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La actividad industrial creció 2.9% en abril interanual y acumula una mejora de 2.4% en 2025

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Según el último informe de la Fundación FIEL la actividad industrial creció 2.9% en abril en la comparación interanual y acumula una mejora de 2.4% en el primer cuatrimestre.

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en abril de acuerdo a información preliminar una mejora interanual de 2.9%, acumulando en los primeros cuatro meses del año una recuperación del 2.4% en la comparación con el mismo periodo del año pasado (véase Tabla 1 y Gráfico No 1).

En el mes, cinco de diez sectores industriales que reporta FIEL tuvieron una mejora interanual. El mayor avance lo registró la producción de minerales no metálicos, encadenando un trimestre de mejora. Aun cuando se encuentra presente el efecto de la caída de la producción –y las ventas- en los primeros meses de 2024, en algunos segmentos al interior de la rama el nivel de actividad de abril resultó el más elevado en un semestre. El segundo mayor avance interanual lo registró el bloque de los químicos y plásticos, a causa del rebote de algunas actividades respecto a la caída de un año atrás junto con la vuelta a régimen en algunas plantas luego de las paradas técnicas que se realizaron en marzo.

Por su parte, la producción automotriz retomó en abril el sendero de mejora tras el impasse de marzo que había interrumpido un trimestre de avance. Las exportaciones de vehículos volvieron a registrar un aumento explicado por el repunte de las ventas a Brasil, mientras que en el mercado local los envíos de las terminales a concesionarias y los patentamientos registraron un muy marcado aumento, con una participación creciente de unidades importadas. En el caso de la producción de alimentos y bebidas, esta continúa creciendo y en abril encadenó diez meses mejora. Entre los alimentos se sostiene el avance de la lechería, mientras que después de un trimestre en retroceso se tuvo un aumento de la faena vacuna. Entre las bebidas, la producción de gaseosas, jugos y aguas volvió a crecer en abril, mientras que la de cervezas tuvo un nuevo incremento luego de sucesivos recortes de producción desde fines de 2022. En el mes, la mayor contracción sectorial la registró la producción de papel, cartón y pasta celulósica, rama que acumula más de un año en caída.

En cuanto al desempeño de los sectores industriales en el primer cuatrimestre del año, la producción de minerales no metálicos lidera el ranking de crecimiento con una mejora de 16% en la comparación con el mismo periodo del año anterior. Con un crecimiento acumulado en los primeros cuatro meses superior al promedio de la industria, se colocan la producción automotriz con un avance del 9% seguida de la rama de los alimentos y bebidas con un alza del 6%, en ambos casos en la comparación con el primer cuatrimestre de 2024. Con un crecimiento inferior al promedio en el periodo enero abril, la producción de insumos textiles acumuló un avance de 1.1%, mientras que las restantes ramas registran una caída en la comparación interanual. La producción de insumos químicos y plásticos acumula un retroceso del 1.3%, seguida de los despachos de cigarrillos y el proceso de petróleo con una contracción del 2.8% en cada caso. Por su parte, la producción de las industrias metálicas básicas acumula una baja del 3.1%, la metalmecánica de 3.6% y la producción de papel y celulosa de 8.5%, en los primeros cuatro meses del año y en la comparación interanual, respectivamente (véase Gráfico No 2). Con lo anterior, el mayor aporte a la recuperación de la industria en el primer cuatrimestre lo realiza la rama de los alimentos y bebidas, mientras que ramas de insumos intermedios hacen un recorte del crecimiento acumulado.

Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, los de capital y los de consumo no durable continúan liderando el ranking de crecimiento en el primer cuatrimestre del año, mientras que los de uso intermedio pasaron a acumular una mejora. El mayor crecimiento en el periodo lo muestran los bienes de capital que acumulan un aumento de la producción del 5% en la comparación con el primer cuatrimestre del año anterior.

Los bienes de consumo no durable muestran una mejora del 4.8% en los primeros cuatro meses del año. Los bienes de uso intermedio acumulan un aumento del 1.5% en el cuatrimestre a partir del incremento de la producción de minerales no metálicos. Finalmente, los bienes de consumo durable acumulan un ligero retroceso en el periodo enero abril a causa –principalmente- de la caída de la producción de los bienes de la línea blanca.

Aun cuando la producción de bienes de capital lidera la recuperación de la industria en el cuatrimestre, la mayor contribución a la mejora de la actividad la realiza la producción de bienes de consumo no durable.
En términos desestacionalizados, la producción industrial de abril registró un retroceso del 0.8% respecto a marzo. Los indicadores que permiten monitorear la sostenibilidad de la presente fase señalan una atenuación en la dinámica de recuperación de la industria desde febrero pasado. Junto con lo anterior, en los últimos dos meses se registró una caída en el índice de difusión sectorial del crecimiento industrial. Con todo, la presente fase iniciada en abril de 2024 registra el menor ritmo de avance en comparación con las diez fases de recuperación previas desde 1980 de acuerdo a información del índice de producción industrial de FIEL.

En síntesis. La industria registró en abril una nueva mejora interanual y un retroceso en comparación con el mes anterior en la medición ajustada por estacionalidad. La recuperación ha recortado su dinámica y difusión en los meses recientes. En abril, además de haber sido un mes corto en términos de días hábiles, muchas actividades prolongaron o realizaron nuevas paradas, al tiempo que otras mostraron un rebote respecto a la caída de la actividad un año atrás. En algunos sectores el desempeño de la producción y las ventas resulta dispar, a causa del ordenamiento de stock y la mayor presencia de productos importados. Asimismo, el clima de incertidumbre en la previa del anuncio del nuevo esquema cambiario pudo haber alterado el normal desarrollo de los negocios.

Con todo, la lectura de los datos de abril debe hacerse con cautela.

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La industria modera su avance: señales mixtas en el primer trimestre de 2025

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Pese a una leve mejora en términos interanuales, la industria argentina aún no logra consolidar una trayectoria sostenida de crecimiento. El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL mostró en marzo de 2025 un incremento del 1,6% respecto al mismo mes del año anterior y un avance acumulado del 2,4% en el primer trimestre, pero la base comparativa es débil: en marzo de 2024, la industria se había desplomado un 15,4%, en uno de los peores registros desde la pandemia.

El dato mensual desestacionalizado, en cambio, fue negativo: una contracción del 1,4% respecto a febrero, lo que refleja interrupciones en el ritmo de recuperación. Las paradas técnicas en distintas ramas y un mes más corto por los feriados de Semana Santa explican parte de ese freno.

La recuperación sigue liderada por alimentos, bebidas y construcción

La mejora del trimestre estuvo impulsada principalmente por la industria de alimentos y bebidas, que registró una suba del 6,2% interanual. Dentro de este bloque, se destacó el desempeño de la lechería y la producción de bebidas, aunque persistieron retrocesos en la faena vacuna y la elaboración de aceites.

Otra rama que impulsó el índice fue la de minerales no metálicos, con una mejora del 10,5%, aunque explicada en gran parte por un “efecto rebote” frente a la muy baja base del año anterior. La industria automotriz, por su parte, redujo su crecimiento acumulado al 10,3%, afectada por adecuaciones en las líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos.

En el segmento de bienes de capital, hubo un avance del 6%, impulsado por la fabricación de utilitarios, maquinaria agrícola y transporte pesado. Esta categoría lidera el crecimiento por tipo de bien, aunque los mayores aportes al índice general provienen de los bienes de consumo no durable, que crecieron un 5% en el trimestre, traccionados nuevamente por alimentos y bebidas.

Caídas persistentes en ramas intermedias

El análisis sectorial también muestra que la mejora no es homogénea. Algunas ramas clave del entramado industrial continúan en caída:

  • Insumos químicos y plásticos: -5,7%
  • Papel y celulosa: -4,9%
  • Metálicas básicas: -4,8%
  • Cigarrillos: -2,1%
  • Metalmecánica: -1,0%

Este retroceso en los sectores productores de insumos intermedios genera señales de alerta sobre la sustentabilidad del rebote industrial.

¿Cambio de ciclo o pausa táctica?

La medición desestacionalizada indica que, aunque la industria encadena dos trimestres de mejora interanual, el nivel de actividad se estabilizó respecto al último trimestre de 2024, sin mostrar un salto cualitativo. La caída mensual de marzo sugiere una pausa técnica en el proceso de recuperación, más que una reversión estructural.

Desde FIEL advierten que abril será un mes desafiante. Las paradas de planta programadas y los feriados reducen el margen de recuperación. Además, persisten los desafíos del contexto macroeconómico, la falta de dinamismo en la demanda interna y un escenario externo poco favorable.

El informe concluye que, dadas las bajas bases de comparación del primer semestre de 2024, la industria tiene espacio para seguir mostrando mejoras interanuales. Sin embargo, no se espera una aceleración marcada en el segundo trimestre, salvo en sectores puntuales que encuentren tracción propia.

La sostenibilidad del proceso dependerá de cuán rápido se reactive la inversión productiva, el consumo interno y el crédito para el sector, variables hoy debilitadas por la incertidumbre macro y las condiciones financieras restrictivas.

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La industria cayó 12,1% en junio y marca un retroceso de 11,5% en el primer semestre

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en junio una contracción interanual de 12.1% interrumpiendo el recorte en el ritmo de caída de la actividad fabril observado en el bimestre previo. A las dificultades puntuales que enfrentan los distintos sectores industriales, se sumó en el mes de junio el impacto sobre la producción –y las ventas‐ de un menor número de días de actividad a causa de los feriados de la tercera semana del mes.

En el mes la mayor caída de actividad la registró la industria automotriz que continúa siendo afectada por los problemas de abastecimiento de autopartes con origen en Brasil. Por su parte, la rama de los minerales no metálicos tuvo en junio el segundo retroceso más pronunciado entre los sectores interrumpiendo también las mejoras mensuales observadas en los dos meses previos, al tiempo que las ventas de insumos para la construcción se resintieron en un mes más corto. En el caso de las industrias metálicas básicas, a su caída contribuyó el retroceso en la producción de aluminio, mientras que la siderurgia continúa mostrando mermas difundidas en los distintos segmentos de actividad en el proceso de adecuación de stocks a la caída de la demanda de sectores conexos.

La metalmecánica prolongó su retroceso interanual por los ltimos diecisiete meses. Al interior del bloque, proveedores del sector de la energía y la minería muestran mejores desempeños y en el sector de maquinaria agrícola se tienen plantas con freno en la caída. Entre los químicos y plásticos se tuvieron retrocesos generalizados, con la excepción de la producción petroquímica básica, al tiempo que se profundiza la merma de la actividad en el sector productor de neumáticos. Por último, el sector de los alimentos y bebidas fue el único que en el mes de junio registró un crecimiento interanual de la producción con el aporte de ambas sub ramas.

Los datos correspondientes al segundo trimestre muestran que la industria se contrajo 12.8% en la comparación con el mismo trimestre de 2023. De este modo, actividad acumula cinco trimestres en retroceso en la comparación interanual. La caída de la producción en el trimestre sólo es superada por las observadas a mediados de 1985 con el lanzamiento del Plan Austral, a mediados de 1989 y comienzos de 1990 con las crisis hiperinflacionarias, en el cambio de régimen que resultó la Convertibilidad a comienzos de 2002, y en el segundo trimestre de 2020 en plena pandemia de Covid. En la medición desestacionalizada, la industria se contrajo 1.5% respecto al primer trimestre de 2024, reduciendo el ritmo de caída observado en el trimestre anterior.

En cuanto a la actividad en el primer semestre del año, la industria acumula un retroceso de 11.5% en la comparación con el mismo período del año pasado manteniendo el ritmo de contracción acumulado desde el primer cuatrimestre (Véase Tabla 1 y Gráfico No 1). En los primeros seis meses, todas las ramas con la excepción de los insumos textiles muestran una caída de la producción en la comparación con el mismo período de 2023.

El mayor retroceso lo continúa mostrando la producción de minerales no metálicos con una caída de 31.8% en la comparación interanual. A la rama le siguieron la industria automotriz que tuvo una baja del 26.8%, las industrias metálicas básicas con una merma de actividad que alcanzó 19.4%, la metalmecánica que registró un retroceso de 16%, los despachos de cigarrillos que se contrajeron 13.7% y la producción de químicos y plásticos que lo hicieron 12.8%, en cada caso en los primeros seis meses del año y en la comparación interanual. Con una disminución inferior al promedio se colocan la rama de los alimentos y bebidas con un recorte de ‐3.5%, el proceso de petróleo (‐1.4%) y la producción de papel y celulosa (‐1%) respecto al acumulado entre enero y junio de 2023. Finalmente, la producción de insumos textiles (‐0.2%) igualó el nivel de producción acumulado en el primer semestre del año pasado. (Véase Gráfico No 2).

Al agrupar la industria por el tipo de bienes producidos, se tiene que en los primeros seis meses del año todos ellos muestran un retroceso en la comparación con el mismo periodo del año anterior. La mayor caída la registra la producción de bienes de capital que retrocede 20.4%, seguida de la de bienes de consumo durable con una merma de 19.9%, en cada caso en la comparación con el mismo periodo de 2023. Con una contracción menor al promedio se colocan los bienes de uso intermedio que en el periodo registraron una reducción del 11%, al tiempo que los bienes de consumo no durable mostraron un retroceso que alcanzó 4.9% en los primeros seis meses y en la comparación interanual. Con lo anterior, los bienes de consumo durable y los de capital mostraron un aumento de la caída acumulada en el semestre, al tiempo que los bienes de consumo no durables la redujeron a partir del aporte de la producción de alimentos y bebidas. (Véase Gráficos No 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial de junio registró un avance de 2% respecto al mes anterior, encadenando dos meses de mejora luego del impasse de abril que recortó el aumento observado en marzo. Junto a lo anterior, se suman señales en el sentido del freno en la caída de la producción industrial.

Como se mencionó arriba, la caída de la producción industrial en el segundo trimestre de 2024 sólo es superada por las registradas en las principales crisis de los últimos cuarenta años. Es interesante notar que las recuperaciones industriales que iniciaron en julio de 1985, marzo de 1990, febrero de 2002 y abril de 2020, resultaron entre las más prolongadas, y con la excepción de la de la primera parte de los noventa –truncada por el impacto de la crisis del Tequila‐ las restantes tuvieron una dinámica superior al promedio. Para una recuperación de características similares a las observadas en el pasado, el actual escenario macroeconómico aún no revela los factores que dinamizarán la actividad. En el corto plazo la recuperación del crédito luce con el
mayor potencial.

En síntesis. La industria en junio volvió a mostrar una caída interanual de la producción al ser impactada por el freno de actividades de la tercera semana que profundizó los problemas puntuales que enfrentan los sectores productivos. No obstante, en términos desestacionalizados se tuvo un avance por segundo mes. En julio la restricción energética a la industria no resultó severa y en dicho mes se retomaría el recorte en el ritmo de caída de la producción industrial.

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Peores indicadores financieros,a pesar del avance de las reformas

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Un mini shock externo negativo, que afecta negativamente la disponibilidad de divisas, parece ser el responsable del deterioro en los indicadores financieros. Sería importante, además, que el gobierno avance en remover algunas de las distorsiones que genera el cepo cambiario vigente.

Entre los meses de abril y junio, se observó un deterioro en los indicadores financieros. Por ejemplo, el riesgo país promedio del mes aumentó algo más de 160 puntos básicos y la brecha entre el tipo de cambio oficial y el CCL se duplicó. Ello no se revirtió a pesar de la aprobación de la Ley de Bases. Si bien subsisten algunos temas políticos, como la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de un aumento adicional en las jubilaciones sin que quede claro cómo se financiaría, y algunos conflictos dentro del Poder Ejecutivo, parecería que los factores no económicos no tienen el peso suficiente para explicar tales resultados.

El desempeño fiscal tampoco ayuda a entender lo ocurrido. El gobierno logró un superávit en cada uno de los primeros meses del año y el ajuste parece depender cada vez menos de factores transitorios.

Debe mencionarse que los anuncios del inicio de la fase 2 del programa económico aumentan la exigencia sobre el Tesoro porque la decisión de terminar de traspasarle los pasivos remunerados del BCRA (alrededor de 18 billones de pesos) resultará en una mayor carga de intereses (o mayor incremento de la deuda, si se emiten letras/bonos a descuento). Sin embargo, la decisión de las autoridades permite que la tasa de política monetaria sea un instrumento algo mejor que en el pasado, ya que una eventual alza de la tasa no se reflejará en un aumento en los pagos inmediatos del BCRA.

Es cierto que, en la medida en que las tasas arbitren, los cambios en la tasa de interés se reflejarán, a la larga o a la corta, en la carga de intereses del Tesoro, pero en forma más pausada porque los vencimientos de deuda son a plazos mayores que los pases a un día. Entonces, ahora el gobierno tendría más grados de libertad para lograr que las tasas sean positivas en términos reales.

También hubo alguna mayor certeza de que un eventual aumento en la demanda real de dinero podría ser satisfecho con emisión vía compra de reservas. El límite sería la base amplia y, si se utilizara como referencia la de finales de junio, habría espacio suficiente para remonetizar la economía (la base amplia era en ese momento, aproximadamente, el doble de la base monetaria común).

Sin embargo, aparecen dos cuestiones relacionadas con el mercado de cambios. Se infiere de la lectura del Staff Report del FMI que, para los técnicos del organismo, el tipo de cambio real de finales de marzo era similar al que ellos estiman de equilibrio. Desde entonces, el tipo de cambio
real multilateral se apreció alrededor de 14%. Además, el BCRA dejó de acumular reservas en el mes de junio.

La liquidación de divisas del campo en los primeros cinco meses del año ha sido menor, en dólares ajustados por inflación americana, a la que se dio en años normales en el pasado, pero si bien se puede inferir que hay algo menos de volumen de lo normal, los precios más bajos explican buena parte de lo ocurrido. De hecho, desde diciembre de 2023 a junio de 2024, el precio en puertos argentinos de la soja y el maíz cayó alrededor de 12% en dólares. En ese mismo período, el Real de Brasil se depreció contra el dólar un 10% (Cuadro 1). Dos mini shocks externos negativos que se suman al efecto del clima más frío sobre las importaciones de energía apuntado por el gobierno. En otras palabras, factores ajenos a la voluntad de agentes económicos de la Argentina están influyendo negativamente en la disponibilidad de divisas.

En los anuncios del viernes 28 de junio también se mencionó que todavía no hay fecha para levantar el cepo.

Al igual que en el tema fiscal, sabemos cuál es el objetivo de largo plazo (equilibrio en las cuentas públicas y deshacerse del cepo), pero en el primer caso ha habido avances claros que se complementan con la ley de Bases que brinda nuevos instrumentos para continuar la tarea de
reducción del gasto.

En el tema cambiario se avanzó en limpiar stocks no deseados de deuda comercial heredados de la administración anterior, pero se generó una deuda nueva por el pago en cuatro cuotas de la mayor parte de las importaciones. En definitiva, no se ve con tanta claridad la hoja de ruta para
llegar al largo plazo.

Algunos de los temas que es necesario resolver parecen complejos. Por ejemplo, la remoción del impuesto PAIS tiene un costo fiscal, pero la ley de Bases permite al menos una compensación parcial. Pero si se remueve el blend 80/20 para los exportadores y el impuesto PAIS, ello equivaldría a una revaluación del tipo de cambio efectivo, a menos que se compensara con una depreciación del tipo de cambio oficial. Pero si ello ocurre, se incrementarían los costos de la energía y se requeriría una ronda adicional de aumentos tarifarios respecto de los estimados hasta hoy, si se quiere evitar una suba en los subsidios.

En cualquier caso, sería importante que el gobierno pueda avanzar en remover algunas de las distorsiones que genera el cepo actual, que no difiere mucho del heredado. Es más relevante que esos avances se concreten en las operaciones que traban el normal funcionamiento de las empresas (dividendos, pagos de importaciones) que en las que afectan a las personas.

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La industria sin freno: caída de 10,9 por ciento en mayo

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en mayo una caída interanual de 10.9% recortando el ritmo de contracción observado en el bimestre previo de acuerdo a información preliminar.
En el mes, el mayor retroceso lo registró la producción de automóviles afectada por el desastre ambiental en Rio Grande del Sur que provocó problemas en el abastecimiento de autopartes generando paradas esporádicas en las terminales, que arrastraron a la baja a la producción de la rama en su conjunto. En el mes, las exportaciones de vehículos y las ventas ‐a concesionarias y los patentamientos‐ volvieron a mostrar una caída interanual, junto con un avance mensual.

En mayo, la segunda mayor caída entre los sectores de actividad la mostró la producción de minerales no metálicos, que por segundo mes redujo el retroceso interanual acompañado de una nueva mejora mensual a la par del repunte de ventas de insumos de la construcción. Entre las industrias metálicas básicas, la producción de aluminio volvió a mostrar por segundo mes un aumento interanual, luego del ligero retroceso que tuvo entre fines de 2023 y enero de este año.

La siderurgia muestra un pobre desempeño debido a la debilidad de los sectores conexos y se ha anticipado el freno de la actividad desde mediados de junio y hasta la mitad de julio en plantas de una de las principales firmas del sector. Por su parte, la metalmecánica que acumula dieciséis meses de caída, desde noviembre pasado recorta el ritmo de contracción.

Al interior de la rama, en mayo el peor desempeño en materia de producción lo registró la línea blanca, mientras que la producción de maquinaria agrícola muestra un menor ritmo de retroceso junto con una nueva recuperación mensual de los patentamientos de maquinaria agrícola siguiendo el comportamiento estacional típico asociado al avance de la cosecha gruesa.

Entre los sectores que en mayo registraron un retroceso menos profundo que el promedio de la industria se coloca la rama de los alimentos y bebidas, cuya caída es arrastrada por una importante contracción en la producción de cervezas, al tiempo que entre los alimentos se sostiene el aporte que venía haciendo en meses previos la producción de aceite de soja. Por su parte la faena vacuna acumula un semestre de retroceso y el deterioro de la lechería se observa en los últimos trece meses.

La anomalía térmica del mes, determinó que este pasará a ser el mayo más frío de la historia. En este escenario la industria sufrió cortes de suministro de gas, en un episodio de corta duración y en un contexto de caída de la actividad, de modo que el impacto de estas restricciones sobre la industria en su conjunto resultó acotado en la comparación con el producido por los problemas de abastecimiento de autopartes. Con todo, en los primeros cinco meses del año la industria acumula un retroceso de 11.2% en la comparación con el mismo período del año pasado frenando la profundización de la caída de la actividad fabril.

En cuanto al desempeño de las ramas de actividad en el acumulado desde enero a mayo, con la excepción de la producción de papel y celulosa y de insumos textiles que registran un nivel de producción similar al del mismo periodo de 2023, las restantes muestran una contracción. El mayor retroceso en el periodo lo registró la producción de minerales no metálicos con una caída de 31.4% en la comparación interanual.

A la rama le siguieron la industria automotriz que tuvo una baja del 23.8%, las industrias metálicas básicas con una merma de actividad que alcanzó 17.3%, la metalmecánica que registró un retroceso de 14.9% y la producción de insumos químicos y plásticos que se contrajo 12.4%, en cada caso en los primeros cinco meses del año y en la comparación interanual.

Con una disminución inferior al promedio de la industria se colocan los despachos de cigarrillos con una caída de 10.4%, la producción de la rama de los alimentos y bebidas (‐5%) y el proceso de petróleo (‐2.2%), respecto al acumulado entre enero y mayo de 2023. Finalmente, la producción de insumos textiles (‐0.1%) y la de papel y celulosas (+0.3%) igualan el nivel de producción acumulado en los primeros cinco meses de 2023.

Desde la perspectiva del tipo de los bienes producidos, todos continúan haciendo un aporte a la caída de la industria en los primeros cinco meses del año, al tiempo que los bienes de consumo durable desplazaron a los de capital de la última posición del ranking de crecimiento.

En efecto, en el acumulado para los primeros cinco meses del año, el mayor retroceso ahora corresponde a la producción de bienes de consumo durable con una caída de 18.9% en la comparación con el mismo periodo de 2023. En el caso de los bienes de capital, la producción en enero – mayo resulta 16.4% inferior a la del mismo periodo del año pasado.

Estos resultados vienen explicados por el retroceso en la producción de automóviles,   maquinarias y equipos y durables de la línea blanca. Con una merma menor al promedio se colocan los bienes de uso intermedio que en el periodo registraron una contracción del 10.7%, al tiempo que los bienes de consumo no durable mostraron un retroceso que alcanzó 5.8% en los primeros cinco meses y en la comparación interanual.

En términos desestacionalizados, la producción industrial de mayo registró un avance de 1.0% respecto al mes anterior, acumulando una caída de 15.3% desde el inicio de la fase de contracción industrial en abril de 2022. Los indicadores que permiten anticipar una reversión de la recesión industrial han mostrado mejoras señalando que la industria habría detenido su caída. En consistencia, desde niveles muy bajos y comparables a los observados en los peores momentos de caída de la actividad industrial del pasado, en mayo se ha registrado una ligera mejora en el indicador de difusión de la recuperación. 

En síntesis. La industria registró en mayo una nueva caída en la comparación interanual, de menor magnitud a la observada en el bimestre previo, deteniendo el retroceso en el acumulado del año. En sectores industriales relevantes  ‐del mismo modo que en abril‐, la caída de actividad volvió a ser inferior que en el mes previo. Los problemas de abastecimiento de autopartes desde Brasil afectaron marcadamente la producción de automóviles, al tiempo que los cortes de gas en el fin de mes tuvieron un impacto acotado. Si bien la industria habría detenido su caída, el freno de plantas y turnos durante la tercera semana de junio y el anticipo de nuevas paradas en julio en actividades puntuales, ralentizarán la recuperación cíclica de la industria.

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