FINTECH

El laberinto de las tasas: claves para ordenar el bolsillo cuando no alcanza

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En un escenario de crédito caro y consumo en baja, la mayor presión sobre los hogares no siempre nace de cuánto se gana, sino de cómo está armada la deuda. Una guía para poner orden y encontrar la salida.

Llegar a fin de mes se transformó en un ejercicio de malabarismo para buena parte de los argentinos: tarjetas, préstamos personales, cuotas y vencimientos que se apilan sin un orden claro. Y lo que vemos todos los días, en la práctica, es que el problema no siempre está en cuánto entra a la casa. Muchas veces el verdadero desorden está en cómo se estructura la deuda: usuarios con varios créditos y tarjetas funcionando al mismo tiempo, sin una idea precisa de cuánto deben, a qué tasa y en qué plazos. Esa falta de mapa —más que el nivel de ingresos— es lo que termina generando la presión financiera.

Este desorden de las economías domésticas convive con un contexto de crédito complejo. Según el Informe Monetario Mensual de mayo de 2026 del Banco Central (BCRA), los préstamos al consumo cayeron 1,2% en términos reales y sin estacionalidad, arrastrados por la contracción tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales. Y financiarse sigue siendo caro: la tasa nominal anual (TNA) promedio para tarjetas se ubicó en 87,6% y la de préstamos personales en 67,2%, frente a un plazo fijo a 30 días para personas humanas que cerró el mes apenas en el 19% anual. La brecha entre lo que cuesta deber y lo que rinde ahorrar pocas veces fue tan elocuente.

Conviene ser claro: tomar crédito no es, en sí mismo, un problema. Bien usado, es una herramienta para financiar consumo o concretar proyectos. El riesgo aparece cuando no hay planificación: cuando se usa crédito caro para gastos corrientes o se acumulan deudas sin una estrategia de repago. Ahí el sistema empieza a jugar en contra. El caso más típico es la tarjeta para cubrir consumos cotidianos y, sobre todo, la refinanciación de esos saldos a tasas altas: uno de los caminos más rápidos al deterioro financiero.

Frente a este encarecimiento del dinero, el ecosistema digital gana terreno justamente porque ataca el problema de raíz: transparencia para comparar y acceso para quienes el sistema tradicional dejaba afuera. Según el Informe de Crédito Fintech del ITBA y la Cámara Argentina Fintech (con datos a febrero de 2026), el sector ya origina uno de cada cuatro créditos vigentes del sistema —9,8 millones de asistencias activas—, aunque con tickets mucho más chicos: representa apenas el 3,3% del volumen total. La foto es nítida: mientras el préstamo promedio de la banca tradicional supera los $ 4,1 millones, la asistencia promedio fintech es de $ 541.394. Menos plata por operación, muchísimas más personas dentro del sistema formal.

¿Cómo saber si uno está entrando en zona de riesgo? Hay un indicador simple y potente: el peso de la deuda sobre el ingreso. Si más del 30% de lo que entra cada mes se va en pagar deudas, es una señal de alerta. En ese punto, la prioridad es dejar de tomar crédito nuevo y empezar a ordenar lo que ya se debe.

Y el movimiento más efectivo suele ser la consolidación: reemplazar varias deudas caras por una sola con mejores condiciones. Pasar el saldo de la tarjeta a un préstamo personal más barato, por ejemplo, puede bajar de forma significativa el costo financiero mensual y darle aire a la economía familiar.

Al final, ordenar las deudas es exactamente eso: dibujar el mapa completo de cuánto se debe, a qué tasa y cuándo vence, para encontrar la salida. La tecnología hoy permite hacerlo en minutos: comparar, entender costos y elegir mejor. En un contexto de tasas todavía altas, esa información dejó de ser un lujo para volverse la herramienta financiera más valiosa que tiene una familia. Es, muchas veces, la diferencia entre salir del laberinto o quedar atrapado en la bola de nieve.

Por Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo

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ARCA escalona la nueva facturación electrónica y otorga más tiempo para que adapten sus sistemas

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó una profunda actualización del régimen de emisión de comprobantes electrónicos que comenzará a implementarse desde el 1 de julio de 2026, aunque con un cronograma gradual para los sectores de mayor complejidad operativa. La decisión busca evitar interrupciones en la facturación mientras las empresas adecuan sus plataformas tecnológicas y procesos administrativos.

La Resolución General 5866/2026 modifica los regímenes generales de facturación vigentes, incorpora nuevas modalidades de emisión electrónica, reorganiza obligaciones para distintos contribuyentes y deroga normas específicas que, a partir de la integración de sistemas, dejan de ser necesarias. ARCA justificó el cambio en las consultas recibidas y en las dificultades operativas planteadas por diversos sectores antes de la entrada en vigencia prevista originalmente.

Para el entramado productivo, la medida tiene una lectura que trasciende el aspecto tributario: representa un nuevo paso en la estandarización digital de la documentación comercial entre empresas, entidades financieras y organismos de control, reduciendo la coexistencia de regímenes diferenciados y simplificando la administración documental de operaciones masivas.

Un cronograma gradual para evitar impactos operativos

En lugar de imponer una implementación simultánea, ARCA distribuyó las nuevas obligaciones entre julio de 2026 y marzo de 2027, especialmente para actividades que procesan millones de comprobantes mensuales.

Las principales fechas son:

  • 1 de julio de 2026: comienza la vigencia general de la resolución y de las nuevas obligaciones para los sectores alcanzados.
  • 1 de septiembre de 2026: inicia la obligación para determinadas operaciones de compañías de seguros.
  • 1 de octubre de 2026: se incorporan contratos de leasing y operaciones de comercio exterior de entidades financieras.
  • 1 de diciembre de 2026: alcanzará préstamos bancarios, operaciones con consumidores finales y liquidaciones vinculadas a tarjetas.
  • 1 de marzo de 2027: se incorporan operaciones de coaseguro y liquidaciones periódicas a comercios adheridos de los sistemas de pago.

La implementación escalonada responde a la necesidad de adaptar desarrollos informáticos, interfaces con clientes y sistemas de intercambio de información antes de que las obligaciones resulten plenamente exigibles.

Liquidación electrónica mensual: uno de los cambios centrales

La principal innovación es la incorporación de la Liquidación Electrónica Mensual como modalidad válida de emisión de comprobantes.

Podrán utilizar este esquema entidades financieras; compañías de seguros; administradoras y emisoras de tarjetas; participantes del sistema de pagos por transferencia; instituciones educativas privadas; empresas de medicina prepaga sin fines de lucro; Prestadores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) registrados ante la CNV.

Esta modalidad permitirá agrupar en un único comprobante las operaciones realizadas durante un mes calendario con un mismo cliente, reduciendo significativamente la cantidad de comprobantes emitidos y simplificando procesos administrativos. Las empresas deberán conservar los registros que permitan reconstruir cada operación individual que integra esa liquidación.

La resolución también introduce modificaciones relevantes para la administración de los puntos de venta y la identificación de compradores.

Entre ellas sobresalen: posibilidad de vincular actividades económicas específicas a cada punto de venta; actualización de los procedimientos para altas y bajas de puntos de emisión; obligación de identificar al consumidor cuando una operación supere los $10 millones; posibilidad de consignar CUIT aun por montos inferiores cuando el comprador necesite computar el gasto como deducción en el Impuesto a las Ganancias.

La medida busca mejorar la trazabilidad tributaria sin extender la identificación obligatoria a todas las operaciones de consumo.

Otro de los cambios apunta a simplificar la operatoria de las compañías de seguros de caución.

ARCA elimina el régimen específico que utilizaban hasta ahora para solicitar comprobantes electrónicos y las integra al WebService general de facturación electrónica. Durante un período de transición podrán continuar utilizando el sistema anterior hasta el 31 de diciembre de 2026, reduciendo los riesgos de migración tecnológica.

La resolución también deroga normas anteriores cuya regulación queda absorbida por el nuevo esquema unificado.

Impacto para el sector productivo

Para empresas proveedoras de software de gestión, estudios contables, bancos, fintech y grandes prestadores de servicios, la resolución implica una nueva etapa de adecuación tecnológica.

Los principales efectos son: menor fragmentación normativa al unificarse distintos regímenes de facturación. Mayor automatización en operaciones de alto volumen. Reducción de comprobantes individuales mediante liquidaciones mensuales. Más exigencias de trazabilidad, especialmente en la conservación de información respaldatoria. Calendario gradual, que reduce riesgos de incumplimientos durante la transición.

En provincias como Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, donde numerosas empresas utilizan plataformas centralizadas de facturación para servicios financieros, educación privada, salud y comercio electrónico, el principal desafío será coordinar las actualizaciones de software con suficiente anticipación para cumplir cada etapa del cronograma.

La resolución confirma que ARCA continuará avanzando hacia una administración tributaria basada en comprobantes electrónicos cada vez más integrados y estandarizados. El desafío para las empresas no estará únicamente en emitir nuevas facturas, sino en adaptar procesos internos, sistemas de gestión y controles documentales para operar bajo un esquema con mayor trazabilidad digital y menor margen para procedimientos manuales.

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ARCA reglamentó las nuevas exenciones al impuesto al cheque

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero adecuó la reglamentación del impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios para incorporar las exenciones creadas por el Decreto 475/2026. La medida impacta sobre empresas de activos virtuales registradas ante la CNV, administradoras de medios de pago y transportadoras de caudales, que deberán inscribir sus cuentas para acceder a los beneficios.

ARCA oficializó la reglamentación operativa de las nuevas exenciones al denominado “impuesto al cheque”, incorporadas días atrás por el Decreto 475/2026. La Resolución General 5869 modifica el régimen vigente para que determinados operadores financieros puedan acceder al beneficio tributario mediante el Registro de Beneficios Fiscales del organismo.

Aunque el cambio tiene carácter administrativo, resulta clave para la aplicación efectiva de las exenciones. Sin esta adecuación, las empresas alcanzadas no contaban con el mecanismo formal para registrar las cuentas bancarias y cuentas de pago sobre las cuales corresponde aplicar la reducción o exención del tributo.

El universo beneficiado comprende tres actividades que ganaron peso dentro del ecosistema financiero argentino: los Prestadores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) inscriptos ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), las empresas administradoras de sistemas de tarjetas de crédito, débito y compra, y las transportadoras de caudales autorizadas por el Banco Central.

La resolución también actualiza el funcionamiento del Registro de Beneficios Fiscales, creado por ARCA en 2015, que concentra las cuentas bancarias alcanzadas por tratamientos impositivos diferenciales. A partir de ahora, los nuevos sujetos incorporados por el Decreto 475/2026 deberán registrar allí las cuentas sobre las cuales pretenden aplicar la exención.

El impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios grava los movimientos realizados en cuentas bancarias y determinadas operatorias financieras. En sectores con elevado volumen transaccional, su incidencia puede representar un costo operativo significativo, especialmente cuando existen múltiples movimientos diarios entre cuentas.

La reglamentación aprobada por ARCA no modifica las condiciones materiales de las exenciones, que ya habían sido establecidas por el Poder Ejecutivo. Su función consiste en integrar esos nuevos beneficios al sistema de administración tributaria para que puedan aplicarse de manera efectiva y ser controlados por el organismo recaudador.

Para las empresas alcanzadas, el beneficio dependerá del correcto cumplimiento del procedimiento registral. La inscripción de las cuentas constituye un requisito indispensable para que las entidades financieras apliquen el tratamiento tributario correspondiente.

Señal para la economía digital

Uno de los aspectos más relevantes de la medida es la incorporación expresa de los Prestadores de Servicios de Activos Virtuales inscriptos ante la CNV, una categoría regulatoria creada recientemente para ordenar la actividad de los exchanges y otras plataformas vinculadas con criptomonedas.

Desde la perspectiva productiva, la decisión reduce costos transaccionales para un segmento que procesa un alto volumen de operaciones electrónicas y que hasta ahora enfrentaba una carga tributaria diseñada para un sistema financiero tradicional.

También favorece a operadores vinculados con la infraestructura de pagos y logística financiera, dos eslabones cuya eficiencia impacta sobre el funcionamiento cotidiano del comercio, la bancarización y los medios electrónicos de pago.

Alcance para las empresas

Las modificaciones introducidas por ARCA implican que los nuevos sujetos exentos deberán inscribir sus cuentas bancarias y cuentas de pago en el Registro de Beneficios Fiscales. Las exenciones alcanzan a Prestadores de Servicios de Activos Virtuales registrados ante la CNV, empresas de tarjetas y transportadoras de caudales habilitadas por el BCRA. La resolución tiene efectos para hechos imponibles ocurridos desde el 18 de junio de 2026. ARCA mantiene las facultades de fiscalización para verificar que las condiciones del beneficio continúen vigentes.

La medida confirma una tendencia de la política tributaria reciente: adaptar normas históricas a nuevas actividades vinculadas con la digitalización financiera. Si bien el impuesto al cheque continúa vigente, el Gobierno amplía gradualmente el listado de operaciones exentas para evitar que determinados sectores estratégicos soporten una carga tributaria que encarece su operatoria cotidiana.

Para empresas tecnológicas, entidades financieras, procesadoras de pagos y proveedores de infraestructura financiera, el foco pasará ahora por la correcta implementación administrativa del beneficio. La inscripción oportuna en el registro de ARCA será determinante para que la exención se traduzca efectivamente en una reducción del costo tributario.

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Los pagos digitales consolidan su avance: las transferencias crecieron 26,6% y el QR interoperable se disparó más de 63%

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El sistema nacional de pagos profundizó durante mayo su transformación hacia los medios digitales. Las transferencias inmediatas, los pagos con QR interoperable y las billeteras virtuales volvieron a liderar el crecimiento de las transacciones, mientras que el efectivo y los instrumentos tradicionales continúan perdiendo participación en un proceso de digitalización cada vez más acelerado.

De acuerdo con el Informe de Pagos Minoristas publicado por el Banco Central (BCRA), durante mayo se realizaron 759,9 millones de transferencias inmediatas (“push”) en pesos por un total de $87,5 billones. En términos interanuales, las operaciones crecieron 26,6% en cantidad y 12,9% en montos reales, consolidando a este instrumento como el principal canal de movimiento de dinero entre personas y empresas. Más de tres cuartas partes de estas operaciones (76,6%) tuvieron como origen o destino una Cuenta Virtual Uniforme (CVU), lo que refleja el creciente protagonismo de las fintech y las billeteras digitales.

Las transferencias en moneda extranjera también mostraron una expansión significativa. En mayo se concretaron cerca de dos millones de operaciones por un equivalente a USD 3.389 millones, con incrementos interanuales de 27,3% en cantidad y 40,7% en volumen medido en dólares.

También continuó creciendo el uso de las transferencias “pull”, mecanismo utilizado para debitar fondos previamente autorizados desde otra cuenta. Durante mayo se registraron 43,9 millones de operaciones por $4,2 billones, con aumentos interanuales de 15,1% en cantidad y 8% en términos reales.

Uno de los segmentos con mayor expansión volvió a ser el de los pagos con transferencia (PCT) interoperables mediante códigos QR. Durante el mes se realizaron 103,7 millones de operaciones por $2,4 billones, lo que representa un crecimiento interanual de 63,7% en cantidad y de 57,7% en montos reales. El 98,8% de estos pagos se inició mediante códigos QR interoperables, mientras que apenas el 1,2% utilizó claves aleatorias o tokens.

El informe también muestra que la interoperabilidad continúa consolidándose. Del total de pagos con QR, el 52,8% fue realizado desde cuentas bancarias (CBU) y el 47,2% desde cuentas virtuales (CVU). Del lado de los comercios, el 52,4% de las acreditaciones terminó en cuentas de pago administradas por proveedores de servicios de pago, reflejando el crecimiento de este ecosistema financiero. Actualmente existen 90 billeteras digitales interoperables registradas y 63 aceptadores de pagos con transferencia habilitados por el Banco Central.

La expansión del dinero digital también se refleja en la evolución de las cuentas de pago. Durante abril, último dato disponible, existían 66,2 millones de cuentas de pago, de las cuales 13 millones registraban saldo por aproximadamente $700.000 millones. Paralelamente, los fondos invertidos en Fondos Comunes de Inversión Money Market a través de proveedores de servicios de pago alcanzaron los $7,5 billones. En conjunto, ambos conceptos ya representan el 7,5% del total de los depósitos privados en pesos del sistema financiero.

En contraste con el avance de los pagos digitales, los débitos directos registraron una caída de 7,7% interanual en cantidad de operaciones. Durante mayo se efectuaron 11 millones de débitos automáticos por $1,9 billones, mientras que la tasa de efectividad alcanzó el 40%.

Otro fenómeno que continúa profundizándose es la digitalización del cheque. Durante mayo se compensaron 4,7 millones de cheques por un total de $22,9 billones, pero el cheque electrónico (ECHEQ) ya explicó el 84,9% de los montos compensados y el 63,5% de las operaciones. Además, comenzaron a consolidarse los ECHEQ denominados en dólares, con 152 documentos compensados por USD 29 millones. En paralelo, los rechazos por falta de fondos representaron apenas el 2,1% de la cantidad de cheques compensados y el 1,4% de los montos.

En materia de consumo, las tarjetas de crédito volvieron a superar a las de débito en cantidad de operaciones. Durante abril —último dato disponible para este segmento— se registraron 172,1 millones de pagos con tarjeta de crédito por $9,9 billones, frente a 164,3 millones de operaciones con débito por $4,9 billones. Sin embargo, ambos instrumentos continúan mostrando caídas interanuales tanto en cantidades como en montos reales, reflejando un contexto de menor consumo y una creciente migración hacia las transferencias inmediatas como medio de pago.

El efectivo también continúa perdiendo terreno. El 89% de las extracciones todavía se realiza mediante cajeros automáticos, aunque este canal registró una caída interanual del 33% en cantidad de operaciones y del 13% en montos reales. Durante abril se realizaron 40,2 millones de extracciones por $4,1 billones, con un monto promedio cercano a los $103.200 por operación.

En el transporte también continúa ampliándose el uso de los pagos digitales. En mayo se registraron 24,7 millones de viajes abonados mediante QR, principalmente en colectivos y subterráneos, mientras que la utilización de la tarjeta SUBE mostró una disminución interanual de 15,9% en cantidad de viajes durante abril.

El informe del Banco Central refleja un cambio estructural en los hábitos de pago de los argentinos. La interoperabilidad entre bancos y billeteras digitales, junto con el crecimiento de las transferencias inmediatas y los pagos con QR, consolida un ecosistema financiero donde las operaciones electrónicas ganan terreno de forma sostenida frente al efectivo y los instrumentos tradicionales, una tendencia que continúa redefiniendo el sistema nacional de pagos.

Informe Mensual Pagos Minoristas 2026 05 by CristianMilciades

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La morosidad de las familias alcanzó su nivel más alto en más de dos décadas

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La recuperación del crédito al consumo, uno de los pilares de la estrategia económica del Gobierno para sostener la actividad, comienza a mostrar su principal contracara. La mora bancaria de las familias volvió a incrementarse durante abril y alcanzó el 12,1%, el nivel más elevado en más de dos décadas, según los últimos datos publicados por el Banco Central (BCRA).

El indicador acumula 18 meses consecutivos de deterioro y evidencia el creciente estrés financiero que enfrentan los hogares argentinos tras la fuerte expansión del crédito registrada durante el último año. Aunque desde la autoridad monetaria sostienen que el fenómeno estaría ingresando en una etapa de desaceleración, los niveles actuales siguen siendo históricamente elevados.

Durante abril, el ratio de irregularidad de los créditos otorgados a las familias aumentó 0,5 puntos porcentuales respecto de marzo y registró un salto de 8,4 puntos frente al mismo mes de 2025, configurando uno de los incrementos interanuales más pronunciados de los últimos años.

El Banco Central ve una desaceleración, pero no una reversión

Pese al deterioro de los indicadores, el Banco Central considera que el proceso comenzó a estabilizarse.

En su último Informe sobre Bancos, la entidad señaló que “en los últimos meses viene registrándose una desaceleración en el ritmo de aumento del ratio de irregularidad del crédito a los hogares”, atribuyendo esa moderación a que el crecimiento de la cartera en situación irregular comenzó a perder intensidad en términos reales.

La lectura oficial es que la morosidad habría encontrado un techo, aunque todavía no existen señales concretas de una reducción del stock de deudores en incumplimiento.

El fenómeno tampoco afecta únicamente a las familias. La mora empresarial alcanzó el 3,3% durante abril, con un incremento de 0,2 puntos porcentuales respecto del mes anterior y de 2,4 puntos frente a un año atrás.

Como consecuencia, el índice de irregularidad del crédito al sector privado en su conjunto llegó al 7,3%, con una suba interanual de 5,1 puntos porcentuales.

Más de cinco millones de argentinos presentan atrasos en sus pagos

La magnitud del problema también quedó reflejada en un relevamiento realizado por la consultora Analytica sobre la base de datos del BCRA y del INDEC.

El estudio estima que actualmente existen 5,3 millones de personas en situación de mora tardía dentro del sistema financiero argentino, lo que representa el 26,9% del total de individuos que poseen algún tipo de financiamiento.

En otras palabras, uno de cada cuatro argentinos con crédito presenta atrasos significativos en el cumplimiento de sus obligaciones.

La cifra se inscribe dentro de un universo de 19,8 millones de personas que mantienen algún tipo de financiamiento activo en el denominado sistema financiero ampliado.

Ese universo ya no se limita a los bancos tradicionales. También incluye entidades fintech, cooperativas, mutuales, tarjetas de crédito de consumo, cadenas de electrodomésticos y fideicomisos financieros, un ecosistema que creció aceleradamente en los últimos años gracias a la digitalización del crédito.

Aunque el mercado financiero se diversificó, el grueso del endeudamiento continúa concentrado en el sistema bancario.

Según Analytica, el 82,4% del total de la deuda corresponde a entidades financieras tradicionales. Las fintech ya representan el 10,1% del financiamiento de las familias, mientras que el restante 7,5% se distribuye entre otros operadores del mercado.

En conjunto, el volumen de deuda de los hogares asciende a $74,2 billones, una cifra equivalente al 6,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Un fenómeno asociado al nuevo ciclo del crédito

El aumento de la morosidad no sorprende a los analistas. Durante 2025 y comienzos de 2026 el crédito al consumo registró una expansión inédita tras varios años de fuerte contracción.

La estabilización macroeconómica, la baja de la inflación y la competencia entre bancos impulsaron el crecimiento de préstamos personales, tarjetas de crédito y financiamiento para consumo durable. Sin embargo, ese proceso también elevó el nivel de exposición financiera de los hogares en un contexto donde los ingresos reales todavía evolucionan con dificultad.

El resultado es una mayor utilización del crédito para sostener el consumo cotidiano y un aumento paralelo de los incumplimientos, especialmente entre los sectores de ingresos medios y bajos.

Si bien el Banco Central considera que la morosidad comenzó a estabilizarse, el desafío será evitar que el deterioro continúe trasladándose al sistema financiero.

Por el momento, los niveles de capitalización de las entidades siguen siendo elevados y no existen señales de riesgo sistémico. Sin embargo, el incremento sostenido de la cartera irregular obliga a bancos y entidades financieras a reforzar previsiones y revisar las condiciones de otorgamiento de nuevos préstamos.

La evolución de los próximos meses dependerá, en gran medida, de que la recuperación del salario real y la actividad económica logren consolidarse. De lo contrario, el crecimiento del crédito podría seguir conviviendo con una mora históricamente alta, un escenario que limita tanto el consumo como la expansión sostenible del financiamiento.

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