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Según FIEL, la industria creció 4,9% en agosto y es la cuarta suba consecutiva

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en agosto pasado un crecimiento del 4,9%, respecto al mismo mes del año anterior, según se informó este miércoles.

Al mismo tiempo, la actividad fabril del mes resultó 4,7% superior a la de julio incluyendo factores estacionales, mientras que si estos se corrigen,el índice registró un baja de 0,7%, de acuerdo a la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

El Índice de Producción Industrial (IPI) de la entidad registró en agosto un crecimiento interanual de 4,9%.

Evaluó que en el acumulado para los primeros ocho meses del año y en la comparación interanual, la actividad industrial alcanzó un crecimiento de 1,6%.

“A nivel de ramas de actividad, en el acumulado para el período entre enero y agosto y en la comparación interanual, la producción de Minerales no Metálicos, con un 8,3% lidera el ranking sectorial de crecimiento”, puntualizó el sondeo.Resaltó que en el segundo lugar se ubicó la producción siderúrgica, con un 5,4%, mientras el sector de Químicos y Plásticos, con un 3% alcanzó la tercera posición del ranking.

“La producción Metalmecánica consolida su crecimiento acumulado en los primeros ocho meses del año con un avance de 1,8% en la comparación interanual”, destacó.

Las restantes ramas de actividad arrojaron en los primeros ocho meses caídas de la producción respecto del mismo período de 2016, apuntó.

En términos interanuales, para el acumulado de los primeros ocho meses del año, el segmento de despachos de cigarrillos cedió 0,1%; alimentos y bebidas retrocedió 0,3%; industria automotriz bajó 1,3%; insumos textiles cayó 1,7%, mientras proceso de petróleo hizo 2,1% y producción de papel y celulosa 3,9%;

Evaluó que si se toma en cuenta la clasificación de la actividad industrial por el tipo de bienes, los de capital “continúan liderando el crecimiento, al acumular un avance de 9,3% en los primeros ocho meses”. 

Calculó que “la producción de Bienes de Uso Intermedio acumuló en el período entre enero y agosto un avance de 3,3% en la comparación interanual, y se consolida como el grupo de bienes con mayor aporte al crecimiento de la producción industrial”.

Por su parte, los Bienes de Consumo, volvieron a moderar el ritmo de caída en el acumulado; así mientras en el caso de los durables la contracción alcanzó 2,7%, en el de los no durables ascendió a 0,3% en los primeros ocho meses.

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Continúa la recuperación en un clima de incertidumbre preelectoral

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La economía se recuperaría en el segundo trimestre a una tasa interanual del 3.3%, luego de un primer trimestre al 0.3%. La industria tuvo un crecimiento apreciable en mayo y junio, acumulando en ambos meses un crecimiento interanual promedio de 4.7% (INDEC y FIEL). Además, aumentó el número de sectores que crecen (el índice de difusión del IPIFIEL se acercó al 50% en junio). En la Construcción, la tasa de crecimiento interanual se aceleró al 17% (ISAC-INDEC). Por su parte, el crédito al sector privado crece a una tasa del 44% anual, con fuerte expansión del crédito en dólares.

La inflación de julio se aceleró aunque la lectura interanual sigue mostrando un descenso desde tasas del 40% a alrededor del 22%. Del análisis realizado con datos semanales de series disponibles para los últimos años se evidencia que las devaluaciones (esperadas) en un régimen de tipo de cambio fijo activan aumentos de precios que componen la inflación núcleo. En un régimen de tipo de cambio flexible no se evidencia el mismo comportamiento hasta el momento; los saltos de inflación núcleo han estado asociados en los últimos 18 meses más a shocks tarifarios. Esto sugiere que el traslado a precios de la reciente depreciación del peso debería ser acotado. De todos modos, el tipo de cambio real multilateral que estima el BCRA se ubicaba a finales de julio alrededor de 6% por debajo del valor observado a mediados de diciembre de 2015 cuando se eliminaron los principales controles en el mercado cambiario.

La cercanía de las elecciones de medio término parece haber generado alguna dolarización de portafolios y un pequeño impacto negativo en el riesgo país. Resuelta la incógnita electoral, el gobierno parece decidido a avanzar en reformas estructurales en los impuestos, las regulaciones al trabajo y en el sistema previsional. Estas reformas son necesarias para sostener el ritmo de crecimiento y lograr cumplir con la consolidación gradual de las cuentas fiscales.

Sin embargo, existen algunos escollos que sortear. En cualquiera de los tres campos se requiere capital político porque las reformas necesarias son “impopulares”. Si la reforma tributaria procura reducir la carga de los impuestos a la producción, al empleo y a la inversión (entre los más importantes, ingresos brutos, impuesto a las transacciones financieras, contribuciones patronales y tasa elevada de impuestos al retorno del capital propio) y se pretende no perder recaudación, es evidente que tendrá que aumentar la carga fiscal sobre los ingresos y activos de las personas o sobre el consumo.

Una eventual reducción de las cargas patronales para los asalariados de menores remuneraciones también genera un costo fiscal. Este no es el problema principal, sino los sobrecostos que existen en los seguros asociados al empleo formal (duplicación de la cobertura por desempleo, elevada litigiosidad tanto en indemnizaciones por despido como accidentes de trabajo, pagos elevados a obras sociales sindicales y a los sindicatos) y la rigidez tanto en la contratación temporaria como en la permanente. Pero en todos estos casos existen grupos de presión interesados en mantener el statu quo.

El sistema previsional nacional es altamente deficitario cuando se excluyen los fondos de rentas generales. Ello obedece a la decisión de otorgar jubilaciones a individuos sin aportes y a la existencia de regímenes especiales dentro del sistema contributivo.

La relación entre la jubilación a la que puede acceder un trabajador y sus aportes al sistema previsional es entre cinco y siete veces más alta para las empleadas domésticas y los monotributistas que para los asalariados. El problema es que estos casos “especiales” que generan pagos futuros desproporcionados a los aportes realizados alcanzan a más del 20% de los aportantes. Además, la expectativa de vida al momento del retiro para las mujeres es de las más altas del mundo. Otros países han tratado de corregir estos desequilibrios aumentando edades de retiro o la cantidad de años requeridos de aporte para poder acceder al beneficio, o introduciendo criterios actuariales para calcular las jubilaciones (relacionándolas a los aportes realizados). Pero es evidente que remover (o atenuar) estos “regímenes de privilegio universales” requiere capital político.

La Argentina necesita reformas estructurales para poder lograr la consolidación fiscal y eliminar algunos de los sobre costos que hoy traban a la actividad productiva. Ante la dificultad, el gobierno puede limitarse antes de iniciar las negociaciones y proponer reformas “light”, o aún cuando sea más ambicioso tener que ceder ante los grupos de presión. A la inversa del populismo, la mayoría de las reformas de fondo requiere pagar costos hoy para poder mejorar ingresos futuros. Ello pone en evidencia que no es fácil avanzar en su implementación. La clave pasa porque la dirigencia política comprenda que el espacio que provee la capacidad de endeudarse para hacer cambios graduales requiere que estos se vayan materializando.

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En junio la producción industrial creció 5%  respecto a igual mes del año pasado

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en junio un crecimiento de 5% respecto al mismo mes del año anterior de acuerdo con información preliminar. Al mismo tiempo, la producción industrial del mes registró un retroceso de 0.7% respecto a mayo si se consideran factores estacionales, mientras que si estos se corrigen, la actividad avanzó 0.4%. En el segundo trimestre de 2017, y en la comparación interanual la actividad industrial se expandió 2.4%, mientras que en relación al primer trimestre del año la producción corregida por estacionalidad creció 2.2%. Finalmente, en el acumulado para el primer semestre del año y en la comparación interanual, la actividad industrial registró un crecimiento de 0.3%.

A nivel de ramas de actividad, en el primer semestre del año, y en la comparación interanual, la producción de Minerales no Metálicos (6.2%) se coloca al tope del ranking de crecimiento. Por su parte, la producción siderúrgica registra en los primeros seis meses un avance de 2.1% respecto a igual periodo del año anterior. El sector de Químicos y Plásticos (1.4%) ha comenzado a acumular crecimiento en el primer semestre. Los restantes sectores de actividad muestran en los primeros seis meses del año caídas de la producción, comenzando por Metalmecánica (‐0.3%), y siguiendo con Cigarrillos (‐0.7%), Alimentos y Bebidas (‐1%), Papel y Celulosa (‐1.7%) e Insumos Textiles (‐2.3%). La producción automotriz (‐2.6%), tras dos meses de buen registro de actividad en mayo y junio, desplazó al procesamiento de petróleo (‐2.8%) a la última posición del ranking de crecimiento sectorial para el primer semestre.

Tomando en cuenta la clasificación de la actividad industrial por el tipo de bienes, los bienes de capital continúan liderando el crecimiento, acumulando un avance de 9% en el primer semestre y en la comparación interanual. La producción de Bienes de Uso Intermedio ha comenzado a crecer en el primer semestre del año, acumulando un avance de 1.8% en la comparación interanual. Por su parte, los Bienes de Consumo, continúan moderando el ritmo de caída en el acumulado, así mientras que en el caso de los durables la caída alcanza 5.2%, en el de no durables suma 1% en el primer semestre y en la comparación interanual. 

La producción ajustada por estacionalidad en el mes de junio mostró una nueva mejora mensual que alcanzó 0.4%. De este modo, la presente fase alcanza una duración de nueve meses, acumulando un crecimiento equivalente anual del 7.3%, inferior al promedio de las fases de recuperación desde 1980. No obstante ello, los indicadores que complementan el análisis del estado del ciclo industrial han registrado mejoras y en el segundo trimestre la recuperación ha ganado difusión sectorial hacia sectores intermedios con una alta representación en la producción industrial. En julio, la dinámica de recuperación podría registrar un impasse a causa de la restricción en el abastecimiento de gas que experimentó la industria en el mes.

 

 

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La industria creció en mayo pero acumula una caída del 1 por ciento en los primeros cinco meses

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de la consultora FIEL registró en mayo un crecimiento del 4.3% de acuerdo con información preliminar, respecto al mismo mes del año anterior. Al mismo tiempo, la producción industrial del mes resultó 6.1% superior a la de abril incluyendo factores estacionales, mientras que si estos se corrigen, la actividad registró un avance de 0.7%. En los primeros cinco meses del año, la actividad industrial acumula una caída del 1%, en comparación con el mismo periodo del año pasado, recortando el ritmo de caída observado en el primer cuatrimestre.

A nivel de ramas de actividad, en el acumulado para el periodo enero – mayo, y en la comparación interanual, la producción de Minerales no Metálicos (4.6%) se coloca al tope del ranking de crecimiento. Por su parte, la producción siderúrgica registra en los primeros cinco meses del año un avance de 1.7% respecto a igual periodo del año anterior, sostenido en el crecimiento de la producción primaria y los productos laminados terminados en caliente. El sector de Químicos y Plásticos (‐0.5%) registra una caída interanual de la producción inferior al promedio de la industria, tras mostrar un avance del 8% en el mes de mayo. Los restantes sectores de actividad muestran caídas de la producción en los primeros cinco meses del año superiores al promedio, comenzando por Metalmecánica (‐1.1%) y Papel y Celulosa (‐1.1%), y siguiendo con Cigarrillos (‐1.3%), Insumos Textiles (‐2.2%), Alimentos y Bebidas (‐2.5%) y Petróleo Procesado (‐3.2%). La producción Automotriz (5.2%) cierra la nómina de sectores con retroceso de la actividad, reduciendo su ritmo de caída en el acumulado luego de mostrar un alza del 13.6% en el mes de mayo respecto al mismo periodo del año anterior

Tomando en cuenta la clasificación de la actividad industrial por el tipo de bienes, la producción de Bienes de Capital –acumula un crecimiento de 7.4% en los primeros cinco meses del año en la comparación interanual‐ continúa liderando la mejora de la actividad. Por su parte, la producción de Bienes de Uso Intermedio ha pasado a mostrar un ligero crecimiento (0.6%) en los primeros cinco meses del año, a partir del avance observado en mayo en los productos químicos y plásticos. En el caso de los Bienes de Consumo, aún cuando continúan mostrando un retroceso interanual, el ritmo de caída se ha moderado respecto al primer cuatrimestre, de modo que los Bienes de Consumo Durable caen 6.6% y los No Durables lo hacen 2.4% para el acumulado enero – mayo y en la comparación interanual.

En términos desestacionalizados, el IPI de mayo mostró una nueva mejora mensual, que alcanzó el 0.7% respecto a abril (Tabla 1). Con este resultado, la medición desestacionalizada de mayo se coloca 3.8% por encima del resultado de septiembre del año pasado. Así, la recuperación que transita su octavo mes, alcanza un crecimiento equivalente anual del 5.8% ‐aún inferior al 10.7% promedio de las nueve fases expansivas previas. Por su parte, los indicadores que permiten monitorear la consolidación de la fase cíclica continúan mostrando mejoras, al tiempo que la difusión sectorial de la recuperación – aún cuando resulta inferior al 40%‐ ha mostrado un salto respecto a lo observado en abril. Hacia el mes de junio se espera se repita la mejora interanual de la producción, el avance de la difusión sectorial, al tiempo que se afiance la recuperación de la actividad en la medición desestacionalizada.

Sin embargo, el dato de empleo está lejos de ser alentador. La tendencia reciente del empleo formal industrial es penosa: 55.000 puestos menos en los últimos 18 meses (-4,3%). 

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Los economistas hacen fila para pegarle por derecha a la economía de Macri: ahora se sumó Artana

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A la gestión económica del Gobierno Nacional la siguen corriendo “por derecha” como se suele decir cuando es criticada por no ser más dura, liberal u ortodoxa.

A los comentarios de los economistas Jose Luis Espert y Miguel Broda, se sumó ahora Daniel Artana, economista jefe de FIEL, un think tank muy cercano al gobierno de Cambiemos. Incluso FIEL está realizando algunos asesoramientos en el ámbito del ministerio de Hacienda de Nicolás Dujonve.

Pero Artana es crítico con las medidas económicas (o la falta de ellas) y hoy dijo que este gobierno toma algunas decisiones que el llama “kirchnerismo soft”. En tanto consideró que “lo que hay que hacer ahora es poner lo fiscal en el foco”.

“Este Gobierno ha tomado algunas decisiones que yo las llamaría kirchnerismo soft”, planteó Artana esta mañana en diálogo con radio Mitre, según publicó El Cronista.

Porque, según el economista, se trató de impulsar el consumo “cuando en realidad el discurso oficial está más alineado con lo que Argentina tiene que hacer”.

En esa línea, opinó que Argentina va a salir de la mano de un aumento de la inversión y las exportaciones y el consumo va a venir atrás. “No es que no va a venir, va a venir pero a un ritmo más lento”.

En tanto, Artana señaló que le pareció “una mala decisión en este momento donde tenés el país con grandes problemas económicos, atomizar las decisiones en economía no me pareció la idea más feliz”.

Con respecto a la decisión que tomó ayer el Banco Central (BCRA), Artana indicó que “actuó en la forma en que se esperaba que actuara, subiendo las tasas”. “Trató de dar una señal de un endurecimiento relativo de la política monetaria”, agregó.

“También reconoció que parte del problema puede haber sido que la política monetaria puede haber sido algo más expansiva que lo deseable”, amplió

“Argentina decidió hacer inacción fiscal en el año par que son los años en que no se hacen correcciones porque hay elecciones. Y endurecer la política monetaria. Y financiar el déficit fiscal con endeudamiento de afuera. Eso te genera atraso cambiario”.

‘Lo que hay que hacer ahora es poner lo fiscal en el foco”, concluyó.

MB

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