidad, en todas las provincias, a partir del efecto de la base comparativa; es decir, del desplome del mes con el que se lo comparaba. 

Aun con ello, podemos identificar entonces tres períodos claros en el año: fuerte derrumbe entre enero y mayo, caída pero más moderada entre junio y septiembre, y comienzo de recuperación con subas entre octubre y diciembre. Por supuesto, como se dijo antes, la mejora sobre finales de año no pudo contener la fuerte caída de principios de año y, por ello, el salario acumulado cerró el año con bajas. 

Todo esto que recién se detalló corresponde a las variaciones interanuales. ¿Pero qué pasa cuando observamos las variaciones mensuales? Para esto, primero realizamos una desestacionalización de los datos para quitar todo efecto estacional (entre otras, el medio aguinaldo). Aquí comienza lo interesante: en diciembre de 2023, el salario cayó contra el mes previo un 14,3%, en línea con el resultado interanual (producido por el mismo fenómeno devaluatorio). Ya en 2024, el primer trimestre tuvo bajas: -0,5% en enero, -1,5% en febrero y -5,2% en marzo. Estas caídas generaron que en marzo 2024, el salario se ubique 20% por debajo del nivel de noviembre de 2023, es decir, previo al cambio de Gobierno y previo a devaluación. Perder 20% de salario en solo cuatro meses es un golpe casi mortal y así lo vivió la economía provincial.

Afortunadamente, fue marzo justamente donde el salario tocó un piso y, a partir de allí, comenzó a recuperar lento, pero sostenido. En abril tuvo un alza del 1,5% mensual seguida de +6,3% en mayo y 3,7% en junio. Es decir, en tres meses logró ubicarse 12% por encima del piso de marzo, pero todavía no era suficiente para recuperar todo lo perdido porque, aun con ello, seguía estando 11% por debajo de noviembre de 2023. La recuperación siguió: 3,9% en julio, 1,9% en agosto y 1% en septiembre. En ese mes, ya estaba 20% por encima de marzo, pero todavía 5% debajo de noviembre de 2023. Octubre fue el mes de alivio: con una suba del 6,2% mensual, finalmente logró superar los niveles de noviembre del 2023 en un 1,2%. Es decir, para octubre de 2024, el salario misionero logró recuperar todo lo que perdió tras la devaluación. 

Este proceso se consolidó luego en noviembre con +1,1% y en diciembre, con +0,4%. En el último mes del 2024, entonces el salario misionero ya se ubicaba casi 3% por encima del nivel previo al cambio de gobierno nacional.

Repasemos brevemente: si se miden las comparaciones interanuales, Misiones recién logró tener mejoras del salario en noviembre y la profundizó en diciembre; pero si miramos las comparaciones mensuales (que son clave en los procesos de fuerte caída por devaluación para prever la velocidad eventual de recuperación) Misiones ya comenzó a mostrar mejoras en abril y logró profundizarlas de tal forma que ya para octubre logró recuperar lo perdido por la devaluación y salto inflacionario de finales del 2023. 

Si bien el salario hay está por encima de noviembre 2023, lógicamente queda un camino por recorrer para volver a niveles de período de expansión: el pico del salario misionero se ubica en noviembre de 2017 y actualmente, se está todavía 16% debajo de ese nivel. Por ende, si bien se logró dejar atrás la devaluación y el mileiázo, la búsqueda de recomponer el salario tiene todavía un trayecto largo a recorrer. 

Ahora bien, hemos hablado del salario promedio general provincial, pero ¿qué pasa hacia adentro de los sectores de actividad?

Primero veamos la situación en el análisis acumulado anual. Allí hubo solo tres sectores (sobre un total de 13) que cerraron el 2024 con crecimiento: el más fuerte se vio en Hotelería y Restaurantes (+4,0%), un sector que tras un caer de manera sostenida entre enero y agosto (y en doble dígito entre enero y abril), comenzó un proceso de recuperación muy fuerte ya desde septiembre y aceleró la suba luego: en los últimos cuatro meses del año, este sector tuvo una suba promedio mensual del 30% interanual real. 

En segundo lugar se ubicó el sector de Finanzas (+3,0% en el año), sector que tuvo caídas menores al promedio en el primer tramo del año y ya había comenzado a recuperar desde agosto.

Cierra el sector de Electricidad, Gas y Agua con +2,2%, explicado también por descensos relativamente leves en el peor tramo del año y recuperación sostenida desde agosto. 

Los diez sectores restantes tuvieron bajas a diferentes ritmos: por ejemplo, el salario del Agro cayó 5,7% acumulado anual, la Industria -1,8% y el Comercio -2,8%; pero también está el caso de la Enseñanza (-19,9%), la Construcción (-14,4%) y la Explotación de Minas y Canteras (-24,1%) por citar los extremos. 

En este contexto, y tal como ya lo hicimos para el total general provincial, cabe preguntarnos si, a pesar de la previsible caída acumulada en el año, estos sectores ya lograron, o no, recuperar niveles de noviembre de 2023. 

De los trece sectores relevados, diez lograron recomponerse. El Agro, gracias a crecimientos mensuales sostenidos entre julio y noviembre 2024, se ubica ya 4,4% por encima del nivel previo a la devaluación; la Minería está +2,4%, la Industria Manufacturera +10,1% gracias al crecimiento mensual que tuvo en siete de los últimos nueve meses del año pasado; Electricidad, Gas y Agua está +13,3%; el Comercio +0,7% con alzas leves pero sostenidas desde mayo. 

Hotelería y Restaurantes, además de crecer en el acumulado anual, ya está 32,1% por encima de noviembre de 2023, entre otros. 

Los sectores que, por el contrario, no logran todavía recuperar lo perdido por devaluación, son la Construcción (-5,1%, pese a haber tenido un muy buen último trimestre), los servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (-6,9%) y Enseñanza (-4,8%). 

Con esto en consideración, se presupone que el salario misionero continúe con un proceso de expansión considerable, traccionado por la mejora en los niveles de actividad económica como también por cierto arrastre estadístico que dejó el 2024. Es cierto que todavía falta muchísimo para que hablemos de niveles de salarios altos (recordar que se está todavía 15% por debajo del pico de 2017) pero el hecho de haber podido dejar atrás los efectos de la devaluación y salto inflacionario de finales de 2023 e inicios de 2024 allana el camino para que el salario transite un sendero alcista de importante magnitud.

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