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El 75% del mundo disfruta productos agroindustriales argentinos

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FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su informe Monitor de Exportaciones Agroindustriales. “Le vendemos a más de 143 países, es el 75% del mundo. Si analizamos nuestro rol en los mercados globales, vemos que somos los primeros vendedores de maní, aceite de soja y aceite y jugo de limón. Estamos segundos con harina de soja y yerba mate y completamos el podio con el maíz. Es un orgullo como argentinos”, revela Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA.

Este trabajo, desde hace años, analiza 20 complejos con 10 indicadores: 200 datos que permiten descubrir la gran diversidad productiva de nuestro país. Desde los limones del NOA y el té del NEA hasta las peras y manzanas de la Patagonia: “cada una de estas producciones genera trabajo, desarrollo y las divisas que necesitamos”, agrega Pisani Claro.

¿Cómo nos fue en 2025?

Argentina exportó por un total de USD 87.076 millones. La agroindustria aportó el 61% de esa cifra, un total de USD 52.900 millones. “En otras palabras, 6 de cada 10 dólares que ingresaron a nuestro país provienen de las cadenas agroindustriales”, explica Antonella Semadeni, economista FADA. “Si nos preguntamos de dónde vienen principalmente, el Monitor revela que el 69% se origina en los granos, el 14% de las economías regionales, 9% de las carnes, 3% de lácteos y 5% de otros”, completa Semadeni.

En cuanto a la balanza comercial argentina, para el 2025 alcanzó un superávit de USD 11.285 millones. Por rubro, las cadenas agroindustriales, energía y minería, son los únicos con superávit comercial, sin embargo, el de estos dos últimos es notablemente inferior. En el caso de la agroindustria fue de USD 42.196 millones, USD 6.663 millones para energía y USD 3.845 millones en minería.

“Cada complejo presenta particularidades, por eso la riqueza de analizarlos uno a uno”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. De los 20 complejos analizados, 13 aumentaron sus exportaciones tanto en dólares como toneladas: soja, trigo, girasol, lácteo, pesquero, maní, peras y manzanas, forestal, limón, arroz, legumbres, ovino y yerba. 

“Desde el primer Monitor de Exportaciones en 2019 a hoy, 6 complejos presentaron récord en exportaciones, tanto en dólares como en toneladas: yerba, maní, girasol, arroz, lácteo y pesquero”, destaca Semadeni

El complejo de la carne de vaca creció un 25% respecto al año anterior y es la tercera cadena generadora de dólares. “Si nos detenemos en las carnes, podemos ver que del total que producimos de vaca, el 73% es para nuestro consumo y el 27% lo exportamos. En el cerdo el 99% queda en Argentina y en el pollo el 93%”, comentan desde FADA.

Lo nuestro, en el mundo

“Si dividimos nuestros productos en grandes grupos, vemos que los granos van principalmente a Perú, Brasil, Arabia Saudita, india, Vietnam y China. Al considerar las carnes identificamos a China, EE.UU., Israel, Alemania y Países Bajos como los principales compradores. En el caso de las economías regionales, encabezan la lista Brasil, EE.UU., España, Italia y China”, resume Fiorella Savarino, economista FADA.

Destinos y orígenes: ¿cómo se distribuyen geográficamente nuestros productos?

En la Región Pampeana predominan los complejos de granos, carnes y lácteos, que representan el 98% de las exportaciones agro-pampeanas. En el NEA y NOA se encuentran principalmente economías regionales como limón, poroto (del complejo legumbres), forestal, té y yerba. En Cuyo, el complejo de la uva representa el 59% de las exportaciones de la región. En la Patagonia, las actividades de peras y manzanas y el complejo pesquero representan el 99% de las exportaciones agro-patagónicas.

En promedio, el 64% de las exportaciones se dirigieron a los principales cinco países de destino de cada complejo. “Si vemos cuánto de los que se produce se exporta y cuanto queda, el promedio de todos los complejos nos da que la mitad es para exportación, el 51%”, comenta Savarino.“Es curioso conocer qué países eligen qué productos argentinos, es uno de los tantos datos que aporta el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA”, añaden las economistas. Por ejemplo, el maíz llega a más de 85 países, pero el top 5 de compradores lo integran Vietnam, Perú, Malasia, Argelia y Arabia Saudita. Si analizamos la carne de vaca, estamos en la mesa de más de 60 países y quienes mas nos eligen son China, Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos.

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Después de pagar los costos ¿qué pasa con lo que queda? 63,6% para pagar impuestos

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Para producir es necesario pagar diferentes costos: las semillas, los fertilizantes, los salarios, fletes, seguros, etc. Una vez que se cosecha, se vende el cultivo. La plata que queda después de pagar los costos se divide en 3: el valor de quienes alquilan la tierra para producir (26,6%), la ganancia (9,8%) y los impuestos que se pagan (63,6%). Esto último medimos en el Índice FADA, cuánto es el peso de los impuestos para quienes trabajan la tierra”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe FADA. 

El Índice subió comparado a la medición de marzo. “Aún con el efecto de la baja temporal de Derechos de Exportación (DEX), la caída en los precios fue tal que genera un menor valor de la producción de los granos y, con ello, un mayor peso de los impuestos”, revela Antonella Semadeni, economista FADA. 

¿Qué está pasando con el trigo?

“En el marco del inicio de la campaña de trigo y dado que es el único cultivo de los que analizamos al cual se le prorrogó la baja temporal de DEX, resulta interesante hacer un repaso de su situación”, sostiene Pisani Claro. 

Los precios de junio 2025 se encuentran muy por debajo del promedio de los últimos cinco años. Comparado con el promedio desde marzo 2020 a la actualidad, hoy el trigo está 20% por debajo. Si se contrasta con la medición anterior de FADA (marzo 2025) se ve una caída del precio del 6%. Al analizarlo en relación a un año atrás, la caída es del 28,2% del precio.

Si los precios son menores, la renta del productor es menor, porque recibe menos dinero por los granos que vende, pero sigue pagando los mismos impuestos. Por eso el peso del Estado es mayor”, argumenta la economista.

El panorama para esta campaña de trigo no es alentador. Con caída de precio y suba de algunos insumos, el índice trepa al 78%. “Se necesitaría un precio local más cercano a los USD 220 por tonelada para mejorar el resultado, pero hoy está en USD 200 por tonelada”, afirma Semadeni.

Por cultivos, por jurisdicción y por provincia

El peso de los impuestos en soja es del 65,9%, maíz 53,4%, trigo 78,2% y girasol 63,2%. “Se anunció que la reducción temporal de DEX sólo se prorroga para trigo, con el retorno de retenciones para los demás cultivos los índices aumentarían a: el promedio nacional 67%, 70% en soja, 56% en maíz y 67% en girasol”, sostiene Pisani Claro.

De todos los impuestos que paga una hectárea agrícola, el 63,8% son nacionales no coparticipables, es decir, que no vuelven a las provincias. El 28,4% son nacionales coparticipables, 6,8% corresponde a los impuestos que cobran las provincias y un 1% son los municipales.

Mientras el Índice FADA nacional es de 63,6%, las provincias muestran diferencias según costos, producción e impuestos locales. Córdoba registra un 64%, Buenos Aires 59,7%, Santa Fe 58,6%, La Pampa 62%, Entre Ríos 69,1% y San Luis: 61,1. A modo de resumen: en todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos.  En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes porcentajes. En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.  Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

“Cada una de estas provincias enfrenta realidades distintas en cuanto a sus rindes, estructura de costos e impuestos, lo que explica la variabilidad de estos resultados”, concluye Pisani Claro.

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Cada cuatro pancitos, nos comemos uno de impuestos

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En el desayuno de tostadas con café con leche tomamos la energía para encarar el día. Pero resulta que también nos comemos grandes cantidades de impuestos. Cada 4 bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet. Es decir, en el precio que pagamos por muchos de los productos, hay más impuestos que ganancia. Por ejemplo, en la leche hay 26% de impuestos y 7% de ganancia y en el pan 24% impuestos y 16% ganancias. Son datos que arroja el último informe de “Composición de precios” de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). 

“En el almuerzo o cena pasa lo mismo, si vamos a la carnicería, por cada kilo de carne nos estamos llevando un cuarto de impuestos. Hay 25% de impuestos y 15% de ganancias.  En otras palabras, cada $10.000, estamos pagando $2.500 de carga impositiva. Esto se repite también en muchos de los productos, y en algunos casos esto se está haciendo más visible para el consumidor, por la aplicación de la nueva medida de transparencia que pide detallar el “precio con y sin impuestos” en las góndolas y tickets”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA. 

¿Qué pagamos en un precio?

“El precio que pagamos está compuesto por tres grandes categorías: los costos de hacer ese producto, la ganancia y los impuestos que se pagan en todo ese proceso. Pero ¿cuáles son esos impuestos y qué hay detrás de un producto en cuanto a costos? Los impuestos que se destacan son: el IVA a nivel nacional, ingresos brutos en lo provincial y las tasas a industrias y comercios a nivel municipal”, detalla Antonella Semadeni, economista de FADA. Y del total de esos impuestos, más del 70% corresponden a los nacionales.

“En cuanto a los principales costos, por ejemplo, para elaborar el pan tenemos: la electricidad, que pesa aún más por las actualizaciones en las tarifas, materia prima, el transporte, alquileres y el personal. Por ejemplo, el flete representa el 2% del precio al consumidor”, describe Pisani Claro.

“Hasta que llega a nuestra mesa, en cada etapa del producto hay costos e impuestos que se deben afrontar, así como las ganancias propias de una actividad productiva. Que los impuestos superen la ganancia, es una situación que puede tornarse injusta ya que, por ejemplo, en la cadena de la leche todo el proceso productivo está afectado por cuestiones climáticas, sujeto al precio del maíz con el que se alimentan las vacas, a los productos relacionados con la salud de los animales, al del combustible para el transporte… son muchas las variables que se enfrentan. En medio de todo eso, el Estado, a través de los impuestos, está presente en todos los eslabones y no afronta ningún riesgo”, analiza Semadeni.

¿Cómo se va componiendo el precio?

“El precio que pagamos por nuestros alimentos no es azaroso o caprichoso y puede desglosarse de diferentes modos. Esto hacemos en este informe”, explica Semadeni. Por ejemplo, en el caso del pan, desde el campo a la mesa el precio se multiplica 12 veces. ¿Qué hay en el proceso?: 60% de costos de producir el pan, 24% de impuestos y 16% de ganancias

En el caso de la carne, el precio está compuesto por un 60% de costos. Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva mucho tiempo, con costos importantes como la tierra donde se crían los animales, la sanidad y la alimentación, el transporte, y el personal.

En la leche 67% son costos, 26% son impuestos y sólo un 7% son ganancias. Por ejemplo, para el tambo, los costos que más subieron en esta última medición fueron la alimentación de las vacas y todos los costos relacionados con la comercialización.

Al estudiar la composición de los precios de manera cronológica, vemos en el precio del pan que el 8% corresponde al trigo, 4% al molino, 64% a la panadería y 24% los impuestos. En la carne 28% es la cría, 24% el feedlot, 2% frigorífico, 21% carnicería y 25% impuestos. En la leche 28% es el tambo, 26% la industria, 20% el comercio y 26% los impuestos.

Precio con y sin impuestos ¿Para qué sirve esta medida?

“Es una forma de educar a los consumidores, para que se tenga noción del peso de los impuestos en los productos que compramos y entender la importancia de revisar todo el sistema impositivo en general. El informe de FADA también va en esa línea de aportar información e incluso intenta ir más allá, detallando cómo se va componiendo el precio a través de todos los eslabones y teniendo en cuenta los impuestos en todos los niveles de gobierno”, comenta Pisani Claro.

 “Creemos que esto ayuda a derribar ciertos mitos sobre cómo se conforman los precios que muchas veces traban políticas públicas importantes para los ciudadanos y para las áreas productivas. Por ejemplo, durante muchos años se creyó erróneamente que la baja de las retenciones, al impactar en el precio de los granos, iba a traer un importante aumento del precio de los productos básicos cuando no es así. En realidad, este informe muestra que el 90% del precio de los productos corresponde a múltiples factores como impuestos, transportes, alquileres, salarios, servicios, entre muchos otros. Por eso creemos que es importante visibilizar y derribar ciertos mitos para centrarse y focalizar en lo que necesitamos como consumidores y para todo el proceso de producción y elaboración”, concluye Semadeni.

“COMPOSICIÓN DE PRECIOS” EN NÚMEROS

  • 1.000 de cada 4.000 pesos que pagamos en carne, leche y pan, son impuestos.
  • En el total de impuestos a estos alimentos: 3 mil de cada 4 mil pesos, son impuestos nacionales.

PAN

  • Cada 4 bollitos de pan, nos comemos 1 de impuestos. 
  • Precio del pan: el 60% son costos, el 24% impuestos y el 16% la ganancia. 
  • El trigo representa sólo el 8% del precio.
  • Desde el campo a la panadería, el precio se multiplica por 12 en su recorrido. 
  • Precio pan en eslabones: el trigo representa el 8%, el molino el 4%, la panadería el 64% y los impuestos el 24%.

LECHE

  • Nos tomamos un vaso de impuestos por cada sachet de leche.
  • 67% son costos de producción, 26% impuestos y 7% ganancia.
  • El maíz representa el 4% del precio del sachet al consumidor.
  • El precio de la leche se multiplica por 3,5 del campo a la góndola.
  • Precio leche por eslabones: el tambo representa el 28%, la industria el 26%, el comercio 20% e impuestos el 26%.

CARNE

  • Nos comemos un cuarto kilo de impuestos por cada kilo de carne.
  • 25% son impuestos, el 59% son costos y 15% ganancia.
  • El maíz representa sólo 9% del precio final de la carne.

Precio carne por eslabones:la cría representa el 28%, el feedlot 24%, frigorífico 2%, carnicería el 21% y los impuestos el 25%.

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Dos de cada diez empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales

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Medallas olímpicas en la agroindustria argentina. Oro para carne vacuna, plata para frutas, verduras, hortalizas y legumbres y bronce para trigo. 2 de cada 10 de puestos de trabajo vienen de la agroindustria. Los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park y los ganaderos 590 Torres Eiffel. El trabajo argentino bajo la lupa de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

2 de cada 10 empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales, el equivalente a 4,1 millones de puestos de trabajo. Esto representa el 23% del empleo privado de nuestro país. Estos son algunos de los datos que presenta FADA en su informe de Empleo de las Cadenas Agroindustriales.

“Acostumbramos a traducir los números en ejemplos concretos para dimensionarlo: los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park”, explica Natalia Ariño, economista de FADA.

Los medallistas olímpicos del trabajo

“En el medallero olímpico, la carne vacuna se lleva la medalla dorada, generando el 12,3% de los empleos”, agrega Ariño.

El segundo puesto con la plateada es para la cadena de frutas, verduras, hortalizas y legumbres con el 10,4% del trabajo agro y el bronce se lo lleva el trigo con el 10,1% del empleo.

Si agregamos a la lista soja con el 9,1% y maíz con el 6,7% tenemos casi el 50% del empleo de las cadenas agro.

“Si juntáramos a todos los trabajadores de las cadenas ganaderas llenamos 590 Torres Eiffel”, expresa la economista. Estos trabajadores, como todos los de las cadenas agro, se encuentran a lo largo y ancho del país, desde el arroz en el norte hasta la pesca en la Patagonia, pasando por cada provincia argentina, es empleo que moviliza cada región.

¿Dónde están los 4 millones de trabajadores de la agroindustria?

En 2022 (último dato disponible) las cadenas generaron 3,9% más de trabajo que el año anterior, lo que arrojó un total de 4.115.861 puestos de trabajo en Argentina. “¿Dónde podemos encontrarlos?”, se preguntan desde FADA. “Hay al menos dos formas de responder esa pregunta”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA.

“Por un lado, podemos decir que el 31% lo generan las cadenas de granos y forrajeras, 29% economías regionales, 24% cadenas de carnes y láctea y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.

Pero hay otra forma de contestarlo: están en cada producto dentro de nuestra heladera, desde las milanesas, el dulce de leche, las manzanas. Están en nuestras alacenas en las galletitas y el arroz. Están también en las oficinas y los comercios que venden los productos. Están en los laboratorios que investigan formas más sustentables de producir. Están en las rutas en cada camión que transporta granos o alimentos. Están en los campos y en las ciudades en cada rincón de Argentina. “Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro”, explica Pisani Claro.

Empleo agroindustrial bajo la lupa

Del informe de FADA también se desprende que el mayor generador de empleo es la producción primaria con el 33% del total. Le siguen la comercialización con 26%, la industria con 22% y 19% las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.

“Más agroindustria implica más producción y más empleo, eso inevitablemente implica un aumento en la actividad económica. Que crezca el agro como cualquier otro sector implica una mejora para todos los argentinos, porque cuanto “más grande sea la torta” más grande será la porción para cada uno”, afirman las economistas.

“Todos los productos obtenidos de las cadenas agroindustriales son consumidos por los argentinos, pero también son requeridos por el mundo entero, por lo que también hacen que ingresen divisas con las exportaciones. Decimos que es una rueda de empleo porque eso es lo que va generando: más producción, más empleo, mejor calidad de vida, menos pobreza, una cosa va llevando a la otra”, concluyen.


ANEXO
EMPLEO EN LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES (CAI) EN NÚMEROS
● 2 de cada 10 puestos de trabajo se generan en las CAI.
● 4.115.861 de puestos de trabajo los generan las CAI.
● 23% del empleo privado a nivel nacional proviene de las CAI.
● 29% del empleo lo generan las cadenas regionales, 31% las de granos y forrajeras, 24% cadenas de carnes y láctea, y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.
● Podio medallistas olímpicos: medalla dorada carne vacuna con el 12,3%, plateada para Frutas, verduras, hortalizas y legumbres con 10,4%, la de bronce para trigo con 10,1%.
● 33% del empleo lo genera el eslabón primario, 26% comercialización, 22% industria, 19% cadenas proveedoras de bienes y servicios (insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística).

¿Qué es el Informe “Empleo en las Cadenas Agroindustriales”?

Es un estudio de FADA que se basa en la estimación de los puestos de trabajo generados en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales, y su participación en el empleo nacional. En base a 250 actividades económicas relacionadas al sector, muestra el empleo dividido por cadenas y por eslabones.

Esto quiere decir: cuánto empleo genera la cadena de la soja, maíz, bovina, pesca, forestal, etc., y cuánto de ese empleo por cadena, proviene del campo, la industria, comercialización, transporte y proveedores.
El objetivo es estimar, analizar y comunicar el empleo total que generan directa e indirectamente el campo y la industria, mostrando el aporte al país en general y a las personas.

Con datos y análisis, revela la importancia de la comunidad agroindustrial como motor de empleo, tanto en el campo como en las ciudades.

Un aspecto novedoso de este informe es su amplio alcance y profundidad, los datos se analizan según cada cadena, y según cada eslabón o etapa de esas cadenas. Se relevan 20 cadenas agroindustriales y 82 ramas de actividades, que desagregadas alcanzan a 252 actividades económicas.

Las fuentes de datos que se utilizan provienen fundamentalmente de fuentes oficiales como INDEC, SIPA y SRT, además de los diferentes Ministerios.

Las estimaciones se realizan a partir de datos de empleo privado registrado del Ministerio de Trabajo de la Nación en base a SIPA, y se cruzan con información de la Cuenta de Generación del Ingreso de INDEC para estimar los puestos de trabajo no asalariados y asalariados no registrados. También se utilizaron datos de trabajadores cubiertos de la SRT para desagregar cada una de las actividades para armar las cadenas.

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Uno de cada 4 pesos vienen de la agroindustria ¿Cómo se cocina la torta?

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El aporte de las cadenas agro al PBI nacional fue de 1 de cada 4 pesos, equivalente a 124.276 millones de dólares. En total estas cadenas aportaron el 23,1% del total del PBI argentino. El 50% de la producción primaria es valor agregado, cada uno de los eslabones continúa agregando aún más. El dato deriva de un informe anual de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) sobre el aporte de las cadenas agroindustriales al PBI, “a nuestra torta nacional”. 

“Podemos pensar al total de la actividad económica, o PBI, como una torta: en el campo unos trabajan para producir la leche, los huevos, las frutillas, el trigo; otros en la industria convierten productos en harina, manteca, aceite; otros se encargan de prestar servicios para que funcionen bien las máquinas, de la electricidad, de la contabilidad; otros transportan y venden esos productos. Cada uno de esos actores es clave en la producción de esa torta de todos los argentinos. Un PBI más alto es bueno para todos, porque significa una torta más grande, que permite que la porción que nos toca a cada uno sea también mayor”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe FADA.

“Cabe destacar que en el caso de la producción primaria, el 50,6% es valor agregado. Esto tal vez va en contra de la intuición donde se habla de agregado de valor en las etapas industriales. Es cierto que estas etapas agregan aún más valor a la producción primaria, pero la producción primaria en sí misma es agregado de valor. Hay investigación detrás de cada semilla, hay trabajo en el seguimiento de cada animal y cada cosecha. Industrialización de los granos, las carnes y la leche que consumimos. Todos los eslabones agregan valor”, explica Pisani Claro.

¿Cómo se cocina la torta de los argentinos?

El estudio revela que las cadenas agroindustriales (CAI) representan la actividad que mayor aporte genera al PBI con el 23,1%, seguido por la actividad comercial (13,2%), la industria manufacturera no agropecuaria como la fabricación de prendas de vestir, productos metálicos, maquinarias, entre otros (12,3%), salud y educación (11%) y actividad inmobiliaria (10,6%). Entre estas actividades representan el 70% del PBI argentino.

“Si se observa hacia adentro de las CAI, es posible ver que la actividad comercial representa el 28,9%, le sigue en importancia la producción de alimentos y bebidas con el 22,9%, agricultura con 15,3%, ganadería el 12,3% y servicios conexos el 4,8%”, analiza Natalia Ariño, Economista FADA.

“Si comparamos el aporte 2023 respecto al 2022 es posible ver que cayó 0,4 puntos porcentuales, pasó de 23,5% a 23,1%, esto es principalmente producto de la sequía que impactó en la producción agrícola en mayor medida y se traslada a otros eslabones como transporte y logística”, agrega Ariño.

¿Qué esperar para el 2024? La importancia de tirar para el mismo lado

“Las perspectivas que se están vislumbrando para este 2024 indican una expectativa de caída del 4,1% de la actividad económica”, alertan desde FADA. El año podrá dividirse en dos partes, una inicial donde la recesión será más marcada y el PBI caerá y, hacia el tercer trimestre, es decir julio – septiembre, comenzarán los signos de reactivación con un crecimiento del 0,6% según el Relevamiento de Expectativas del Banco Central.

El PBI o actividad económica, es todo lo que producimos en Argentina, tanto bienes como servicios, a mayor producción, más alto es el PBI. Por este motivo traccionar al crecimiento de las cadenas agroindustriales como de las restantes actividades que se desarrollan en el país es de vital importancia. 

Las CAI generan 1 de cada 4 pesos de PBI, siendo actividades dinamizadoras de la economía, con la generación de empleo, inversiones y el efecto multiplicador que tienen en otros sectores indirectamente relacionados, como lo son el transporte, el comercio, los servicios, entre otros. “Esta actividad genera empleo y moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país pero es necesario que crezcan todas las actividades para que mejore la calidad de vida de todos los argentinos”, advierten Pisani Claro.

Cuando la economía crece, la gente consume más, alguien que tiene una empresa y ve que las ventas crecen puede querer aumentar la producción e invertir. A la vez necesita más trabajadores, entonces se generan puestos de trabajo y podríamos seguir. Así funciona básicamente la economía, me impacta directamente que la economía crezca o no, independientemente de en qué trabaje”, agrega Ariño. “Las condiciones pasan por lograr algún nivel de estabilidad macroeconómica, con menor inflación, emisión monetaria y gasto público, menor nivel de presión fiscal y trabas burocráticas, mayor inserción internacional y disponibilidad de crédito accesible y de largo plazo”, concluyen desde FADA.

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