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Balance de fin de año: la mentira como política de gobierno

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Al finalizar el año, el gobierno de Javier Milei intenta imponer un balance triunfalista basado en una narrativa cuidadosamente construida. Según el relato oficial, la Argentina estaba “al borde de la hiperinflación”, el ajuste era inevitable y la desaceleración posterior de los precios constituye un éxito incuestionable. Sin embargo, un análisis riguroso de los hechos muestra otra realidad: decisiones políticas concretas que agravaron la crisis social, una fuerte transferencia de ingresos y una estrategia sistemática de distorsión de la verdad para eludir responsabilidades.

La mentira no aparece como un desliz ocasional, sino como un método de gobierno.

Inflación: el pico fue una decisión política

Argentina no llegó a la hiperinflación en 2023 como dijo Milei. La inflación era muy elevada, sin duda, pero no existían las condiciones técnicas ni económicas que definen un proceso hiperinflacionario. Esa afirmación, repetida hasta el cansancio por Milei y su gabinete, cumplió una función política clara: exagerar la herencia para justificar un shock de ajuste sin precedentes.

El dato que el gobierno omite deliberadamente es central: el mayor salto inflacionario se produjo en diciembre de 2023, cuando Javier Milei ya había asumido la Presidencia. Ese mes, los precios se dispararon como consecuencia directa de una devaluación superior al 100%, combinada con la liberación de precios regulados y el inicio de los tarifazos. No fue una fatalidad heredada: fue una decisión política consciente, tomada en nombre del llamado “sinceramiento” económico.

El oficialismo incorporó luego ese pico inflacionario —provocado por sus propias medidas— al paquete de la “herencia recibida”, y se atribuyó como mérito la desaceleración posterior. Primero provocó el shock, después celebró la comparación contra el daño autoinfligido.

Desaceleración sin recuperación

Es cierto que la inflación se desaceleró con el correr de los meses. Pero esa desaceleración ocurrió sobre un piso social devastado. Los salarios reales, las jubilaciones y los ingresos populares quedaron muy por detrás del aumento de precios acumulado tras la devaluación inicial. La inflación bajó, pero el poder adquisitivo no se recuperó.

El ajuste operó fundamentalmente a través de la licuación de ingresos. Jubilados que perdieron capacidad de compra mes tras mes, trabajadores formales con paritarias a la baja, trabajadores informales directamente expulsados del consumo básico. La inflación dejó de correr, pero el daño ya estaba hecho.

Pobreza y empleo: el uso político de los números

El gobierno celebró cifras de pobreza en descenso, pero evita explicar cómo se construyen esos datos y qué esconden. La baja estadística no implica una mejora estructural de las condiciones de vida. El empleo no crece, cada vez se precariza más, con altos niveles de informalidad y salarios deprimidos. La pobreza por ingresos puede reducirse marginalmente, mientras se consolida una pobreza estructural más profunda, con menos derechos, menos protección social y mayor vulnerabilidad.

Una vez más, el patrón se repite: usar indicadores parciales para construir un relato de éxito, mientras se ignoran las consecuencias de largo plazo del ajuste. Y encima con una inflación que no logran controlar por más que “dibujen” los números.

El relato como sustituto de la gestión

La mentira como política de gobierno no se limita a la economía. Atraviesa la política exterior, donde se anuncian apoyos y alianzas que no se traducen en beneficios concretos; y el plano institucional, donde se desacredita sistemáticamente a periodistas, opositores, sindicatos y organizaciones sociales para deslegitimar cualquier crítica.

Gobernar, para Milei, parece reducirse a ganar la batalla del relato, no a resolver los problemas reales. Cuando los datos no convienen, se reinterpretan. Cuando las consecuencias son evidentes, se niegan. Cuando la responsabilidad es propia, se la adjudica al pasado.

Balance final

El balance de fin de año no admite ambigüedades: el gobierno de Javier Milei eligió mentir. Eligió falsear la herencia, ocultar el impacto de sus propias decisiones y presentar como éxito lo que en realidad fue una brutal transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los grupos concentrados. La inflación de diciembre de 2023 no fue un accidente ni una fatalidad: fue el punto de partida deliberado de un programa que licuó salarios, jubilaciones y derechos.

La mentira dejó de ser un recurso discursivo para convertirse en arquitectura de gobierno. Se miente para justificar el ajuste, se miente para disciplinar socialmente, se miente para naturalizar el empobrecimiento y se miente para clausurar cualquier discusión democrática sobre alternativas posibles. El relato libertario no busca explicar la realidad: busca imponer resignación.

Frente a un gobierno que gobierna a fuerza de engaño, provocación y violencia simbólica, decir la verdad se vuelve un acto político. Nombrar las consecuencias del ajuste, señalar a los responsables y disputar el sentido común no es una cuestión retórica: es una tarea urgente. Porque cuando la mentira se institucionaliza, la democracia se vacía, y el costo lo paga —otra vez— el pueblo argentino.

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Las pymes apuestan a reformas laborales, impositivas y financieras para volver a crecer

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Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) miran a 2026 como un punto de inflexión. Para los dirigentes nucleados en la Confederación Económica de Misiones (CEM), el próximo año concentra expectativas concretas de que las reformas estructurales que ya comenzaron a discutirse a nivel nacional —y que el sector reclama desde hace décadas— tengan finalmente el contenido y el impacto necesarios para devolver competitividad, reactivar el consumo y generar empleo sin temor. En un contexto de ajuste fiscal y objetivo de Déficit Cero, las pymes plantean una agenda clara: reducir costos, ordenar el sistema laboral, aliviar la presión impositiva y reconstruir un esquema financiero compatible con la rentabilidad real de las empresas.

El desafío no es menor. Tras un ciclo económico que dejó a muchas firmas sin espalda financiera, el sector entiende que sin actividad económica sostenida ninguna reforma será viable en el tiempo. Por eso, el foco está puesto tanto en las decisiones nacionales como en su necesario correlato provincial y municipal.

Reforma laboral e impositiva: bajar el costo, no el salario

Desde la CEM, que agrupa a más de 30 cámaras empresarias de Misiones, la prioridad está puesta en influir en el debate legislativo. “Cerramos el 2025 e iniciamos el 2026 con el foco de la actividad dirigencial pyme puesto en fortalecer el diálogo y la información brindada a legisladores nacionales, de manera tal de ponerlos al tanto de la situación del sector”, señaló Guillermo Fachinello, presidente de la entidad.

En materia de Reforma Laboral, la posición es tajante: el problema no es el salario, sino el costo laboral. Las pymes dependen del consumo y, por lo tanto, bajar ingresos no es una opción. El reclamo apunta a reducir cargas e introducir cambios que permitan contratar sin el riesgo de una litigiosidad desmedida, que —según advierten— termina fundiendo empresas y no siempre redunda en beneficios directos para los trabajadores.

El planteo se vuelve aún más complejo si se considera el marco macroeconómico actual. El Gobierno Nacional sostiene el objetivo de Déficit Cero, lo que obliga a pensar reformas que alivien al sector privado sin desbalancear las cuentas públicas. En paralelo, las pymes reclaman una Reforma Impositiva propia, con instrumentos pensados específicamente para su escala y estructura de costos, que les permita seguir traccionando la economía real.

Financiamiento, consumo y confianza: las claves para volver a invertir

Otro eje central de la agenda pyme es el financiero. La expectativa es que una Reforma Financiera sea inminente y contemple un esquema crediticio acorde a la rentabilidad de las empresas, especialmente en un contexto de baja inflación. En esa línea, Gerardo Díaz Beltrán, secretario de la CEM y secretario del Interior en CAME, insiste en la necesidad de tasas que reflejen la nueva realidad macroeconómica.

El diagnóstico es compartido: pese a la baja del riesgo país y de las tasas de referencia, ese alivio no se trasladó plenamente al crédito productivo. Además, el sector señala que el valor del dinero en el ámbito internacional es sensiblemente mayor al que se toma como referencia para financiar a las pymes locales, lo que profundiza la brecha de competitividad. Tras la eliminación de las Leliq, se espera un gesto concreto del sistema financiero hacia la producción, con mayor flexibilidad y eficiencia.

La reactivación del consumo, en tanto, aparece como una condición necesaria. “Está claro que sin actividad económica, ninguna de las reformas de las cuales estamos hablando tiene sentido”, coinciden los dirigentes empresarios. Sin demanda interna, la baja de costos y el crédito accesible pierden efectividad.

Presión fiscal provincial y tasas municipales

El debate no se agota en la Nación. Las pymes misioneras plantean que las reformas deben generar ecos a nivel provincial y municipal. Reclaman un reacomodamiento del esquema impositivo provincial, una revisión de las tasas municipales y mayor eficiencia en el gasto tanto en empresas públicas como en los distintos niveles del Estado.

No es un reclamo menor: la carga tributaria encabeza desde hace al menos tres años el listado de problemáticas provinciales que más afectan la actividad diaria de las pymes en todos los sectores —industria, comercio, producción y servicios—. A eso se suman regímenes municipales abusivos en varios municipios, que generan impactos negativos directos sobre la actividad y plantean, según el sector, un riesgo institucional para la producción.

En la coyuntura poselectoral, el clima tampoco ayuda. Luis Steffen, director de la Comisión de Comercio y Servicios de la CEM, advierte que “se dio cierto nivel de descreimiento desde el sector pyme hacia el crecimiento tanto para Argentina como para Misiones”. En ese marco, subraya que el país necesita confianza y una tasa de interés razonable para que las inversiones vuelvan y se puedan generar nuevas fuentes de trabajo.

El diagnóstico final es autocrítico. El sector reconoce que atraviesa un fin de ciclo poco beneficioso: “El consumo y la actividad engañosa nos llevó a no tener espalda para soportar el ajuste y avanzar en las transformaciones que hacen falta”, admiten. Por eso, 2026 aparece como una oportunidad clave. No como una promesa abstracta, sino como el año en el que las reformas deberán traducirse en condiciones reales para producir, invertir y volver a crecer.

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Misiones: Passalacqua y los intendentes trazan una agenda común tras un año económico complejo

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En un contexto económico adverso y con fuerte impacto social, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, encabezó este lunes 22 de diciembre de 2025, en Posadas, una reunión de trabajo con intendentes de distintos municipios de la provincia para realizar un balance del año, analizar la situación económica y trazar una agenda común de acciones orientadas a sostener el empleo, el consumo y el bienestar de las familias misioneras.

El encuentro se desarrolló con la participación del ministro Coordinador de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori; el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán; y el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, en un marco de diálogo institucional centrado en la articulación entre la Provincia y los gobiernos locales.

Balance del año y diagnóstico compartido sobre la situación social

Durante la reunión, Passalacqua planteó un diagnóstico directo sobre el impacto del contexto económico en la vida cotidiana de la población y en la gestión municipal. “Fue un año duro para todos, durísimo. La gente la pasó muy mal y, si no la pasó peor, fue por el esfuerzo de ustedes”, expresó el mandatario provincial ante los jefes comunales, reconociendo el rol de los municipios en la contención social a lo largo de 2025.

El intercambio permitió repasar la realidad provincial y municipal, evaluar las respuestas implementadas durante el año y poner en común las dificultades atravesadas por las administraciones locales en un escenario de restricciones económicas y caída del poder adquisitivo.

Empleo, consumo y políticas de estímulo como ejes de la agenda provincial

En ese marco, el Gobernador subrayó la continuidad de las políticas públicas provinciales orientadas a sostener la actividad económica, con especial foco en el empleo y el consumo interno. Passalacqua destacó el rol de los programas Ahora y de los Fondos de Crédito como herramientas centrales de intervención.

“A través de los programas Ahora y los Fondos de Crédito, Misiones tuvo siempre una política de estímulo a la demanda, al consumo y a las ventas”, afirmó. En esa línea, remarcó la importancia estratégica del comercio en la estructura laboral provincial: “No se olviden que el comercio es el primer dador de empleo de la provincia; entonces, cuando cuidamos el comercio, cuidamos el empleo y también el bolsillo de la gente que va a comprar”.

La definición refuerza la lógica de una política económica orientada a amortiguar el impacto de la crisis sobre el mercado interno, sosteniendo niveles mínimos de actividad y empleo a través de incentivos al consumo.

Coordinación institucional y desafíos hacia el próximo período

De cara al período que viene, Passalacqua llamó a profundizar el trabajo conjunto entre Provincia y municipios para enfrentar un escenario desafiante. “Para salir adelante tendremos que ser creativos y seguir trabajando en conjunto”, sostuvo, marcando la necesidad de fortalecer la coordinación institucional como condición para sostener políticas públicas de alcance territorial.

La reunión dejó planteada una agenda común de trabajo, con eje en la articulación de esfuerzos para proteger el empleo, sostener el consumo y acompañar a los sectores más afectados por la coyuntura económica, en un contexto donde el rol de los gobiernos locales aparece como un factor clave de implementación y cercanía con la población.

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Ya no hay creación de empleos en relación de dependencia

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Las decisiones de contratación de un trabajador por parte de las empresas dependen básicamente de dos factores. Uno es el crecimiento de la economía que genera aumento de la demanda de sus productos y servicios lo que deriva en la necesidad de contratar trabajadores. El otro son las normas laborales y cómo los jueces la interpretan al momento de su aplicación. En la Argentina, la producción está estancada desde 2011 y las instituciones laborales están caracterizadas por desalentar las contrataciones. Ambos factores explican por qué las empresas no generan empleo asalariado registrado. 

Para revertir esta situación el gobierno confía que con orden macroeconómico y las reformas estructurales se romperá el largo ciclo de estancamiento productivo. Para potenciar sus impactos positivos sobre la generación de empleos de calidad, el principal instrumento es la reforma laboral que está en tratamiento en el Senado. Esta ley se integra por un conjunto extenso de modificaciones a las normas que regulan las relaciones del trabajo. 

Mientras tanto, el INDEC informó sobre la situación del mercado de trabajo. Comparando el 3º trimestre del 2025 con igual período del 2023, el trimestre anterior al inicio del gobierno de Milei, aparece que el PBI aumentó en 1,3% mientras que el empleo urbano se incrementó en 2,3%. Este aumento en el empleo total se conforma de: 

  • El empleo no asalariado o por cuenta propia creció aproximadamente un 14%.
  • El empleo asalariado registrado en empresas privadas cayó un -3%.
  • El resto de las ocupaciones (la suma de empleo público más empleo asalariado no registrado) cayó un -1%

Estos datos muestran que mientras las empresas privadas destruyeron empleos, la totalidad de la expansión del nivel de ocupación fue autoempleo, es decir, trabajadores sin empleador. Información complementaria de la Secretaría de Trabajo señala que el 80% son cuentapropistas informales, esto es, no inscriptos en el Monotributo. Esto sugiere que, en la mayoría de los casos, el aumento en el trabajo por cuenta propia no responde a una vocación emprendedora sino a la necesidad de generar ingresos para la subsistencia. Es clara la extrema necesidad y urgencia de dinamizar la producción y abordar una profunda reforma de las instituciones laborales.

El proyecto en el Senado responde a esta lógica. En su amplitud y complejidad aparecen varios puntos perfectibles que es recomendable que sean abordados en su tratamiento legislativo. Pero los desafíos no terminan con introducir ajustes y mejoras en la ley. Además, es crucial y decisiva la aplicación que las justicias laborales de cada provincia hagan de las nuevas normas laborales.

El ejemplo de lo que está ocurriendo con el sistema de riesgos del trabajo es muy ilustrativo. Una ley nacional del 2017, que tuvo adhesión de la mayoría de las provincias, dispone la constitución del Cuerpo Médico Forense. El objetivo es contar con médicos especialistas en evaluar incapacidades tomando en cuenta las reglas y metodología del sistema de riegos del trabajo y que sean remunerados en función de la tarea que hacen y no del monto de la incapacidad que dictaminan. Pasó casi una década y ninguna provincia instrumentó plenamente la ley. Por esta razón la litigiosidad sigue una tendencia insostenible. Una situación análoga se da con la enorme dispersión de índices diferentes que usan las justicias provinciales para la actualización de los créditos laborales en juicio. 

Es factible que la producción salga del aletargamiento de la última década e inicie una senda de crecimiento. Para maximizar su impacto sobre la generación de empleos de calidad es fundamental mejorar y sancionar la reforma laboral. Sin embargo, lo más desafiante será lograr que las justicias provinciales se apeguen a las normas. Que se asuma que ni la autonomía de las provincias ni la independencia del poder judicial legitiman que los criterios personales de los jueces prevalezcan sobre las leyes aprobadas por el Congreso.

 

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Más allá de la Capital: cómo impactó la crisis del empleo formal en Misiones

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Recientemente, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación puso a disposición una nueva base de datos de empleo y salarios del sector privado formal, con una apertura que ya no es solo provincial sino también departamental. Esto permite indagar de manera más profunda los impactos de la pérdida de puestos de trabajo y de la merma salarial al interior de los territorios provinciales, con el objetivo de evaluar en qué grado se manifiestan estos fenómenos. Naturalmente, la caída del empleo no repercute de igual modo en todos los municipios, tampoco en la industria, dadas las distintas matrices productivas que conviven dentro de la provincia, como tampoco lo hace la situación del empleo en el comercio, que suele verse más afectado en las zonas de frontera.

Estos datos, que resultan muy útiles y necesarios para comprender con mayor profundidad la coyuntura laboral, presentan sin embargo una limitación temporal. En esta primera instancia, la información llega hasta diciembre de 2024 y, según lo informado por el propio organismo nacional, se prevé una actualización hacia finales de 2025, que incorporaría datos hasta julio de este año. Aun con esta restricción, resulta de gran interés analizar los impactos que dejó un 2024 particularmente difícil en materia económica.

En primer lugar, al observar la distribución del empleo privado formal en los departamentos misioneros, se advierte que en 2024, tomando el promedio anual, el departamento Capital concentró el 38,5% del empleo provincial en este segmento, seguido por Iguazú con el 11,4%, mientras que Oberá completa el podio explicando el 9,9%. De este modo, estos tres departamentos concentraron casi el 60% del empleo privado formal de la provincia durante 2024. 

En términos de participación, se observa que, mientras la Capital perdió cerca de un punto porcentual, los otros dos departamentos ganaron una porción marginal del total, con incrementos de apenas 0,1 puntos porcentuales en cada caso.

Luego se ubican Eldorado, con el 6,3% del empleo provincial, Guaraní con el 6,2%, Leandro N. Alem con el 4,5% y Apóstoles con el 4,4%. En todos estos casos se registraron niveles de participación levemente superiores a los de 2023, con incrementos que oscilaron entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales.

¿Qué explica estos movimientos en los niveles de participación? Si bien podría pensarse inicialmente que los departamentos que pierden participación son aquellos que registraron caídas del empleo y que quienes la ganaron fueron los que mostraron aumentos, la dinámica real es algo más compleja. No se trata solo de subas o bajas en términos absolutos, sino también de la intensidad relativa de esas variaciones. Para profundizar en este punto, resulta útil analizar la evolución del empleo en cada departamento.

Tomando siempre el promedio anual de puestos de trabajo, el departamento Capital sufrió en 2024 una merma del 5,5% del empleo privado formal, lo que implicó la pérdida de aproximadamente 2.340 empleos. Este resultado explica cerca del 70% del total de los puestos perdidos en la provincia durante ese año. Iguazú y Oberá, los otros dos departamentos con mayor participación en el empleo provincial, también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. En el primer caso, la caída fue del 2,5%, equivalente a 301 empleos menos, mientras que en Oberá el retroceso alcanzó el 1,7%, con una pérdida de 183 puestos.

En estos tres casos se observa con claridad un cambio en la tendencia del empleo. Capital había crecido un 7,8% en 2022 y un 3,7% en 2023, para luego registrar una contracción del 5,5% en 2024. Iguazú había mostrado subas muy significativas, del 13,5% y 9,9% en 2022 y 2023 respectivamente, que se revirtieron en una caída del 2,5% en 2024. En Oberá, el empleo había crecido un 1,7% y un 3,1% en los dos años previos, para luego también entrar en terreno negativo. Este cambio de rumbo se repite en prácticamente todos los departamentos de la provincia.

Al comparar 2024 contra 2023, si bien predomina un escenario de caídas del empleo, existen algunas excepciones. El departamento Concepción registró un crecimiento del 3,7% en 2024, aunque en términos absolutos el aumento fue marginal, de apenas 23 empleos, dado que se trata de un mercado laboral pequeño, que representa solo el 0,6% del total provincial. Aun así, no deja de ser relevante haber mostrado una variación positiva en un contexto generalizado de contracción. Este desempeño se explica principalmente por el impulso del sector agropecuario, que creció un 3,9% y explica el 62% del empleo registrado en el departamento.

Otro caso con crecimiento en 2024 fue Guaraní, donde el empleo aumentó un 1,9% interanual, sumando alrededor de 119 puestos de trabajo. A diferencia de Concepción, Guaraní tiene una participación más relevante en el total provincial, del 6,2%, por lo que su aporte neto resulta más significativo. En este departamento, la mejora se apoyó en una recuperación del empleo en el agro, con 137 nuevos puestos, y en el comercio, con 188 empleos adicionales, que fueron parcialmente compensados por una fuerte caída en el sector de servicios, donde se perdieron 219 empleos.

Apóstoles, que explica el 4,4% del empleo privado formal de la provincia, fue otro de los departamentos con crecimiento durante 2024. La suba fue del 1,7%, lo que se tradujo en 77 nuevos empleos. En este caso se observaron dinámicas positivas en varios sectores, con el agro aportando 58 puestos, el comercio 48 y la industria manufacturera 67. Estas mejoras fueron parcialmente contrarrestadas por la pérdida de 98 empleos en la construcción y los servicios, lo que dio como resultado el saldo final positivo.

Finalmente, Leandro N. Alem, que representa el 4,5% del empleo total misionero, fue el cuarto y último departamento que mostró mejoras en 2024. El crecimiento fue del 0,9%, equivalente a unos 42 nuevos empleos. En este caso, el comercio explicó la mayor parte del incremento, con 59 puestos adicionales, seguido por los servicios con 21, y por el agro, la energía y la industria con unos 10 en conjunto. La construcción, en cambio, perdió 48 empleos, lo que moderó el resultado final.

Entre los departamentos que perdieron empleo ya se mencionaron los casos de Capital, Iguazú y Oberá. En la Capital, el 93% de los 2.342 empleos perdidos se concentró en la construcción, que explicó una baja de 2.179 puestos. Los servicios también mostraron una disminución de 227 empleos, equivalente a una caída del 1,0%, mientras que entre la industria y el agro se perdieron otros 75 puestos. En sentido contrario, el comercio logró incrementar su dotación en 134 empleos y el sector de electricidad, gas y agua sumó otros 6.

En Iguazú, la caída del empleo estuvo liderada por la construcción, con 111 puestos menos, y por los servicios, con una reducción de 232 empleos, parcialmente compensadas por un incremento de 46 puestos en la industria. En Oberá se observa una dinámica similar, con fuertes bajas en la construcción, que perdió 119 empleos, y en los servicios, con 168 menos, mientras que el agro sumó 63 puestos y el comercio otros 56.

Por su parte, la dinámica salarial no mostró grandes diferencias entre los distintos departamentos misioneros, ya que en todos los casos se registraron caídas reales, aunque de distinta magnitud. Al considerar el salario medio real acumulado del año, San Javier fue el departamento con la mayor retracción, con una caída del 10,8% respecto de 2023. Le siguen Guaraní, con una baja del 7,6%, y Capital, con un descenso del 7,4%. En el extremo opuesto, Cainguás presentó la caída más leve, del 1,9%, junto con Candelaria e Iguazú, donde el retroceso fue del 2,1% en ambos casos.

El deterioro salarial fue tan marcado que, incluso, en la mayoría de los departamentos los salarios reales promedio de 2024 quedaron por debajo de los niveles de 2021. En San Javier, la brecha negativa alcanza el 14,4%, seguido por Apóstoles con un 10,7% y Cainguás con un 10,4%. En contraste, solo dos departamentos mostraron un desempeño diferente. Aun con caídas en 2024 respecto del año previo, el salario promedio real se ubicó un 2,6% por encima de 2021 en Iguazú y un 2,4% superior en 25 de Mayo.

En este marco, no se esperan mejoras significativas para 2025. Los datos disponibles a nivel provincial muestran una aceleración en la pérdida de empleo privado formal, lo que refuerza la hipótesis de que esta dinámica contractiva se habría replicado también a nivel municipal. Dado que los departamentos con mayor peso relativo en el empleo provincial concentraron buena parte de las caídas y que no se observan señales de reversión en los sectores más afectados, resulta razonable suponer que, durante 2025, los mercados laborales locales continuaron transitando un escenario de deterioro.

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