El titular del INDEC confirmó además que el organismo trabaja en la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con respaldo técnico del FMI.
El Director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Marco Lavagna, advirtió hoy que “falta para decir que la batalla contra la inflación está terminada” y confirmó que el organismo trabaja en una actualización del Indice de Precios al Consumidor (IPC).
Lavagna también enfatizó que en los cuatro años de gestión al frente del órgano estadístico “nunca recibió una presión” con relación a las diferentes estadísticas que elabora.
“Todavía estamos en ese sube y baja de cuando hay una corrección de precios relativos. Claramente respecto del dato de 25% (de diciembre de 2023) bajó, pero yo sería cauto. Más allá de las declaraciones del Ministro (de Economía, Luis Caputo) y del Presidente (Javier Milei) que muestran esta caída en la inflación, todavía falta para decir que la batalla contra la inflación ya está terminada”, afirmó el economista.
Respecto de la discusión pública sobre la inflación, Lavagna defendió su tarea: “Hay un montón de consultoras y organismo que hacen proyecciones y es bueno que las haya pero una vez que el INDEC habla ese es el número oficial”.
En declaraciones radiales, el economista confirmó que trabaja en una actualización del Indice de Precios al Consumidor, aunque no precisó cuándo comenzará a implementarse.
“El índice de inflación se realiza con la base de una canasta que refleja lo que consumimos los argentinos. Los hábitos han cambiado y la canasta que estamos usando es un poco vieja y corresponde actualizarlas”, señaló Lavagna.
En ese sentido añadió que “es una discusión técnica que se hace en todos el mundo y para ello estamos trabajando con el FMI” que es quien convalida las metodologías
Con relación a las divergencias que suelen observarse con los resultados de la Ciudad de Buenos Aires, Lavagna precisó que el distrito porteño “tiene una canasta más actualizada hecha con la encuesta de gasto de hogares que hizo el INDEC en 2018, que es la que estamos usando para adaptar el índice”.
Lavagna explicó que la demora en el proceso de adecuación se debe a que hay que compatibilizarla para todo el país.
Respecto del proceso de captación de la información, Lavagna explicó que “en el caso de los precios regulados como tarifas, servicios públicos, transporte o prepagas, se hace telefónicamente o en base a resoluciones y abarca a todo el país”.
“En lo que es típico de consumo masivo se hace con encuestadores que van a todos los negocios, supermercados, almacenes de barrio, ‘chinos’ y también el canal on line. En total relevamos más de 300.000 precios por mes”.
En teoría todo encaja perfecto. La realidad suele ser más compleja. En la teoría, el mercado se regula solo, un axioma venerado por el Presidente y sobre el cuál basa su existencia política. Bastaron unos pocos meses para derrumbar ese universo: el Gobierno tuvo que intervenir de urgencia en el mercado de la salud privada para evitar un colapso en el núcleo duro de sus votantes: la clase media. ¿Qué pasó? Con el DNU de desregulación de diciembre, las empresas de medicina prepaga iniciaron un raid alcista coordinado y en menos de cuatro meses, aumentaron hasta 159 por ciento las cuotas, lo que, combinado con tarifazos energéticos, de transporte y de alimentos, empujó a miles de familias a una opción dramática.
El presidente Javier Milei tuvo que intervenir. Rendirse ante la evidencia y arriar una de sus principales banderas. El Estado tuvo que volver a regular. De urgencia y con el daño flagrante. Las prepagas ya no tienen precios liberados, deberán retrotraer sus cuotas a diciembre y aumentar al mismo ritmo de la inflación, que desde diciembre acumula una suba del 70,3 por ciento -la mitad de los aumentos de las prepagas-. En el camino, muchos ya abandonaron el sistema.
Acusados por el Gobierno de haber cartelizado el mercado, los dueños de las prepagas se defendieron con un argumento compartido: “¿Se nos fue la mano a nosotros o se le fue la mano a la inflación?”, respondió Claudio Belocopitt, el dueño de Swiss Medical y ex presidente de la Unión Argentina de la Salud. “Cuando el Gobierno desreguló los precios, todo el sistema de la medicina prepaga y el resto venía con poderosos atrasos. En diciembre, como consecuencia de la devaluación, los precios tomaron una aceleración realmente impresionante”, reconoció el empresario. Belocopitt explicó que las subas responden a los incrementos registrados sobre sus estructuras de costos y no a una decisión arbitraria por parte de las empresas. Y, con lógica, se preguntó por qué el Gobierno no reaccionó igual con los dueños de las empresas de alimentos, eléctricas o de transporte.
¿Le faltan justificaciones a las prepagas para los aumentos? ¿Sus CEOS son solo unos inescrupulosos hombres que hacen negocios con la salud? La realidad suele ser más gris que blanco o negro. El mercado de la salud también está golpeado por años de inflación acumulada y regulaciones que son un lastre para la actualización de medicamentos y tecnología. Pero la ausencia de control no garantiza eficiencia. La desregulación per se no es el remedio a tamaña complejidad. Hace falta un Estado inteligente y activo. No blandir una motosierra, sino la precisión de un bisturí.
El mismo diagnóstico puede extenderse a otros mercados. Quita de subsidios, combustible, energía, alimentos y varios etcétera. Un universo tan amplio como difuso. Allí el Presidente no interviene. Pero el daño es mucho mayor.
Pese a la contundencia de las pruebas, el Presidente sigue operando como en campaña electoral extendida. Ante un grupo selecto de empresarios en el foro de Llao Llao, celebró que quien fuga capitales “es un héroe que logró escaparse de las garras del Estado” y aseguró que, como economista, recomienda comprar dólares y que “si los compran en negro, mejor”. No parece ser la mejor receta para quien es el jefe máximo del Estado, que tiene que luchar contra la evasión y la informalidad.
El discurso de barricada es útil para la campaña. La gestión demanda otra responsabilidad. El discurso anti casta cosechó votos en el hastío de la sociedad. En la realidad, el “no hay plata” no aplica para ella. El viernes el Presidente elevó a categoría de “ministros” a su hermana Karina Milei y al periodista Eduardo Serenellini -en medio de la inédita ola de ajuste Argentina tiene un ministerio de Prensa-. Ambos cobrarán cerca de cuatro millones mensuales. Unas horas antes fue ascendido el vocero Manuel Adorni, quien cobrará unos 4,8 millones. Su hermano Francisco Adorni, asesor del ministro de Defensa cobra otro sueldo de unos cuatro millones.
Sin embargo, lo que causó estupor e indignación, (también al Presidente) fue el aumento de la dieta de los senadores, votado a mano alzada y sin voces en contra, aunque libertarios y el PRO hayan despotricado después pour la galerie.
Los senadores pasarán de una dieta de 1,7 millones a una superior alos seis millones en bruto, lo que representa alrededor de unos 4 millones de bolsillo. “El tuitero del Presidente cobraba más que nosotros”, justificó el radical Martín Lousteau, uno de los que se hizo cargo del aumentazo. Los demás avalaron con su silencio.
Algunos jugaron de sorprendidos, pero en realidad, desde un día antes se sabía del acuerdo, sellado en Labor Parlamentaria. Obviamente, el oficialismo estaba al tanto y un senador propio firmó el dictamen. Nadie desactivó la bomba ni manifestó su negativa durante la sesión, al menos para que conste en actas. Los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut no estuvieron en el recinto a la hora de la votación. Martín Goerling se quejó por el acuerdo parlamentario, “vertiginoso y totalmente fuera de lugar” y prometió donar su porción del aumento. El Presidente atizó desde las redes. Pero en el contexto, parece ser un win-win. El Presidente necesita de la política. Necesita respaldos para garantizar(se) gobernabilidad.
El ministro del Interior, Guillermo Francos, vino a Misiones a buscar esos consensos. El viernes mantuvo sendas reuniones con Carlos Rovira y el gobernador Hugo Passalacqua. Al conductor de la Renovación le pidió una visión del estado de situación. En esa cumbre elogió las políticas de desendeudamiento y equilibrio fiscal que Misiones adoptó hace dos décadas.
Con el Gobernador repasó las obras que dependen del financiamiento nacional y prometió, “en la segunda mitad del año”, liberar recursos para culminar las prioridades. Según los datos oficiales, Nación ya acumula una deuda con Misiones que supera los 200 mil millones de pesos, entre obras, fondos podados y regalías energéticas.
“Recibimos al ministro del Interior, Guillermo Francos, al subsecretario de Gestión de la Nación, Eduardo Menem, y al secretario de Provincias y Municipios, Javier Milano, para abordar la agenda de proyectos que se tratarán en el Congreso próximamente y plantear diversas necesidades del pueblo misionero. Gracias por visitar nuestra provincia y construir a través del diálogo y el respeto”, señaló Passalacqua.
“El Presidente cortó las obras públicas y eso abarcaba a todos los sectores. Ahora después de estos meses de superávit fiscal, en la segunda parte del año, va a contar con recursos para aplicar a las obras necesarias. Hay obras que es más caro dejarlas de hacer que terminarlas”, reconoció Francos.
Tras las cumbres, Francos destacó que “debemos abrir mentes hacia el futuro de la Argentina”.
“Algunos tienen concepción del pasado, que ha fracasado y dejado al país en la ruina. De a poco vamos construyendo resultados positivos. Si Argentina sale de esta situación de emergencia, vamos a terminar recorriendo toda la Argentina. Somos optimistas de llegar al Pacto de Mayo y que distintos sectores puedan acompañar”.
Antes de partir, el ministro del Interior destacó a Misiones como “motor de desarrollo” y ejemplo para el país por sus políticas económicas y de cuidado ambiental. En definitiva, el Gobierno nacional persigue el mismo objetivo de equilibrio fiscal y autonomía financiera, aunque las formas sean diferentes.
El Gobierno nacional necesita de los respaldos y encuentra en Misiones una autonomía política que no abunda en otras latitudes. Misiones supo construir un esquema que va más allá de la queja. Es una de las provincias con mayor autonomía financiera y la solidez económica le permite resistir mejor el ajuste. Los últimos datos del empleo privado dan cuenta de que Misiones está cuidando el empleo como casi ninguna del Norte Grande. En el país se perdieron más de 30 mil empleos en el primer mes pleno de la gestión libertaria, el volumen más alto desde la pandemia.
En Misiones enero también cerró con bajas. Se registraron en ese mes 107.532 asalariados formales en el sector privado, con una caída mensual del 0,5%, lo que provocó la pérdida de 504 empleos. Además, en la comparación interanual, Misiones registra una baja del 1,5%, equivalente a 1.602 empleos menos que en enero de 2023. Fue la menor del NEA. En Corrientes cayó -1,8%, Chaco -4,7% y Formosa -15,1%.
Esa solidez distingue a Misiones de otras provincias. Por eso Francos vino a tender puentes. Por eso no debe sorprender la bendición que dio a dirigentes libertarios que están dentro de la estructura política del Gobierno misionero. Mantuvo un mano a mano con los libertarios Victoria Cáceres, Ariel Bello, Franco Insaurralde, Facundo Fraga y Micaela Gacek a quienes instó a seguir militando en la Libertad Avanza, con libertad para apoyar al Frente Renovador.
El enviado de Milei tomó distancia del ala dura libertaria, que desprecia la política y se esconde detrás de las redes sociales. Esa bendición también produjo confusión en la oposición. Los dirigentes de Cambiemos, tanto del PRO como de la UCR, tantean contactos para tejer alianzas con las filas libertarias. Goerling y Martín Arjol son los abanderados de esa corriente, que encuentra resistencia especialmente entre las nuevas camadas radicales. Pero el Gobierno no necesita nuevos acólitos, sino respaldos sólidos. La gestión sigue sin exhibir otros resultados que no sean del ajuste y la imagen presidencial sigue blindada ante la opinión pública, pero quizás sea porque no hay nadie en la oposición que hoy canalice el descontento. La gran incógnita es hasta cuándo durará la paciencia, ya que no hay señales de mejoría en el corto plazo. El FMI publicó que en 2024 la economía argentina caerá 2,8% y tendrá una inflación del 150%, con un desempleo del 8 por ciento, que bajará al 7,5 por ciento el año que viene, casi dos puntos más que los actuales 5,7% de desocupación. En octubre pasado proyectaba para 2024 un crecimiento del 2,8% y 69% de inflación. Pasaron cosas.
El titular del Palacio de Hacienda, el jefe de Gabinete y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mantuvieron un encuentro con Jay Shambaugh, subsecretario del Tesoro americano en el marco de las Sesiones de Primavera del FMI
Luis Caputo y Nicolas Posse visitaron a Jay Shambaugh, subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, para ratificar el apoyo de la administración Biden al plan económico y explicar los próximos pasos del Palacio de hacienda para reducir la inflación, bajar el déficit fiscal e incrementar las reservas del Banco Central.
Shambaugh es una pieza clave de la Secretaría del Tesoro, a cargo de Janet Yellen, y su opinión pesa al momento de negociar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estados Unidos controla las decisiones políticas del board del Fondo, y su silla en el directorio responde a la Secretaría del Tesoro, que maneja Yellen en contacto directo con el Salón Oval de la Casa Blanca. Shambaugh es responsable de las relaciones exteriores del Tesoro, y ya se ha encontrado con Caputo en Buenos Aires y en DC.
Junto al ministro de Economía y el jefe de Gabinete se alinearon Santiago Bausili, titular del Banco Central, y Pablo Quirno, secretario de Finanzas. Es decir: toda la delegación oficial que llegó a las Sesiones de Primavera del FMI concurren a la cita con Shambaugh, un experto en macroeconomía que piensa como un halcón en la administración demócrata.
Antes del encuentro en el Tesoro,Caputo y Posse dialogaron con Gita Gopinath para analizar el actual programa que Argentina tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) La reunión duró cuarenta minutos y sirvió para repasar las metas previstas para este trimestre, que el gobierno tiene por cumplidas.
“La reunión tuvo un marco de diálogo y distensión. Argentina puede mostrar resultados en el programa y en el cumplimiento de las metas”, aseguró a Infobae un integrante de la delegación oficial que participó del conclave que protagonizaron Caputo y Posse junto a Bausilli y Quirno.
El gobierno tiene aprobadas las metas sobre emisión monetaria, reservas públicas en el Banco Central y déficit fiscal, y aguarda a mayo para aprobar la octava remisión y recibir un desembolso de casi 1.000 millones de dólares. Un hecho macroeconómico que Argentina no podía exhibir al Fondo desde principios de 2023.
“Mire a la Argentina, un país que ha sido durante mucho tiempo percibido como un rezagado desde el punto de vista de las reformas, ahora se está moviendo muy rápidamente hacia el endurecimiento del gasto fiscal, conseguir la capacidad de la inversión privada para encontrar un mejor rendimiento. La inflación en Argentina está bajando un poco más rápido de lo que esperábamos inicialmente”, consideró Kristalina Georgieva durante una conferencia de prensa que ofreció a los periodistas que cubren las Sesiones de Primavera del FMI.
Cuando concluya la reunión en la Secretaría del Tesoro, Posse y Caputo marcharán hacia la Casa Blanca para mantener un encuentro con Daniel Erikson, que reemplazó a Juan González como asesor de Seguridad de Biden para América Latina. Si Shambaugh es importante para influir en el Tesoro, Erikson lo es cuando se trata de fijar agenda en el Consejo de Seguridad Nacional.
En este contexto, el ministro de Economía y el jefe de Gabinete habrán visitado al fin del día a todos los despachos necesarios en Washington para negociar con margen político un nuevo programa con el FMI para 2025. El acuerdo actual -Facilidades Extendidas- vence el 31 de diciembre, y a partir de esta fecha, Argentina debería hacerse cargo del pago de los intereses del préstamo que cerró Macri durante su gestión.
Un nuevo programa con el FMI, acorde a las expectativas de Balcarce 50, necesita del aval del Consejo de Seguridad de Biden y de la Secretaría del Tesoro que maneja Yellen. Sin su apoyo político, el Board del FMI será reluctante e implacable.
El ministro de Economía y la número dos del Fondo analizaron la evolución del programa y el cumplimiento de las metas del primer trimestre. Hablar de nuevos fondos es “prematuro”.
El ministro de Economía Luis Caputo se reunió este jueves en Washington con la número dos del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, y analizaron la evolución del programa económico, las reformas que se están haciendo en el país y el sobrecumplimiento de las metas del primer trimestre.
Fuentes oficiales calificaron el encuentro como distendido y muy bueno, pero, por otro lado, bajaron expectativas respecto a la posibilidad de recibir fondos frescos por parte del organismo para engrosar reservas y apurar una potencial salida del cepo.
Los propios portavoces del FMI en reuniones anteriores expresaron que esas charlas eran cuanto menos “prematuras”. Desde el lado argentino también le bajaron el tono a las expectativas sobre un eventual nuevo programa, al deslizar que esa conversación quedará para el futuro.
De la reunión fueron de la partida también el secretario de Finanzas,Pablo Quirno; el director para el Hemisferio Occidental, Rodrigo Valdés, y el subdirector, Luis Cubeddu, y el jefe de misión para la Argentina, Ashvin Ahuja.
El encuentro en las oficinas del Fondo duró unos 30 minutos, y fue a agenda abierta. “Fue una conversación amplia”, dijo una fuente de la comitiva, en referencia a que se habló del cumplimiento de las metas del primer trimestre del año, las principales variables económicas y el devenir del programa a futuro.
Gopinath está bastante empapada en la situación Argentina. Visitó el país entre el 21 y 22 de febrero y mantuvo reuniones tanto con Caputo, como con Javier Milei y diferentes funcionarios y políticos. “He escuchado de primera mano propuestas de un amplio abanico de actores sobre cómo mejor abordar los retos del país y aprovechar su enorme potencial”, había declarado en su momento
También había puesto foco en lo “esencial sostener esfuerzos para apoyar a los segmentos vulnerables de la población y preservar el valor real de la asistencia social y las pensiones, así como garantizar que la carga del ajuste no recaiga desproporcionadamente sobre familias trabajadoras”.
La Argentina busca fondos adicionales para salir del cepo cambiario y se especula con que intenta conseguir entre US$ 10.000 y 15.000 millones para poder transitar el impacto de esa medida con comodidad, pero principalmente desde Estados Unidos no terminan de convencerse, y esperan ver como avanza el programa antes de dar otro gesto de confianza.
Así lo indicó Kristalina Georgieva, quien también destacó la celeridad para avanzar en el ajuste fiscal.
La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, destacó hoy que “la inflación está bajando más rápido de lo esperado” y remarcó la celeridad con la que el Gobierno de Javier Milei, está llevando adelante el ajuste fiscal.
“La inflación en Argentina está bajando un poco más rápido de lo que esperábamos inicialmente”, señaló Georgieva durante una conferencia de prensa en la que se refirió a la situación regional en el marco de la Asamblea de Primavera del organismo que se está desarrollando en Washington.
A su vez, señaló: “Si miramos a Argentina, un país que durante mucho tiempo ha sido percibido como un país rezagado desde el punto de vista de las reformas, vemos que ahora está avanzando muy rápidamente en el ajuste fiscal. El país está atrayendo la inversión privada para buscar un mejor rendimiento”.
Las declaraciones se Georgieva se produjeron pocas horas antes que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantenga una reunión con la número dos del organismo, Gita Gopinath.
En el informe sobre perspectivas globales, el FMI estimó que la Argentina sufrirá una caída del PBI del 2,8%, con una inflación de 150% en 2024. Sin embargo para 2025 pronosticó un crecimiento del 5% con una suba de precios del 45%.
Durante esta mañana en DC, el titular del Palacio de Hacienda, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, serán recibidos por Gita Gopinath, subdirectora del FMI. Caputo llegará al despacho de Gopinath con las metas cumplidas para este trimestre y con la certeza de un nuevo desembolso que hará el Board antes que concluya mayo.
La aspiración de máxima del contingente argentino, del que también participa el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, es lograr convencer a la cúpula del FMI y del Tesoro de los Estados Unidos de ampliar el programa vigente para que el país pueda acceder a dólares fresco para acelerar la salida del cepo.
En este escenario macroeconómico, Caputo aprovechará la reunión para describir las futuras etapas del programa de ajuste y plantear a la subdirectora del FMI una hoja de ruta que debería desembocar en un nuevo programa entre la Argentina y el organismo multilateral de crédito.
Caputo define una estrategia con el FMI que implica un nuevo programa desde 2025, ante la ausencia de un desembolso extraordinario de 10.000 millones de dólares que pretendía el gobierno para liberar el cepo y unificar los tipos de cambio, una reclamo que ayer recibió el ministro durante su exposición ante los inversores convocados por el banco JPMorgan.
Frente a ese reclamo de la audiencia que rebalsó un salón del Hotel Hyatt de la calle 24, Caputo contestó: “No estamos dispuestos a correr ningún riesgo. Este es nuestro último baile, nuestra última oportunidad. Y no estamos aquí para correr riesgos que no son necesarios, porque sabemos si seguimos haciendo las cosas correctas puede tomar un poco más de tiempo, pero el país finalmente saldrá de este lío. Y comenzaremos a crecer y se convertirá en un círculo virtuoso”.
La negociación que Caputo emprenderá con Gopinath parte del acuerdo Stand-By cerrado por Mauricio Macri, que se transformó en un acuerdo de Facilidades Extendidas y vence el 31 de diciembre de 2024. Un día más tarde, el gobierno de MIlei deberá empezar a pagar los intereses del préstamo heredado de Macri y tendrá desembolsos sistemáticos para cancelar la deuda de capital.
Balcarce 50 pretende que el futuro programa establezca -al menos- que los intereses de 2025 también se puedancancelar con nuevos desembolsos del Fondo. El Banco Central todavía tiene escasas reservas, y será muy complicado en 2025 cancelar de manera sucesiva la deuda contraída con los bonistas privados, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), el swap chino y la CAF, si el Board del FMI no avala un programa que permita respirar al Palacio de Hacienda.
Tras su cónclave con Gopinath, Caputo, Posse y Quirno se reunirán con Jay Shambaugh, subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro de Estados Unidos. Shambaugh es una pieza clave de la Secretaría a cargo de Janet Yellen, y su opinión pesa al momento de tomar decisiones en el board del Fondo Monetario Internacional. Tiene buena relación con Caputo: ya se han visto en Buenos y DC.