Europa

La guerra en Ucrania golpea la economía europea: inflación récord, huelgas y temor a una recesión

Compartí esta noticia !

La inflación récord no cede en Europa, con un futuro marcado por la incertidumbre sobre cuánto tiempo más durará la guerra en Ucrania y la velocidad para cortar la dependencia del gas ruso, dos de los factores principales que explican esta alza de precios que provocó huelgas históricas, elevó la inseguridad alimentaria, devaluó el euro frente al dólar y genera el temor por una recesión en una economía que buscaba recuperarse del golpe de la pandemia.

La suba de precios en los 19 países que usan el euro como moneda única alcanzó el 8,6% interanual en junio, la marca más alta de la historia, en una escalada de la tasa que se aceleró desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero.

La mayor causa de estos números inéditos es el precio de la energía por las sanciones y contrasanciones entre la Unión Europea (UE) y el Kremlin, que redujeron la oferta de suministro de petróleo, pero sobre todo de gas ruso, que hasta antes de la guerra representaba más del 40% de las importaciones de ese combustible en el bloque.

“El gas ruso está subiendo de precio y esto está golpeando duramente a Europa, que ahora tiene toda esta inflación vinculada a la energía. Esto significa que todos los ciudadanos pagan enormes facturas, pero además, si el precio de la energía sube, también lo hace el de todos los bienes”, explicó a Télam Maria Demertzis, directora adjunta de Bruegel, un think tank con sede en Bruselas que se especializa en economía europea.

“Esto genera una enorme desorganización. Las empresas no pueden tomar decisiones porque no saben qué cobrar, los consumidores se quejan porque cada vez que van al supermercado tienen que pagar más dinero. Así que los sindicatos están muy descontentos, exigen aumentos y convocan a huelgas”, añadió.

En ese marco, los ferroviarios británicos realizaron su mayor paro en 30 años, los trabajadores portuarios alemanes bloquearon la actividad de las mayores terminales del país y empleados de las compañías aéreas y de aeropuertos de toda la UE frenaron el tráfico aéreo, en lo que son solamente algunos ejemplos de las protestas de las últimas semanas que tienen un denominador común: la exigencia de mejoras salariales ante el aumento del costo de vida.

También debido a este aumento de precios, casi la mitad de los británicos recortó sus compras habituales de alimentos, de acuerdo a cifras oficiales, mientras que en España crece el consumo de las marcas propias de los supermercados, generalmente más baratos, que ya copan más del 40% del mercado.

En Alemania, la demanda de los bancos de alimentos en todo el país aumentó “significativamente” desde principios de año y se duplicó en algunas zonas, según una vocera de Tafel, una red de estas instituciones que vienen sintiendo un crecimiento de su actividad desde la pandemia de Covid-19.

“Podemos datar el inicio del aumento de la curva de inseguridad alimentaria con la crisis de 2008. Luego se estabilizó y comenzó a descender en 2019, pero hubo un repunte con la llegada de Covid-19. El 2022 empezó de forma positiva, pero lamentablemente el estallido de la guerra trajo una ola de millones de refugiados a muchos países europeos”, indicaron a esta agencia desde la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA), una entidad con sede en Bélgica que nuclea a organizaciones que brindan asistencia en 24 países del continente.

“Esta emergencia estuvo acompañada de un aumento de la inflación, que, sobre todo en los países europeos más frágiles -este y sur de Europa-, crece mucho más rápido que en los de mayores ingresos. Así que sin dudas la guerra en Ucrania está afectando la seguridad alimentaria en Europa”, agregaron.

En un plano monetario, la preocupación que genera la economía europea llevó a que el euro cotice por debajo de 1,01 dólares por primera vez desde fines de 2002, elevando la presión para que el Banco Central Europeo suba las tasas de interés, tal como hizo la Reserva Federal (Fed) estadounidense para valorizar la moneda de ese país.

De fondo están los temores de recesión en la zona euro y de las turbulencias financieras alimentadas por un nuevo aumento de los precios de la energía en la región ante más reducciones en la importación de gas ruso.

“Como medida paliativa, los países estuvieron ayudando directamente a los hogares dándoles dinero para pagar su factura energética, pero más allá de eso, lo único que puede ayudar es bajar los precios de la energía, y para eso la guerra (en Ucrania) debe terminar”, indicó Demertzis.

“Europa está desvinculando muy rápidamente su dependencia energética de Rusia. Será cuestión de meses, no de años. Pero aún son meses y mientras la guerra continúe, el precio de la energía seguirá siendo alto”, reafirmó la economista, que trabajó en la Comisión Europea y en el Banco Central de los Países Bajos.

El gigante energético ruso Gazprom redujo en un 31% sus exportaciones de gas hacia los países no pertenecientes a la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI), entre ellos los europeos, según cifras de los últimos seis meses, que dan cuenta de los cambios que produjo la invasión, con un redireccionamiento del suministro hacia China e India.

El tránsito de gas ruso a través de Ucrania cayó en junio a su nivel más bajo, de acuerdo al operador de los gasoductos ucranianos, mientras que el Nord Stream 1, que va por el mar Báltico hasta Alemania, está funcionando en un 40% de su capacidad y desde el lunes dejará de operar, según Moscú por tareas de mantenimiento.

Esta caída del volumen de gas amenaza con elevar aún más los precios de la energía e incrementar la inflación, a pocos meses de que Europa empiece a demandar más suministro por el comienzo del frío.

Pero todavía en el verano boreal, hay señales que ofrecen cierto optimismo para la economía del continente: el resurgimiento del turismo tras levantarse las restricciones de la Covid-19, una tasa de desempleo baja en la UE (6,6% en mayo) y las políticas activas de muchos gobiernos para ayudar a los sectores que más lo necesiten.

Fuente Télam

Compartí esta noticia !

El tablero mundial del eje OTAN-G7

Compartí esta noticia !

Los últimos días del mes de junio encontraron a Occidente bajo la necesidad de diagramar y trazar políticas conjuntas a futuro. Lógicamente, esto sucede en el contexto de incertidumbre generado por el avance de las tropas rusas en Ucrania, y con las consecuencias económicas evidentes relacionadas a este suceso. Las potencias occidentales y capitalistas tuvieron la ardua tarea de poder empezar a pensar en los distintos panoramas sobre como salir de esta situación, con el menor riesgo colateral posible para ellos. En consecuencia, la cumbre del G7 en Alemania y la cumbre de la OTAN en España han dejado bosquejo de la reconfiguración geopolítica del globo, desde la perspectiva de los intereses occidentales.

Ucrania en la agenda de los grandes

No es una novedad el hecho de que el país dirigido por Volodimir Zelenski se ha transformado en un tema recurrente, no solo en las esferas académicas, diplomáticas o militares, sino que inclusive en cualquier charla cotidiana. En parte se explica esto por la reacción generada en una sociedad que, en occidente, nunca vivió ni padeció una guerra. Lejos quedan las problemáticas de Siria, Myanmar, Cisjordania y Yemen. Asimismo, la generación de la comunicación inmediata se ha hecho eco de la guerra en Ucrania y, de igual manera, han ayudado a su difusión. Ahora bien, donde la situación mundial se dirime es en la mesa de las grandes potencias representadas por sus máximos mandatarios. 

La cumbre de los 7, conocida como el G7, tuvo lugar en Alemania entre el 26 y el 28 de junio. Este grupo de países, potencias políticas, militares y económicas, está integrado por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia y Japón. Particularmente siempre se invita a la Unión Europea, y en esta ocasión, Argentina fue el único representante latinoamericano, por invitación directa de Olaf Scholz para la presidencia argentina. En esta edición también fueron invitados los jefes de Estado de India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica. Si bien, este grupo de grandes países de economía de libre mercado e industrializados, funciona desde 1975, esta edición tuvo un agregado más que importante: la guerra ruso – ucraniana. 

Esta cumbre del G7 partió de la base de las sanciones a Rusia. Se intensificaron, con el aval de los líderes políticos occidentales, una batería de sanciones in crescendo para el país de Vladimir Putin. En principio, la limitación con tendencia prohibitiva hacia la exportación del oro ruso, uno de los principales motivos de generación de excedentes. Ante esto, la reacción en cadena es predecible, sobre todo con los problemas financieros que se evidencian en la cuestión plasmada en la falta de pago de deuda externa a la que ha incurrido Rusia. El primer posible default en un siglo. Asimismo, otro “cepo” económico propuesto desde el G7 giró en torno a la industria militar rusa. En este sentido, es entendible que esto afectaría directamente a la capacidad bélica del Kremlin, la cual pareciera no tener fin, comprendiendo el poderío armamentístico de Moscú. Claro está, que la condena hacia el preconcepto del crimen de guerra al cual se lo juzga a Rusia fue tema de debate, entendiendo el rearmado diplomático que se daría cuando cese la guerra, triunfe Putin o triunfe Zelenski. 

Sacando la situación de la guerra en Ucrania, el G7 no se salió de su molde. Reactivación económica a partir de paquetes monetarios emitidos por los grandes países hacia los de economía emergente o crónica. Lógicamente que, con esto se da el posicionamiento de grandes potencias como EEUU, como los acreedores del mundo. Paralelamente, la presencia de países invitados marca el rumbo de las alianzas políticas. La presencia argentina es fundamental, sobre todo entendiendo el contexto de refinanciamiento de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional. En este sentido, la diplomacia juega un papel clave a la hora de poder establecer una red de países que sirvan de soporte o apoyo a las decisiones financieras argentinas con un plan de pago que pueda mantener una economía sostenida.

Por otro lado, aparece la otra gran cumbre. Hablamos de la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que tuvo lugar en España entre el 28 y el 30 de junio. Esta cumbre reunió a gran parte de los países que formaron parte de la reunión del G7, aunque con la salvedad del tópico militar como presencia estelar. Ante esto, fue nuevamente la cuestión ucraniana la que se posicionó como la vedette de dicha cumbre.

Aquí sí, con total claridad se puede resumir que, a partir de la invasión en territorio de Ucrania, Putin y su país se transformaron en la amenaza de la OTAN. Esto se da porque, básicamente, con una mínima acción belicista de Moscú, se puso en jaque el sistema de seguridad occidental. El punto real para la Alianza Atlántica no es, principalmente, la situación de Ucrania en sí, sino lo que puede pasar a raíz de eso. Es decir, el temor de la OTAN es tener que enfrentar militarmente a Rusia, por el poderío que representa Putin, como así también por las alianzas armamentísticas que ha generado el Kremlin con el correr de los años. Ante la activación del protocolo de emergencia y actuación de la OTAN, es sabido que detrás de la potencia militar heredada de la Unión Soviética, aparecerá la figura de China, Irán y Corea del Norte. Todos los países que podrían participar de este enfrentamiento hipotético podrían acarrear una guerra de dimensión monumental. Este es lo que genera el verdadero sentido de mesura por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

Más allá de esto, las medidas tomadas en Madrid por parte de la OTAN, son las de reforzar el flanco militar este de Europa, con una frontera cercana a Ucrania, que también pone en alerta al mismísimo Vladimir Putin. Sin embargo, lo que le quita el sueño al líder político ruso, son los posibles nuevos miembros de la OTAN. Hablamos de Suecia y Finlandia. Los países nórdicos desde hace semanas confirmaron su necesaria adhesión a la Alianza Atlántica, con el fin de tener resguardo militar y político ante un posible avance de las tropas rusas sobre su territorio. Esto sería un verdadero revés para las intenciones de equilibrio político en Europa por parte de Rusia, entendiendo que esta forzando un proceso de ingreso a la OTAN de países con los que tiene un comercio fluido, además de una historia militar en común. No obstante, y más allá de la anulación del veto turco, la propia dinámica de las alianzas geopolíticas conlleva a rearmar el tablero global, y sobre todo en el viejo continente, territorio donde hace décadas no se ve tan agitado en términos de inestabilidad. 

Otro punto de vital importancia para comprender, a manera de resumen, lo acontecido por los representantes de la OTAN en la última cumbre de Madrid, es el abordaje sobre China. Stoltenberg y los jefes de Estado fueron claros respecto a este país de vital importancia. Para ellos, el gigante rojo de Asia representa un desafío. Esto se entiende desde la perspectiva económica y el brutal afianzamiento financiero y de generación de excedentes que mantiene a un ritmo galopante el régimen de Xi  Jinping. De hecho, la preponderancia económica lo lleva a China a ser la potencia mundial por excelencia, y además es la razón por la cual, el país asiático no busca involucrarse de manera directa en el enfrentamiento bélico entre Ucrania y Rusia. Cierto es, que China es un aliado de Moscú, aunque el afán por mantener la aceleración en la rueda de consumo es mucho más grande. Una guerra enfriaría la economía global donde China impera, es por esa razón que Xi Jinping solo mira de reojo lo que acontece en el este de Europa. La OTAN sabe eso, y es la razón por la cual no se lo considera una amenaza como sí es considerada Rusia.

Empero, hay otra cuestión por la cual China es un reto para la Alianza Atlántica. Tiene que ver con el abultado ejército a disposición que tiene Beijing, y los intereses geopolíticos que se encuentran alejados del viejo continente. En base a esto, conocida es la vieja disputa entre China y Taiwán, y la constante tensión vivida en esa zona del globo a partir de amenazas de Beijing dirigidas hacia la isla taiwanesa. De igual forma, los intereses económicos de China se ven reflejados, geopolíticamente hablando, en el cinturón de perlas hecho alrededor de India, con el fin de establecer un comercio marítimo prácticamente directo con África. Dicho esto, es predecible ver que los ánimos de China se encuentran lejos de Europa, aunque cerca de sus aliados. Con esto último, es menester hablar de la posición dominante que el gigante asiático busca tener en los archipiélagos de Oceanía, sobre todo centrado en Islas Salomón. Xi Jinping ha demostrado en más de una ocasión su intención de mantenerse cerca de los países oceánicos y esto fue advertido en reiteradas situaciones por Australia, el país que mantiene bajo su control, la hegemonía de Oceanía. Es así, que Sídney, además de haber sido una colonia inglesa, sigue perteneciendo a la Commonwealth, y tiene una relación más que cercana con los intereses de la OTAN y el G7. 

2022, una cachetada a Europa

Una de las premisas que se esgrimen como síntesis de supina importancia al hablar de las últimas cumbres que han tenido lugar en el viejo continente, es el hecho de que Europa se dio cuenta que perdió la batalla de modelos políticos. Más que Europa, hablamos de la Unión Europea. ¿Por qué se dice esto? Básicamente porque la UE se había posicionado como el modelo político nacional y regional de funcionamiento ideal de las democracias liberales, la socialdemocracia, el libre mercado y las dinámicas políticas en base a la diplomacia total desde el comienzo del siglo XXI. Pero Europa se equivocó, no solamente eso, sino que se equivocó y perdió. Este año le dio un baldazo de agua fría, propinado por Rusia y también por EEUU.

Esto se explica por el proceso de otanización que lleva adelante Europa, con una rigidez política mucho más evidente que durante los años de proliferación de las diplomacias europeizantes. El concepto otanización fue propuesto por el mismísimo Joe Biden. El máximo mandatario de Estados Unidos aclaró que Europa está atravesando por ese proceso de inclusión a la OTAN por culpa de las decisiones de Vladimir Putin y las ambiciones de mayor defensa nacional de Rusia. He aquí un claro ejemplo en donde una invasión rusa y una respuesta estadounidense fueron suficientes para ponerle un punto a las prácticas políticas institucionales de la Unión Europea. 

Vayamos más a fondo, el G7 y la OTAN entendieron que el avance militar ruso no trae consigo solamente una cuestión plenamente territorial, sino que detrás viene el afianzamiento de un modelo político puesto a disposición en el personalismo de un líder carismático. De hecho, si se hace un breve proceso de revisión de la historia rusa, verá que sus épocas de apogeo económico estuvieron en manos de personajes y líderes, no así de modelos concretos. Aquí podríamos nombrar a Pedro el Grande, Catalina, Stalin y el mismísimo Vladimir Putin. Es decir, que tan solo el avance de Rusia sobre Ucrania puso en jaque todo un modelo de prácticas políticas que la Unión Europea había construido durante décadas. 

Por otro lado, hablamos de EEUU. En este sentido, Washington y su intransigencia o posición cuasi dubitativa también dejaron a la Unión Europea en un limbo. Curiosamente, Joe Biden condenó la operación militar rusa en Ucrania desde el primer momento, ejecutó sanciones económicas, apoya a Ucrania con envío de armamentos y de paquetes monetarios, pero no se metió en suelo ucraniano a combatir al “enemigo”. Pareciera ser que EEUU perdió esa fiereza que tuvo durante la Guerra Fría, en donde junto a la Unión Soviética, transformaron al mapa mundial en un juego táctico. Hace falta recordar lo que sucedió en la península de Corea, Vietnam, Afganistán y la crisis de los misiles cubanos. Ahora bien, Biden sabe que no es momento de actuar de esa manera, por las razones previamente establecidas como la equivalencia de fuerzas bélicas y el debilitamiento del sistema económico que ya viene desguarnecido por la pandemia de COVID – 19. Por otro lado, el eterno defensor de la democracia ha tomado la postura de la defensa indirecta, resguardando sus intereses y con un contexto nacional particular. La adhesión social en EEUU no es algo homogéneo en su mayoría, y además cabe recordar el avance de los extremismos en su sociedad, marcada por los tiroteos masivos y por el funesto episodio del asalto al Capitolio en 2021. Con esto se quiere decir que Estados Unidos tiene asuntos que resolver en su patio trasero antes de salir a pasear por el barrio. 

En el medio de esta discordia, la Unión Europea se encuentra entre fuego cruzado y con una amenaza constante y total. Por esa razón, personajes como Macron o Scholz han buscado el diálogo constante con Putin, entendiendo que esa vía es la indicada al no tener un contexto favorable para otro tipo de ultimátum. Por otro lado, las sanciones económicas a Rusia, no parecen afectarle en demasía, como si lo hace el bloqueo del petróleo y el gas del Kremlin, que están causando una verdadera crisis energética en el viejo continente. Efectos casi nunca padecidos: altas tasas inflacionarias, previsiones a futuro aún más elevadas, aumento del precio de combustible y caída del nivel de vida. Ante esto, la Unión Europea se dio cuenta del golpazo que le están propinando Rusia y EEUU, y también que su modelo puede entrar en crisis en cualquier momento. 

G7 y OTAN en la periferia 

Mucho se habló de lo acontecido en el viejo continente y de lo meramente relacionado a la Guerra en Ucrania. Sin embargo, hay países considerados emergentes que han participado de dichas cumbres, en forma de invitados. Previamente se habló de Argentina, y en este apartado cabe recordar que el país conducido por Alberto Fernández quedó medianamente bien posicionado en la última Cumbre de las Américas. Esto podría servir para Argentina, por razones de pagos externos, pero también para las potencias, entendiendo que, si la economía argentina goza de un leve despegue en los próximos meses o años, puede ser una oportunidad de invertir en Sudamérica. 

Más allá de esto, India se presenta como un país interesante que tuvo invitación al G7. La importancia de este gran país asiático radica en que forma parte del BRICS. Es decir, la alianza conformada también por Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. Es decir, son países con economías emergentes, con relaciones bilaterales estratégicas. El acercamiento de India a las problemáticas que guardan relación con Europa puede servir como una especie de termómetro, si es que se posiciona como interés de la India, para con Vladimir Putin. No pareciera ser de suma importancia para Nueva Delhi, el hecho de ser un mediador en esta guerra. Caso contrario al de Turquía. 

Erdogan sigue haciendo de la OTAN, una novela en donde él mismo es el guionista. Con idas y vueltas para con Suecia y Finlandia. Más, sin embargo, habría que empezar a pensar en un actor importante que no ha aparecido en escena en estas cumbres, pero que tiene intereses de mediador y de dominador regional tal y como lo busca Turquía: hablamos de Israel. El país de Medio Oriente cumple un papel fundamental en las cercanías de la medialuna de las tierras fértiles, un rol preponderante como aliado de los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El control de las sublevaciones o los afianzamientos de movimientos islámicos y, sobre todo, palestinos, es de vital importancia para mantener los intereses petroleros de la región. Israel, a su vez, no ha tenido participación directa en estas cumbres, aunque se conoce su postura al respecto de las problemáticas tratadas. A esto hay que agregarle, que Tel Aviv está pasando por un proceso de fragilidad institucional más que evidente. En los últimos días, Israel disolvió su parlamento y llamó a elecciones anticipadas para noviembre del corriente año. Será la quinta elección en cuatro años en dicho país. 

Luego de lo previamente expuesto, pareciera ser que África vuelve a ser ignorada y dejada de lado por las grandes potencias. El G7 y la OTAN solo tuvieron una escasa aproximación a un paquete económico de ayuda humanitaria en el continente más afectado por la pobreza y la enfermedad. Además de esto, la siempre complicada situación de Melilla en el norte africano fue material de comentarios en los pasillos alemanes y españoles, pero no más que eso. Nuevamente, el continente africano queda afuera de las políticas globales, sin tener en cuenta su galopante y preocupante nivel de pobreza, indigencia, falta de educación, crisis sanitarias por enfermedades y bajísimo nivel de vida. 

Finalmente, las políticas medio y socio – ambientales ocuparon un breve espacio, sobre todo en la cumbre del G7. Con el fin de continuar un proceso de saneamiento de la naturaleza y preservación de la naturaleza y la biodiversidad a partir de políticas a largo plazo. Inclusive, la Unión Europea aprobó el abandono de los vehículos a combustión para 2035, pero no más que eso. Es decir, antes de la guerra en Ucrania, la agenda global se encontraba plenamente abocada a las políticas ambientales. Hoy, la OTAN y el G7 tienen preocupaciones de mayor envergadura, las cuales han sido identificadas y tienen claros destinatarios: el avance militar de Rusia con el declive político de Europa, y la mega – maquinaria económica y financiera de China, manejada por un régimen con mano dura como el de Xi Jinping.

Compartí esta noticia !

¿La ‘peste negra’ mató a la mitad de la población en Europa? Un nuevo estudio sugiere que no

Compartí esta noticia !


Por Carl Zimmer
. A mediados de la década de 1300, una especie de bacteria propagada por pulgas y ratas se extendió por Asia y Europa, provocando casos mortales de peste bubónica. La “peste negra” es una de las pandemias más conocidas en la memoria histórica, y muchos expertos calculan que mató a unos 50 millones de europeos, la mayoría de los habitantes del continente.

“Los datos son lo suficientemente amplios y numerosos como para pensar que la peste negra arrasó con alrededor del 60 por ciento de la población europea”, escribió en 2005 Ole Benedictow, historiador noruego y uno de los principales expertos en la peste. Cuando Benedictow publicó The Complete Black Death en 2021, elevó ese cálculo al 65 por ciento.

Pero esas cifras, basadas en documentos históricos de la época, sobrestiman en gran medida el verdadero número de víctimas de la peste, según un estudio publicado el jueves. Al analizar antiguos depósitos de polen como indicadores de la actividad agrícola, los investigadores de Alemania descubrieron que la peste negra causó un patrón de destrucción desigual. En efecto, algunas regiones de Europa sufrieron pérdidas devastadoras, pero otras se mantuvieron estables y algunas incluso prosperaron.

“Ya no podemos decir que mató a media Europa”, dijo Adam Izdebski, historiador del medio ambiente del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana de Jena, Alemania, y uno de los autores del nuevo estudio.

En el siglo XIV, la mayoría de los europeos trabajaban en granjas, lo que requería una labor intensiva para obtener cosechas. Si la mitad de los europeos murieron entre 1347 y 1352, la actividad agrícola habría caído en picada.

“La mitad de la mano de obra desaparece instantáneamente”, dijo Izdebski. “No se puede mantener el mismo nivel de uso de la tierra. En muchos campos no se podría continuar”.

La pérdida de la mitad de la población habría dejado muchas granjas baldías. Sin suficientes pastores para atender al ganado, los pastos habrían crecido en exceso. Los arbustos y los árboles se habrían apoderado de ellos, sustituyéndolos finalmente por bosques maduros.

Izdebski y sus colegas pensaron que si la peste negra provocó ese cambio, deberían poder verlo en las especies de polen que sobrevivieron a la Edad Media. Todos los años, las plantas liberan grandes cantidades de polen en el aire, y parte de él acaba en el fondo de lagos y humedales. Enterrados en el barro, los granos pueden sobrevivir a veces durante siglos.

Para ver qué decía el polen sobre la peste negra, Izdebski y sus colegas seleccionaron 261 lugares de toda Europa —desde Irlanda y España en el oeste hasta Grecia y Lituania en el este— que conservaban granos de alrededor de 1250 a 1450.

Por Jonathan Corum | Fuentes: Adam Izdebski et al., Nature Ecology & Evolution. Se muestran las fronteras modernas.

En algunas regiones, como Grecia y el centro de Italia, el polen contó una historia de devastación. El polen de cultivos como el trigo disminuyó. Los dientes de león y otras flores de los pastos se desvanecieron. Aparecieron árboles de crecimiento rápido, como el abedul, seguidos de otros de crecimiento lento, como los robles.

Pero esto no fue la norma en toda Europa. De hecho, solo siete de las 21 regiones estudiadas por los investigadores sufrieron un cambio catastrófico. En otros lugares, el polen registró pocos cambios.

De hecho, en regiones como Irlanda, el centro de España y Lituania, el paisaje se transformó en la dirección opuesta. El polen de los bosques maduros se hizo más raro, mientras que el de los pastos y las tierras de cultivo se hizo aún más común. En algunos casos, dos regiones vecinas se desviaron en caminos diferentes: el polen sugiere que una se convirtió en bosque y la otra en granja.

Aunque estos hallazgos sugieren que la peste negra no fue tan catastrófica como muchos historiadores han argumentado, los autores del nuevo estudio no ofrecieron una nueva cifra del número real de víctimas de la pandemia. “No nos sentimos cómodos arriesgando el cuello”, dijo Timothy Newfield, historiador de enfermedades en la Universidad de Georgetown y uno de los colaboradores de Izdebski.

Algunos historiadores independientes afirmaron que el nuevo estudio sobre todo el continente coincidía con sus propias investigaciones sobre determinados lugares de Europa. Por ejemplo, Sharon DeWitte, antropóloga biológica de la Universidad de Carolina del Sur, descubrió que los restos óseos de Londres durante ese periodo mostraban evidencias de un modesto número de víctimas de la pandemia. Eso la llevó a preguntarse si ocurría lo mismo en otras partes de Europa.

“Una cosa es tener una sospecha razonable y otra muy distinta presentar pruebas, como hacen estos autores”, dijo DeWitte. “Es realmente emocionante”.

Joris Roosen, jefe de investigación del Centro de Historia Social de Limburgo, en los Países Bajos, dijo que la peste negra no destacó en su investigación histórica de Bélgica. Roosen midió el número de víctimas de la peste negra al examinar el impuesto de sucesiones que se pagaba en una provincia llamada Hainaut. Las muertes causadas por la peste bubónica provocaron, en efecto, un aumento de los impuestos de sucesiones, pero Roosen descubrió que otros brotes en años posteriores crearon picos igual de grandes o incluso mayores.

“Se puede seguir eso durante trescientos años”, dijo. “Cada generación, en esencia, sufre un brote de peste”.

Pero a otros expertos no les convencen las conclusiones del nuevo estudio. John Aberth, autor de The Black Death: A New History of the Great Mortality, dijo que el estudio no cambiaba su opinión de que cerca de la mitad de los europeos de todo el continente murieron.

Aberth dijo que dudaba que la peste pudiera perdonar regiones enteras de Europa mientras asolaba las vecinas.

“Estaban muy interconectadas, incluso durante la Edad Media, por los intercambios, los viajes, el comercio y la migración”, dijo Aberth. “Por eso soy escéptico de que regiones enteras pudieran escapar”.

Aberth también puso en duda que el cambio de una región hacia el polen de los cultivos significara necesariamente que la población de la misma estuviera en auge. Especuló con la posibilidad de que la población haya sido aniquilada por la peste negra, para ser sustituida por inmigrantes que ocuparan las tierras vacías.

“La inmigración de los recién llegados a una zona podría haber compensado las pérdidas demográficas”, dijo Aberth.

Izdebski reconoció que en la época de la peste bubónica había personas que inmigraban por toda Europa. Pero argumentó que su número documentado era demasiado pequeño para sustituir a la mitad de la población.

Y también señaló que las enormes oleadas de inmigrantes tendrían que haber venido de otras partes de Europa que supuestamente también fueron aniquiladas por la peste negra.

“Si necesitas que vengan cientos de miles de personas, ¿de dónde saldrían si en todas partes murió la mitad de la población?”, preguntó.

Monica Green, historiadora independiente con sede en Phoenix, especuló que la peste negra podría haber sido causada por dos cepas de la bacteria Yersinia pestis, que podrían haber causado diferentes niveles de devastación. El ADN de Yersinia recogido en esqueletos medievales apunta a esta posibilidad, dijo.

En su estudio, Izdebski y sus colegas no examinaron esa posibilidad, pero sí tuvieron en cuenta otros factores, como el clima y la densidad de población en distintas partes de Europa. Pero ninguno explicaba el patrón que encontraron.

“No hay una explicación sencilla detrás de esto, ni siquiera una combinación de explicaciones sencillas”, dijo Izdebski.

Es posible que la ecología de las ratas y las pulgas que propagaron la bacteria fuera diferente de un país a otro. Los barcos que llevaron la Yersinia a Europa pueden haber llegado a algunos puertos en una mala época del año para la propagación de la peste, y a otros en un mejor momento.

Al trabajar en el estudio durante la propagación de una pandemia diferente que se desarrolla en varios continentes, Izdebski dijo que había lecciones que sacar de la peste negra en la era del coronavirus.

“Lo que mostramos es que hay una serie de factores, y no es fácil predecir desde el principio qué factores van a importar”, dijo, refiriéndose a cómo pueden propagarse los virus. “No se puede asumir que un mecanismo funcione en todas partes de la misma manera”.

Carl Zimmer es el autor de la columna Matter. Ha publicado 14 libros, entre ellos Life’s Edge: The Search For What It Means To Be Alive@carlzimmer • Facebook

Compartí esta noticia !

Europa vuelve a poner restricciones a los argentinos

Compartí esta noticia !

La Unión Europea removió a la Argentina de la lista de países desde los que se puede viajar sin restricciones, debido a los casos de Covid-19. ¿Qué significa?

Argentina quedó más aislada del mundo este lunes (17/1) después de que la Unión Europea decidiera borrarla –junto con Australia y Canadá- de la lista de países desde los que se puede viajar sin restricciones, debido a la cantidad de contagios de Covid-19 que registra nuestro país.

La decisión del Consejo de la Unión Europea (UE) fue anunciada a través de un comunicado publicado en su página web oficial donde argumenta que adoptó la decisión “tras una revisión en el marco de la recomendación sobre el levantamiento gradual de las restricciones temporales a los viajes no esenciales a la UE”.

En esa línea, el organismo actualizó “la lista de países, regiones administrativas especiales y otras entidades y autoridades territoriales para los que deben levantarse las restricciones de viaje” y excluyó a la Argentina junto Australia y Canadá.

Criterios

La decisión de la UE de quitar a la Argentina de la lista de países desde los que se puede viajar sin restricciones, se debe a que el organismo evaluó la peligrosidad de la situación epidemiológica por la alta cantidad de contagios de Covid-19.

En ese orden, indicó que los criterios adoptados “cubren la situación epidemiológica y la respuesta general al COVID-19, así como la confiabilidad de la información y las fuentes de datos disponibles”.

A su vez, la UE recordó que “los criterios para determinar los terceros países para los que se debe levantar la actual restricción de viaje se actualizaron el 20 de mayo de 2021″. Y por eso, tomó la determinación “tras una revisión en el marco de la recomendación sobre el levantamiento gradual de las restricciones temporales a los viajes no esenciales a la UE”.

Argentina ya no es país seguro

Cabe recordar que la Argentina había ingresado a la nómina de países seguros el 29 de octubre de 2021. Pero, como el Consejo revisa todas las semanas la situación epidemiológica y la respuesta general al COVID-19 de cada país, así como la confiabilidad de la información y las fuentes de datos disponibles en cada uno, la lista de países se va actualizando. Por su parte, en la lista de países seguros quedan cuatro de la región: Chile, Colombia, Perú y Uruguay. Los acompañan Baréin, Indonesia, Kuwait, Nueva Zelanda, Katar, Ruanda, Arabia Saudita, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos y China, que está “sujeta a confirmación de reciprocidad”.

Compartí esta noticia !

Europa padece la ineficiencia crónica de eólicas y solares

Compartí esta noticia !

La severa crisis energética, en la cual se encuentra complicada la Unión Europea, tiene varias lecturas posibles, varias de ellas correctas, pues es un fenómeno multicausal, que como tal puede ser abordado desde diversos ángulos.

La vieja y pequeña Europa, el menor de los continentes o la prolongación peninsular de la gigantesca masa de Eurasia, es relativamente pobre en recursos naturales. En el largo período de formación y consolidación imperial, entre los siglos XVI y XIX, buena parte de sus necesidades fueron “aportadas” (en muchos casos saqueadas) de casi todo el “resto” del mundo.

Tan fuerte fue la influencia europea, que en el siglo XX provocaron las dos gigantescas masacres colectivas, que fueron las guerras mundiales, arrastrando a las mismas a casi todo el mundo. Pero este ya es otro tema.

Casi todos los países de Europa son acentuadamente deficitarios en sus abastecimientos de Energía (en todas sus formas), en especial el variopinto bloque de la Unión Europea. Por el contrario, la Federación Rusa es fuertemente exportadora de hidrocarburos, buena parte de los cuales se obtienen de sus cuantiosos yacimientos ubicados en sus vastas extensiones asiáticas.

Mientras el petróleo y el gas fueron muy baratos y los países grandes productores estaban en una posición neutra o incluso sumisa, la provisión de energía no era mayor problema para la vieja Europa, ahíta de riqueza y poderío. Pero desde hace medio siglo, con la primera gran crisis mundial del petróleo, el contexto energético mundial comenzó a cambiar, bruscamente.

El petróleo dejó de ser un insumo estratégico muy barato, y sus productores jugaron la carta de la soberanía. Las reacciones de las potencias industriales fueron rápidas, buscando alternativas o paliar las necesidades con mayor eficiencia en el consumo. Además, que mediante mecanismos financieros buscaron transferir los costos del petróleo caro, a otros países.

EEUU, el gran consumidor y derrochador serial de hidrocarburos, tomó varias medidas, entre ellas aumentar sus reservas estratégicas, comprando enormes cantidades de crudo a México, almacenándolas en oquedades de terrenos salinos u otras estructuras geológicas aptas para ese fin. Además, desarrolló una serie de acciones, para buscar mantener bajo su influencia geopolítica a grandes productores, como los Emiratos Árabes (algunos de ellos con nuevas exploraciones geológicas que los posicionaron como exportadores de crudo y gas), Arabia Saudita, Irán, Iraq, Venezuela y Nigeria, entre otros.

Para la generación eléctrica, teniendo construidas prácticamente todas las hidroeléctricas posibles, EEUU dio fuerte impulso a las usinas nucleares. Y dentro del derroche generalizado de su realidad socio económica, buscó algunas alternativas de economía, como producir e importar automotores de menores consumos. Europa tampoco pudo recurrir a nuevas usinas hidroeléctricas, también por tenerlas casi todas ya construidas.

Algunos de sus países, como Francia, y en medida algo menor Alemania y casi todos los del Sector Occidental, se volcaron a las usinas nucleares, buscando a la vez eficientizar sus consumos.

Noruega y Gran Bretaña se abocaron a explotar los grandes yacimientos del Mar Del Norte (Atlántico Norte), mejorando tecnologías para alta mar y grandes profundidades. Actualmente esos yacimientos estarían mostrando signos de agotamiento. Seguramente por eso los poderes británicos planifican el saqueo de las reservas en torno a las usurpadas Islas Malvinas, de Argentina.

Al paso de los años, surgieron nuevas ideas y nuevos prejuicios, montados por las muy activas y muy bien financiadas ONGs ecologistas, que pasaron a ser un nuevo instrumento de presión, al servicio de las dos megas potencias anglosajonas y del Bloque Atlantista. Las fuertes campañas montadas por esas ONGs, en lo energético se basaron en rechazos dogmáticos y viscerales, contra las energías hidro y nuclear; así como la promoción a ultranza de las falsamente llamadas “energías limpias” eólica y solar.

Esas campañas, nada inocentes, por cierto, funcionando como aceitado mecanismo de promoción a ultranza de las “energías renovables”, o “energías limpias” (eólicas y solares), facilitaron las instalaciones masivas y al como sea, de muchos de esos equipos, sin importar en absoluto sus costos reales por kWh (mucho más caros que las centrales convencionales térmicas, hidros y nucleares).

Las instalaciones eólicas y solares adolecen de cortas vidas útiles (en comparación con otras usinas), con muchos costos ambientales semi encubiertos, y omitiendo por completo que se trata de generadoras de energía intermitentes, por lo cual son energías de muy baja calidad, completamente inútiles como generadoras de base de ningún sistema…salvo que se apele a utilizar baterías, lo cual encarece esas energías aún más y es pésimo desde lo ambiental (las baterías son altamente contaminantes).

Pese a las conocidas (pero bien ocultadas por sus promotores) limitaciones técnicas de eólicas y solares, se instalan en casi todo el mundo, pues los incrementos de la demanda obligan a apelar a todas las fuentes de energía disponible. Pero su rol lógico dentro de cada matriz eléctrica, es solamente complementario, por no ser aptas como bases de ningún sistema interconectado, siendo recomendable que no sean porcentualmente preponderantes; en el orden de hasta el 20 % de la generación total, o excepcionalmente no más del 25 %. Pero los militantes del ultraecologismo, alentados por ONGs y por publicaciones “especializadas” promotoras de eólicas y solares, y denostadoras de hidros y nucleares, no entienden de limitaciones técnicas, promoviendo inserciones patológicamente preponderantes de eólicas y solares, en las respectivas matrices eléctricas de sus países.

En tales casos, no solo se encarecen mucho los costos reales de la electricidad, sino que se les quita seguridad y previsibilidad operativa a los sistemas eléctricos. Ese esquema irracional, parece diseñado por los poderes neocoloniales, afines al núcleo Atlantista, a la medida del mundo subdesarrollado, precisamente para impedir que salgamos del subdesarrollo, con sistemas eléctricos no confiables e incluso desquiciados.

Pero esos discursos ultra ecologistas en lo energético, también prendieron en Europa, principalmente en Alemania y España, países que paralizaron sus planes de generación nuclear, para reemplazarlo por las (supuestamente) “limpias” energías eólica y solar. Además de erosionar la necesaria previsibilidad del suministro eléctrico, eso encareció mucho los costos de generación.

Pero como las “renovables amputadas” (pues “amputaron” del concepto de “renovables” a las hidros) eólicas y solares, son intermitentes, son inútiles para reemplazar a las canceladas muy eficientes y económicas usinas nucleares.

Ante esos faltantes de Energía de Base, Alemania y España tuvieron que apelar, casi de emergencia, a sustituirlas con masivas y crecientes importaciones de gas natural, además de importar electricidad de sus socios comunitarios, como Francia, y en el caso germano, a utilizar ingentes cantidades de carbón polaco y de EEUU. En conclusión, toda la Unión Europea, y en particular Alemania, dependen en gran y creciente medida de las masivas importaciones de gas ruso; y de Argelia en el caso de España.

Pero como EEUU, en la pugna geopolítica y guerra económica contra Rusia, presiona a sus potencias subordinadas de la UE para que disminuyan sus masivas compras de gas ruso, buscando que lo sustituyan por gas de reservorios no convencionales de EEUU. Previsiblemente, el gas de EEUU debería ser transportado en buques metaneros, con una logística más complicada y mucho más costosa que el gas ruso transportado por los varios megas gasoductos a casi toda Europa.

Algunos gasoductos, como grandes obras de ingeniería, discurren por el gélido Mar Báltico llegando directamente al gigante económico germano. El último de ellos, no se pone en funcionamiento por las fuertes presiones de EEUU oponiéndose ante el dubitativo gobierno germano. Ese complejo cuadro de situación en el abastecimiento de gas a Europa, provocó sensibles fluctuaciones al alza de los precios del insumo energético.

Agravando el contexto energético europeo, trascendió que hubo una sensible disminución en la ventosidad, lo cual afectó la generación eólica. En síntesis, Europa padece las severas consecuencias de haber apostado desmesuradamente a energías intermitentes y costosas, como son las eólicas y solares. Preocupante resulta que, a los íberos americanos, nos presionan fuertemente para que adoptemos la misma senda de ineficiencia y altos costos de la energía, de eólicas y solares, en la cual nos embretan con el Acuerdo de París, COP 21.

Nos quieren obligar a severas pautas supuestamente conservacionistas, pese a la irrelevancia a nivel mundial de nuestros índices de contaminaciones; mientras que grandes contaminadores mundiales, como EEUU, China y Australia, siguen quemando carbón en volúmenes enormes.

El cuidado del medio ambiente parece ser la nueva excusa del Poder Atlantista para mantenernos en el subdesarrollo permanente, en cuyo contexto se producen los más aberrantes cuadros de contaminaciones y de degradaciones humanas. Pero de eso poco y nada se habla, y menos aún se acciona. 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin