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El empleo privado volvió a caer en Misiones y acumula un año de retrocesos

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En mayo el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional presentó una caída del 0,1%, equivalente a la pérdida de unos 9.059 empleos en todo el país respecto al mes anterior, mientras que en la comparación interanual el resultado también fue negativo en -2,2% y unos 137.549 empleos menos comparados con mayo de  2025. 

Misiones nuevamente presentó retrocesos: según la  Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación en base SIPA. En el quinto  mes del año Misiones registró unos 96.540 trabajadores en el sector privado formal,  presentando una baja del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 411 empleos, el decimosegundo mes consecutivo a la baja y la cuarta caída más alta del país (la segunda mayor en  el NEA).  

A la vez, en la comparación interanual Misiones también continúa exhibiendo resultados  negativos: contra mayo de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.546 empleos), el segundo más fuerte del país. 

Desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.324 empleos (-11,3% vs. noviembre de  2023). En este caso, la provincia presenta la quinta caída más fuerte del país y la segunda mayor del NEA (solo mejor que Formosa). 

¿Qué pasó en el país? 

En el ámbito nacional el empleo privado formal cayó 0,1% en mayo y se perdieron 9.059 empleos asalariados privados en todo el país. Por sectores, los mejores  desempeños estuvieron en el Agro (+0,7%) y Minas y canteras (+0,3%). 

Por el contrario, los  peores desempeños relativos se vieron en Comercio (-0,3%), Construcción (-0,5%) y Pesca  (-2,9%).

Entre los desempeños provinciales de mayo, diez distritos presentaron subas mensuales del empleo privado formal, liderados por San Juan, Catamarca y Neuquén (0,5% en todos  los casos); en tres se mantuvo estable (Tucumán, San Luis y Entre Ríos) y en once se registraron caídas, con Santa Cruz (-0,6%) y Tierra del Fuego (-1,2%)  exhibiendo las más fuertes.  

A nivel acumulado de la era Milei (abril 2026 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 241.176 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,8%).

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Jalil, sobre la economía argentina: “Hay sectores que están bien y sectores que están sufriendo esta transición”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Misiones una agenda que combina infraestructura, energía, transporte de gas y desarrollo regional. Pero el encuentro también funciona como una instancia de interlocución política con la Nación, en un momento en que los gobernadores buscan respuestas sobre el financiamiento de obras, el deterioro de las rutas y las condiciones para sostener las economías regionales.

Antes de la reunión en Posadas, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, puso el acento en una herramienta que, según planteó, debería ordenar la relación entre las provincias y el Gobierno de Javier Milei: el diálogo y el consenso.

Consultado por los planteos judiciales que evalúan los gobernadores por los fondos específicos destinados al mantenimiento de las rutas, Jalil evitó anticipar una estrategia judicial conjunta y señaló que existen conversaciones en desarrollo. “Siempre hemos pensado que a través del diálogo y el consenso es la mejor forma de llevar adelante un acuerdo con el Gobierno nacional”, sostuvo.

La definición adquiere relevancia porque el deterioro de la infraestructura vial se convirtió en uno de los principales puntos de tensión entre las provincias y la Nación. El reclamo excede la discusión presupuestaria: para las economías regionales, la calidad de las rutas determina costos logísticos, acceso a mercados y posibilidades concretas de expansión productiva.

En ese marco, Jalil valoró especialmente la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la Asamblea. “Agradecemos al jefe de Gabinete que venga”, señaló, al considerar que el encuentro permite debatir directamente con la Nación las demandas de los mandatarios provinciales.

Una economía con ganadores y sectores en transición

Al analizar el escenario económico nacional, Jalil ofreció una lectura menos homogénea que la que surge de los indicadores macroeconómicos. “Hay sectores que están bien, sectores que están sufriendo esta transición económica”, afirmó.

El gobernador catamarqueño reconoció que la desaceleración de la inflación constituye uno de los cambios relevantes del proceso, aunque señaló como contrapartida el impacto sobre el empleo. “La inflación ha bajado, ha generado también un poco de desempleo”, sostuvo.

Su diagnóstico incorpora una cuestión central para las provincias del Norte Grande: la recuperación no se distribuye de manera uniforme entre actividades ni territorios. Mientras algunas cadenas vinculadas a recursos naturales muestran expansión, otras actividades enfrentan mayores dificultades para atravesar el proceso de transformación económica.

Jalil mencionó entre los sectores que actualmente presentan mayor dinamismo a la minería en Catamarca, además del gas y el petróleo en otras provincias. También incluyó a la ganadería entre las actividades que muestran crecimiento.

El dato es significativo para Catamarca, donde la minería ocupa un lugar creciente en la estrategia productiva provincial, pero el propio gobernador evitó presentar esa dinámica como una solución general para toda la economía. Su planteo fue que la transición debe gestionarse mediante acuerdos que contemplen las distintas realidades sectoriales.

“Es importante que esta transición económica, esta materia económica, la hagamos a través del diálogo y el consenso”, sostuvo.

Norte Grande: infraestructura, energía y economías regionales

La Asamblea de Posadas se desarrolla así sobre una tensión doble. Por un lado, los gobernadores reconocen que determinadas variables macroeconómicas muestran una evolución favorable respecto del escenario previo. Por otro, advierten que ese proceso todavía no alcanza de manera homogénea a las actividades productivas y al empleo en las provincias.

Esa diferencia explica buena parte de la agenda regional. El financiamiento de infraestructura, la energía, las rutas y las economías regionales no aparecen como demandas aisladas, sino como condiciones necesarias para que los sectores que hoy tienen capacidad de crecimiento puedan ampliar su impacto sobre el resto de las cadenas productivas.

En paralelo, la discusión nacional por el proyecto de Zonas Frías y la posibilidad de establecer posteriormente un régimen específico para las provincias con temperaturas extremas agrega una dimensión energética a la negociación entre la Nación y los gobernadores.

El desafío para el Norte Grande consiste, entonces, en transformar la Asamblea en una instancia de coordinación que permita convertir reclamos provinciales dispersos en una agenda común. La presencia del jefe de Gabinete ofrece una oportunidad para avanzar en ese sentido, aunque la eficacia del encuentro dependerá de que las conversaciones puedan traducirse posteriormente en obras, financiamiento y políticas concretas.

Jalil también destacó el carácter institucional de la reunión y su presencia en Misiones como una señal de acompañamiento a Hugo Passalacqua. “Venimos a acompañar a un gran gobernador, Hugo Passalacqua”, expresó.

La definición sintetiza el tono con el que Catamarca llega a Posadas: respaldo institucional al anfitrión, disposición al diálogo con la Nación y una advertencia sobre la heterogeneidad de la transición económica. Para los gobernadores del Norte Grande, el punto central ya no parece ser solamente discutir si la economía mejora o empeora, sino determinar qué sectores están capturando esa mejora, cuáles están quedando rezagados y qué políticas pueden acelerar la transmisión del crecimiento hacia el territorio.

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Granja Tres Arroyos despidió a 260 empleados argumentando caída de la actividad por la gripe aviar

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La principal avícola del país, Granja Tres Arroyos, despidió a más de 250 trabajadores de su planta industrial de Concepción del Uruguay, amparándose en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar.

La firma avícola notificó formalmente el despido de 260 de los 900 empleados de la planta La China en la ciudad entrerriana, lo que implica una reducción del 25% del personal, profundizando el complejo escenario operativo y financiero que atraviesa.

En los telegramas enviados, la dirección de Granja Tres Arroyos argumenta que la medida obedece a “una grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora, originada en circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad que afectaron de manera directa y sustancial el normal desenvolvimiento de la actividad”.

La compañía atribuye la caída de su actividad a los brotes de influenza aviar registrados en el país, los cuales derivaron en el cierre de fronteras comerciales e impidieron el acceso a mercados internacionales clave como China.

Al respecto, en el documento de desvinculación, planteó que dicho bloqueo sanitario generó una “reducción de las exportaciones, una sobreoferta de producción en el mercado interno, una marcada caída de los precios de comercialización y un sostenido incremento de los costos de explotación, circunstancias que derivaron en un profundo deterioro de la situación económica, financiera y productiva de la empresa”

En este marco, y tras afirmar que aplicaron medidas previas de adecuación que resultaron insuficientes, la firma justificó la reestructuración parcial como vía indispensable para “posibilitar la continuidad de la empresa y preservar las restantes fuentes de trabajo”.

Ante este panorama, la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) repudió en un comunicado el proceder patronal, calificándolo de “artero e insensible” ante la apremiante situación de los trabajadores.

Asimismo, sostuvo que los despidos “no aportan soluciones y profundizan aún más la crisis” y expresó que “no queremos ser una variable de ajuste descartable al momento de la especulación empresaria de licuar pasivos, previo a una maniobra concursal”.

El gremio expuso que entre los cesanteados se encuentran delegados del personal y remarcó que los empleados “vienen soportando el atraso de más de cinco quincenas de sus salarios y una creciente incertidumbre, con las graves consecuencias que esta situación genera para la vida familiar”.

Detrás del conflicto gremial asoma un crítico frente de deudas para la avícola, ya que arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y actualmente negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos.

A fines de 2024, la empresa ingresó en un proceso preventivo de crisis, acelerando desde entonces los recortes internos por medio de un programa de retiros voluntarios y afrontando sus obligaciones “de manera escalonada y en cuotas”.

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Industria maderera advierte por la pérdida del capital humano: el empleo cayó 8,57 por ciento interanual

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La evolución reciente de la cadena forestoindustrial argentina deja una señal que merece especial atención. Más allá de la desaceleración que atraviesa parte de la actividad manufacturera, los últimos indicadores muestran que el empleo industrial se está retrayendo a un ritmo superior al de la producción, una situación que podría comprometer la capacidad de recuperación del sector si implica la pérdida de recursos humanos altamente especializados.

De acuerdo con el último Informe de Empleo y Actividad (*) elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), el empleo registrado en la industria maderera cayó un 8,57% interanual, una contracción que supera ampliamente la disminución observada en la actividad productiva. Más que un ajuste coyuntural, este comportamiento refleja un proceso que invita a reflexionar sobre la preservación del conocimiento, los oficios y las capacidades técnicas que demandan años de formación y experiencia.

Economis | Industria forestal

El empleo maderero cayó 8,57% y golpeó a los sectores de mayor valor agregado

La contracción laboral superó ampliamente la baja de la actividad. Tornerías, viviendas prefabricadas, tableros y aserraderos estuvieron entre los segmentos más afectados.

Empleo industrial -8,57%
Variación interanual a abril de 2026.
Empleo comercial -4,12%
Caída en las actividades comerciales de la cadena.

Producción de madera

-3,4%

Caída interanual en mayo. El acumulado anual todavía muestra una suba del 7,4%.

Muebles y colchones

-7,3%

Retroceso interanual. En el acumulado de 2026 la baja alcanza el 5,1%.

Ventas de PyMEs muebleras

-14%

Caída promedio durante el primer trimestre de 2026, según FAIMA.

Los sectores con mayor pérdida de empleo

Tornerías de madera
-34%
Viviendas prefabricadas
-23%
Tableros y enchapados
-18%
Aserrado de madera nativa
-17%
Aberturas y estructuras
-7%
Somieres y colchones
-4%
Aserrado de madera implantada
-3%
La clave: la pérdida de puestos de trabajo fue más profunda que la caída productiva. FAIMA advierte que el ajuste se concentra en los segmentos vinculados con la construcción, las PyMEs y las actividades de mayor valor agregado.
Fuente: Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines, Informe de Empleo y Actividad, julio de 2026. Datos de actividad a mayo y de empleo registrado a abril de 2026.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se analiza dónde se concentran las mayores pérdidas. Los segmentos más afectados corresponden precisamente a actividades de mayor transformación industrial, como tornerías, viviendas prefabricadas de madera, tableros, enchapados y aberturas, es decir, aquellos eslabones donde se incorpora mayor valor agregado, innovación y mano de obra calificada.

“Cada puesto de trabajo que se pierde en estas actividades representa mucho más que una estadística. Detrás de esos números hay conocimientos técnicos, experiencia productiva y capacidades industriales que constituyen uno de los principales activos de la cadena forestoindustrial y que luego requieren años para reconstruirse”, señalaron desde FAIMA.

El informe también evidencia que el impacto no es homogéneo. Mientras los indicadores generales muestran una economía prácticamente estancada, el relevamiento realizado por FAIMA revela que las PyMEs muebleras registraron una caída promedio del 14% en sus ventas durante el primer trimestre del año, una diferencia que pone de manifiesto la necesidad de observar con mayor profundidad la realidad de las pequeñas y medianas empresas que sostienen buena parte del entramado productivo y del empleo en el interior del país.

En ese contexto, la entidad sostiene que preservar el capital humano y fortalecer las capacidades productivas debe formar parte de cualquier estrategia orientada a consolidar el crecimiento futuro de la industria. La experiencia demuestra que las empresas pueden recuperar niveles de producción cuando mejora la demanda, pero reconstruir equipos especializados, recuperar oficios y volver a desarrollar capacidades técnicas es un proceso considerablemente más lento y complejo.

Al mismo tiempo, FAIMA considera que la cadena forestoindustrial cuenta con fortalezas estructurales para acompañar una futura recuperación de la economía. La disponibilidad de recursos forestales, la capacidad industrial instalada, el entramado de PyMEs presentes en todo el país y el conocimiento acumulado durante décadas representan una base sólida sobre la cual seguir construyendo una industria más competitiva, innovadora y con mayor agregado de valor. Sin embargo, advierte que esa capacidad no es ilimitada: preservar el empleo implica también preservar las empresas que lo generan. En un contexto donde muchas PyMEs enfrentan dificultades para sostener su actividad, evitar la pérdida del entramado productivo será tan importante como recuperar los puestos de trabajo, ya que ambas condiciones serán determinantes para impulsar la recupera ción del sector.

“El desafío es llegar a ese escenario preservando aquello que constituye el verdadero diferencial del sector: las personas, el conocimiento y la capacidad de transformar un recurso renovable en productos de alto valor agregado. Cuidar ese capital humano hoy es también invertir en la competitividad de los próximos años”, concluye FAIMA.

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Cerraron 41.000 kioscos desde 2023 y el sector advierte que ya “se parece a 2001”

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La crisis del consumo empieza a mostrar su dimensión más concreta en uno de los negocios que mejor reflejan el movimiento cotidiano de la economía. Desde diciembre de 2023 hasta ahora cerraron 41.000 kioscos en la Argentina, según un informe de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), que calcula que el sector pierde unas 50 bocas de expendio por día.

El dato implica que prácticamente uno de cada dos kioscos dejó de funcionar desde el cambio de Gobierno. Sobre una base estimada de 100.000 establecimientos existentes en diciembre de 2023, permanecen abiertos alrededor de 59.000. Para los representantes del sector, el deterioro ya tiene un antecedente concreto: la crisis de 2001.

“Se nota que hay menos plata en el bolsillo. La gente va reacomodando sus gastos y el kiosco pierde. El rubro está castigado”, señaló Ernesto Acuña, vicepresidente de UKRA, al describir el escenario que atraviesan los pequeños comercios.

La caída no se limita al cierre de locales. En barrios de clase media como Villa Urquiza, Caballito y Villa Crespo, las ventas se desplomaron 50% respecto de hace tres años. En el sur de la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense y distintas zonas del interior, el retroceso es todavía más profundo: según UKRA, los kioscos venden apenas un tercio de lo que comercializaban dos años y medio atrás.

Incluso en los sectores de mayor poder adquisitivo la retracción se hizo visible. En Puerto Madero, Recoleta y Belgrano, el descenso ronda el 20%. El mapa expone así una contracción generalizada, aunque con distinta intensidad según el poder de compra de cada territorio.

El deterioro también aparece en las categorías tradicionales del negocio. Néstor Adrián Palacios, vicepresidente de UKRA, afirmó que las ventas de golosinas, alfajores, galletitas y otros productos característicos del canal cayeron entre 50% y 65%.

“La realidad que viven los kiosqueros y almaceneros en todo el país está marcada, en primer lugar, por la falta de consumo interno. No hay consumo”, sostuvo Palacios.

La respuesta de los comerciantes fue primero defensiva y después estructural. Kiosqueros que tenían locales sobre avenidas principales comenzaron a mudarse hacia calles secundarias, redujeron superficies o buscaron alquileres más bajos para preservar el negocio. El siguiente escalón, según la advertencia del sector, es transformar el local en un “kiosco ventana”, un garage o directamente trasladar la actividad a la vivienda.

El fenómeno muestra cómo el ajuste del consumo modifica también la estructura comercial de los barrios. Cuando cae el ingreso disponible, los consumidores reducen compras pequeñas y frecuentes, mientras los comercios buscan bajar costos fijos y competir con nuevos canales de venta.

La presión competitiva se amplió además por la aparición de supermercados, cadenas de farmacias y comercios de otros rubros que comenzaron a incorporar productos tradicionalmente asociados a los kioscos. Verdulerías y otros negocios suman golosinas y productos de consumo rápido como una fuente adicional de ingresos, muchas veces con menores márgenes y precios más competitivos.

Ni siquiera el Mundial logró cambiar la tendencia

El comportamiento del consumo medido por Scentia confirma que el deterioro no es solamente una percepción de los comerciantes. La consultora especializada en análisis de grandes volúmenes de datos registró una caída interanual de 4,6% en junio en el segmento de kioscos y comercios tradicionales.

El dato adquiere mayor relevancia porque junio también implicó una caída de 4,4% frente a mayo. En el primer semestre de 2026, el retroceso acumulado llegó al 2,3%, luego de una leve recuperación que se había insinuado durante los primeros meses del año tras el fuerte deterioro registrado en 2024 y 2025.

El Mundial de fútbol, que suele generar un impulso extraordinario en el consumo de productos asociados a estos establecimientos, tampoco logró modificar la tendencia. La comercialización de figuritas de Panini aportó un estímulo temporal, pero no alcanzó para revertir la caída estructural.

La lectura de UKRA es que el problema central está en la capacidad de compra. Cuando los hogares tienen menos dinero disponible, el kiosco queda expuesto porque una parte importante de sus productos no integra el consumo indispensable y puede ser postergada, sustituida o directamente eliminada del presupuesto familiar.

El regreso del fiado como síntoma

El cambio en los hábitos de consumo aparece también en las formas de pago. Acuña trazó un paralelismo con la crisis de 2001 y señaló que los consumidores volvieron a recurrir al crédito informal de cercanía: comprar con tarjeta, pedir fiado y prometer el pago para cuando llegue el próximo ingreso.

“La gente no tiene plata, compra con tarjeta de crédito y volvió el fiado, eso de ‘te lo pago la semana que viene, cuando cobre’”, describió.

Para el dirigente, la diferencia respecto de aquella crisis está en la velocidad del deterioro. Según su comparación, durante la crisis de comienzos de siglo el sector comenzó a complicarse desde 1999 y el proceso se profundizó gradualmente. Ahora, sostiene, el impacto fue mucho más abrupto.

La señal de fondo es que la crisis ya no se mide únicamente por el número de comercios que cierran. También se expresa en la cantidad de productos que dejan de venderse, en la reducción del tamaño de los locales, en la migración hacia zonas con alquileres más bajos y en la necesidad de financiar consumos cotidianos.

El segundo semestre aparece, bajo esta perspectiva, como el principal desafío. Si el consumo interno no consigue recuperar dinamismo, el deterioro de los pequeños comercios puede profundizarse y trasladarse al empleo, a los alquileres comerciales y a la actividad económica de los barrios.

“Va a ser difícil, vamos a tener los mismos niveles de actividad que en 2001”, proyectó Acuña.

La advertencia coloca al kiosco en un lugar que excede al propio sector. Su evolución funciona como un termómetro de la economía de proximidad: cuando el consumidor deja de comprar un alfajor, una golosina o una gaseosa, el impacto no termina en la caja del comercio. Se transforma en menor facturación, menos capacidad para pagar alquileres y proveedores y, finalmente, en una nueva presión sobre el empleo y la actividad local.

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