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Peores indicadores financieros,a pesar del avance de las reformas

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Un mini shock externo negativo, que afecta negativamente la disponibilidad de divisas, parece ser el responsable del deterioro en los indicadores financieros. Sería importante, además, que el gobierno avance en remover algunas de las distorsiones que genera el cepo cambiario vigente.

Entre los meses de abril y junio, se observó un deterioro en los indicadores financieros. Por ejemplo, el riesgo país promedio del mes aumentó algo más de 160 puntos básicos y la brecha entre el tipo de cambio oficial y el CCL se duplicó. Ello no se revirtió a pesar de la aprobación de la Ley de Bases. Si bien subsisten algunos temas políticos, como la aprobación por parte de la Cámara de Diputados de un aumento adicional en las jubilaciones sin que quede claro cómo se financiaría, y algunos conflictos dentro del Poder Ejecutivo, parecería que los factores no económicos no tienen el peso suficiente para explicar tales resultados.

El desempeño fiscal tampoco ayuda a entender lo ocurrido. El gobierno logró un superávit en cada uno de los primeros meses del año y el ajuste parece depender cada vez menos de factores transitorios.

Debe mencionarse que los anuncios del inicio de la fase 2 del programa económico aumentan la exigencia sobre el Tesoro porque la decisión de terminar de traspasarle los pasivos remunerados del BCRA (alrededor de 18 billones de pesos) resultará en una mayor carga de intereses (o mayor incremento de la deuda, si se emiten letras/bonos a descuento). Sin embargo, la decisión de las autoridades permite que la tasa de política monetaria sea un instrumento algo mejor que en el pasado, ya que una eventual alza de la tasa no se reflejará en un aumento en los pagos inmediatos del BCRA.

Es cierto que, en la medida en que las tasas arbitren, los cambios en la tasa de interés se reflejarán, a la larga o a la corta, en la carga de intereses del Tesoro, pero en forma más pausada porque los vencimientos de deuda son a plazos mayores que los pases a un día. Entonces, ahora el gobierno tendría más grados de libertad para lograr que las tasas sean positivas en términos reales.

También hubo alguna mayor certeza de que un eventual aumento en la demanda real de dinero podría ser satisfecho con emisión vía compra de reservas. El límite sería la base amplia y, si se utilizara como referencia la de finales de junio, habría espacio suficiente para remonetizar la economía (la base amplia era en ese momento, aproximadamente, el doble de la base monetaria común).

Sin embargo, aparecen dos cuestiones relacionadas con el mercado de cambios. Se infiere de la lectura del Staff Report del FMI que, para los técnicos del organismo, el tipo de cambio real de finales de marzo era similar al que ellos estiman de equilibrio. Desde entonces, el tipo de cambio
real multilateral se apreció alrededor de 14%. Además, el BCRA dejó de acumular reservas en el mes de junio.

La liquidación de divisas del campo en los primeros cinco meses del año ha sido menor, en dólares ajustados por inflación americana, a la que se dio en años normales en el pasado, pero si bien se puede inferir que hay algo menos de volumen de lo normal, los precios más bajos explican buena parte de lo ocurrido. De hecho, desde diciembre de 2023 a junio de 2024, el precio en puertos argentinos de la soja y el maíz cayó alrededor de 12% en dólares. En ese mismo período, el Real de Brasil se depreció contra el dólar un 10% (Cuadro 1). Dos mini shocks externos negativos que se suman al efecto del clima más frío sobre las importaciones de energía apuntado por el gobierno. En otras palabras, factores ajenos a la voluntad de agentes económicos de la Argentina están influyendo negativamente en la disponibilidad de divisas.

En los anuncios del viernes 28 de junio también se mencionó que todavía no hay fecha para levantar el cepo.

Al igual que en el tema fiscal, sabemos cuál es el objetivo de largo plazo (equilibrio en las cuentas públicas y deshacerse del cepo), pero en el primer caso ha habido avances claros que se complementan con la ley de Bases que brinda nuevos instrumentos para continuar la tarea de
reducción del gasto.

En el tema cambiario se avanzó en limpiar stocks no deseados de deuda comercial heredados de la administración anterior, pero se generó una deuda nueva por el pago en cuatro cuotas de la mayor parte de las importaciones. En definitiva, no se ve con tanta claridad la hoja de ruta para
llegar al largo plazo.

Algunos de los temas que es necesario resolver parecen complejos. Por ejemplo, la remoción del impuesto PAIS tiene un costo fiscal, pero la ley de Bases permite al menos una compensación parcial. Pero si se remueve el blend 80/20 para los exportadores y el impuesto PAIS, ello equivaldría a una revaluación del tipo de cambio efectivo, a menos que se compensara con una depreciación del tipo de cambio oficial. Pero si ello ocurre, se incrementarían los costos de la energía y se requeriría una ronda adicional de aumentos tarifarios respecto de los estimados hasta hoy, si se quiere evitar una suba en los subsidios.

En cualquier caso, sería importante que el gobierno pueda avanzar en remover algunas de las distorsiones que genera el cepo actual, que no difiere mucho del heredado. Es más relevante que esos avances se concreten en las operaciones que traban el normal funcionamiento de las empresas (dividendos, pagos de importaciones) que en las que afectan a las personas.

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La industria sin freno: caída de 10,9 por ciento en mayo

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en mayo una caída interanual de 10.9% recortando el ritmo de contracción observado en el bimestre previo de acuerdo a información preliminar.
En el mes, el mayor retroceso lo registró la producción de automóviles afectada por el desastre ambiental en Rio Grande del Sur que provocó problemas en el abastecimiento de autopartes generando paradas esporádicas en las terminales, que arrastraron a la baja a la producción de la rama en su conjunto. En el mes, las exportaciones de vehículos y las ventas ‐a concesionarias y los patentamientos‐ volvieron a mostrar una caída interanual, junto con un avance mensual.

En mayo, la segunda mayor caída entre los sectores de actividad la mostró la producción de minerales no metálicos, que por segundo mes redujo el retroceso interanual acompañado de una nueva mejora mensual a la par del repunte de ventas de insumos de la construcción. Entre las industrias metálicas básicas, la producción de aluminio volvió a mostrar por segundo mes un aumento interanual, luego del ligero retroceso que tuvo entre fines de 2023 y enero de este año.

La siderurgia muestra un pobre desempeño debido a la debilidad de los sectores conexos y se ha anticipado el freno de la actividad desde mediados de junio y hasta la mitad de julio en plantas de una de las principales firmas del sector. Por su parte, la metalmecánica que acumula dieciséis meses de caída, desde noviembre pasado recorta el ritmo de contracción.

Al interior de la rama, en mayo el peor desempeño en materia de producción lo registró la línea blanca, mientras que la producción de maquinaria agrícola muestra un menor ritmo de retroceso junto con una nueva recuperación mensual de los patentamientos de maquinaria agrícola siguiendo el comportamiento estacional típico asociado al avance de la cosecha gruesa.

Entre los sectores que en mayo registraron un retroceso menos profundo que el promedio de la industria se coloca la rama de los alimentos y bebidas, cuya caída es arrastrada por una importante contracción en la producción de cervezas, al tiempo que entre los alimentos se sostiene el aporte que venía haciendo en meses previos la producción de aceite de soja. Por su parte la faena vacuna acumula un semestre de retroceso y el deterioro de la lechería se observa en los últimos trece meses.

La anomalía térmica del mes, determinó que este pasará a ser el mayo más frío de la historia. En este escenario la industria sufrió cortes de suministro de gas, en un episodio de corta duración y en un contexto de caída de la actividad, de modo que el impacto de estas restricciones sobre la industria en su conjunto resultó acotado en la comparación con el producido por los problemas de abastecimiento de autopartes. Con todo, en los primeros cinco meses del año la industria acumula un retroceso de 11.2% en la comparación con el mismo período del año pasado frenando la profundización de la caída de la actividad fabril.

En cuanto al desempeño de las ramas de actividad en el acumulado desde enero a mayo, con la excepción de la producción de papel y celulosa y de insumos textiles que registran un nivel de producción similar al del mismo periodo de 2023, las restantes muestran una contracción. El mayor retroceso en el periodo lo registró la producción de minerales no metálicos con una caída de 31.4% en la comparación interanual.

A la rama le siguieron la industria automotriz que tuvo una baja del 23.8%, las industrias metálicas básicas con una merma de actividad que alcanzó 17.3%, la metalmecánica que registró un retroceso de 14.9% y la producción de insumos químicos y plásticos que se contrajo 12.4%, en cada caso en los primeros cinco meses del año y en la comparación interanual.

Con una disminución inferior al promedio de la industria se colocan los despachos de cigarrillos con una caída de 10.4%, la producción de la rama de los alimentos y bebidas (‐5%) y el proceso de petróleo (‐2.2%), respecto al acumulado entre enero y mayo de 2023. Finalmente, la producción de insumos textiles (‐0.1%) y la de papel y celulosas (+0.3%) igualan el nivel de producción acumulado en los primeros cinco meses de 2023.

Desde la perspectiva del tipo de los bienes producidos, todos continúan haciendo un aporte a la caída de la industria en los primeros cinco meses del año, al tiempo que los bienes de consumo durable desplazaron a los de capital de la última posición del ranking de crecimiento.

En efecto, en el acumulado para los primeros cinco meses del año, el mayor retroceso ahora corresponde a la producción de bienes de consumo durable con una caída de 18.9% en la comparación con el mismo periodo de 2023. En el caso de los bienes de capital, la producción en enero – mayo resulta 16.4% inferior a la del mismo periodo del año pasado.

Estos resultados vienen explicados por el retroceso en la producción de automóviles,   maquinarias y equipos y durables de la línea blanca. Con una merma menor al promedio se colocan los bienes de uso intermedio que en el periodo registraron una contracción del 10.7%, al tiempo que los bienes de consumo no durable mostraron un retroceso que alcanzó 5.8% en los primeros cinco meses y en la comparación interanual.

En términos desestacionalizados, la producción industrial de mayo registró un avance de 1.0% respecto al mes anterior, acumulando una caída de 15.3% desde el inicio de la fase de contracción industrial en abril de 2022. Los indicadores que permiten anticipar una reversión de la recesión industrial han mostrado mejoras señalando que la industria habría detenido su caída. En consistencia, desde niveles muy bajos y comparables a los observados en los peores momentos de caída de la actividad industrial del pasado, en mayo se ha registrado una ligera mejora en el indicador de difusión de la recuperación. 

En síntesis. La industria registró en mayo una nueva caída en la comparación interanual, de menor magnitud a la observada en el bimestre previo, deteniendo el retroceso en el acumulado del año. En sectores industriales relevantes  ‐del mismo modo que en abril‐, la caída de actividad volvió a ser inferior que en el mes previo. Los problemas de abastecimiento de autopartes desde Brasil afectaron marcadamente la producción de automóviles, al tiempo que los cortes de gas en el fin de mes tuvieron un impacto acotado. Si bien la industria habría detenido su caída, el freno de plantas y turnos durante la tercera semana de junio y el anticipo de nuevas paradas en julio en actividades puntuales, ralentizarán la recuperación cíclica de la industria.

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Recesión sin freno: la actividad industrial cayó 14,9% en abril y sigue bajando con fuerza

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Las fábricas producen al mínimo de su capacidad, en niveles de plena pandemia. Qué puede ocurrir en mayo.

La caída de la demanda sigue agudizando la parálisis en el sector fabril, donde la actividad retrocedió 14,9% interanual en abril.

Según el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, además las empresas fabricaron un 11,3% menos en el primer cuatrimestre.

En abril, la producción de papel y celulosa y de insumos textiles igualó el nivel de actividad registrado en abril del año pasado.

Mientras que entre las restantes ramas, con la excepción de los químicos y plásticos -afectados por la realización de paradas de planta y la caída en la producción de neumáticos producto de conflictos gremiales-, mostraron una contracción menos profunda que la observada en marzo.

La mayor caída de actividad en la comparación con abril de 2023 se tuvo en la producción de minerales no metálicos, que si bien se moderó respecto de marzo, se colocó entre las más profundas de la serie del IPI de FIEL, como las observadas durante las hiperinflaciones de fines de los ochenta y comienzo de los noventa, en la salida de la Convertibilidad y en el inicio de la pandemia en 2020. 

No obstante lo anterior, las ventas de insumos para la construcción han registrado una mejora mensual. 

La producción automotriz volvió a caer en abril en la comparación con el mismo mes del año anterior, al tiempo que se registró un profundo retroceso de las exportaciones junto con un marcado repunte mensual –atípico- de los patentamientos. 

La catástrofe climática de Rio Grande del Sur en Brasil ha afectado en mayo la provisión de autopartes a la industria local determinando frenos en la producción en alguna de las terminales. 

La producción de las industrias metálicas básicas volvió a mostrar una caída interanual en abril, con un peor desempeño de la producción siderúrgica primaria y de elaborados a causa de la debilidad de los sectores conexos, con excepción del segmento de la energía. 

Por su parte, mientras que la producción metalmecánica recortó el ritmo de caída interanual, en el mes se tuvo un importante repunte en la venta de maquinaria agrícola, marcando un impasse en la sucesión de caídas observadas desde diciembre del año pasado. 

Con un retroceso menos profundo que el promedio de la industria en abril, la refinación de petróleo acumula un trimestre en caída, y en el mes combinó un aumento en el proceso de las refinería con menor capacidad instalada con una recorte en la de las tres firmas más grandes, en particular YPF a partir de la caída de la producción en su refinería de La Plata. 

Entre los alimentos y bebidas, con mermas generalizadas contribuye a evitar un retroceso más profundo la producción de aceite de soja que muestra un firme avance en la comparación interanual. 

Con excepción de la producción de papel y celulosa y de insumos textiles que registran un nivel de producción similar al del mismo período de 2023, todas las ramas muestran una contracción de la actividad productiva. 

El mayor retroceso en el período lo registró en la producción de minerales no metálicos con una caída de 32.1% en la comparación interanual. 

A la rama le siguieron la industria automotriz que tuvo una baja del 22,6%, las industrias metálicas básicas con una merma de actividad que alcanzó 17,8%, la metalmecánica que registró un retroceso de 15,4% y la producción de insumos químicos y plásticos que se contrajo 11,7%, en cada caso en el primer cuatrimestre del año y en la comparación interanual. 

Con una disminución inferior al promedio de la industria se colocan los despachos de cigarrillos con una caída de 10,2%, la producción de la rama de los alimentos y bebidas (-6%) y el proceso de petróleo (-2,7%), respecto del acumulado en los primeros cuatro meses de 2023. 

La producción de insumos textiles iguala (-0,2%) el nivel de producción acumulado entre enero y abril de 2023, al tiempo que la de papel y celulosa lo supera ligeramente (+0,6%). 

Desde la perspectiva del tipo de los bienes producidos, todos continúan haciendo un aporte a la contracción de la industria en el primer cuatrimestre. 

En el periodo el mayor retroceso acumulado corresponde a la producción de bienes de capital con una caída de 18.6% en la comparación con los primeros cuatro meses de 2023. 

En el caso de los bienes de consumo durable, la producción en enero – abril es 17.9% inferior a la del mismo período del año pasado. 

Estos resultados vienen explicados por el retroceso en la producción de automóviles y utilitarios, maquinarias y equipos y durables de la línea blanca. 

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La industria acumula un retroceso de 0.8% en los primeros once meses del año

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, de acuerdo a información preliminar, registró en noviembre una caída interanual de 1.2% acumulando un retroceso de 0.8% en los primeros once meses del año y en la comparación con el mismo período de 2022.    

En el mes la industria automotriz luego del impasse registrado en octubre tuvo una mejora interanual al tiempo que volvió a observarse una caída en las exportaciones de vehículos. En el caso de los vehículos utilitarios, la producción y las exportaciones repiten el retroceso observado un mes atrás. Durante noviembre las paradas en las terminales a causa de la falta de insumos importados resultaron difundidas, mientras que en diciembre ya se tienen adelantos de vacaciones en alguna de ellas. Por su parte, el sector de los minerales no metálicos registró una contracción interanual arrastrada por el retroceso en los despachos de cemento que muestran caídas desde abril pasado.

La producción de los alimentos y bebidas encadenó diez meses de reducción de la actividad, y al interior de la rama mientras la faena continúa dando muestras de moderación –anticipándose problemas de oferta en 2024 a causa del impacto de la sequía durante el presente año‐, se repite el retroceso en la lechería y en la producción de aceite de soja. Las caídas en la producción de bebidas resultan difundidas. Respecto a los productos químicos y plásticos, en noviembre encadenaron la tercera mejora interanual, con buenos desempeños en las subramas de químicos y petroquímicos básicos.

Finalmente, la rama de la metalmecánica pasó a acumular el mayor retroceso en los primeros once meses y en la comparación interanual, con un sector autopartista que continuó mostrando desempeños mixtos junto a la producción de maquinaria agrícola que avanzó con debilidad.

En cuanto los registros de producción de los sectores industriales en el acumulado para el periodo enero– noviembre, la rama automotriz mantiene el liderazgo en el ranking de crecimiento con una mejora del 14.6% en el nivel de actividad respecto al mismo período del año pasado.

Por detrás, la producción de minerales no metálicos acumula un avance del 10.9%, seguida de la refinación de petróleo que aumentó 6.5%, la producción de las industrias metálicas básicas y la de papel y celulosa que resultan 2.4% superiores y la de insumos textiles que es un 0.2% más alta, en cada caso en los primeros once meses del año y en la comparación interanual.

Con una contracción de la producción superior al promedio se colocan la rama de los alimentos y bebidas que acumulan una caída de 1.9%, seguida de los despachos de cigarrillos que se reducen 3.1%, la producción de insumos químicos y plásticos que se recortó 7.8% y la actividad metalmecánica que retrocedió 8.9% respecto a los primeros once meses del año pasado.

Respecto a la actividad industrial de acuerdo al tipo de bienes producidos, en los primeros once meses del año, los bienes de capital continúan mostrando el mayor avance, que en el acumulado alcanza 5.1% en la comparación con el periodo enero‐noviembre del año pasado. Los bienes de uso intermedio a partir del aporte de los insumos químicos y plásticos y la refinación de petróleo, igualan el nivel de producción acumulado (0.2%) en los primeros once meses de 2022. Por su parte, los bienes de consumo continúan profundizando la caída, que en el caso de los no durables alcanza 2% y en el de los durables 3.2%, en cada caso en la comparación con el periodo enero‐noviembre de 2022. (Véase Gráficos Nº 3). 

En términos desestacionalizados, la producción industrial de noviembre registró un ligero avance (+0.6%) en la comparación con octubre. De este modo, el nivel de actividad corregido por estacionalidad es 6.8% más bajo que el del inicio de la fase de contracción en mayo de 2022. En la comparación con los episodios recesivos del pasado, transitoriamente la caída de la actividad resulta poco profunda, al tiempo que la fase se prolonga alcanzando la duración promedio de aquellos. Los indicadores que permiten monitorear la sostenibilidad de la fase no otorgan señales de reversión en el corto plazo.    

En síntesis. La industria registró en noviembre un retroceso interanual, junto con un ligero avance mensual en la medición corregida por estacionalidad. Los sectores líderes –industria automotriz y minerales no metálicos‐  continúan perdiendo dinamismo, mientras que la producción de químicos y plásticos relegó a la metalmecánica a la última posición en el ranking de crecimiento. En los meses por venir la industria transitará un sendero de reordenamiento producto de las medidas adoptadas por las nuevas autoridades para avanzar en el cambio de régimen.

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Los desafíos económicos del próximo gobierno

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Para poder analizar los desafíos que enfrentará el próximo gobierno, hay que imaginar primero cuáles serán las condiciones iniciales. El escenario más probable es uno parecido al actual: alta inflación, distorsiones de precios relativos (las más notorias, atraso del tipo de cambio oficial y de las tarifas), múltiples controles, elevada pobreza. A esa lista de problemas, probablemente, se sume una recesión moderada.

Gradualismo o shock
Una primera decisión es si las distorsiones macro se deben resolver de golpe o en forma gradual. Más allá de las ventajas y desventajas de cada uno, en el campo fiscal, el gradualismo requiere financiamiento si se quiere bajar la inflación de golpe. A diferencia de 2016, cuando estaba la opción de normalizar la deuda en default y acceder al crédito internacional, hoy esa opción no está disponible. En un contexto donde hay dudas importantes acerca de la capacidad del gobierno de poder lograr el rollover del capital que vence, parece casi imposible lograr financiar intereses o déficit primario con crédito externo.

Los abultados vencimientos de deuda local tampoco parecen dejar mucho espacio para lograr sumas importantes en ese mercado. Además, si se normaliza el acceso al mercado de cambios, habrá que lidiar también con la normalización del overhang monetario. Con las entidades financieras cargadas de Leliqs y títulos públicos no parece haber mucho espacio para lograr financiamiento adicional de los depositantes.
En resumen, si se opta por el gradualismo fiscal, la baja de la inflación será también gradual porque será necesario utilizar el impuesto inflacionario para cerrar las cuentas.

La experiencia internacional de los últimos 40 años permite ver que ha habido alrededor de 180 casos de mejoras en el balance fiscal primario de 4% del PIB o más y donde el 75% o más de la mejora fiscal fue lograda mediante una reducción del gasto público. Hay evidencia de países desarrollados y en desarrollo. En algunos casos, la reducción del peso del Estado en la economía se logró por un aumento del PIB, pero en muchos otros, por una reducción del gasto medido a precios constantes, combinado con un aumento en la actividad económica.

Timming de las reformas

Otro punto relevante a decidir es si las reformas estructurales deben postergarse hasta que la macro se haya estabilizado. La ventaja de postergar parece estar asociada a dos elementos: se evita una superposición de conflictos en el corto plazo, al tiempo que se reconoce que es mejor debatir las reformas y lograr más adhesiones.
En el diseño de un programa de estabilización es crucial que la política monetaria y fiscal sean consistentes con la meta de inflación que se desee alcanzar y, además, se requiere un ancla nominal, que en la Argentina ha sido habitualmente el tipo de cambio.

Si se demoran las correcciones cambiarias y de tarifas, el programa estará expuesto a shocks y problemas de credibilidad. Un ancla cambiaria es poco creíble si hay atraso cambiario y pocas reservas en el BCRA. Y los aumentos de tarifas frecuentes generan ruido en los índices de precios. No es casual que en algunos de los programas de estabilización se resuelvan primero las distorsiones de precios relativos antes de lanzar formalmente el programa.

No parece ese el mejor contexto para discutir reformas estructurales porque tales correcciones de precios
relativos aumentarán la inflación en el corto plazo. Sin embargo, la Argentina presenta algunas características que sugieren que es muy importante lograr avanzar en algunas de esas reformas durante los primeros meses de gestión del nuevo gobierno. Generar credibilidad a partir del mero anuncio
de un programa de estabilización no es fácil para un país que ha abusado de los defaults y del impuesto inflacionario y que, además, se enamora frecuentemente de políticas anti crecimiento a través de la adicción a una economía cerrada con un importante sesgo antiexportador, de una regulación laboral
anti empleo, de controles y cuotas sobre innumerables transacciones, del abuso de impuestos muy distorsivos y poco visibles y, más recientemente, de un desprecio por la gestión profesional de las políticas públicas. Además, algunas de las reformas estructurales son necesarias para ayudar a garantizar la solvencia del Estado a mediano plazo (previsional, reforma del empleo público, empresas públicas).

Más aún, los gobiernos parecen expuestos a perder apoyo popular a los pocos meses de iniciada la gestión. Pero si ese es el caso, postergar las reformas sólo aumentará la chance de que puedan ser bloqueadas por los grupos de presión que hoy se benefician de su ausencia.

En resumen, no parece haber mejor opción que encarar con decisión un programa macroeconómico contundente y de impulsar al mismo tiempo reformas estructurales que mejoren las perspectivas de crecimiento de mediano y largo plazo.

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